Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling
Ahora susurran las arenas del tiempo
recordándome quien soy.
El destino se entromete astuto
pero se bien donde estoy.
Años perdidos navegando en mi olvido
dentro de la tempestad
voy buscando la calma sin saber
que tal vez nunca llegara.
Atrapado entre dos mundos
cara a cara mi dolor.
Nunca supe cuanto costaría
seré fiel a la razón
Toda una vida/Dunedain
Lost
Amón siempre había sido el más tranquilo y relajado de los nosferatu, nunca se tomaba las cosas muy en serio, después de todo sus tiempo de líder y faraón había acabado cuando él se transformó en vampiro así que decidió vivir la vida. Claro, hasta que conoció a la madre de Seiya y después de eso se hizo cargo del pequeño y su vida había frenado un poco viajando con su pequeño hijo, aprendió a ser más responsable pero cuando dejó a Seiya de catorce años con Morgana para poder ir en pos de Vasile las cosas se tornaron más serias, luego Vald se le unió dejando a su esposa con su pequeña hija de apenas unas semanas, ambos vampiros fueron alertados sobre un ataque al norte de Rumania donde se decía el poderoso y arrogante Van Helsing estaba alardeando de su poder. Acudir a aquel lugar fue un grave error, años pasaron buscando a Serena y al final los dos nosferatu se separaron cuando Serena apareció y el nuevo nosferatu estaba en formación. Después de un largo tiempo de paz los otros dos vampiros habían dicho que no lo llamarían si no fuese estrictamente necesario y hasta ese momento él había estado calmado y tranquilo hasta que el móvil negro que tenían exclusivamente ellos sonó a las dos de la madrugada
— Te necesitamos, es urgente ─fue todo lo que dijo Elizabeth, se notaba muy afligida y el faraón podría jurar que la condesa estaba conteniendo las lágrimas.
— Kate –llamó el pelinegro, segundos después una jovencita de cabellos marrones apareció.
— ¿Amo? –preguntó la chica viendo como el pelinegro cogía una capa y terminaba de vestirse.
— Cuida de mi pequeña estrella mientras no estoy ─dijo él, la chica estaba intrigada, no había visto a su maestro tan serio en mucho tiempo, más exactamente desde el ataque al castillo negro.
─¿Pasa algo malo? ─preguntó la chica caminando detrás del nosferatu.
─Espero que nada demasiado grave ─dijo el vampiro desde el balcón. Observó a lo lejos la pequeña ciudad, su pequeña estrella estaba allí, dio una última mirada al lugar y después se desvaneció dejando a Kate sola.
Dos largos y tortuosos días habían transcurrido desde el incidente del ministerio, James finalmente abrió los ojos, al parecer estaba más lastimado de lo que imaginaron y su transformación tomo más tiempo.
─¿Dónde estoy? ─preguntó el hombre, su voz había sonado algo rara pero él le restó importancia, lo último que recordaba era a Harry pidiéndole perdón aunque no entendía la razón.
─¿James? ─preguntó tentativamente Sirius.
─¿Sirius? ¿Qué me paso, dónde esta Harry? ─preguntó el hombre sentándose, rápidamente la habitación a su alrededor dio vueltas.
─Tranquilo James –Sirius coloco sus manos sobre los hombros del hombre intentando hacer que se volviese a recostar.
─¿Dónde está Harry? ─preguntó nuevamente James cerrando los ojos, cuando los volvió a abrir el mundo había tomado nuevos colores, incluso el rostro de Sirius se veía más nítido y muy joven, tal vez demasiado joven para tener los treinta tantos que debía tener, sabía que los magos envejecían lento pero esto era una exageración, Sirius no parecía pasar de sus veinticinco.
─James cálmate, debo explicarte muchas cosas ─dijo el animago.
─No, primero debo ir por Harry y… ─James se puso de pie empujando a Sirius que casi cruzó hasta el otro lado de la habitación y en menos de un parpadeo el animago estaba rodeado por tres vampiros que gruñeron amenazadoramente hacia el neófito.
─Chicos cálmense, nada ha pasado, todo está bien, James solamente está algo conmocionado –Sirius se puso en pie, el golpe sí que le había dolido.
─¿Qué está pasando? ─preguntó el auror mirando sus manos, lucían más pálidas, entonces notó que tampoco llevaba sus anteojos. Volvió su confusa mirada a Sirius ahora si dispuesto a escuchar lo que su amigo le dijese.
─Es una larga historia… ─susurró Sirius empezando a pensar como le diría a James su nueva condición.
El auror se sentó en la cama nuevamente lo más despacio que pudo y Sirius les pidió a los vampiros que se marcharan James, observo la manera en los vampiros veían a Sirius, no había el clásico desprecio, es más, parecían ver a Sirius como una especie de jefe.
─¿Qué me paso? ─preguntó cuándo la habitación se quedó vacía.
─James ¿recuerdas hace algunos años cuando te conté sobre Harry? ─preguntó Sirius viendo cada uno de los gestos de su amigo, James asintió, claro que recordaba aquella conversación y también recordaba lo mal que reaccionó– Aquel día te iba a contar algo mas pero por la manera en reaccionaste no te dije nada ─agregó Sirius mirando hacia la ventana.
─¿A dónde quieres llegar Sirius? –preguntó el hombre, odiaba cuando Sirius empezaba a dar rodeos.
─James, Harry te salvó la vida… transformándote en un vampiro ─soltó el animago, ahora sus ojos observaban fijamente al auror.
James miró a Sirius procesando la información, buscó en el rostro de su amigo un signo de que todo fuese un broma pero la mirada seria del otro mató toda esperanza, aun así no pudo evitar negarse a creerlo.
─No es posible él… ¿cómo podría ser?, Harry es… él… ─James no era capaz de formar una oración coherente, no podía creerlo, su niño, su pequeño en aquel oscuro mundo lleno de sangre– ¿cuándo pasó, quién transformo a Harry? –preguntó finalmente en un susurro.
