Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling
Hello darkness, my old friend
I've come to talk with you again
Because a vision softly creeping
Left its seeds while I was sleeping
And the vision that was planted in my brain
Still remains within the sound of silence
The Sound Of Silence /Simon & Garfunkel
Días de oscuridad – Ayuda
─¿En que estaban pensando? ─preguntó irritado Sirius a las tres chicas frente a él que bajaron la cabeza.
Los padres de Hermione miraron con decepción a su hija, cuando se dieron cuenta de la desaparición de Hermione quisieron ir a buscarla pero Sirius se los impidió, además una de las sombras que Lizy tenía cuidando de las chicas informó al animago de su ubicación y a Sirius casi le dio un ataque.
─¡Cassiopea, Luna! ¡Ustedes saben lo que podría haber pasado si las llegaban a capturar! Y Hermione, Harry siempre dijo que eras muy sensata pero creo que se equivocó.
─Papá, todo fue mi culpa yo tenía que ir y Cassy y Hermione solo me acompañaron, ellas...
─Luna ¿qué era tan importante para arriesgar sus vidas? ─la interrumpió.
La rubia metió la mano en la bolsa pues desde que se la colocó pudo sentir algo dentro, su mano rodeó un pequeño cristal, cuando sacó su mano pudo ver que dicho cristal era de color rosa y que brillaba tenuemente, Sirius miró sorprendió lo que la rubia sostenía.
─¿Qué es? ─preguntó Hermione.
─Un cuarzo de luz ─respondió el animago.
─¿Y para qué sirve? ─preguntó Cassy.
─Es como un pensadero pero no necesita que viertas memorias dentro, los cuarzos de luz son cristales capaces de grabar un momento en el tiempo, por lo general graban momentos donde las emociones estaban a flor de piel y se deja escapar magia inconscientemente pero sólo lo usaban los alquimistas ─explicó el animago.
─Pues este no tiene nada ─comentó Cassy viendo a través del cristal.
─Colócalo en el suelo ─la chica lo dejó sobre la alfombra y Sirius se acercó─. Revelio ─el hechizo atravesó el cristal y una luz blanca se proyectó hacia todos lados, la sala de estar de la mansión se modificó hasta convertirse en otra habitación.
Luna miró con asombro el laboratorio de pociones donde ahora se encontraban, era el lugar donde su madre solía trabajar. Había una gran mesa sobre la que reposaban varios calderos e infinidad de ingredientes, inclinada sobre un caldero estaba una mujer de piel pálida con el cabello recogido en un moño en el cual estaba incrustada su varita y no muy lejos una pequeña niña de ojos azules jugaba con una bolsa de diferentes colores. Luna se acercó lentamente a la mujer que tenía la mirada fija en el caldero mientras movía su mano lentamente haciendo que la poción se revolviera sola.
─Luna, cariño, pásame la libreta negra por favor ─pidió la pocionista emocionada.
Luna miró sorprendida a la mujer al igual que las chicas y los dos muggles que presenciaban lo proyectado, Sirius en cambio miró con tristeza a su rubia hija, sabía que algo había pasado cuando la luz del cuarzo fue blanca pues por lo general los cuarzos proyectaban luces de diferentes colores dependiendo de qué emociones se habían grabado pero irónicamente la luz blanca nunca era buena, los ojos azules del animago se posaron entonces en la pequeña niña de cabello rubio que se acercó con la libreta y se la extendió a su madre.
─¿Ya terminaste la poción mami? ─preguntó la niña.
─Sí, hoy he agregado el ultimo ingrediente sólo debemos esperar unos minutos.
─Papá dijo que iríamos por un helado cuando terminaras.
─Seguro que sí ─respondió la mujer, la niña jaló un banquillo y se puso de pie cerca del caldero, los vapores se elevaban formando círculos.
Entonces la poción tomo un color rojo tan intenso como el color de la sangre, la mujer mayor abrió los ojos desmesuradamente y tomó a su hija pequeña alejándola de aquella mezcla.
