Harry poter y sus personajes son propiedad de JK Rowling


What if I'm far from home?
Oh brother I will hear you call.
What if I lose it all?
Oh sister I will help you out!
Oh if the sky comes falling down, for you, there's nothing in this world I wouldn't do.

Avicii / Hey Brother

Chris y Harry

Sirius había estado en San Mungo desde que Chris fue trasladado allí por Dumbledore y los otros miembros de la Orden, no hubo mucho que él y los demás pudieran hacer pues James casi enloquece cuando vio a Lily muerta, se desató el caos y fue necesario que Amon usara su poder de supresión para controlarlo. Entre el desconcierto y la confusión Dumbledore cogió a Chris y lo traslado a San Mungo, la Orden no se quedó más y desaparecieron junto a su líder, entonces Zealand les dijo que Draco no estaba por ningún lado y dentro de la mansión hallaron el cuerpo sin vida de Lucius Malfoy, cuando las cosas se calmaron Sirius fue en busca de Dumbledore, pero no lo halló y después de mucho finalmente el anciano le dijo que había llevado a Chris a San Mungo para que fuese atendido.

─¡Chris es mi ahijado y por lo tato yo quiero llevarlo ante alguien que puede ayudarlo! ─gritó el animago.

─El joven Potter está bajo la custodia del Ministerio de Magia ─intervino Fudge.

─Chris es aún menor de edad y dado que sus padres no están yo soy su guardián mágico ─refutó Sirius furioso.

─Eso se aplicaría si fuera un caso común, pero hablamos de un caso único, Christopher Potter sobrevivió a la maldición asesina y destruyó a-quien-usted-sabe, pero también tiene la marca tenebrosa en un brazo y según los inefables la marca fue colocada hace casi dos años señor Black, lo que automáticamente convierte al chico en un mortífago ─respondió una fea mujer que al animago le pareció demasiado parecida a un sapo con vestido.

─Escúcheme señora, si no me permiten llevarme a mi ahijado…

─Sirius, vamos a calmarnos, todos estamos demasiado exaltados por los acontecimientos pero hay que ser razonables, Chris estará muy bien atendido aquí y mientras se recupera podemos averiguar más sobre la misteriosa magia que lo salvo de la muerte ─trató de calmarlos Dumbledore. Sirius miró al hombre mayor y frunció el ceño, no le gustaba aquello pero a menos que quisiera sacar a Chris a la fuerza no le quedó de otra más que hacerle caso aunque él también jugaría sus cartas.

─Ya que no parece haber otra opción, aceptaré aunque con algunas condiciones.

─No está en posición de…

─Cierre la boca mujer ─gruñó el animago molesto; Dumbledore, Fudge y la mujer junto al director del hospital mágico dieron un paso atrás cuando vieron los ojos azules volverse rojos durante unos segundos.

─Dolores, por favor ─se apresuró a decir el Ministro.

─Bien, Chris se quedará pero mis médicos lo revisarán para ver como evoluciona y siempre estará acompañado por un persona de mi confianza si yo me ausento y bajo ningún motivo estará solo ─sentencio.

─Sirius estás exagerando, nosotros…

─No Dumbledore, no exagero, tú lo has dicho: Chris de alguna manera es ahora el salvador del mundo mágico y no podemos permitir que intenten atacarlo o lastimarlo ─refutó el animago.

─Está bien, que así sea ─accedió a regañadientes Fudge.

Veinte minutos después tres hombres de rostros severos llegaron escoltados por otros dos sujetos que ocultaban sus rostros bajo unas mascaras blancas y portaban capas con el emblema de la familia Black, los tres primeros ingresaron a la habitación y Sirius observó como dos de ellos pasaban las varitas recitando hechizos sobre el cuerpo de Chris, humos de diferentes colores se alzaron mientras los medimagos de San Mungo observaban algo molestos a los tres intrusos. Cuando terminaron se acercaron a Sirius.

─Me temo, lord Black, que no hay mucho que hacer, el juramento inquebrantable está destruyendo desde adentro al joven Potter y puede que haya sobrevivido a la maldición asesina pero a la maldición por haber roto un juramento inquebrantable no sobrevivirá, podemos ralentizar el proceso pero a lo mucho le daremos unas horas, máximo un día.