─James, no es lo que crees, nadie transformó a Harry, él no lleva una marca –le aclaró Sirius. El hombre lucía confundido.
─¿Entonces cómo? ─preguntó aunque la respuesta era ya obvia pero él aún se negaba a aceptarlo, Sirius suspiro era mejor terminar todo de una buena vez.
─James, Harry es un nosferatu, una luna roja anunció su nacimiento hace diecisiete años, él es el cuarto rey de sangre –James pareció hundirse más en la cama, Sirius vio cómo su amigo apretaba sus puños.
─¿Dónde está ahora? –susurró.
─Perdido pero eso no es todo, el Ministerio de Magia lo busca por el asesinato de los mortífagos y otros estúpidos cargos, también debes saber que Chris fue capturado por los mortífagos, Harry se sentía culpable y cuando la carta para Lily llego aquí él descubrió que estabas perdido y se fue a buscarte y el resto creo que ya lo sabes –dijo Sirius, James alzó la cabeza y los ojos marrones del hombre habían cambiado completamente, ahora eran color rubí. Sirius se mantuvo en su sitio cuando los colmillos del neófito se desplegaron y un hondo gruñido salió de la garganta del ex Gryffindor.
Muy a su pesar Sam y sus compañeros habían dejado solos a los dos hombres, y ahora estaban sentados en la sala estar. Enrique y Johan iban matando el tiempo con naipes explosivos mientras Sam mantenía su vista en un libro, hace algunos años atrás él junto a sus amigos eran parias incluso entre los vampiros, rechazados por su comportamiento salvaje y cuando acorralaron a aquel niño rubio por su mente jamás pasó que aquel evento los llevaría a conocer a leyendas vivientes como lo eran los reyes de sangre y jamás se imaginaron estar al servicio de uno de ellos, menos aún conocer a los otros, era el sueño de cualquier vampiro de clase baja, se decía que incluso entre la nobleza muy pocos eran los que alguna vez habían estado en presencia de los reyes de sangre y ahora él y sus amigos, parias de la sociedad, habían conocido a los poderosos vampiros originales.
─¡James espera! No puedes irte solo así, el Ministerio está buscándote y a Lily también –dijo el animago.
─¡No voy a quedarme aquí cuando mis dos hijos están desaparecidos! –exclamó el vampiro bajando las escaleras velozmente.
─No seas imprudente, sólo vas conseguir que el Ministerio te detenga y pondrás a Harry en peligro –le recrimino Sirius desde lo alto de las escaleras.
Sam al instante se puso de pie, el señor Harry había perdonado sus vidas y les había encargado cuidar de aquel neófito pero si ese hombre iba a ser perjudicial para el joven nosferatu ellos lo detendrían, Johan y Enrique se pusieron en frente del auror y Sam se preparó para someterlo.
─James, por favor, sé razonable –suplicó Sirius llegando hasta el vestíbulo.
─Voy a salvar a mis hijos –James se movió hacia la puerta pero Johan lo intercepto y lo hizo caer al suelo, Sam le aplico una llave colocando la cara de James contra el suelo, pero el neófito era más fuerte y se deshizo del agarre de los vampiros, Enrique fue el que lo paro usando magia pero James había sido convertido por un nosferatu y su magia era más fuerte así que fue fácil para el deshacerse de la jaula que lo había retenido.
Sirius se plantó frente a su amigo.
–No hagas esto ─suplicó el ojiazul. James lo miró desafiante y Sirius dejó que la sangre de vampiro que tenía revelara su verdadera forma: los ojos azules se rodearon con un anillo rojo y dos colmillos se desplegaron al igual que las uñas del pelinegro, Sirius confiaba en ser capaz de retener a James, después de todo tenía la fuerza de un vampiro y su magia era tan fuerte como la un nosferatu, pero también era consiente que no podría retenerlo durante mucho tiempo. James gruñó molesto y los otros vampiros le respondieron, el auror se iba lanzar por Sirius pero en ese momento la puerta se abrió, el neófito alzo la vista y pudo ver al recién llegado, su piel tenía un bronceado natural y su cabello negro estaba peinado hacia atrás, los ojos del recién llegado eran de un profundo color negro con anillos rojizos rodeando los iris, llevaba puesta una capa de viaje que lo cubría por completo y todo en él exudaba poder y nobleza.
─¿Qué rayos hacen? –preguntó el nosferatu mirando al grupo.
─Amón ─dijo Sirius dándose la vuelta rápidamente.
─Hola Sirius –dijo el pelinegro arqueando un ceja al ver a Sirius trasformado.
─¿Quién es él? ─preguntó James extrañado pero repentinamente uno de los vampiros lo sujetó del cuello y lo obligó a inclinarse.
─¿Qué paso? ─preguntó el nosferatu viendo a al trío de vampiros y al neófito.
─Bueno verás...
─Amón ─Elizabeth salió de la chimenea y sus ojos se fijaron en el recién llegado.
─Lizy ¿qué ocurrió? — preguntó el egipcio cada vez más intrigado pues la siempre aristócrata rubia lucía cansada y con los ojos algo apagados.
─Perdimos a Harry y Draco, su pareja, espera un hijo suyo y también está perdido ─susurró la rubia.
─¡¿QUEEEE?! ─James se liberó del vampiro y miró primero a Sirius luego a los otros dos.
─Eh... tal vez olvidé mencionarlo pero Draco esta embarazado, seremos abuelos ─dijo Sirius sonriendo nervioso.
─Amor, ¿porqué estás así? ─preguntó la condesa mirando a su esposo extrañada, Sirius sonrió y su transformación desaprecio.
Los ojos de Amón se oscurecieron entonces se fijó en los extraños vampiros que estaban en la sala, podía oler en ellos una muy difusa esencia de Vald pero también la esencia predomínate de Harry en el neófito, miró a la pareja esperando una explicación.
─Ven, tenemos mucho de lo que hablar ─dijo Elizabeth.
─Te sigo ─respondió, Elizabeth giró hacia los vampiros.
─Ustedes quédense aquí hasta que vuelva, es una orden –dijo.
