Harry poter y sus personajes son propiedad de JK Rowling
Cabalgando seguiré
sé que duro es mi camino
con 1000 golpes recibidos
todavía sigo en pie
Cabalgando seguiré
Hoy es triste mi destino
son 1000 golpes recibidos
pero sobreviviré.
Dünedain/1000 golpes
Solo un golpe más
Draco no podía creer su mala suerte y lo peor era que aun sentía la opresión en su pecho, era un necesidad, todo su cuerpo le pedía buscar a Harry, estar junto al pelinegro y el malestar sólo se acrecentaba más a cada minuto que pasaba había empezado a sudar y cada bocanada de aire era una tortura. Lestrange empezaba a asustarse, el chico rubio no lucía bien, cada momento que pasaba se ponía más y más pálido, si eso seguía así no sobrevivira mucho tiempo ¡diablos! ¡Ni siquiera llegaría a ver al Lord!
— No te mueras antes de estar frente al señor oscuro mocoso — gruñó el mortífago, tirando más rápidamente del chico hacia la sala principal– vamos…
Las puertas se abrieron, Lestrange suspiro aliviado y arrastro al rubio dentro.
— Milord, he capturado al chico Malfoy ─ anunció y varias cabezas dentro de la sala se giraron hacia el mortífago
El mago oscuro dejo de torturar a uno de los nuevos reclutas y su molestia se esfumo, los ojos rojizos examinaron al rubio que apenas y se mantenía en pie y una media sonrisa se extendió por su cara
─ Bien hecho Rabastan, has traído a uno de mis invitados de honor –siseó el mago oscuro, sus largos dedos cogieron a Draco por la barbilla y lo hiso alzar el rostro–, un hermoso rostro, tan joven y tranquilo, ya veo porque tantas personas están dispuestas a morir por ti Draco –el rubio sintió como el mago oscuro intentaba entrar en su mente, no podía permitir que el supiera de su estado, no podía permitirlo, su fuerte instinto protector activó el escudo que la sangre de Harry le otorgo y una capa de magia color dorado rojizo rodeo el cuerpo del chico lanzando a Rabastan y a Voldemort hacia atrás .
El mago oscuro se puso de pie furioso y saco su varita dispuesta a maldecir al rubio pero para sorpresa de todos, el chico se desplomo quedando tendido en el suelo
─ Bien, este niño está lleno de sorpresas, creo que tendremos que charlar con Lucius sobre el –el mago oscuro miró a Rabastan–. Llévatelo y asegúrate que no muera, es de gran importancia para mis planes, es más, creo que ya tengo la nueva tarea de nuestro querido Christopher.
En la mansión Black.
─ Es inútil, no logro encontrar a Draco ─dijo Elizabeth frustrada.
─ Deberíamos llamar a Luna y ver si Harry ya volvió ─dijo Sirius.
─ ¿Dónde diablos esta mi hermano? ─exclamó frustrada Cassy.
Elizabeth se acercó hacia la chimenea y llamó a su otra hija, Luna le dijo que Harry aun no volvía y Draco tampoco, la condesa se masajeo la sienes, tenían que encontrar al rubio.
─ ¿Dónde está el chico? ─preguntó Molly, ella junto a Hotaru y los dos vampiros parejas de la guardiana se materializaron en medio del salón.
─ Se escapó ─ dijo Cassy.
─ No lo entiendo él estaba tan tranquilo antes de que se desmayara – dijo Narcissa angustiada
─ ¿Lo que nos contó Serena es cierto? — pregunto Molly.
─ Si te refieres al embarazo, sí, aunque esto es completamente confuso y nuevo para nosotros –iba diciendo la condesa pero Molly la interrumpió.
─ Tiene sentido, y por lo que dicen él debe tener apenas uno o dos meses, eso explicaría que no haya sufrido ningún síntoma antes y que no se notara…
─ Molly, ve más despacio –le dijo Nefliyte sujetando su mano, la pelirroja alzo la cabeza y notó la completa confusión en todos los presentes
─ Oh, lo siento, es solo que esto es tan emocionante…
─ Molly, concéntrate - ordeno Lizy.
─ Bien, vamos por el principio: supongo que se preguntan si es posible un embarazo masculino…
─ Eso es obviamente muy posible a menos que lo que Draco tenga dentro no sea un bebé – dijo Cassy
─Jajaja sí Cassiopea, Draco tiene un bebe y como dices es obvio que es posible y por lo que dicen el cuerpo de Draco empieza a moldearse para dar cabida a su bebé.
─ ¿O sea que Malfoy se volverá una mujer? ─ preguntaron los gemelos pues aun en el mundo mágico un embarazo masculino era raro y ellos jamás habían oído de uno.
─ No, claro que no, sólo que su cuerpo se prepara para poder mantener al bebé y todo debería ir de perlas pero he ahí el problema, Draco debería estar cerca de Harry para que él bebe se pueda alimentar de la magia de su padre además de su energía, sobre todo teniendo en cuenta que…
─ Harry es un nosferatun y Draco un mago, eso transforma al bebé en un híbrido con necesidades muy diferentes a las de un bebé mágico común, resumiendo: necesita la magia y esencia de Harry para poder equilibrar la magia que toma del núcleo de Draco –dijo Vald ingresando al salón, los ojos de todos se posaron en el recién llegado.
─ Eso es cierto ─dijo Molly, feliz de que el conde les hubiera explicado todo tan fácilmente.
─ ¿Ocurrió eso con Morgana cuando esperaba a Serena? ─preguntó Sirius.
─ Sí, Morgana durante el primer trimestre tuvo un embarazo tranquilo pero el bebé hacía que Morgana no pudiese estar alejada de mi por mucho tiempo.
