Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling


In my darkest hours
I could not foresee
That the tide could turn so fast to this degree
Can't believe my eyes
How can you be so blind?
Is the heart of stone, no empathy inside?

Time keeps on slipping away and we haven't learned
So in the end now what have we gained?

Our Solemn Hour/ Within Temptation

Días de Oscuridad – Sombras

En silencio el enorme carruaje tirado por los thestrals avanzaba veloz, dentro los nosferatu estaban inquietos, lo que Bellatrix y Grindelwald les habían contado parecía algo tan inverosímil pero el anillo de los Drácula que Vald recibió de manos de la ex mortífaga los convenció.

Harry tenía la mirada perdida, su familia estaba en peligro, miró el anillo que llevaba, el espejo de obsidiana estaba allí pero era inútil llamar a casa, Draco había perdido el suyo pero entonces recordó a Chris, su hermano tenía otro así que tocó su anillo y el espejo apareció.

─¿Chris estás ahí? ─la superficie se puso ahumada para luego irse aclarando y finalmente mostró a Chris.

¡Hermano! Hasta que dignas a llamar ─saludó el castaño.

─Vamos Chris, no seas dramático y dime como está mi hijo y Draco.

Saluda a tu padre Rigel ─dijo por respuesta colocando al bebé frente al espejo, Harry sonrió enternecido.

¡Christopher Potter te voy a matar! ─se oyó un gruñido de fondo.

Como puedes oír la «mami» de este lindo bebé anda de malas.

Harry miró al bebé, a Chris y rió, saber que en el futuro Amon había muerto a manos de aquellas criaturas le hizo plantarse la posibilidad de no regresar y si eso ocurría entonces Draco y Rigel se quedarían solos, pero al ver a Chris junto a su bebé supo que su pequeña familia jamás estaría sola.

¿Harry qué ocurre? ─preguntó Chris.

─No nada sólo me distraje ¿y por qué Draco está furioso? ─preguntó cambiando de tema, Chris frunció el ceño pero decidió no preguntar.

Tu pequeño amado es una reina del drama, ya sabes cómo es, sólo tomé prestado a Rigel porque la «súper mamá» estaba dormida ─Harry meneó la cabeza y sonrió pero a Chris aquella sonrisa sólo lo inquieto más─ ¿Harry estas bien?

─Claro que sí ¿por qué no habría de estarlo? ─respondió.

¡Potter! ¡¿Dónde está mi hijo?! ─Harry se rió al ver a su hermano palidecer.

─Suerte sobreviviendo a Draco, Chris. Adiós Rigel ─susurró, Chris parpadeó mirando el rostro de su gemelo pero antes de poder preguntar Harry se desvaneció.

Dentro de su habitación Harry se reprendió, había sido una estupidez llamar a Chris pues su hermano lo conocía y estaba seguro que se había dado cuenta de que algo malo pasaba.

Sobre el tejado del castillo negro Chris miró el espejo ahora oscurecido mientras que sostenía a Rigel, el bebé agitó los brazos y el vampiro espabiló.

─Creo que tu papi está en problemas pero por ahora lo vamos a mantener en secreto ¿vale? ─dijo Chris mirando los ojos verdes de su sobrino que rió alegre.

¡¿Potter dónde estás!? ─el gritó de Draco se oyó desde el interior del castillo.

«Mami» despertó malhumorada, creo que deberíamos dejar que se calme antes de ir con ella ¿no crees Rig? ─preguntó el castaño meciendo al bebe que agitó sus bracitos.

«Mami» te va cortar la cabeza en cuanto tus pies toquen el suelo ─dijo una voz burlona tras Chris que echó hacia atrás su cabeza y vio a Dante sosteniendo un biberón y una servilleta─. Es hora de la comida del pequeño príncipe ─agregó al ver la ceja del castaño alzada.

Draco dentro del castillo estaba furioso, había despertado y al no hallar a su hijo salió a buscarlo y Safrina le dijo que Chris había llevado al bebé hacia las torres, fue cuando pasó de la preocupación a la ira y salió en busca de su hijo pero apenas amenazó a Potter éste salió corriendo llevándose a Rigel, Draco maldijo al vampiro y su súper velocidad y así comenzó su persecución, recorrió el castillo de punta a punta pero ni su cuñado ni su hijo aparecían. Finalmente se cruzó con Dante.

─El pequeño príncipe y su cuñado están el techo ─informó al pasar por su lado, Draco miró hacia arriba─. Hay un armario con algunas escobas en el segundo piso ─agregó antes de marcharse.