James sintió como si una fuerza invisible lo atara y forzara a obedecer, intento luchar protestar pero no era ni siquiera capaz de hablar, Sam miró al neófito luchando y suspiró, lo mejor era obedecer, cualquier vampiro por instinto lo sabía. Finalmente James se dejó caer en un sillón, los años y sus errores empezaban a caerle encima, todo su mundo y lo que creía se había destruido como un castillo de naipes, Chris en manos de Voldemort, Harry perdido y pronto a ser padre, Lily buscada por el ministerio y él transformado en una de las criaturas más oscuras que hay nada menos que por su propio hijo.
─Es mejor cuando sólo te dejas llevar –susurró Sam, James alzo un poco la cabeza, el vampiro que le hablaba era pelinegro con ojos marrón rojizo de piel oscura pero su mirada era comprensiva.
─¿Quiénes son ellos? ─pregunto el auror en un susurro.
─Nosferatus –respondió otro de los vampiros, James lo analizó parecía tener unos cuarenta, su rostro era de rasgos fuertes, su cabello negro era muy corto, su piel era color oliva y ojos eran grises.
─¿Todos ellos? ¿Incluso Sirius? ─preguntó James recordando la manera en que su amigo se había trasformado.
─No, lord Black es la pareja de la señora Bathory y el último es el faraón Amón de Egipto –intervino el último vampiro mirando a James, aquel vampiro parecía no ser más que un adolescente, tal vez fue trasformado con dieciocho y por su apariencia James podía decir que fue un mago, tal vez un mestizo. De pronto algo quemó en la garganta del hombre y se llevó la mano al cuello.
─Tengo sed –susurró, sentía su garganta seca y los olores de la casa se volvían más claros.
─Creo que hay algunas bolsas de sangre en la nevera ─dijo Enrique poniéndose de pie.
Unos minutos después el vampiro regreso con cuatro bolsas de sangre en las manos, le lanzó una James y las otras dos se las dio a sus amigos, James miró aquella bolsa llena de ese rojo líquido y su boca se secó aún más, quería morder la bolsa pero su lado más humano le decía que eso era repúgnate. Sam se terminó su aperitivo y vio a James indeciso, el vampiro sonrió, Johan era el que tenía más control y era también el más joven en apariencia, Enrique era mayor físicamente y ambos habían abrazado su nueva vida apenas despertaron pero él entendía los dilemas de James, esa lucha por querer permanecer humano, por no beber sangre, suspiró y se puso en pie.
─Ven conmigo ─dijo sujetando al auror de un brazo, James quería protestar y negarse pero recordó las palabras que aquel vampiro le había dicho hace unos minutos.
Ambos se dirigieron hacia la cocina y Sam cerró la puerta James aún tenía la bolsa en su mano, su garganta se sentía tan seca como el desierto pero él aun así se negaba beber aquel liquido carmesí.
─Mientras más rápido te acostumbres es mejor –dijo Sam mientras buscaba una taza o algún vaso grande.
─No lo entiendes, yo no puedo yo…
─Mira, no sé mucho de ti, sólo que el joven rey te quiere si no, no habría arriesgado su vida para buscarte ni te habría transformado, él no quería que murieras en ese lugar.
─Harry... me dio una nueva vida pero no quiero dejar de ser humano, no puedo, no...
─Pero ya no eres humano, ahora eres un vampiro, y aunque no te guste es mejor que te alimentes o podrías lastimar a las personas que aprecias –susurró Sam, James observó la taza que el vampiro le tendía, el líquido rojo ahora parecía una poción pero el delicioso aroma le decía claramente que era algo mucho más dulce; aspiró y alzó la taza llevándola a sus labios, la empino y la sangre se deslizo por su garganta como si fuera la más fina bebida, Sam sonrió levemente.
─Al ser un nuevo vampiro de la nobleza no tendrás tantos problemas con la sangre ─dijo Sam.
─¿Vampiro de la nobleza?
─Sí, ya sabes fuiste convertido por un nosferatu –notó la completa confusión en el rostro del hombre–. Yo creía que en las escuelas mágicas les enseñaban sobre los vampiros ─dijo.
─La información sobre los vampiros es bastante limitada, lo poco que pudimos averiguar sobre ellos fue recolectado por algunos aurores y tampoco es como si los vampiros fueran a relatar todo sobre ellos y su misteriosa sociedad –refutó James.
─Eso es verdad no se puede confiar en los magos pero ahora que no eres un mago creo que puedo darte algunos datos importantes. Verás, en la sociedad vampírica tenemos rangos: a la cabeza esta la gran emperatriz que nadie jamás ha visto pero se cree que los nosferatu son sus hijos ¿de qué manera los concibe?, pues eso es un misterio pero bueno... tras ella le siguen los reyes de sangre junto a sus consortes y sus descendientes, después están los guardianes también conocidos como alfas, son los primeros vampiros creados por los nosfertu, se dice que son capaces de contener a un nosferatu en caso necesario pero no pueden usar la nigromancia, todos ellos son la realeza. Después está la nobleza, encabezada por los duques vampiros que son creados también directamente por los nosferatus o los guardianes, son los más cercanos y leales a la realeza y sus más fieros guerreros. Luego vienen los condes, ellos son a veces creados por los duques como otra línea de defensa, entre ellos están los vizcondes y finalmente lo más bajo de la nobleza, los barones sirvientes de la realeza, en ellos la sangre y nobleza de los nosferatu ha casi desaparecido pero aun así están dentro de la nobleza, cometen las peores bajezas, provocan y destruyen todo, no respetan nada se creen los dueños del mundo y ven a los humanos como simples bolsas de sangre, crean vampiros de manera indiscriminada y los usan como soldados para sus batallas por territorio, a los más fuertes los conservan y a los demás los matan –James notó como los puños del vampiro se cerraban con fuerza.
─¿Tú y tus amigos fueron creados por un barón? ─preguntó James.
─Eso habría sido bueno ─respondió Sam.
─¿Qué quieres decir? ─cuestionó el auror sin saber si realmente quería saberlo.
