Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling


Look out
'Cause there's something wrong
And you don't know what it is
Watch out
Or it's Sodom and Gomorra
The malevolent order
Right now

Before it's much too late
Before it's much too late

Dark Light/Kiss

Días de oscuridad - inicio

Rita Skeeterse consideraba un reportera de grandes recursos y claramente tenia informantes en el mundo mágico, el jefe de El Profeta aún no sabía cómo la mujer conseguía aquellos espectaculares artículos pero mientras la bruja le siguiera llevando noticias jugosas que hacían temblar a la comunidad mágica y dispararan las ventas de su preciosos diario no le importaba mucho saber el cómo, más cuando aquel artículo editado e impreso llegó a sus manos hasta él tembló, no sólo por lo que conllevaba la noticia sino por el momento pues hacía sólo un mes atrás el-que-no-debe-ser-nombrado cayó y el salvador del mundo mágico fue secuestrado, desde ese momento los aurores y un grupo desconocido estuvieron dándole caza a los mortífagos y la comunidad mágica empezaba a salir de la oscuridad en la que estuvo atrapada pero ahora los temores de todos empezaron nuevamente a emerger.

Rita tenía una sonrisa de oreja a oreja, sus gafas con incrustaciones de piedras preciosas brillaban a la luz de las llamas que salían de la chimenea.

─Eres una excelente reportera Rita ─se felicitó tomando otra copa de hidromiel, sus mejillas se sonrojaron un poco pero aún así volvió la vista a los viejos ejemplares del profeta, todos con material exclusivo que ella se había encargado de recolectar─. Si tan sólo supieran... ─comentó sonriendo.


Fugde se masajeaba los ojos agobiado, la cacería y campaña contra los Black no daba ningún fruto, Dumbledore le había dado la espalda y ahora el secreto sobre la descendencia de su señor oscuro perdido remecía nuevamente a la comunidad mágica.

─¿Cómo pudo alguien enterarse? ─preguntó cerrando los ojos.

Cuatro días antes

El Ministro de Magia se reunió con Helsing en un bar del callejón Knockturn, nadie debía saber de sus secretas reuniones y que el cazador se paseara por el Ministerio no ayudaba así que concertó una cita en un bar del oscuro callejón donde nadie se atrevería a buscar al respetado Ministro de Magia. Después de su reunión salió apresurado, debía volver al Ministerio de Magia, mas con su apuro nunca notó a un peculiar adorno con forma de escarabajo que su sombrero de hongo había adquirido cuando llegó a Gringots.

Al llegar al Ministerio fue abordado por uno de los magos encargados de los registros, después del ataque de los mortífagos habían tenido algunos problemas y recién ahora estaban restableciendo el orden en los departamentos que nada tenían que ver con los aurores.

─Señor Ministro creo que debe ver esto ─dijo el viejo mago.

─Ahora no Tayler, tengo asuntos más importantes.

─Pero señor, es sobre el mago oscuro Grindelwald ─susurró el hombre.

Fugde se detuvo por completo poniéndose mas blanco que un papel, cogió de un brazo al otro mago y lo arrastró hacia su oficina donde lanzó varios hechizos insonorizantes.

─¿Qué ocurre? ¡Dime! ─exigió el Ministro.

─Señor, hemos encontrado un descendiente vivo de la línea Grindelwald.

─¿Es un mago inglés? ─preguntó temeroso sabiendo lo que aquello conllevaría.

─Sí y no.

─¡Habla claro! ─exigió golpeando la mesa.

─Es una bruja inglesa que acaba de cumplir la mayoría de edad.

─¿Una mocosa aún? Debemos contactarla, hay que traerla aquí y nadie debe enterarse.

─No podemos hacer eso señor Ministro, porque la descendiente de Grindelwald es Cassiopea Black.

─No puede ser posible ¡¿porqué nadie se dio cuenta de esto, cómo fue que su nacimiento no se registró?! ─preguntó exaltado.

