Capitulo 3: Lady.

Días después de la llegada Leon, Dante despertó con un dolor de cabeza más doloroso que su espada clavada en su pecho- lo cual le había pasado numerosas veces. "Ultima vez que bebo de mas". Pensó para sí mismo, pero al fin de un tiempo se dio cuenta de que de todos modos seguiría haciendo lo mismo. Dante se levanto de la cama y se fue al baño, de camino chocándose con la puerta. "Tengo sentidos demoniacos y no puedo esquivar una puerta, genial Dante". Se felicito a sí mismo. Entro en el baño y se preparo para hacer su pequeña rutina: darse un baño, cepillarse los dientes, tomar unas aspirinas para el terrible dolor de cabeza, peinarse y quedarse durante media hora admirándose en el espejo.

Luego de verse durante media hora, sale del baño con una toalla atada en su cintura y su cabello apenas mojado pero despeinado- después de todo paso más tiempo mirándose en el espejo que en peinarse como corresponde-, se dirige a su armario y se coloca unos bóxers negros, unos pantalones negros, medias y zapatillas, para luego dirigirse a las escaleras. Lo primero que vio es que Leon estaba totalmente dormido en el sofá con un libro abierto apoyado en su pecho."Bueno al menos hasta ahora no ha pasado nada malo". Entonces fue cuando su siempre hambriento estomago decidió exigir su comida matutina y Dante se dirigió hacia la cocina, deteniéndose un poco en un conveniente espejo en la pared.

"Me veo bien, no hay misterio en por qué esas chicas peleaban por mi anoche". Pensó Dante, recordando su triunfo de anoche, cuando decidió dejar dormir a sus otros dos compañeros e ir al bar, haciendo ridículas poses frente al espejo pero fue interrumpido otra vez por su estomago.

Luego de desayunar una pizza congelada que quedaba en la heladera junto con una cerveza, Dante se fue a su oficina y se acomodo en su posición habitual, pies sobre el escritorio y una revista, y se pregunto cuánto faltaría para que algún demonio saliera de su escondite y le diera algunas ganancias.

Unas horas después Leon se despertó, abriendo los ojos y sentándose, utilizo un marca libros para marcar la página en la que estaba, dejo el libro sobre la mesita de café y se levanto.

-Buen día- Leon escucho decir a Dante, su voz algo ronca y desinteresada. Leon solo le asintió con la cabeza y se dirigió arriba hacia el baño, casi chocándose con la puerta el también, unos minutos después salió del baño, y esta vez sí se choco, pero no con la puerta si no con cierto caza-demonios amante del azul y rojo cayendo al suelo.

Leon miro hacia arriba desde el suelo, con una mano en la cabeza.- Deberías ver por dónde vas- Dijo irónicamente Nero, a lo cual Leon rodo los ojos. "Si, claro, lo que tu digas…" Pensó el agente, pero no lo dijo en voz alta. Nero le ofreció su mano izquierda al agente, quien vacilantemente la tomo y con poco esfuerzo se levantó.

Leon observo al más joven caza demonios por un momento y al darse cuenta de que lo conocía por un par de días, pero no sabía absolutamente nada de él, decidió preguntar.- ¿De dónde eres?- Fue la primera pregunta que se le pasó por la cabeza y la escogió. "Que pregunta más interesante." Pensó para sí mismo el agente.

Nero lo observo por unos minutos, pensando si debía decirle."No es lo más importante del mundo, supongo que puedo decirle". Pensó Nero con la cara más seria que pudo poner- aun no confiada del todo en el agente ni entendía su relación con el hijo menor de Sparda, tampoco había preguntado, pero eso era porque nunca había tenido la oportunidad- , luego de otros minutos más de pensarlo, Nero suspiro y le contesto al rubio.

