Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling
Es hoy, el tiempo que tenemos es hoy
Y hoy te invitaremos a volar
Por hoy entrego todo mi corazón y juntos iremos por más
Es hoy, el tiempo que tenemos es hoy
Y hoy te invitaremos a volar
Por hoy entrego todo mi corazón y juntos iremos por más
Hoy/David Bisbal
Comenzar una vez más
Harry abrió los ojos y parpadeó un par de veces, su cuerpo se sentía entumecido y agarrotado, entonces recordó que la noche anterior se había quedado dormido en el incómodo sofá para evitar molestar a su muy embarazado novio. Sus ojos se posaron entonces en la cama donde Draco… ¡no estaba! Harry se puso en pie de un salto, sus ojos oscilaban entre el rojo y verde.
─Vaya, al fin despiertas ─saludó Aurel desde la puerta.
─¿Dónde está Draco? ─preguntó el nosferatu.
─Tranquilo Harry, tu querido Malfoy se levantó temprano y desayunó junto a la Condesa y lord Black, después ellos lo llevaron a la casa de los humanos para que vea a su madre.
─¿Por qué no me despertaron? ─susurró algo abatido.
─Draco dijo que lucías cansado y que mejor te dejaran dormir un poco más ─respondió el ruso acercándose.
─Bien, supongo que podemos darles alcance ahora.
─Sí Harry, pero antes deberías saber que Chris despertó.
Los ojos de Harry se abrieron sorprendidos pero después sonrió, Aurel se hizo a un lado cuando pasó veloz a su lado, Harry llego en un segundo a la habitación del segundo piso donde su hermano descansaba, estiró la mano listo para abrir la puerta pero se detuvo antes de tocar el picaporte, dudó un segundo que fue suficiente para que Chris fuera y abriera esa puerta. Los ojos de Harry recorrieron el rostro de su hermano, ahora lucía más pálido y sus ojos poseían ese brillo hipnotízate que caracterizaba a los vampiros, pero a pesar de los cambios en esos ojos marrones Harry reconoció a su hermanito. Una sonrisa se extendió por su cara mientras que Chris permaneció inmóvil sin saber que decir, había cometido tantos errores que aunque todos fueron con buenas intenciones al final sólo habían enredado más las cosas y a pesar de que ya había visto a Harry en aquella especie de sueño verlo en carne y hueso era muy diferente. Harry quería decir muchas cosas pero no hallaba las palabras así que tiró de su hermano y lo abrazó fuertemente, tenerlo entre sus brazos le devolvió la paz y la seguridad de que Chris estaba allí a su lado.
─Estás a salvo ahora hermano ─dijo Harry.
Chris se quedó completamente inmóvil, había esperado que Harry le gritara como aquella vez cuando eran niños y él fue a la caza del tesoro durante su primer curso, habría esperado que Harry estuviese molesto pero definitivamente no espero aquello. Finalmente las lágrimas acudieron a sus ojos, unas lágrimas ahora rojas, y se aferró a su hermano, había tenido tanto miedo, había reprimido tanto sus sentimientos obligándose a fingir pero ahora podía finalmente dejar todo libre.
─Lo siento, lo siento…
─Ya todo está bien, estás aquí y ya nada importa… ─consoló en susurros.
Aurel los observaba oculto y sonriente, Harry al fin se había reunido con Chris, los gemelos estaban juntos de nuevo, ahora todo debía mejorar.
Una hora después se oían las risas de los gemelos y Carrie, que se dirigía hacia la habitación de Chris, se detuvo en mitad del pasillo al oír la voz de su creador.
─Jajaja no pasa nada Chris.
─Es que esto aún se siente raro, cuando amaneció lo primero que hice fue cerrar las cortinas casi como por instinto ─refutó el castaño avergonzado.
─Es natural tu reacción, nosotros somos hijos de la noche y la luz del sol a pesar de no lastimarnos mengua nuestros poderes y en un día caluroso hasta los nosferatu se debilitan ─explicó pacientemente el moreno.
─Harry, perdóname por favor… ─susurró Chris, la vampiresa rubia contuvo la respiración, no quería que la descubrieran escuchando pero tampoco podía moverse ahora sin atraer la atención.
─Chris, ya te dije que lo que ocurrió con Voldemort…
─No sólo eso Harry, a mí… me gustaba Draco ─confesó. Carrie se quedó inmóvil al oír la declaración pues a pesar de ser sólo una neófita con unos pocos días de haber sido creada había tenido tiempo para charlar con Aurel y él le hablo sobre las jerarquías en las que la sociedad de vampiros se sustentaban y aunque no lo conocía sabía que un mago llamado Draco era el alma gemela de su creador y eso significaba…
─Lo sé ─confesó a su vez Harry. De la impresión Carrie dejó caer que llevaba pero el ruido no perturbó a los hermanos, además la declaración no quedó allí─, me di cuenta desde el principio Chris, por la manera en que mirabas a Draco y te quedabas embobado y cuando él te veía tu desviabas la mirada eran los típicos síntomas.
─¿Pero nunca dijiste nada?
«No preguntes, idiota» quiso decir la joven rubia.
─No había nada que decir, te enamoraste y eso fue todo ─la chica parpadeó como búho, Aurel había dicho que los nosferatu eran muy posesivos entonces ¿por qué su Harry aun no le había arrancado la cabeza al otro vampiro?
─Pero él es tu pareja destinada, tú y él…
─Ya no digas nada más, idiota ¿o es que eres suicida? ─susurró Aurel tan cerca de Carrie que la rubia pegó un ligero salto.
─Hermanito, hermanito… en el corazón no se manda eso me lo enseño Mizuz ─dijo el moreno, Aurel se quedó de piedra, su irresponsable e impulsivo creador parecía haber madurado de la noche a la mañana ¿o alguien se lo había cambiado? Porque aquellas palabras ¡no podían ser de Harry!