En el sombrero del Ministro un peculiar escarabajo chismoso quería volar y describir círculos de felicidad ante su descubrimiento

Había sido una excelente idea pegarse al sombrero del Ministro cuando lo vio saliendo a escondidas del callejón Knockturn, de esa manera había podido burlar la seguridad del Ministerio y recolectar aquella jugosa noticia.

─Vete ─ordenó el Ministro─, esta información no saldrá de esta oficina ─agregó.

El viejo mago salió presuroso sin notar que su túnica tenía un nuevo adorno en forma de escarabajo, el mago se adentró en los registros mágicos, varios de sus compañeros lo vieron y preguntaron si se encontraba bien pero no prestó atención.

El escarabajo estuvo pegado en la túnica mientras el hombre revisaba nuevamente los registros mágicos sólo para asegurarse que no había cometido un error.

No había duda, allí estaba el árbol genealógico de los Grindelwald, Gellert era el sobrino de Bathilda Bagshot y el ultimo en llevar el apellido Grindelwald, o eso creían pues debajo de la imagen del antiguo mago oscuro nacían dos nuevas líneas, la primera era de Gillian Gellert Grindelwald, enlazado a este estaba el nombre de Bellatrix Spica Black y de la unión de ambos salía la última descendiente viva de la línea Cassiopea Georgiana Grindelwald

Los ojos del escarabajo estaban destellando de felicidad, había descubierto un gran secreto guardado por el Ministerio. Esperó un buen rato hasta que el viejo mago salió unos momentos, fue entonces que no pudo resistirlo y el escarabajo se transformó, no había nadie más en aquella oficina así que nadie vio a Rita emerger de entre los viejos pergaminos, tampoco la vieron lanzar un hechizo de duplicado al árbol genealógico de los Grindelwald y guardar la copia en su bolso aunque en ese momento las alarmas se dispararon y la bruja volvió a transformarse para pasar desapercibida.

Rita sonrió, había sido toda una hazaña digna de ella, ahora sólo le quedaba entrevistar a la jovencita Black aunque lograr aquella empresa era muchísimo más difícil que infiltrarse en el Ministerio pues desde que el anuncio fue publicado centenares de periodistas y magos habían enviado una solicitud a la familia Black pidiéndoles una exclusiva pero no había respuestas.

Fuera de la propiedad de los Black una docena de aurores estaban sentados, junto a ellos cinco cazadores observaban a los magos lanzar hechizo tras hechizo intentando desactivar los campos de protección que rodeaban la propiedad.


Billy Weasley estaba en casa después de casi dos años fuera, los duendes lo habían mandado llamar pues el Ministro de Magia había exigido que los mejores rompedores de maldiciones se presentaran ante el nuevo jefe de los aurores y el junto a otros tres magos fueron convocados. Ahora estaba allí frente a la madriguera, esa bizarra casa de estructura torcida en la que había tenido tantos bellos recuerdos de su niñez.

─¡Billy! ¡Querido! ─exclamó su madre en cuanto lo vio.

─Hola mamá ─saludó el joven alzando a la mujer del suelo con un abrazo.

─Billy, tienes que cortarte ese cabello ─señaló Molly guiándolo dentro de la casa luego de ser devuelta al suelo.

─Claro mamá, me lo cortaré... algún día ─susurró lo último.

─Vamos Billy siéntate debes estar cansado.

─¿Y papa y mis hermanos?

─Ron y Ginny acompañaron a tu padre al callejón Diagon para conseguir sus listas de este año, Percy está en el Ministerio, trabaja allí ahora y Charlie volvió a Rumania hace dos semanas.

─¿Y los gemelos? ¿Dónde andan ellos? ─preguntó Billy, Molly endureció la mirada.

─¿Qué pasa mamá?

─Ay Billy, tus hermanos... ellos se fueron ─dijo la mujer dejándose caer en una de las sillas cercanas.

─¡¿Cómo qué se fueron? ¿Porqué? ¿A dónde?