─Cuando los barones trasforman a sus nuevas mascotas hay categorías, los que tienen talento, magia u otro don sobreviven y pueden tener un rango dentro de los pequeños ejércitos, pero los que no poseen nada de eso son desechados, sobreviven apenas un año si tienen suerte y algunos escapan, nómadas que vagan sin régimen ni ley, yo fui mordido por uno de esos, estaba hambriento y yo era una presa fácil, casi muero pero por suerte o maldición el vampiro dejo veneno en mi sangre, mi magia casi desapareció por completo para salvarme la vida, sobreviví esa noche; mi transformación fue dolorosa y cuando al fin desperté descubrí que era una criatura de la noche... luche contra mi instinto básico, no quería abandonar mi humanidad, quería al menos no beber sangre humana, resistí durante una semana y entonces sucedió... cedí a la sed, mis instintos tomaron el control, mi mente se nubló y todo a mi alrededor eran gritos y lamentos...
»─Para cuando el amanecer llegó y recobre el sentido a mi alrededor habían cuatro personas, mi familia... mi madre y mis hermanos... los maté a todos para saciar mi sed, acabé con todos, o casi todos pues cuando pensé en dejar que el sol me aniquilara lo oí... el llanto apenas audible del bebé de mi hermana, cuando lo vi supe que tenía que protegerlo, lo dejé con una pareja de humanos y desde la oscuridad de la noche lo protegí y aprendí a luchar. Cuando vi a ese bebé convertirse en hombre dejé de ser su sombra, me alejé y entonces conocí a Johan, él pudo conservar más magia y su auto control es excepcional, lo salvé de la muerte y nos quedamos juntos, es lo único que nosotros las parias, lo último de la cadena entre los vampiros podemos hacer y Enrique, el tipo musculoso, huyó de un ejército de Europa antes de transformarse, era un muggle no conocía este mundo y de milagro sobrevivió jajaja.
─¿Cómo conocieron entonces a Harry? ─preguntó James terminándose su cuarta taza de sangre.
─Hace un par de años acorralamos a un niño rubio en el callejón Knockturn, era un chiquillo interesante y los dos nuevos salvajes que se unieron a mi grupo espantaban hambrientos y querían sangre fresca, cuando íbamos a drenar al mago de hielo apareció... aún recuerdo sus ojos, el joven rey era apenas un niño pero su porte, su vos y sus ojos... esos ojos verdes demostraban cuan poderoso era, fui el primero en reconocerlo y mis compañeros lo identificaron también, creí que sería nuestro fin pero el joven rey nos mostró piedad, perdonó nuestras vidas por eso juramos protegerlo. Mis otros dos compañeros fueron asesinados hace un año por un cazador y hace solo unos días el joven rey nos convocó, necesitaba nuestra ayuda – Sam hablaba de Harry con tanta emoción que James no pudo evitar sonreír, Harry siempre tuvo un don para hacer amigos los más raros extraños amigos aun entre los muggles.
Johan y Enrique entraron en ese momento a la cocina, el amanecer empezaba y los vampiros buscaron a Sam para poder ir a descansar, James los miro interrogante.
─Nuestra resistencia a la luz del sol es muy baja, exponernos directamente nos provoca grandes quemaduras y nos debilita muchísimo –explicó Johan.
─Mientras más lejos estas de la realeza más alérgico al sol eres ─añadió Sam.
─Bueno, vamos a descansar, hasta la noche neófito ─se despidió Enrique empujando a sus compañeros hacia un sótano que James jamás había visto.
La cocina quedo en silencio, el ardor en su garganta había desaparecido y el nuevo vampiro veía distraídamente la ventana por donde los primeros rayos del sol ingresaban. Lo que Sam le había contado él no lo sabía, jamás escuchó de la comunidad vampírica y para ellos los nosferatus eran solo leyendas, ni siquiera estaban en los libros de criaturas mágicas. Merlín, su hijo era una criatura de la realeza y ahora él también era una criatura, la palabras de Dumbledore y su insistencia en usar a los vampiros en la guerra de repente empezaron a sonar en su mente, durante un tiempo había estado persiguiendo a su propio hijo sin saberlo. Un golpeteo en la ventana llamó su atención, fuera un lechuza parda traía un ejemplar del profeta, James se puso en pie y al principio tuvo miedo de acercarse hacia la luz pero Sam había dicho que él no tendría de que preocuparse, alargo la mano y abrió la ventana, su mano quedó bañada por la luz y él se sintió incomodo, era extraño pero no quiso experimentar más, cogió el diario y la lechuza echó a volar.
James volvió a su asiento pero los rayos de luz entrando por la ventana lo incomodaban provocando un leve ardor en su ahora pálida piel. Se puso en pie y se dirigió hacia una pequeña sala donde las gruesas cortinas bloqueaban la luz del sol, se sentó en el sillón y le dio una hojeada al diario que inconscientemente se había llevado.
"Pánico en la comunidad mágica" rezaba el titulo en la primera plana.
─¿Y ahora, qué? –dijo James abriendo el diario, una fotografía del ministro junto a Amelia apareció en la primera página– "Ayer por la tarde el ministro de magia Cornelius Fugde declaró a que los asesinatos de los mortífagos ocurridos en el Ministerio de Magia durante el ataque de los seguidores del mago oscuro fueron ocasionados por un infiltrado que nadie esperaba pues mientras el señor Dumbledore y el ministro en conjunto a la señora Amelia Bones preparaban un nuevo contrataque Harry Orión Black, se coló en el Ministerio de Magia para liberar a Bellatrix Balck, los dos aurores que custodiaban a la mortifaga declararon que el chico Black no sólo ayudó a Bellatrix sino que también revelaron algo que nadie esperaba: el joven Black es un vampiro original, él junto a sus compañeros secuestraron a James Potter y ayudaron a Bellatrix a escapar dejando tras ellos un reguero de cadáveres. El ministro declara: «Si el joven Black trae a la fugitiva Bellatrix de vuelta y se pone de inmediato bajo la custodia del Ministerio los cargos que recaen sobre él serán reconsiderados pero si no lo hace será tratado como un criminal y castigado como tal…»"
James arrugó el periódico mágico y después lo hizo trizas, sus colmillos repentinamente se desplegaron y un gruñido bestial nació de su garganta y resonó en la casa.