─ ¿Qué pasaría si por algún motivo no estuvieran juntos? ─ preguntó Cassy temiendo oír la respuesta.
─ El bebé empezará a drenar la magia y energía de Draco para equilibrar su lado vampírico y si no se compensa seguirá haciéndolo hasta que no quede nada ─ susurro el nosferatun, Elizabeth se puso pálida al igual que Sirius, Cassy se dejó caer, no era posible.
─ Aunque creo que el hermano gemelo de Harry podría ayudar, si no podemos encontrar a Harry, su esencia y magia al ser gemelos es muy similar, tal vez pueda estabilizar la magia de Draco y su bebe hasta que llegue Harry – opino Hotaru pero entonces vio a todos los presentes, las caras abatidas habían pasado a ser de completa desesperanza y la chica temió preguntar qué había pasado.
─ ¿Porque Draco salió corriendo apenas despertó? ─preguntó Narcissa aterrada por el terrible futuro que parecía acechar a su querido hijo.
─ Es la ansiedad al estar tan lejos de su pareja y también es a causa del feto, él sabe que necesita a Harry, pero eso ahora no es importante, debemos hallar a Harry y a Draco – dijo el pelinegro vampiro.
Elizabeth asintió. Sirius vio como la condesa volvía llamar a las sombras a su lado, Vald la imitó, los ojos del vampiro pasaron a ser rojos y del suelo emergieron grandes sombras con formas de aves, extendió las manos y las aves se volvieron corpóreas pronto toda un parvada de aves con brillantes ojos grises salieron volando por la ventana igual que parvada de cuervos. Las sombras de Elizabeth se deslizaron por la pared y se perdieron por la puerta. Cassy corrió hacia la chimenea, Sirius la siguió al instante.
─ ¡Número doce de Grimmauld Place! ─gritó la chica lanzando los polvos flu.
Sirius y Cassy aterrizaron en la alfombra de la sala, la pelinegra se puso de pie velozmente y Sirius la imitó listo para detener a su hija en caso que ella quisiera salir a buscar a Draco pero para sorpresa del hombre la pelinegra empezó a llamar a voz en cuello a Harry
─ ¡¿Harry dónde demonios estas?! ─grito la pelinegra tan fuerte que Sirius temió que se hubiera lastimado la garganta.
─ ¿Qué pasa? ─preguntó Luna apareciendo con su varita en mano y seguida de Cairel.
─ ¡Luna! ─ exclamaron ambos pelinegros
─Papá, Cassy ¿qué está pasando? ¿Porque tanto alboroto?—
─ ¿Dónde está Harry? ─ preguntó Sirius.
─ No lo sé, él no dijo a donde iba ─ respondió la rubia, Cairel le gruñó bajito–, él estará bien, sabe cuidarse, además está con Aurel y Zea –agregó.
─ ¿Draco aún no ha vuelto? ─preguntó esperanzada Cassy.
Luna se limitó a negar, pero entonces volvió a asaltarla la duda de la repentina búsqueda que estaban haciendo de Draco y Harry.
─ ¿Qué está pasando? –volvió a preguntar, Cassy la miró, sus ojos violetas lucían cansados.
─ Draco debe estar junto a Harry porque esta embarazado y según lo que dijo el conde Vald el bebé acabará matando a Draco si no puede alimentarse correctamente y eso sólo lo logrará si sus dos padres están juntos –explicó Sirius, Luna ahora entendía la desesperación de Cassy.
─ Harry volverá en dos días –susurró la rubia.
─ ¿Cómo vamos a encontrar a Draco? –preguntó Cassy sintiendo de pronto los pies muy pesados.
─ Tal vez pueda traer a Harry, digo él y Draco tienen un vínculo y de alguna manera Harry podría hallarlo ─dijo la rubia.
─¿Cómo? ─preguntaron los dos Blacks esperanzados.
Luna subió las escaleras rápidamente con Sirius y Cassy tras ella, la chica los guió hasta una habitación bastante grande desprovista de muebles pero en el suelo había un circulo formado por runas y en el centro del circulo la triqueta, Luna caminó hacia el centro de la habitación y con su varita empezó a dibujar otra serie de runas en el techo justo sobre el círculo que ya había trazado.
─ ¿Vas a invocar a Harry? ─ preguntó Cassy reconociendo los intrincados dibujos de su hermana.
─ Sí, estaba haciendo esto para ayudar a Harry a hallar vampiros potenciales para volverse su guardia, pero bueno, ahora podemos usar esto para invocarlo a él ─dijo la rubia rogando porque su hermano no estuviese en el ministerio aun cuando lo llamase…
Dentro del ministerio Harry junto a sus acompañantes se movían en silencio, habían sorteado a varios mortífagos pero Aurel notó claramente como Harry se sujetaba el pecho cada cierto rato, también notó las muecas que el pelinegro hacía, Zea también notó el extraño comportamiento del pelinegro y silenciosamente él y Aurel se colocaron a los costados de Harry para protegerlo en caso de ser necesario, los otros tres vampiros iban delante usando las escaleras que conectaban todo el ministerio, unas que al parecer los mortífagos habían olvidado pues no había nadie vigilando, de pronto Harry se detuvo.
─ Sangre ─susurró, los vampiros al instante sintieron el delicioso aroma.
─ ¿Alguien conocido? ─preguntó Zea.
─ James – respondió el chico.
─ Hay una puerta aquí –informó uno de los vampiros.
─ Vamos.
