Harry poter y sus personajes son propiedad de JK Rowling


La rosa cayó, hay sangre en sus manos.
La noche lloró, secretos guardados.
La rosa cayó, el miedo ha cesado.
La espina que abrió la flor del rechazo.

La rosa negra / Dunedain


El Despertar de la rosa

Harry caminaba por el bosque en silencio mientras su mente trataba de entender que había ocurrido hace sólo unas horas atrás, los latidos cada vez más débiles de un corazón que se va apagando lo hicieron ver hacia la chica que llevaba en brazos.

Aquella adolescente había despertado en él un fuerte instinto protector, algo que sólo había sentido por su familia. Era algo extraño y un poco inexplicable pero sentía que de alguna manera había establecido una conexión con Carrie White, tanto así que sumergió a todos los que la humillaron en una terrible ilusión de sus propias muertes a manos de la joven rubia. Sonrió recordando los gritos aterrados pero rápidamente sacudió la cabeza alejando sus ideas de volver a terminar con aquellos molestos humanos y suspiró, volvió a verla y notó que su transformación estaba ocurriendo muy rápido, algo así sólo había pasado con Aurel y los primeros indicios ya eran visibles como que ese cabello rubio se hacía más claro, casi platinado, y su piel pálida se iba haciendo aún más blanca, los labios de la adolescente se tornaron rojos, hasta las pestañas se hicieron más largas y tupidas, para cuando anocheciera Carrie sería una vampiresa completa así que él debía apresurarse.

El pelinegro llegó hasta la parte más lejana del bosque, transformó su chaqueta en una manta y cubrió a la chica que llevaba sólo un delgado camisón largo, la dejó sobre la hierba y usando su magia se hizo un refugio, la noche casi había acabado y Carrie no despertaría en todo el día.

─¿Cómo termino todo así? ─le pregunto a la nada, el silencio del bosque fue su respuesta y volvió a mirar a la rubia, ella sería quien dirigiría a los condes, ya lo había decidido, no podía ser James pues a él lo había trasformado por necesidad y Aurel era su guardián, pero Carrie… ella fue diferente, la rubia le había pedido que la trasformara y él había aceptado, todo fue mutuo acuerdo así que ella sería su mano derecha, o la de Aurel en todo caso.

Por entre los arboles la luz del amanecer y el cantar de las aves despertó de su sueño al bosque, Harry suspiró antes de ponerse de pie y recorrer todo el perímetro colocando hechizos para ocultarlos de las miradas curiosas y para evitar que los muggles se acercasen. Luego volvió a su refugio, pensando que para la próxima guardaría una tienda de campaña en el bolsillo. Se recostó contra un tronco y fue cerrando los ojos, la noche anterior había sido muy extraña y el sueño por fin empezaba a reclamarlo.

En el pueblo de Chamerlain Maine. El pequeño hospital estaba abarrotado de exaltados e histéricos adolescentes, todos hablaban de haber presenciado sus muertes a manos de Carrie White.

─Maestra Desjardin ─llamó una chica rubia con el cabello sujeto en una coleta.

─¿Sue? ¿Qué pasa? ─preguntó la mujer sujetando con fuerza la manta que traía enzima.

─Maestra ¿qué paso anoche? ─preguntó la chica sentándose junto a la mujer.

─Aun no logro entenderlo Sue, pero creo que si ese chico no hubiera llegado tal vez ahora… ─la mujer se estremeció y se aferró con más fuerza a la manta, no quería pensar en lo que hubiera pasado si aquel pelinegro no hubiera intervenido cuando lo hizo, aunque en la mente de muchos las escenas de ellos muriendo se repetían una y otra vez.

─Todo esto es mi culpa ─dijo la rubia, Desjardin permaneció en silencio pues una parte de ella culpaba a la adolecente.

Sue cerró los ojos y las lágrimas cayeron en silencio, la noche anterior todos sus amigos y compañeros estuvieron a punto de morir, miró una vez más la sala de espera: las chicas lloraban y el caos era total. Se puso de pie, quería ver como estaba Tommy.

