31. Desilusión
Unas horas antes de la llamada de Jaime a Brienne…
Jaime caminaba lentamente hacia el edificio de Lannister Corp. Se sentía entre cansado y melancólico, pero por otro lado más satisfecho consigo mismo que antes. No había ido a Baelor en semanas, sólo estaba en la empresa ayudando a Cersei, trabajando afanosamente para estabilizar el caos que había quedado, era lo único que podía hacer por su padre y lo haría.
Miró su celular, a su estado se le agregaba exasperación por el simple "ok" de Brienne. Seguramente estaba enfadada porque él no la había llamado, pero de verdad no había tenido tiempo y también estaba aburrido de su hosquedad de los últimos días. Era cierto que no habían podido pasar muchas horas juntos, ni entrenaban como antes, pero no era porque él no quisiera.
"Mierda, ¡no hemos tenido sexo desde casi un mes!"
Los intentos de acercamiento de su parte, se esfumaban en un rato. Es que ella actuaba como si se estuviera alejando cada vez más. Jaime no lo soportaba.
Llegó al piso 10, donde estaba la oficina de Cersei y la de su padre "la que había sido de él". Golpeó, Cersei lo hizo pasar.
—¿Dónde están los demás?
Ella le había dicho que se reunirían todos.
—¿Qué importa? —le preguntó. Se había cambiado la ropa de oficina por un vestido verde ajustado y escotado, además se había soltado el cabello.
—Me dijiste que era una reunión importante…
—Lo es—se dirigió a una mesa que estaba al lado de la ventana y sirvió dos copas de champagne. Le ofreció una—Quiero que celebremos, hermano...
Esas semanas, Cersei había estado más dulce que nunca. Habían trabajado bien juntos y pronto él estaría libre para volver a Baelor "y con Brienne".
—¿Celebrar qué?
—Nuestra reconciliación.
—Cersei, yo no pienso quedarme.
—¿Por qué no lo harías? Trabajamos bien juntos, nos complementamos como siempre había sido…
No lo engañaba, aunque él lo quisiera, ella nunca querría compartir el poder.
—Jaime , podríamos recuperar lo que tuvimos…
—No, Cersei—la cortó—, yo tengo novia y tú estás casada.
—¡Pero hermano!—rió —, ¡Por favor!
—Que…
Volvió a reír.
—No puedo creer que me reemplazaras con ella.
—Hace unos tres años de atrás, no te habría reemplazado con nadie , Cersei…pero tú te casaste y mi vida cambió…para mejor…
—Nunca te quise dejar, te lo he intentado explicar—le dijo—podríamos haber seguido juntos, no nos habríamos podido casar de todos modos, pero tú no quisiste escuchar…
—No quiero hablar del pasado.
Ella pareció alterarse un poco pero volvió a recuperar la calma.
—Jaime ¿es que no lo ves? Nosotros nos pertenecemos, lo de Robert no significa nada, es un formalismo. Es a ti a quien deseo, a quién quiero dentro de mí…—una mano le tocó la mejilla y él sintió frío el contacto.
—Cersei, yo no.
—¿Recuerdas cuando me tomabas en esta oficina?—sonrió—Como esa vez que estabas a aburrido en la fiesta de la empresa y me arrastraste aquí. Lo hicimos sobre este mismo escritorio, luego escuchamos la voz de nuestro padre y nos caímos al otro lado—río—. O esa vez cuando teníamos 16 años y nos encontramos en esa posada de mala muerte…no nos habíamos visto en meses y esa noche follamos fuerte y duro…—su otra mano estaba en su abdomen y bajaba lentamente hacia su miembro.
Él se alejó.
—¡Jaime! —Él podía ver la desesperación en sus ojos—Te necesito, necesito a mi otra mitad…juntos vengaremos a nuestro padre.
—¿Vengar? ¿A qué te refieres? —Por alguna razón, sentía que su hermana estaba llegando al punto.
—Tengo un plan—dijo al fin y al cabo.
—¿Un plan para qué?
Ella puso los ojos en blanco.
—Esa zorra de Catelyn fue quién mató a nuestro padre, ella lo pagará…
—No, Cersei—le dijo—hay que detener esto. No aumentarlo…y ya sabes que no estamos seguro si fue…
—Yo sí lo estoy—dijo fieramente.
—Si es así, las pruebas lo dirán, tenemos un buen abogado y ellos pagarán.
—No es suficiente, eso no devolverá la vida de nuestro padre…uno de ellos lo pagará con la suya…
Él se alarmó.
—Padre ya intentó matar a Robb Stark…
—Y ahora terminaremos el trabajo.
—No puedes hablar en serio.
—He estado en contacto con Roose Bolton y Walder Frey—sonrió—están dispuestos a ayudar.
—No
—¿Qué?
—Estás loca, Cersei—le dijo—, no puedes estar en contacto con ellos. ¡Son turbios!
—Como sucesora de nuestro padre, soy capaz de hacerlo.
—No eres él.
Sus ojos relampaguearon.
—¿Acaso tú sí?
—Podemos hacer las cosas de otra forma—le dijo—, no es necesario mancharnos las manos…yo estoy a cargo ahora de la investigación.
Ella bufó.
—¿Y qué ibas conseguir? ¿Y en cuánto tiempo?
—Justicia y la verdad—respondió.
—El más honorable—se burló. Él gruñó—De todos modos, los planes ya están en marcha.
Jaime se alarmó.
—¿Por qué no me lo dijiste? ¿Qué piensas hacer?
—¿Crees que te lo voy a decir? Confiaba en que irías tú mismo a hablar con Roose Bolton para afinar los detalles, pero veo que no eres el indicado para la tarea.
—No, no lo soy…—se sintió frustrado. Él había trabajado duramente, quería cambiar la imagen que tenía su familia, hacer las cosas bien ¿y para qué? —¡Me voy, ya no puedo ser parte de esto!
—¡Vete!—le espetó su hermana— ¡Pensé que habías recapacitado, de verdad creí que podíamos estar juntos en esto…!—su voz se quebró de pronto.
—Ya no soy tu peón, Cersei…
Ella lo miró a los ojos. Parecía dolida, pero luego sus ojos se endurecieron de nuevo, de pronto.
—Ándate con esa bestia entonces—susurró.
—No la insultes…
—¡Eres patético! No te necesito, yo reflotaré sola la empresa y seré una digna sucesora de nuestro padre.
—Suerte con eso…
Cerró la puerta de golpe. Salió a zancadas del edificio, se desabotonó la chaqueta y tiró la corbata a un basurero. Ya había anochecido. Sacó su celular y llamó a Brienne.