Abrieron la puerta y frente a ellos hallaron el departamento de aurores, una puerta cerraba la entrada pero del otro lado se oían claramente las respiraciones agitadas y el latir desbocado de algunos corazones, los vampiros se acercaron, uno de ellos miró a Harry pidiendo permiso para abrir aquella puerta, el nosferatun dio un leve asentimiento y su mano sujeto su varita listo para lo que sea. El vampiro giro la perilla y la puerta se abrió, para los desarrollados oídos fue claro como los que se ocultaban en aquel lugar contuvieron el aliento, uno de los vampiro iba a ingresar pero la mano de Harry lo detuvo, el vampiro miró hacia el suelo, al principio no vio nada pero luego notó el rastro mágico, había un hechizo que se dispararía apenas pusieran un pie dentro.
Aurel también lo notó, saco de su bolsillo una pequeña roca y la dejó caer dentro, al instante hubo un brillo cegador y si no fuera por sus rápidos reflejos los cinco hechizos los habrían golpeado.
─ ¡Muévanse! ─ordenó Harry aunque su vista aún estaba algo borrosa pero guiado por sus otros sentidos logró atrapar a uno de ellos en una llave presionando su rodilla sobre la espalda de su prisionero y con una mano sujetaba su brazo impidiéndole usar la varita
─ Harry ¿estás bien? ─ oyó un jadeo a su lado.
─ Sí, ¿los atraparon? ─ preguntó el chico.
─ ¿Deberíamos matarlos? ─ preguntó Enrique, uno de los vampiros.
─ No, quiero interrogarlos ─ respondió Harry, finalmente sus ojos pudieron distinguir el que antaño fue el departamento de los aurores, todo el lugar estaba hecho un desastre, había marcas de hechizos y maldiciones fallidas en las paredes y las ventanas que conectaban a otras oficinas habían dejado de existir, también habían algunos escritorios amontonados que fungían como barricada que seguramente no serviría en un duelo real, un quejido de su prisionero lo hizo bajar la cabeza y notó que al sujeto que tenía atrapado llevaba una ruinosa túnica color rojo oscuro, el uniforme de los aurores–. Tráiganlos ─ordenó el pelinegro dejando caer el desilusionador que llevaba encima.
Los vampiros arrastraron a un grupo de jóvenes que no debían pasar los veinticinco, eran seis en total y sus miradas aterradas le confirmaron al pelinegro que eran realmente los aurores perdidos, pero no veía a James por ningún lado, alzó la cabeza ligeramente, estaba seguro de haber percibido el aroma de su padre biológico, entonces lo notó tras una puerta, eran dos aromas.
─ ¿Dónde está James Potter? ─preguntó Aurel, los aurores lo miraron en silencio pero sus rostros palidecieron cuando vieron al pelinegro más joven caminar hacia la puerta que conducía hacia la antigua oficina de la jefa de aurores.
─¡Espera! ─grito uno de ellos pero Harry no lo oía y los vampiros voltearon hacia allí, el olor de la sangre era muy penetrante y cuando el nosferatun abrió la puerta el olor de la sangre hizo que los vampiros desplegaran los colmillos.
─ ¡Reducto! ─exclamó una voz desesperada, Harry se agacho justo a tiempo, Aurel gruño y en un segundo tenía a un chiquillo que no debía pasar de los veinte contra el suelo apunto de desmembrarlo.
─ Aurel estoy bien ─dijo el pelinegro calmado a su amigo y guardián pero al instante oyó un gemido.
─ ¿Harry? ─preguntó una voz apenas en un susurro audible.
─ ¿James? ─preguntó el chico entrando, el aroma a sangre era más fuerte, hizo a un lado los muebles y el escritorio que habían estado escondiendo a James, entonces pudo verlo.
─ Hijo ─ exclamó el pelinegro mayor alzando su mano hacia el chico que había quedado paralizado─. Lo sé, me veo fantástico ─bromeó el mayor sonriendo.
─ Zea ─ llamó Harry y al instante el pelipurpura naga estaba a su lado.
Harry aparto la túnica roja y notó los cortes y profundas heridas que adornaban el torso de su padre biológico, reconoció el hechizó rápidamente, lo había visto actuar cuando estaba en segundo ahora lamentaba nunca haber aprendido el contra-hechizó pero miro esperanzado a Zea el cual pasaba sus manos por las heridas abiertas recitando un conjuro, lo intento dos veces con los mismos resultados nulos
─ ¿Qué pasa? ─ preguntó el pelinegro.
─ Lo siento Harry, no puedo contrarrestarlo ─ susurró el naga.
─ No, vuelve a intentarlo ─ exigió el chico sujetando a Zea del brazo.
─ Harry, perdóname ─ pidió el hombre mayor.
─ No me pidas perdón ahora, hazlo cuando estés bien junto a Lily y mis hermanos –dijo el pelinegro sacando su varita y empezó a recitar cuanto conjuro se sabía, pero nada funcionaba – ¡Aurel! ─llamó frustrado negándose a dejar morir a James─ Es sectumsempra, tu sabes cómo contrarrestarlo, hazlo ─ordenó.
─ No, es similar pero hay algo mas ─dijo Aurel.
─ Una poción corrosiva, drena la magia y contrarrestar cualquier hechizó ─ susurró James.
─ Los mortífagos nos emboscaron en uno de los salones del departamento de misterios y las pociones estallaron… el señor Potter me salvó pero la poción le cayó encima y Carrow lo maldijo, nos refugiamos aquí, se suponía que el ministro enviaría refuerzos, pero no llegaron, nadie vino ayudarnos y los mortífagos siguen llegando y… ─el joven auror empezó hiperventilar, Zea se acercó.
─ Respira hondo y lento ─ ordenó el naga y poco a poco el auror se fue calmado.