─¡Maldición! Esto no puede estar pasando ─gruñó Sirius apretando los puños, no podían perder a Chris también, no ahora que Lily se había ido, James no lo resistirá y si Harry no volvía tal vez… no eso no pasaría, no lo permitiría.

»─Hagan lo que sea para alagar su vida aunque sea unos segundos, todo el tiempo que puedan darle cuenta ─pidió el pelinegro.

─Sirius, sé que es difícil pero hay cosas que es mejor…

─No sigas Albus ─gruñó Sirius fulminándolo con la mirada.

─Sam, Enrique, cuiden de Chris por favor ─pidió antes de salir de la habitación; se dirigió hacia un lugar apartado y uso su espejo de obsidiana para contactar con Elizabeth.

Sirius, amor ¿qué pasó? ─preguntó la nosferatu.

El pelinegro le relató todo lo que había pasado y la crítica situación de Chris, Elizabeth permaneció en silencio mientras Sirius la observaba.

Un juramento inquebrantable es algo que ni siquiera Hotaru podría deshacer pero… tal vez… Sirius, voy a consultar con Amon y Vald, te llamaré después ─dijo antes de desaparecer.

Unos veinte minutos más tarde Sirius estaba volviendo a la habitación de Chris cuando oyó un gran escándalo en la recepción. La curiosidad y su olfato lo guiaron hacia la fuente de todo y frente a él vio a la persona más inesperada: Harry.

─Vengan ─pidió el animago después de ver el despliegue de poder de aquella chiquilla.

Harry y la chica lo siguieron hacia los ascensores, el pelinegro lucia confundido, su mente trataba de encontrar la razón por la que su hermano estaba en San Mungo pero miles eran las posibilidades. Sirius suspiró.

─Harry, hay cosas que aún no sabes y creo que…

─Papá, ahora lo que más deseo es ver a Chris y saber que ocurrió ¿cómo acabo en este lugar?

─Hubo una batalla Harry, fuimos a salvar a Chris pero cuando llegamos él había intentado escapar usando magia pura pero fue capturado, Voldemort estaba por asesinarlo cuando llegamos, la pelea se desató James y yo creímos que perderíamos a Chris cuando ese maldito le lanzó el avada kedabra pero…

─¿Qué ocurrió? ─Harry sintió una opresión en el pecho por un mal presentimiento, algo mas había pasado, algo realmente grave.

─Lily estaba con nosotros, no sé cómo fue pero ella llego primero…

─No, ella no.

─Lo siento Harry, ella se interpuso entre la maldición asesina y Chris, murió al instante y después Voldemort intento acabar con Chris por segunda vez pero…

─Un sacrificio de sangre, magia antigua, ella le dio la más grande protección –comprendió Harry–. Mis hermanos han perdido a su padre y ahora a su madre y todo por mi descuido, no debí permitir llegar esto tan lejos ¡maldición! ─gritó furioso el chico.

─Harry… ─susurró Carrie poniendo su mano en el hombro del pelinegro.

─Nada de lo ocurrido fue tu culpa Harry –dijo Sirius…

─Claro que sí, si yo no hubiera ocultado la verdad al principio Chris no se habría unido a los mortífagos, nada habría ocurrido.

─O talvez todo habría sido peor –respondió el animago.

─Pero…

─Eso ya está en el pasado y no hay vuelta atrás Harry, de nada sirve lamentarse y no puedes hacer nada, sólo debes continuar… aún tienes a Oriana y las chicas, también está James que recién esta adecuándose a su vida, Chris también te necesita ahora y Draco… ─Harry lo miró en silencio, el ascensor se había detenido hacía un rato pero ellos aún permanecían dentro.

