14. Historias Oscuras

Ya era de noche cuando por fin pudieron salir, la policía había llegado antes de que pudieran irse y los presentes habían tenido que prestar declaración. Cuando quedaron libres, Brienne y él partieron hacia el hotel. Ninguno de los dos habló durante el trayecto, estaban demasiado choqueados para hacer comentarios.

Jaime tenía la idea general de lo que había pasado y aunque no le asombraba, no podía evitar sentir un peso en el pecho.

Por otro lado, le enfermaban las miradas acusadoras que le habían echado. Y no solo de parte de las otras academias, sino de la misma gente de Baelor.

Apretó la mano de Brienne y ella le devolvió el gesto.

Al llegar, la gente de la academia aún no estaba allí. Se dejó llevar por Brienne hasta que llegaron a la habitación que compartía con Asha. Ella se dirigió a la cocina para preparar algo para beber mientras que Jaime fue a la pequeña salita y prendió la tv, buscó en los canales de la región pero ninguno estaba transmitiendo nada de lo ocurrido.

"Evidentemente" pensó.

Al cabo de un rato, la chiquilla llegó con dos tazas café y bebieron en silencio.

— ¿Quién piensas que pudo haber sido? —le preguntó ella.

—Walder Frey y Roose Bolton—respondió él de forma tajante.

Brienne lo miró sorprendida.

— ¿Tú crees…?

—Con la ayuda de Tywin, por supuesto—le dijo.

Ella se llevó la mano a la boca.

— ¿Tu padre…?

—El mismo.

—Pero Jaime… ¿Cómo estás tan seguro?

—Hace tiempo que Tywin y Catelyn Stark tienen conflictos—le explicó—. Mi hermano me lo dijo.

Le contó todo lo que le había dicho Tyrion, incluidas las amenazas de muerte que habían llegado a Lannister Corp las cuales su padre atribuía a los Stark.

—Se alió a Roose Bolton y Walder Frey—continuó—y ellos se encargaron del trabajo sucio.

Brienne lo escuchaba con la boca abierta y se estremeció.

—Catelyn dijo algo…

— Seeh—respondió él—Ella lo tiene claro.

Ella meneó la cabeza.

—Jaime, a lo mejor deberías investigar más…tal vez los hechos no están relacionados—le dijo Brienne.

—Desde luego que lo investigaré—le dijo—, pero que no te sorprenda que sea verdad.

Se produjo un silencio, Brienne lo miraba con tristeza y a la vez con asombro, sin duda por la forma en que él aceptaba con tanta naturalidad que su familia fuera autora de hechos así. Y así era, sólo bastaba recordar lo que su padre había hecho con los Reyne. Él no estaba sorprendido.

—Tal vez deberías alejarte de mí—le dijo—, tu amigo Renly tiene razón. Los Lannister somos peligrosos.

Ella negó con la cabeza.

—No creo que tú lo seas…

Él no pudo evitar soltar una carcajada.

—Veo que tu opinión de mí ha cambiado con el paso del tiempo, chiquilla.

—Odié que hoy todos te miraran así…—bajó la vista hacia el suelo.

—Todo se remonta a Aerys—le dijo—. Siempre lo he dicho, aunque aún no me acostumbre.

Brienne volvió a mirarlo, sus ojos azules de pronto lucían expectantes y él adivinó lo que quería.

— ¿Quieres saber lo que pasó?

Ella asintió.

Jaime pensó un momento, nunca había compartido este secreto con nadie, ni siquiera con Cersei o Tyrion.

—Es una historia oscura, chiquilla—le advirtió.

—No me importa—su voz fue un susurro.

Jaime suspiró y comenzó

"—Cómo sabes, cuando los Targaryen fundaron Desembarco del Rey construyeron, entre otras instituciones, la academia de Baelor— Brienne asintió—. Aerys era en ese tiempo Archimaestro de la Academia, un título honorífico más que nada, entre otros tantos que tenía. Su hijo Rhaegar también entrenaba allí y tenía un grado superior al mío. Pero al cabo de un tiempo, él comenzó una carrera política y en ese entonces dejó de asistir".

—Me acuerdo de él—dijo Brienne—Mucha gente lo quería.

—Así es, por ese tiempo los Targaryen no tenían poder político y Rhaegar era la oportunidad de volver a recuperarlo...pero ¿recuerdas lo que pasó?

—Él desapareció—respondió ella.

—Sí, hubo muchas historias.

—Yo escuché que huyó con una norteña de la que se había enamorado, Lyanna Stark—dijo Brienne rápidamente.

Jaime rió.

—Esa es la versión rosa, chiquilla.

—Lo sé—respondió ella ruborizándose un poco.

"—El caso es que ese hecho enfureció a Aerys, lo vio como una conspiración y cuando lo entrevistaban lo único que decía era que los Targaryen iban a recuperar el poder que tuvieron alguna vez. En Baelor le inventamos secretamente el apodo del Rey Loco, se volvió un déspota. Amenazó con echarnos a Kevan y a mí, no admitía a nadie de familia noble y reprobaba a todos los alumnos que aspiraban a subir de grado, mi tío y Barristan no sabían cómo actuar. Hasta que de repente dejó de asistir, se encerró en su mansión sin atender visitas. Pasó al menos un año, por ese tiempo se escuchaban muchas historias, algunas bastante oscuras. Una vez arrojó ácido a un grupo de periodistas que quisieron entrevistarlo, después de eso nadie más osó acercarse. Hasta que reapareció en el Gran Torneo de Desembarco del Rey".

