Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling


If I could save time in a bottle
The first thing that I'd like to do
Is to save every day
Till Eternity passes away
Just to spend them with you

Time in a bottle / Jim Croce

Días de Oscuridad – pasado y futuro


Harry miró por la ventana el carruaje en el que iban, era muy veloz y dentro era sumamente amplio, tenían todas las comodidades y desde la habitación en la que estaba veía por la ventana el mar de nubes a través del cual viajaban. Desde que salieron del castillo no pudo dejar de preocuparse por Draco, por su hijo y, claro, por sus hermanos, ya una vez los dejó solos y todos se metieron en problemas, sólo esperaba que al volver nada malo hubiese pasado. Aurel ingresó en ese momento, él junto a los otros guardianes estaban compartiendo habitación al igual que las chicas, sólo los nosferatu tenían una para cada uno.

─Harry ─llamó el rubio aunque sin éxito, el moreno tenía la vista perdida en el mar blanco de afuera. Se acercó lentamente y puso una mano en el hombro de su creador, Harry suspiró.

─No es justo Aurel, mi hijo nació ayer, apenas tiene un día… no me quiero separar de él…

─Volveremos pronto, eso dijo el faraón.

─Amon no está seguro de eso ¿y si esto se alarga demasiado?, no quiero ser pesimista pero Draco ya fue a buscarme una vez ¿que impedirá que lo haga de nuevo?

─Que ahora tiene a Rigel con él, eso cambia absolutamente todo Harry, un padre siempre antepone la seguridad de los hijos a sus deseos ─le respondió Vald que se había acercado a la habitación del chico.

─Pero…

─Draco es infantil y molesto pero no se arriesgará a que algo malo le pase a su bebé, además Dante y Safrina al igual que lord Black y todos los demás se asegurarán de que él este a salvo ─añadió Aurel.

─Sí, supongo que tienen razón ─cedió Harry─, pero eso no quita que extrañe a mi hijo y a mi novio ─agregó el moreno.


La tarde avanzaba en Bucarest y Amon tenía la mirada fija en el cielo, pronto sus compañeros llegarían lo que significaba que pronto el concejo se volvería reunir y la Proclamación de las Sombras se alzaría una vez más.

─¿Padre? ¿Qué ocurre? ─pregunto Seiya acercándose al mayor.

─Nada, todo va bien…

─Nunca has sido un buen mentiroso ─insistió el chico, Amón sonrió, él era un excelente mentiroso sólo que Seiya lo conocía demasiado bien.

─Me preocupa lo que vaya a ocurrir a partir de ahora, ya una vez el Concejo se reunió, yo estuve allí, acordamos establecer reglas y leyes, hubo grandes personajes en aquella reunión… Merlín prometió que los magos respetarían a las criaturas mágicas, Arturo sugirió mantener todo lo sobrenatural y mágico en secreto de los humanos normales y eso funcionó por lo menos hasta que ambos murieron, después todo se fue al demonio.

─¿Quiénes conformaron el Concejo? ─preguntó con curiosidad.

─Representantes de las razas más dominantes en aquel momento. El representante de los vampiros era yo, el único nosferatu despierto en ese entonces; Yokako y el clan de las estrellas representaron a los youkai, Atalanta y sus hermanas a los hijos del agua, Lunia estaba en representación de los seres que habitan el bosque, y claro, también estaban los lup-garoud con su alfa el Lobo de Plata. Darko vino por parte de los dragones y también hubieron otros como la gran Beril, señora de las serpientes, la suprema naga era amiga de Morgana hasta que la traicionó. Por el lado de los humanos estaba Merlín el hechicero blanco, representó a los magos y junto a él el único humano que el concejo consideró digno: Arturo Pendragon, era apenas un niño no mayor que Harry cuando todo esto comenzó ─se quedó en silencio y sus ojos se perdieron en el cielo que ahora era oscuro salpicado de estrellas.

Seiya suspiró, había ido a buscarlo para preguntarle por su madre pero al final decidió darle prioridad al concejo y lo que ellos estaban planeando hacer. Estaba por preguntarle más sobre el concejo pero un aleteo lejano le llegó a los oídos como un susurro, el joven hibrido sonrió, sus sentidos eran mucho más agudos que los de un licántropo o un vampiro así que ya había percibido a los que iban acercándose. Cinco minutos después Amon también los oyó, Serena ya los esperaba abajo cuando ambos llegaron al vestíbulo, unos minutos más tarde un hermoso carruaje oscuro con adornos en lapislázuli y oro se detuvo en un claro del bosque cercano al hotel donde los otros asistentes al concejo se estaban quedando.


