13. Sucesos Inesperados
Brienne se despertó temprano al otro día, se vistió con su ropa deportiva y salió del dormitorio cuidadosamente para no despertar a su amiga.
Al llegar al vestíbulo vio que Jaime ya la estaba esperando, con mirada somnolienta, ojeras y el cabello despeinado.
—Buenos días—le dijo con su brillante sonrisa.
—Buenos días—respondió ella— ¿Mucho dolor de cabeza?
—De los mil demonios—se restregó los ojos.
—Yo me siento perfectamente—dijo ella, comenzando a elongar.
—Pff, apenas te tomaste un vaso de cerveza.
—Sabes que no me gusta beber…
—Te pareces a mi primo Lancel, está estudiando para septón… quizá deberías considerarlo—le sonrió socarronamente.
—Muy gracioso—le espetó ella y caminó hasta la salida—Vamos.
Él la siguió, bostezando.
Estuvieron trotando durante una hora por la ciudad y volvieron para tomar desayuno. Brienne subió para ducharse y cambiarse. Ese día sólo competiría la categoría masculina.
Salió de la habitación. Su celular vibró.
JAIME: Ya estoy abajo
YO: Ok ahí voy
—Hola Bri.
Alzó la cabeza y vio a Ren.
—Hola Ren—lo saludó—. ¿Listo para hoy?
—Seeh, ya entrené suficiente.
Su celular volvió a vibrar.
JAIME: Tengo que comentarte algo divertido de estos idiotas.
YO: Ok
Sonrió.
— ¿Lannister? —preguntó él.
—Ahh…si…
— ¿De verdad no hay nada entre ustedes?
— No…—se sonrojó y meneó la cabeza—A Jaime le gusta hablar cosas sin sentido…
Recordó su broma de la noche anterior ¿Por qué siempre disfrutaba avergonzándola? Además ese día la había abrazado dos veces y le había sujetado la mano. Luego le hizo un regalo y la invitó a quedarse. Una parte de ella estaba arrepentida de no haberlo hecho. Cuando iba a su habitación, descubrió a su amiga y Horas Redwyne muy entretenidos en uno de los pasillos y trató de imaginar cómo sería si Jaime la besara de esa forma.
"Me gusta soñar" pensó.
— ¿Bri?
Volvió a la realidad, Renly la estaba mirando entre serio y divertido.
— ¿Qué? —le dijo turbada— ¿Me darás un discurso?
— No—se encogió de hombros—Si tanto te gusta, te apoyaré.
Se sorprendió.
"¿Tan transparente soy?" pensó.
—Yo no he dicho…nosotros no…—tartamudeó.
Su amigo lanzó una fuerte carcajada.
—Tranquila Brienne—le sonrió. —No es algo malo, aunque sea un Lannister.
Ella se sintió como una idiota. No contestó.
Cuando llegaron a la salida, se adelantó y sólo se volteó para decirle, casi a regañadientes:
—Suerte para hoy.
—Gracias—le dijo él.
Loras lo estaba esperando, ella lo saludó y siguió su camino.
Resultaba extraño hablar de estos temas con él, Brienne sabía que Renly salía con Loras desde hace mucho tiempo, cuando ambos entrenaban juntos en Altojardín. Cuando supo, fue duro. Pero ahora era cosa del pasado.
Se juntó con Jaime y partieron en su auto conversando y riendo.
Iban caminando por la entrada principal cuando se toparon cara a cara con Roose Bolton.
— Jaime Lannister—lo saludó y él respondió con un movimiento de cabeza.
Se dirigió a ella.
—Y Brienne Tarth ¿si no me equivoco?
Brienne asintió. Sus ojos grises eran fríos y su boca se retorcía en una casi imperceptible sonrisa sarcástica.
— ¿No es el maestro de Harrenhal? — preguntó Jaime.
—Así es, y gobernador de Fuerte Terror—señaló a la mujer que le acompañaba—Walda, mi esposa.
Al contrario de él, ella parecía una mujer muy cálida. Los saludó con una sonrisa.
—He estado hablando con vuestro padre, últimamente—le dijo a Jaime.
— ¿Ah sí? —su tono de voz era frío—No he estado enterado…
—Debíamos arreglar unos cuantos asuntos.
Jaime levantó su mano lesionada.
— ¿Mi padre mencionó algo de esto?
— Desde luego —le dijo— Pero el asunto ya fue debidamente aclarado.
— ¿Aclarado? —Jaime frunció el ceño— No recuerdo que nos hayan dado alguna explicación. Brienne también fue atacada.
—Una lástima—dijo dirigiéndose a ella— Pero para su tranquilidad, ya sabrán que los culpables fueron…castigados.
—Fue obra de la policía—respondió ella.
La sonrisa de Roose se acentuó un poco.
—Señorita Tarth, la policía está a las órdenes de los grandes poderes, lo entenderá más pronto de lo que cree.
