Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling


Death surrounds
My heartbeat's slowing down
I won't take this world's abuse
I won't give up or refuse
This is how it feels when you're bent and broken
This is how it feels when your dignity's stolen
When everything you love is leaving
You hold on to what you believe in

NOT GONNA DIE/Skillet

Escape y Rescate

Albus observó a la bruja pelirroja sentada en frente de Amelia Bones, la jefa de los aurores le estaba explicando lo ocurrido con James y por la reacción de la ex leona el director sabía que algo ocultaba Lily pero que ¿podría decir él? Amelia había sido muy clara, no quería que el Ministro ni el director de Hogwarts se inmiscuyeran en asuntos que sólo concernían a su departamento. Albus miró molesto a Lily y se dio la vuelta para marcharse, no podría hacer nada provechoso allí así que lo mejor era marcharse, ya tendría tiempo para reorganizar sus planes. Salió de la sala y fuera se encontró con Remus, los ojos del hombre mayor examinaron rápidamente al más joven, lucía fresco y muy sano, no había cicatrices y tampoco marcas ni ojeras en el rostro de licántropo.

─Remus, me da gusto volver a verte ─el anciano se aproximó con una sonrisa.

─Lástima que yo no pueda decir lo mismo, Albus ─respondió el castaño frunciendo el ceño.

─¿A qué te refieres si puedo saber? ─preguntó el director arqueando una ceja.

─Hablo de la desaparición de Chris y Harry, Albus, tú tenías los recursos, una sola palabra y la Orden se habría movilizado para localizarlos y si tal vez hubieran actuado más rápido ahora Chris no estaría en manos de Voldemort y los otros dos chicos no estarían perdidos –dijo el castaño fulminado al director.

─¿Chris está en manos de Voldemort? ─preguntó Dumbledore y Remus supo que había dicho cosas demás.

─Eso sospechamos ─dijo el castaño.

─Remus, si tan sólo tú reconsideraras volver a la Orden estoy seguro que podríamos organizar rápidamente un equipo para buscar al joven Potter.

─¿Porque no pides ahora ayuda de Snape?, siempre dijiste que él estaba de nuestro lado pues que lo demuestre y averigüe donde están los chicos y cuando lo sepas tal vez hablemos ─dijo Remus, en ese momento la puerta se abrió y Lily apareció acompañada de Amelia

─Oh Remus, aún no hallan a James ─exclamó la mujer con grandes lagrimas corriendo por sus mejillas.

─Lo hallaremos Lily ─aseguró Remus. Albus y Amelia no perdían detalle de lo acontecido, para ambos era obvio que Lily estaba actuando y Remus también parecía seguirle la corriente pero aun con sus sospechas prefirieron esperar.

─Lily me gustaría que tú y tu hija se trasladaran a una residencia segura hasta que tengamos noticias de James o de Harry ─dijo el anciano mostrándole una sonrisa conciliadora.

─Yo me encargare de que Lily y Oriana estén a salvo, no te preocupes Albus ─intervino Remus para coger a Lily del brazo y marcharse.

La pelirroja suspiro cuando llegaron al vestíbulo del Ministerio, había ido mejor de lo que esperaba.

─Deberíamos volver, seguramente Oriana ya te extraña ─propuso el lobo Lily dio un cabeceo y ambos desaparecieron en una de las chimeneas que aún se mantenían en pie.


En la mansión de los Black, Cassy, junto a Luna, Hermione y los gemelos pelirrojos habían acorralado a Zealand y cuando el chico vio aquellos cinco pares de ojos viéndolo acusadoramente supo que no debería haber ido a visitar a su hermosa valkiria.

─Ahora Zea, vamos hacer esto por las buenas o por las malas ─preguntó Cassy.

─Pero ya te lo dije, mi diosa de la guerra, no sé nada ─respondió el chico pegado la pared.

─Zea es mejor que nos digas que ocurrió, nos facilitará las cosas a todos ─insistió Luna.

─Habla, serpiente –presionaron los pelirrojos.

─Por favor Zea ─suplicó Hermione.