- Vengo de una pequeña ciudad, en una isla, llamada Fortuna, lugar donde la Orden se había formado.- Leon se quedo pensando y luego de un rato le levanto una ceja.- ¿La Orden? Nunca oí ese nombre.- Nero suspiro otra vez mas, no queriendo hablar de eso.- Resumido, adoraban a Sparda como si fuera el mismísimo Dios.- Leon levanto una ceja y empezó a imaginarse la situación en su cabeza cuando una pequeña idea que le entro hizo que bajara su cabeza y empezara a reírse, tanto que creyó que se haría encima, como si alguien le hubiese dicho con seguridad de que la Tierra no era redonda.

-¿Qué es lo gracioso?- Nero le pregunto, tratando de entender que fue lo que dijo para hacer que el agente se estuviese muriendo de la risa, con sus brazos cruzados sobre su pecho y la mirada entrecerrada.

-Nada, nada…- Risa.- Es solo que…- Mas risa.- Sparda es un poco parecido a Dante. Entonces me imagine a un montón de estúpidos adorando a Dante como si fuera un Dios.- Dijo el agente con una sonrisa gigante ya calmándose un poco. Nero se imagino también la situación y dejo salir una pequeña sonrisa negando con la cabeza ante la ridiculez de la situación. No entendía cómo es que el agente podría saber como el legendario Caballero Oscuro lucia, pero decidió dejarlo pasar por esta vez, el momento para las preguntas vendría eventualmente.

Con humorísticas sonrisas comenzaron a bajar en silencio las escaleras. Cuando llegaron abajo observaron a Dante completamente dormido, pies estirados en la mesa, la revista abierta apoyada en su regazo, boca exageradamente abierta, un poco de baba cayendo en su mejilla y roncando ligeramente.

-Todo un Dios.- Nero se mordió el labio y se tapo la boca con la mano, tratando de aguantar la risa ante ese comentario del agente. Leon se dirigió a la cocina- la cual estaba un poco más limpia ahora, al igual que el resto de la tienda- se dirigió a uno de los gabinetes y tomo el primer vaso que encontró y llenándolo de agua helada, literalmente estaba completamente helada, que haría que el agua en la Antártida hervir en celos. Leon se dirigió al escritorio de Dante y se paro junto a la silla del semi-demonio. Nero levanto una ceja, sin entender que es lo que el agente estaba haciendo.- ¿Qué vas a hacer?- Leon solo le dio una media sonrisa malvada y de un movimiento de su muñeca le tiro todo el agua encima a Dante, quien grito del susto mientras caía para atrás en la silla, cabeza contra el suelo. Los otros dos en la sala se estaban matando de la risa al ver esto. Dante se sentó rápidamente en el suelo y los miro sumamente enojado.- ¿Por qué demonios hiciste eso? ¿Y por qué usaste agua helada?- Dante le pregunto enojado mientras los dos seguían riendo. Leon se calmo un poco quitándose una lagrima del ojo y con una sonrisa le respondía simplemente mientras el otro medio demonio seguía riéndose.- Solo te despertaba, Dante.-

Dante siguió mirando a Leon como si estuviera a punto de matarlo, pero por suerte para Leon ese fue el momento en el que el teléfono decidió sonar. Dante rápidamente se levanto del suelo y contesto el teléfono.- Devil May Cry.- Dijo mientras de una patada levantaba su silla y se sentó otra vez en ella, en su cabeza corriendo miles de posibles planes para vengarse de los dos, a Leon por despertarlo y a Nero por estar ahí parado riéndose.- Vale, en camino.- Contesto el amante del rojo con un suspiro después de haber confirmado que el cliente tenia la contraseña y colgando el teléfono. Miro a Leon con una pequeña sonrisa y le dijo tranquilamente.- Es tu turno.- El agente rodo sus azules-verdosos ojos tomando las llaves de la motocicleta de Dante- la cual él había conducido un par de veces y milagrosamente seguía sin haberla chocado contra nada- dejo el vaso en el escritorio y se fue por la puerta.

-¿Podrías dejar de reírte?- Pregunto Dante al más joven caza demonios, quien seguía riendo por lo que paso.

-No lo creo, viejo.- Dijo Nero con una gran sonrisa mientras que el hijo menor de Sparda suspiraba.