Ya le dije que no sé qué paso ni donde está Carrie ─Sue se detuvo en la puerta al oír la voz de su novio.

Tú la llevaste al baile, muchacho –contradijo otra persona que la chica supuso era un oficial.

¡Si! ¿Pero eso que tiene que ver? Ya le dije que lo último que recuerdo es haberme caído en el baile y cuando desperté ya estaba aquí ¡Solo! –exclamó el adolescente frustrado.

Tú fuiste la última persona con la que estuvo, ahora ella está desaparecida y su madre está muerta…

Sue se dio la vuelta, eso no era cierto, la última persona en ver a Carrie White fue ella y no fue en el baile. Ella habría hablado al respecto, pero cuando le preguntaran que cómo era el sujeto que se llevó a la chica ¿qué diría? ¿Que fue un demonio de ojos rojos vestido de negro que casi parecía flotar mientras se llevaba a Carrie en brazos? ¿Cómo decirle al oficial que vio a un demonio llevándose a la rubia sin que la creyeran loca? No, no podía decir nada; Sue se abrazó y sacudió la cabeza ¡todo se había transformado en un desastre!

Salió corriendo del hospital y no paró hasta llegar a su casa, su madre la vio pasar y suspiró antes volver su vista al televisor donde se daba a conocer la histeria colectiva que se había desatado el día anterior en la fiesta de graduación.

El día anterior.

Toda la ciudad se preparaba para el evento, el gran y esperado baile de gradación. Las chicas desde tempranas horas estaban en el centro comercial comprando los complementos y maquillaje para su gran noche, risas y susurros de las adolescentes era todo lo que oían, las mujeres mayores y madres de dichas chicas estaban con la modista recogiendo los vestidos mientras que algunos chicos algo rezagados estaban en la tienda escogiendo un traje para esa noche.

A medida que el día avanzaba un solitario joven hizo su aparición, su gabardina negra llamó la atención al igual que su vestimenta, pero con lo ajetreado aquel día casi nadie le prestó importancia. Harry suspiró mientras bebía una soda que sacó de una de esas máquinas expendedoras, se sentó en la banca de un parque y siguió disfrutando de su soda mientras veía a las adolescentes ir hacia la peluquería y salir con largos tirabuzones y peinados elaborados, algunas chicas se fijaron en él y rieron nerviosas, Harry les regaló una sonrisa ladeada las chicas provocando que se sonrojaran mas ninguna se atrevió a acercarse.

La tarde pasó con rapidez mientras el pelinegro pensaba en que cosa no había intentado, había viajado a las ciudades vecinas pero no halló nada que le fuera útil, pasó la noche y parte del día recorriendo el sitio donde llegó pero tampoco había nada que le diera una pista de como volver a su tiempo, oh, sí, era un pequeño detallito que había olvidado mencionar: no estaba en su tiempo, al parecer había caído en un portal temporal y ahora se hallaba en el pasado, más exactamente en el 1974.

El sol se terminó de ocultar y Harry se puso de pie, sentía curiosidad aquella chica con la que tropezó así que decidió ir al baile, sabía que era algo sin importancia y tonto pero sin nada que hacer y con la posibilidad de distraerse un rato se encaminó hacia donde se dirigían todos esos autos y lujosas limusinas. Poco antes de llegar se ocultó en un callejón y pasó su varita por su ropa, no podía ir vestido así sin llamar la atención.

Llegó al lugar, el gimnasio de la escuela que estaba completamente decorado con grandes letras y brillantes estrellas plateadas. Las parejas iban entrando una tras otra y los diferentes olores impregnaban el aire. Harry se unió a la fila y se coló con un grupo de chicos algo bulliciosos.