Los padres de la castaña al igual que Oriana miraban con cierta pena al joven naga pero ninguno de ellos iba a intervenir. Zealand por otro lado se lamentaba haber insistido en ir a la mansión de los Black y rogaba por que algún dios desocupado se apiadara de él y lo ayudara; por primera vez parecía que sus ruegos fueron oídos pues por una de las ventanas entró una parvada de cuervos que se arremolinaron y revelaron a Vald, el conde arqueo un ceja al ver al grupo.

─¿Qué están haciendo? ─preguntó con sincera curiosidad.

─Eh, pues nosotros... queríamos que Zea no dijera que está pasando y donde esta nuestro hermano ─respondió Luna.

─Señoritas, se les dirá todo lo que quieran saber cuándo su padre vuelva, pero por ahora necesito a Zea, Amon requiere su ayuda.

─Pero… ─Vald no espero más excusas, sujeto a Zea por la espalda y desapareció envuelto en una nueva parvada de cuervos.

Cassy soltó unas cuantas maldiciones que hicieron enrojecer a todos.

─Creo que por ahora sólo nos queda esperar, hermana ─concluyó Luna, la pelinegra resopló molesta y salió hacia su recamara, ella era una Black y como digna hija de Bellatrix esperar no se le daba bien.

─Cassy... ─llamó Hermione los pelirrojos se marcharon tras la chica y Luna suspiro.

»─¿Crees que estará bien? –preguntó Hermione.

─Cassy es impaciente y muy impulsiva pero hasta ella sabe cuándo detenerse ─respondió Luna.


Dumbledore llegó a Hogwarts sólo para hallar más problemas, Hermione Granger había desaparecido, al igual que los gemelos Weasley y los padres de otros alumnos se presentaron en las puertas del castillo. Ahora desde su oficina el anciano podía ver cómo los últimos alumnos se marchaban, la escuela estaba casi vacía, el último incidente y la desaparición de tres jóvenes herederos de las más antiguas familias sangre puras causo que todos los sangre puras se apresuraran a sacar a sus hijos y solicitaran sus traslados hacia otras escuelas.

─Dumbledore ¿qué vamos a hacer? ─preguntó McGonagall al borde la histeria.

─Llama a la Orden, Minerva, ahora la única manera de aplacar un poco a la comunidad mágica es encontrando al joven Potter, él es el elegido…

─Pero Albus…

─Calma mi querida Minerva, hemos sufrido un terrible golpe pero todo se acomodara si hallamos al joven Potter, la esperanza del salvador volverá a las familias sangre puras de la luz y si con el joven Potter podemos traer al joven Malfoy entonces las familias más tradicionales se calmaran, incluso puede que algunos que han permanecido neutrales al fin decidan seguir el camino correcto ─dijo el anciano.

La mujer lo miró sorprendida, por primera vez empezaba ver cuán manipulador era el director pero aun así calló y salió de la oficina, aunque no le gustaba lo que oía pensó en la posibilidad de rescatar a su león y al chico Malfoy, aunque no sabía porque al pensar en el rubio el rostro del gemelo de Chris apareció en su cabeza, Harry Black ¿si él hubiese estado en Hogwarts, a que Casa habría ido? La mujer sacudió la cabeza no era momento de divagar, debía llamar a los miembros de la orden aunque varios ya estaban en el casillo.

Dumbledore se sentó tras el escritorio donde había cientos de sobres cerrados, el anciano se quitó las gafas y las colocó sobre el escritorio su mente trataba de hallar una manera de sacar provecho de aquella nueva situación: los Potter eran su familia estandarte, Chris era su salvador, James el valiente auror y Lily la poderosa bruja una familia perfecta, con Harry el cuadro hubiera sido perfecto si solo pudiera volver en el tiempo evitar que James abandonara a Harry. Era una tentadora posibilidad, con la varita correcta y los instrumentos adecuados...

Se puso de pie colocándose las gafas, fue hasta el armario y sacó un cofre mediano con una llave que siempre llevaba con él, abrió la cerradura, dentro había otro cofre aún más pequeño, pasó su varita sobre él recitando un antiguo conjuro y éste se abrió saco de allí un viejo reloj de arena y dos libros; uno tenía las tapas color rojo y el otro era de tapas blancas, hizo a un lado el rojo y abrió el blanco, finalmente con la punta de su varita toco el reloj, pero nada paso.