─¡Luna no te acerques! ─gritó y la niña, aunque extrañada, asintió─ ¡Esto no puede ser, esta cosa! ¡¿Cómo no me di cuenta antes?! ¡Estúpidos magos! ─dijo furiosa, se movió por toda la habitación cogiendo notas y papeles a azar y los colocó juntos, también tomó la libreta negra y la arrojó con furia.
Los ojos de la dama eran dos dagas de hielo, repentinamente oyó un golpeteo en la puerta y una voz que sólo hizo crecer más su molestia.
─Hemos recibido tu anuncio ─dijo una voz del otro lado de la puerta, la rubia miró hacia la puerta.
─¿Mami quiénes son? ─preguntó la pequeña Luna.
─Luna ven ─indicó la dama sin responderle, rápidamente abrió un armario y ocultó a la niña─. No salgas, pase lo que pase no salgas ─pidió dándole un beso en la frente.
La puerta se abrió y la bruja encaró a tres hombres, dos de los cuales los magos reconocieron al instante.
─Hemos recibido tu mensaje querida, la poción finalmente esta lista ¿verdad? ─pregunto el anciano con túnica de color naranja.
─Esa poción debe ser destruida, ninguno de ustedes sabe lo que podría ocurrir si eso cae en las manos equivocadas, ha sido una completa locura elaborarla y fui una completa idiota por no darme cuenta antes.
─Pandora esa poción podría ser lo que acabe con esta guerra ─dijo el anciano condescendientemente y con una sonrisa
─Dánosla ─exigió el otro hombre con una mirada fría.
─No, esa cosa, lo que hace… ¡quitará la voluntad y el libre pensamiento, eso es una aberración! ─exclamó exaltada.
─Querida, por favor ─Dumbledore dio un paso al frente.
─¡Largo de mi casa!
─Señora Lovegood, hágase a un lado ─amenazó el tercer hombre.
─Lo siento Luna ─susurró la mujer y de sus manos salió un rayo rojo que incendió todas las notas y otro que se dirigió hacia el caldero haciéndolo explotar, todo el laboratorio se estremeció y los tres magos cayeron hacia atrás por la onda de choque mientras que la dama cayó al suelo.
─Fugde, Albus, es mejor largarnos ─apuró el tercer mago cuando finalmente se puso de pie.
─Tanto trabajo que costó reunir los ingredientes, todo para nada ¡maldita mestiza! ─masculló Fugde.
─Nada se ha salvado, todas las notas están destruidas incluyendo la receta.
─¡Maldita bruja! ─exclamó el hombre acercándose hacia la mujer, entonces pudo ver como ella abría los ojos─ Todo es tu culpa ¡estúpida!
─Crouch encárgate por favor pidió el anciano.
─Con gusto.
─No ganaran… nunca podrán dominar a los hijos de oscuridad… el cazador jamás podrá doblegarlos mago estúpido, y ustedes morirán cuando ya no le sean útiles.
─¡Deja de decir estupideces! ─protestó Crouch antes de apuntar había la bruja caída que respiraba con dificultad─ ¡Avada kedavra! ─el rayo verde le dio de lleno en el pecho a la dama.
─¡Noooo! ─gritó Luna sacando su varita─ ¡Incarcerous! ─el hechizo pasó a través del mago, los otros dos lo miraron indiferentes antes de marcharse seguidos por el asesino.
Cuando finalmente todo quedo en silencio la puerta del armario se abrió y la pequeña Luna salió corrió hacia el cuerpo inerte de su madre.
─Mami ¿qué te pasa mami? ─preguntó la niña sacudiendo el hombro de la mujer pero no obtuvo respuesta, sólo aquellos ojos fijos y muertos que veían hacia el techo─ Mami prometiste que iríamos por helado ─insistió la niña mientras luchaba con las lágrimas que caían por sus ojos─. Mamá vamos levántate… ─dijo negándose a aceptar la realidad─ mamá… ─más lágrimas y llanto que desgarraron el corazón de todos.
Luego de unos momentos un hombre rubio llegó, sus ojos se abrieron sorprendidos y corrió hacia el cuerpo de su esposa abrazando a su inconsolable hija.
─El hombre malo… él la mato ¡ellos fueron, esos hombres! ¡Ellos mataron a mi mamá! ─gritó la niña.