─Debo ver a Chris, saber que estará bien y…

─Harry, sé que esto puede sentarte mal pero es necesario que lo sepas: tu hermano hizo un juramento inquebrantable y lo rompió, la maldición del juramento esta robándole la vida a cada segundo, he llamado a los tres mejores medimagos pero aun ellos no le dan más de un día de vida –susurró. Harry se quedó en silencio, sus ojos permanecían cerrados, temía que al abrirlos su ira pudiese lastimar a alguien. El animago colocó una mano en el hombro de su hijo adoptivo dándole su apoyo, el chico se recargo la puerta del ascensor.

»─Vamos Harry, Chris espera, él está en… ─Sirius quedó en silencio mientras Harry observaba a más de quince aurores, todos vigilando el cuarto de Chris.

─Estoy seguro que no lo custodian por un posible ataque ─dijo el joven.

─Maldito Fudge ─gruñó Sirius.

─Harry ¿quiénes son ellos? ─pregunto tímidamente Carrie.

─Molestias con las que no quiero lidiar ─respondió el chico.

─Ven, súbete la capucha y tú también Carrie ─pidió Sirius trasformando la playera de la chica en una polera con capucha, los chicos lo obedecieron y el animago con un movimiento les coloco una sombra pronunciada para cubrirles la cara–. Vamos –los chicos siguieron a Sirius hacia la habitación.

─Lord Black ¿quiénes son ellos? ─preguntó el auror que estaba a cargo del grupo.

─Miembros de la casa Black.

─El Ministro ha restringido las visitas al chico.

─Soy su guardián mágico y ellos están aquí para analizar a Chris –respondió, el auror miró a Sirius unos momento pero finalmente se apartó permitiéndoles ingresar a la habitación.

Abrieron la puerta y entraron rápidamente, Dumbledore se había ido al igual que Fudge pero los inefables y los medimagos de San Mungo aún seguían allí, los primeros miraban con fastidio a los vampiros pues ambos les impedían acercarse al joven mago, los medimagos por otro lado habían dejado atrás sus rencillas y desconfianzas, ahora estaban fascinados viendo como los otros tres magos conjuraban hechizos sobre el joven inconsciente.

Carrie alzó la cabeza cuando un olor diferente llegó hasta ella y superando su miedo inicial se fue acercando para poder ver mejor y lo primero que distinguió fue un rostro idéntico al de su creador, era como ver a Harry pero con el cabello marrón, lo contempló unos segundos hasta que un jadeó general la devolvió a la realidad.

─Chris ─susurró Harry a espaldas de la vampiresa.

─¡Harry Black! ─exclamaron los medimagos retrocediendo.

─Él es un criminal buscado –uno de los inefables apuntaba a Harry con su varita, Carrie abrió los ojos sorprendida.

Sirius hizo un movimiento y su grupo de medimagos se alejaron del joven inconsciente. Harry camino hasta estar junto a su gemelo, con temor alargó la mano y rosó la mejilla de Chris, una cicatriz había marcado el rostro del chico, una cicatriz grande y que nacía bajo el parpado e iba a perderse en el mentón, los ojos de Harry brillaron y pronto el rostro del nosferatu fue surcado de silenciosas lágrimas de sangre.

─Hermano pero que te han hecho ─susurró sin prestar atención a los demás.

─Harry Orion Balck, quedas deteni… ─el hombre cayó al suelo inconsciente, Sam lo sostuvo mientras Enrique tenía al otro inefable.

─Baja esa varita Philip ─ordenó el director de San Mungo.

─Sabia decisión doctor ─dijo Sirius.

─Chris… ─susurró Harry nuevamente, sin prestarles atención.

─Vamos Sam, acompaña a los medimagos y si intentan algo ya sabes que hacer ─indicó Sirius.

─Si son tan amables ─pidió el vampiro, los tres medimagos que pertenecían al hospital salieron en silencio acompañados del vampiro.

Sirius entones se fijó en los otros tres medimagos que él había traído, ellos entendieron y salieron silenciosamente de la habitación, los aurores que estaban afuera fruncieron el ceño cuando vieron salir a los medimagos pero todo fue olvidado cuando uno de los que se suponía estaban en la entrada llegó corriendo.

─¿Qué te pasa?

─Es él ¡Harry Orion Black está aquí! ─exclamó.