─Todo comenzó cuando conocieron a esa bruja, la hija de la mortífaga Black…

Bill escuchó atentamente a su madre, todos los incidentes y roces que habían tenido con los Black, antes y durante el Torneo de los Tres Magos. La pelirroja también le habló de su opinión sobre la chica y la manera en que ambos pelirrojos habían rechazado la propuesta de Dumbledore de unirse a la Orden, la discusión que le siguió y que provocó que los gemelos pelirrojos se marcharan, aquello le provocó un suspiro, él se había unido a la Orden pero después de mucho pensarlo los ideales del director de Hogwarts empezaban a hacerlo dudar, sobre todo porque en una ocasión el viejo mago le pidió que convenciera a los duendes de unirse a la luz, algo completamente ilógico ya que todo el mundo sabía que ellos no tomaban bando alguno.

─¿No has pensado que tal vez mis hermanos pueden tener razón? ─preguntó el pelirrojo cuando su madre terminó el relato.

─¡Billy! ¡No puedes estar hablando en serio! ─exclamó la mujer escandalizada

─No lo sé madre, han pasado tantas cosa que ya no sé qué pensar ─dijo el joven mirando aquel reloj donde estaban escritos todos los nombres de los miembros de su familia, allí el nombre de los gemelos apuntaba hacia perdido.

─Toda la culpa es de esa chica y su familia de magos oscuros.

Billy quería objetar aquello pero decidió callarse, era inútil discutir con su madre, sólo suspiró, no había imaginado que los gemelos se marcharían pero bueno, sólo esperaba que estuviesen bien, tal vez con el tiempo Molly cedería y ese par de cabezotas por lo menos vendrían de visita.


En Hogsmeade, dentro de la tienda de bromas Zonko dos jóvenes magos idénticos atendían a los jóvenes que iban ingresando, ambos chicos tenían el sueño de algún día abrir una tienda de artículos de bromas pero por el momento sus ahorros de toda la vida sólo habían alcanzado para rentar en un pequeño apartamento en el que ahora vivían, afortunadamente el viejo dueño de Zonko los conocía y les tenía aprecio así que no fue muy difícil conseguir trabajo como dependientes en el lugar. Fred terminó de entregar un nuevo juego de bombas fétidas y la tienda quedó en silencio, George entró desde la parte trasera llevando flotando varias cajas.

─La nueva orden de fuegos artificiales llegó ─anunció.

─Bien ─respondió Fred distraídamente mientras revisaba ávidamente El Profeta.

─No hay nada nuevo, lo revisé esta mañana ─dijo George.

Fred suspiró y su gemelo lo imitó, ambos extrañaban a su familia pero hasta que su madre no comprendiera su amor por Cassy ellos no volverían a casa y por ahora sólo les quedaba seguir trabajando para poder cumplir su dueño y esperar poder volver a ver a Cassy algún día.


Dentro de una casa de campo abandonada los mortífagos que quedaban libres se mantenían ocultos mientras Barty Crouch Jr daba vueltas como león enjaulado, las cosas no estaban saliendo como lo tenía planeado, en sólo un mes desde la caída de su lord casi el ochenta por ciento de mortífagos habían sido capturados.

─Hubo otra redada, sólo quedamos nosotros, esos sujetos... esos sujetos no eran magos son diferentes... no pudimos hacer nada ─le reportó un joven herido.

─Con eso sólo quedamos Mulciber, Macnair, Gibbon, Yaxley, tú, yo y esos siete novatos que cuidaban esta vieja casa y si no hacemos algo será cuestión de tiempo antes de que nos atrapen Crouch ─protestó molesto Goyle.

─Ese idiota de Snape dijo que le tomaría un mes hacer la poción del dominio, pues ha pasado ese mes y ya es hora ver qué fue capaz de hacer ─dijo el mortífago.