Xenophilius uso legermancia pues no entendía nada y el desastre en el lugar solo lo desconcertó, más cuando vio lo que su querida niña palideció sus ojos se cristalizaron sin poder ver más salió de la mente de la niña.
─Luna, mi pequeña, debes olvidarlo porque lo que viste es muy peligroso ─dijo Xenophilius.
─No ellos…
─Lo siento Luna, obliviate ─susurró, la niña de cabello rubio parpadeó desconcertada.
─¿Papá qué pasó? ─preguntó confundida.
─Un accidente cariño, la poción en la que tu mamá trabajaba explotó, ella ya no está Luna… ─sobre el suelo, cerca de una bolsa de cuentas un cuarzo iba volviéndose nuevamente blanco.
─¿Por qué lo hiciste papá? ¿Por qué me borraste la memoria? ¡¿Por qué?! ─gritó Luna.
El cuarzo se fue agrietando hasta estallar en pedazos, la rubia tenía la varita fuertemente sujeta mientras las lágrimas caían por sus mejillas, Cassy y Hermione al igual que los muggles se habían quedado inmóviles, Sirius fue el primero en reaccionar y en un par de pasos tuvo a la joven rubia en sus brazos.
─¿Por qué lo hizo?, pudimos haberlos acusado si sólo… ¿por qué? ─ seguía preguntando mientras más lágrimas caían por sus mejillas.
Sirius la sostuvo largo rato, él entendía los motivos de Xenophilius pues si en aquel momento una pequeña niña hubiera mencionado que ellos fueron los que mataron a su mamá nadie le habría creído pero eso no hubiera evitado que los involucrados tomaran medidas y quisieran deshacerse del único testigo de su crimen, por otro lado siempre había visto con recelo al Ministro pero su antiguo director Albus Dumbledore era un hombre al que respetó y en cierta manera admiró pero ahora la imagen que tenía de él se terminaba de destruir, el poco respeto que le tenía a aquel anciano había desaparecido para dejar en su lugar sólo un intenso odio, quería hacerlo pagar por lo que había hecho, quería hacerle sentir lo mismo que la niña que ahora abrazaba.
Hermione quedó en shock, su director había cometido un crimen terrible, su director, el hombre al que respetaba. La chica se abrazó a sí misma, ya no sabía en que creer. Emma se acercó y con cuidado abrazó a su hija y sin perder tiempo también su padre se acercó a abrazarlas a ambas, aquellas imágenes habían tocado profundamente a la familia de la chica pero la más afectada parecía Hermione.
Cassy se dejó caer en un sillón, Luna, su hermanita, tenía un horrible pasado y todo por culpa de aquellos magos ambiciosos. Pero eso no se quedaría así, ellos pagarían todo el mal que habían hecho.
Sirius se llevó a Luna, la joven rubia aún lloraba, ahora al fin entendía todo, ahora la muerte de su madre estaba al fin clara y ahora tenía una prueba, miró el cuarzo, Sirius lo había reparado cuidando no dañar su valioso contenido, Cassiopea se puso en pie en cuanto su hermana y su padre se marcharon. Hermione quiso hablar pero la joven Black pasó de largo sin mirar a nadie, su rostro era inescrutable.
─¡¿Por qué?! ─gritó Cassy una vez estuvo en su habitación con las puertas cerradas y varios hechizos aislantes e insonorizantes.
El cabello de Cassy ardió y sus ojos por un momento fueron naranjas como las llamas que controlaba, dentro del armario hubo una respuesta a la explosión mágica de su legítima dueña y la varita de sauco quemó la caja que la contenía y salió disparada hacia la mano de su nueva ama; Cassy parpadeó sorprendida cuando la varita voló directo hacia sus manos y en cuanto la sujetó la reconoció como a una vieja amiga, entonces la varita fabricada por las dríades emitió un suave calor.
Bajo la Academia Avalon en las oscuras catacumbas una columna de fuego se alzó, la sub directora Luna abrió los ojos sorprendida, había bajado hasta allí para ver los pilares pues desde que Serena había asumido el control de Avalon la joven había estado supliendo a los otros pilares faltantes pero hasta Serena que tenía la resistencia de un vampiro se agotaba y cuando eso ocurría la magia que mantenía Avalon oculta titilaba.