Dentro de la habitación Chris estaba tan sorprendido como sus oyentes, entonces Harry pasó un brazo por los hombros del castaño y le desordeno el cabello.
─No vuelvas a hacer idioteces hermano y más te vale no ver a mi novio con deseo ─agregó con un tono que hizo que un escalofrió recorriera a los tres vampiros.
─Oye, deberíamos ir con tu novio, ya debe andar preguntándose cuanto más vas a dormir ─bromeó Chris tratando de desviar el tema.
─Es cierto Draco debe estar esperándome ─convino Harry volviendo a ser el mismo.
Al escuchar la voz de su creador los dos oyentes pusieron pies en pólvora y se perdieron por el pasillo, Chris fue el primero en salir y percibió el dulce aroma de Carrie, tal vez más tarde podría ir a visitarla, se dijo.
En la casa de los humanos Hermione observaba desde el balcón a Draco sentado junto a su madre, rodeado por las mujeres Black incluyendo a la pequeña Oriana, que miraba con asombro el abultado vientre del rubio, y a la profesora McGonagall. Sonrió enternecida, todas las mujeres estaban encantadas con el estado de Draco aunque su madre había visto asombrada al rubio. Hermione después se encargó de explicarle todo a sus padres, la pareja de muggles había quedado asombrada por las cosas que la magia podía hacer.
─Hermi ─la castaña giró rápidamente al oír aquel susurro.
─Aurel... ─sus ojos brillaron, al fin después de tanto lo volvía a ver.
Aurel llegó junto con Chris y Harry a la casa que habían habilitado, al principio estuvo tentado a ir corriendo en busca de su novia pero después se retractó, no sabía cómo lo recibiría Hermione, después de todo había desaparecido por un largo tiempo y ni siquiera se pudo despedir.
─Mira quien está allí ─dijo Harry dándole un ligero empujón al ruso.
Él dirigió la mirada hacia el frente y allí estaba Hermione completamente ajena a su presencia con una sonrisa en los labios, al verla allí hizo que Aurel se diera cuenta de cuanto la había extrañado y a ese suave aroma natural que emanaba su bella Hermione, sus pies se movieron solos y antes de que pudiese registrarlo ya la había llamado.
─¡Volviste! ─exclamó ella, Aurel dio un asentimiento y la chica corrió hacia el dándole un fuerte abrazo. Aurel se sorprendió pero al sentir la calidez de los labios de ella despertó y se entregó a un profundo beso.
─Te extrañé mi hermosa bruja ─dijo el rubio cuando se separaron.
Harry sonrió junto a su hermano, a ambos les alegraba que la pareja se hubiera reencontrado al fin. Chris tiró de la mano de Harry para ir hacia el jardín pero en la sala de estar el moreno pudo reconocer a su madre entreteniendo a los muggles. Sonrió ante la ironía, ellos depredadores protegiendo a sus presas, sacudió la cabeza al percibir el aroma de Draco pero no estaba solo.
Harry apoyo una mano en la puerta que daba al jardín y Chris sonrió divertido al ver como Harry volvía aspirar tratando de darse valor.
─Vamos hermano, has enfrentado un dragón y quien sabe que cosas más no te pude acobardar hablar con tu suegra ¿verdad? ─preguntó el castaño.
─Las mujeres Black siempre han sido temibles ─respondió Sirius llegando con ellos acompañado de James.
─Sí, aún recuerdo cuando el incidente de pociones ─añadió James estremeciéndose.
─Papá no estas ayudando ─comentó Chris divertido al ver como Harry palidecía más.
─Ve Harry, nosotros te apoyamos ─dijeron los tres dándole un empujón al pelinegro en la espalda.
Harry atravesó las puertas y éstas se cerraron a gran velocidad tras él. El nosferatu maldijo a los otros tres por haberlo lanzado hacia esa jauría de lobas furiosas, al alzar la cabeza recibió tres miradas fulminantes de parte de sus hermanas y su suegra, una divertida de parte de Tonks y Andrómeda lo vio con compasión al igual que McGonagall.
─Harry ─saludaron Draco y Oriana, el pelinegro sonrió nervioso y alzó la mano.
─Hola ─dijo tímidamente temiendo que al menor ruido se detonara la bomba.
─¡Harry Orion Black! ─exclamaron, Luna y Cassiopea poniéndose de pie. Narcissa sujetó su varita.
─¡Tú! ─siseó la madre de Draco.
─Ay ─se quejó Draco poniendo una mano sobre su vientre, con eso Harry superó su miedo inicial y en en parpadeo estuvo junto al rubio.
─¿Estás bien te duele algo? ─preguntó preocupado.
─Estoy bien solo me ha pateado.
Cassiopea suspiró, su hermano se veía tan tierno junto a Draco. Luna sonrió, había estado molesta más que con Harry con ella misma por no ser de ayuda pero ahora eso ya no tenía importancia. Narcissa bajó la varita, era como ella se lo había imaginado, no había nadie más adecuado para su hijo que el vampiro de ojos esmeralda y cabello revuelto.
─Está empezando a hacer calor aquí ─comentó Draco.
─Vamos dentro entonces ─sugirió Harry.
─Voy contigo ─dijo Oriana, Harry se agachó hasta la altura de su pequeña hermana, esa pequeña que había perdido a su madre, sus brazos se cerraron en torno a ella.
─Pequeña... ─susurró.
─Mamá se fue ─susurró Oriana.
Oriana Lilian Potter era una niña pequeña pero no era tonta, su papá había cambiado, sus hermanos estaban desaparecidos y finalmente su mami ya no volvió. Todo ese tiempo todos la trataron como si no lo entendiera pero ella lo comprendía, su mamá ya no estaría nunca más con ella, ya no le cantaría hasta que se durmiera. Las lágrimas acudieron a sus ojos, lágrimas que no había podido derramar, era sólo una niña pero había visto la tristeza en el rostro de su papá, había visto que todos sufrían y ella no había querido llorar ya que su mami había dicho que fuese una niña fuerte, pero no dejaba de ser tan sólo una niña. Silenciosos sollozos fueron ahogados en la camisa de su hermano, mismos que se volvieron un llanto.