─No tienes el poder para activar eso, vieja cabra ─rió Phineas desde su cuadro.

─Tal vez con la varita adecuada… ─murmuró, rápidamente fue hacia otro armario, abrió el cajón y sólo encontró algo de polvo, la caja con la varita de sauco había desaparecido, abrió otros cajones y buscó, nada, no había nada.

Los ojos normalmente calmados del hombre se enfurecieron sacó su varita y apuntó hacia la pintura de Phineas.

–¿Quién la tomó? ─pregunto y por respuesta recibió otra carcajada– No me obligues a destruir tu pintura.

─Adelante hazlo, idiota manipulador –Dumbledore estuvo a punto de lanzar un incendio y terminar con aquella pintura pero luego recordó lo que ocurriría si la pintura de su oficina era destruida, el hechizo que había sobre ella para evitar que se comunicara con las otras que tenía en la casa de los Black y demás lugares desaparecería.

─No, eso sería muy inconveniente ─razonó bajando la varita, miró una vez más el rejo y el libro blanco, sin la varita de sauco no tenían utilidad, pero entonces vio el libro rojo, colocó una mano sobre el un viejo libro de fabulas y tal vez algo más…

Era una pena que James hubiera desaparecido y Harry fuese considerado un criminal, y mientras Chris estaba desaparecido la única heredera de los Potter era Oriana, la pequeña estaba ahora con su madre pero los accidentes ocurren y Lily podía desaparecer, si eso ocurría él entonces acogería ala pequeña Oriana, Chris jamás dejaría a su hermana y Harry también adoraba a la nena, sonrió, las cosas empezaban a mejorar.

Minerva vio ingresar a la familia Weasley, Molly le ordenó a sus dos hijos menores esperar mientras ella, su marido y sus hijos mayores subían hacia la oficina del director. Poco después apareció Kinsgley, el hombre salió de las mazmorras cosa que le hizo arquear una ceja ¿qué podía estar haciendo Shackelbolt en la las mazmorras mientras los demás miembros de la Orden iban llegando?

McGonagall se alejó en dirección hacia el Gran Comedor, la curiosidad era propia de los Griffyndor y la mujer a pesar de los años aún tenía ese pequeño defecto. Bajo hacia las frías mazmorras, pasó la piedra que ocultaba la casa de Slytherin y bajó más aun, hacia las entrañas del castillo.

Las antorchas eran cada vez menos pero a pesar de querer volver la magia del castillo la guiaba hacia delante, siguió caminado por un angosto corredor y recordó que en algún momento aquel castillo que ahora fungía de escuela fue una fortaleza, y como toda fortaleza en las mazmorras, en lo más profundo había unas viejas celdas. Minerva encendió su varita, las celdas eran frías y oscuras, sacudió la cabeza ¿qué habría esperado encontrar? ¿A un prisionero? Se recrimino por su curiosidad y dio media vuelta, estaba por marcharse cuando un débil sollozo la hizo detenerse y aguantar la respiración, avanzó con la varita preparada, entonces la vio: en una celda, hecha un ovillo con una mata de pelo que cambiaba de color constantemente estaba Nymphandora Tonks.


Chris sintió un escalofrió, el alba empezaba a despuntar trayendo un nuevo día y con él tal vez su muerte. Sentía miedo, el mismo miedo que experimentó antes de atravesar el laberinto, el mismo que experimentó cuando vio al mago oscuro por primera vez y como en esas ocasiones cerró los ojos repitiéndose una y otra vez que todo estaría bien, que no había porque temer, siempre pensó que si lo repetía lo suficiente acabaría creyéndoselo.


En el numero 12 Grimmauld Place, Elizabeth estaba ya lista al igual que Vald y Amon, los tres miraron a James que ahora ocultaba su rostro tras una máscara negra y su cabello había sido cambiado con un hechizó.

─¿Estás seguro que podemos confiar en él? ─preguntó Sirius mirando a Remus.

─No, claro que no, confiar en él sería un error muy grave pero ahora mismo no podemos arriesgarnos y creo que esto es lo mejor ─respondió el lobo.