─Es un nuevo pilar ─notó Diana que a escondidas había seguido a su maestra.
─El pilar de fuego nuevamente late, esto no había ocurrido desde hace diecisiete años ─susurró Luna.
─¿Y cómo sabremos quién es el dueño del fuego que ha despertado al pilar de fuego? ─preguntó Diana.
Luna suspiró, Diana aún era una novata en algunas cosas y desconocía la historia de los pilares de Avalon, Diana no notó la mirada de Luna ella tenía la vista perdida en la imagen frente a ella donde brillaban cuatro columnas de luz compuestas de diferentes elementos y a las que durante unos momentos se les unió el fuego.
Ajeno a lo que ocurría fuera de los protectores muros del castillo negro, Draco coloco a Rigel en la cuna, el bebé estaba profundamente dormido y el rubio finalmente se dejó caer en la cama, fuera estaba oscuro seguramente era ya muy tarde o muy temprano pero Rigel no había parado de llorar desde que despertó, eso unos diez minutos después de que Harry se fuera. Draco suspiró, sus ojos se sentían cansados y a pesar de la corriente de aire que entraba se fue quedando dormido, unos minutos después estaba completamente dormido. Chris desde su habitación oyó la respiración acompasada del rubio y con sigilo se asomó a la habitación, negó con la cabeza al ver lo descuidado que estaba siendo el rubio al dejar la ventana abierta así que entró cuidando no hacer ruido, primero se acercó a la cuna a ver como su sobrino dormía plácidamente, después vio que en la cama, en una poción nada digna de un Malfoy, Draco roncaba, Chris se rió y cerró las ventanas antes de coger una manta y cubrir al rubio.
Los rayos del sol despertaron a Draco que hizo una mueca y parpadeó varias veces, miró el reloj y casi se va de espaldas al ver que eran casi las once de la mañana.
─¡Rigel! ─exclamó mientras se ponía de pie enredándose con una cobija y cayendo al suelo.
Se puso en pie y se apresuró hacia la cuna de su bebé pero grande fue su sorpresa al ver la cuna vacía, no había rastro de su hijo.
En Bucarest Harry estaba completamente dormido, gruesas cortinas y un hechizo mantenían los rayos solares fuera de su habitación, al otro lado de la puerta Aurel tenía el ceño fruncido, los nosferatu se habían retirado a descansar cerca del amanecer después de enviar las respectivas invitaciones a los magos que consideraban dignos y tolerables, no hubo mucho problema en escoger a cierto grupo que representara a los diferentes ministerios, concilios y alianzas mágicas hasta que llegaron a la cuestión de a quien debían invitar para representar a Gran Bretaña, allí comenzó el caos ya que nadie quería al actual Ministro y cuando mencionaron al jefe del Wizengamot inglés el caos fue peor e incluso un grupo de lobos rusos se negó a aceptar siquiera tratar con el viejo director de Hogwarts, y ellos sólo fueron los primeros.
─Ese hombre con su boba sonrisa y sus palabrería intento convencer a nuestros jóvenes legados de unirse a su causa, definitivamente no lo queremos ─gruñó el alfa.
─Nosotras opinamos igual, Albus Dumbledore es manipulador y siempre intenta controlar todo, hace varios años envió emisarios a intentar convencernos de ser sus peones en esa guerra de magos ─secundó la matriarca de las arpías.
Aurel miró la puerta cerrada, Harry y los demás lo habían tenido difícil, nadie quería allí a los actuales líderes de la Gran Bretaña mágica y eso sólo empeoro cuando Jasper menciono la reciente alianza entre el Ministerio y los Cazadores de la Orden de Plata, todo fue un desastre pero finalmente el faraón se puso en pie y silencio a la sala, Harry intervino entonces proponiendo a unos nuevos candidatos para representar a Gran Bretaña a lo que le siguió un debate largo y agotador más para cuando todos aceptaron a los representes de Gran Bretaña el amanecer ya estaba allí, todos entonces empezaron a marcharse, los nosferatu salieron en grupo pero en cuanto se alejaron lo suficiente los cuatro se desplomaron, el faraón se dejó caer sobre la hierba, cogió una roca de almohada y se dispuso a dormir allí mismo, la condesa fue un poco más delicada se apoyó en el tronco de un árbol y cerró los ojos y Harry había estado tan cansado que se dejó caer al suelo sin más, el conde mantuvo más la dignidad y sólo se apoyó en un árbol con los ojos cerrados.