─ ¿Dónde están los demás? ─ preguntó Harry
─ Muertos, cuando llegamos el señor Potter dividió el grupo en tres liderados por los mayores, cada grupo estaba conformado por diez aurores; el primero debía ir hasta las mazmorras y rescatar a los guardias que custodiaban la celda de Bellatrix Black, el otro grupo tenía que ir al departamento de misterios y recuperar un informe especial y el último debía ubicarse estratégicamente para poder respaldarnos pero todo fue mal, habían más mortifagos y de alguna manera Amycus Carrow consiguió hacerse con el control de las criaturas que se tenían en el departamento de misterios para investigación, una esfinge asesino a la mitad de nuestro grupo y las acromántulas atacaron a los que nos debían apoyar logramos escapar de pura suerte
─ Harry sal de aquí, llévate a esos chicos por favor ─ pidió James, cada vez lucía más pálido y su cuerpo empezaba a enfriarse.
─ Harry ¿qué harás? ─preguntó Aurel mirando al hombre mayor.
─ Yo…
─ No durará mucho, su corazón empieza a fallar ─dijo el vampiro.
Harry no sabía que hacer, James estaba muriendo eso lo sabía, el corazón del hombre latía cada vez más lento y su respiración se hacía más trabajosa, solo le quedaba un opción: transformarlo; pero no quería, le parecía incorrecto, más tampoco podía simplemente quedarse viendo mientras su padre biológico moría frente a él, por otro lado había una forma de salvarlo pero James lo aceptaría ¿y si lo odiaba después? No sabía qué hacer, una vez más miro al hombre James estiro su mano y sujeto la de su hijo.
─ Lamento haberte fallado Harry, lamento haberte apartado de nosotros, perdóname hijo ─pidió mientras su mano perdía la fuerza.
─ Perdóname tú a mí, papá ─susurró él aferrando la mano de su progenitor, lo había decidido, James podía odiarlo después pero él no podía quedarse viendo como el mayor moría en sus brazos– Oriana, Chris y Lily te necesitan ─le susurró agachándose hasta estar cerca del oído del mayor, Aurel se puso en pie y sacó fuera a Zea y al auror que había estado cuidando a James.
Desde fuera de la oficina los chicos oyeron algunos agónicos gritos y los vampiros se tensaron al notar como el olor a sangre fresca aumentaba, finalmente los gritos cesaron y Aurel se tensó al ver a Harry salir con James en sus brazos, con cuidado el pelinegro coloco al mayor en el suelo la respiración de James era entrecortada y su rostro empalidecía cada vez más. Harry iba a hablar cuando una serie de explosiones lo hizo girar hacia la puerta.
─ Enrique, Sam, Johan, ustedes encárguense de sacar a estos aurores de aquí, de paso limpien el camino hacia la entrada, Zea quiero que vayas con ellos y lleves a James con mi madre, ella sabrá que hacer.
─ ¿Harry que harás tú? ─preguntó el naga.
─ Debo ir por la tía Bella y de paso le agradeceré a AmYcus el gentil trato que tuvo con James ─respondió el pelinegro. Los aurores sintieron un escalofrió cuando el joven dijo eso–. Sora, sal ─ordenó, su brazalete brillo y una mujer vestida con un kimono corto de color rojo y blanco apareció pero lo que llamo la atención de los chicos fueron las nueve colas y las orejas blancas que ostentaba la joven–. Sora, acompaña a mis amigos y evita que se metan líos por favor –pidió.
─ Sólo porque tú me lo pides Harry ─respondió la chica y con una sonrisa traviesa le dio un beso en los labios al nosferatun.
─ Váyanse ahora ─dijo Aurel, el grupo asintió y Johan, que era el que más control tenía, cogió a James, los aurores miraron a Harry, ahora ya lo reconocían, era el hijo adoptivo de Sirius Black.
─ Caminen y no se detengan, también tengan listas sus varitas ─ordenó Enrique parándose frente al grupo junto a Zea, Johan lo seguía llevando a James, quienes vigilaban la espalda eran Sora y Sam.
Cuando se perdieron por las viejas escaleras Harry suspiro, Aurel le colocó la mano en el hombro dándole su apoyo, el chico agachó la cabeza, James sería un vampiro dentro de poco y él temía a su reacción y a la de todos en general ¿qué dirán cuando lo vieran, que haría Lily, Chris ahora sí lo odiaría? ¿O algún día Oriana le perdonaría por haber transformado a su padre? Harry iba a seguir sus divagaciones pero un intenso dolor lo atravesó desde la cabeza hacia los pies y entonces pudo sentir como si alguien le apretara el corazón desde el interior, sus piernas no lo sostuvieron más y cayó al suelo, Aurel rápidamente lo sujetó
─ Harry ¿qué te pasa? ─preguntó el desesperado rubio Harry jadeaba y no podía oír nada, todo parecía estar distorsionado, los oídos le zumbaban tanto que dolía, finalmente el dolor fue disminuyendo hasta que le permitió volver a respirar– ¡Harry, Harry! ─Aurel lo llamaba frenéticamente.
─ Estoy bien ─susurró el pelinegro cuando finalmente fue capaz de abrir los ojos.
─ No, no estás bien, algo te está pasando, creo que debemos salir y…
─ No Aurel, estaré bien, hay que ir por la tía Bella.
─ Harry por favor ─suplicó el rubio pero Harry no pensaba marcharse sin sacar a Bellatrix de allí y sin dejarle un regalo a Amycus.