Chris miró hacia el cielo, el sol estaba oculto por las nubes y el cielo lucia gris, algo no parecía estar bien. Sostuvo al bebé más cerca y conjuró una cobija para cubrirlo pues luego de que Dante le diera la leche el niño se quedó dormido.

─¿Qué estará pasando? ─preguntó en voz alta.

─Pasa que tu cabeza pronto caerá, Potter ─respondió una voz muy conocida para él, arrastrando las palabras.

─Malfoy ─Chris parpadeó al verlo trepado a una vieja Cometa mirándolo con odio─. Shhhh, no quieres despertar al bebé ¿verdad? ─Draco miró el dulce rostro de su hijo completamente dormido.

─Dámelo ─exigió.

─No seas idiota Malfoy, esa escoba apenas, y flota yo llevare a Rigel devuelta a su cuna ─respondió.

Draco quiso rebatir pero miró la vieja escoba entre sus manos, era cierto, no podría sujetar bien a su bebé así que a regañadientes accedió a dejar que Potter se encargara.

No muy lejos dentro de la casa en la que se estaban quedando los humanos Sirius terminaba de prepararse para salir, junto a él estaban sus dos hijas.

─¿Estás seguro de esto? ─preguntó Narcissa.

─Completamente, además quiero aprovechar que el viejo Dumbledore está ocupado en Hogwarts y no podrá llegar tan rápido ─sonrió el animago.

─Pero llevar a las chicas… Sirius es muy riesgoso ─dijo James.

─No nos vamos a quedar ─intervino Luna; Narcisa y Andrómeda miraron sorprendidas a la rubia, la determinación que mostraba era abrumadora.

─Minerva ¿estás lista? ─preguntó Sirius cuando la ex profesora entró.

─Sí, todo listo.

─Bien, yo también estoy lista ─agregó Tonks, Andrómeda se acercó a su hija, quería ordenarle no ir pero sabía que era imposible, su querida hija era ya una mujer.

─Tengan cuidado ─pidió en cambio.

─No te preocupes madre, estaremos bien ─aseguró Tonks, su cabello había pasado a ser negro y sus ojos azules, su piel lucia algo pálida pero con aquella apariencia cualquiera que la viera y no supiera quien era la asociaría de inmediato con los Black.

─Bueno, capuchas arriba es hora de visitar al Wizengamot ─dijo Sirius.

Una vez listas el animago conjuró un guante del que se sujetaron y desaparecieron dejando la sala en un momentáneo silencio, James suspiró, Sirius había solicitado una reunión privada con los principales miembros del Wizengamot excluyendo al Ministro y su Jefe Supremo, al principio el sub jefe había rechazado la petición pero Sirius alegó que tenía derecho a defenderse puesto que era el Lord de la noble y ancestral casa Black y tutor de los herederos de la casa Potter, Narcissa como lady Malfoy escribió otra larga carta donde ella y su hijo, futuro lord Malfoy, apoyaban a los Black. Finalmente después de que Sirus estuvo toda la noche y parte de la mañana enviando lechuzas los miembros del Wizengamot aceptaron concederle una audiencia privada.


Dentro del Ministerio Fugde estaba a un paso de la histeria, había hecho un trato con Helsing pero ahora se arrepentía profundamente. El cuerpo de aurores se había marchado y el único que aún permanecía era Kingsley que le informo de lo ocurrido, al parecer los aurores habían decidido abandonar el Ministerio y desentenderse de la seguridad mágica a causa de la constante intromisión del grupo de cazadores.

«El Ministro tiene a un buen grupo de mercenarios haciendo nuestro trabajo» había declarado uno de los líderes a Rita Skeeter.

Y como con todo lo que le contaban la reportera hizo una gran historia, de sólo un comentario logró poner a la comunidad mágica furiosa y como si aquello no fuese suficiente una nueva ola de secuestro de niños mágicos se había desatado ocasionado que las familias más antiguas se marcharan de Gran Bretaña abandonado su comunidad mágica, otra noticia que aquella chismosa reportera se encargó de hacer muy grande y pública haciendo que los restantes magos y brujas exigieran su cabeza y para acabar de enterrar al Ministro, Gringotts cerró sus puertas, los duendes alegaron que sin la mayoría de las cuentas grandes que poseían las familias ancestrales ellos perdían dinero manteniendo pequeñeces, por otro lado algunos magos que trabajaban para el banco mágico habían oído de una muy grande reunión de criaturas mágicas llevada a cabo en algún lugar del norte de Europa.