─¡Estúpidos magos! ─gritó molestó, entonces un olor algo desagradable le llegó desde la sala así que se dirigió hacia allá para averiguar de qué se trataba. Caminó despacio, su cuerpo entero estaba tenso y listo para atacar.
Al ingresar a la sala lo recibió un gruñido, James estaba listo para atacar al lobo de color marrón que a cuatro patas le gruñía furioso, de repente el lobo parpadeó y sus ojos dorados mostraron una gran confusión.
─¿James? –preguntó con una voz profunda y cavernosa.
El neófito lo miró extrañado y su posición se relajó un poco, en ese momento apreció Sirius que se puso inmediatamente entre ambos hijos de la noche, Elizabeth y Amón también aparecieron.
─James, basta ─ordenó Amón, el vampiro nuevamente sintió como aquellas palabras lo ataban y restringían, intentó luchar pero una corriente eléctrica lo hizo estremecer y desistió.
─Remus, por favor compórtate –pidió Sirius mirando ahora al lobo.
James rápidamente volvió su atención hacia el lobo y sorprendido vio como el enorme lobo se ponía en pie, su pelaje fue desapareciendo con rapidez dando paso a la piel y la cabeza del lobo dio lugar a cabello castaño y al rostro del tercer merodeador, dejando atrás la figura del lycan.
─¡Remus!, ha pasado tanto tiempo ─exclamó Elizabeth y en un par de pasos estuvo abrazando al castaño.
─Tan hermosa como siempre, Elizabeth ─dijo el correspondiendo el abrazo.
─Remus... ─susurró James aun impactado por la forma en que su amigo se había transformado, él claramente recordaba haber leído que los licántropos se transformaban cuando había luna llena y hoy no había luna, Merlín ni siquiera era de noche.
─James –Remus se separó de la rubia y camino hacia el neófito– ¿qué te pasó? ─preguntó.
─Es una larga historia ─respondió Sirius resoplando.
─Es una larga historia y ahora no tenemos el tiempo, hay que hallar Harry a Draco –añadió Amón.
─¿Qué? ─ahora el lobo había girado volviendo toda su atención hacia el egipcio.
─Amón, creo que Remus podría ser de ayuda –Amón suspiro y movió la mano.
─Bien, si eso es lo que quieren iré arriba, cuando hayan acabado llámenme ─dijo y se marchó.
─Sera mejor que te sientes ─dijo Sirius.
Remus escucho todo lo que había pasado desde que él se marchó con Regulus. James lucía algo avergonzado por todas las cosas que habían pasado mientras Remus permanecía en silencio escuchando y asimilando lo que le relataban sobre sus cachorro, cada nueva cosa lo sorprendía, entonces llegaron al final y James fue el que les relató como fue transformado.
─¡¿Qué demonios?! –la exclamación proveniente desde las habitaciones hizo que el grupo se pusiera de pie y subiera a toda velocidad.
─¿Amón, que ocurre? ─preguntó Elizabeth.
─¿Cómo llego esto aquí? ─preguntó señalando hacia una de las habitaciones.
La condesa se acercó y entonces pudo ver las paredes pintadas con varios símbolos y runas pero lo más relevante fue el enorme monolito semi-destruido en el suelo. Sirius, James y Remus fueron testigos de cómo un enfermizo color verde cubría la pálida piel de la mujer.
─¿Quién fue el que lo usó y qué trató de invocar? ─preguntó Amon, su voz era apenas un murmullo pero todos lo pudieron oír con claridad.
Sirius no entendía la reacción de los dos nosferatu pues sólo fue un intento por ubicar a Harry ¿qué podría haber de malo? pero aun así no sabía si hablar o no.
─Las chicas ─dedujo la rubia– sólo ellas pudieron hacer esto.
─Luna quería ubicar a Harry usando la invocación pero no salió bien, sólo se abrió un portal y esa cosa aterrizo aquí ─explicó Sirius– ¿porqué es tan terrible? ─preguntó.
─En una invocación normal la criatura o persona invocada es extraída de un lugar y llevada hasta el invocador, pero esto... ─Amón extendiendo su mano hacia el montón de rocas que empezaron a juntarse y se armaron nuevamente formando el monolito– esto Sirius es un antiguo receptáculo creado por los druidas para llamar a seres que estaban en otro plano, no importaba el tiempo o espacio o lugar usando estos monolitos tallados ellos podían traer a cualquier entidad o criatura desde el pasado, el presente o futuro –explicó el nosferatu.
─Bueno…
─Que esto haya llegado aquí sólo puede significar que cuando Luna trató de invocar a Harry él estaba cerca de esto y algo debió interferir causando un desequilibrio.
─¿Qué significa eso? ─preguntó Sirius.
─Harry puede estar perdido en cualquier parte del mundo y en cualquier periodo de tiempo –aclaró Amón.
─¿Hay alguna manera de revertirlo? –preguntó Remus.
─Nosotros no podemos hacer nada, sólo esperar que Harry encuentre la manera de volver.
─Pero… ¡no podemos quedarnos aquí sin hacer nada! ─protestó James.
─Lo único que podemos hacer ahora es hallar a Draco y traer a Chris y rogar porque Harry encuentre la manera de volver antes que el embarazo de Draco avance más ─respondió el nosferatu.
─Chris está en la mansión de Voldemort ─dijo Remus.
─¿Cómo lo sabes? ─preguntó James.
─Regulus fue llamado por Voldemort, él me dijo que percibió un aroma similar al de Harry proveniente de un chico en las mazmorras de la mansión ─dijo.
─Bueno en ese caso creo que podemos ir por él ─dijo Amón.
