Harry potter y sus personajes son propiedad de JK Rowling


If I told you what I was,
Would you turn your back on me?
And if I seem dangerous,
Would you be scared?
I get the feeling just because
Everything I touch isn't dark enough
That this problem lies in me

Imagine Dragons /Monster


Días de Oscuridad - Amanecer

Amon miró nuevamente sus manos cubiertas de rojo, una vez más sangre de inocentes era derramada por la locura de un hombre, cerró los ojos, se había prometido no volver a derramar la sangre de un inocente pero no tenía otra opción.

Taiki se deshizo de un cazador y buscó a su creador, Amon le preocupaba y no era el único, todos los nosferatu a excepción de Harry tenían un pasado lleno de sangre y muerte por lo que esa batalla podría traerles viejos recuerdos y despertar aquello que se esmeraban en ocultar.

En el castillo de Hogwarts, Dumbledore no podía apartar la mirada de los miembros del Wizengamot ni de los aurores que le apuntaban con las varitas.

─Soy el jefe Warlock del Wizengamot y sus acciones…

─Mejor cierre la boca señor Dumbledore.

─Esto es un atropello ─alegó Fugde.

─Lo que ustedes hicieron es traición a la comunidad mágica señores, ustedes ordenaron la muerte de una gran mujer, una poderosa bruja, última conexión entre la comunidad mágica y las dríades, Pandora Lovegood ─dijo el sub jefe.

─¡Esas son mentiras no hay pruebas de eso! ─gritó Fugde.

Pero el sub jefe tenía la mirada fija en el director que a pesar de mostrarse inexpresivo se había puesto un poco pálido, los aurores permanecían silenciosos observando el intercambio verbal entre los dos hombres.

─Esa es una acusación seria señor, espero tenga manera de respaldarla o se tendrá que atener a las consecuencias ─dijo Dumbledore.

─Oh Albus, tengo la prueba de tu traición, o el comienzo de ella…

─No es posible ─Fugde susurró.

─De hecho Cornelius ustedes olvidaron quién era Pandora, una gran alquimista que gustaba trabajar con cuarzos de luz ─la cara de los dos magos palideció más al comprender lo que eso implicaba, habían sido descuidados─. Es mejor que se rindan, no tienen escapatoria ─agregó el viejo sub jefe, Dumbledore sujetó su varita pensando en una manera de escapar, sus ojos se posaron en la chimenea que estaba a sólo unos metros.

¡Lumus máxima! ─exclamó el anciano.

¡Incarcerus! ─gritó uno de los aurores al instante.

Cuando el grupo pudo ver bien Dumbledore estaba atado y su varita había rodado por el suelo, en un segundo varias varitas apuntaban a los dos hombres.

─Es triste ver como los grandes magos caen por sus ambiciones ─comentó el sub jefe.

─Fue por el bien mayor ¿porqué nadie lo entiende? Para derrotar a Voldemort alguien debía hacer lo que fuera necesario, Tom no sería vencido tan fácilmente ─siguió alegando a pesar de estar sometido en el suelo.

─Equivocaste el camino viejo amigo ─susurró el viejo sub jefe mirando con tristeza al que durante mucho tiempo considero un ser intachable.


Sirius junto a sus hijas y las dos mujeres estaban en la casa de Gimmauld Place, el sub jefe les había pedido que esperaran, Sirius observó la vieja casa a su alrededor, los aurores habían dejado de vigilarla y gracias a Kreacher supieron que no había ninguna trampa. Minerva estaba sentada en el sillón con un té en las manos, no podía dejar de ver a su ex alumno y tampoco podía dejar de pensar en Albus y en el futuro que tendría Hogwarts ahora sin una cabeza.

─No te preocupes Minerva, todo se resolverá ─dijo Sirius como si supiera en qué estaba pensando.

─No sé si eso sea posible ¿qué pasara con Hogwarts cuando se quede sin director?

─Tal vez sea momento de que vuelva al colegio, sus alumnos la esperan y alguien tiene que hacerse cargo ─intervino Tonks.

─Es cierto, sería una gran directora ─Sirius apoyó.

─Pero yo…

Sirius sintió un escalofrió y su sangre hervir, algo estaba pasando y tenía que ver con Elizabeth, los ojos del animago pasaron al rojo mientras se quedaba viendo al vacío.

─¿Papá? ¿Qué te pasa? ─preguntó Cassy asustada, Luna que se había estado quedando dormida en el sofá se despabiló.

─¡Sirius! ─llamó Tonks alarmada.

─Se parece a lo que le ocurre a Sybill cuando tiene una visión ─comentó Minerva viéndolo analíticamente

─Pero papá no es vidente ─respondió Luna.