Valeshka y Soare llegaron temprano a la reunión, junto a ellas iba Vivian, la alfa de la manada de Bucarest, Aiden ya los esperaba apoyado en un árbol, el lobo sonrió al ver a las mujeres acercarse. Vivian tomó la mano extendida de su pareja y cruzaron los dos árboles que se inclinaban hacia el centro formando un perfecto arco, Valeshka y su abuela también cruzaron, del otro lado había una inmensa sala circular que en el suelo tenía grabados el símbolo de la luna, el sol y las estrellas, las paredes tenían grabados de animales y seres mágicos, desde dragones hasta elfos, criaturas mágicas que se movían en la pared y observaban con curiosidad a los asistentes que iban llegando. Soare sonrió, era la primera vez que veía esa sala aunque Amon una vez le contó lo hermosa que era pero las palabras del vampiro no hacían justicia a la belleza del lugar, un enorme cuarzo blanco aprisionaba fuego dentro suyo que iluminaba toda la estancia y la alta cúpula mostraba el cielo salpicado de estrellas. Una duda asalto a la loba y se preguntó cómo es que ahora esta sala estaba abierta y porque no la usaron antes. Vivian la miró y adivinando su confusión le explicó.

─El faraón la ha abierto, dijo que esta fue la primera sala oficial donde la se dictaron las leyes de la Proclamación de la Sombras.

─¿Y porqué no la abriste antes, cachorra? ─preguntó burlón Torin.

─Porqué sólo un miembro del concejo original tiene ese poder ─respondió Aldrichs.

─No te pregunte a ti, sucio mago.

─Aquí el único que apesta a muerto de un mes eres tú, Torin ─respondió Daniela.

El lobo rubio entrecerró sus ojos volviéndolos dorados y gruñó intentando transformarse, Daniela sonrió de lado pero Regulus intervino doblando la mano que el lobo había alzado hacia su espalda.

─Es mejor que te calmes y dejes de gruñir ─ordenó fríamente el inglés.

─¿Que diablos me pasa? ¿Qué es esto? ─preguntó furioso al ver que no se pudo transformar.

─Esta sala fue creada para ser neutral, aquí dentro la magia no funciona así que no te transformarás hasta que estés fuera de estas paredes, de esa manera se evitaban peleas y todos reciben igualdad ─explicó Soare recordando las viejas historias.

─¿No sabes lo básico de este lugar? Y así te haces llamar alfa ─se burló Daniela alejándose.

─Esta me la vas a pagar, cachorra ─se juró mirando a Daniela que sólo sonrió de lado.

─Es mejor que vayamos a nuestros asientos ─pidió Vivian para aliviar la tensión.

La sala poco a poco se fue llenando, Aldrichs tenía la vista fija en el techo que iba mostrando las constelaciones pero noto que había algo diferente, el techo abovedado no mostraba el cielo nocturno sino que debía tener un extraño encantamiento pues a veces en las estrellas veía figuras completamente distintas a las normales, incluso aparecieron unas cuantas estrellas fugases y un cometa que parecía surcar el cielo dejando un brillante haz tras de sí.

─Deja de mirar el techo como idiota Ald ─dijo Athina dándole un leve codazo.

─Pero…

─Pero nada, esto está punto de iniciar ya no falta nadie.

─Oye aún faltan Seiya, Serena y el faraón ─observó luego de mirar a los presentes.

─Es cierto ¿qué lo habrá retrasado? ─se preguntó la chica.

─¿Porqué no iniciamos de una vez? Está claro que los híbridos no piensan venir ─gruñó Torin que fue secundado por los clanes del norte.

─Aún podemos esperar un poco más ─dijo Vivian tomando la palabra.

─¿Porque…?

Y entonces Torin calló al igual que la mayoría, el lobo había percibido el aroma de los híbridos pero no eran los únicos, había más aromas, por las puertas entraron los cuatro nosfertu: Elizabeth iba del brazo de Harry, la hermosa rubia llevaba un vestido negro y rojo con encajes que le llegaba hasta la rodilla donde casi se unían con unas largas botas negras, su rosto siempre perfecto y su piel pálida le daba una apariencia de muñeca y más de uno se quedó prendado de sus ojos azules y deseando besar esos rojos labios; Harry a su lado estaba asesinando con la mirada a todos los sujetos que veían con deseo a su querida madre pero ella no era única que llamaba la atención, Harry, Amon y Vald estaban atrayendo varias miradas femeninas y algunas masculinas.

Para los que habían visto al faraón el día anterior el cambio les sorprendió pues aquel día el orgulloso egipcio estaba vestido con un traje oscuro, su gabardina había sido sustituida por una capa negra con fondo rojo y su cabello largo estaba atado por la mitad mientras que sus ojos estaban delineados con khol y sus labios parecían mas rojos. Harry también tenía un traje formal de color negro y su capa cubría sólo uno de sus hombros, su cabello alborotado lucía más sedoso que de costumbre y algunas sombras proyectadas por la iluminación le dieron a sus ojos verdes un curioso brillo oscuro. Vald, más acostumbrado a los trajes formales, llevaba un atuendo sofisticado también con una capa pero mucho más larga que la Amon, detrás de ellos iban los guardianes ataviados con elegantes trajes, Seiya y Serena sonrieron al ver que todos se habían quedado en silencio, por lo menos ya tenían la atención de los presentes.

─Bien, ahora que finalmente nos hemos reunido todos una vez más sugiero que iniciemos revisando el libro de las bestias, hay algunas cosas que… ─comenzó Vivian quien se suponía dirigía la reunión al ser la dueña de casa pero…

─¡Nosotros no queremos que esas viejas leyes sean renovadas, ya les dimos una oportunidad a los magos y la desaprovecharon, cazaron a los nuestros! ¡Han perseguido a los licántropos, los youkai están escondidos con miedo, las veelas son consideradas criaturas peligrosas y sus descendientes…!