Los que estaban en la casa salieron al oír el llanto de la más pequeña, James se quiso acercar pero Chris se adelantó y poniéndose de rodillas abrazó a su pequeña hermana, silenciosas lágrimas de sangre corrieron por sus mejillas, Harry estiró un brazo y atrajo a su hermano también, sus dos hermanos menores no habían tenido la oportunidad de desahogarse, no habían podido llorar la muerte de su madre y él tampoco así que en silencio los sostuvo. James agachó la cabeza sin saber si acercarse o no, apretó los puños enterrándose las uñas hasta que Sirius le dio un empujón antes de llamar a los demás.
─Vamos Draco ─dijo Narcissa tomando de un brazo a su hijo.
─Pero madre yo…
─Vamos Draco, después podrás hablar con él ─le dijo Andrómeda apoyando a su hermana, Cassiopea estuvo tentada a quedarse pero su madre lo impidió.
─Dale algo de tiempo, cariño ─susurró llevándosela dentro.
James se acercó hasta sus hijos, les había fallado a todos, se sentía completamente inútil, no pudo ser un mejor padre para Chris y Harry, no pudo evitar que sus hijos fuesen parte de la guerra, no pudo salvar a su esposa y no se había dado cuenta del sufrimiento de su pequeña hija.
─Soy un fracaso ─susurró.
─Entonces mejora, no te auto compadezcas ─respondió Harry alzando la cabeza, tenía los ojos color carmín y la sangre marcaba sus mejillas.
─Harry... ─susurró mirando los ojos de su hijo y llegó a una nueva resolución: nunca más dejaría que su familia fuese separada, nunca más dejaría que sus hijos sufrieran otra pérdida si él podía evitarlo.
Después de un buen rato James pudo ver en la mejilla de Chris la cicatriz, ahora era más pequeña, como un leve tajo que nacía debajo de su ojo hasta el pómulo.
─Hay restos de maldiciones que ni siquiera el veneno de vampiro pude reparar ─explicó Harry cuando vio a donde se dirigía la mirada de James.
─Sólo me alegro que la marca haya desaparecido ─comentó Chris.
─Quiero ir a ver a mamá ─dijo Oriana.
─Te prometo que te llevare ─respondió James.
─Cuando todo esté bien iremos los cuatro ─añadió Harry.
─¿Promesa? ─pregunto la niña alzando su dedo meñique, los dos mayores sonrieron y enlazaron sus dedos.
─Promesa.
Después del almuerzo Oriana se durmió y Chris se entretuvo charlando con James mientras que Cassiopea y Luna acorralaron a Harry cuando éste se separó de Draco un momento, ambas chicas arrastraron a su hermano hacia el estudio y cuando finalmente lo soltaron lo abrazaron fuertemente.
─La próxima vez no te vayas sin nosotras ─dijeron, Harry las estrechó de vuelta, sus preciosas hermanitas, cuanto las había extrañado.
─Claro que no ─respondió el sonriendo.
Harry tenía cuatro problemáticos hermanos de los cuales cuidar y debía asegurarse que nadie los lastimara aunque por ahora hasta que tuvieran noticias de Rumania y naciera su hijo ellos descansaría y se relajarían un poco, después de todo lo necesitaban y al fin parecía que todo iba encajando tranquilizándose, al fin les llegaba su tiempo de paz, un merecido descanso.
Los días que siguieron aquellos primeros fueron similares, los chicos se reunían todos los días en la casa habilitada para los humanos, los padres de Hermione habían demostrado ser muy sobreprotectores pues después de un larga charla donde amenazaron a Aurel con sacarle los colmillos si lastimaba a su niña el guardián siempre respingaba y se ponía nervioso cuando el padre de su novia le lanzaba aquellas miradas tan, en su humilde opinión, escalofriantes y aprovechando el miedo que provocaba en el vampiro siempre vigilaba a su queda princesa, aunque luego de una semana finalmente desistió de la tarea, su yerno era un vampiro con súper velocidad y agudos sentidos nada fácil de sorprender y menos aun de seguir aunque como Emma había dicho Hermione era feliz y eso era lo importante.
─Nuestra Hermione es feliz aunque siempre dije que tenía un gusto raro para escoger chicos ─comentó Emma cuando vio a su marido volver de una excursión al bosque.
─Los vampiros son raros, es su naturaleza pero les aseguro que ella es muy feliz a su lado y él la ama como a nadie ─les dijo Luna.
Ambos muggles miraron a la joven rubia sorprendidos, no la habían oído llegar pero después de vivir en aquella mansión dos semanas estaban acostumbrándose a las excentricidades de los magos y vampiros.
En esas dos semanas otra relación que empezaba a florecer era la de Chris y Carrie, la chica al principio le rehuía pero después de una semana de grandes esfuerzos por parte de Chris ella empezaba a aceptar que el castaño se le acercara casi tanto como Harry y todo iba mejorando. Hasta que un día Harry despertó abruptamente por un doloroso golpe, parpadeó confundido y buscó al culpable y allí, fulminándolo con la mirada, estaba Draco.
─¿Pasó algo malo?
─Tengo hambre y tú no te dignas a despertar ─protestó el rubio con grandes lagrimones en los ojos.
Harry suspiró, era lo mismo desde hace unos días, las hormonas habían transformado a su caprichoso novio en una licuadora de emociones, iba de la felicidad a la tristeza tan rápido como la luz, todos en el castillo y en la mansión ya no sabían cómo tratarlo, Chris lo evitaba pues un día al saludarlo el rubio de repente se largó a llorar y no se detuvo en una hora, para Amon eso era divertidísimo o eso pensaba hasta que un florero se estrelló contra su cara durante un ataque de ira del rubio. Las mujeres Black al principio ayudaron pero después Andrómeda se alejó, no quería ser víctima nuevamente de una explosión de magia accidental como esa que a todos les puso el pelo naranja.