Sirius seguía viendo a la nada, a pesar de que su cuerpo estaba ahí su alma había hecho un viaje hacia allá donde lo necesitaban.


En el castillo negro Chris repentinamente sintió una opresión en el pecho, se puso en pie, ese malestar que había sentido cuando habló con Harry se hizo aún más intenso, eso sólo podía significar que algo había pasado con Harry. Entonces escuchó el eco de un fuerte ruido proveniente de la habitación de Draco, el vampiro corrió hacia allá, al ingresar vio una copa de plata en el suelo y al rubio de pie en medio de la habitación completamente inmóvil, con algo de cautela ingresó y se acercó al chico pero el rubio tenía la mirada perdida, sus ojos grises brillaban de manera sobrenatural.

─¿Malfoy estás bien? ─preguntó pero no hubo respuesta, un leve quejido le hizo desviar la atención hacia la cuna de Rigel pero él bebe estaba dormido─ Malfoy ¿qué te pasa? ─preguntó poniendo una mano en el hombro del rubio pero una nueva opresión en el pecho lo hizo soltarlo─ ¿Qué rayos pasa? ─preguntó Chris a la nada.

─Es la conexión entre él y Harry, no está completa pero es muy fuerte ─explicó Molly desde la puerta, tenía el cabello revuelto y sus ojos verdes lucían cansados.

─¿Algo le pasó a Harry? ─preguntó angustiado.

─No lo sé pero sea lo que sea debe ser algo muy grave ─respondió compartiendo su preocupación.


Muy lejos de Inglaterra en la tierra del sol naciente una joven de cabello castaño también experimentaba ese trance, sus ojos verdes habían cambiado a ser rojos y un par de orejas de zorro blancas con puntas negras asomaron en su cabeza.

─¿Sakura-chan, Sakura-chan? ─llamaba su amiga asustada.

─Ella ya no está aquí ─susurró una mujer de cabellos castaños y ojos felinos.

─No te entiendo, si ella está justo aquí ─dijo la morena.

─Su cuerpo está presente pero su alma está lejos ─respondió la mujer aunque estaba sorprendida por el cambio en los ojos de la joven, jamás espero que su maestro y la dulce Sakura-chan hubieran cerrado el vínculo pero sin duda así era, los ojos carmesí eran la prueba.


En medio de Hogsmade Harry se había detenido, sus manos estaban rojas por la sangre de aquellos a los que había abatido, miró el cadáver a sus pies, era un niño que no parecía tener más de doce años, su cabello rubio estaba manchado de sangre y sus ojos ahora estaban vacíos por la falta de vida, Harry retrocedió impresionado, hasta ese momento no había caído en cuenta de lo que iba haciendo pues se había dejado llevar por el frenesí pero ahora finalmente lo asimilaba.

El olor de la sangre es tan dulce ─susurró una voz en su mente─, déjame salir, vamos a continuar ─ronroneó.

─No… yo…

Lo has disfrutado ¿verdad?, no lo niegues, está en tu naturaleza, esto es lo que eres, un depredador.

─No… ─Harry se llevó las manos al cuello, sentía la sed, una vez más su garganta se sentía seca como el desierto.

Déjalo salir, no temas, es tu naturaleza ─insistió la voz.

No muy lejos de él Amon tenía una situación similar, miraba una y otra vez a los neonosferatu muertos, la sangre había pintado sus manos y hasta se había colado un poco en su boca misma que saboreó.

Deliciosa ─ronroneo una voz en su cabeza al igual que a Harry.

─No, esto no está bien ─respondió el moreno.

No te resistas ambos sabemos que lo deseas.

─Es mentira, no lo deseo, yo…

Me necesitas como hace tanto, niño faraón ─ronroneó la voz.

Amon inhaló pero con cada respiración su garganta empezaba a quemar, cada bocanada de aire era una tortura, entonces sus ojos se tiñeron por completo de negro y desapareció todo brillo en ellos.

Elizabeth tenía sus alas desplegadas, se había alejado pues el olor de la sangre y el fuego empezaron a despertar en ella aquello que hace mucho creyó apaciguado, la sed estaba despertando sus más bajos instintos, al igual que a los otros la garganta le quemaba y tuvo miedo de caer una vez más en la locura sanguinaria.

Vamos querida, sabes que lo quieres.

─No, soy más fuerte que eso, no voy caer de nuevo ─dijo Elizabeth en respuesta a la seseante voz de su cabeza.

Déjame salir ─le ronroneó aquella voz, la condesa se sujetó la cabeza y se elevó aún más.

Cerca de la casa de los gritos Helsing se puso en pie una vez más, tenía el brazo desgarrado y profundos cortes en el torso y las piernas, el hombre apenas y podía mantenerse en pie.