Ambos lo miraron sin decir nada.
—Me retiro—les dijo haciéndoles una inclinación de cabeza. Y se fue con su esposa.
Cuando se alejó, Brienne le preguntó.
—Jaime ¿qué quiso decir?
—Lo averiguaré.
Sin agregar nada, entraron al estadio y se sentaron en las gradas.
—Hoy empieza lo bueno je je je—comenzó a hablar Walder Frey—Los combates de los críos y las mujeres sólo me mantuvieron en un jodido estado de sueño je je je—carraspeó mientras se producía el característico silencio que seguía a sus palabras. — Veremos si los hombres cambian la situación je je je y que haya más de un espectáculo digno de ver je je je.
Señaló hacia un grupo, todos vestidos de gris y azul, los colores de los Frey.
—En especial ustedes, más vale que peleen como hombres o los desheredo je je je.
Ellos asintieron rápidamente.
—Bueno, comiencen de una puta vez je je je.
Se sentó y el bullicio se reanudó. El árbitro subió y sin más preámbulos, anunció a los competidores.
El primer combate sería entre Renly Baratheon y Edmure Tully. Brienne animó a su amigo desde su puesto. Jaime bostezó:
—Ganará…la trucha ya está oxidada.
En efecto, Edmure perdió rápidamente en dos rondas. Renly bajó exultante, saludando a Loras y los demás. Miró hacia donde estaban ellos y los saludó. Brienne respondió entusiasmada.
El segundo enfrentamiento fue entre Oberyn Matell y Jorah Mormont. A Brienne le gustaba ver a los dornienses luchar. Ellos privilegiaban sobre todo la velocidad. Si bien su contrincante tenía buena técnica, no podía contra los sagaces movimientos de Oberyn, quién respondía bien a su apodo "la Víbora de Dorne". Como en el combate anterior, sólo bastaron dos rondas para decidir el nombre del ganador.
Luego prosiguieron Loras Tyrell y Theon Greyjoy.
—Es el hermano de Asha—dijo ella.
—Si no me equivoco, entrena con los Lobos. No hay academia en Pyke.
El combate fue bastante igualado. Theon ganó la primera ronda, mientras que en la segunda Loras tuvo la ventaja. Pero en la tercera fue evidente que la destreza del joven Tyrell superó a la del kraken.
Durante el receso, fueron a comprar algo para comer. En el camino vieron a los Stark reunidos, conversando animadamente. Brienne había visto a Catelyn en las noticias y periódicos y le parecía una mujer con mucha fortaleza y también estricta cuando debía serlo. Ahora acariciaba a su hijo Robb en la mejilla y supo que también era muy maternal. Le agradó.
Volvieron a sus puestos, donde comieron en silencio. Jaime comía un hot dog.
—Alcánzame la bebida, chiquilla.
Brienne llevó el refresco a sus labios para que él tomara de la bombilla.
—¿Hasta cuando me llamarás así? —le reprochó algo molesta.
Jaime no respondió y se limitó a terminar de comer, ella hizo lo mismo.
De pronto sintió su dedo en sus labios, se quedó quieta y lo miró.
—Hay mayonesa en tu cara, Brienne…—susurró, mostrándole.
Ella se limpió con presteza.
Ya era mediodía cuando anunciaron el enfrentamiento entre Jon Nieve y Ramsay Bolton.
— ¿Es su hijo? —le preguntó a Jaime, mirando hacia al frente donde estaba sentado Roose.
—Por lo que estuve averiguando, lo reconoció hace poco— contestó él. —Tiene tan mala fama como la misma academia.
El árbitro dio la señal y comenzó la lucha.
A los pocos instantes se hizo evidente que Jon tenía la ventaja. Con unos movimientos rápidos de patadas y puñetazos, su rival perdió la primera ronda.
Ramsay volvió a subir. A Brienne le llamó la atención la expresión de desprecio en sus ojos. Sin embargo, la segunda ronda acabó con los mismos resultados. Y en el momento en que Jon era declarado triunfador, Ramsay subió nuevamente y tirándose hacia sus pies, lo hizo caer para luego golpearle la entrepierna con una fuerte patada. Jon gritó. Pero el otro no se conformó y comenzó a darle puntapiés en la cabeza.
Loras, Oberyn y Asha se subieron al escenario y lo sujetaron. Mientras que Jon era sacado de la plataforma por Ygritte.
El árbitro exclamó:
—Participante expulsado por ataque deliberado a su adversario.
Ramsay sonrió socarronamente, se liberó de los otros y escupió en el suelo. Bajó de la plataforma y se dirigió hacia la salida.
—¡Maldito canalla! —de pronto divisaron a Arya Stark que se estuvo a punto de lanzar contra él, sin embargo fue contenida a tiempo por su hermano mayor, Robb Stark.
—Jaime, que terrible. Espero que esté bien.