─Es normal que mientras más avance el embarazó las explosiones mágicas sean más frecuentes, además el cuerpo de Draco está liberando la magia excesiva que absorbió hace unas semanas ─explicó Hotaru.
─¡Todo es tu culpa Potter! ─gritó Draco en cuanto oyó el diagnostico, Chris aprovecho su nueva súper velocidad y desapareció durante dos días, además evitaba cruzarse con Draco en lo posible.
─Esto es solo el comienzo Harry, deberías ir preparándote pues dentro de poco empezara con los antojos, en Morgana fue algo similar, mientras más cerca estaba la fecha del parto más raros eran sus antojos y sus cambios de humor ─lo previno Vald y no se equivocó pues dos días después Draco quería comer solo frutas de color rojo para el desayuno, el almuerzo era todo un nuevo reto con el nuevo amor por la carne semi cruda que el rubio deseaba, pero al moreno no le importaba, el solo tenerlo allí a pesar de sus berrinches y antojos raros le hacía feliz.
Mas una mañana en que Harry se tuvo que ausentar las cosas se pusieron más raras; Draco bajó como de costumbre a desayunar, aquella mañana no andaba de buen humor pues Harry se marchó mucho antes de que él despertara y pensó que en el comedor lo hallaría pero la única que estaba allí era la rubia Condesa.
─Draco buen día ─saludó Elizabeth.
─Buenos días tía ¿has visto a Harry? ─preguntó, Elizabeth negó con la cabeza extrañada, Harry rara vez dejaba solo a Draco.
─Hola Malfoy ─saludó Aurel ingresando al comedor.
─¿Ivanov sabes donde esta Harry? ─preguntó el rubio.
─Salió temprano junto a Carrie, dijo que volvería a la hora del almuerzo ─respondió el ruso.
─¿A dónde fue? ─preguntó Elizabeth.
─Molly lo mandó llamar ─respondió Vald que llegaba al comedor–. Buenos días ─agregó antes de sentarse.
─¿Qué quería? ─preguntó la rubia.
─No tengo la menor idea ─respondió el conde cogiendo una copa de plata rebosante de sangre.
El olor de la sangre llegó hasta el olfato del mago, un olor tan delicioso, tan dulce… una patadita en su abdomen le instó a acercarse al líquido carmesí, los vampiros vieron con sorpresa como el rubio extendía la mano y cogía la copa de Aurel y parpadearon sorprendidos cuando el rubio se empino la copa manchando sus labios de rojo.
─A Harry le va dar algo cuando sepa que Malfoy tiene gusto por la sangre ─observó Aurel.
─Tiene sentido, de algún modo el bebé de Draco es mitad vampiro, es normal que tenga sed también ─razonó Elizabeth.
─Bueno, Morgana nunca tuvo esa clase de antojos ─comentó Vald tratando de recordar si su esposa alguna vez bebió sangre mientras estaba embarazada.
Los demás guardaron silencio al oír aquella declaración y volvieron sus ojos al joven rubio que se relamía los labios
─¿Puedo tomar otra copa por favor?
─Creo que una copa por comida es lo más sano por ahora ─respondió Vald.
Draco miró con pena la copa vacía pero asintió y volvió a sus fresas con crema. Después del desayuno el comedor quedo vacío y Aurel fue en búsqueda de Chris. Lo halló como de costumbre en la cocina jugando con una copa que Safrina le dio.
─¿No te han dicho que no se juega con la comida? ─preguntó el rubio.
─¡Aurel! Sí, es solo que… ─los ojos de Chris volvieron a la copa semi vacía.
─¿Qué pasa Christopher?
─Nada, es solo que Carrie… ─suspiró el castaño.
─¿Qué pasa con ella? ─ya sospechaba la respuesta.
─Carrie aún escapa de mi, he intentado acercarme pero siempre me rehúye y si no está por ahí leyendo, está entrenando con Harry o a veces simplemente acompañando a Draco mientras Harry no está y es que aún no sé cómo es que Draco ha aceptado que ella esté cerca de Harry con lo posesivo que se ha puesto ─se quejó.
─Bueno, en primer lugar Carrie sólo confía en Harry ¿por qué es eso? Aún no lo sé; segundo, tu hermano y ella tienen un vínculo muy diferente al que tienen con los demás, para ella él es su salvador, su amigo y aunque te parezca extraño, su padre. Según lo que me dijo Harry, él eligió convertirla, ella no corría el riesgo de morir, no fue como lo que pasó con nosotros, no fue una decisión de vida o muerte, fue el simple hecho de que él la quería a su lado y ella también quería estar junto Harry, Draco puede percibir ahora ese vínculo por eso él no ve a la chica como una amenaza.
─¿Entonces soy el tío de Carrie? ─preguntó el castaño frunciendo el ceño.
─Claro que no, idiota, es sólo una manera de definir el vínculo entre un vampiro que ha elegido esa vida y su creador, no creas que eres el único que siente celos ¡diablos, hasta yo que soy el guardián de tu hermano tengo celos de esa relación tan profunda que tienen él y Carrie! ─exclamó el rubio.
─Pero Malfoy no parece celoso.
─Ya te lo dije, Draco ve a Carrie como si fuese sólo otra hermana de Harry ─le explico el ruso.
─Vale, pero aún así ella me sigue rehuyendo ─protestó el castaño, que era lo que más le molestaba.
─Sí lo sé pero así es la vida, no hay nada que yo pueda hacer excepto seguir enseñándote como controlar tu magia ahora que está volviendo, mira que ya tenemos suficiente con Draco y sus cambios de humor.
─Pero…
─No le des más vueltas al asunto Chris, sólo dale un poco de espacio a la chica, tenle paciencia. Bien, ahora vamos, tenemos que practicar, hoy practicaras junto con tu padre ¿no es emocionante? ─dijo Aurel con una sonrisa sarcástica.
─Sí, hurra ─dijo el castaño desganado y siguió al rubio.