─¿Qué les está pasando? ─preguntaron preocupados Aurel, Jasper y Milo.
─Es la sala; verán, en las primeras reuniones hace ya varios siglos después de que finalizaba una reunión los que no estaban de acuerdo o discutían dentro salían a pelear, Merlín y Amon entonces quisieron evitar esos incidentes así que colocaron un hechizo indetectable en la sala que consiste en que mientras más tiempo estés allí dentro más cansado te sientes pues ese lugar drena tu magia y para evitar un ataque a los cansados miembros que salen se usa la magia robada para colocar un poderoso escudo en tono a toda la cuidad ─explicó Taiki mientras se agachaba y levantaba a su creador.
─¿Por qué no nos ha afectado entonces? ─preguntó Milo.
─Porqué el hechizo está dirigido hacia los líderes de cada grupo, es decir que a los más fuertes los debilita y de esa manera se asegura también de que los acompañantes cuiden de su líder y no se metan en problemas ─respondió Vald yéndose hacia adelante, Milo reaccionó rápido y lo sujetó.
Jasper entonces se acercó a su creadora, con cuidado la tomó en brazos y seguido de Satella iniciaron el camino hacia el carruaje, Taiki los siguió con Amon a cuestas, un poco más atrás iba Milo con Vald y finalmente Aurel con Harry en su espalda.
Al llegar al carruaje Carrie les abrió la puerta, la joven vampiresa quedo sorprendida al ver a los nosferatu pero antes de que pudiera preguntar los guardianes se abrieron camino.
─Te lo cuento después ─dijo Aurel en cuanto pasó junto a la rubia.
Los guardianes dejaron a sus creadores descansar y a pesar de su propio sueño permanecieron ciudadano las puertas de los nosferatu, Carrie cogió un libro y en silencio se fue a sentar en la pequeña sala, unos minutos más tarde Satella se le unió.
Cerca de las diez de la mañana un búho golpeo la ventana, Carrie se puso en pie y al abrir el ave voló hacia ella estiró la pata y esperó a que la vampiresa le retirara la carta que llevaba.
─¿De quién es? ─preguntó Satella acercándose.
─No tiene remitente sólo el nombre.
La mayor arqueó una ceja al leer, con una caligrafía estilizada el pergamino tenía un solo nombre: Moon, ambas miraron el sobre con extrañeza, no conocían a nadie con ese nombre.
─Chicas ¿por qué no van a… Qué ocurre? ─preguntó Milo al ver a ambas mujeres con las cabezas juntas.
─Llegó una carta pero creemos que puede ser un error ─respondió Carrie.
Aurel salió a ver que tanto hablaban, cuando vio la carta reconoció el nombre, Moon era uno de los nombres que Harry usó cuando estuvieron viajando en el mundo muggle. Ahora estaba allí frente a la puerta del moreno sin saber que hacer, sabía que aquella carta no era de nadie de su familia ni sus amigos pero la pregunta entonces era quién de los magos, hechiceros y otras personas que vivían en el mundo muggle le había escrito y con qué propósito, miró una vez más la carta indeciso cuando unos golpes en la puerta principal lo distrajeron.
─¿Dónde está mi padre? ─preguntó Serena, la recién llegada.
─Princesa, el conde…
─¿Qué ocurre? ¿Por qué tanto alboroto? ─preguntó Amon asomándose con un gorro en la cabeza y un enorme gatito de peluche bajo el brazo, tenía un ojo cerrado y uno abierto.
─¿Pa… papá? ─susurró Seiya mirando incrédulo a su progenitor, Taiki se rascó el cuello nervioso.
─¡Vaaaaamos! ¿Qué pasa, por qué hacen tanto alboroto? Aún no son ni las doce ─insistió el faraón bostezando.
Serena suspiró y se sentó en uno de los sillones, en sus manos tenía una carta igual a la que había llegado para Harry pero la joven ya la había abierto.