Repentinamente la casa entera se estremeció y las maderas del techo cayeron, un grupo de veinte cazadores había rodeado el lugar y junto con ellos habían varios aurores. Una batalla comenzó pero los cazadores eran más diestros y a pesar de sus esfuerzos los mortífagos fueron cayendo. Al final sólo quedaron Crouch y su pequeño grupo pero incluso ellos fueron finalmente capturados, aunque con más esfuerzos.

─¡No podrán retenernos por mucho! ¡El Lord Oscuro volverá y entonces ustedes morirán! ─gruñó Crouch.

─Llévenselos, el maestro los espera ─ordenó Luck, el líder de los cazadores.

─¡Hemos encontrado algo interesante aquí! ─anunció un viejo auror saliendo de una puerta que daba hacia el sótano.

─Nosotros nos encargaremos, su ayuda ya no es necesaria ─dijo Luck rápidamente.

─Pero nosotros…

─Váyanse ─ordenó.

Los aurores vieron con molestia y odio a aquel grupo de arrogantes sujetos pero callaron una vez más, desde que su anterior jefa se marchó y Kingsley asumió el cargo los habían puesto a servicio de aquellos sujetos, ellos hacían el trabajo pesado y aquellos sujetos se llevaban el crédito. Además el Ministro los apoyaba en todo.

El grupo de magos desapareció y apenas ellos se marcharon Luck y un grupo de sus hombres se dirigieron hacia el sótano donde hallaron a dos pocionistas.

Snape siempre había sido astuto y hábil así que cuando aquella puerta reveló a un nuevo grupo de sujetos muy diferentes a los que conocía supo que el poder ahora había pasado a otro bando y él como buena serpiente sabría aprovecharlo, o eso pensó hasta que los cazadores terminaron de revisar todas las opciones y descubrieron un pergamino donde estaba anotada la fórmula del famoso dominio con algunas modificaciones que él le había hecho.

─Al maestro Helsing le interesará ver esto ─dijo Luck.

─Capitán ¿qué hacemos con los magos?

─Tráelos también. Oh, y no olvides hacer el informe: una casa abandonada, todos mortífagos comprobados, juicio y pena efectuados de acuerdo al tratado, tú rellena lo demás ─dijo el hombre antes de guardar el pergamino y un pequeño vial con la poción que Snape y Ruck habían desarrollado.


Dumbledore estaba furioso, finalmente después de todo había comprobado el libro mágico de Hogwarts donde se suponía estaba registrada Cassiopea Black y únicamente ahora, después de que la niña había alcanzado la edad legal en el mundo mágico su nombre fue registrado por el libro al igual que el de Harry, alguien se había tomado muchas molestias para evitar que los niños fueran registrados. Con Harry se imaginaba que el responsable había sido Sirius pues para ocultar el nombre del joven mago se requería hacer un ritual oscuro que, no dudaba, la familia Black habría efectuado pero con Cassiopea la cosa cambiaba, si bien Bellatrix sin duda conocería el ritual ella no podría haberlo efectuado, no sin dañar a la bebé no nata. Entonces recordó quien era el padre y el abuelo de aquella niña. Cerró el libro con fuerza cuando una lechuza golpeó con su pico el cristal de la ventana, el hombre agitó su varita y la ventana se abrió, el ave voló hacia él extendiendo su pata, el director desató la carta y le dio una mirada, era una misiva de Kingsley, no era muy larga y sólo le informaba sobre el extraño sujeto con el que el Ministro se había estado reuniendo «es la quinta vez dentro de este mes» decía.

─¿En qué estás metido Fudge? ─preguntó al aire pero unos golpes en la puerta lo distrajeron así que guardó rápidamente la nota antes de permitir el acceso a la habitación.

─Dumbledore creo que tenemos un problema ─dijo Pomona.

─¿Qué pasa?

─Las cartas enviadas a los nuevos alumnos han sido rechazadas, y la mayoría de alumnos pertenecientes a familias antiguas que cursaban cursos superiores se han retirado.

─Creí que ese problema ya lo teníamos solucionado.