Una vez dentro pudo ver luces y estrellas colgadas desde el techo adornando el lugar, sus ojos se pasearon por todos aquellos humanos y una loca idea asaltó su mente: tal vez si conseguía un poco de comida podría estar lo suficientemente fuerte como para usar magia astral y volver a su tiempo, no sabía que resultado daría pero nada perdía con intentarlo. Sonriendo se alejó un poco para perderse entre las sombras.

La noche fue avanzando y la música empezó a sonar, Harry empezaba a dudar, no quería hacerlo pero necesitaba comida. Cuando la décima canción sonó el pelinegro salió de las sombras y dos chicas sentadas en una mesa al instante posaron sus ojos en el apuesto desconocido, una de ellas se armó de valor para acercársele después de un rato de miradas y risas.

─Hola ─saludó la chica, morena con cabello rizado, su cuello estaba descubierto y su vestido verde tenía un gran escote, se acercó provocativamente al pelinegro que le sonrió.

─Hola ─respondió, sus ojos verdes brillaron de manera especial atrayendo más a la chica─ ¿quieres bailar?

La adolecente asintió hipnotizada por esos hermosos ojos y bello rostro la otra joven, una rubia que estaba junto a la morena, la miró con envidia cuando Harry se llevó a su amiga hacia la pista. El plan de Harry era simple: alejar a la chica de sus amigos, perderse entre los bailarines y luego llevarla al pasillo, bebería sólo un poco y le borraría la memoria, luego repetirá el proceso hasta sentirse lo suficientemente fuerte como para usar la magia astral.

Cuando la pieza de baile finalizo la chica reía como tonta y sus amigas ya ni la miraban, así que Harry aprovecho para sacar a la adolescente del gimnasio, ella no opuso resistencia y lo siguió tranquila, la alejó del lugar e ingresaron a un salón oscuro, observó a la adolescente que lo miraba con adoración, nunca había bebido sangre directamente de un humando... bueno, a no ser que fuera para transformarlos pero ahora necesitaba alimentarse para poder volver con Draco, junto a su familia.

Lo haces por ellos, debes sobrevivir, se dijo mientras avanzaba hacia la morena.

─¿Cómo te llamas? ─preguntó la chica, él suspiró, ni siquiera le había dicho su nombre.

─Me llamo Orión ─respondió sin dudar, después de todo entre los vampiros así lo conocían.

─Como la constelación, me gusta ─Harry la miro a los ojos y la joven se quedó en silencio, la tomó por los hombros y acercó los labios hacia aquella arteria que sobresalía latente bajo la oscura piel, ella dio un pequeño respingo pero Harry no esperó más y dejó que sus colmillos perforaran la piel.

Saboreó el líquido, era sublime, sus ojos brillaron en la oscuridad mientras se alimentaba, la adolescente estaba quieta y en silencio debido a la hipnosis y el vampiro sintió algo de su sed disminuir. De repente el corazón de la adolescente empezó latir más rápido y Harry supo que debía parar, se separó y estaba por borrar su memoria cuando un grito seguido de risas lo hicieron volver la cabeza.

¡Desmaius! –conjuró sin pensar, la joven se desvaneció y él la acomodó dejándola en el suelo.

Entonces su olfato capto un claro aroma a sangre que salía del improvisado salón de baile, en rápidos pasos llegó hasta el gimnasio donde el aroma a sangre era más fuerte pero no se trataba de sangre humana sino animal. Abrió la puerta y vio que en el estrado, temblando como una hoja y cubierta de sangre, estaba aquella niña de ojos grises que vio días antes, las risas sofocaban el sollozo de la chica, por un segundo en vez de ver a la rubia vio a Cassiopea y la ira surgió como una ola fría de magia pura, estaba por avanzar cuando todos los focos estallaron

─¡¿Qué hicieron?! ─gritó el chico que aún permanecía en aquella tarima.

─Carrie, ven –dijo una mujer tendiéndole la mano a la chica pero una misteriosa fuerza la lanzó lejos.