Repentinamente una fuerte explosión los hizo callar. Harry se puso en pie, Aurel miro a Harry y con un silencioso asentimiento ambos emprendieron nuevamente su camino hacia las entrañas del ministerio, esta vez Harry no estaba dejando sobrevivientes, se cruzaron con varios mortífagos que los quisieron atacar pero entre la velocidad de Aurel y la gran destreza de Harry para los hechizos los mortífagos fueron cayendo uno a uno. Finalmente el dúo llego hasta un largo pasillo y después de deshacerse de los guardias, los dos chicos se fueron acercando hacia la puerta al final del pasillo.
─ El Departamento de Misterios ─dijo Aurel viendo la puerta.
─ Vamos, mientras más rápido acabemos con ellos más rápido podremos salir de aquí ─dijo Harry.
Apenas pasaron por las puertas cuando una criatura con cuerpo de león y cabeza de mujer se lanzó sobre ellos, las garras de la esfinge se clavaron en la piel de Aurel rasgándole los brazos profundamente. Harry soltó su varita y cogió a la esfinge del cuello sacándola de encima de su amigo, la criatura le lanzo varios zarpazos y cuando Harry la lanzo hasta el otro lado de la habitación la criatura quedo sobre su espalda y el rubio pudo ver un extraño artefacto que estaba aferrado al pecho de la esfinge, Harry esperaba que la bestia se volviera levantar pero se quedó tendida en el suelo.
─ Mira esto ─ dijo Aurel acercándose más a la esfinge, colocó su mano en pecho de bestia y de un rápido movimiento le sacó extraño artefacto que en medio parecía tener una cúpula con un extraño liquido.
─ Creo que eso era lo que la hizo actuar de manera agresiva ─dijo Harry sus ojos miraban curiosos el aparato.
─ Que decepcionantes son ahora los mortífagos ─oyeron desde una de las tantas puertas que habían en aquel lugar, Aurel redujo aquel artefacto y lo guardó en uno de sus bolsillos antes de seguir a Harry.
Los chicos entraron a una sala circular bastante amplia, no había nada allí más que un marco con un velo que ondeaba lentamente como si una brisa muy suave lo agitara, Harry camino hacia ese extraño velo, el movimiento ondeante era hipnotizarte, el pelinegro extendió la mano pero antes de tocar aquel velo Aurel lo detuvo.
─ Debemos apresurarnos ─dijo el rubio.
─ Sí.
Salieron de aquella sala y abrieron otra puerta largas hileras de estantes con unas pequeñas esferas blancas llenaban todo aquel lugar y estaban por marcharse cuando uno de los estantes voló, las pequeñas esferas cayeron haciéndose añicos y fantasmales figuras emergieron hablando con voces profundas.
─ Deja de moverte traidora –se oyó un grito y otro estante cayó.
─ Como si fuera hacerle caso a un descerebrado idiota –respondió nuevamente la burlona voz de una mujer.
─ Creo que hallamos a tu tía ─ dijo Aurel.
─ Tienes razón es casi como si estuviera escuchando a mi hermana ─sonrió Harry pero antes que el pelinegro avanzara más un nuevo dolor lo obligó a doblarse sujetándose el pecho.
─ ¡Harry!, vamos Harry no es el momento ─exclamó Aurel, los oídos de Harry zumbaban y le era imposible oír nada– ¡demonios! ─masculló el chico y tiró de Harry hacia el suelo. Pasos y gritos se oían cada vez más cerca, no le quedó opción, cogió el collar que llevaba Harry, uno de color negro que dentro tenía la figura de un felino con pequeñas gemas blancas– Muria sal, tu maestro te necesita –Aurel observo el collar, nada, no había ni siquiera un rastro mágico – ¡maldita sea gato rañoso, sal de una vez o Harry va a morir! ─gritó.
─ ¿Pero que tenemos aquí, mas debiluchos aurores? - pregunto una voz, Aurel desplegó sus colmillos y sus ojos cambiaron de color, el rubio se agazapo listo para despedazar la garganta de aquel mago, claro que no era el único, más magos habían aparecido y todos les apuntaban con sus varitas.
─ Estúpido animal rastrero sabía que contigo no se podía contar ─mascullo el rubio.
─ ¡Sectusempra! –cinco rayos rojos se dirigieron hacia él, no podía moverse o las maldiciones golpearían a Harry, entonces un potente rugido hizo añicos todas las esferas de cristal, cientos de voces se elevaron pero lo más relevante fue que a una gran barrera hecha de pelo bloqueo las maldiciones dirigidas hacia los vampiros.
─¿Por qué me despiertas de mi sueño, chiquillo? ─gruñó la criatura que acaba de aparecer, se dio una sacudida como si las maldiciones que lo habían golpeado no fueran más que un puñado de arena.
─ Harry necesita tu ayuda, Muria – dijo el rubio.
─ ¿Y por qué no me ha llamado él? ─preguntó girando su cabeza hacia su maestro– ¿Qué le pasa? ─gruñó cuando vio a al pelinegro en el suelo pálido y sudoroso.
─ No lo sé –el felino agacho la cabeza y su fría nariz toco la mejilla del pelinegro.
─ Hay que sacarlo de aquí, yo abriré el camino, tú, niño encárgate de protegerlo ─ordenó, Aurel rodó los ojos, no podía hacer nada ni darle la contraria, ese gato no obedecía a nadie, sólo a Harry.
Los mortífagos que se habían quedado petrificados cuando el felino apareció reaccionaron al ver aquellos ojos amarillos, uno de ellos logro correr, los otros que se quedaron pronto acabaron muertos, el mortífago corrió y cayó varias veces pero sin mirar atrás se puso de pie y continuo su carrera hasta que chocó contra la espalda de Amycus.
─ ¿Qué demonios te pasa? ─Pregunto el hombre.
─ Es-es-un, un... ¡hay un Nundu! ─gritó aterrado.