─A eso he venido ─dijo Remus sonriendo
Chris se puso de pie, el rubio molesto con el cual compartía celda estaba dormido pero para el castaño ya era obvio lo que le pasaba pues no en vano había pasado casi dos años investigando sobre los mitos que rondabas a los reyes de los vampiros, había sufrido para conseguir la información pero lo logró y claramente recordaba aquellas historias sobre los consortes de los reyes y su descendencia.
Dio una mirada al rubio, Chris se había quitado la chaqueta y la había cedido al rubio molesto cuando este empezó a tiritar de frío, era claro que Malfoy no aguantaría más, cada hora y día que pasaba allí se debilitaba más y más. Chris apoyo su mano sobre las rejas que lo separaban de su libertad y su magia pulso a través de su piel, dándole una pequeña descarga, no podía traicionar al mago oscuro directamente ya que había hecho un juramento inquebrantable. Draco volvió a temblar de frío y Chris suspiró, no habían comido en dos días eso no era bueno.
─¿Qué le pasa a ese mocoso, Lamia? –preguntó Rebastan mirando al chico rubio en el suelo y al otro apoyado en la pared.
─Como si yo lo supiera, Lestrange ─respondió Chris rodando los ojos.
─Espero que sobreviva hasta mañana, sería una pena que se muriera tan pronto.
─Por mí que muera hoy y deje de contaminar el aire que respiro ─respondió el castaño con desdén.
─Más te vale mantenerlo vivo Lamia, el lord planea usarlo para enviar un mensaje al nosferatu ─dijo Rebastan Chris sonrió internamente, el estúpido mortífago era tan fácil de manejar.
─Pues como no le des algo de comida y agua morirá de inanición y yo no podré hacer nada para evitarlo, recuerda que esta basura nunca ha pasado necesidades, además parece que se está enfriando muy rápido ─rió Chris, Rebastan se acercó a la reja, sus ojos escudriñaron al rubio y ciertamente se veía más pálido y temblaba.
─Es el amante de tu hermano ─dijo de pronto el mortífago.
─Ese es un motivo más para desear verlo muerto, si no fuera porque el lord ordenó mantenerlo vivo ya lo habría matado yo mismo ─declaró el chico, sus ojos se afilaron mostrando a la bestia que se ocultaba bajo esa mascara y Rebastan dio inconscientemente un paso atrás, aquel mocoso realmente lo estaba asustado, toda esa sed de sangre sólo era comparada a la del lord.
─Mandaré a un elfo para que le traiga algo de comer a Malfoy, sólo asegúrate que no muera –dijo el mortífago alejándose.
Chris suspiró, actuar de esa manera lo estaba matando y si no moría a manos de Voldemort seguramente acabaría con un severo caso de bipolaridad,, poco después apareció un elfo, el castaño miro a la criatura con desdén y el pequeño elfo tembló, en la mansión Lamia y Shadown eran los que más miedo daban después de su amo. Chris sentía su magia agitarse, alguien los veía desde las sombras, probablemente Nagani.
─Eh, Malfoy, despierta ─dijo empujado al rubio con la punta del pie, al no obtener una respuesta le dio una ligera patada en el hombro y al instante los ojos grises se abrieron.
─¿Pero qué demonios te pasa Potter? ─gruñó el rubio sosteniendo su hombro.
─Come ─ordenó señalando un plato metálico que reposaba en el suelo con una extraña masa de color blanco con algo marrón sobre ella.
─¿Qué rayos es esto idiota? ─dijo el rubio alejando el plato, Chris gruñó molesto.
─Has lo que quieras Malfoy ─dijo y se sentó al otro extremo de la celda con la espalda apoyada en la pared, las rocas desiguales y algo puntiagudas le recordaron a ex Griffyndor que aquel lugar fue hecho por los mortifagos para poder retener a los prisioneros que deseaban interrogar, aun con los ojos cerrados pudo sentir como el espía se marchaba así que cuando estuvo completamente que todo era nuevamente seguro se acercó al rubio tendiéndole el plato–. Tienes que comer Malfoy, es la única manera en que sobrevivas –dijo suavizando su voz.
─¿Eres bipolar? ─preguntó el rubio y Chris rodó los ojos, ya se veía venir esa pregunta.
─Eso no importa ahora, sólo come y descansa ─dijo el castaño Draco lo miró arqueando una ceja.
─¿Por qué?
Chris desvió la mirada.
─Harry me mataría si dejo que mueras aquí –respondió el castaño viendo el agua que habían traído.
─Como si te importara Harry, lo traicionaste ¿porque te importa lo que piense o haga? ─preguntó el rubio, Chris lo miró unos segundos.
─No vas conseguir sacarme nada Malfoy, conozco el arte de la manipulación perfectamente ─respondió el castaño–. Sé lo que tienes ─agregó después de un largo silencio, Draco se atragantó con un poco de aquella crema blanca que parecía puré de papa.
─No sé de qué me hablas yo…
─Morirás si no llegas a Harry a tiempo, tu magia no es suficiente para mantearlos a los dos ─dijo en un susurro. Draco bajo su mano hacia el abdomen, sus ojos grises se oscurecieron no quería morir ni quería que su bebe muriera.
─¿Cuánto?
─Si usas magia puede que una semana, si no la usas un poco más de dos ─respondió el castaño.
─¿Cómo lo sabes?
─Leí bastante después de lo ocurrido en segundo año, me costó muchísimo encontrar algo real ya que los reyes están rodeados por leyendas y mitos, algunos completamente inverosímiles y otros más reales, ¿no me digas que nunca investigaste nada? ─preguntó divertido el castaño provocando que Draco se sonrojara, era cierto, jamás se había preocupado por investigar ni siquiera había leído el capítulo sobre los vampiros en su libro de tercer año. Chris parpadeo al ver como Draco desviaba la mirada– ¿Es en serio? ¡Merlin! ¿Te enamoraste de un vampiro y ni siquiera se te ocurrió leer o buscar algo sobre ellos y la sociedad en la que viven? ─preguntó ahora sí incapaz de evitar reír.
─No me fastidies Potter ─gruñó molesto Draco, entonces un involuntario bostezó lo obligó a callarse, el castaño dejo de reír y su ceño se frunció.