-Un día enserio me vengare, y lo lamentaras.-

-XXX-

Leon se dirigió en moto a una parte de la ciudad que estaba casi abandonada. "¿Por qué todos los trabajos que tomo son en las partes más desiertas de la ciudad?" Se preguntaba el agente mientras seguía observando la ciudad. Luego de unos momentos estaciono la motocicleta y siguió a pie. Todavía no había encontrado a nadie en el lugar, eso saco un pequeño suspiro del agente.

Un destello rojo paso a gran velocidad delante de él y León rápidamente saco su Wing Shooter. Siguió caminando buscando los demonios de la zona. Un par de minutos después Leon levanto la cabeza para ver a un montón de demonios amontonados completamente rojos. Su cuerpo era como el de una lagartija, sin brazos o piernas, con alas como la de un murciélago y tenían pequeños orbes amarillos en sus espaldas y alas. Leon recordó lo que Dante le grito antes de que saliera.

Primero debía dispararles unas cuantas veces y luego matarlos, así que con eso en mente Leon apunto al primero que vio y comenzó a dispararle, esquivando algunos ataques de las lagartijas que venían en su dirección, hasta que el demonio que tenía en la mira se hizo de piedra y se cayó al suelo. Leon corrió hasta la piedra y con unos ataques físicos la destruyo. Leon sonrió y apunto al siguiente, repitiendo el mismo proceso una y otra y otra vez.

Después de una media hora de matar demonios, Leon suspiro y cargo su arma comenzando a caminar en la dirección en la que dejo la motocicleta cuando la misma pareja de su primer trabajo en Limbo se detuvo delante de él. La señora lo miro y dulcemente con una pequeña sonrisa le dijo.- Muchísimas gracias, si que sabes pelear, jovencito.- El señor comenzó a buscar su billetera para pagarle al agente mientras que este negaba con la cabeza a lo que la señora le dijo.- No es nada, en serio.- Ofreciéndole a la señora una pequeña sonrisa. El señor rio un poco y con una voz grave- la cual Leon no había escuchado hasta ahora- hablo.- Te hemos visto aceptar muchos trabajos y matar a unos cuantos demonios estos días… ¿Es que trabajaras de ahora en mas con el joven Dante?- Pregunto con amabilidad contando el dinero mientras que Leon le levanto una ceja asintiendo con la cabeza.

-Algo así.-

-Pues mándale nuestros saludos… ¿Vale?-

Le dijo la señora y luego de que su esposo terminara de contar el dinero y se lo diese a Leon, le tomo la mano y los dos se alejaron del agente, el cual guardo el dinero en su bolsillo y continúo en dirección a la motocicleta. "Con tantas llamadas que se reciben de su parte, es un misterio como es que siguen vivos." Pondero el agente mientras llegaba a la motocicleta de Dante- a la cual le empezó a tomar un poco de cariño- y se subió en ella.

-XXX-

Unas horas después de que Leon volviera, Nero estaba recostado en una esquina del sofá, escuchando música con sus auriculares y sus ojos cerrados, casi durmiéndose. Dante estaba, como siempre, en su silla leyendo una revista de chicas ligeras en ropa mientras que Leon estaba recostado en la otra punta del sofá leyendo un libro sobre los demonios que usualmente se encuentran en Limbo- no entendía quien posiblemente podría perder su tiempo escribiendo el libro, pero no iba a quejarse y dejar de lado la única oportunidad de aprender más sobre los enemigos que posiblemente encontraría- con sus pies apoyados encima de la mesita de café. Al ver eso Nero noto que los dos tenían un poco más en común de los que parecía, lo que le confundió todavía más acerca de la relación que tenían.

Siguieron en paz hasta que desde afuera de la oficina se escucho una moto estacionar unos pasos y una voz.

-¡DANTE!- Se escucho a la obviamente femenina voz gritar mientras pateaba las puertas de la oficina abiertas. Tal grito hizo que Nero abriera sus ojos con una sonrisa en sus labios; que Dante callera de su silla por haber estado tan concentrado en su revista y no haber notado la presencia de alguien venir; y que Leon bajara apenas el libro que estaba leyendo, dejando ver sus ojos y la ceja que había levantado. Una chica entro en el Devil May Cry, y parecía muy enfadada. Leon tomo nota de su apariencia.