─Es un pedido de ayuda por parte Endimión.
─Serena, creo que eso puede esperar ahora mismo no podemos abandonar todo e ir.
─Pero ¿y si realmente es algo urgente? ─preguntó la rubia, Seiya rodó los ojos, a él no le agradaba demasiado el hechicero y menos aún le agradaba el nieto.
─Esta vez Serena creo que Seiya tiene razón ─dijo Amon.
─Pero…
─Faraón, si me permite creo que esto deberían discutirlo con los demás ─comentó Milo, Serena le sonrió agradecida.
─Supongo que si además por lo que dicen para Harry también hay una carta.
─Sí, bueno, nosotros conocimos a Endimión hace varios meses atrás ─recordó Aurel; Seiya y Amon miraron al ruso intrigados.
─Bien, ahora debemos despertar a los demás.
En el futuro
Harry miró las paredes y el techo de la habitación, Hermione suspiró, habían trabajado durante varias horas pero ya tenían todo listo.
─¿Estás seguro Harry? ─preguntó Vald.
─No, pero Hermione tiene razón es nuestra única oportunidad.
─Harry, los magos están listos ─anunció Sho.
─Llegó el momento. Sho, hazlos entrar.
─Claro voy por ellos.
El adolescente rubio salió de la habitación y se dirigió hacia el salón donde todos estaban reunidos, al llegar a la entrada se quedó viendo la escena y se preguntó si realmente podrían cambiar las cosas y si eso ocurría ¿él y Harry tendrían la misma relación? Era una pregunta que estaba rondando desde que supo lo que planeaban, por un momento se planteó seriamente sabotear aquello pero sacudió la cabeza, no podía ser tan egoísta, no cuando Harry lo había acogido tan amablemente.
─Harry dice que todo está listo ─anunció.
Cassy se puso en pie y miró al nosferatu adolescente, Sho le era muy extraño y por eso solían chocar casi siempre, Harry una vez le dijo que no se toleraban porque ambos eran iguales pero ella no estaba de acuerdo.
─Hija ¿estás bien? ─preguntó Bellatrix llamando la atención de la chica.
─Sí, lo siento, vamos, no hay que esperar más ─respondió Cassy.
─Mami ¿a dónde vas? ─preguntó el niño pelirrojo.
─A ningún lado cariño, volveremos en un momento ─dijo ella.
─Ven Pólux, es hora de tu baño ─llamó uno de los pelirrojos mayores, Bellatrix los vio alejarse, le dolía realmente que su hija estuviera pasando lo mismo que ella al estar alejada de su bebé.
─Vamos a cambiar esto, te lo prometo ─le dijo a su hija sujetando su mano.
Cassy asintió e intentó sonreír pero sólo logró una mueca, Grindelwald veía el intercambio entre las dos mujeres y se prometió hacer hasta lo imposible por ayudar a su nieta y a la mujer que su hijo amó.
─Pasen ─dijo Harry en cuanto llegaron hasta la habitación.
Cassy abrió los ojos sorprendida, en las paredes, el techo y el suelo habían intrincados diseños rúnicos y en el centro de todo alineándose con la imagen del techo había una triqueta bajo la cual estaba una media luna, todo aquello no le era extrañó a Cassy pero lo que la sorprendió fue que ya había visto esos mismos diseños en la mansión de Harry y los volvió a ver hace no mucho en Grimmauld Place poco después de la muerte de Rigel y James.
─Él nunca se dio por vencido ─explicó Sho sacándola de sus pensamientos.
─¿Por qué nunca lo dijo…?
─Deberías saberlo, es tu hermano y siempre dices conocerlo mejor que nadie ─respondió el adolescente, Cassy iba responder pero el chico entró en la habitación dejando a la joven mujer con las palabras en la boca.
─Básicamente abriré un portal directo al pasado con la ayuda de Vald y Sho, los vamos a enviar directamente a nuestro carruaje en el momento en que todos estábamos reunidos, deben asegurarse de que por lo menos nosotros vayamos a ayudar a Endimión.
─Bien ─dijo Grindelwald.