─Está bien, pero recuerden: nuestra prioridad ahora es sacar a Draco y a Chris sin hacer mucho ruido –dijo Elizabeth.

─Bien, llámalo y si él no puede reunir a la Orden en menos de media hora nos marcharemos solos –ordenó Sirius.

Remus asintió y, cogiendo un puñado de polvos flu, se acercó hacia la chimenea, lanzó los polvos dentro.

–Oficina de Albus Dumbledore, Hogwarts ─exclamó antes de adentrarse y desaparecer envuelto en una llamarada verde.

El silencio reino en la sala durante unos minutos, Lily estaba junto a James, Sirius tenía su mano envuelta en la de Elizabeth, mientras Amon observaba por la ventana, en el exterior las nubes amenazaban con descargar una tormenta muy pronto pero eso no importaba, Amon frunció el ceño al ver que habían varios magos ocultos tras hechizos desilusionadores todos parecían estar esperando a que ellos salieran de la casa. Zea apoyado en una pared con los brazos cruzados rogaba porque Harry volviera pronto.

Vald cerró los ojos le gustaría que sólo fuesen ellos y nadie más pero Sirius y Remus tenían razón, no podían arriesgar la seguridad de Chris y Draco, no quería que Harry perdiera a su pareja, no quería que el niño pasara por el dolor que él pasó cuando su amada murió.

Tras unos largos minutos Remus sacó la cabeza en la chimenea, Sirius se apresuró al igual que James.

─Dumbledore está dispuesto a colaborar con nosotros, pero quiere hablar con ustedes primero ─dijo el lobo.

─Lo recibiremos aquí, Remus ─respondió Elizabeth.

Unos segundos después Remus salió de la chimenea seguido del director, los ojos de todos se posaron en el hombre mayor los nosferatus no confiaban pero por ahora eso no importaba.

─Buenos días –saludó jovial el recién llegado.

─Vamos al punto Albus, iremos a rescatar a Chris y a Draco y queremos saber si la Orden está dispuesta a colaborar ─explicó Sirius rápidamente.

─Bueno, la empresa que planean es arriesgada y requerirá de un gran grupo…

─Escuche anciano ¿está o no dispuesto a brindar su ayuda? –exclamó Amon acercándose, el mago dio un paso atrás cuando esos ojos negros como el carbón lo encararon.

─La orden estará reunida en veinte minutos pero primero debo saber cuál es su plan.

─Es algo simple: nos dividiremos en tres grupos e invadiremos la casa de Voldemort desde tres puntos diferentes mientras Amon, Zea y Serpent irán por los chicos ─respondió Sirius.

─Pero enviar a sólo tres personas será un suicidio, seguramente Voldemort los tendrá bien vigilados.

─No se preocupe por nosotros señor, sabemos cuidarnos solos ─aclaró Zea sonriendo y dejando entrever unos pequeños colmillos.

Dumbledore se calló y observo a todos los presentes, esta sería una oportunidad de oro que tal vez no se repetiría pero tendría que replantear algunas cosas, no demasiadas.

─Bien, ayudaremos pero deben darme veinte minutos –decidió finalmente.

─Okey, entonces en veinticinco minutos nos reuniéremos en las afuera de Hogsmeade –dijo Sirius, el director asintió antes de marcharse.

Apenas el hombre se fue Sirius selló la chimenea y volteó a ver a sus compañeros, el pequeño grupo se acercó hacia el centro. Todos sabían ya que hacer.

─Bien, hora de irnos.

Amon cogió del brazo a Zea; James y Lily se acercaron y los cuatro desaparecieron envueltos en las sombras, Vald sujeto a Remus del hombro y ambos se desvanecieron rodeados de aves oscuras.

─Es nuestro turno ─comentó Sirius rodeando a la rubia por la cintura, ella sonrió y envolvió sus brazos en el cuello del pelinegro, ambos se marcharon envueltos en niebla mientras se daban un apasionado beso.