─¿Qué voy a hacer? ─se preguntó el Ministro, había llamado a los cazadores para que se encargasen del secuestrador de niños pero nadie contestaba y las lechuzas enviadas a Azkaban no volvían─ Con lo que está pasando a nadie le importa ya que yo me haya desecho de los mortífagos, malditos desagradecidos ─gruñó el hombre.

─¿Por qué el mal humor querido Cornelius? ─preguntó desde las sombras Helsing.

─Señor Helsing tenemos un problema, hay un criminal que tiene que atrapar, es un secuestrador, está poniendo a la comunidad mágica muy nerviosa.

─Oh sí, lo sé, las noticias malas vuelan ¿recuerdas? ─dijo el hombre sonriendo.

─¿Entonces nos ayudará una vez más? ─preguntó esperanzado el mago.

─Querido amigo quien se lleva a tus pequeños fenómenos somos nosotros ─respondió el cazador sonriente.

─¿Q-queé?, no es posible ¿Por qué, a dónde los lleva?

─Bueno, mis cazadores no son inmortales ¿sabes?, y en tu pequeña empresa he perdido a varios así que sólo tomé algunos fenomenitos para suplirlos.

─Pero niños de cinco a nueve también han desaparecido.

─Oh esos... bueno tú sabes, tengo que alimentar a mi nuevo ejército, después de todo yo conseguí lo que tú y Albus no, he logrado crear nosferatu, además no sé de qué te quejas ya no tienes mortífagos y tampoco criminales de los que preocuparte ¿no te parece que entregar a unos pocos niños es un justo pago?

─Eres un monstruo ¡asesino! Cru… ─el cazador se movió rápidamente y de un golpe lanzó al mago al suelo soltando la varita y antes de que pudiera moverse el cazador pisó sus manos y se acercó un poco.

─El asesino y monstruo eres tú Fudge, tú me diste el control de la comunidad mágica, recuerda que tú fuiste quien me dio libre albedrío para hacer lo que considerara necesario para mantener la paz, sucio mago ¿y qué mejor manera de mantener la paz si están todos muertos?, sin niños los viejos sólo se irán extinguiendo y al final reinará la paz permanente, sin magos oscuros, sin conflictos entre familias sólo una larga y duradera paz y silencio.

Fudge se quedó clavado de espaldas en el suelo completamente en shock, había condenado a todos. El cazador se alejó del mago y se acercó a la chimenea.

─No te preocupes Fudge, no serás el único responsable de la caída de Gran Bretaña, el viejo Albus te ayudara a cargar la culpa, recuerda que fue él quien me pidió ayuda la primera vez.

Fudge se puso blanco como un papel, cuando conocieron al cazador jamás pensó que algo como aquello podría pasar, maldijo su suerte y su estupidez, cuando aquel hombre se presentó hacía mucho llegó ofreciéndoles la solución a sus problemas, una manera de conseguir que las criaturas mágicas y los magos se unieran a la luz. Dumbledore aceptó en nombre del bien común, Fudge acepto por el poder y estatus que le daría este nuevo poder y Crouch, el viejo auror, aceptó alegando que así podrían mejorar. Les tomo siete meses juntar los ingredientes para el dominio y seis meses más escoger a Pandora Lovegood, una talentosa pocionista y alquimista para que fabricara la poción pero a partir de ese momento cuando aquella mujer, esa bruja con sangre de criatura, decidió destruir su arduo trabajo y todo fue cuesta abajo, a partir de ese momento las cosas empezaron a salir mal.

─¡Señor Ministro, señor Ministro! ¡¿Qué le ocurre?! ─los histéricos gritos de la sub secretaria trajeron devuelta al mago que se incorporó tambaleante.

─Dolores, llama a Kingsley ─ordenó dejándose caer en su sillón.

El Ministro de Magia sintió que el mundo se le iba encima, acababan de derrumbarse sus planes, su poder, su gloria; todo se esfumó en un sólo instante, pero entonces las palabras del cazador volvieron a su mente, se puso en pie y apresuradamente fue hacia la chimenea, cogió un puñado de polvos flu justo cuando la puerta se abrió y Kingsley ingresó.

─Señor Ministro ¿qué ocurre? ─pregunto el hombre.

─Reúne a todos los aurores que puedas y llévalos a Hogwarts, que estén preparados ─ordenó antes de ingresar a la chimenea y lanzar los polvos flu.