Vald lo miró con desprecio, el cazador era resistente eso tenía que reconocerlo, ambos hombres se miraron con odio, Helsing a pesar de estar malherido se lanzó contra el vampiro quien aunque tampoco estaba tan bien lo esquivó con rapidez.

─Dices odiarnos pero has usado nuestra sangre para tu beneficio ─lo acuso Vald.

─No fue por beneficio… fue un pequeño sacrifico para poder eliminarlos… ─respondió el cazador con pesadez por el esfuerzo que hacía.

─Es momento de que el mundo se libre de alguien como tú, asesino.

─Quiero verte intentarlo sanguijuela.

Vald miró al hombre que había destrozado su vida, era momento de que pagara. Sus ojos azules se tornaron negros con un anillo rojo adorándolos, sus colmillos se alargaron más, sus garras adquirieron un color negro y en su pálida piel se resaltaron las venas debido al oscuro veneno mezclado con la sangre del vampiro que empezó a producir. A su alrededor el aire se volvió denso, pesado. Las nubes que cubrían a la luna se dispersaron y le permitieron a Helsing ver la forma del vampiro, tal visión le hizo dar un paso atrás, en todos sus años persiguiendo a los vampiros jamás vio aquella forma, ni siquiera en los neonosferatu. Los ojos del vampiro eran oscuros pero el aro rojo dentro de ellos emitía fuego y un odio tan profundo que le hizo temer, a él que siempre se vanaglorió de ser un hombre sin miedos más en aquel momento su cuerpo entero se estremeció y el terror inundó su alma.

«Cuando enfrentes a un vampiro jamás caigas en su mirada pues una vez que lo veas a los ojos te perderás» oyó alguna vez hace mucho y vaya que tenían razón.

Ambos se lanzaron hacia delante, Helsing tenía cubiertas las manos con unas garras revestidas con platino y rematadas con diamantes en las puntas que a simple vista se veían letales pero Vald no se detuvo pues sus propias garras eran letales, las sombras emergieron del suelo tomando forma de un águila.

Helsing hundió sus armas en la piel del vampiro pero no fue el único, en su costado derecho sintió las enormes garras desgárrale la piel, en ese momento se prometió que si moriría esa noche no lo haría solo y clavó con toda su fuerza las garras metálicas.

El agarre les mantenía muy cerca pero ninguno estaba dispuesto a ceder, el vampiro aspiró el aroma de la sangre del hombre que acabó con su vida cuando mató a su amor, se miraban a los ojos con intensidad, negro y rojo contra frío celeste donde todo lo que se leía era el deseo de matar.

Helsing sonrió y un poco de sangre color negra salió por su boca, Vald dio un paso atrás y enterró su mano en el pecho del humano, todo a velocidad sobre humana. Helsing soltó su agarre permitiendo que Vald se separara y se llevara una mano hacia su costado, una parte de abdomen había sido arrancado por aquellas garras artificiales. Vio como el cazador cayó de rodillas sus manos también estaban cubiertas de sangre pero el monstruo que habitaba en su interior permanecía silencioso contemplando como el hombre que asesinó a su compañera agonizaba ahogándose en su propia sangre.

─Yo amaba a Morgana ─dijo repentinamente el cazador, su voz era débil.

─No tienes derecho a pronunciar su nombre ─gruñó el vampiro.

─Pero ella te prefirió a ti… a un monstruo… ¿porqué no pudo amarme a mí?

─Y por eso la asesinaste ─escupió Vald desviando la mirada.

─Yo no la maté… ella… ella se inmoló… para proteger a tu progenie ─confesó alzando la cabeza y viendo al vampiro que seguía sangrando.

Los ojos oscuros del vampiro vieron en Helsing, durante un segundo, al joven enamorado de Morgna que alguna vez fue, era una pena que alguien con la inteligencia de aquel hombre se hubiera llenado de tanto odio pero finalmente todo parecía acabar tal y como siempre lo deseó, el final de aquel circulo de muerte y destrucción se cerraba aunque también lo hacía con sangre derramada.

─Adiós Abraham van Helsing ─se despidió Vald.

─Nos veremos en el infierno Vladislaus Dracul ─respondió el cazador y soltando un gran suspiro su corazón dejo de latir.

El cuerpo de Helsing se desplomó con un golpe seco, la sangre no tardó en emerger rápidamente pero tan rápido como salió se volvió polvo.

Milo suspiró, su creador al fin se había vengado, al fin la señora Morgana descansaría en paz, el cuerpo del cazador en el suelo adquirió un color cenizo para luego agrietarse. Vald se tambaleó y Milo lo logró sujetar, ambos observaron entonces como el cuerpo del cazador se deshacía dejando en su lugar un montón de tierra negra y una pequeña piedra de color rojo que perdió su brillo y se volvió un trozo de carbón.