Draco estaba apoyado en la fría pared desde que despertó, tenía el presentimiento de que algo muy malo iba a ocurrir y el comportamiento ausente de Potter no lo ayudaba en nada, volvió sus ojos una vez más al castaño pero ahí seguía viendo hacia la reja completamente ausente. El rubio suspiró y dobló las rodillas acercándolas a su pecho, se preguntó dónde estaría Harry, lo estaría buscando seguramente; sí, a esas horas ya se lo imaginaba completamente furioso por no hallarlo y seguramente aún más furioso porque él se hubiese quitado el anillo trasladar que le había regalado, ahora en aquella celda Draco se había maldecido ya cien veces por haber actuado como un Gryffindor cuando supo que Harry le había ocultado la verdad, nunca debió quitarse aquel anillo. Miró una vez más sus manos vacías, no había nada que pudiese hacer, sólo esperar, estaba seguro que Harry lo buscaría.

Chris oyó un ruido fuera y todos sus sentidos despertaron, su magia pulsaba bajo su piel, las últimas horas había estado reuniendo su magia para liberarla, si era necesario en su forma más salvaje y parecía que el momento se acercaba; los pasos se hicieron más fuertes y el hilo junto con la marca empezaron a quemar pero él no le hizo caso y se concentró en el intruso.

─Estás despierto mocoso ─dijo Rabastan–. Eso me ahorra el trabajo de arrastrarte hasta arriba ─añadió, los otros dos mortífagos que lo acompañaban rieron estruendosamente antes de abrir la puerta, Chris se puso en pie y Rabastan frunció el ceño–. Tranquilo Lamia, el Lord te llamará pronto, está planeando la manera de mostrarles a todos la nueva adquisición a sus filas ─se mofó, los dos mortífagos que iban con él miraron al adolescente castaño, habían oído de Lamia, incluso alguna vez lo vieron pero jamás imaginaron que fuera alguien tan joven.

─Seguramente sí pero estoy aburrido ahora y ya no pienso esperar ─respondió el castaño.

─No hagas nada estúpido, mocoso ─gruño Rabastan apuntando a Chris, Draco parpadeó cuando Chris lanzo un rayo azul desde su mano y golpeó a Rabastan en el pecho, aprovechando el repentino miedo en los otros dos los golpeo haciéndolos caer, Draco cogió una varita aunque no planeaba usarla a menos que fuera muy necesario.

─Vamos ─llamó Chris después de dejar inconscientes a los otros dos mortífagos.

A medida que recorrían las celdas los escenarios se hacían más terribles; en una celda había un hombre, la mitad de su rostro estaba quemada, en otra celda un grupo de mujeres semi desnudas se apretujaban entre ellas. Draco veía las celdas cada vez con más asco, Chris no prestaba atención, más centrado en huir que en ir viendo el paisaje en el camino, repentinamente dejo de oír los pasos junto a él, giró y vio a Draco acercándose a una reja, dentro estaba un hombre demacrado su rostro lucia envejecido y su ropa no era más que arpaos que colgaban de sus raquíticos hombros.

─Malfoy no tenemos tiempo, hay que salir –apuró Chris sujetándolo del brazo.

─Padre… –dijo el rubio ignorando al castaño, Chris palideció, tenía entendió que el patriarca de los Malfoy fue capturado hacía más cuatro años, para esas alturas él se imaginaba que Lucius Malfoy ya estaría muerto.

─¿Estás seguro? ─preguntó.

─Es mi padre ─repitió Draco, entonces el hombre enfocó los ojos, esos ojos grises tan similares a los de su hijo.

─Draco, Draco no debes estar, aquí debes irte ─empezó a decir cada vez más frenético.

─Tranquilo padre te sacare de aquí, nos iremos juntos –el rubio alzo la varita pero Chris se la arrebató.

─Si usas magia acortarás tu vida, estúpida serpiente –gruñó.

─No me iré sin mi padre ─exclamó el rubio.

─No sabes si no es un mortífago haciéndose pasar por tu padre y… ─Chris miró la determinación en los ojos del rubio, resoplo molestó antes de agitar la varita que robo de Rabastan y abrir la celda.

Entre los dos consiguieron sacar al hombre de aquel agujero, Lucius podía estar flaco y demacrado pero su orgullo le hizo enderezarse y caminar por su propio pie, Chris aun no confiaba y por eso mantenía la varita sujeta con más fuerza, el hilo rojo empezó a hundirse en su piel mientras más cerca estaban de salir de las mazmorras.