Draco se miró una vez más en el espejo de cuerpo entero, aquella mañana había tenido un incómodo dolor de espalda recurrente desde hace dos días y hoy se le había sumado un dolor de cabeza así que decidió descansar un poco y volvió a su recamara pero al pasar frente al espejo se quedó quieto, se puso de perfil y observó su cuerpo, todo en él había cambiado, aquella enorme barriga no lo dejaba ni siquiera ver sus pies.
─¿Y si ya no le gusto a Harry? ─preguntó en voz alta tratando de verse desde un ángulo que no lo hiciera ver como una ballena pero nada funcionaba─ ¡Demonios! ─gritó molesto dando una patada en el suelo, de pronto sintió un terrible dolor y sus piernas no le respondieron– Harry… ─llamó mientras sentía como caía al suelo.
─Todo va estar bien chico, sólo cálmate, no te preocupes ─dijo una mujer de cabello plateado ayudando al rubio a mantenerse en pie.
─Yo cuidare de él Sora, ve por Harry ─ordenó un hombre de piel bronceada y ojos azules, la mitad de su rostro estaba cubierto por una especie de pañuelo morado con manchas de leopardo.
─¿Quién eres? ─preguntó el rubio cuando el sujeto lo levantó sin ningún esfuerzo.
─El familiar de Harry, niño ─respondió el sujeto.
Molly miró a Harry y luego a Carrie, Taiki tenía nuevamente los ojos cerrados mientras que Neflite veía por la ventana.
─Quería decírselo a la Condesa pero…
─Yo le pedí que no lo hiciera aún Harry, por lo menos hasta no hablar contigo ─dijo primero Amon.
─¿Es completamente necesario que los cuatro asistamos? ─pregunto Harry.
─Me temo que sí, somos nosferatu y aunque he retrasado la reunión lo más que he podido es necesario que vayamos, Seiya y Serena hasta ahora han ido exponiendo las antiguas leyes pero para reestablecer las Proclamaciones de las Sombras es necesaria nuestra presencia.
─Por otro lado la familia Black ha sido declara como indeseable en Gran Bretaña y si hay algo que el Wizengamot puede hacer será acusarte de secuestrar a tu hermano ─añadió Molly.
─Entiendo, pero ahora mismo no puedo irme, Draco me necesita y a pesar de que Hermione y mis hermanas han ido juntando pruebas para derrocar al Ministro Mágico de Gran Bretaña y al jefe del Wizengamot eso aún tomará tiempo, sobretodo porque si Fugde es sacado del Ministerio otro igual o peor que él lo sustituirá… ─Harry se interrumpió al sentir un fuerte dolor en el pecho y Molly notó su piedra lunar brillar.
─¿Qué pasa? ─preguntó Amon.
─Es Draco...
─¡Harry! ¡Draco se ha puesto mal! ─gritó Sora saliendo del bosque.
─¿Qué…?
─Tu hijo va nacer ─anunció Hotaru apareciendo con el cabello algo revuelto.
Apenas aquellas palabras abandonaron los labios de la joven oráculo el instinto despertó dentro de Harry, sus ojos se volvieron completamente negros abarcando toda la pupila y un circulo rojizo apareció donde antes estaba el iris, Amon y Molly junto a Hotaru y Sora desaparecieron materializándose directamente fuera de la recamara de Draco.
Harry llegó primero a la habitación y se encontró a Draco estrujando las sabanas y al nundu intentando calmarlo, los ojos del rubio se posaron en el moreno que se acercó y sujetó la mano de su pareja, una descarga lo recorrió. Entonces llegaron Hotaru junto a Molly, una muy asustada Carrie y una sonriente Safrina, las mujeres echaron a los hombres de la habitación pero el rubio no soltó la mano de Harry.
Draco tenía miedo, no quería estar solo en aquel momento así que se aferró a la mano de Harry con todas sus fuerzas, oía a Harry susurrarle palabras de aliento pero la cabeza le había empezado a zumbar y el terrible dolor se expandía por todo su cuerpo.
─Que bien, el bebe ya viene ─oyó la voz de Safrina a pesar de todo.
El rubio quería responderle a la vampiresa que nada estaba bien pero alguien estaba gritando y no podía oír mucho por encima del ruido, entonces dejó de sentir dolor pero a medida que aquellas mujeres hablaban y se movían su cuerpo empezaba a sentirse pesado y los ojos se le iban cerrando, su mano fue aflojando su agarre y los oídos le empezaron a zumbar más, toda la energía que había tenido se estaba evaporando, supuso entonces que el nacimiento de su hijo había provocado una reacción en cadena liberando de golpe todo el exceso de magia. Hotaru había comentado que algo así podía pasar.
Harry oyó a Hotaru dar órdenes, Molly y Safrina se movían con rapidez pero a sus ojos todo iba demasiado lento, su mano estaba siendo sujetada con tanta fuerza que ya no la sentía.
─Todo saldrá bien Draco ─le aseguró.
Él mismo intentaba creerse que todo iría bien, entonces un olor a sangre llenó la habitación, soltó un hondo gruñido al reconocer el aroma de la sangre de su pareja.
─¡No se te ocurra gruñirme Harry! ─masculló Hotaru.
El moreno desplegó los colmillos mostrándose amenazante pero no se movió, entonces notó que la mano de Draco perdía fuerza y un fuerte destello de luz barrió la habitación, un nuevo aroma inundó las fosas nasales del vampiro, un olor dulce de dos esencias mezcladas que hizo que algo cálido se instalara en su pecho, un nuevo sentimiento; miró a Draco que tenía los ojos cerrados y su rostro estaba algo rojo y cubierto de sudor, se inclinó y le besó la frente.
─Felicidades chicos, tienen un hermoso niño ─dijo Molly al fin, Harry volvió la mirada hacia el pequeño lio de mantas que la pelirroja tenía en los brazos.
─Déjame verlo ─pidió el rubio con un susurro y haciendo un esfuerzo por no ceder al sueño.