─Pues no Albus, al parecer aún persiste y si las cosas siguen como hasta ahora este año Hogwarts tendrá un cuarenta por ciento de alumnos menos que el año anterior y probablemente la casa Slytherin no reciba a nadie este año.

─Lo solucionare no te preocupes Pomona.

─Pero eso no es lo único que me preocupa, estamos a sólo una semana de iniciar las clases y para estas fechas Severus ya solía estar aquí pero no hemos sabido nada de él desde lo ocurrido en el laberinto a finales del curso anterior.

─¿No se ha reportado? ─preguntó empezando a preocuparse, era cierto, con todo lo que había ocurrido no pudo contactar con su espía, tal vez Severus había sido capturado y llevado a Azkaban.

─También nos hace falta un nuevo profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras, Alastor se marchó diciendo que no podría quedarse este año y con la desaparición de Minerva necesitaremos también un nuevo profesor para Transformaciones ─informó preocupada.

─Está bien, me haré cargo de eso también ─estaba empezando a sufrir una jaqueca.

Pomona salió de la oficina preocupada, Albus había dicho que Minerva se marchó por un problema urgente pero ella conocía a la animaga, Minerva era severa y reservada pero no creía que se marchara sin decir nada, algo sobre aquella historia no encajaba, había algo más detrás de todo aquello y no era la única que lo sospechaba, los demás profesores también lo habían notado.


En Azkaban Helsing tenía en sus manos el pergamino con los ingredientes y la manera de preparar el domino incluyendo las modificaciones, sonrió al ver a los magos que lo habían hecho posible.

─Creo que ustedes dos me servirán, Elliman, pon a este par en una celda especial.

─Abraham ¿qué piensas hacer? ─preguntó Regina cuando vio al hombre acercarse a la celda de un nuevo prisionero después de que se llevaran a los otros dos.

─Regina, Rei, queridas vengan, vamos a presenciar un milagro ─canturreó el hombre abriendo la celda.

Dentro de aquel lugar estaba un adolescente de cabello negro y ojos azules que los veía aterrado, el cazador sonrió divertido, aquel mocoso sería su nuevo conejillo de indias, después de todo su sujeto de pruebas número 18 murió después de que le inyectaran su versión del dominio pero si lo que Snape había creado era una versión refinada del dominio entonces pronto tendría maravillosos resultados.

─Helsing, es sólo un niño ─protestó Regina.

─Mi querida aprendiz no deberías dejarte llevar por lo que tus ojos creen ver ─dijo el hombre de repente los ojos del adolescente cambiaron de color volviéndose negros y se lanzó a por la mujer pero el cazador fue más veloz y sometió al vampiro con algo de esfuerzo.

─La transformación ha sido completada y parece tener esa sed de sangre propia de los nosferatu ─comentó Rei.

─No sólo su sed de sangre, este pequeño monstruo es prácticamente un nosferatu creado en laboratorio ─rió el hombre mientras inyectaba una enorme jeringa en el cuello del adolescente.

El vampiro gruñó y pataleó pero finalmente se fue calmando, sus ojos negros se dilataran y dejó de moverse, ambas mujeres vieron a Helsing soltar al vampiro y se prepararon para otro ataque.

─Siéntate ─ordenó el cazador y en respuesta el vampiro se sentó en el suelo silenciosamente.

─¡Lo logró maestro! ─celebró Rei.

─Sí, al fin el primer paso para la destrucción de los monstruos.

Regina se mordió el labio y salió de la celda, las cosas habían progresado y su maestro al fin tenía lo que tanto había buscado, aquello que intentó reproducir desde que Vacile se les uniera hace tanto, aquel sujeto había llegado a ellos acompañado de un guardián, el ser más cercano a un nosferatu por cuyas venas corría el veneno más puro y la sangre más similar al de los vampiros nacidos.