─No hagan ruido ─ordenó cuando llegaron hasta la puerta que separaba la mansión de las celdas.

─ ¿Porqué Rabastan tarda tanto? ¿Acaso el mocoso se habrá desmayado de nuevo? ─oyeron.

─Ustedes dos, vayan a ver qué ocurre, no quiero enfrentar la ira del Lord si fallamos ─ordenó una voz clara que Chris reconoció al instante como la de Goyle padre.

La puerta se abrió y Chris no espero más, lanzo dos maleficios a los guardias y a Goyle, los tres cayeron al suelo como sacos pero entonces un cuarto apareció.

─Pequeño traidor ─gruñó el mortífago, tenía el cabello del color de la paja y los ojos mostraban locura.

─¡Stupefey! –atacó Chris.

─¡Rictusempra! –contratacó el mortífago.

─¡Levitacorpus! ─gritó Chris atinándole al mortífago que quedó colgado del tobillo sobre sus cabezas.

─¡Bájame maldito mocoso! ¡Bájame ahora mismo! ─gritó más el mortífago, Chris lo silencio con otro hechizó y lo dejo atado junto a los otros tres.

Caminó hacia el exterior, fue algo extraño pues había muchos menos guardias que los que Chris esperó en un principio, todo parecía una trampa. Ya cerca de una de las puertas Chris sintió un tirón en el brazo, era como si se quemara desde adentro pero a pesar de eso no se detuvo.

─Bien hecho Christopher, lo has hecho perfecto, tal como esperaba de ti ─dijo una fría voz que le heló la sangre. Draco y Lucius giraron lentamente, frente a ellos estaba el mago oscuro rodeado de sus mortífagos─. Lucius, veo que te has rencontrado con tu hijo –agregó.

─No voy a permitir que lo toque ─dijo el hombre poniéndose delante de Draco.

─Que valiente, siempre creí que eras solo un cobarde, Lucius –se burló.

─No te temo, Voldemort ─gruñó el rubio mayor.

─Eso podemos solucionarlo –susurró.

─Déjelos ir, lord Voldemort ─interrumpió Chris y a pesar del dolor en su brazo se adelantó.

─¿Porqué ahora estás intentando proteger al amante de tu hermano? ─preguntó el mago oscuro acercándose a Chris, colocó una mano bajo el mentón del chico y lo obligó a alzar la cabeza.

»─Ya veo, tú también has caído por el rubio, igual que tu hermano, también lo amas –la burla impregnaba la voz del mago oscuro.

»─Me pregunto ¿qué fue lo que vieron en ti tan poderosos magos? Quisiera saber si te seguirán viendo con el mismo amor y deseo después de que te hayan manchado mis mortífagos.

─¡No! ─exclamó Lucius alzando la varita.

Avada kedabra –el rayo verde golpeó al hombre en el pecho y cayó hacia atrás muerto.

─¡No! ¡Papá ─Draco se lanzó a por su padre, sus ojos estaban cristalizados y las lágrimas amenazaban con salir pero entonces dos pares de brazos los arrancaron lejos del rubio mayor.

─Vamos a ver cuánto tarda en aparecer el nosferatu ─dijo el lord oscuro sujetando al chico de la barbilla, los ojos del mago estaban llenos de lujuria.

─¡No lo toquen! ─dijo Chris apretando los dientes, la magia empezaba a oprimirlo y ahogarlo.

─¿Quieres realmente romper un juramento inquebrantable Potter, por el amante que nunca será tuyo, por este mocoso que ni siquiera te mirará después?

─No ─dijo Chris en voz baja, el mago oscuro sonrió, sabía que el mocoso no sería capaz pero entonces…

─No solo por Draco, lo hago por mi familia, porque mi amor hacia mi hermano es mayor que mis deseos y mi lealtad jamás abandonara a Harry ─declaró Chris, el hilo rojo se rompió y la magia salvaje se extendió como una marea lanzando a los mortífagos hacia los extremos, Draco corrió hacia su padre nuevamente pero Chris lo cogió de la mano y aprovechando el caos lo arrastró con él.