─Ten, aquí está tu bebé ─la chica colocó al recién nacido en el pecho del rubio permitiendo que ambos padres pudiesen ver a la criatura.
─Se parece a ti ─comentó Harry embobado, aquella pequeña cosita color rosa tenía los ojos abiertos y fijos en el pelinegro.
─Hola Rigel, bienvenido al mundo ─susurró Draco acariciando con delicadeza la mejilla de recién nacido, una sonrisa se extendió por su cara pero el sueño era más fuerte y no pudo aguantarlo más, Harry tomó al niño cuando notó que los ojos de Draco se terminaron de cerrar.
─¿Qué le pasa? ─preguntó preocupado.
─Su cuerpo ha eliminado de golpe todo el exceso de magia que aún tenia y ha tenido un hijo, es natural que duerma para reponerse ─respondió Hotaru.
─Además te dará tiempo de poner a Chris a salvo ─agregó Molly divertida.
─¿Por qué? ─preguntó extrañado, la chica señaló la espalda del bebé, Harry lo giró con sumo cuidado y pudo apreciar dos pequeñas alas iguales a las de un murciélago.
─Tiene alas ─comentó sorprendido.
─Efecto secundario de la magia salvaje ─explicó Hotaru.
─Pero creí que los híbridos no poseían alas.
─Y no las tienen pero al parecer tío Chris le ha regalado un par ─dijo Molly alegre, Harry suspiró, su pequeño bebé era perfecto, tenía una mata de cabello rubio cenizo y sus ojos brillaban hipnotizantes, el pelinegro rió, tendría que enseñarle como evitar hipnotizar a todos y también a volar.
─Les informaré a los demás la feliz noticia ─dijo Safrina.
─Vamos hay que deshacerse de todo esto ─comentó Molly, Hotaru sacó la varita y con un movimiento desapareció todo lo que se había manchado con sangre.
─Gracias chicas.
─No tienes que agradecer nada Harry, sólo recuerda que para el segundo bebé debes mantener a Draco siempre cerca ─le recomendó Hotaru.
─Claro, no hay problema ─respondió embobado mirando a su pequeño Rigel.
Unas horas más tarde Harry tenía en brazos al bebe que al fin dormía, toda la tarde habían estado recibiendo visitas y Draco se despertó en dos ocasiones, había estado complacido de tener a su hijo en brazos pero aún estaba agotado.
La noche iba ya cayendo, el pelinegro acarició el rostro del niño, Hotaru le había preparado una fórmula para poder alimentar a bebé y estaba completamente seguro de que aquello no era leche, a menos que fuera leche con fresas pero a Riglel le encantó su comida. Miró una vez más a su hijo completamente dormido y con cuidado lo puso en la cuna.
─Harry ─susurró Chris entrando en silencio, el castaño había evitado la habitación durante el día.
─Chris, ven a conocer a tu sobrino ─invitó Harry.
El castaño se acercó hasta la cuna donde dormía un hermoso bebé de cabello rubio, tez pálida, sonrió enternecido, aquella pequeña cosita era tan linda.
─Cuesta creer que este pequeño sea mi sobrino ─comentó sonriendo.
─Oh es cierto, Molly dijo que por el momento evites a Draco ─Chris arqueó una ceja, interrogante─. Hermanito ¿recuerdas tu ataque de magia pura?
─Sí y ya te dije que no tuve otra opción.
─Lo sé, pero eso aceleró el embarazo de Draco y también bueno, le diste alas a mi hijo.
─¡¿Que yo que?! ─preguntó confundido el castaño.
─Los híbridos no poseen alas y tampoco ningún vampiro, de hecho, ese es sólo privilegio de nosferatu pero Rigel nació con un par de alas.
─Oh Harry lo siento yo…
─A mí en lo personal me parece algo muy cool pero a Draco no creo que le haga gracia.
─Entiendo ─hubo un largo silencio entonces─. ¿Tu hijo se llama Rigel? ─preguntó Chris arqueando una ceja.
─Draco lo escogió, ya sabes, es tradición en la familia Black colocarles el un nombre de una estrella.
─Ya veo así que Rigel, la estrella más brillante del cinturón de Orión... sí suena como algo que Malfoy escogería ─Harry se rió bajito.
─Chris, me gustaría que tú fueras el padrino de mi hijo ─agregó dejando a su hermano en completo silencio.
En Bucarest el Consejo de la Luna se había reunido nuevamente, los manuscritos del Libro de las Bestias fueron expuestos y todos pudieron conocer las leyes establecidas por Merlín y los primeros miembros de la Proclamación de las Sombras.
─Los magos y las criaturas mágicas tenían un acuerdo de mutua cooperación y respeto, Merlín prometió que su raza no abusaría de su poder ni trataría como inferiores a las criaturas mágicas y nosotros prometimos respetar y apoyar a la naciente comunidad de humanos mágicos ─dijo Seiya.
─¡Las viejas leyes establecidas por Merlín debían ser respetadas y acatadas por ambos bandos pero los magos nos han perseguido llevando hasta la casi extinción a más de un centenar de especies! ─gruñó un lobo.
─¡Derroquemos a la comunidad mágica, cacemos a los magos como ellos han hecho con notros! ─exclamó una veela mostrando su verdadera naturaleza.
─¡Todos hemos sido perseguidos por los magos! ¡Ellos alegaban ser superiores, alegaban tener las leyes respaldándolos pero no eran más que patrañas! ¡Así que voto por acabar con los magos! ─agregó una arpía de cabellos negros.
─¡No pueden hacer eso, los magos se han desviado del camino pero aún podemos arreglarlo! ¡Restablezcamos la antigua ley, aún creo que la mutua cooperación entre las criaturas mágicas y los humanos es posible! ─contravino Aldrichs Intentando hacerse oír por encima de los gritos de todos.
Más de uno giró a verlo, hubo bufidos y gruñidos, los lobos no estaban contentos de tener al joven hechicero blanco allí, las manadas procedentes de los países del norte gruñeron.