─¿Qué sugieres entonces? ─preguntó Elizabeth interrumpiendo al lobo.

─Que acabemos con los magos, hay que unirnos y erradicarlos, primero los magos y después los normales, la raza humana es una peste que debe ser controlada ─Seiya bufó molesto, aquel lobo rubio seguía con la idea de enfrentar a los magos en una guerra.

─¿Y en tu perfecto plan donde entran los híbridos, Torin? ─preguntó Soare haciendo que varios se volvieran a verla.

─Los híbridos… son una clase baja, no son puros pero tampoco son simples humanos, así que supongo que se les podría tolerar y pueden ser siervos de los puros.

Soare fulminó con la mirada al lobo y la gran mayoría en aquel Concejo también vio con desprecio al alfa, las sirenas tenían los ojos helados y las veelas estaban mostrando su verdadera forma ya que con el tiempo la mayoría de las criaturas se había mezclado en algún punto con magos o humanos y estaban relacionados con los híbridos pero la cólera de los nosferatu supero a los demás, las sombras se extendieron y Harry se levantó.

─Creo haber oído mal pero ¿acaso estas sugiriendo que mi hijo, un híbrido, sea tratado como tu sirviente? ─gruñó el joven.

─Yo… yo… ─Torin titubeó al igual que los que lo apoyaban al sentir y ver esos ojos verdes volverse oscuros como pozos sin fondo.

─Sí, yo creo que no estás pensando con claridad cachorro, nosotros la realeza de los vampiros tenemos parejas humanas ¿estás diciendo que ellos también deben ser erradicados? ─preguntó Elizabeth, su voz era calmada pero el efecto que tuvo en todos fue peor que si hubiese gritado.

─¿Es acaso esta una treta de los lobos de intentar comenzar nuevamente un conflicto con los vampiros? ─preguntó Vald.

Un moreno que estaba al lado del rubio lo sujetó del hombro y lo obligó a sentarse. Soare sonrió, los vampiros eran bastante dramáticos y egocéntricos pero esta vez estaba de su lado, el idiota de Torin merecía que alguien le bajara los humos y lo hiciera pisar tierra, Amon miró hacia los ojos azules de la loba, sabía que todo aquello fue provocado por ella, suspiró y fijo sus ojos en un árbol tallado que mágicamente dejaba que sus flores se fueran flotando.

─Sakura… ─susurró.

─Me disculpo ante ustedes por lo dicho por este lobo, realmente creo que estaba algo confundido ─se apresuró a decir Vivian.

─Bien, si nadie más va a salir con idioteces creo que podemos comenzar ─dijo Amon sonriente recorriendo la sala con sus ojos color negro.

Así comenzó, el olvidado Libro de las Bestias fue abierto y empezaron los debates. Aldrichs respiró con más tranquilidad, ahora con sus amigos allí y con Harry a pocos metros pudo ponerse de pie, dar su opinión e intervenir cuando las cosas empezaban a torcerse.

─El libro de las bestias contiene nuestro código, nuestras leyes, somos una sociedad pero para poder ser reconocida como tal debemos presentar ante el Wizengamot Internacional nuestros términos y leyes ─expuso el joven hechicero blanco, los presentes empezaban a ver que lo que el chico sugería era lo más sensato.

─¿Cómo propones que hagamos eso? ─preguntaron dos veelas.

─Inviten a tres representantes de cada ministerio, concilio o asamblea mágica existente y resolvamos esto diplomáticamente, estoy segura que más de uno aceptará pues nadie quiere entrar en guerra, no ahora que podemos al fin respirar en paz ─sugirió Athina.

Un nuevo desorden comenzó ya que tan sólo algunos estaban a favor de eso pero la mayoría no quería más humanos allí, especialmente magos impertinentes y sin respeto, los duendes fueron los primeros en protestar pues ellos eran quienes habían tratado más con los humanos al negociar con ellos.

─Pues por algún lado hay que iniciar y si ellos no darán el primer paso ¿qué nos queda? ─dijo Elizabeth.

─¡Traer humanos aquí es inconcebible!

─Yo no le veo el problema, esta sala fue diseñada para suprimir la magia así que un mago común aquí es sólo un humano normal ─dijo Amon.

Las voces se fueron acallando y los asistentes se reunieron entre ellos para debatir que hacer. Finalmente la mayoría aceptó a la propuesta de Athina. Los lobos representados por Torin estuvieron reticentes pero incluso ellos terminaron accediendo pero antes de enviar las invitaciones debían escoger a sus representantes, los lobos se juntaron en una esquina, las sirenas de los diferentes clanes hicieron lo propio al igual que las veelas y las arpías así como los grupos más pequeños. Aldrichs se sentó y cerró los ojos ahora comenzaba la prueba de fuego.


Fuera de la casa de los Lovegood, Luna junto a Cassy y Hermione esperaron un buen rato a que oscureciera para poder entrar a la casa.

─Estoy segura de que este lugar está bajo vigilancia ─comentó la castaña.