─¡Debo volver, no puedo dejar el cuerpo de mi padre no…! ─Chris le dio una bofetada haciendo que Draco callara.

─Él se sacrificó para protegerte, no quería que ellos te mataran o algo peor ─ el rubio se estremeció, los ojos del mago oscuro llenos de lujuria volvieron a su mente.

─¿A dónde vamos? ─pregunto.

─Debemos salir a los jardines a unos quinientos metros, las protecciones desaparecen y podremos huir ─explicó Chris. Otro terrible dolor atravesó su cuerpo y un ataque de tos lo obligó a cubrirse la boca con la mano, cuando vio su mano notó el líquido carmesí manchando su piel, sacudió la cabeza tratando de aclarar su vista y continuaron, Chris siguió presionado su magia para deshacerse de los que salían al camino pero entonces se vieron rodeados y el castaño supo que sólo uno saldría de allí.

─Cuando te diga, corre y no voltees –ordenó el castaño, estaban rodeados por quince mortífagos, Draco alzó la varita pero la mano de Chris lo detuvo–. Sabes Malfoy, después de tercero dejaste de parecerme un idiota ─comentó– creo que incluso me gustabas –rió. Los mortífagos temían acercarse más por la magia salvaje que estaba rodeando a los dos chicos.

─Deja de decir idioteces, Potter ─gruñó el rubio, Chris soltó una carcajada y a Draco se le hizo muy similar a las risas de Harry.

─Adiós Draco ─susurró Chris besando la frente del rubio, Draco se quedó petrificado, entonces una onda de magia lo envolvió y lanzó lejos del círculo de mortífagos que ahora rodeaba a Chris, Draco se puso de pie y estaba a punto de volver pero entonces recordó lo dicho por el castaño, cerró los ojos y giró emprendiendo la carrera; tras él Chris estaba enfrentando a los novatos, eran buenos, ya le habían acertado cinco definidos y un incendio a medias.

─Déjenme a este mocoso a mí y vayan por el otro, si ese chiquillo escapa lo pagaran caro ─gruñó el mago oscuro apareciendo.

─No lo creo ─dijo el chico liberando el resto de su magia, presionándola hasta sus límites, una nueva oleada de magia pura y salvaje los hizo caer pero esta vez no duró demasiado, Chris estaba débil pues el juramento inquebrantable no te mataba en el acto sino que iba comiéndote desde dentro, alimentándose de la magia y Chris era una gran fuente de magia que el hechizó estaba devorando pero aun así no caería de rodillas frente al mago oscuro, no le daría ese placer.

─Tonto –susurró Voldemort alzando su varita–, ahora pagarás por esto, suplicarás por que te mate pero no lo haré, dejaré que la maldición te mate lentamente aunque eso no evita que te haga pagar por lo que has hecho, ¡crucio! –Chris apretó los dientes, no se humillaría más, resistirá todo lo que pudiese.

Draco esquivó dos hechizos que pasaron rosando su cabeza, tras él podía oír los gritos y maldiciones pero no se detuvo, tropezó y trastabillo pero no podía caer, no caería.

─¡Sectusempra! –oyó pero era tarde, no podía agacharse ni esquivarlo, entonces el medallón que Harry le regalo, aquel que contenía el espejo reaccionó solo y el espejo de obsidiana se materializo, el hechizó le pego al espejo destruyéndolo, los trozos volaron como si tuviera vida propia hacia los mortífagos. Draco no se detuvo, su collar ahora estaba roto, nada más lo salvaría esta vez y la varita en su mano estaba caliente esperando que la usara.

─No, aún no ─dijo para sí mismo.

─¡Bombarda maxima! –un rayo pasó justo a un lado y lo hizo caer, se puso de pie, sentía algo goteando de su cabeza pero no se detendría, a pesar de que sus pasos cada vez se tornaban más lentos y pesados, el cuerpo le dolía horrores pero no se detendría, se obligó a continuar y cuando al fin pudo salir lejos de las protecciones desapareció. Sintió como su cuerpo entero era engullido por un tubo y el terrible dolor se hizo más intenso aun, cayó fuertemente contra el suelo y se quedó allí unos momentos, las fuerzas le habían abandonado y se veía incapaz de levantarse, oyó ladridos y un sonido que le comprobó se hallaba en el Londres muggle. Al menos estaba a salvo, temporalmente.