Harry parpadeó sorprendido, un aroma muy fuerte llenó todo el salón y el pelinegro se movió con rapidez entre los humanos, entonces captó el sonido de una soga deslizándose, alzó la vista y contempló el balde del cual había caído la sangre cayendo hacia la pareja de Carrie, alzó la mano y el balde descendió con suavidad posándose sobre el suelo sin hacer ruido.

─¡Carrie! ─el muchacho se alejó algo asustado y avanzó hacia la chica pero con la sangre en el suelo resbaló y cayó de la tarima, Harry vio al chico golpearse la cabeza y perder el conocimiento.

─¿To... Tommy? ─Carrie se acercó temerosa mientras que los demás retrocedían.

─¡No lo toques anormal! ─exclamó de repente una chica y los demás empezaron a gritar insultándola, los maestros intentaron acallar el bullicio pero nadie parecía estar oyendo.

─Tommy , despierta ─suplicó la chica, las lágrimas se mezclaban con la sangre que le cubría el rostro.

─¡Ya cállense estúpidos humanos! ─exclamó el pelinegro cansado de los gritos, los que estaban cerca de él dieron un paso atrás asustados y el silencio reino en el lugar– Está vivo, sólo se golpeó y quedó inconsciente pero está vivo ─aclaró extendiendo la mano, sintió una corriente repelerlo pero no desistió. Los vidrios estallaron sacando gritos aterrados de todos–. Carrie, ven conmigo ─susurró– no estás sola –agregó usando su hipnotizante voz. La chica alzo la cabeza y los ojos grises lo miraron, la desesperación y soledad que vio en ellos hizo que el corazón de Harry se estremeciera–. No estás sola ─repitió, aquella fuerza dejó de alejarlo y envolvió a la adolescente entre sus brazos.

─¿Tommy estará bien? ─preguntó ella.

─Sí, te prometo que estará bien ─respondió y alzó la cabeza, todos se perdieron en esos ojos verde esmeralda que por un segundo fueron negros, colocó una mano sobre el hombro del inconsciente Tommy antes de sonreír y desvanecerse en el aire.

Segundos después de que Harry desapareciera junto a Carrie y Tommy los gritos llenaron toda la secundaria, gritos agónicos y desesperados pidiendo ayuda. Mientras que Harry reapareció en el hospital donde dejó a Tommy y se llevó a Carrie antes de que las enfermeras pudieran preguntar por la chica.

─¿Quieres que te lleve a algún lugar? ─preguntó el pelinegro.

─Sólo quiero ir a casa –respondió la chica.

Un auto paso a toda velocidad en ese instante y Harry pudo ver a una pareja, el aire que salía por la ventanilla abierta dejó que un sutil olor le llegara, un aroma que reconoció al instante pues era el mismo olor que sintió mezclado con el aroma de la sangre. Lo dejó pasar porque acompañaba a Carrie que se estremecía debido al frio y lo vivido hace sólo unos minutos atrás, Harry le colocó su chaqueta y ella pegó un respingo pero no objetó nada.

─Te llamas Carrie ¿verdad? –preguntó, ella asintió.

»─Yo soy Harry –no obtuvo respuesta, cosa que le hizo suspirar pero era lógico, la chica acababa de ser humillada públicamente y su novio casi moría, era normal que no quisiera hablar y que ni cuenta se diera de la manera en que habían aparecido en el hospital.

─Aquí vivo ─indicó en un susurro luego de un rato, mirando una casa blanca que Harry analizó, no era nada extraordinaria. Carrie avanzó rápidamente y al llevar a la puerta se quitó la chaqueta entréganosla a Harry–. Gracias ─susurró, él sólo dio un asentimiento cuando la puerta se cerró.

Una vez solo Harry giró la cabeza, sus ojos se volvieron rojos y sus uñas crecieron hasta volverse garras, en un parpadeo el chico desapareció, no le fue difícil seguir el olor de aquel auto, su velocidad le hizo tardarse sólo unos minutos en alcanzarles, entonces apareció frente al automóvil, el conductor frenó de golpe al ver aquella oscura figura erguirse de la nada en medio de la carretera y las llantas desprendieron un olor a quemado.