Dentro de la prisión de magos Helsing apareció. Luck, el líder de los escuadrones de cazadores junto a Regina y Rei se acercaron a su maestro, del trío Luck era el más joven y también el más sanguinario y ambicioso, cosa que Helsing de alguna retorcida manera apreciaba.

─Bien ¿todo listo? ─preguntó el cazador sonriente.

─Estamos listos, sólo esperamos sus órdenes ─respondió Rei.

─Entonces querida es hora de que abran ese portal, vamos a probar la letalidad de mis pequeños soldados contra los magos, veamos que pueden hacer un grupo de magos contra mis adolescentes neonosferatu.


El Sub jefe del Wizengamot estaba en absoluto silencio al igual que todos los miembros presentes, ninguno era capaz de emitir palabra alguna analizando lo que habían presenciado y después de que dos inefables llamados expresamente por el hombre para comprobar la autenticidad del cuarzo de luz y corroborar que nada había sido alterado tras lo cual los magos del Wizengamot se reunieron en privado.

─¿Crees que nos hayan creído? ─preguntó Tonks nerviosa.

─Los inefables comprobaron que el cuarzo de luz era auténtico y tú y Minerva contribuyeron mucho cuando mostraron lo que ocurrió el curso pasado en Hogwarts ─respondió Sirius.

─En ese caso sólo nos queda esperar ─dijo Luna.

Dentro de la sala privada…

─Lo que Albus, el Ministro y Bartemius Crouch hicieron no tiene nombre, es inconcebible ─dijo uno de los magos más viejos.

─Él no puede seguir siendo jefe del Wizengamot y menos aún director de Hogwarts, debe ser destituido de inmediato ─apoyó otro.

─Pues eso es cierto, con lo mostrado aquí lo que procede es efectuar un juicio contra Albus Dumbledore y Cornelius Fudge, ambos culpables del asesinato de Pandora Lovegood.

─Pero entonces tendremos otro problema, sin Fudge ni Albus ¿quién se encargará de la dirección de Hogwarts y del cargo de Ministro de Magia?, sobre todo ahora que ésta ola de secuestros está azotando la comunidad mágica.


─Encontraremos la manera de resolverlo pero ahora hay que retomar el control de la comunidad mágica.

En medio del mar sobre un pequeño bote, Endimión junto a Darien vigilaban la prisión mágica, la enorme fortaleza oscura estaba muy silenciosa, ni un solo sonido se emitía del lugar, incluso el mar siempre tormentoso que rodeaba la isla lucía más sosegado.

─¿Crees que vengan? ─preguntó Darien.

Moon me respondió afirmativamente así que si, sé que él vendrá y que no lo hará solo.

─Creo que eres demasiado confiado Endimión.

Un destello de luz proveniente de la prisión atrajo la atención de los dos hombres, Endimión se puso de pie y el bote se balanceó peligrosamente.

─¿Qué rayos es eso? ─preguntó Darien.

─Un portal, uno bastante grande, Darien creo que no vamos a poder esperar más.

Darien asintió, Endimión entonces sacó una varita y apuntó hacia el agua, el bote salió disparado hacia la prisión. Una vez en tierra firme bajaron del bote listos para enfrentar a los guardias pero todo estaba desierto, con sigilo cruzaron las puertas preguntándose si no estarían yendo directo a una trampa.

─Esto no me gusta ─susurró Darien.

─Es como caminar directo a una trampa ─respondió Endimión.

Un largo pasillo se abría frente a ellos completamente oscuro y casi al final se podía percibir una luz, con las varitas en las manos avanzaron preparándose para lo que enfrentarían, cuando estaban a unos metros de doblar la esquina de la cual provenía la luz una voz a sus espaldas los hizo saltar y girar en guardia encontrándose cara a cara con un grupo de vampiros algunos de los cuales reconocieron.

─¿Qué está pasando? ─preguntó Harry, habían llegado hacía sólo unos segundos y en cuanto vieron la luz supieron que algo había ido mal y antes de aterrizar los cuatro nosferstu se lanzaron hacia la entrada de la prisión seguidos de sus guardianes, dejando a Carrie y Satella a cargo del carruaje.

─No lo sabemos aún, estábamos por ir a ver ─respondió Endimión.

─¿Y qué esperan? ─dijo Elizabeth instándolos a avanzar. Darien y Harry se asomaron.

Al otro lado del pasillo en medio de una pared había una triqueta dibujada emitiendo una potente luz, dos mujeres tenían las manos juntas como si oraran y un grupo de cazadores cruzó el portal desapareciendo en su interior.