Suspiro con alivio pero aquello solo causo más dolor, con un último esfuerzo cambio el color de su cabello, sus ojos, las facciones de su rostro, no quería que nadie lo reconociera, alzó su mano y se apoyó en una pared cercana, estaba en un callejón; obligó a su cuerpo a sostenerlo, dio un par de pasos y salió de aquel callejón pero al terminar la pared cayó al suelo nuevamente. La incesante lluvia le lavó un poco la sangre del rostro y el chico quedó tendido en la acera, un grupo de muggles le rodearon y los oyó gritar, pero ya nada le importaba, intentó con todas sus fuerzas no caer en la inconsciencia pero le fue imposible y lo único que pudo hacer fue aferrarse con fuerza a aquel trozo de medallón, era lo único que le quedaba, lo único que lo conectaba con "él".

─Harry, Harry… perdóname ─susurró y se dejó arrastrar hacia un mundo oscuro aún recordando los ojos verdes que lo miraban con tristeza. Una leve esperanza de sobrevivir y volverlo a ver era a lo único que se podía aferrar…

Si Draco hubiese prestado más atención habría notado que al momento en que él cruzó las protecciones de la mansión varias personas aparecieron allí pero con el ajetreo nadie lo notó y el rubio terminó lejos.

Los recién llegados se encargaron de los mortífagos con rapidez, Dumbledore estaba feliz, la alianza temporal estaba resultando muy beneficiosa para él, Remus se había transformado y se lanzó contra varios mortífagos aunque la sangrienta manera en que el lobo destrozaba a sus enemigos no le agradaban al anciano más se guardó sus comentarios para después. Lily también estaba allí, luchando al lado del sujeto con la máscara, la lluvia que se había desatado hacía poco empapó a todos pero no detuvo a nadie de acabar con los mortífagos, el anciano se deshizo de dos más y notó como Lily empezaba a correr hacia un grupo y más adelante entre el grupo pudo ver al lord oscuro.

─¡Lily! ¡Espera! ─gritó Sirius corriendo tras la mujer junto a James pero aun ellos con su velocidad no pudieron hacer nada cuando vieron a Voldemort lanzar la maldición asesina contra Chris que estaba en el suelo.

El mago oscuro no iba a cometer errores, acabaría de una vez con la molestia, terminaría con Christopher Potter por traicionarlo, ya después vería la manera de llevar al hermano de Chris hacia su lado pero ahora se retiraría después de matar a aquel mocoso. Sus mortífagos más fieles solo lo esperaban a él nada más mientras los más jóvenes servían de distracción para aquellos invasores.

Adiós mocoso ─siseó en pársel y Chris sonrió, moriría de todas formas aunque lamentaba no haberse despedido de Harry y Oriana y también de sus padres, cerró los ojos pero entonces…

─¡No! –el grito de aquella voz tan conocida lo hizo abrir los ojos rápidamente, frente a él vio el cuerpo de su madre caer, la pelirroja cabellera quedó extendida en la tierra mojada.

─Estúpida mujer ─gruñó el mago oscuro y otra maldición fue conjurada con rapidez, Chris alzó la cabeza deseando tener las fuerzas para levantarse y asesinar al mago oscuro pero no podía.

─Lo siento mamá ─susurró, entonces algo realmente asombroso ocurrió: el rayo verde le golpeó la mejilla a Chris y rebotó pero no lo mató, sólo le causo una cicatriz y un dolor tan terrible que lo hizo soltar un alarido de dolor, al mismo tiempo Voldemort recibió el impacto de la maldición redirigida y su cuerpo fue destruido, de él no quedó más que una túnica negra y una varita blanca que cayó al suelo.

Continuara…

Al fin termine este capítulo, luego de terribles semanas sin inspiración finalmente lo termine jejej

espero lo disfruten y no quieran matarme por asesinar a Lily y Lucius :p

Gracias Kutsí por corregirlo en tiempo record jeje