─ Eso no es posible, ni siquiera los idiotas inefables serían capases de controlar a un Nundu –opinó otro de los mortífagos.
─Pero esta allá atrás, es tan grande como un caballo, su pelo es amarillo con machas negras y anillos rojizos y sus ojos traen la muerte.
Un gruñido hondo los hizo estremecer, prepararon sus varitas y empezaron a moverse, Amicus estaba furioso, había perdido a Bellatrix y ahora una bestia salvaje los perseguía, los mortífagos se apresuraron hacia una de las salidas e intentaron abrirla pero estaba cerrada.
─ Bombarda maxima –dijo Amycus y la puerta voló por los aires.
Del otro lado había una habitación circular bastante amplia cuyo techo encantado permitía ver la luna llena y las estrellas, en el centro de aquel sitio se alzaban tres monolitos de piedra con varias inscripciones rúnicas, detrás de uno de esos monolitos Bellatrix se mantenía oculta, en su huida se había cruzado con Amyicus, al instante se desató un duelo y un hechizó había golpeado a uno de los mocosos con los que ella iba, eso sumado a que los mortífagos eran más, la obligaron a huir, era una suerte que aquel extraño gruñido hubiera destruido todas las profecías pues en medio del caos ella junto a los dos inútiles aurores pudieron entrar a aquella sala, ahora estaba oculta, ella, la gran Bellatrix, se tenía que ocultar de un cabeza hueca como Carrow, pero hacia mucho aprendió de Gillian eso de "vive hoy pelea mañana".
Otra puerta voló y aunque la mujer no pudo verlo oyó los jadeos de sorpresa de todos los mortífagos y la discusión que se iba oyendo.
─ Te dije que no era por aquí ─gruñó Aurel.
─ Cierra la boca mocoso, sé lo que hago.
─ Claro que no, esta no es la salida ─refutó el rubio.
─ Son ellos ¿lo ve?, se lo dije ─exclamó el mortífago que había huido.
─ Mas ratones con los que jugar ─ronroneó el Nundu aunque para los mortífagos sólo se oyeron resoplidos y gruñidos.
El ruido y los gritos al fin lograron que Harry despertara, Aurel tenía grandes ganas de llorar de felicidad cuando Harry se removió y abrió los ojos.
─ ¿Qué pasó? ─preguntó el chico pelinegro.
─Te desmayaste muchacho y tu amigo invocó a tu mascota, por cierto muy interesante animalito, ahora está jugando con los mortífagos ─dijo un hombre de cabello blanco, barba larga y una desgastada túnica de color gris, Harry lo miró analíticamente, entonces notó los ojos violetas, unos ojos que se le antojaban muy similares a los de Cassy.
─ ¿Quién eres? ─preguntó Harry, Aurel gruñó listo para atacar.
─ Tranquilos muchachos, no vine a pelear, sólo me infiltré igual que ustedes para ver a una vieja conocida, mi nombre es Gellert Grindelwald ─respondió el hombre mirando al chiquillo esperando ver alguna reacción en el rostro de Harry, pero el pelinegro solo arqueo una ceja, el nombre no le decía nada solo podía pensar que tal vez era un pariente lejano de Cassy.
─ ¿En serio niño, no me conoces? ─preguntó el ex señor oscuro cuando Harry ladeó la cabeza tratando de ubicar el nombre.
─ ¿El antiguo señor oscuro te suena de algo? ─preguntó esperanzado el hombre pero el pelinegro lo seguía viendo sin dar muestras de saber de qué le hablaban– ¿Qué les enseñan en la escuela en estos días? –masculló, luego abatido agregó─- Soy el abuelo de Cassiopea Black.
─ ¡Oh!, es un gusto conocerlo señor ─dijo Harry sonriéndole.
─ ¡Harry! ─el Nundu finalmente lo había visto de pie y despierto, olvidando a Amycus Carrow que se había escondido y era el único sobreviviente de los mortífagos corrió hacia Harry, su larga cola se agitó muy animada y sus grandes patas arrastraron a Harry hasta el centro de la sala aprisionado así al pelinegro contra el suelo mientras que la gran cabeza se restregaba contra el chico.
─ ¡¿Qué demonios?! ─exclamó Bellatrix saliendo desde su temporal refugio.
─ Bella querida ─dijo Gellert al ver a la mujer.
─ ¡Tú! –exclamó la mujer sorprendida.
─ Harry, creo que esto es lo que buscabas ─dijo de pronto Aurel, los dos mayores voltearon para ver al rubio sosteniendo fuertemente a Amycus Carrow.
─ Suéltame mocoso ─decía el hombre mientras se debatía con el férreo agarre del vampiro.
─ Muria muévete por favor –susurró Harry mientras sus ojos se tornaron carmín y su voz se volvió helada, el Nundu se pusó en pie y se sentó dócilmente mientras el pelinegro se ponía de pie, Harry caminó lentamente hacia el mortífago, la imagen del agonizante James volvió a la mente del chico, sus colmillos se desplegaron y sus uñas se colorearon de negro, los ojos rojos pasaron a ser oscuros–. Queria agradecerte Carrow, por el gentil trato que le diste a mi padre ─dijo el chico y Amycus empezó a temblar, quería hablar pero las palabras se atoraron en su garganta, su misma respiración se hizo trabajosa, Gellert hizo retroceder a Bella, ambos no podían apartar la vista del adolecente– ¿cómo debería comenzar? –se preguntó el chico colocando una mano en el hombro del hombre, Aurel lo había soltado en cuanto Harry se transformó pero el mortífago no se movió, era incapaz de retroceder, la mano de Harry bajo desde el hombro del sujeto mientras sus uñas recorrían todo el camino, Amycus gritó y los demás lo entendieron cuando la sangre mancho la túnica– ¿te gusta mi manera de usar la alquimia y la magia? ─preguntó Harry en un susurro alzando su mano hacia el cuello del hombre, apenas lo tocó la piel empezó a mostrarse roja y ampollas parecieron por todo el cuello Harry sonrió más, Aurel permanecía en silencio, por lo general Harry no era tan sádico pero teniendo en cuenta todo lo que le había pasado en aquellos pocos días no podía culparlo si quería dejar salir algo de su ira en aquel sujeto.