─Se terminó al fin Milo, ya puedo descansar ─Milo vio la enorme herida de Vald aún sangrando, aquello no debía ocurrir gracias a la rapidez con que podía curarse, entonces la realidad lo golpeó: Vald estaba dejándose morir.

─No puedes irte ahora, por favor Vald ─pidió desesperado el adolescente guardián.

─Ya no queda nada por lo que vivir Milo, mi hija ya es una mujer, el hombre que me arrebató todo ya no está en este mundo y ustedes ya no me necesitan, ahora sólo quiero reunirme con mi Morgana, ella me ha esperado demasiado.

Milo lo ayudó a recostarse y colocó sus manos sobre la herida tratando de detener la sangre y obligarlo a sanar pero el líquido carmesí se escapaba por entre sus dedos al igual que la vida de su creador, recordó que hacía varias décadas atrás le pregunto a Vald qué haría una vez acabara con Helsing, en aquella ocasión el nosferatu solo sonrió y nunca respondió a su pregunta, ahora entendía porqué.

─¡No puedes dejarnos ahora Vald! No es justo la princesa aún te necesita ¡yo te necesito! Por favor… ─suplicó el griego.

─Ya no queda nada aquí para mi, Milo ─respondió en un susurro, estaba completamente centrado en obligar a su cuerpo a no sanar.

─¡No lo acepto Vald! ¡No puedes hacerme esto, no puedes dejarme aquí! ¡¿qué clase de guardián seria si dejo que mueras?!

─Quiero dormir Milo, quiero dormir y ya no despertar ─Milo iba volver a protestar pero una voz que no escuchaba hace siglos lo hizo callar.

Aún no amor mío, aún te necesitan en este mundo, nuestra pequeña es aún muy joven y te necesita ─ una hermosa mujer apareció frente al vampiro, los ojos de la dama eran color plata y su cabello parecía estar hecho de hilos de oro, portaba un largo vestido blanco etéreo.

─Morgana… ─susurró el vampiro, la sangre disminuyó un poco cuando alzó una mano hacia el rostro de su esposa.

Aquí estoy mi amor siempre estoy contigo y con nuestra hija ─dijo la hechicera tomando las manos del vampiro entre las suyas.

─Te extraño Morgana ─Milo se había quedado pasmado había visto fantasmas y alguna clase espíritus pero lo que estaba frente a sus ojos era algo más, incluso podía sentir aquel dulce aroma que el cabello de la dama desprendía, aquel que olía como el amanecer.

Yo también te extraño Vald ─susurro acercando su rostro hacia el del vampiro.

Vald acortó la distancia entre él y su esposa, un sólo roce despertó en él todos los sentimientos que durante años intentó acallar, el amor, la pasión y también la tristeza, todo en un beso que significaba demasiado.

Cuida de nuestra niña como hasta ahora, ella te necesita y recuerda que te amaré por siempre ─dijo la hechicera con una sonrisa luego de separarse.

─Espera Morgana, espera por favor ─pidió el tratando de tirar de sus manos para retenerla pero las fantasmales manos de la dama se transformaron en cientos de pequeñas mariposas de luz que volaron hacia el oscuro cielo

Nos veremos algún día mi amado conde ─susurró la voz de la dama en el oído de Vald.

Oculta en la casa de los gritos Lilith observó todo con tristeza, cuanto daría ella por evitarles tanta pena a sus amados hijos pero lamentablemente no tenía poder sobre la muerte y lo más que pudo hacer fue convocar el alma de Morgana para que por lo menos se despidieran adecuadamente aunque fuera después de tanto. La vampiresa miró en dirección al pueblo, sus niños estaban sufriendo y necesitaban ayuda, miró una vez más a Vald y supo que estaría bien, Milo cuidaría de él ahora quienes la necesitaban eran los demás. Sus ojos bicolor emitieron un destello sobrenatural antes de desaparecerse.

Fred y Geroge corrieron hacia la vieja taberna Cabeza de Puerco, hacía una hora despertaron con los gritos y explosiones, la gente salía de sus casas corriendo hacia las calles y todo era un caos, los gemelos primero creyeron que se trataba de un ataque de mortífagos pero después vieron a un niño vampiro derribar a un viejo mago, prendarse de su cuello y dejarlo completamente seco, poco después hubo más explosiones y el humo y el fuego desataron el infierno en Hogsmade. Se ocultaron en la tienda y quisieron entrar a Honeydukes para usar el pasaje oculto a Hogwarts pero no pudieron llegar a la tienda ya que esta voló por los aires cuando estaban a solo diez metros, entonces frente a ellos un grupo de cazadores apareció, en las manos llevan unas extraños artefactos similares a las piñas de pinos pero cuando lanzaban aquellas cosas hacia las casas o tiendas éstas volaban por los aires como si usaran hechizos explosivos.