─Llegan tarde sanguijuelas, mis pequeñas creaciones ya están jugando con los magos ─rió Helsing.

─Esta vez no te dejaré ir cazador, pagarás por la muerte de Morgana ─gruñó Vald, sus ojos se habían vuelto completamente negros con un círculo rojo en medio, tenía los colmillos desplegados y sus garras listas para cercenar la garganta del cazador.

─Creo que eso lo dejaremos para otro día ─el cazador les hizo una reverencia antes de cruzar el portal dejando tras él a Regina y Rei.

Ambas mujeres vieron a su maestro cruzar y giraron, tenían varios pergaminos en las manos, Rei lanzó algunos que se transformaron en fuego pero Darien y Endimión los detuvieron, el más joven esquivó los ataques de Rei y logró sujetarla por la espalda en un descuido de la chica, Regina por otro lado tenía más experiencia pero Endimión fue capaz de pararla inmovilizándola con un hechizo, ella intentó romperlo pero todo fue inútil.

─Ríndete Regina, esta vez no puedes ganar ─dijo el hechicero.

─Ya es tarde Endimión, el maestro ha liberado a los neonosferatus ahora nada los podrá parar.

─¡Traidora! ¡¿Por qué les dices los planes del maestro?! ─chilló Rei forcejeando contra Darien.

─¿Qué haces aquí Rei? ¿Por qué estas con ese genocida? ─preguntó él.

─¡Suéltame adorador de monstruos, traidor! ─gritó la chica tratando de darle un codazo.

─Rei ¿qué te pasó?, te deje en casa con papá y mamá ¿porque volviste con él?

─¡Déjame ir suéltame! ¡Los vampiros deben morir al igual que todos esos malditos fenómenos! ─seguía forcejeando y pataleando, de pronto un sonoro slap se escuchó.

Carrie junto a Satella habían llegado y la primera calló a la morena de una cachetada, Darien se quedó sorprendido y Rei estaba en shock, los demás parpadearon sorprendidos al ver la ira en la mirada de la tímida Carrie.

La rubia desde que supo lo que ocurriría, todas las muertes, sintió su ira crecer, no quería perder a nadie, no quería que su creador y primer amigo sufriera y oír a aquella mujer gritar que merecían morir sólo hizo que su odio hacia los humanos creciera, deseó matarla pero se contuvo y solo atinó a callarla de aquel modo.

─Hay que matar a esos vampiros ¿no? así que dejemos de perder el tiempo ─ordenó Amon reaccionado, Harry buscó a Vald pero no había rastro de él ni de su guardián.

─¿Dónde está Vald? ─preguntó.

─Rayos, ese estúpido imprudente ─gruñó Elizabeth.

El portal se había cerrado y no había manera de saber a dónde había ido. Endimión miró a Regina, la mujer tenía la cabeza gacha y reusaba verlo a los ojos azules.

─Por favor Regina ¿adónde fue Helsing? ─pregunto amablemente.

─Es inútil Endimión, no pueden pararlo.

─Claro que podemos, aún no es tarde… por favor… ─pidió el.

─¡Nunca detendrán al maestro estúpidos monstruos, él los destruirá, no quedara nada de ustedes! ─gritó Rei recuperada del shock.

─¡Silencio! ─ordenó Elizabeth, añadiendo un hechizo que le dio directamente a Rei que a pesar de mover la boca no emitía ningún sonido.

─Regina por favor ¿a dónde fueron? ─insistió Endimión sujetando a la cazadora de los hombros.

─Es inútil…

─Por favor señora, por favor ayúdenos a detener esta locura ─interrumpió Harry los ojos verdes del adolescente lucían desesperados. Regina lo miró unos instantes que fueron suficientes, no podía hacerlo, no podía ser cómplice de exterminar una raza por mucho que adorara a su maestro, no era tan fuerte como creyó.

─Fueron al pueblo de los magos cerca del castillo Hogwarts ─susurró cediendo finalmente.

Endimión la liberó y ella cayó al suelo sin poder sostenerse, finalmente se había roto por esos ojos verdes tan llenos de súplica y que emitían una calidez que ella vio en los niños que su querido maestro había condenado, niños que rogaron por piedad, niños a los que ella ayudó a asesinar.

Harry agradeció la información y salió corriendo con los demás tras él, Amon se quedó al último, miró con tristeza a Regina y Rei, ambas eran inocentes sólo un par de victimas más que Vacile y Helsing arrastraron con ellos.

─Quédate con ellas Endimión, nosotros nos ocuparemos ─pidió el faraón.