─Han pasado varios años desde que Luna recibio la casa y nunca se acercó así que dudo que el Ministerio se haya tomado la molestia de asegurarlo con un hechizo de alarma ─dijo Cassy.

─Aun si tiene una alarma creo que podríamos entrar y salir con rapidez ─añadió Luna.

─Bueno, entonces si no hay más vamos allá ─apuró Cassy.

Las tres jóvenes brujas cruzaron la puerta y nada ocurrió, Hermione miró algo desconcertada, había lanzado un hechizo para revelar las trampas o alarmas pero no ocurrió nada.

─¿Ves? No hay de que preocuparse ─dijo Cassy y las tres se adentraron en la casa.

Desde el otro lado de la colina Ron sobrevolaba bajo en la vieja "cometa" de sus hermanos, entonces vio desde su patio como dos pequeñas luces se elevaron por la vieja casa de los Lovegood y destellaron en el cielo nocturno y como una luz se encendió en aquella casa, el pelirrojo dio una mirada a su casa, su madre y Ginny estaban en la cocina mientras Billy seguía en el segundo piso acomodando sus cosas en el viejo cuarto de Percy. Miró una vez más la casa Lovegood y se elevó un poco para poder verla mejor, a la distancia aún veía lucecitas dando vueltas por las habitaciones, volvió a mirar hacia su casa, entonces su espíritu Gryffindor se manifestó, inclinó la escoba y se fue alejando de su casa y sus seguras protecciones.

Voló bajo para no llamar la atención mientras iba subiendo por la colina acercándose cada vez más y más a la casa, cuando estuvo lo suficientemente cerca descendió hasta frenar y desmontó pero apenas puso un pie en el suelo oyó murmullos y algo le rosó el brazo, de inmediato Ron lamentó haberse acercado a aquella casa, se lanzó al suelo y buscó su varita que halló con alivio, la sujetó con fuerza y quiso dar la media vuelta pero una mano invisible lo aprisionó contra el suelo.

Dentro de la casa Cassy, Luna y Hermione llegaron hasta la habitación que fungía de oficina cuando Xenophilius Lovegood estaba vivo, las chicas revisaron todo pero el lugar ya había sido revuelto, había papeles tirados en el suelo y un desorden enorme. Luna miró las paredes con nostalgia, aún recordaba cuando solía pasar allí el tiempo junto a su padre. Recogió un viejo tomo de los Cuentos de Beedel el Bardo, Cassy y Hermione guardaron silencio cuando la joven rubia pareció perderse en el tren de los recuerdos, Hermione aprovechó y observó con más detalle toda la habitación, habían ido a allí a buscar algo que el padre de Luna le hubiera dejado pero en todo ese desastre era obvio que alguien más había pasado por allí y buscado a conciencia, suspirando la bruja alzó los ojos y vio tres rostros pintados en el techo: una mujer de cabello rubio y ojos azules iguales a los de Luna, un hombre también rubio y con una mirada distraída y una pequeña niña sonriente que era una perfecta combinación de ambos adultos.

─Mamá lo pinto dos días antes del accidente, dijo que era para que papá no se sintiera solo ─susurró la rubia contemplando el techo con nostalgia.

─Era un mujer muy hermosa ─comentó Cassy dejando escapar un suspiro recordando a su propia madre, la última vez que la había visto fue cuando hace un año, antes de que Harry volviera, Sirius la había llevado a ver a Bellatrix, esta vez había sido con el permiso del Ministro aunque ellos pensaron que quien iba a ver a Bellatrix era Narcisa Malfoy.

Hermione suspiró las hermanas Black estaban en la luna así que ella siguió buscando, cosa muy difícil teniendo en cuenta que jamás había estado en aquella casa y no sabía que buscaban exactamente pero entonces vio algo que llamo su atención, era una desgastada bolsa amarillenta con varias cuentas y cintas descoloridas, estaba tirada en el suelo junto al volcado escritorio. La miró con curiosidad, parecía algo muy viejo y casi hippie las cintas de colores estaban descoloridas y algo rotas, a simple vista era algo sin relevancia.

─Oh, el viejo bolso de mi mamá ─Luna lo reconoció y lo recogió luego de notar que Hermione la veía─. Papá siempre decía que era mágica ─comentó, entonces las chicas vieron como la tela se volvía más clara, las descoloridas cintas se desprendieron y los colores volvieron.

─¿Cómo hiciste eso? ─preguntó Cassy sorprendida.

─Es magia de sangre ─respondió Hermione atrayendo las miradas de sus compañeras─ es como un legado, en las manos de cualquier otro es un simple objeto sin chiste pero en las manos de su legítimo dueño o un descendiente suyo revela su poder ─explicó.

Cassy iba a hablar pero en ese momento notó algo en la habitación, un reflejo distorsionado que titiló, Hermione se dio cuenta también y retrocedió lentamente tomando una mano de Luna en el proceso, la rubia se cruzó la bolsa y se dio cuenta de que el hechizo desilusionador había desaparecido, su mano rápidamente viajo a su varita, Hermione ya tenía la suya y Cassy miraba hacia la oscura habitación, podía oír pisadas.