─Duerme ahora ─ordenó Chris– yo vigilaré ─susurró cuando el rubio se tendió sobre la roída manta que Rebastan le había traído.
Chris suspiró, no podía esperar, debía sacar a Draco de allí antes que pasara más tiempo, otra descarga eléctrica le recordó porque había estado buscando otras alternativas y finalmente el chico se descubrió la manga donde ahora la marca tenebrosa se movía en color negro y en su muñeca, invisible para todos, un hilo rojo se ajustaba más y más, Chris paso sus dedos sobre el hilo sonriendo tristemente. Aquello era prueba de su traición y el juramento inquebrantable al que estaba atado, miró una vez más a Draco que lucía más delgado y demacrado pero no por eso menos hermoso y ciertamente podría decir que hasta se veía inocente y frágil.
Chris se apoyó en la pared cerca del rubio y su mano se deslizo hasta tocar el dorso de la mano de Draco una piel tan suave, tan hermosa... tal como se la había imaginado.
El pertenece a tu hermano, le recordó su conciencia pero sólo por un momento el chico se imaginó que Draco era libre, que no estaban en aquellas mazmorras y que Draco no esperaba al hijo de Harry, sólo por un momento se permitió imaginarse juntos, lejos de todo, lejos de la guerra viviendo una vida diferente.
─Harry... ─susurró el rubio y todo acabó, la realidad era esta, el rubio amaba a Harry, esperaba un hijo de Harry y era de Harry, solo de él; Chris no pintaba nada allí.
─Los sacare de aquí hermano, aunque en ello se me vaya la vida te lo juro ─susurró Chris sujetando el colgante que Harry le regalo hace tanto.
Lily estaba muy nerviosa, había recibido dos citatorios ordenándole presentarse en el Ministerio de Magia, en ambos le recalcaban la desaparición de James y en aquellos momentos no sabía que hacer ¿qué podría decir si se presentaba? Sabía que le harían preguntas y si no respondía la obligarían a tomar veritaserum, entonces no podría evitar revelarles que James estaba vivo y todo lo que eso implicaba.
Solo unas horas atrás una carta apareció en la mesita del cuarto que le habían dado en la mansión Black, la cogió y examinó notando que estaba firmada por la jefa de los aurores, rasgó el papel esperando encontrar noticias de su esposo pero cuando leyó las primeras líneas cayó llorando, Narcissa y Jean Granger la oyeron y acudieron a buscarla. Entre su llanto logró explicarles lo que había ocurrido, ambas mujeres la ayudaron a calmarse y Lily pudo ver a Cassy, Luna y Hermione observarla con tristeza desde la puerta, un segundo citatorio llego como a los veinte minutos, entonces lo decidió.
─Debo ir, no puedo quedarme aquí ─dijo la mujer.
─Lily... –Sirius había llegado unos minutos después de que recibiera el segundo citatorio.
─¡¿Tú lo sabías verdad?! ¡Sabías que James está perdido, lo sabías y también que Harry fue a buscarlo!
─Lily...
─¡¿Porqué no me lo dijiste?! ¡¿Porqué?! ─gritó la pelirroja, Narcissa y la señora Granger salieron de la habitación mientras Sirius sujetó a Lily de los brazos.
─Cálmate Lily, por que necesito que vengas conmigo, hay algo que debo mostrarte ─dijo el pelinegro.
─¡¿Qué podría ser tan importante?! –exclamó.
─Es algo sobre James –apenas aquellas palabras abandonaron la boca de Sirius la pelirroja se quedó en silencio– él... creo que será mejor que vengas conmigo.
─Iré por Oriana –dijo la mujer.
─No, es mejor que Oriana no abandone la mansión, aquí está muy bien protegida y Luba puede ver por ella al igual que las chicas.
─Pero… ─Lily quería protestar pero al final accedió, subió hacia el cuarto de juegos donde su pequeña jugaba con algunos peluches encantados y muñecas antiguas.
─¡Mami! ─exclamó la niña apenas la vio.
─Cariño, debes esperarme aquí ¿bien?, mami volverá mas tarde.
─¿Mami, dónde Chris y Harry? ─preguntó la pequeña.
─Ellos vendrán más tarde ¿vale? ─dijo Lily besando la frente de la niña.
─Luba, cuidarás de Oriana a partir de ahora, de ella y de mis hijas ─ordenó Sirius.
─Luba la cuidará, amo –respondió la elfa domestica inclinado la cabeza.
─Niñas volveremos más tarde, no salgan de la mansión ─dijo el pelinegro abrazando a las dos chicas– y ustedes gemelos pervertidos más les vale que se comporten ─amenazó al par de pelirrojos.
Lily siguió a Sirius hacia la única chimenea funcional de toda la casa, ambos desaparecieron con dirección a Grimauld Place, Lily miró a Sirius interrogante.
─Harry halló a James, Lily, pero ya era muy tarde, James estaba muriendo y no tuvo otra opción él... Harry... ─la puerta se abrió, James estaba allí de pie, tras él estaban Elizabeth y un hombre que Lily no reconocía.
─¡James! ─la mujer corrió hacia su marido y le lanzó los brazos al cuello abrazándolo con fuerza– Creí que estabas muerto, creí que te perdería ─no hubo reacción de parte del su esposo– ¿qué pasa? ─preguntó alejándose del hombre, entonces lo notó, James lucía pálido, sus ojos algo más brillantes ahora que ya no usaba lentes pero lo más destacable era la falta total de temperatura─ ¿Qué te pasó? ─preguntó notando al fin en que se había convertido su marido.
─Nos emboscaron en el Ministerio Lily, estaba muriendo cuando Harry me halló, él me dio esta nueva vida...
─¿Cómo?, Harry, él no es… ─Lily se quedó en silencio, su mente unió todos los puntos a una asombrosa velocidad– mi niño es un nosferatu –resolvió, de pronto todo tuvo sentido.
─Siempre dije que Lily tenía el cerebro de una Revenclaw –comentó Remus.