─Eres un mago ¿qué puedes saber tú de lo que debemos hacer mocoso humano?, voto porque comencemos la cacería con él y mandemos sus restos a los ministerios de magia para demostrarles de que somos capaces.
─Soy el hechicero blanco, mi deber aquí es representar a los humanos pero también comprendo su molestia yo…
─¡No eres más que un asqueroso humano! ¿Qué puede entender un mocoso como tú de lo que se debe hacer!
─¡Ya basta! Este Consejo se reunió con el fin de restablecer a la antigua Proclamación de la Sombras y… ─intentó intervenir Seiya.
─¡Cierra la boca sucio hibrido! ─gruñó un licántropo rubio y fornido, Seiya gruñó molesto pero no respondió a la provocación.
─Pensándolo bien las criaturas mágicas tampoco han sido tan civilizadas como presumen, ya que dentro de las comunidades el nacimiento de los híbridos, como nos llaman, es algo aborrecible que merece la expulsión o la muerte ─observó Serena fulminando a todos con la mirada.
─¡Cállate niña que fue tu culpa el que los cazadores se lanzaran a por todos nosotros, pequeña abominación! ─escupió otro licántropo, Daniela y sus hermanos gruñeron en respuesta siendo secundados por Regulus y su grupo, Aldrichs dio un golpe con su báculo pero nada parecía calmarlos.
─¡Yo voto porque acabemos con los humanos, ellos son los impuros!
─¡Deja de decir tonterías! Una guerra contra los magos sólo nos llevara a una inminente masacre.
─¡Cierra la boca hibrido estúpido! O si no…
Un frío glacial se dejó sentir por todo el recinto silenciando a todos, Soare se estremeció al igual que Seiya, Serena sujetó su mano cuando las puertas se abrieron y un nosferatu apareció su cabello negro caía por su espalda suelto, una gabardina larga le cubría los hombros, junto a él estaba un castaño de ojos violetas, los fríos ojos negros del nosferatu recorrieron todo el lugar hasta finalmente aterrizar en Seiya y Serena.
─¡Seiya! ─exclamó Amon sonriendo y en pocos pasos estuvo abrazando al pelinegro menor mientras Serena reía nerviosa.
─Señorita Serena es bueno verla ─saludó Taiki.
─Hola Tai.
─Padre, me estas avergonzando ─masculló Seiya rojo de vergüenza, Amon soltó al chico y luego giró para encarar al grupo.
─A ver montón de críos idiotas, sus padres y abuelos trabajaron muy duro para establecer una sociedad civilizada que conviviera en paz con los magos y en caso de que esto no pudiese llegar a ejecutarse la Proclamación de las Sombras podía votar por abandonar la tierra de los humanos pero ese era un caso extremo, ahora lo único que se debe hacer es restablecer ante el Wizengamot la validez del Libro de las Bestias, es así de simple ─gruñó el nosferatu.
─¿Quién eres tú para venir a ordenarnos? ─pregunto el lobo rubio que antes intentó provocar a Seiya, Amon dejó salir un hondo gruñido.
─Soy Amon Atoris, mas conocido como el Faraón ─la tensión eran tanta que se podía cortar con un cuchillo hasta que finalmente Aldrish armándose de valor habló.
─Esta noche los ánimos están muy agitados, sugiero que descansemos por hoy, la reunión del Consejo puede continuar mañana en la noche cuando los que faltan estén presentes ─dijo el joven.
─Creo que ahora es lo más sensato ─lo apoyó Amon, los lobos gruñeron pero poco a poco se marcharon, las sirenas se fueron junto a Aldrichs y todo el lugar fue quedando vacío.
─¿Qué ocurrió papá, por qué no han venido los demás? ─preguntó Seiya una vez que estuvieron solos.
─Hoy en la mañana Draco tuvo a su bebé y Harry no quería dejarlos así que me adelante, Harry y los demás prometieron venir mañana en la noche, estarán aquí no te preocupes.
─Está bien, vamos entonces al hotel ─dijo Seiya.
─Ustedes adelántense yo quiero ir a recorrer las calles, hace mucho que no venía ─comentó Amon sonando algo nostálgico
─Nos vemos más tarde entonces ─Seiya se despidió mirando extrañado a su padre.
Taiki se mantuvo cerca de Amon mientras el vampiro se adentraba en el bosque, el guardián suspiró, su creador estaba inquieto y nostálgico, el nacimiento del hijo de Harry había despertado en Vald y Amon un sentimiento de melancolía. Vald había visto al bebe y suspiró recordando a su pequeña que por culpa de los cazadores no pudo ver crecer y por si eso fuese poco en la misma noche perdió a su otra mitad, su complemento, su amada Morgana. Ver a Harry tan encantado por el pequeño recién nacido hizo que Vald se sintiera tremendamente nostálgico pero no fue el único, pues en cuanto Amon posó sus ojos en el pequeño recordó a Soare, aquella salvaje lup-garoud que le dio a Seiya. Soare significaba "sol" y eso fue en la oscura vida de Amon aquella chica tan inquieta, por eso cuando ella puso en sus brazos a Seiya para él fue como si el sol de repente se transformara en un agujero negro, aún recordaba el miedo que sintió al tener en brazos a su hijo.
─Lo siento Amon pero no puede quedarse, llévatelo ─dijo la chica.
─Pero Soare...
─No lo entiendes, fue un error, si mis padres y la manada lo encuentran lo matarán.
─Ven conmigo entonces, yo los protegeré, ven conmigo Soare, ellos jamás los podrán tocar.
─Amon no lo entiendes, tú eres un vampiro, tu naturaleza es andar solo, eres un hijo de la oscuridad, nunca podría irme contigo ─Amon sintió que le estrujaban el corazón pues pesar de que ella no era su pareja la había querido realmente.
─Hazlo por nuestro hijo ─susurró el nosferatu.