La chica parecía un poco más joven que Leon o Dante pero obviamente mayor que Nero. Traía puestas unas botas que le llegaban hasta la rodilla, un short blanco junto con una camisa del mismo color que aparte dejaba ver que al parecer no sabía que significaba la palabra sostén. Traía un cinturón marrón evitando que sus shorts se cayeran, estaba armada hasta los codos- el arma más resaltante que tenia era un gran lanzacohetes que en la punta tenía una cuchilla- su cabellos era de un tono verdoso y traía en el unas gafas de sol. Sus ojos eran de dos colores, el ojo de la izquierda era de color naranjo mientras que el de la derecha era celeste. Llevaba un collar con una pequeña joya roja alrededor de su cuello y tenía una pequeña cicatriz cruzando en forma horizontal su nariz.

Dante al escuchar la melodiosa voz de la mujer se levanto un poco del suelo, solo dejando ver parte de su cabeza del otro lado del escritorio y suspiro al ver que era la mujer que estaba pensando que era.- Lady, ¿Qué es lo que te trae en este, hasta hace cinco minutos, maravillosos día?- Pregunto inocentemente, ya sabiendo la respuesta, y parándose derecho. La mujer, llamada Lady, rodo sus coloridos ojos y camino hasta el escritorio, acomodando su lanzacohetes en el camino. "Así que esta es la tal Lady que Dante comento, me pregunto que pasara…" Pensó Leon para sí mismo aun tapándose detrás del libro pero prestando atención a la conversación entres los dos caza demonios, dándose cuenta de que Lady no pareció notar su presencia.

-¿Por qué crees que vengo aquí, idiota?- Pregunto tranquilamente con una gran cantidad de enojo en su voz y sin esperar respuesta contesto.- Vengo por el dinero que me debes.- Dijo colocando sus manos en el escritorio de Dante y mirándolo, como si deseando que con ese solo gesto el caza demonios de repente y por arte de magia desapareciera de la faz de la Tierra. Dante rodo sus hombros y se coloco de nuevo en su silla, juntando su revista y poniéndose a leerla de nuevo.- Lo siento Lady, tendrás que venir otro día porque hoy estoy vacio.- Le dijo Dante tratando de ignorarla mientras que ella suspiraba y comenzaba a mandarle millones y millones de, por falta de una mejor palabra, coloridas palabras. Lady decía sus maldiciones tan rápido que Leon solo fue capaz de entender unas pocas palabras y algo sobre una motocicleta rota. Lady volvió a suspirar, saco su arma y le apunto en la cabeza al semi-demonio, que al parecer llego a sus nervios.

-Dante te lo diré una sola vez. Mas te vale darme el dinero que me debes o voy a dejar de ser amable.- Le dijo con una voz muy, muy pero muy enojada, que hasta podría decirse que le salía vapor por las orejas.

-¿Estabas siendo amable? ¿En serio? Perdona… El cohete en mi cara me debió haber confundido.- Le respondió Dante como si estuviera hablando del clima y aun tratando de ignorar a la chica. Leon suspiro y bajo su libro en su regazo, aun manteniendo su vista en él, y se metió en la conversación de los caza demonios antes de que la chica tirara del gatillo.

-Si no te has dado cuentas, gastaras balas tratando de hacer algo que, sinceramente, hace mucho tiempo quisiera que pasara. Pero lamentablemente no tendrás ningún resultado.- Le aviso Leon en tono aburrido aun mirando su libro.

-¡OYE!- Dante le grito parándose al lado de su escritorio rápidamente mientras que Lady solo pestañaba y lo miraba como si hubiese visto un fantasma.

-¿Por qué no pruebas golpearle donde el sol no llega a brillar?- Pregunto Leon tratando de ocultar una sonría mientras que cambiaba de pagina tranquilamente.