En la habitación el grupo escuchó claramente todo, Sirius maldijo por lo bajo pero en ese momento su espejo brillo y él rápidamente lo saco para ver a Elizabeth.

─Lizy ¿qué paso?

Sirius hay una manera de salvar a Chris

─¡¿Cuál?! ─exclamó Harry.

¿Ese es Harry? ─preguntó la vampiresa.

─Sí, él volvió pero ¿cómo podemos salvar a Chris?

Te lo diré en cuanto llegue espéranos –respondió apresurada y desapreció.

¡Abran esta puerta hora mismo! –exclamó el auror fuera de la habitación, Sirius suspiró, Harry estaba aún al lado de Chris.

Sirius abrió la puerta y salió cerrando tan rápido que nadie pudo ver el interior, los aurores retrocedieron un poco asustados por el repentino movimiento pero Sirius se apoyó contra la puerta y cruzó los brazos mirando desafiante a los aurores.

─Lord Black, hágase a un lado ─ordenó el líder con la varita ya en mano.

─No –la respuesta del hombre molestó tremendamente a los aurores.

─No nos obligue a moverlo por la fuerza ─amenazó. Sirius frunció el ceño y antes de que el auror fuese siquiera capaz de mover la varita ésta salió desprendida de su mano, Sirius tenía su propia varita en la mano y sus ojos habían tomado un color rojizo amenazante.

─Vamos, quien sigue ─se burló el pelinegro.

─¡¿Pero qué demonios está pasando aquí?! ─exclamó Fudge apareciendo junto a Umbrigde.

─Ministro, él está aquí ─dijo un auror que Sirius reconoció de los que habían dejado en la recepción.

─¿De quién hablas?

─De Harry Black, está aquí –aclaró con miedo el hombre.

Las miradas se posaron en Sirius, él les sostuvo la mirada molesto pero no se movió ni se amedrentó, Dumbledore veía al ministro y luego a su ex alumno llevar a cabo una batalla de voluntades hasta que decidió intervenir.

─¿Por qué no le damos a Harry un momento a solas con su hermano? Estoy seguro que será más razonable cuando esté más calmado ─propuso, Sirius observó al anciano y arqueó una ceja.

─Pero Dumbledore, el chico es un criminal.

─¿Y usted realmente piensa que él se dejara capturar tan fácilmente? ─preguntó el animago divertido.

─Pero él…

─Dejemos que el chico esté un rato con su hermano ─insistió Dumbledore, Fudge miro al anciano y suspiró antes de sentarse mientras los aurores observan atentos la puerta.

Dentro de la habitación Harry tenía la mano de su hermano entre la suya y a pesar de que su mano estaba fría la de Chris estaba helada y se veía cada vez más pálida.

─Chris, por favor despierta, no me puedes dejar solo, te necesito ─susurro el pelinegro─. Vamos hermano, prometiste cuidar de mí, lo prometiste –el silencio y la respiración débil fue su única respuesta, Harry siguió llorando mientras su hermano moría–. Chris, se suponía que estaríamos juntos pasara lo que pasara, aun si estábamos en bandos contrarios, lo prometiste, no puedes romper ahora una promesa de hermanos ─rogó Harry abrazando al castaño, el corazón de Chris latía pero muy lentamente, Harry cerró los ojos, no quería perder a su hermano pero la maldición estaba llevándose su magia y su vida, la mente del vampiro estaba nublada por el dolor y la desesperanza.

Harry cerró los ojos, a su mente volvieron viejos recuerdos, días en que él y su hermano eran tan sólo dos niños pequeños ajenos por completo al mundo oscuro que estaba fuera de las paredes de su casa, eran aún tan inocentes con sueños tan locos y disparatados.

Harry siempre estaremos juntos ¿verdad? ─preguntó Chris cuando teniendo cinco años vio a Harry jugando con un grupo de niños.

¿Porque lo preguntas? cuestionó el pequeño pelinegro.

Siempre estás fuera con ellos los ojos marrones de Chris se cristalizaron y Harry entendió los celos de su hermano.

Ellos son mis amigos, con ellos sólo juego un rato pero tú eres mi hermano ─le sonrió el pelinegro.