─¿¡Pero qué demonios es eso!? –exclamó la mujer aterrada.

─No… ─las palabra de su novio no llegaron a salir de su garganta pues algo lo había sacado del auto, la chica llamó a su compañero pero sólo recibió un gruñido como respuesta. Temblando de miedo abrió la puerta y salió del auto, corrió un buen tramo huyendo hacia el bosque.

¿Me temes? –preguntó Harry desde las sombras.

─¡No tengo miedo! ─exclamó la chica temblando.

¿En serio no me temes? ─preguntó él y aprovechando la oscuridad le rosó la mejilla con la mano completamente helada y manchada de sangre.

─No… no...

Te gusta torturar a los indefensos ¿verdad? ¿Fue divertido bañar a Carrie en sangre? ¿Te reíste mucho? –preguntó dulcemente.

─Se lo merece, ella es una anormal, un monstruo ─respondió temblando de miedo pero sin arrepentimiento.

No, no. Respuesta errónea, aquí el único monstruo eres tu ─dijo acercándose, la chica vio los ojos rojos brillar en la oscuridad y se perdió en ellos, sus gritos se oyeron en el bosque pero nadie acudió. Harry salió del bosque pocos minutos después y decidió volver al pueblo.

No supo porque pero volvió a la casa de Carrie, cuando estaba a unos cien metros oyó un grito desesperado, corrió y entró como un huracán; en el suelo estaba la rubia con el cabello mojado y descalza cubierta solo con un camisón anticuado y una herida en la espalda, suplicando a su madre para que no la matara y entonces lo vio.

─Ayúdame ─pidió la chica extendiendo su mano hacia él.

─¡La bruja debe morir! ¡El fruto del pecado debe ser eliminado! ─exclamó la mujer mayor alzando un cuchillo de cocina.

─¡Por favor mamita! ¡No! ─suplico la chica. Harry no espero más en un rápido movimiento tomó a la chica en brazos.

─Ya estás a salvo... ─le dijo viéndola con dulzura; ella pudo ver los ojos rojos pero no sintió miedo, al contrario, se sintió segura y a salvo.

─Satanás se manifiesta a través de ella, ella…

─Es mía ahora ─declaró el pelinegro mirando a la mujer, sus ojos rojos y sus garras junto con sus colmillos hicieron que ella chillara aterrada y retrocediera hasta quedar sentada en la escalera.

─Espérame aquí Carrie, volveré en unos minutos ─pidió colocando a la rubia con suavidad sobre el sillón para luego ponerse en pie.

─¡Atrás demonio! Dios me protege, retrocede en nombre de Jesucristo ─decía la madre de Carrie tratando de defenderse.

─Una mujer como tú nunca debió ser madre ─siseó el pelinegro en pársel acercándose más.

La mujer gritó aterrada mientras que Carrie cerró los ojos y se cubrió los oídos.

–Ya está todo bien Carrie –le susurró él luego de unos momento, apartando sus manos.

─¿Quién eres? ─preguntó.

─Mi nombre es Harry Orión Black, soy un mago y un vampiro ─respondió, los ojos de la chica se abrieron sorprendidos–. No te preocupes te llevare al hospital y…

─Llévame contigo por favor ─pidió la chica interrumpiéndolo.

─Carrie, lo que me pides...

─Por favor, no me dejes sola por favor, no quiero quedarme aquí, prometo no molestarte, incluso te puedo ayudar, yo tengo un poder –dijo temerosa y se centró en una pila de platos que se elevaron de la mesa y flotaron en el aire.

─Telequinesis... ─susurró Harry sorprendido por el control.

─Por favor Harry ─pidió sujetándole la mano.

─¿Estás segura? ─preguntó, ella asintió.