Regina cerró los ojos, Helsing y Vacile habían hecho las cosas más bizarras y los experimentos más terribles con aquel vampiro, todo aprovechando que el guardián tenía la orden de su creador de cumplir los deseos de Vacile, aquel retorcido pelirrojo era un demonio que experimentó con el vampiro aprovechando que este no podía defenderse. En aquella época no le interesó pero ahora viendo las consecuencias no quería seguir, ansiaba marcharse pero no podía, su vida le pertenecía a su maestro y ella nunca lo abandonaría.

Repentinamente gritos desesperados y lamentos provinieron de la celda donde el neonosferatu estaba, cerró los ojos y apresuro sus pasos no quería escuchar los lamentos de los prisioneros que eran usados como alimento para los nuevos vampiros.


En las playas de Plymouth Endimion esperaba paciente, habían pasado varios días pero finalmente de entre las rocas vio una figura emerger, tenía el cabello negro corto y sus ojos azules estaban algo más opacos de lo que los recordaba. Al llegar ante el hechicero el más joven hizo una leve inclinación.

─Hola abuelo ─saludó Darien.

─Darien ¿cómo has estado? ─preguntó el hombre.

─Estoy seguro que no estás aquí en plan de visita social así que vamos al punto, hace cuatro años y medio varios niños desaparecieron durante Halloween, todos entre los ocho y diez años, pero sólo fue durante la noche de Halloween, todos muggles o eso pensé hasta que encontré un patrón: todos los niños eran magos sangre sucias, la comunidad mágica tenía un problema con su guerra así que le restaron importancia y como no volvió a ocurrir incluso yo lo olvidé... hasta ahora. Hace poco el Ministro de Magia inglés hizo un trato con los cazadores y los mortífagos han sido cazados, y estoy seguro que Helsing es quien ahora controla la seguridad mágica.

─Ni Helsing sería tan idiota como para retomar el Proyecto Amanecer ─susurró Endimion poniéndose pálido.

─¿Qué es el Proyecto Amanecer?

─Cuando estuve con Helsing un hombre se unió a los cazadores y con él iba un vampiro que lo protegía y obedecía, un guardián perteneciente al primer nosferatu y en una noche en la que Regina comento que sólo un vampiro derrotaría a otro a Vacile se le ocurrió que podríamos crear nuestros propios vampiros cazadores, máquinas asesinas sin cerebro que sólo siguieran órdenes. Cabe decir que en aquella época lo intentamos pero fue un fracaso total, los sujetos a los que se les inyectaba la sangre de vampiro morían pero entonces accidentalmente uno de esos sujetos a medio transformar huyó y mordió a un niño, el pequeño asimiló el veneno pero no lo transformó.

»Resultó que el niño era un niño mágico, fue cuando Helsing encontró a sus conejillos de indias perfectos y creó el Proyecto Amanecer, crearía un ejército de vampiros tan fuertes como los nosferatu y guardianes para cazar a los vampiros. Claro que al final no funcionó, los nuevos vampiros se transformaban una vez administradas cuatro dosis de la sangre y veneno por igual pero eran criaturas incontrolables, los únicos dos que se lograron crear exitosamente fueron destruidos, no tenían conciencia ni obedecían sólo actuaban guiados por la sed.

─¿Entonces cómo demonios es que él quiso retomar algo que no funcionó?

─Tal vez halló una manera de controlarlos temporalmente, pero dudo que ese falso control perdure.

─¿Qué haremos entonces? ─preguntó Darien.

─Si ese estúpido cazador volvió a iniciar el Proyecto Amanecer tendremos que pedir refuerzos ─respondió el hechicero.


Ajenos a la amenaza creciente los nosferatu se preparaban para partir, todos habían acordado viajar en un carruaje y los tres nosferatu irían acompañados por sus guardianes y un vampiro del rango más alto. Para los dos mayores todo iba muy bien, Elizabeth se despidió de sus hijas y los demás, Sirius la acompañaba y su guardián llegaría en una hora.

