Un Nuevo Aviso
Era de noche, Jaime estaba con Tyrion en un bar del Lecho de las Pulgas. Éste le había insistido que fueran a divertirse un rato. Pero él estaba lejos de compartir su entusiasmo. Mientras su hermano coreaba la letra de la canción de rock que estaba tocando una banda en vivo (y bebiendo de un jarro grande de cerveza), él se sentía molesto por la música estridente. Sacó su celular y advirtió que tenía una llamada perdida de Brienne. Se incorporó.
Esa semana había visto poco a la chiquilla porque él había decidido darle espacio para que pasara estos días con su padre. Mientras tanto, había estado muy ocupado, ya sea con los entrenamientos de los chicos y los suyos propios. A eso había que sumarle los extraños mensajes, que aún llegaban, no sólo a él, sino también a Tyrion, Kevan, la empresa y a la mansión de su padre. Su hermano le había contado que Tywin había contratado los servicios de un investigador llamado Varys para que descubriera quien estaba detrás de esto. A Jaime le resultaba extraño el modus operandis de los sujetos, a simple vista parecía broma de adolescentes.
Suspiró y llegó a la puerta, mientras llamaba a Brienne. Al quinto tono, ella contestó.
—Hola chiquilla—le dijo.
—¿Dónde estás?
—En un bar con Tyrion…
—¿Se están divirtiendo? —preguntó
—Él sí…
—Jaime, tienes que venir mañana. Mi padre se va el sábado temprano y quiero hacer una cena para ambos.
—De acuerdo.
—Además mi padre tiene grandes deseos de hablar contigo, en verdad.
—Iré, descuida.
—Además tiene información sobre el origen de la flecha, te interesará escucharlo.
—Rayos chiquilla. Siempre tan cumplidora.
Él hubiera querido que se distrajera, después de todo estaba metida en estos asuntos por culpa de él. "Por estar conmigo".
—Sabes que te quiero ayudar.
—Lo sé—le susurró.
—Te espero…
—Ok
Él guardó el teléfono en el bolsillo y volvió a la mesa.
—¿Era tu novia? —gritó Tyrion por sobre el estruendo de la música.
—Seeh
—La extrañas ¿eh? Preferirías estar con ella que aquí conmigo—a su hermano ya se le estaban pasando las copas.
—¿A qué hora nos vamos? —preguntó fastidiado.
—¡¿Qué?!
—¡¿A qué hora nos vamos?! —gritó también, para hacerse escuchar.
—¡Faltan los mejores temas!
Él suspiró con resignación, bebió un poco de cerveza y volvió a sacar el teléfono. Revisando distraídamente los últimos mensajes que había recibido de la chiquilla. Su hermano carraspeó.
—Ella te hace bien, yo tenía razón.
Jaime puso los ojos en blanco.
Pasó por lo menos media hora, hasta que su hermano estuvo dispuesto a irse.
—Vamos por allá—le dijo Tyrion señalando la calle, una vez que salieron del local.
Él se encogió de hombros y se prendió la chaqueta. La noche estaba fría y ya estaba casi todo cerrado.
Justo cuando iban llegando a la esquina, Tysha salió del restobar en el que trabajaba. Se puso en puntas de pie para cerrar la cortina de metal.
—Por eso querías venir—le dijo Jaime adelantándose para ayudarle.
—Shhh—dijo él.
Tysha se volteó de pronto.
—Hola chicos—los saludó— ¡Me asustaron!
—Hola Tysha—la saludaron ambos a la vez mientras Jaime la ayudaba a bajar la cortina con su mano buena.
—Gracias—le dijo amablemente y luego se volvió a Tyrion—, hace tiempo que no venías—era un reproche.
Jaime sonrió para sí y se quedó atrás a propósito. Revisó otra vez su celular.
BRIENNE: Llegaste a casa?
Le había preguntado la chiquilla, pero justo cuando iba a responder, escuchó un silbido y un grito, mientras sentía que algo le pasaba por el lado. Levantó la vista de la pantalla.
Tysha era quien había gritado, su hermano miraba para todos lados desorientado y luego señaló algo que había a la espalda de Jaime. Él se volteó y en efecto, una flecha larga estaba clavada en un poste.
Otro silbido, se agachó por instinto y una segunda flecha pasó por encima de su cabeza. Esta vez iba dirigida hacia Tysha y Tyrion. Ella se agachó, llevando a su hermano consigo. Él la abrazó.
Jaime se dio vuelta, aún en el suelo y percibió una silueta. Se paró ágilmente para tirarse contra el sujeto, pero éste salió corriendo. Lo iba a seguir, pero Tyrion lo detuvo.
—No Jaime…—su expresión era seria, hasta parecía haber perdido rastro de su embriaguez.
—¿Qué fue eso? —preguntó ella, mientras se incorporaban. Temblaba un poco y Tyrion le tomó la mano.
—Fueron dos esta vez—le dijo Jaime a su hermano.
Él lo miró seriamente y asintió. Mientras Tysha los observaba a ambos sin comprender. Jaime sacó la flecha del poste, no había ningún mensaje esta vez.
—¡Ahí viene un taxi!— exclamó de pronto Tyrion. Se aproximó a la acera y lo hizo parar—.Te acompañaremos a casa—le dijo a la chica. Ella asintió.
Jaime se subió al asiento del acompañante. Todavía tenía el celular en la mano, sudaba. Había un mensaje de Brienne.
BRIENNE: Todo bien?
Él se guardó el teléfono en el bolsillo. Tysha dio la dirección de su casa.
—¿Los asaltaron? —les preguntó el taxista mirando sus caras—Vi a un tipo corriendo hacia el lado contrario.
—¿Recuerda su aspecto?
—La verdad no, apenas lo vi un poco—meneó la cabeza—, esto pasa todos los días por aquí.
Sin embargo, Jaime sabía que no tenía nada que ver con el barrio.
A los diez minutos, llegaron.
—¿Quieren pasar a tomar un café, chicos?
—Yo paso—dijo él—, pero ve tú Tyrion.
Los ojos de su hermano lo miraron dudosos desde el espejo retrovisor.
—Jaime…
—Anda con ella, no está bien despreciar la invitación de una dama.
Él asintió y ambos se bajaron.
Llegó a su casa y se sentó en la cama. Sacó su celular, los tickets azules le indicaban a la chiquilla que él la había leído. No quería contarle lo ocurrido, no todavía.
YO: Llegué bien
Le dijo.