Harry suspiró, sus colmillos se extendieron y mordió a Carrie, la sangre inundó su boca terminando de saciar su sed y misteriosamente transmitiéndole todos los recuerdos de la chica, recuerdos terribles que por un momento acrecentaron el odio de Harry hacia aquel pueblo y a la madre de la chica, aunque aquello quedó olvidado cuando el corazón de Carrie empezó a latir con lentitud, se apartó dejándola apenas con vida. Cuando el corazón de la chica empezó a reducir aún más el ritmo cardíaco el veneno de los colmillos del vampiro entró en acción iniciando la transformación.

Finalmente Harry le dio su sangre a la chica y el corazón de ella empezó a latir frenéticamente, acelerando el proceso de transformación. No esperó más, la cogió en sus brazos y salió aprovechado que la noche aún lo ocultaba, caminó en silencio mientras los latidos del corazón de Carrie se hacían más rápidos.

Por la acera paralela a la que iba el pelinegro Sue caminaba aún en estado de shock, había visto algo terrible y Tommy no aparecía, entonces oyó unos pasos, se detuvo y miró hacia el frente quedando catatónica pues a unos metros más adelante pudo ver a una criatura de leyenda: tenía los ojos encendidos en rojo y por sus labios sobresalían un par de colmillos mientras que en sus manos las garras que poseía en lugar de uñas brillaban inusualmente. Al ver a quien tenía en sus brazos aquel ser quiso gritar pero las palabras jamás abandonaron su boca, la cabellera rubia de Carrie era inconfundible pero a pesar de eso ella no pudo moverse, no podía hacer nada, el demonio la miró unos segundos y continuó avanzando. Sue estaba paralizada y para cuando aquel ser llego junto a ella cayó al suelo incapaz de mantenerse de pie, él la vio y sonrió dejando que sus colmillos se notaran más antes de continuar avanzando tranquilamente.

En el bosque la noche nuevamente caía y con ella despertó una nueva criatura sus ojos grises que ahora brillaban en la oscuridad mientras veía todo a su alrededor, era casi como estar viendo todo de día. Entonces se fijó en el joven pelinegro que dormía tranquilo.

Es hermoso ¿verdad niña? ─preguntó una voz melódica, Carrie rápidamente se puso delante de Harry y sus colmillos al igual que sus garras aparecieron.

»─Eres fuerte y leal a él, serás una grandiosa líder –la alabó la voz misteriosa.

─¿Quién eres? ─preguntó dejando que su lado más oscuro se mostrara.

Tranquila pequeña, sólo estoy aquí para devolver a Harry a su tiempo, terribles cosas han ocurrido y es preciso que él vuelva, obviamente tú lo acompañaras ─agregó, Carrie buscó el origen de la voz pero aparte de la presencia imponente que se sentía no había nada.

─¡Muéstrate! ─exigió la rubia.

Todo a su tiempo pequeña vampirita, todo a su tiempo. Por ahora Harry debe volver o más de un inocente morirá, cuando despierte dale este hechizo ─una hoja de papel cayó en las manos de la rubia.

─¿Qué es esto? ─preguntó pero aquella presencia había desaparecido.

─¿Carrie, qué pasa? ─llamó Harry abriendo al fin los ojos.

La chica le relato todo lo ocurrido y le entrego el pergamino con el hechizo, Harry lo leyó dos veces y entonces lo comprendió, tras una explicación algo compleja Carrie entendió que Harry venía de un tiempo distinto y que había gente esperándolo allí, ella lo seguiría por supuesto, él era su creador además ya nada la ataba en aquel pueblo.

Harry sacó la varita y dibujó varios símbolos en el suelo mientras Carrie lo observaba en silencio, cuando Harry terminó le tendió la mano que ella cogió sin dudar.

─Creo que debemos cambiarte el atuendo antes de marcharnos ─dijo divertido pues Carrie aún estaba en pijama.