Vald también estaba listo, Milo, su adolescente guardián griego había llegado temprano y ahora estaba jugando una partida de ajedrez mágico con Chris mientras Carrie los observaba maravillada. Aurel por otro lado tenía una jaqueca de proporciones épicas, incluso se estaba preguntando como era posible que él siendo un vampiro se enfermara. Sin embargo todos podían oír claramente los gritos provenientes de la habitación del nosferatu más joven.

─¡No quiero! ─dijo Draco.

─Por favor Draco, no puedes venir conmigo, piensa en Rigel ─refutó Harry frustrado.

─¡No me voy a quedar Black! Y nada de lo que digas me convencerá de lo contrario ─respondió el testarudo rubio.

Harry suspiró, en sus brazos tenía a Rigel, su pequeño de sólo un día parecía ya de un mes y reía divertido del calvario que estaba atravesando su padre. Suspiró nuevamente, llevaban así desde hacía casi cinco horas, Draco estaba empecinado en acompañarlo a la reunión, algo que habría sido genial si no fuera porque Draco no se había recuperado y tenían un hijo de apenas un día del cual cuidar.

Fuera de la habitación Vald leía un libro nuevo y Aurel estaba golpeando su cabeza contra una mesita en un intento de calmar el dolor.

─Yo le apuesto a la pareja del joven rey ─dijo de pronto Milo sacando un fino brazalete decorado con lapislázuli e incrustado con una hermosa piedra de rubí.

─Pues en ese caso yo le apuesto a mi hijo ─dijo Sirius colocando una bolsa de cuero llena de galeones.

─Sirius vas a perder ─le advirtió Chris.

─¿Acaso no confías en tu hermano? ─preguntó Carrie.

─Oh, Merlín sabe que adoro a mi hermano y le confiaría mi vida pero vamos, Malfoy es más cabezota que Harry.

─¿Entonces te unes? ─preguntó Milo.

─Va, yo también le apuesto a Malfoy ─Chris sacó una bolsa de galeones y un collar para apostar.

─En ese caso creo que me arriesgare con mi hijo ─se unió Elizabeth.

Dentro de la habitación Draco fulminaba con la mirada a Harry mientras este mecía suavemente a Rigel que empezaba a quedarse dormido.

─Volveré en un par de días ─dijo cuándo colocó al bebé dormido en la cuna.

Draco lo fulminó con la mirada y se dio la vuelta ignorándolo, como si le importara muy poco que Harry se marchara. Harry dio un par de pasos hacia la puerta y estiró su mano, hubo un largo silencio pero finalmente el pelinegro giró la perilla y salió de la habitación, Draco entonces se aproximó a la cuna, estaba tan frustrado, no quería que Harry se fuera y los dejara, sobre todo no después de que cierto guardián adolescente de origen griego le relato la manera en que el conde Draculea había perdido a su pareja y como Morgana ni siquiera pudo despedirse de su amor.

Harry salió de la habitación y soltó un largo suspiro con la espalda en la puerta, tenía ganas de matar al estúpido guardián de Vald pero bueno, no podía por ahora pero más adelante ya vería. Finalmente dio media vuelta y entró a la habitación, Draco seguía enfurruñado contemplando a su hijo.

─Bien, vamos ─dijo derrotado el de ojos verdes. Draco parpadeó sorprendido y una pequeña sonrisa adorno su rostro.

Los apostadores se quedaron sorprendidos y ya empezaban a cobrar sus premios cuando desde la habitación oyeron:

No, tienes razón, Rigel es muy pequeño para un viaje tan largo a un lugar extraño, me quedaré pero más te vale volver Black ─Harry soltó una carcajada, Draco nunca dejaba de sorprenderlo, habían estado cinco horas discutiendo porque el rubio no quería quedarse y ahora que finalmente el nosferatu cedía el mago decidía quedarse.

Harry eliminó la distancia entre él y Draco para besarlo apasionadamente, su rubio y caprichoso dragón era alguien único y bastante complicado.

─Ya oyeron apostadores ─dijo Harry un poco alto para que los que estaban en la sala oyeran.

─¿Se han atrevido a apostar? ─preguntó Draco con una venita en la frente.