─Ese niño no puede ser considerado hijo mío ─respondió la chica.
─¿Cómo se llama? Al menos dale un nombre ─pidió mirando al pequeño en su brazos.
─Es tuyo ahora Amon ─respondió mirando a los ojos negros del vampiro─, lo siento ─fue lo último que dijo antes de dar media vuelta y salir corriendo.
─Vamos a estar bien pequeño, tu padre se encargara de ti, de alguna manera lo voy a hacer, sólo debes confiar en mi ─el bebé lo miró con esos ojos tan azules propios de los lobos.
Amon miró el cielo, las estrellas brillaban especialmente hermosas igual que los ojos de su hijo, su estrella, un aroma familiar llegó hasta en nosferatu, un aroma que no imaginó volver a percibir.
Taiki suspiró, nunca debió dejar el lado de Amon, pero en aquel él le ordenó mantener a salvo a Vasile, si sólo hubiese insistido más entonces quizás las cosas habrían sido diferentes, repentinamente el vampiro castaño se detuvo y con una mano sujeto el brazo de Amon.
─Sal de ahí ─ordenó el castaño.
─Veo que ahora viajas acompañado, vampiro ─dijo una mujer de cabello rubio y ojos azules saliendo hacia la luz.
─Soare, tanto tiempo ─saludó el nosferatu, Taiki fulminó con la mirada a la mujer.
─Taiki, te presento a Soare Velanova, Soare él es Taiki, mi guardián ─los presentó.
─Creí que era tu compañero ─susurró ella.
─¿Qué quieres Soare? ─preguntó el pelinegro.
─Sólo saludar a un viejo conocido, Valeshka me contó lo ocurrido en el consejo.
─Esos niños idiotas aún son unos mocosos impulsivos ─se quejó Amon.
─Seiya supo manejarlo bien.
─Tuvo un excelente maestro.
─Pero supe que interviniste, hiciste bien, el idita de Torin no tiene cerebro pero es un alfa poderoso.
─No intervine para proteger a mi hijo, lo hice para evitar una masacre ─refutó el vampiro, se dio la vuelta y desapareció seguido se Taiki.
En la habitación que compartían los señores de Avalon el joven pelinegro estaba observando desde la ventana aquella ciudad
─¿Seiya qué ocurre? ─preguntó Serena.
─Nada Bombón, es sólo que me pregunto si mi madre aún está viva ─respondió el pelinegro.
─Ella era de aquí ¿cierto?
─Sí, mi padre nunca me dijo como se llamaba sólo que era un mujer muy bella, joven e impulsiva y hoy al ver a todos esos lobos… me pregunté si ella aún estaría viva ─susurro. Serena lo abrazó por la espalda.
─Podrías preguntarle.
─Tal vez lo haga ─sujetó las manos de la chica.
Daniela y Aldrichs se habían reunido en un club nocturno sólo para lobos, la joven española tenía una mirada fiera mientras que el chico contemplaba la copa de su Bloody Mery.
─Aldrichs tenemos que hacer entender a esos idiotas que la solución diplomática es la mejor ─dijo la chica
─Es fácil decirlo Dani pero en la última semana lo único que han hecho ha sido pelear y es obvio que no me quieren allí, todos mi miran con odio.
─Deja de lloriquear Ald, le prometimos a Harry hacer todo lo posible para unir bajo un mismo bando a la criaturas mágicas.
─Ya sé lo que le prometimos a Harry, pero Dani ¿qué podemos hacer solo nosotros dos?
─No están solos Ald ─dijo Athina acercándose acompañada de Constanin─. Luna dijo que podrían necesitar refuerzos ─agregó explicando su presencia ahí.
─Chicos ─susurró el castaño hechicero blanco.
─Somos tu escolta Ald y también representáremos a los magos en este lugar ─dijo Athina sonriendo.
Hellsing caminó hasta estar frente a una de las celdas, escudriñó en la oscuridad pero no veía nada, resopló molesto, ninguno de sus sujetos de prueba habían sobrevivo y llevaban dos semanas sin resultados favorables, además la mitad de los prisioneros de Azkaban estaban muertos o algo peor. Nuevamente escudriñó en la oscuridad y un par de ojos rojos lo miraron desde la parte más oscura, una sonrisa complacida se extendió por su rostro.
─Este es el único que ha sobrevivo a las tres dosis, esperaremos un día más antes de aplicarle la cuarta dosis, si todo resulta como queremos pronto tendremos soldados suficientes para erradicar a los monstruos de este mundo.
─Eso es muy satisfactorio mi querida Rei ─dijo el hombre y la mujer de cabello negro sonrió complacida.
─Señor, hemos localizado una posible base de mortífagos ─le informó uno de los cazadores.
─Bien hecho Rayan, esta vez quiero sujetos vivos no muertos, necesitamos más ratas de laboratorio ─rió el hombre mayor.
Regina se mordió el labio y volvió a mirar hacia la celda donde esos ojos inyectados de sangre la miraban desde la parte más oscura de la celda, fuera de la prisión de magos una torrencial lluvia caía fuera y el mar embravecido azotaba las rocas con saña.
─Creo que está cometiendo un terrible error, maestro ─susurró la mujer sin que nadie la oyera.
En el Ministerio de Magia, Fugde no podía creer lo que estaba leyendo, sus puños se crisparon furiosos hasta estrujar el ejemplar de El Profeta.
─¡Dolores! ¡¿Dónde está Shakelbot?! ─gritó.
─Está subiendo señor Ministro ─respondió nerviosa la mujer.
─Esto no es lo peor que podía pasar, malditos Black ─gruñó arrojando el periódico hacia el techo
─¿Cómo se ha filtrado esto? ─preguntó Dumbledore arrugando el diario mágico donde en grandes letras rezaba:
¡Cassiopea Black! ¡La nieta de Gellert Gindelwald!
¿Acaso comenzará una nueva era oscura…?
Continuara...
grasias por maravillos reviwes fuente de toda inspirasion