─Vamos chicos hay que moverse ─les dijo madame Rosmerta cuando la hallaron corriendo en medio de aquel caos.

─¿A dónde vamos? ─pregunto Fred.

─¡Con el viejo Aberforth! ─exclamó la mujer, ambos la miraron sin entender pero ella ya había pasado por delante.

Así es como siguiendo a la dueña de las Tres Escobas iban corriendo hacia Cabeza de Puerco, tras ellos oían gritos y gruñidos pero en medio del caos vieron un destello verde y luego justo cuando llegaron a la puerta de la taberna en el cielo apareció una mujer vestida con un ajustado traje negro siendo sostenida por un par de grandes alas y aún con su pobre vista en la oscuridad y a pesar de la distancia que los separaba pudieron identificar a la madre de Cassiopea, la vampiresa repentinamente soltó un rugido animal y los pelirrojos vieron cómo se lanzaba hacia el suelo para luego elevarse con algo peleando entre sus brazos.

─Vamos entren de una vez ─gruñó el dueño del lugar obligándolos a entrar.

El viejo atrancó la puerta y puso un hechizo sobre ésta, Fred se dejó caer al suelo estaba exhausto y muy confundido.

─Es una locura allá fuera ─dijo el dueño de Honeydukes que en algún momento se había unido a ellos.

─Hay vampiros arrasando todo y esos hombres creo que son muggles – dijo una chica bajita que George reconoció como la dependienta de la librería

─¿Por qué nos están atacando los vampiros? ─preguntó madame Rosmerta.

─Por poder, por ambición o por cualquier otra estupidez ─gruñó el dueño del lugar.

Fred alzo la vista y en la oscuridad del lugar distinguió un par de ojos azules muy familiares, inquieto le dio un codazo a George quien lo miró y después hacia donde Fred le señaló, un pequeño destello de luz les reveló un poco del hombre que los estaba ayudando: era un mago de cabellos canos y larga barba, su rostro tenía algo de similitud con el de su ex director, incluso sus ojos eran de aquel peculiar color azul más estos reflejaban tristeza y odio, sentimientos que en Dumbledore nunca habían notado.

─¿Qué haremos ahora? ─preguntó Rosmerta.

─Esperar ─respondió el viejo mago.

En ese momento alguien aporreó la puerta, todos sacaron sus varitas listos para defenderse, los pelirrojos dejaron de examinar al anciano para mirar hacia la puerta.

─Ayuda por favor ─pidió una lastimera voz, Aberforth miró a los demás.

─No abra, podría ser una trampa ─dijo un mago.

─¿Y si sólo son sobrevivientes? ─preguntó Aberforth y todos desviaron la mirada, el mago gruñó molesto, los pelirrojos habían pasado al lado del viejo mago que miraba molesto a los otros refugiados para acercarse a la puerta.

─Por favor ─volvió a suplicar la voz, Fred miró a su hermano que le cuidaba la espalda y abrió, al otro lado de la puerta estaban tres personas; dos hombres y una mujer que sostenían sus varitas y miraron entre asustados y agradecidos a los presentes.

─Gracias ─dijo uno de ellos, se sostenía el costado aunque no soltaba la varita, George y los demás los vieron mejor cuando varios rayos iluminaron el cielo. Un gruñido gutural resonó por encima de los gritos y lamentos que habían llenado el pueblo de magos.

─¿Qué es eso? ─preguntó Rosmerta temblando.

─Vamos, vengan ─ordenó Aberforth, todos lo siguieron hacia el segundo piso.

En medio de Hogsmade Elizabeth junto a Amon estaban teniendo problemas para frenar a Harry, los tres nosferatus habían sentido la sed pero los mayores controlaron sus impulsos y la frenaron más ese no fue el caso de Harry, él era el más joven y por ese motivo el más vulnerable, terminó cediendo a su sed y fue un desastre total, los pocos cazadores que aún permanecían con vida fueron asesinados por el moreno de la manera más insólita y sangrienta, Amon intentó detenerlo con ayuda de Elizabeth pero a ambos se les pasó que Harry había sido una anomalía aún más grande de lo que ellos esperaban, el chico podía usar tanto la magia oscura y la nigromancia como la magia blanca.

─Esto no pinta bien ─dijo Elizabeth luego de usar la nigromancia para invocar a los muertos y ayudar a frenar a Harry sin resultado.

Amon hizo una mueca de dolor, había logrado someter al moreno con cadenas de sombras pero la magia blanca acudió en su auxilio y lo liberó lastimando al egipcio en el proceso.

─Lizy hay que detenerlo antes que arrase con todo ─dijo Amon.