─Y Milo fue el que comenzó ─añadió Harry disfrutando de la mirada oscura del dragón.

El rubio salió de la habitación velozmente y antes de que el grupo de apostadores pudiera retirar su oro u objetos el rubio los tomó entre sus manos.

─"Gracias" por sus pequeños regalos para mi hijo ─anuncio con una sonrisa en la cara, Harry detrás de él reía abiertamente al igual que Vald viendo las pálidas caras de los apostadores que no fueron capaces de replicar al notar la oscura mirada del mago.

─Mi brazalete de orialco que conseguí en Grecia ─se lamentó Milo.

─Bueno yo no perdí mucho ─comentó Sirius sonriente, Chris velozmente se había ocultado detrás de su padrino cuando el rubio apareció.

─Oh Potter ─dijo sonriente el rubio acercándose al castaño.

Pero las acciones del mago fueron frenadas por la repentina llegada de dos personas que aparecieron en ese momento, un vampiro rubio y de ojos azules que tenía un par de cicatrices en la base del cuello y cuyo cabello le caía sobre un ojo cubriéndolo parcialmente, vestía con un largo abrigo rojo sangre y en su cintura tenía sujeto un cinturón con varios cuchillos de plata; y una hermosa mujer de cabellos naranjas enfundada en un traje ajustado de color blanco con un par de abanicos de plata sujetos al cinturón de su cadera.

─Llegan tarde Jasper, Stella ─los regañó la condesa mirándolos con reproche.

─Mi señora lo lamento, tuvimos un poco de problemas pero nada de qué preocuparse ─se excusó el guardián rubio.

─¿Qué ocurrió? ─preguntó la condesa.

─Fue mi culpa mi señora pero lo solucionamos ─dijo la mujer.

─Bueno entonces es hora de marcharnos ─Elizabeth se puso en pie y los demás la imitaron.

Draco besó a Harry poco antes de que el moreno se subiera al carruaje tirado por thestrals, Elizabeth también se despidió de Sirius, el animago había decidido quedarse para vigilar a las chicas. Una vez que todos estuvieron dentro del carruaje éste cerró sus puertas y alzó el vuelo desapareciendo en el horizonte. Draco suspiró cuando los perdió de vista y volvió al castillo, Chris miró al rubio algo abatido, también había querido ir con Harry pero sólo a Carrie y Aurel se les permitió.

Desde la casa donde los humanos se estaban quedando vieron el carruaje pasar veloz sobre ellos antes de que desaparecieran.

─Bien ellos se han marchado ─dijo Cassy.

─Esto es una pésima idea ─comentó Hermione.

─¿Nos vamos ya? ─preguntó Luna alegre.

Las tres chicas salieron de casa, Andrómeda las vio alejarse pero pensó que tal vez estaban yendo a pasear por el bosque, después de todo en aquel lugar no había ningún peligro.

Luna miró el lago y sacó la varita, Cassy y Hermione esperaron impacientes entonces la chica rubia hizo un par de movimientos mientras recitaba el hechizo. Pronto en el lago surgió un remolino dónde la rubia saltó seguida de la morena y finalmente la chica castaña que tomó una gran bocanada de aire y saltó.

En un pequeño riachuelo un remolino luminoso escupió a tres jovencitas, la chica castaña rápidamente colocó sobre ella y sus compañeras hechizos desilusionadores y el trío inició el camino por un viejo sendero. Ante ellas apareció una casa de dos pisos, Luna sonrió con nostalgia viendo el lugar donde pasó su infancia.

Continuará…


Nota : "Endimion es padre de Mamoru que a su vez es padre de Darien, para más información consulten mi fic Rosa Carmesí"

Reviví jejej

Sinceramente lamento el retraso mi musa inspiradora se fue de vacaciones y volvió hace poco: P espero disfruten el capítulo….

No olviden dejar a la fuente de toda inspiración - los comentarios :)

PD: feliz Halloween o dia de muertos segun lo que celebren :P