─¡Abajo! ─susurró la voz de Fire en la mente de Cassy.

La chica se agachó justo a tiempo, un rayo rojo paso sobre ella e impactó en la pared, era obvio que no podían quedarse mas así que las tres se pusieron de espaldas y Cassy vio una ventana cercana, era su única salida porque al parecer la puerta estaba bloqueada.

─¡Desmaius! ─exclamó apuntando hacia la ventana, no le dio a nadie pero el hechizo la hizo añicos.

─Ríndanse, no tienen oportunidad ─dijo una voz venida de aparente ningún lado.

─No nos subestimes ─respondió Cassy con la varita alzada apuntando a la nada.

─¡Finite incantatem! ─exclamó Hermione, su hechizo tomó desprevenido a un mago invisible y las chicas pudieron ver que efectivamente la puerta estaba bloqueada por él.

Cassy se acercó más a la ventana y tomó la mano de Luna impidiéndole usar la varita ganándose una mirada extrañada de ella y de Hermione, aún más cuando la chica sonrió de aquella manera tan Black que nunca presagiaba nada bueno para la salud.

─Bye, bye ─dijo Cassy antes de meter la mano en su bolsillo y lanzar un puñado de polvos hacia la habitación, al instante el lugar se puso completamente negro y Cassy tiró de las chicas brincando por la ventana rota del segundo piso.

Hermione soltó un grito cuando sus pies abandonaron el suelo y sintió el viento bajo ella, Luna había soltado la mano de Cassy pero no la de Hermione y en la oscuridad sintió como algo grande y de pelaje suave frenaba su caída, se aferró con fuerza al cuello de su familiar y tiró de Hermione para que hiciera lo mismo, la castaña quiso gritar pero decidió que mejor lo haría después. Como pudo Luna se subió a la espalda del guepardo de las nieves y tiró de Hermione para ayudarla a subir bien.

Fuera de la casa estaba tan oscuro como adentro, al parecer los polvos mágicos de Cassy también se derramaron fuera, oyeron gritos y hechizos. Había aurores dentro y fuera de la casa lanzando hechizos a ciegas tratando de atinarle a alguna. Cairel, el familiar de Luna, cayó dentro de aquella nube negra que rodeaba la casa sin poder escapar por la falta de visibilidad y el peligro de ser vistos.

–¡Luna! –gritó Cassy con desesperación, al momento en que cayeron por la ventana sintió que soltaba su mano. Había sido rescatada a tiempo por Fire pero perdió a su hermana y a su amiga en la caída.

─Están cerca maestra ─advirtió la dragona sobrevolando la nube negra que había abajo.

─Cassiopea Georgiana Black ─oyó detrás suyo una voz que conocía muy bien, una voz que nunca había esperado oír en ese tono de reproche.

─Papá… ─dijo la chica, Fire giró para poder enfrentar a Sirius que tenía una mirada fulminante y montaba sobre una saeta de fuego.

─¿En que estabas pensado?

─Yo…

─¡¿Dónde están Luna y Hermione?! ─preguntó Sirius interrumpiéndola, Cassy miró hacia abajo, el polvo de oscuridad había creado una nube oscura que no le dejaba ver nada y los hechizos seguían saliendo desde ahí disparados hacia arriba─ Ve hacia el río ─ordenó.

─Pero yo…

─Ahora Cassiopea ─ordenó sin lugar a reproches haciendo que Cassy se estremeciera, su padre nunca usaba su nombre completo, ahora sí que estaba en un buen lío.

Sirius se lanzó en picada hacia la nube oscura, sus ojos azules se encendieron de color carmín y pudo ver a través de la oscuridad, evitó ágilmente a los aurores y encontró a Luna y Hermione, ambas montadas sobre un gigantesco guepardo de las nieves que se guiaba más que nada por su olfato para esquivar a los aurores, en toda la confusión pudo ver a un pelirrojo que corría sin rumbo chocando contra los aurores que lanzaban hechizos iluminadores inservibles. Se lanzó rápidamente hacia las dos chicas tocando el hombro de Luna.

─Continúen derecho, yo limpiaré el camino ─dijo Sirius en un susurro.

─Papá… ─susurró la joven rubia.

─Ya hablaremos después ─respondió el animago.

Cairel siguió las ordenes de su maestra y Sirius rápidamente les abrió paso hechizando a cuanto auror le salía al paso, finalmente salieron de la nube de polvo de oscuridad. Luna tuvo que parpadear varias veces por la luz repentina ya que la oscuridad la había cegado levemente al igual que a Hermione, el polvo ya empezaba a desaparecer aclarando el panorama.

─Vamos ─ordenó Sirius, Cairel siguió al animago que volaba delante suyo y en menos de tres minutos estuvieron en el río.

Sirius miró a las tres chicas completamente serio pero antes de decir algo abrió un portal hacia Avalon, justo como el que habían hecho las chicas para llegar. Cairel y Fire volvieron a ser unas simples joyas, Cassy se mordió el labio, quería disculparse por su imprudencia pero no sabía que decir.