─ ¡Harry! ─exclamó entonces Aurel pues el pelinegro se había vuelto a doblar y ahora estaba en el suelo sujetándose el pecho.
─ ¡Maldito mocoso! ─exclamó Carrow al verse libre de la magia que lo había paralizado y a pesar de sus heridas le lanzo una patada en el rosto al chico que estaba arrodillado frente a él.
Una gota de sangre cayó al suelo, después todo se volvió muy confuso: Bellatrix fue jalada por Gellert y se refugiaron tras uno de los monolitos. Gruñidos y un grito aterrado fue lo que oyeron.
─ Harry, hay que salir de aquí ─dijo Aurel, los dos magos se asomaron al igual que los aurores , Bella había visto cosas terribles cuando era mortífaga pero jamás algo como aquello: Carrow, o lo que quedaba de él estaba esparcido por la sala, había sangre y piel por todos lados pero lo más perturbador fue que en medio estaba Harry, aún se sujetaba el pecho pero el chico no tenía ni una sola gota de sangre sobre su ropa el otro chico estaba su lado escurriendo el liquido rojo pero eso no parecía molestarlo y el Nundu tenía las patas completamente rojas.
─ Señora Bellatrix –dijo finalmente el pelinegro haciendo que la mujer lo mirara interesada– quiero que venga con nosotros, estará a salvo se lo prometo –dijo el chico.
─ ¿Porqué…?
─ Es el hermano de Cassy, puedes confiar en él ─dijo Gellert.
─ Está bien entonces ─respondió la mujer mirando con desconfianza al chico que solo asintió.
─ Muria, vuelve amigo ─dijo el chico, el cuerpo del Nundo brilló y desapareció en el collar de Harry.
En la mansión Black. Luna había terminado de trazar las runas, se paró en el centro cerro los ojos y extendió las manos.
─Oye estas palabras, oye mi llamado, tu que estas lejos, ven a mí, yo te convoco, cruza ahora, que tiempo y espacio no te impidan acudir, rompe ahora la gran división –recitó Luna.
En el Ministerio de Magia dentro de aquella sala las runas grabadas en la piedra empezaron a brillar los vampiros y los magos vieron como bajo sus pies un vórtice se abrió, en ese momento otra puerta de aquella sala se abrió y un escuadrón de aurores entro lanzando maldiciones uno de los rayos le pego a un monolito y éste se cayó en medio, Bella y Gellert se hicieron a un lado mientras que Harry y Aurel se movieron hacia el otro, el vórtice se terminó de tragar al grupo con todo y monolito. El grupo de aurores se aproximó a ver qué había pasado pero no hallaron más que a los dos guardias que debían custodiar la celda de Bellatrix Black.
En la mansión Black una enorme piedra cayó al suelo fragmentándose en varias partes y levantando una nube de polvo, Luna y Sirius buscaron a Harry o a cualquier otro pero no había nada más que fragmentos de rocas.
─ Dime que ese hechizó no convirtió a Harry en una roca y nos lo trajo en pedacitos –dijo Cassy acercándose a los trozos esparcidos de la roca─. Harry, si eres tú no te preocupes, te vamos a armar de nuevo, de alguna manera –susurro la pelinegra sostenido un trozo de aquella piedra.
─ No lo entiendo, debía funcionar y traer a Harry aquí ─dijo Luna moviendo un trozo de la roca hacia un lado.
─ Pues a menos que nuestro hermano se haya convertido en esto creo que tu hechizó falló hermanita ─dijo Cassy.
─ Tal vez si lo intentamos de nuevo.
─ Chicas creo que no es el momento ─dijo Sirius.
─ Papá –ambas miraron al pelinegro pero en ese momento un sonoro crack se oyó, Sirius junto a las chicas salieron de la habitación, en la planta baja estaba Elizabeth junto a Zea y tres vampiros desconocidos.
─Mamá ¿qué pasa? ─pregunto Cassy.
─ Sirius por favor envía a las niñas a la mansión ─pidió Elizabeth.
─ Pero mamá ─protesto Luna.
─ Cassy, Luna por favor vuelvan a la mansión, Hermione está muy nerviosa y Lily junto a Narcissa también están igual, necesito que las tranquilicen, todo estará bien, su padre y yo iremos cuando sea posible ─dijo Elizabeth lo más calmada que pudo.
─ Chicas vamos, por favor ─dijo Sirius llevándolas hacia la biblioteca desde donde las envió usando polvos flu, por precaución sello la chimenea y salió rápidamente.
─ ¿Qué está pasando Elizabeth? ─Preguntó el hombre
La mujer se hizo a un lado y Sirius pudo ver a James pálido, tenía varias heridas abiertas pero éstas estaban cerrándose lentamente y su rigidez era igual a la de un cadáver, aunque el pelinegro podía ver como muy lentamente el pecho de su amigo subía y bajaba.
─ ¿Cómo paso? –preguntó Sirius acercándose al hombre que consideraba un hermano más.
