Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling
Este fic participa del reto especial navideño "Navidad en pareja" del foro "Provocare Ravenclaw".
Pareja: Evan Rosier –Peter Pettigrew (random decidió la pareja y admito que me inspiró mucho xD)
Para Evan Rosier, slytherin de sexto año, las festividades de Yule eran las más aburridas. Odiaba ver todo el castillo atiborrado de decoraciones sin sentido y lo peor de todo, los muérdagos. Afortunadamente, aún no le había tocado, pero había visto a sus amigos en apuros un par de veces para saber que no quería vivir la experiencia. Sabía que, si pasaba debajo de uno con alguien, se quedaría sin poder moverse del lugar hasta que besara a la otra persona y eso no le hacía ni una pizca de gracia. Pero Evan no era una persona con suerte, así que justo el día que decidió –por fin- aceptar su sexualidad, un estúpido muérdago arruino su día.
El día había empezado perfectamente. Faltaba poco para las vacaciones, así que se sentía relajado. Parándose frente al espejo, se miró por largo rato y al final decidió que era hora de afrontar la realidad, no era el fin del mundo si le gustaban los chicos ¿no? Además, no quería terminar el colegio como todo un perdedor, así que necesitaba encontrar pareja pronto y bueno, para que mentirnos, quería perder su virginidad antes de dejar Hogwarts.
Iba ensimismado en sus pensamientos cuando, al pasar por un pasillo, se quedó clavado en el lugar. Miró horrorizado hacia el pequeño muérdago que parecía burlarse de él encima de su cabeza y miró a su alrededor para ver a quien debería besar. Peter Pettigrew estaba a su lado.
—¡Merlín! ¿Enserio? —gritó mirando hacia arriba.
Peter lo miró confundido y sonrojado.
—¡Oh, está bien!—exclamó y en un rápido movimiento, besó al chico y se alejó a toda prisa, intentando olvidar el suceso.
Una semana después, iba caminando con cuidado, alejándose de cualquier persona que se le acercara para no tener que volver a repetir el mismo error y mirando cada pocos segundos hacia el techo, en búsqueda de algún muérdago.
—Lo siento —se disculpó una chica que corría en dirección contraria a la suya y que había terminado chocando con él.
Evan se giró para gritarle que tuviera cuidado pero se arrepintió enseguida, pues al volver a su camino, quedó clavado –de nuevo- en el suelo. Peter bajó la mirada rápidamente, sin atreverse a mirar a la cara a Rosier. No era posible que volviera a pasar. ¿Cuántas posibilidades había de eso? No, no y no. Se negaba a volver a besarlo. Con el ceño fruncido, se cruzó de brazos y no se movió. Minutos más tarde, Pettigrew carraspeó incómodo con la situación.
—Rosier..— llamó Peter. Evan lo miró de reojo—, tengo que ir al baño.
Rodando los ojos y soltando un bufido de fastidio, Evan se acercó y le plantó otro beso en los labios, para después volver a fugarse.
En cuanto las vacaciones habían empezado, Evan había decidido no arriesgarse y no salía de la Sala Común a menos que tuviera hambre y eso era solo para hacer una rápida parada al Gran Comedor y volver corriendo a la seguridad de las mazmorras.
Estaba volviendo a la Sala Común después de una gran comida, cuando, al girar por el pasillo, Pettigrew chocó con él. Evan estaba por huir antes que un muérdago apareciera sobre su cabeza, pero fue demasiado lento.
—Creo que es el destino —susurró Peter enrojeciendo.
Evan nunca había creído en el destino, pero que se quedara atrapado tres veces bajo el muérdago con Peter, no era ninguna coincidencia. ¡Era simplemente imposible! Así que, tal vez embriagado por el espíritu festivo, tal vez por haber abusado del ponche con alcohol, decidió hacerle caso al destino. Se acercó despacio y besó a Peter con dulzura. A pesar de sentir sus extremidades libres del hechizo, no paró. Obligó al gryffindor a abrir la boca y empezar una lucha con sus lenguas. Peter, sin parar de besar a Evan, guardó la varita que tenía escondida detrás de la espalda. Ya no necesitaría conjurar más muérdagos.