Pero…

¿Quieres que cuente un secreto?, algo que nadie sabe, un secreto de hermanos ─propuso, el otro niño asintió enérgicamente.

Ambos esperaron hasta que la noche cayó y después de que su madre los arropó y apagaron la luz Harry llevó a Chris al jardín, la luna brillaba hermosa aquella noche y las estrellas destellaban en el oscuro cielo nocturno, Chris entonces vio como los ojos verdes de su gemelo brillaban igual que aquellas estrellas y a su alrededor las sombras se alzaban haciendo graciosas formas, Chris estiró su mano y la sombra lo imitó aunque más parecía una mancha de tinta con vida, Harry rió cuando Chris pegó un salto al sentir la sombra.

¡Que magia tan bonita! ─exclamó el castaño uniéndose a las carcajadas de su hermano.

Este será nuestro secreto ¿vale? ─Harry estiró su dedo meñique, Chris lo imitó e hicieron una promesa.

Durante las siguientes noches los gemelos salían a jugar al jardín cuando la luna se alzaba en el cielo y las estrellas eran las silenciosas espectadoras de los primeros pasos que daban los niños en la magia.

Chris no quería quedarse atrás y presionó a su magia hasta que logró manejar algo de su poder, fue en una de esas demostraciones y juegos que Harry por quiso darle una forma definida a las sombras, el niño de cabellos negros tenía los ojos cerrados mientras las sombras a su alrededor se alzaban y estiraban en formas grotescas entonces ocurrió: las sombras salieron disparadas como una lluvia de púas hacia la ventana haciendo trisas los cristales, el ruido levantó a James y Lily.

Lo van a saber ─Harry estaba horrorizado.

Ocúltate en el baño ─dijo Chris empujando al pelinegro hacia la puerta.

Pero… ─Harry quedó dentro del baño y unos minutos después se oyó como los espejos y el resto de ventanas estallaban.

Chris ¿pero qué pasó? ─preguntó Lily.

¿Dónde está Harry? ─preguntó a su vez James preocupado.

Los Potter estaban sorprendidos por lo poderosa que era la magia accidental de Chris, aquella noche en el silencio de su habitación ambos niños permanecían callados mientras los adultos iban arreglando las ventanas, apagando las luces y se preparaban para dormir hasta que la casa quedó en quietud.

Harry ¿estás dormido? ─preguntó tentativamente Chris.

Aún no ─susurró el pelinegro muy bajo y permaneció en un largo silencio–. Gracias ─agregó finalmente.

No te preocupes hermano, yo siempre estaré contigo pase lo que pase –juró Chris sentándose en la cama y sonriendo.

¿Lo prometes? –preguntó ahora Harry levantando su mano, Chris sonrió y asintió; la luna fue testigo de aquella promesa entre dos niños cuyos destinos se marcaron con una profecía.

El pelinegro acarició con delicadeza la mejilla de su hermano y sintió una oscura firma oculta en la cicatriz que ahora marcaba el rostro del castaño.


...

En la mansión de Black, Cassiopea tenía la mirada fija en su madre, Luna sujetaba con fuerza uno de sus libros mientras Hermione parecía estar perdida.

─Fue culpa nuestra, nosotras intentamos traer a Harry –susurró Luna.

─No debimos hacerlo ─agregó Cassiopea.

─Chicas… –susurró la condesa, ambas adolescentes estaban deprimidas pero no podían seguir ignorando lo que estaba ocurriendo– mis niñas, su hermano es hábil e inteligente, encontrará la manera de volver –las animó.

─¿Pero que pasara con Oriana? ─preguntó Fred.

─La comunidad mágica no aceptará que ella se quede al cuidado de una criatura oscura, Dumbledore querrá llevarse a la niña pues aun si no es Harry ni Chris, Oriana sigue siendo una Potter –dijo George.

─Por el momento eso pasará, pero aun así quiero que se mantengan aquí junto con la niña y los padres de Hermione –Cassiopea quería protestar pero decidió callarse.

─Lizy, vamos por Chris, Vald se encargara de seguir la búsqueda de Draco en Londres y el resto de Gran Bretaña, nosotros tenemos que traer a ese niño aquí antes de que paso algo mas ─interrumpió Amon.