─Nos veremos pronto Cassiopea ─se despidió Bellatrix resistiendo el impulso de abrazar a su hija.
Gellert fue más efusivo, era la primera vez que veía a su nieta así que él no tuvo problemas en darle un par de abrazos que Cassy correspondió.
Los tres nosferatu entonces se colocaron en cada punta de la triqueta, aspiraron y dejaron que la magia emergiera.
─Oye estas palabras, oye la canción, oye la esperanza de mi corazón, devuélveme donde encuentre yo lo que deseo en lugar y ocasión ─recito Harry, Bellatrix y Gellert se pusieron en medio de la triqueta, hubo un destello de luz y la pareja fue engullida por un torbellino de colores.
En el presente
Dentro del carruaje de los nosferatu tres vampiros y Serena tenían una acalorada discusión, Vald estaba de parte de Serena pero Elizabeth y Amón se oponían totalmente, Harry estaba ausente pues luego de leer la carta se encerró en su habitación.
─No es un buen momento para ir en auxilio de nadie Serena, esta noche llegaran las confirmaciones de los magos que asistirán a la reunión y a más tardar mañana tendremos la primera reunión con los humanos, no podemos arriesgarnos a no estar ─explicó la condesa.
─Pero no puedo dejar a Endimión solo con su problema, el pidió explícitamente nuestra ayuda ─insistió Serena.
─Pero niña…
En ese momento fuera del carruaje se oyó un golpe seco seguido de varias maldiciones, los nosferatu se pusieron en pie y se acercaron a la puerta abriéndola, a pocos metros de ellos dos personas habían aparecido, Elizabeth miró con curiosidad a los magos y tras un segundo de duda reconoció a Bellatrix gracias a que la había visto en fotografías y recortes de periódicos.
─¿Bellatrix? ─preguntó la rubia.
─Lo logramos ─fue lo primero que dijo Bellatrix cuando vio al grupo de nosferatu.
─Ah, ya estoy viejo para esto ─se quejó el mago.
La llegada de los magos descolocó a los nosferatu pero fue aún más sorprendente cuando les hablaron del futuro y de todas la muertes Harry había salido de su habitación y en silencio se acercó oyendo todo lo que los humanos relataron.
─Viajar en el tiempo es muy difícil pero ir al futuro es imposible, sólo puedes dar un vistazo al pasado el futuro no puede ser así ─dijo Vald.
─Pero es verdad ─respondió Bella.
─Aun si hubiesen viajado al futuro lo que dicen es absurdo, somos las criaturas más fuertes y resistentes.
Pero Gellert estaba molesto por que no les creían, Bellatrix entonces sacó de su bolsillo el anillo de los Drácula y se lo entrego a Vald.
─Dijiste que esto podría cambiar su opinión ─explicó Bella, Vald miró el anillo que acababa de recibir y el que aún tenía, no era posible, acarició con su dedo la gema roja que en realidad era un trozo de la piedra filosofal y al darse cuenta supo que era su auténtico anillo, no había error ni engaño.
─Yo responderé al pedido de Endimión ─anunció Harry ingresando a la sala, Bellatrix miró al adolescente, era tan diferente del Harry que conocieron pero ya estaban empezando a cambiar las cosas, sólo esperaba que para mejor.
Después de una hora se pusieron de acuerdo para poder ir en auxilio del hechicero, Serena y Seiya se quedarían representándolos y recibirían el apoyo de Regulus, Harry habló con Aldrichs y Athina, ambos querían participar pero sabían que era mejor quedarse y ayudar allí, Bellatrix y Gellert también se quedarían, Harry y los demás se negaron rotundamente a dejar que ellos participaran.
El carruaje tomó algo de impulso y se elevó dejando tras sí Bucarest. En el salón principal del carruaje los cuatro nosferatu permanecían silenciosos sin saber que hacer, perdidos en sus mentes cada uno de ellos pensando en lo que habían oído, todos tenían el firme propósito de no permitir que aquel caótico futuro llegara.
En las oscuras entrañas de Azkaban los gritos desesperados de los presos habían desaparecido, el silencio reinaba en todo el lugar y si uno veía en las celdas aquellas que antes contuvieron peligroso magos ahora contenían a unos jóvenes y niños de belleza sobrenatural, niños que se ocultaban en una esquina y cuyos ojos eran completamente negros, el hedor a muerte se alzaba desde aquellas celdas.