Lady siguió observándole como si estuviera loco pero antes de preguntar cualquier cosa siguió el concejo del agente y pateo a Dante- el cual estaba a punto de protestarle algo a Leon- en la entrepierna con toda la fuerza que pudo. Dante grito cubriéndose con sus manos y cayendo al suelo en posición fetal mientras que Nero se mataba de la risa con sus brazos en sus estomago y Leon tenía una media sonrisa en su cara.

Lady miro a Leon, con la sonrisa más grande que tenia.- Gracias por tu concejo, lo tendré en cuenta de ahora en mas.- Lady le comento calmándose un poco de su inicial ira.- Por cierto, nunca te he visto por aquí, ¿Quién eres?- Le pregunto la caza demonios curiosa.

-Leon.- Fue lo único que el rubio le dijo antes de por fin volver a fijar su atención en su libro. Lady lo miro con una ceja levantada y luego observo a Dante, el cual estaba tratando de levantarse del suelo sin parecer un idiota- fallando miserablemente- mientras esperaba que el caza demonios le explicara quien era el rubio, que Lady noto estaba muy guapo, que apareció de la noche a la mañana en la tienda Devil May Cry.

Dante se paro aun cubriéndose y miro enfurecido a Leon.- ¿De qué lado estas?- Le pregunto ya esperando la posible respuesta que vendría del agente.- Nunca del tuyo, Dante.- Fue lo único que recibió como respuesta y luego miro a Nero, quien seguía riendo por lo que había pasado y posiblemente no pararía en un tiempo. El semi-demonio suspiro profundamente sentándose y observo a Lady, la cual seguía esperando por una explicación, pero no estaba mirando a Dante mas sino que estaba violando con su mirada al agente, de una forma que ningún niño debería saber.- Así que, Dante, ¿No me presentaras a tu nuevo amigo?- Le pregunto Lady haciendo que Dante suspirara por lo que le parecía era la centésima vez en un solo día, sabiendo que Nero también estaría escuchando, queriendo saber la respuesta.

-Leon, te presento a Lady, una caza demonios y lo que vagamente se podría considerar una amiga. Lady, ese es Leon, es….- Dante se paro por un momento, pensando un poco pero luego completo la oración.-… Es mi primo.- Luego de terminar la oración Dante puso sus pies sobre la mesa de nuevo y se dispuso a seguir leyendo su revista, ignorando completamente las expresiones perplejas en las caras de Lady y Nero.

-¿En serio?- Preguntaron los dos incrédulos al mismo tiempo recibiendo dos afirmaciones por parte del agente y el caza demonios con más experiencia. Lady suspiro y cruzo sus brazos, haciendo que sus pechos se descubrieran un poquito más atrayendo la atención de los dos semi-demonios y haciendo que Leon agitara la cabeza.-¿Por qué nunca nos dijiste sobre él?- Pregunto Nero recordando que una vez Dante menciono tener un hermano- hasta donde sabia, que estaba muerto- pero eso era todo.

-Hace casi 25 años que no lo he visto, no he tenido ni una sola oportunidad de decírtelo.- Le dijo a Nero y luego observo a Lady.- Y cada vez que tu apareces por aquí me apuntas con una de tus armas, me exiges dinero y luego te vas, ¿Cuándo esperaban que se los dijese?- Les pregunto para luego volver a enfocarse en su revista tratando de ignorar a las otras tres personas en la habitación. Lady y Nero suspiraron.- ¿Cómo es que soportas ser familiar de alguien como él?- Le pregunto Nero al rubio señalando al más viejo caza demonios del lugar.-¡OYE!- Fue la única repuesta de Dante, acompañada por una enojada mirada mientras que las respuestas de Leon y Lady fueron reír.