─¿Cómo? La nigromancia no sirve, la magia blanca lo protege y es tan fuerte como nosotros ─incluso más en ese momento debido a su estado de frenesí.

─Entonces usare la oscuridad más profunda.

─Amon…

Elizabeth clavó su mirada en el mayor que levantaba una vez más a los muertos aunque esta vez había algo diferente los ojos de todos los cadáveres, eran negros.

─¡Harry! ¡Para por favor! ─pidió Aurel poniéndose de pie y acercándose a él, Carrie también se acercó.

─Condesa ¿se encuentra bien? ─preguntó Satella.

─Harry ha perdido el control, la sed lo controla.

─¿Qué debemos hacer? ─preguntó Jasper.

─Es mi deber detenerlo, yo soy su guardián yo… ─Aurel no sabía qué hacer.


En la mansión cercana al castillo negro Hermione estaba tiritando en su cama, repentinamente un terrible dolor invadió su cuerpo y su ritmo cardiaco se aceleró, después vino el calor, la castaña quiso gritar pero se contuvo mordiendo una almohada más cuando el calor pareció disminuir le siguió un frío intenso, sentía como si cada uno de sus miembros se estuviera congelando y su cuerpo dejó de responderle, quiso pedir ayuda pero no pudo, además estaba cada vez más pálida.


En el castillo negro Safrina dejó de preparar la botella de leche para Rigel y miró hacia afuera, algo había cambiado.


Dracó parpadeó confundido, sentía que había estado en un sueño, miró a su alrededor y vio fuego, se alarmó y buscó a su hijo pero no estaba por ningún lado, de hecho ya no estaba en su habitación.

─¿Dónde rayos estoy?

─ Al parecer en Hogsmade ─respondió Sirius mirando las ruinas y hogueras que rodeaban el lugar.

─Amon me necesita, lo siento ─dijo una voz algo tímida y delicada.

Los dos hombres se fijaron entonces en la tercera persona allí, era una chica delgada de cabello castaño y ojos verdes pero eso no era lo más relevante, para sorpresa de los ingleses en la cabeza de la muchacha habían dos orejas de zorro que se movían hacia los lados.

─Veo que han venido - dijo una cuarta persona.

Los tres entonces se percataron de una adolescente rubia que desentonaba por completo con todo, en apariencia no debía tener más de quince años y aún así su cuerpo era pequeño, tenía un cabello rubio tan largo que casi llegaba hasta sus pies atado con una cinta en la mitad de la espalda, usaba un vestido blanco ceñido en el pecho y suelto hacia abajo. Podía pasar por una niña frágil pero los ojos bicolor les daban una clara advertencia de que confiarse seria lo peor que pudiesen hacer.

─¿Quién eres? ─preguntó la castaña.

─Lilith, pequeña Sakura, la madre de los nosferatu ─respondió dándoles una sonrisa.

Los tres se quedaron en shock, esto no podía estar pasando, esa… niña no podía ser el origen de la raza de vampiros. La rubia sonrió arrogantemente, adoraba causar esa impresión en los que la conocían.

─No puede ser ─dijo Sirius.

─Claro que puede ser pero no están aquí para cuestionar mi maternidad, mis hijos los necesitan; Sirius, Sakura, ustedes conocen y han visto la oscuridad, han caminado de la mano con un hijo de la oscuridad y no han perdido su luz y eso es precisamente lo que ellos necesitan ahora, luz. En cuanto a ti Draco, Harry te necesita ahora más que nunca, eres su esperanza pero debo advertirte que de momento no es él mismo ─explicó.

─¿A qué te refieres? ─preguntó el rubio.

─Lo descubrías cuando lo veas.

El mundo a su alrededor se puso de varios colores y los chicos aparecieron en otro lado del pueblo, rodeando el lugar había cuatro vampiros y en el centro sobre un montón de cuerpos destrozados y restos de escombros tres nosferatu estaban de pie, la luz del fuego les daba un aspecto oscuro y su piel tenía un color naranja extraño.

─¿Lizy? ─llamó Sirius, la vampiresa giró la cabeza con lentitud, sus ojos eran completamente negros. Sirius suspiró, una sola vez había visto aquello, al verdadero nosferatu, al ser oscuro que Elizabeth ocultaba en su interior─ Lizy todo ha terminado ─ la vampiresa gruñó─ ya estoy aquí querida.

─¡Lord Black! ─exclamó Jasper sorprendido al verlos ahí y asustado por la situación.

─Amon, no sabes cómo y te he extrañado ─exclamó Sakura y sin miedo corrió hacia el centro donde el egipcio estaba.