─Crucen ─ordenó el hombre, Hermione fue la primera seguida de Luna y finalmente Cassy, Sirius suspiró, una sombra se alzó del suelo proyectando la forma de una mujer─. Dile a Lizy que las niñas están bien ─ordenó, la sombra hizo una inclinación y se disolvió. Sirius dio un salto y desapareció en el remolino de agua.


En la casa Lovegood el polvo de oscuridad finalmente se disipó y Ron vio a todos los magos caídos y al resto de aurores aún desconcertados, antes de alguno lo viera cogió su escoba y procedió a retirarse sigilosamente preguntándose en qué había estado pensando para ir a aquel lugar. Cuando estuvo cerca de su casa subió a la escoba y voló el último tramo hasta la puerta trasera de la cocina, dejó la escoba recargada en la pared junto a la puerta y entró, Molly vio a su hijo completamente pálido e iba a preguntar qué le pasaba pero un toque en su puerta frontal desvió su atención, Ron aprovechó el momento y corrió escaleras arriba, estaba sudando a mares, se metió al baño y casi al instante oyó la voz de su madre llamándolo desde el primer piso.

─Aún no sé cómo es que Chris hacia estas cosas sin sudar siquiera ─susurró el pelirrojo antes de responder que estaba dándose una ducha a ver si así se relajaba un poco.

Veinte minutos después Ron estaba mirando a su director, el anciano de barba blanca siempre le había intimidado un poco pero en aquel momento lo tenía completamente asustado, Dumbledore se veía más viejo, sí, pero sus ojos y su sonrisa condescendiente y tranquilizadora habían desaparecido por completo.

─¿Está seguro que no vio nada más joven Weasley? ─preguntó con irritación, Ron asintió temblando por dentro y de pronto sintió que le era imposible moverse, quiso echarse atrás pero no pudo, lo único que veía eran los ojos azules del director, quería gritar, llamar a su madre pero ella estaba en la cocina preparándole un té a su invitado─ Ya veo ─dijo finalmente dejándolo ir, Ron se puso en pie de un salto y corrió escaleras arriba encerrándose en su habitación, ahora entendía por qué Chris siempre era tan cauteloso y procuraba jamás estar solo con su director.

Pensó por un segundo en avisar a su madre de lo que había pasado pero ella estaba tan enceguecida que no tenía caso, Ron miró hacia la puerta, estaba cerrada pero temía que el viejo director subiera y volviera forzar sus pensamientos aunque no recordaba haber visto nada importante pero bueno… miró el jardín trasero por la ventana, las luces de la cocina iluminaban un poco y allá arriba en la colina distinguía apenas la casa de los Lovegood pero ni loco volvería allí. Soltó un suspiro, en momentos como aquel quería a su amigo para poder charlar aunque la mayoría de las veces Chris hablara sobre conspiraciones y cosas así, miró nuevamente su puerta y oyó a su madre llamarlo a cenar pero también oía al anciano hablando.

─¡No tengo hambre mamá! ─gritó desde el borde las escaleras y los Weasley que aún quedaban en la casa quedaron completamente sorprendidos.

─¿Estás seguro cariño? ─preguntó Molly creyendo que tal vez se había pasado con el regaño cuando supo que Ron había estado merodeando cerca del borde que colindaba con la propiedad de los Lovegood.

─Sí mamá, ahora estoy cansado voy a dormir ─respondió rogando porque ella no insistiera más. Apagó las luces y se quedó en silencio viendo sus poster de los Chudley Cannons y preguntándose si era buena idea volver a Hogwarts aquel año.


En un futuro cercano

Bellatrix miraba a la mujer que tenía delante suyo, habían pasado un par de días desde que ella llego, Cassiopea, su pequeña hija ahora era toda una mujer tan hermosa con su cabello rojo y negro, aún recordaba haber visto aquellas puntas rojas la última vez que la vio pero ahora el cabello rojo se entretejía con el negro y sus ojos completamente violetas eran hermosos, iguales a los de Gillian. Gellert también sonreía, su amada nieta era toda una mujer. Cassy se removió inquieta, Pollux estaba en brazos de Fred y George estaba un poco más allá con Hermione hablando sobre su última misión, Cassiopea alzó la mirada para ella habían pasado años desde la última vez que vio a su madre, más específicamente habían pasado casi quince años y ahora allí estaba ella.

─Cassy ¿crees que haya alguna forma de regresarlos? ─preguntó la castaña acercándose.

─No lo creo, el Ministerio se deshizo de todos los giratiempos y los malditos neonosferatu acabaron con los monolitos del tiempo.

─Chicas, creo recordar que Draco podía alterar levemente el tiempo, una vez se lo comento a Luna ─dijo Fred.

─Tal vez él pueda ayudar pero mi hermano no permitirá que Draco intervenga, manejar el tiempo incluso para dar sólo un impulso es muy arriesgado.

─Pero debemos intentarlo cambiar el pasado ─protestó Bellatrix.

─No sabes cómo me gustaría eso ─suspiró Cassy.

─¿Qué fue lo que ocurrió querida? ─pregunto Gellert.

─Una nueva raza de vampiros no transformados sino creados en los laboratorios surgió, eran tan fuertes como los nosferatu y no estaban restringidos por la nigromancia, hicimos lo que estuvo a nuestro alcance pero cuando lo notamos ya era tarde, los neovampiros huyeron, se dispersaron por las ciudades, mataron y arrasaron pueblos enteros, su sed es insaciable, su fuerza casi iguala a la de los lobos y sus ojos siempre están negros.