─ Harry recibió una carta informándole a la señora Potter la desaparición de su marido en el intento de retomar el Ministerio, decidió intervenir y nosotros fuimos con él pero era muy tarde ─dijo el naga, con la punta de su dedo extrajo un recuerdo que coloco en un pequeño frasquito y se lo entrego al animago.
─ Su transformación durará alrededor de un día, ustedes se quedaran aquí para vigilarlo; Zea, pónganlo en una de las habitaciones vacías ─ordenó Elizabeth, el naga asintió y seguido de Johan, que llevaba a James, y los otros dos vampiros subieron hacia el segundo piso─. Voy a cerrar las chimeneas no queremos ningún incidente ─agregó mirando a Sirius que sostenía el frasquito en silencio.
En Hogwarts Dumbledore al fin respiró con alivio, una cosa les había salido bien gracias al esfuerzo combinado de los aurores y la Orden: el Ministerio volvía a ser suyo, o por lo menos es lo que el Profeta había publicado aquella mañana, el director y el ministro junto a Amelia Bones respiraron aliviados cuando se les informo que el escuadran que enviaron al Ministerio tuvo éxito, claro que después llegaron los detalles como que Harry Black se les adelantó y limpió el camino dejando mortífagos regados hasta el departamento de aurores, también les informaron que había ocho sobrevivientes todos ahora estaba en San Mungo, dos de ellos fueron hallados en la sala de invocación dentro del departamento de misterios, ellos afirmaban haber visto al antiguo señor oscuro y otra serie de cosas que eran difíciles de creer.
─ Señora Bones, aquí están las memorias de los sobrevivientes ─dijo un auror entregándole ocho distintos frasquitos con el líquido plateado dentro.
─ Bien, ahora sabremos que ocurrió ─dijo el ministro arrebatando los frascos al auror.
Amelia miro al ministro pero no dijo nada, lo cierto era que debían saber que había pasado y en aquellas memorias estaba seguramente la respuesta.
Los gritos que salían de aquella sala donde el lord oscuro solía reunir a sus mortífagos llenaban toda la mansión, los mortífagos que se acercaban a informar sobre sus avances o misiones temblaron y decidieron esperar un poco más con la vaga esperanza de que el humor del lord mejoraría, los gritos se oían hasta las mazamorras donde Chris tenía fuertemente sujeta la mano de Draco, el rubio estaba tendido en el suelo y había dejado de temblar y ahora tenía un color más sano pero Chris estaba seguro que eso no duraría mucho.
─ Malfoy, eres un completo idiota, te dije que te mantuvieras lejos, que mantuvieras a mi hermano lejos de la copa, pero no, tú no podías quedarte tranquilo, tenías que llevarme la contraria y meter tu nariz donde no te llamaban –dijo Chris en un susurro.
─ Cállate Potter ─masculló el rubio con los ojos cerrados y una creciente molestia.
─ ¿Me vas a decir qué demonios te está pasando y porque necesitas que mantenga estable tu magia? ¿O debo adivinar? –pregunto el irritado castaño.
─ No sé de qué me hablas ─respondió el rubio aunque su otra mano se posó sobre su abdomen, a Chris no se le pasó por alto el gesto pero eso era muy poco probable o tal vez… no, no podía ser, además si eso era verdad donde diablos estaba Harry y como habían capturado al rubio.
Harry aterrizó de cara contra el duro pavimento, alzó la vista y agradeció no llevar lentes igual a James, porque de seguro estos se habrían hecho trisas con su suave aterrizaje.
─ Ahora ¿Dónde diablos estoy? ─preguntó el chico poniéndose de pie, al parecer se hallaba en una carretera o un camino, empezó buscando a Aurel o a Bellatrix, incluso a Gellert pero no había nadie, estaba solo así que hizo lo único que le quedaba: empezó a caminar y después de un rato vio un cartel, "Bienvenidos a Chamberlain Maine" decía en letras blancas y grandes.
Aurel parpadeo un par de veces, su espalda estaba sobre algo blando se sentó y pudo ver solo un mar gigantesco de dunas de arena.
─ ¡Harry! ─ gritó fuertemente pero el silencio fue su respuesta– ¿Cómo llegué aquí?
Bellatrix empujó a Gellert contra una pared mientras los gritos emocionados y aterrados de los muggles casi la ensordecían
─ ¿Qué demonios está pasando? ─ preguntó la mujer cuando una furiosa manada de toros paso casi llevándolos de arrastre.
─ Creo que estamos en un encierro – respondió Gellert.
─ ¿Y qué demonios significa eso ─ exigió saber.
─ Una tradición muggle, creo.
─ ¡¿Es en serio?! –exclamó la pelinegra– ¿Estos muggles están acaso locos? –Preguntó, Gellert se encogió de hombros– ¿Cómo diablos llegamos aquí? –gritó.
─ Creo que fue… ─Bellatrix vio a su suegro mover los labios pero con los exaltados gritos que llenaban el aire no oyó nada.
Continuara….
El Nundu: es un mamífero gigante similar a un leopardo, y es nativo del este de África. Se mueve silenciosamente pese a su gran tamaño, y es considerado la criatura más peligrosa del mundo. Su aliento causa enfermedades tan virulentas que pueden aniquilar poblaciones enteras.
Elencierro: es una costumbre taurina tradicional en las fiestas de numerosos pueblos y algunas ciudades de España y Latinoamérica.
Consiste en correr delante de una manada no muy numerosa de toros, novillos o vaquillas, entre los que puede haber también cabestros que dirijan a la manada. Por lo general, los mejores corredores intentan correr lo más cerca posible de los toros, pero sin llegar a tocarlos. Muchas veces el mayor peligro de estos festejos lo crean los corredores inexpertos, que originan tropezones o embotellamientos.