─No, Helsing es mi responsabilidad.

─Está bien, yo cuidaré de ellas ─intervino Darien, que había dormido a Rei y ahora la tenía sobre su hombro.

─Regina, te prometo parar a Abraham ─susurró el hechicero al oído de la mujer, ella soltó a llorar incapaz de continuar retenido las lágrimas de la culpa que la abrumaba.

─Puedes usar nuestro carruaje, está fuera de la prisión ─indicó Amon.

Endimión suspiró, se puso en pie y salió rápidamente tras el faraón, fuera Harry había abierto un portal de agua directo al lago negro y todos ya se habían marchado, el único que quedaba era Taiki, el guardián del faraón le dio un ligero cabeceo a modo de saludo y Endimión trató de sonreír pero no pudo formar ni una mueca, ambos saltaron hacia el portal que se cerró dejando todo en silencio nuevamente.

Snape se acercó a las rejas, había escuchado todo y ahora que Azkaban estaba nuevamente en silencio temió quedarse allí, parecía que ya no había nadie y si se quedaba allí moriría de hambre, entonces oyó pasos y un joven moreno apareció delante de él con una un orbe de luz que flotaba iluminando su camino, sobre un hombro llevaba a una mujer desmayada y con su otra mano conducía a otra mujer que parecía un títere sin vida caminado sólo por inercia.

─Por favor no me dejes aquí ─pidió Snape, ya no le importaba si aquel sujeto era bueno o malo sólo quería salir de allí.

─¿Quién eres ─preguntó Darien deteniéndose.

─Los cazadores me capturaron y me encerraron aquí… por favor… ─el moreno estrechó la mirada analizando al hombre tras las rejas

Snape se quedó quieto hasta que el moreno pasó de largo, más súplicas del mago hicieron eco en las paredes vacías de la prisión, gritó y suplicó pero finalmente se dio por vencido, su destino era morir tras aquellas rejas. Sus piernas dejaron de sostenerlo y cayó al suelo.

Tras lo que parecieron ser horas las rejas de su celda se abrieron, el joven moreno tenía la varita fuertemente sujeta.

─Si intentas algo no dudare en matarte, mago ─advirtió.


En Hogsmeade cerca de la estación un portal se abrió sobre la superficie del agua haciendo a un lado los botes que transportaban a los alumnos, Harry salió de ahí y tras él los demás pero nada los preparó para lo que iban a presenciar: en la oscuridad de la noche gritos y llantos mezclados con rugidos animales y llamas alzándose iluminando todo el pueblo mágico como una gran fogata.

Los vampiros corrieron usando su velocidad y al llegar al pueblo encontraron el caos y la muerte con rostros de niños, los neonosfertaus no debían ser más de veinte pero eran tan veloces y letales que si hubiera más sería un infierno, en medio del pueblo un neonosferatu de unos diez años estaba prendado del cuello de una mujer, la criatura los vio y separó el rostro de su presa, la cara cubierta de sangre del niño asqueó a los vampiros, más aún cuando aquel ser gruño como una bestia, en aquellas criaturas ya no quedaba nada de racionalidad.

─Vamos hay que eliminarlos ─ordenó Amon.

Los nosferatu junto a sus guardianes se separaron pero con lo que ellos no contaban era que los cazadores también estaban allí y eran quienes estaban encendiendo las casas y haciendo que los desesperados magos las abandonaran y corrieran hacia la calle donde quedaban a merced de los jóvenes neonosferatus.

Dentro de Hogwarts Albus Dumbledore iba de un lado a otro, Fudge estaba sentado en una silla completamente pálido, Kinsgley algunos aurores que no abandonaron el Ministerio estaban también allí en silencio.

─Esto no puede estar pasando ─dijo el director.

─Kinsgley, hay que reforzar las defensas del castillo.

─¿Pero y Hogsmeade señor? ─preguntó un auror.

─El pueblo ya está perdido, no podemos hacer nada ─sentenció el director.

─Pero señor aún podemos…

─¡Refuercen las defensas del castillo! ─ordenó Kinsgley.

Los aurores se quedaron inmóviles, no podían creer que se les estuviese ordenando abandonar a todo un pueblo, no era posible ni querían creerlo y cuando salieron de la oficina del director fueron interceptados por la profesora Sprout, los hombres lo pensaron un poco pero decidieron decirle todo lo que ocurría, Pomona Sporut se horrorizó y corrió hacia su propia chimenea para llamar a los miembros de la orden, uno de los aurores la acompañó y usando la chimenea de la mujer llamó a su ex jefa a quien rápidamente informó lo que ocurría, Amelia les pidió que resistieran lo más que pudieran mientras ella conseguía ayuda.