-Hey, Dante ¿No querrás ir conmigo al bar esta noche? Cierto primo tuyo me alegro el ánimo, así que yo les invito.- Le dijo Lady al semi-demonio con una sonrisa rozando sus labios. A penas esas palabras salieron de la boca de Lady y entraron en los oídos de Dante, mucho más rápido de lo que un rayo podría, se levanto agarro sus pistolas guardándolas, tomo su espada y la coloco en su espalda y antes de que cualquiera pudiese darse cuenta Dante ya estaba esperando junto a la puerta. "Nunca estará de mas ir por unas bebidas, incluso si son dos noches seguidas…" Pensó el caza demonios y luego contesto la pregunta de Lady muy seguro de sí mismo y con una arrogante sonrisa en sus labios.- Pero por supuesto, ¿Qué esperáis? Vamos.- Dijo rápidamente y salió de la tienda a esperarlos afuera, dejando a los tres negando con sus cabezas.- ¿Él es siempre así?- Pregunto Leon dejando el libro a un lado, parándose y dirigiéndose él también a la puerta.-

-Mas o menos.- Nero y Lady le respondieron yendo detrás del agente. Nero suspiro y le advirtió algo mas.- Tu solo no le dejes beber de mas, ¿Vale?- El agente suspiro con una ceja levantada y dirigió su mirada a un ansioso Dante que esperaba afuera de la tienda. Leon cerró la puerta de la tienda y los cuatro dirigieron sus paso hacia el bar favorito de Dante, el cual junto a Nero guiaban el camino dejando a Lady y Leon atrás hablando del hijo menor de Sparda.

-Así que primos ¿Eh?-

-Lamentablemente.- El agente suspiro.

-Un momento, si tu estas en la agencia con Nero, eso significa que tengo garantizado de que alguien le hará la vida imposible a Dante mientras yo no esté allí ¿Verdad?- Pregunto esperanzada la caza demonios y la única respuesta que consiguió del agente fue una sonrisa malvada.

Los dos muy rápido se hicieron grandes amigos al darse cuenta de que, aparte de que podrían molestar más de la cuenta a Dante, tenían muchas cosas en común y así con sonrisas malvadas en sus rostros y planes en sus cabezas los dos entraron detrás de los otros cazadores de demonios al bar favorito de Dante.

El lugar era muy espacioso. Desde la puerta hacia la derecha estaba la barra, mirando derecho se podía ver la pista de baile mientras que a la izquierda estaban las mesas. Se notaba que aparte de a Dante, a mucha gente le encantaba ese bar, pues la pista de baile, la mayoría de las mesas y los asientos de la barra estaban llenos de gente. Los cuatros buscaron con la mirada una mesa vacía y cuando la encontraron se sentaron Lady y Nero de un lado y Dante y Leon del otro lado de la mesa.

-Buenos días, caballeros y dama.- Saludo amablemente una pelirroja camarera ligera en ropa: llevaba unos patines blancos, una minifalda diminuta blanca y una remera roja que dejaba ver sus brazos y su estomago.- ¿Les traigo lo de siempre?- Les pregunto con una sonrisa en sus labios y Leon le levanto una ceja.- Claro, aquí uno doble.- Dante le dijo sonriéndole mientras que la camarera se ruborizo y sintió que el lugar era más caluroso que nunca. Ella anoto los pedidos de Nero y Lady se alejo patinando.- ¿Qué es lo de siempre?- Leon le pregunto a su primo, el cual solo rodo sus ojo.- Ya lo veras.- Le contesto y se puso a hablar con Nero sobre algunas misiones.

El agente suspiro sabiendo que Dante estaba cambiando de tema- para sorprenderle o porque lo de siempre es algo muy, muy pero muy malo, Leon no tenía ni la mínima idea. Miro a Lady y decidió entablar conversación con ella preguntándole de donde conoció a Dante. Cuando la pregunta dejo sus labios Lady miro perplejamente al agente, obviamente no esperando esa pregunta, pero la contesto igualmente.- Bueno, en realidad, es una larga historia. Resumido digamos que hace unos cuantos años alguien casi destruye toda la ciudad en busca del poder de Sparda.- Lady comenzó, sacando deliberadamente exactamente quien fue el que lo hizo luego de recibir una mirada que Dante le mando, la cual Leon no noto pues tenía toda su concentración en Lady.- Cuando esa persona, buscando el poder de Sparda, levanto una torre gigante en el medio de la ciudad, con la ayuda de mi padre decidí ir a investiga el porqué y allí fue donde conocí a Dante.- Ella continuo con su relato, diciéndolo lentamente, como si tratando de recordar exactamente que paso.