─Lo sé pero ¿qué hay de James y Narcissa? ─preguntó ella.

─Llamé a Taiki, Haruka y Yaten, de momento ellos y Remus se harán cargo de ayudar a Narcissa y James con lo que haga falta.

─¿Qué pasa con Serena?

─Serena y Seiya están en Rumania, el clan de lobos del norte ha aceptado darle una audiencia a Seiya –respondió Amon.

─Está bien, vamos, niñas por favor no abandonen la mansión bajo ninguna circunstancia ─pidió Elizabeth con insistencia.

La vampiresa besó en la frente a sus dos hijas y después de un par de recomendaciones más se marchó junto al faraón. El silencio reinó en el salón mientras las chicas ponían sus privilegiadas mentes a trabajar.

Apenas salieron de la mansión la vampiresa llamo a Sirius para informarle que estaban en camino pero entonces oyeron la voz de Harry, aquello los sorprendió pero no cambio sus planes.


···

En algún lugar de Bucarest una mujer de cabello castaño oscuro y ojos azules miraba con una sonrisa a la pareja mientras que el resto de los sujetos analizaban a los dos chicos que habían solicitado una audiencia con el consejo de la luna.

─Lo que proponen es una locura, buscar los antiguos tratados y leyes del libro redactado por Merlín es una tarea demasiado titánica ─habló al fin un hombre mayor que tenía una mirada fiera.

─Es difícil pero no imposible ni una locura, el libro de los tratados que se redactó y en que se basan las sociedades de magos y hechiceros tenía leyes y tratados que las comunidades de criaturas mágicas redactaron, leyes que mantenían a los magos bajo ciertas restricciones en su trato para con las criaturas mágicas –dijo Seiya.

─Esas son viejas leyendas, no existen tales tratados y leyes, no lo escuchen, esos son sólo delirios de adolescentes.

─¡Mi padre fue uno de reyes que firmo el libro de las bestias donde los magos representados por Merlín se comprometían a tratar con respeto e igualdad a las criaturas mágicas y las comunidades con las que interactuaban! –exclamó el pelinegro claramente.

─¿Quiénes son ustedes? ─preguntó al fin una mujer mayor de ojos dorados.

─Soy hijo de Neb-jeperu-Ra Tut-anj-Amon, mi nombre es Seiya Atoris ─respondió el pelinegro dejando que sus ojos mostraran parte de su sangre mezclada.

─Creo que eso le da más credibilidad y nosotros el Clan de la Luna Naciente les brindaremos nuestro apoyo ─dijo una joven de cabellos rubios y ojos dorados.

─Cuentan también con el apoyo del Clan lup-garu del Norte ─exclamó un hombre.

─Bien, entonces nosotros los Hijos del Océano también los poyaremos ─agregó una mujer joven de cabellos dorados y ojos aguamarinas, Serena sonrió al ver como poco a poco los demás clanes líderes se iban sumando a su causa, si todo iba bien los magos jamás podrían poner sus manos sobre Harry.

En San Mungo, Harry había limpiado las lágrimas que caían por sus mejillas y ahora sostenía firme la mano de Chris, Carrie y los demás permanecían en silencio.

─Chris no te puedo dejar ir, no puedo, eres mi hermano, no te puedo dejar ir ─susurró mientras sus ojos se volvían rojos y sus colmillos aprecian.

En ese momento la puerta se abrió y Amon junto a Elizabeth vieron al pelinegro inclinado sobre el otro chico, la condesa suspiró, Harry había llegado a la misma conclusión que ellos, la maldición del juramento devoraba la vida pero ésta desaparecería si el corazón de la víctima se detenía y su magia se apagaba.

Los ojos de Harry brillaron como las estrellas de la noche en que ellos hicieron aquella promesa, la sangre de Chris llevó a Harry hacia recuerdos de sus días de infancia, los momentos que más atesoraba el castaño formaron una larga fila de recuerdos hasta que finalmente lo hizo aparecer en una oscura celda, Harry camino hacia el frente, había dos figuras allí, una era su hermano que vestía como la última vez que lo vio pero pálido y una larga cadena lo unía a una extraña forma humanoide llena de cicatrices y largo cabello negro alquitrán que lo mantenía atrapado en una esquina.