Harry había liberado a sus familiares al igual que los demás. Carrie estaba detrás de Harry, Aurel estaba haciendo frente a cuatro cazadores, Elizabeth se defendía de una neonosferatu adolescente pero tal como había imaginado la criatura tenía la fuerza de un nosferatu adulto, Harry fue acorralado por tres cazadores más antes de que pudieran dar un paso los tres fueron suspendidos en el aire, Carrie tenía los ojos dilatados y sus colmillos destellaban con las llamas, de una casa un neonosferatu salió directo hacia ella más Harry lo lanzó al suelo impidiéndole avanzar, la criatura gruñó agazapándose listo para atacar.

Carrie se deshizo de los cazadores con facilidad y giró para ayudar a Harry pero su creador estaba arreglándoselas bien así que ella fue en ayuda de los magos sobrevivientes.

Al otro lado Elizabeth terminó de desmembrar a un neonosferatu, sus manos estaban manchas de sangre y Jasper no pudo evitar recordar cuando la conoció, su creadora era una niña aún cuando él la conoció en una situación similar, recordaba haberla visto salir de entre el fuego cubierta de sangre y con una sonrisa bailando en sus labios, eran tiempos oscuros cuando Elizabeth Báthory era la condesa sangrienta.

─Jasper hay que quemar los restos para evitar que vuelvan ─ordenó la rubia vampiresa.

─Entendido ─respondió él.

Elizabeth sacudió su mano con fuerza tratando de limpiarla, odiaba la viscosidad de la sangre y la manera en que manchaba su ropa pero olvido eso, había descubierto la debilidad de los neonosferatus, eran fuertes como un nosferatu sí, pero carecían de habilidad y destreza, ellos sólo se guiaban por el instinto atacando como salvajes confiando en su fuerza.

Otros dos neonosferatus la atacaron y Elizabeth decidió alzar el vuelo, grandes alas se abrieron en su espalda y se elevó sobre el campo, los neonosferatus intentaron alcanzarla más carecían de alas, la Condesa miró con tristeza a aquellas criaturas, era una lástima tener que acabarlos y era aún más triste que fuesen sólo niños que no tenían culpa alguna de lo que les había ocurrido. La ira recorrió su cuerpo, la Orden de Plata era la culpable. Satella vio a su señora volando, busco a Jasper con la mirada y lo encontró no muy lejos lanzando restos a la pira de fuego. La vampiresa sonrió esquivando una espada acordeón dirigida a su cuello por un cazador y salto hacia atrás, los cazadores la habían rodeado pero ella sonrió mostrando sus colmillos y sacó los dos abanicos de orialcon, en sus manos los abanicos metálicos se transformaron en armas letales.

Los cazadores que creyeron poder eliminarla se dieron cuenta de lo equivocados que estaban, con gráciles movimientos la vampiresa llenó el aire de polvo de diamante esparciéndolo con ayuda de sus armas, los cazadores empezaron a toser y en unos segundos estuvieron escupiendo sangre.

Casi al otro lado del pueblo Amon tenía la mirada oscurecida, había decapitado a tres niños, para él eso era una aberración pero no les dejaron otro camino.

Harry estaba usando sólo su fuerza y velocidad para pelear aunque después de oír lo que ocurriría en el futuro esperaba algo mas difícil, giró la cabeza, tras el Aurel estaba apagando el fuego de una casa, Carrie había liberado su lado oscuro y sin ningún remordimiento estaba eliminando a los cazadores que les salían al frente.

Casi saliendo del pueblo un enfrentamiento más fiero se llevaba a cabo, Vald tenía una herida en el abdomen que ya estaba casi cerrada mientras que Helsing tenía el labio y la mejilla sangrando.

En las puertas de Hogwarts un grupo de magos apareció, a la cabeza iba el nuevo Jefe Supremo del Wizengamot y junto a él otros cinco magos, todos empezaron a subir hacia el castillo cuando dos aurores les salieron al encuentro.

─Lord Bagnold no esperábamos que vinieran tan pronto ─dijo uno de los hombres.

─¿De qué hablas? ¿Acaso sabían que vendríamos?

─Llamamos a madame Bones, ella dijo que enviaría ayuda pero es un alivio que usted haya venido aunque creo que deberían haber traído a más personas…

─¿De qué hablas, qué está pasando? ─exigió saber el viejo.