-Y lo primero que hiciste fue lanzarme un cohete en la cara.- Dante intervino en la historia, lo cual gano una mirada divertida de Leon, una graciosa de Nero y un fuerte golpe en la pierna de parte de Lady por haberle interrumpido. En ese momento la camarera volvió con sus pedidos:

Una cerveza para Lady, un whiskey para Nero y dos sundaes gigantes de frutilla para Leon y Dante. El agente se quedo mirando el sundae enfrente de él como si fuera la octava maravilla del mundo entero. El siempre amo los sundaes de frutilla, al igual que Dante, y este no era ninguna excepción.- Bueno como estaba diciendo antes de que cierto maleducado demonio me interviniera...- Continuo Lady. Y así con un gigante sundae en mano, Leon se puso a escuchar toda la historia de Lady con las pequeñas intervenciones de Dante,-lo cual le dejarían un gran moretón en la rodilla- desde el punto de vista de la caza demonios. Claro que durante toda la historia nadie había dicho quien fue el que causo todo eso. Lo único que sabía es que era un hombre, pero eso era toda la información que tenia. "Tal vez no es tan importante…" Pensó el agente, pero tenía una corazonada de que si era algo importante.

-Y así es como elegimos el nombre para la tienda de Dante.- Termino Lady con un sonriente Nero, un sorprendido Leon y un enojado Dante al haberles revelado que, por más pequeña y única que fuera, el semi-demonio había dejado salir una lagrima.

-¿Quién lo hubiese dicho? Nuestro viejo amigo puede llorar.- Comento Nero mientras que Dante lo miro, a punto de sacar a Ivory y dispararle en la frente.-¿Por qué estabas llorando?- Le pregunto Leon al semi-demonio. Lady tosió mirando hacia otro lado mientras que Dante se puso a pensar en cómo le podría contestar a eso.

-Bueno… Veras… Emmm.- Dante no sabía que podía usar como excusa, pues sabía que no debía decirle a Leon que le había pasado a su hermano, no todavía al menos. Por suerte para él, Lady, por primera vez en toda su vida le ayudo y segura de sí misma le contesto.- Pues luego de que Dante me la devolviera, le golpee en la entrepierna con Kalina Ann, tan fuerte que dejo salir una lagrima.- Lady le mintió, refiriéndose a su lanzacohetes, con una media sonrisa y acomodándose delicadamente su verdoso cabello.

"¿En serio?" Se pregunto a sí mismo el pobre de Dante. "¿Por qué nadie puede estar de mi lado por al menos dos segundos?" Se lamento el semi-demonio con un gran suspiro.

Leon solo se rio del comentario.- No me sorprende de que alguien quisiera hacer eso aparte de mi.- Dijo como si hablando del clima mientras que los dos caza demonios se reían y Dante lo miraba como deseando que desapareciera por arte de magia por solo un minuto. Luego de pensar en algo soltó un largo suspiro y dramáticamente se lanzo al agente abrazándolo por los hombros.

-Hay con esos comentaros que me das, yo me doy cuenta de cuánto me quieres, primito.- Dijo sarcásticamente mirando hacia el techo- quien sabrá porque.- ¿Qué más puedo pedir?- Pregunto inocentemente aun abrazándolo. Leon rodo sus ojos y suspiro mientras que Lady respondió a su pregunta sin titubear.- Una dotación de por vida de pizza y sundaes de frutilla.- Con una gran sonrisa en sus labios mientras que Dante le dirigió una irritada mirada.- Yo se que supuestamente tu también me quieres Lady. No es necesario de que me lo ocultes.- Dijo al fin soltando del abrazo a su primo, el cual se limito a solamente negar con su cabeza mientras que Nero rio un poco y Lady le sonreía.

-Ni siquiera en tus sueños, Dante.-

Dante lo sabía… Esta iba a ser la noche más larga de su vida…