Draco dio un paso atrás, a él no le pasaba por alto toda la sangre y cuerpos que cubrían el suelo por no decir que los tres nosferatu estaban completamente empapados en sangre, además los ojos de los vampiros trajeron sus recuerdos de segundo año, aquellos ojos negros, vacíos, la oscuridad completa que habitaba en Harry lo aterraba, podía ver esos ojos, los colmillos y las garras brillando a la luz del fuego.

─Sabía que no eras el correcto ─dijo Aurel, Draco pegó un brinco, no se había percatado de que el ruso estaba al lado suyo.

─Él es la pareja de Harry Aurel, pero no podemos forzarlo a aceptar a Harry, después de todo mis hijos son demonios, es la verdad, no se puede cambiar.

─Solo soy un humano ─dijo Draco.

─Y eres precisamente lo que Harry necesita, los humanos poseen la capacidad de caminar en la oscuridad y no perder su fe, su esperanza ni su luz ─dijo Lilith.

─No importa, él es mi responsabilidad, yo lo protegeré yo… ─insistía Aurel.

Draco miró a Harry, esos ojos le daban miedo, no negaba que estaba asustado pero también sabía que Harry no era sólo oscuridad, Harry era un tonto impulsivo y arrogante pero era su tonto, él era suyo y nadie diría lo contrario. Aurel miró sorprendió cuando el rubio inglés empezó a caminar hacia el moreno.

─Estúpido vampiro ─dijo Draco cuando estuvo frente a él, Harry lo miró con aquellos ojos tan negros, Sakura se rió entonces y Draco giró a verla notando que la castaña era traslucida pero comenzaba a hacerse tangible mientras sus brazos estaban en el cuello de Amon.

─Draco ─la voz de Harry fue un gruñido cavernoso y profundo.

─Aquí estoy, contigo ─respondió en un susurro acercándose a su pareja y apenas su mano tocó la mejilla de Harry sintió un tirón en el ombligo, después percibió el olor a sangre y el humo que le hicieron darse cuenta de que se había aparecido, ya no era sólo una forma astral, Harry aún tenía los ojos oscuros pero no dudo en atraerlo hacia él y besarlo.

Draco luchó por dominar pero el moreno terminó ganando más en venganza Draco le mordió el labio y un poco de sangre se coló en su boca, el sabor metálico extasió al rubio pero el moreno no estaba satisfecho así que separándose un poco hundió sus colmillos en el cuello ajeno, Draco tiró la cabeza hacia atrás, aquello había sido muy extraño.

─Te amo Draco ─dijo separándose de su cuello pero sin soltarlo.

─El último vínculo la sangre dada voluntariamente ─dijo Lilith, Draco y Harry miraron hacia donde la adolescente rubia estaba sonriéndoles y Aurel notó como los ojos color plata del mago se habían vuelto carmesí.

Las demás parejas también giraron, todos tenían los ojos color carmesí y unos pequeños colmillos se podían apreciar en sus sonrisas.


En el castillo negro Chris estaba histérico, Malfoy se había desvanecido delante de sus narices y mientras a él se le paraba el corazón una vez más, Molly no podía evitar sonreír, lo había sentido, la magia de los vínculos, Harry y Draco se habían unido finalmente y ahora nada los separaría.


En Japón Tomoyo escuchaba sorprendida la explicación de su anfitriona pero cuando le explicó sobre el vínculo y sus tres fases Tomoyo se sonrojó, su querida Sakura-chan estaba unida para toda la eternidad con Amon. Un suspiro escapó de sus labios imaginando a su amiga con él pero entonces se preguntó si Touya – kun lo sabía.


En Grimmauld Place las mujeres estaban listas para ir en busca de Sirius pero en ese momento un patronus con la forma de un perro de gran tamaño se presentó en la sala.

Estoy a salvo no se alarmen, estoy junto a Lizy, volveré tan pronto pueda ─la voz de Sirius salió del animal.


Mientras todo eso había estado ocurriendo los aurores junto con un grupo de la Orden aparecieron en Hogsmade, Amelia miró horrorizada los cuerpos ardiendo y las casas y locales destruidos, los aurores más jóvenes no lo resistieron y vomitaron.

─Vamos a dividirnos y buscar sobrevivientes.

─Los cúlpales de esto tiene que pagar ─declaró el sub jefe del Wizengamot.

─Le aseguro que…

Fue interrumpida por un ruido proveniente de las ruinas del bar Las Tres Escobas, de ahí salió un niño que no debía pasar los diez años, estaba pálido y tenía cortes por toda la cara, su ropa estaba hecha jirones.

─¿Hey estás bien? ─preguntó Amelia aunque siempre manteniendo su distancia, algo en aquel pequeño la inquietaba.

─Todo ya está bien pequeño, no hay de qué preocuparse ─dijo una joven auror acercándose.

─Seydox no ─la llamó madame Bones cuando vio a la joven acercarse sin ninguna precaución.

