32. Elección

Brienne lo atendió en pijamas, él no había podido aguantar las ganas de verla y hablar con ella.

—Hola—le dijo él.

—Hola—respondió la chiquilla y se mordió el labio como siempre que se sentía nerviosa, esperando que fuera él quién iniciara la conversación.

—¿Puedo pasar?

Ella asintió.

—Sí, claro…

Cerró la puerta y la siguió hasta el living, hubiera querido besarla, acariciarla y llevarla a la cama, pero seguía distante. Se sentaron en el sofá.

—Tuve que abandonar esa mierda.

Brienne, que había estado evitando su mirada, levantó la vista hacia él. Jaime procedió a contarle los planes de Cersei.

—Es terrible—dijo tapándose la boca con las manos.

—Yo no sé si ellos mataron o no a mi padre…pero yo no quiero ser un asesino…no quiero tener que traicionarlo otra vez…pero no puedo ser parte de esto.

—Jaime, no tienes que hacerlo—le dijo —, puedes elegir.

Él asintió.

—Quiero detenerla, pero eso significa tener que cambiarme de bando, lo que significaría también una tra..

—No, Jaime—lo interrumpió la chiquilla firmemente—. No sientas que lo estás traicionando, tú no eres como Cersei…

—¿Crees que pueda ser honorable? Yo ya no estoy seguro, mi padre se reía de mí por eso y ahora Cersei también…a lo mejor tiene razón…

—Jaime—ella le tomó la mano—Tú puedes serlo, tienes que luchar por tu honor.

Él le aferró la mano, quería besarla.

—No quiero que me dejes, Brienne.

Sus ojos se agrandaron.

—¿Por qué lo haría?

—Me he portado mal contigo, no te he prestado la suficiente atención, perdóname.

—Yo lo entiendo…

—Pero actúas como si estuvieras alejándome de ti…

Ella negó con la cabeza,

—Yo no quería interferir en tu acercamiento con tu familia.

—Eres mi novia, si yo hubiera vuelto con ellos, habría sido junto a ti.

Sus ojos lo miraron con tristeza.

—Cersei intentó seducirme…

Brienne lucía preocupada y él se dio cuenta de cuál había sido su temor…

—Pero la rechacé, te lo prometo.

—Yo pensé que tú querías…

—¿Volver con ella? Nunca…—le tomó la otra mano.

Brienne no contestó.

—Yo ya no siento lo mismo por Cersei, desde hace tiempo y ella tampoco por mí, sólo quiere que sea su peón, en realidad siempre fue así, pero yo era demasiado ciego para darme cuenta.

La chiquilla lo miró comprendiendo, pero aún lucía triste. Y él no quería verla así y tampoco quería hablar más de Cersei. Sólo su nombre bastaba para oscurecer el ambiente.

—Brienne, yo te quiero a ti.

Jaime se acercó y la besó, suavemente al principio, hasta que ella comenzó a responderle y ambos profundizaron el beso. Él soltó sus manos, la tomó de la cintura y ella se dejó que la sentara sobre él.

—Yo también te quiero, Jaime.

Él sonrió y la volvió a besar. Luego su boca bajó hasta su cuello.

—Te extrañé—le susurró.

Brienne introdujo sus dedos en su cabello y jadeó cuando lo sintió duro bajo ella.

Una mano de él se introdujo bajo su camiseta, tocando un pecho y luego el otro. Y ella, olvidándose de su timidez, se sacó su camiseta para él. Cuando él lamió sus pechos, su espalda se arqueó.

—Yo también te extrañé—le susurró en su oído.

Al rato, sus ropas estaban en el suelo y el entró en ella en un ritmo rápido e insistente, mientras sus manos aferraban sus caderas. En un momento Brienne empujó con las suyas y apretó más sus piernas contra él. Y Jaime llegó a su climax, empujó dos veces más y ella se fue con él, con un gemido.

Se quedaron un rato unidos, mientras recuperaban el aliento, compartiendo cada tanto unos besos suaves.

—¿Te quedarás? —le preguntó la chiquilla, sus manos acariciando su barba.

—Seeh.

Cuando despertó esa mañana al sonido de la alarma, Brienne ya estaba despierta a su lado. Le sonreía. Se ducharon y en una media hora estaban listos para irse a Baelor. Cuando se subieron al auto, ella le dijo:

—Hablaremos con Barristan, apenas lleguemos.

—¿Con Barristan?

Ella asintió y lo miró de frente.

—Él nos dará el contacto directo de Brynden Tully.