A ella se le colorearon las mejillas y con algo de temor dejó que su maestro le trasformara el camisón a un atuendo más normal aunque Harry, que había convivido tanto con sus hermanas que siempre usaban shorts, vaqueros y playeras cuando andaban en casa, transformó el camisón de Carrie en un vaquero y una playera azul, la chica jamás había usado pantalones así que se sintió incómoda pero no hubo mucho tiempo para expresarse pues Harry la sujetó de la mano y empezó a recitar.

─"Oye estas palabras, oye la canción, oye la esperanza de mi corazón devuélveme donde encuentre yo lo que deseo en tiempo y lugar".

A su alrededor todo se distorsionó, los colores del bosque se mezclaron. Harry se concentraba en pensar en Draco pero al último minuto recordó a Chris, un vórtice apareció bajo ellos tragándoselos. Unos días después la policía hallaría un retaso de tela del camisón de Carrie White sujeto de una rama pero no encontrán a la chica ni al misterioso asesino que había dejado secas a tres personas.

Harry y Carrie aterrizaron en una sala llena de gente, varias personas hablaban a la vez pero el silencio se hizo cuando la pareja apreció. Harry miró a todos los presentes, magos y brujas que lo miraban con asombro, miedo y desprecio más lo que llamo la atención del pelinegro fue que varios magos tenían puestas unas túnicas verde lima muy feas en su opinión, mas su críticas sobre moda quedaron acalladas cuando los murmullos empezaron.

─¿Qué hace el aquí? –se preguntaban algunos.

─Es el hermano del salvador –decían otros.

─Es un monstruo que merece morir –oyó y notó claramente como Carrie se tensaba.

─Tranquila, todo está bien.

─¿Harry? –el pelinegro giró la cabeza rápidamente y vio a su padre, Sirius.

─¡Papá! ─exclamó el chico haciendo a un lado a los magos se precipitó sobre el animago.

─Oh, Harry ¿dónde has estado? ─pregunto Sirius.

─Es una larga historia pero ¿dónde estamos? ─preguntó.

─En San Mungo.

─¿El hospital mágico? ¿qué haces aquí? ¿Acaso… le paso algo a Draco o a las chicas? ─preguntó el pelinegro empezando a preocuparse.

─No, ellas están bien, pero Harry… mientras no estuviste ocurrieron varias cosas…

─Harry Orion Black, queda detenido por ser cómplice de la fuga de Bellatrix Black –interrumpió un auror acercándose junto a más de veinte aurores, todos con las varitas en alto.

─Papá ¿quién está aquí? ─preguntó Harry ignorando a los magos.

─Chris ─respondió Sirius.

Harry sintió que el mundo se le iba encima y eso sólo era la punta del iceberg, los aurores se acercaron, al mismo tiempo Sirius sujetó al chico y sacó la varita, no dejaría que se llevaran a Harry, no sin pelar.

─No se acerquen ─susurró Carrie pero nadie la notó y tres aurores se aproximaron demasiado a los pelinegros–. He dicho que no se acerquen ─exclamó la chica, sus ojos grises se dilataron volviéndose negros y todos los aurores fueron lanzados hacia las paredes donde permanecieron atrapados, algunos magos valientes sacaron las varitas y uno le logro dar con un diffindo en el hombro, Carrie gimió de dolor pero la herida rápidamente cerró y todas las varitas de los magos salieron disparas de sus manos o bolsillos, Carrie las alzó hacia el frente y luego las hizo estallar convirtiéndolas en cientos de astillas.

─¿Quién es ella? ─preguntó Sirius sorprendido al ver tal despliegue de poder.

─Llévame con Chris ─pidió Harry en cambio.

─Pero y ella… –insistió Sirius.

─Carrie, ven ─llamó el chico, ella volvió la cabeza hacia su creador y lo siguió dócilmente, Sirius suspiró.

─Vengan, Chris está en el cuarto piso –dijo guiando a los chicos hacia los ascensores.

Continuara….