—Mira la cara de Roose—le susurró él—Parece que no le gustó nada.
En efecto, su expresión denotaba un profundo malestar. Siguió con la vista a su hijo hasta que éste abandonó el lugar.
Se produjo un revuelo y un grupo de paramédicos se presentó para llevarse a Jon Nieve, mientras que Arya corría para reunirse con ellos.
Walder Frey se levantó de su asiento.
—Luego de esta curiosa situación je je je creo que es buen momento para un descanso.
Todos se levantaron. Jaime y Brienne almorzaron junto al resto del equipo. El tema de conversación fue Roose Bolton y su hijo.
En la tarde, el ambiente estaba muy caldeado, la multitud rugía expectante. Los siguientes combates se dieron con pocos contratiempos.
Hasta que llegó el último enfrentamiento del día: Robb Stark contra Walder el Negro.
El árbitro tocó la campana y ambos luchadores comenzaron a pelear. El combate fue duro, Robb era maestro de la academia del norte y lo llamaban el "Joven Lobo". En efecto, Brienne había advertido que la técnica de los luchadores trataba de emular los movimientos de un lobo huargo: Nunca perdían de vista a su oponente, se defendían con presteza y atacaban fiera y duramente.
Walder el Negro tampoco se quedaba atrás, presidía la academia de su familia. Se decía que su método implicaba un entrenamiento de tipo militar.
De pronto, éste salió expulsado de la plataforma. Robb sonreía y esperaba a su contrincante pero en ese momento pasaron varias cosas. Las luces se apagaron y a continuación se escuchó un disparo seguido de un grito.
Varios de los asistentes comenzaron a la vez a gritar, Brienne se incorporó rápidamente pero de pronto sintió el contactó cálido del brazo de Jaime en su cintura.
—Espera—le dijo.
No se veía nada y sólo se escuchaban los murmullos asustados del público.
BANG BANG.
Dos disparos más y en ese momento se produjo una estampida. Jaime la acercó más a él y ella lo abrazó. Mientras los asistentes que estaban al lado y encima de ellos corrían hacia la salida.
Hasta que las luces se prendieron de pronto.
Brienne sólo veía gente corriendo, se produjo un atochamiento en las salidas. Algunos estaban tendidos en el suelo, ya que habían sido aplastados por otros mientras huían del lugar.
De pronto Brienne escuchó un grito de mujer, la mayoría del público había partido y se veía lo que había ocurrido: Robb Stark estaba tendido en el suelo y su pecho sangraba. Los maestros y demás participantes del torneo habían permanecido en el lugar y comenzaron a acercarse. Pero Catelyn Stark, atropellando a todos, subió raudamente a la plataforma a ver su hijo, que estaba convulsionando.
— ¡Ayuda! —gritó.
—Vamos—dijo Brienne separándose de Jaime y bajando hacia el lugar, él la siguió. Los hijos de Catelyn se reunieron junto a su madre y hermano. Mientras que Jon el pequeño, Dacey Mormont y otros competidores de Robb acorralaban a Walder el Negro, quién todavía estaba al borde de la plataforma.
—Déjenme—gruñó él—Yo no hice nada.
El maestro Barristan subió a la plataforma.
—Los disparos vinieron de arriba—dijo.
Varios asintieron. Catelyn se secó las lágrimas y miró hacia el estrado, dirigiéndose a Walder Frey. No había rastros de Roose Bolton.
—Ustedes planearon esto…—su voz temblaba—Lo sé…
El viejo se limitó a mirarla con gesto divertido.
En ese momento llegaron los paramédicos con una camilla, Brienne los ayudó a subirla y a ingresarla a la plataforma, que estaba llena de curiosos.
—Abran paso—gritó Jaime a todos los que estaban allí.
Cuando todos se apartaron, Catelyn lo miró.
—Matarreyes…—le dijo—Como no lo supe…
Brienne vio que Jaime palidecía. Ahora todas las miradas iban estaban puestas en él.
—Dile a tu padre que esto no se quedará así. La justicia caerá sobre ustedes.
—Yo no tuve nada que ver con esto...—fue su única respuesta.
Kevan subió a la plataforma.
—Estas acusaciones son infundadas, Catelyn Stark. Es necesario realizar una investigación antes de señalar posibles culpables.
—Se hará—respondió ella fieramente— Llegaremos al fondo de esto.
Y partió con los paramédicos, quienes ya se llevaban a Robb.
Sin embargo, las miradas seguían a Jaime aún. Varios murmuraban y lo señalaban. Brienne se acercó a él.
—Me largo de aquí—le dijo Jaime.
Ella asintió y le tomó la mano. Él se la apretó.
—Je je je
Todos miraron a Walder Frey. A Brienne le repugnaba como parecía divertirle la situación.
—Me parece que el torneo se suspende hasta nuevo aviso je je je.