En las primeras celdas Snape permanecía en la esquina más alejada de la reja, trataba de hacer el menor ruido pero con ese silencio hasta su respiración le parecía demasiado escandalosa durante días había estado allí oyendo gritos, llantos, suplicas y rugidos de bestias, los dementores hacía mucho habían desaparecido pero parecía que lo que los había sustituido era algo aún más terrible y cuando el hombre creyó que enloquecería la prisión de magos quedó en silencio, un silencio sepulcral, un silencio mortuorio.
Snape se quedó en aquel sucio rincón de su celda analizando su vida, había servido a dos magos poderosos pero al final ambos habían sucumbido y a él sólo le quedaba esperar porque estaba seguro que jamás saldría vivo de allí y de lo que más se arrepentía era de haber peleado hace tanto con su querida Lily, aquella pelirroja que le dio su amistad sincera, una amistad que él se encargó de destruir y al parecer ahora había fabricado una poción que destruiría a la comunidad mágica, él había escuchado las conversaciones, pequeños fragmentos que supo unir, el dominio llamaban a aquella poción.
Hogwarts era una escuela que había estado en pie durante cuatrocientos años y había visto nacer grandes magos, algunos oscuros y siniestros pero aun así grandes más ahora la escuela estaba en decadencia, el director había conseguido profesores para suplir las plazas vacantes pero ahora en la cena de bienvenida al nuevo curso Dumbledore no podía dejar de ver a sus estudiantes, la larga mesa de Gryffindor tenía solo la mitad de sus alumnos, Slytherin estaba prácticamente vacía y no había ni un sólo alumno nuevo, Hufflepuff solo haba recibido a la tercera parte de sus ocupantes y tenía dos alumnos nuevos de primer año, Ravenclaw había perdido el cuarenta por ciento de alumnos y había un sólo alumno nuevo.
La noche en que siempre se celebraba el inicio de un nuevo curso estaba silenciosa, los pocos alumnos permanecían en silencio y en las paredes del castillo los ecos resonaban oscuros dándole a la escuela el aspecto de un castillo fantasma.
Dumbledore subió a su oficina, esa había sido la más silenciosa cena de bienvenida desde que él había pisado Hogwarts y este año ni siquiera el sombrero seleccionador había cantado. El hombre se sentó frente a su escritorio, había un montón de pergaminos todos eran traslados de los alumnos faltantes, las familias sangre puras habían sacado a sus hijos del colegio Hogwarts pero no había quedado allí, las familias más importantes habían salido de Gran Bretaña, la comunidad mágica se reducía.
─Esto es culpa del estúpido de Fugde ─dijo molesto el anciano, desde los cuadros en las paredes los directores se mantenían en silencio, algunos simplemente movían la cabeza.
Una nueva lechuza entró por la ventana y aterrizó sobre el escritorio, traía una gruesa carta seguramente otro traslado pero cuando los ojos del director vieron el sello sus manos rasgaron rápidamente el sobre, dentro había una larga carta escrita por la subdirectora de la Academia Avalon solicitando la entrega de las notas académicas y el resultado de los TIMOS de algunos de sus alumnos que habían sido trasladados a la Academia Avalon, entre ellos figuraban Draco Malfoy, Christopher Potter, Hermione Grangers y Dennis Creevey, el mago repaso los nombres y maldijo a Fugde una vez más.
Mientras todos estaban corriendo hacia su destino, las manecillas del reloj del tiempo empezaban una vez a moverse habían nuevos cambios, cosas que pasaron no ocurrirían, caminos que nunca debieron juntarse se enredarán porque jugar con el tiempo era un juego peligroso, traería consecuencias porque hasta los cambios más pequeños desencadenarían cosan más importantes, porque cambios sutiles como el batir de las alas de una mariposa creando una suave brisa era capaz de causar un tornado…
Continuara…
Hola queridas lectoras espero hayan pasado unas bellas fiestas
Yo aquí comienzo el año con un nuevo cap que espero disfruten
Bay bay
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