─Chris ─llamó el chico.

─Harry...

─Vamos, hay que salir ─Chris desvió la mirada y Harry suspiró─. No me iré sin ti Chris, no te dejaré, no está vez ─agregó acercándose, aquella cosa le gruñó pero el pelinegro logro esquivarlo y acercarse a Chris.

─Harry yo…

─Voy a cumplir la promesa que hicimos hace tanto tiempo Chris y no me importa si no quieres ir, no me importa si quieres quedarte, sabes que soy muy egoísta y no estaré feliz a menos que estés conmigo, quiero que estés a mi lado y no espero que lo entiendas pues no hay nada que entender sólo que eres mi hermano y te quiero allá, conmigo ─lo sujetó del brazo, Chris estaba sorprendido.

─Nunca pensé que fueras egoísta, sólo te gusta hacer drama ─respondió el castaño sonriendo, su mano se entrelazó con la de su hermano y la magia de Chris se transformó, la cadena que sujetaba el brazo de Chris se desintegro y la criatura chilló de dolor y retrocedió, una luz plateada envolvió a los gemelos y luego tomó forma de una mujer.

¡No te acerques a mis hijos! ─exclamó la fantasmal voz y la mujer extendió sus manos hacia el parásito.

La luz envolvió todo el lugar vaporizando al horrocrux y eliminando la maldición. En la habitación de San Mungo los gemelos fueron envueltos por la brillante luz que selló la puerta y se llevó a todos los que estaban cuidando de Chris.

─Mamá –susurró Chris.

─Mis niños, mis pequeños, Harry, Chris –Lily sonrió, los ojos de Chris se llenaron de lágrimas– cuídense y también cuiden de su padre y su hermana ─dijo para luego desvanecerse en el aire.

Dentro de Grimmauld Place Harry abrió los ojos, a su lado estaba su hermano y viéndolos expectantes se hallaban Elizabeth, Carrie y Amon.

─Carrie, por favor cuida de mi hermano. Mamá, Amon por favor ayúdenme a encontrar a Draco ─pidió.

─¿Cómo…? –empezó la nosferatu.

─Chris me dijo lo que ocurrió cuando ustedes fueron en su rescate, debo hallar a Draco.


···

En un pequeño hospital, una enfermera tenía la mirada fija en la caja que le habían entregado con las pertenecías del paciente traído por los paramédicos, con cuidado cogió la delgada varita de madera, era sin duda real, eso explicaría el extraño caso del paciente, miró hacia ambos lados antes de ocultar la varita y salir rápidamente de allí, subió a su sala de descanso y cogió el teléfono, marcó el numero con rapidez y esperó unos minutos hasta que finalmente respondieron.

Hola mamá –dijo alegre el receptor.

─Nadir, necesito que vengas al hospital, creo que hemos recibido a un mago y su estado es muy extraño, ven rápido por favor –dijo la mujer

Estaré allí en un minuto ─respondió el chico.


···

El Ministro de Magia de Bosnia dio un par de vueltas en su oficina, y volvió la mirada a sus guardias.

─¡¿Cómo que nadie se dio cuenta de que había escapado?! –exclamó furioso, por parte de los hombres que custodiaban la prisión solo hubo silencio– ¡Goran!, quiero que se de alerta en todo el país, tenemos que encontrar a Gellert Grindelwald.

─Señor ¿qué pasará si no lo hallamos? ─pregunto el tal Goran.

─Si no aparece en veinticuatro horas debemos informar a Gran Bretaña que su señor oscuro ha huido –respondió.

Continuara…

Gracias por sus reviews maravillosos, inspiradores de capítulos geniales

Lamento no haber respondido a las preguntas, es solo que si las respondo antes le quitaría un poco la emoción a que vayan descubriendo como se desarrollan las cosas

Espero sus reviews e ideas que ayudan a mejorar los capitulos

Bay bay