─¡Remus! ─exclamó la mujer, el hombre lobo le sonrió mientras ella se sentaba.
Un par de horas después Lily había oído toda la historia, toda, incluso la historia de Remus pero ahora estaba allí sentada en uno de los sillones con otras cuatro citaciones sin abrir y completamente nerviosa.
─Creo que debo ir, si no me presento me buscaran, es mejor que vaya.
─En ese caso iré contigo ─dijo James.
─No, si tú sales solo conseguirás que te capturen y busquen presionar a Harry para que se entregue –dijo Remus.
─Pero harán lo mismo con Lily –protestó el neófito.
─No, ella aun está protegida, es una bruja y está acudiendo a una entrevista con la jefa de los aurores para que le informen sobre la desaparición de su esposo, no la podrán tocar pero si tú vas…
─Los vampiros no tienen leyes que los protejan en la comunidad mágica –gruñó Elizabeth.
─En ese caso yo acompañare a Lily – dijo Remus.
Harry maldijo nuevamente, había intentado aparecerse pero había algo que lo estaba frenando. Al principio pensó que podría tal vez haber perdido su magia pero cuando usó su varita para evitar una roca todo funcionó perfectamente. Maldijo y lo volvió a intentar pero nada, no podía aparecerse, frustrado le dio un golpe a uno de los arboles más cercanos partiéndolo en dos. Una hora después el pelinegro salía del bosque cercano más relajado. volvió nuevamente a la carretera y el letrero en letras blancas le dio una nueva bienvenida, sin pensarlo mucho el chico miro el asfalto, el sol estaba alto y el calor era abrasador como para caminar, además parecía no haber nadie, así que sin más se lanzó a correr y como a unos dos kilómetros más adelante una patrulla registro el rápido movimiento pero el oficial al ver la marca sacudió la cabeza, al parecer su cachivache se había estropeado, vamos, no había nada tan veloz.
Sólo le costó llegar al pueblo unos minutos y apenas lo vio supo que no era un lugar muy visitado, Chamberlain era uno de esos pueblitos en los que todos se conocen, con una cantidad exacta de habitantes que apenas y variaba cuando los estudiantes de la preparatoria se graduaban. El aroma del aburrimiento impregnaba el aire lugar.
─¡Auh! – Harry volteó y en el suelo pudo ver a una chica de cabello rubio pálido y piel pálida, casi tanto como un vampiro, en torno a la chica había una bolsa de papel de la cual salía una tela color rosa muy suave, las risas desde el otro lado de la calle resonaron claramente, haciendo que el pelinegro frunciera el ceño y se inclinara.
─Lo siento, iba distraído ─dijo cogiendo la bolsa y tendiéndosela a la chica que aún tenía la mirada en el suelo y no se levantaba.
─Fu-fue mi cu-culpa ─dijo al fin la niña alzando la cabeza, Harry la observó, su rostro era delgado y sus ojos grandes que rehuían el contacto como un pequeño conejito asustadizo, el pelinegro le tendió una mano para ayudarla a levantarse pero la chica observó la mano extendida durante dos largos minutos antes de tomarla con temor.
─Discúlpame por favor ─repitió el pelinegro sonriéndole suavemente, la chica lo vio al fin y Harry quedó sorprendido, los ojos de aquella niña eran de color grisáceo y lucían asustados, aquella mirada asustadiza le recordó a Harry la manera en que Cassy lo miró la primera vez que se vieron, esa mirada era la de alguien que había sido rechazado y había sufrido mucho, unos ojos que pedían ayuda a gritos.
─Gra- gracias ─dijo la chica tirando de su mano débilmente Harry, la soltó y vio a la niña alejarse con la cabeza gacha, asustada; podía oler en ella el miedo mientras corría lejos de él, sacudió la cabeza debía averiguar la manera de volver a casa con sus hermanas y Draco, no tenía tiempo para nada ahora.
En una casa blanca que fácilmente podría ser confundida con cualquiera de las que la rodeaban una chica rubia sujetaba con fuerza la bolsa de papel, aquel extraño chico había sido amble con ella, una sonrisa débil se extendió en su rostro, parecía que su vida empezaba cambiar, todo mejoraba. Sin esperar más la chica sacó la tela y la extendió sobre una mesa donde fue colocando los patrones para poder confeccionar su vestido, desde una distancia prudente una mujer de pelo negro la observaba mientras la música religiosa resonaba en la casa.
Aurel miraba hacia el frente, ahora sí era oficial, se dejaría caer en la arena y moriría, era más fácil morir en ese momento y evitar nuevos problemas que de seguro ser guardián de Harry le traerían en el futuro, nuevamente dio una mirada hacia el frente donde un grupo de hombres alzaba un enorme rostro en la esfinge que estaban esculpiendo. Aurel volvió a ver su ropa que había sido trasmutada a algo más apropiado para moverse por el desierto pero nunca espero estar en aquella época.
─¿Quién eres? ─demandó una voz firme.
─Vamos Tarik, no asustes al niño ─ordenó una voz divertida.
─¡¿Señor Amón?! ─exclamó el rubio incrédulo.
─Oh, me gusta cómo suena, además parece menos anticuado y más corto ─dijo el faraón mirando interesado desde su carruaje.
─¿Cómo es posible? ─preguntó el rubio mirando a Amón.
─¿Me conoces? ─preguntó el gobernante. Aurel, asintió pero luego negó rápidamente.
»─Tráelo Tarik y volvamos al palacio antes que los viejos noten que no estoy –ordenó el egipcio borrando su sonrisa.
─Como ordene faraón ─dijo el hombre, Aurel se dejó arrastrar mientras su mente intentaba hallarle una explicación a lo que pasaba, había hablado egipcio antiguo pero no tenía idea de cómo y lo más importante: estaba atrapado en el pasado, mucho antes siquiera de que el faraón despertara.
─¿Cómo diablos acabé aquí, que haré ahora? ─se lamentaba mientras era llevado hacia el palacio del joven y humano faraón.
Continuara…
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