Ambos aurores se miraron nerviosos ¿acaso se habían equivocado? Miraron al sub jefe del Wizengamot y procedieron a explicar la situación de Hogsmeade y todo lo que habían oído en la oficina del director de Hogwarts.

─¿Amelia Bones dijo que vendría? ─preguntó el mago.

─Así es.

─La esperaremos entonces pero antes tú y dos compañeros mas acompáñenos, tenemos un par de traidores que detener ─ordenó.


Oculto en la Casa de los Gritos Luck miraba hacia afuera elaborando un nuevo plan pues la llegada de los nosferatu había cambiado todo y ya no podía quedarse más con los cazadores, tenía que salir de allí pero no desperdiciaría la oportunidad de conseguir un ejemplar al cual estudiar, los ojos del joven se fijaron en el pequeño neonosferatu de cinco años que él había transformado, la criatura estaba sedada y en el cuello tenía un grueso collar eléctrico unido a una cadena hecha de una aleación de orialcon, era una criatura aún pequeña y fácil de controlar, por ahora. Miró una vez más afuera y vio a Helsing luchando contra un nosferatu, Luck se sorprendió al ver que a pesar de las obvias ventajas del vampiro el cazador le mantenía el ritmo y de hecho casi hacía retroceder a la criatura, por un momento se preguntó si hacia lo correcto huyendo, pero cuando el vampiro desgarró parte del brazo derecho de Helsing supo que no tenían oportunidad, miró nuevamente a su preciado espécimen, era una pena pero para él ya no había nada allí.

─Es una pena querido maestro pero no me puedo quedar.

El joven cogió la cadena que sujetaba las manos del neonosferatu, en su mente vislumbró el lugar al que quería ir, su laboratorio lejos de toda aquella locura, allí estudiaría la sangre de la criatura y su evolución. Él después de todo no era mago, ni siquiera un loco fanático religioso con aires de salvador como sus compañeros cazadores no, él era un hombre de ciencia, para Luck todo tenía una explicación y la razón de que estuviera con los cazadores fue una gran coincidencia pues lamentablemente cuando tenía quince años cayó por accidente en una trampa puesta por los paladinespara las personas como él pues tampoco era una persona común y corriente, pertenecía a un grupo de personas que los paladines solía llamar jumper, capaces de teletransportarse y no, no eran poderes sobrenaturales o al menos él estaba seguro que había una explicación científica, de hecho creyó haberla hallado pero entonces cayó en aquella trampa, los paladines lo encontraron y cuando ya se daba por muerto Helsing de la Orden de la Cruz de Plata vio su potencial lo arrastró con el hacia la sede de los cazadores y amplió su mundo enseñándole lo que se ocultaba bajo su nariz.

Ahora a sus veintidós años sabía cosas con las que personas normales sólo soñarían. Su plan había sido seguir con los cazadores, robar más de sus armas y su conocimiento pero todo se vino abajo cuando los nosferatu llegaron, ahora ya no tenía más opción que esa. Aseguró sus armas, acomodó mejor su capa y se subió la capucha, cómo última precaución colocó un bozal en el rostro de aquella criatura, aseguró con firmeza la gruesa cadena, visualizó una vez más su laboratorio y dio el salto, con una fuerte sacudida el joven y el inconsciente neonosferatu desaparecieron del lugar, como única evidencia dejaron un cráter de tamaño regular y un sonido zumbante en el aire.


El primer paso hacia un futuro diferente había sido dado… pero la pregunta era ¿sería este un mejor lugar o desataría algo aún más oscuro?, una pregunta que flotó en el aire y se grabó con tinta en los libros perdidos custodiados dentro de los muros de Avalon y donde un nuevo par de libros aparecieron.

La luna baila sola esta noche, no hay estrellas

Esta noche hasta el mar ha callado

Y en el profundo silencio de la bruma

Un llanto de vida resuena y al otro lado del océano

Se oye un lejano eco mientras el cielo se tiñe de escarlata

Molly abrió los ojos con una sensación helada en el cuerpo, su enorme cama estaba vacía esa noche pues sus dos amantes no estaban, Taiki y Neflyte habían ido a proteger a sus creadores y ella se sentía sola. Se puso en pie y salió de la enorme habitación, había tenido un sueño muy extraño dónde el cielo era rojo y lucía dos lunas pero lo más perturbador fue aquel verso que no dejaba de repetirse en su cabeza.

─No debería comer chocolate antes de irme a acostar ─se reprendió caminando a la cocina a preparase un bocadillo nocturno.

Continuará…