─¿Pero tú como es que los enfrentas? ─preguntó Bellatrix preocupada por su hija.

─Soy el pilar de fuego de Avalon, además tengo a Fire y a Fawkes.

─Pero esta ciudad ¿cómo es que aquí aún se mantienen vivos? Incluso celebran esa bárbara costumbre llamada encierro

─Eso es…

─Gracias a nuestra genialidad ─intervino el dúo pelirrojo, Gellert arqueó una ceja, había estado a punto de preguntarles a esos chicos porque no estaban fuera cazando también pero ahora le interesaba saber que hacían ellos.

─Chicos no deberíamos revelar tanto del futuro recuerden…

─Estamos intentando cambiarlo Hermione, no importara si tenemos éxito ─interrumpió Cassy.

─Imprudente como siempre Cassiopea ─dijo Vald materializándose en la sala de aquella casa.

─¡Conde!, si usted está aquí entonces…

Otras dos sombras se materializaron en ese momento, Bellatrix miro a los recién llegados: el llamado Vald tenía los ojos color azul y el cabello muy negro, su piel era pálida y sus rasgos fuertes y aristócratas, vestía un pantalón negro y una camisa blanca con los primeros botones abiertos, sobre uno de sus hombros se sujetaba una media capa negra con fondo rojo y Bellatrix fue incapaz de adivinar su edad aunque en apariencia no debía pasar de los 32 años; al lado suyo apareció un joven que ella había conocido y Gellert también, aunque este chico era mayor sus rasgos eran más fuertes y definidos, el hijo adoptivo de Sirius aparentaba unos 22 años, su piel seguía siendo pálida pero ahora era más maduro y vestía una larga gabardina negra sobre una camiseta de cuello alto y unos pantalones todo en color negro a excepción de las botas grises pero lo perturbador fueron sus ojos, esos ojos verdes que Bella vio brillar hacía sólo unos días ahora eran fríos y parecía relataban una historia que los viajeros no supieron interpretar; finalmente el último era un muchacho de no más de quince años de ojos aguamarina, piel pálida y cabello dorado que iba vestido con unos vaqueros desgastados, una camisa verde esmeralda y complementando su atuendo unos tenis, a simple vista no parecía más que otro adolescente normal pero esos ojos fríos y la expresión estoica poco propia de alguien de trece años arruinaban la ilusión.

─Hermano ─dijo Cassy poniéndose de pie.

─Cassy, sé lo que planeas y es completamente absurdo ─dijo Harry.

La chica fulminó con la mirada al adolescente, ese pequeño nosferatu era una desgracia, tenía una facilidad para controlar las sombras que sólo era igualada por Harry y al no poder ir al campo de batalla se dedicaba a espiar al enemigo, aunque claro, también a sus amigos.

─¡Deja de mandar a tus sombras tras de nosotras Harry, no somos enemigos! ─protestó Cassy, Hermione se mordió el labio y permaneció en silencio.

─Las quiero a salvo ─replicó el aludido.

─Sabemos cuidarnos, no caeremos tan fácilmente además si pudieras enviar a alguien al pasado…

─No ─la cortó tajante.

─Pero Harry, si hay una posibilidad de…

─Las cosas no cambiarán sólo porque lo deseas, Cassiopea ─dijo cortante.

─Pero…

─He dicho que no y es todo. Señora Bellatrix, Grindelwald, lamento no poder ayudarlos a volver ─añadió mirándolos.

Hermione se mordió el labio con fuerza haciéndolo sangrar, Harry alzó la cabeza y sus ojos verdes vieron directamente a los bicolor de la chica, dando un suspiro le hizo un seña para que se acercara y ambos se dirigieron hacia la biblioteca.

─¿Cómo estás? ─preguntó, Hermione suspiró y su herida se cerró rápidamente.

─Creo que ella tiene razón Harry, podríamos…

─No, he dicho que no.

─¡Harry!, podríamos evitarlo todas esas muertes, podríamos salvar a Oriana, Aurel, Amon… Luna… todos los que perdimos, si ellos vuelven al momento correcto podríamos…

─Ya lo intentamos Hermione y fue un desastre, ellos murieron intentándolo ¿o es que se te olvidó? – Hermione se clavó las uñas en las palmas esas palabras habían sido muy injustas

─Pero es que ellos son del pasado Harry, su línea del tiempo los reclamará.

─No quiero oír más de eso Hermione, el pasado es eso, pasado no se puede cambiar.

─James y Rigel creían que sí había una oportunidad…

Harry se tensó, Hermione le había dado un golpe bajo, Rigel su hijo sólo tenía catorce años y un amor desmedido por sus padres y por su hermana que murió en un ataque al castillo negro, Rigel había visto como su alegre familia se iba apagando y creyó que volver en el tiempo era la solución.

─Volveré atrás en el tiempo y la salvaré, te lo prometo ─había dicho, Harry sólo le había sonreído cansado y había alborotado su cabello como cuando era niño.