Todo pareció ralentizarse, la chica se agachó para poder ver al niño pero éste alzó la cabeza y todos pudieron apreciar sus ojos al igual que los colmillos, el crio que parecía herido mordió el cuello de la chica y en pocos segundos estuvo muerta.

¡Incarcerus! ─gritó Amelia pero el vampiro era más rápido, Billy rogó internamente por qué sus hermanos no se hubiesen tenido que enfrentar a eso.

─¡Billy cuidado! ─gritó Adam, su compañero, pero ya era tarde, el pequeño vampiro lo hizo caer y mordió su cuello, sintió el dolor atravesándole pero así como apareció se detuvo.

─Sabía que quedaba uno más ─dijo una voz.

─Diablos son como ratas ─añadió otra.

─Me desharé de él ─habló una tercera voz, Billy giró la cabeza y vio a un grupo de lo más pintoresco, suspendido en el aire estaba el niño vampiro que gruñía y mostraba los colmillos aparentemente levitado por una jovencita rubia que tenía su mano levantada con los dedos ligeramente cerrados.

─¿Quiénes son ustedes? ─preguntó Amelia sacándolo de sus divagaciones.

─Madame Bones, Lord Bagnold

─¿Lord Black que hace aquí? ─preguntó Billy.

─Es una larga historia pero no para este momento, estamos cansados, hablaremos después ─dijo Amon.

─No pueden irse hasta que no me digan que pasó ─exigió la ex jefa de los aurores.

─Bien señora ¿porqué no se lo pregunta a los sobrevivientes? ─respondió Lizy señalando hacia las afueras del pueblo.

En ese momento Vald se apareció junto con Milo, el conde vio a sus compañeros y sonrió al verlos con sus respectivos compañeros.

─Madame Bones ¿porqué no dejamos que descansen mientras buscamos a los sobrevivientes? – sujirio lord Bagnold

La mujer no respondió de inmediato sino que miró al grupo unos momentos más pero finalmente accedió.

─Está bien. Pero hasta que terminemos aquí pueden quedarse en…

─Nos quedaremos en el castillo madame Bones, le doy mi palabra de que nada ocurrirá ─interrumpió Sirius, la mujer lo miro asintiendo luego de unos momentos. Apenas el grupo se marchó mandó a un patronus para alertar a los del castillo y ordenar que mantuvieran vigilados a todos en aquel grupo.

Amon suspiró, los magos les habían dado toda un ala vacía en las mazmorras lejos de todos los alumnos, no era como si a él le importara, de todos modos le daba lo mismo donde dormiría mientras pudiese estar con su querida estrella.

─Fue una tontería lo que hicimos ─dijo Lizy entrando repentinamente a la habitación del moreno.

─Creí que no había otra opción ─respondió Amon enfurruñado.

─Espero no volver a repetir la experiencia ─añadió Lizy.

─Tampoco estuvo tan mal, sólo perdimos un poquito el control, nada del otro mundo ─respondió restándole importancia.

─Nos dejamos dominar por la oscuridad y en lugar de frenar a Harry casi lo ayudamos ─reclamó molesta

─Supongo que podrías tener un punto pero recuerda que nuestras intenciones fueron buenas.

─El camino al infierno esta pavimentado de buenas intenciones ─respondió Lizy antes de marcharse.

Lo que quedaba de la noche y casi todo el amanecer los nosferatu se relajaron, habían cambiado las cosas y lo ocurrido la noche anterior ahora sólo parecía un sueño, o una pesadilla.


Cerca del castillo negro en la casa donde se estaban quedando los humanos James percibió un aroma extraño, miró a Oriana, la niña estaba completamente dormida, sonrió pero debía asegurarse que todo estuviese bien así que siguió el extraño aroma y llego a la habitación de Hermione, dio un par golpes suaves pero no obtuvo respuesta.

─Seguro está dormida ─se dijo.

Pero aquel aroma tan parecido a un vampiro lo alertaron, tenía que comprobar que todo estuviese bien.

Dentro de la habitación Hermione estaba tendida en su cama, el dolor se había ido, al fin todo había parado. Abrió los ojos, durante toda su agonía los mantuvo cerrados y ahora finalmente podía abrirlos, con cuidado se sentó en la cama y caminó hacia el baño, se sentía extraña. Se lavó la cara y al alzar la cabeza se vio en el espejo, sus ojos ya no eran iguales uno de ellos era rojo y el otro era marrón, algo muy malo le había pasado.

Continuara…

Regrese jeje

No tengo perdón pero tuve unos buenos motivos para tardarme tanto

Aunque espero que el capítulo lo compense

y les prometo no volver a tardarme tanto a partir de ahora

espero sus reviews fuentes de inspiración .