Se interrumpió y tomó el café que le quedaba, mientras que Brienne lo miraba casi sin moverse.

— Ese torneo reunió a las familias más importantes de Poniente—reanudó—. Después de una semana de un combate tras otro, llegué a la final. Hasta el momento el evento se había desarrollado normalmente, pero cuando faltaban minutos para la pelea final, escuché una conversación—.

Lo recordaba como si hubiera sido ayer, estaba junto a Cersei en uno de los rincones del recinto, recién habían estado juntos en su camarín pero él se negaba a dejarla volver a las gradas junto a su padre y hermano. De pronto oyeron unas voces y su hermana se sobresaltó asustada, él le indicó un camino para que se escabullera pero luego se quedó ahí, pues había reconocido una de las voces. "

—Una de las voces era la de Aerys.

"— ¿Está todo listo, Rossart? — preguntó a otro sujeto, el cuál vestía de negro.

Así es, mi señor. El artefacto está dispuesto por debajo de las gradas, también pusimos en los edificios principales.

Fantástico— escuché que respondió Aerys. — Ya sabes, la señal llegará después del discurso ¿Qué hay de los otros lugares?

Mi gente está dispuesta, señor—le dijo Rossart—. Sólo esperan la señal, el orden que sigue es Baelor y la Fortaleza Roja.

El Rey Loco rió:

—Estos infelices tendrán que reconstruir la ciudad entera."

Jaime miró a Brienne quién estaba con la boca abierta.

—Nunca supe que era el "artefacto", pero lo más probable es que fueran explosivos.

—Jaime…

"—Era demasiado tarde para llamar a las autoridades ¿Además quién me creería? —meneó la cabeza—. Lo primero que hice fue seguir a Rossart, lo encontré arriba del techo de unos de los edificios, subí y lo lancé al suelo de una patada, cuando miré estaba tendido en con los brazos y piernas en un ángulo extraño…

"Con respecto al Rey Loco, entré a su camarín privado. Cuando me vio, se sobresaltó un poco.

—Eres tú—me dijo.

—Conozco tus planes—le dije sin rodeos—, escuché tu conversación.

Su rostro palideció pero se recompuso.

— ¿Y qué harás? —preguntó— ¿Denunciarme? Me temo que es demasiado tarde—alzó un comunicador. —Rossart espera mis órdenes en cualquier momento.

—Rossart está muerto—susurré.

"Sus ojos se abrieron de par en par con miedo, intentó escapar pero yo fui más rápido y me adelanté—. Se miró los dedos de su mano derecha, ahora casi inamovibles—Bastó un certero toque a un punto vital para que cayera al suelo. Justo en ese momento llegó Ned Stark, cuando vio el cuerpo de Aerys su mirada acusadora me traspasó. Yo no fui a ningún lado, pero cuando me llevaron a la comisaría les conté lo que había visto y oído, pero sólo se limitaron a mirarme de forma extraña. Estuve dos días ahí, al tercero me llevaron a la mansión de mi padre con custodia permanente. Luego supe que encontraron a los dos tipos muertos, tanto en Baelor como en la Fortaleza Roja pero no había ni rastros de los explosivos.

"Hasta el momento lo único que puedo suponer es que taparon todo, incluso el funeral de Aerys se realizó de forma privada. Ni siquiera la prensa difundió mucho el tema, aunque en el mundo de las artes marciales nunca fue un secreto. Yo jamás fui a prisión, sólo permanecí con arraigo domiciliario por un año, para indignación de muchos."

Miró a Brienne.

—Dicen que la saqué barata, pero perdí mi honor.

Brienne le tomó la mano y se la acarició, Jaime se la apretó. Se hizo un silencio.

—Lo recuperarás—susurró Brienne al cabo de un rato, mirándolo con convicción.

— ¿Tú crees? —alzó la vista hacia ella y forzó una media sonrisa.

Ella asintió y repentinamente se acercó a él y lo besó en los labios. Fue apenas un toque, pero lo tomó por sorpresa. La quedó mirando.

—Yo…—balbuceó apartándose y poniéndose como un tomate —no debí…

Se puso de pie, pero Jaime actuó rápido e incorporándose también, la retuvo acercándola a él. La miró a los ojos y vio que en ellos había miedo.

—No es necesario que huyas de mi, chiquilla.

Y sin más, la besó. Al principio suavemente y cuando ella se relajó, Jaime profundizó más el beso y Brienne jadeó suavemente metiendo los dedos en su cabello. El asunto de Aerys quedó olvidado al rato, pero la confesión había hecho manifiesta una intimidad entre ellos que hasta ese momento estaba implícita. Eso era lo que importaba.

Cuando se separaron, ambos respiraban agitadamente. Los ojos de ella brillaban y ya no mostraban signos de timidez. Sólo bastó un momento para que volvieran a besarse otra vez.