Unos días después en la mansión ocurrió una explosión seguida de un grito desgarrador, Draco sostenía entre sus brazos el cuerpo inerte de su hijo mayor, a pocos metros estaba James, su cuerpo echaba humo y la mayor parte había desaparecido. Harry oía a los demás hablar pero no entendía nada, sus ojos se posaron en el techo y en suelo todo cubierto de runas y en medio de la habitación estaba un giratiempo roto. James había intentado ayudar y todo salió mal, desde ese día Draco se fue apagando más y más, ahora apenas y se levantaba de la cama, habían perdido mucho en poco tiempo.

Harry tenía la mirada fija en un retrato tomado hace diez años cuando ellos aún vivían, hace diez años Draco sonreía, Cassy tenía los brazos enlazados con los del par de gemelos pelirrojos, él mismo aún tenía aquel brillo divertido en su mirada, a su lado estaba Chris y entre ambos Oriana de diez años sonriendo mientras mostraba su carta de Avalon, su hermanita era otro prodigio que había sido aceptada con sólo 10 años al igual que Luna. Eran tan felices en aquel momento que lo único que les había preocupado en ese entonces era a donde ir de vacaciones en verano.

─Harry, danos una oportunidad por favor ─suplicó Hermione.

─Sólo una Hermione, si no resulta se acabó ─aceptó finalmente.

─Vamos a necesitar a Draco y…

─No, lo que necesitan es el hechizo del tiempo, yo lo conozco pero lamentablemente no puedo atravesar el portal, sólo invocarlo.

─Vamos entonces. – dijo Hermione con una pequeña Esperanza de cambiar todo salió de la biblioteca a informar a los otros

Harry iba a seguirla pero sobre el escritorio contempló otra fotografía donde estaba junto a sus hermanas y hermano, Luna tenía esa mirada soñadora que la caracterizaba.

─Una sola vez más Lu, sólo una vez más ─dijo cerrando los ojos pues nadie podría decir que no había intentado volver en el tiempo, lo intentó muchas veces después de la muerte de Oriana, cuando cayó Londres, cuando su hijo murió… pero todos fueron fracasos, no había vuelta atrás o eso pensó hasta ahora.

─¿A qué momento deberían volver? ─preguntó Hermione.

─No hay algo en específico, muchas cosas pasaron y además nadie sabe cuándo comenzó todo ─respondió Cassy feliz porque su hermano los fuese a ayudar.

─La reunión, es el momento cuando recibimos aquella misiva pidiendo ayuda ─Vald miro a Harry interrogante que acababa de unírseles.

─¿Estás seguro de esto Harry? ─preguntó Vald, el moreno asintió.

─Cuando vuelvan nosotros debemos estar en una reunión, la Proclamación de las Sombras se vio interrumpida por un mensaje, una pedida de ayuda que ignoramos, ahora sé que debemos ir así que tienen que asegurarse que vayamos a ayudar ─dijo Harry

─Tal vez esto los ayude a convencernos ─Vald se retiró su anillo del dedo para ponerlo en la mano de Bellatrix.

Sho suspiró mirando a los mayores, esperaba que este intento por corregir el pasado no desatara un desastre mayor pues el tiempo era algo con lo que nunca se debía jugar, él y Harry aprendieron aquello por las malas pero Harry y todos habían perdido demasiado.

─Todo irá bien ─susurró en su mente la voz del otro chico de ojos verdes.

─Eso espero ─respondió.


En el presente

Cerca de la isla donde se alza Azkaban navegaba un pequeño bote de remos, sus dos ocupantes esperaban pacientemente hasta que finalmente dos guardias salieron, Endimión conjuro un tentáculo que emergió del agua arrastrando a los guardias, pocos minutos después ambos volvieron a emerger Darién miraba con desprecio su uniforme y Endimión no podía ocultar la sonrisa.

─No sé porque te llame, tu plan es ridículo al igual que este uniforme.

─No te quejes Darién, no te ves tan mal ─respondió Endimión sin dejar de sonreír.

─Vamos, hay que hacer esto rápido.

Ambos se adentraron en los pasadizos manteniéndose lejos de los que patrullaban las celdas, entonces en una de ellas Endimión lo vio, esos ojos negros, la sed permanente, Hellsing lo había hecho, había creado a esas criaturas oscuras sedientas de sangre ansiosas por exterminar la vida, ahora sí que necesitan ayuda.


Continuara…

Gracias por sus reviews inspiradores espero hayan disfrutado este cap

Ahora respondiendo a tu pregunta

Carmen: bueno los personajes que no reconoces supongo que son algunos de los nosferatu Vald, es conde Dracula, Elizabeth la pareja de Sirius, es la condesa sangrienta Erzsébet Báthory si lo buscas en googel te saldrá su historia ahora el ultimo nosferatu Amon está inspirado en el faraón Tutankamon los otros personajes como los estudiantes de Avalon son creaciones mías ahora si me especificas a que personajes te refieres te podre decir si son OC o están inspirados en algún anime.

Dato : El encierro es una costumbre taurina tradicional en las fiestas de numerosos pueblos

Bueno cuando Bella y Gellert llegan al futuro acaban precisamente en medio de un encierro