Capitulo 6: ¿Por qué?

Leon y Dante cargaron con Vergil todo el camino de vuelta a las motocicletas. Dante se subió en la suya llevando a su hermano mientras que Leon conducía la otra motocicleta con Lady agarrada fuertemente a su pecho.- Ahora veo porque son primos.- Lady grito.- ¿Por qué?- Pregunto inocentemente Leon mientras aceleraba mas.- ¡Por la velocidad! Nos quieres matar…- Leon suspiro tratando de mantenerse a la velocidad de su primo- el cual pareciera estaba siendo corrido por el mismísimo Satán pues estaba acelerando más que nunca.- Dile a Dante que baje la velocidad entonces.- Fue lo último que dijo Leon mientras las dos motocicletas entraban en la ciudad de Limbo.

Gracias a la velocidad a la que ivan llegaron a la tienda en menos de 15 minutos. Dante miro su reloj y vio que ya era muy tarde: 03:34 AM. Bajo de la motocicleta y paso el brazo izquierdo de su hermano por sus hombros, colocando su brazo derecho alrededor de su cintura para balancear el peso. Lady suspiro y ayudo a Dante haciendo lo mismo del otro lado mientras que Leon abría la puerta de la tienda.- ¿Qué les dijiste?- Le pregunto a Lady, ella lo miro con una cara de ¿Qué te parece que les dije?

Leon solo se encogió de hombros. Dante y Lady dejaron a Vergil en el sofá y Lady fue a ver si los otros dos estaban por ahí mientras Leon cerraba la puerta.- Vale. Ahora. Explica.- Dijo el mayor de los dos con un tono que no dejaba lugar para peros y brazos cruzados en su pecho.- Es una larga historia de muchas partes.- Dijo el amante del rojo tomando asiento en el apoya brazos del sofá.- ¿Recuerdas la historia de cuando Lady y yo nos conocimos?- Leon asintió y luego algo le entro en la cabeza.- Espera...No me dirás que…- Ese fue el turno del hijo menor de Sparda para asentir.- Él levanto la torre.-

Lady bajo de las escaleras con un cansado Nero y una enojada Trish.- Vale ¿Dónde está? Lo voy a matar…- Leon solo levanto una ceja ¿Qué pudo haber hecho Vergil para molestar tanto a Trish? Lo único bueno es que esta por saber la respuesta.- Espera tu turno Trish, ahora me toca a mi.- Leon le dijo a Trish y luego volvió a Dante.- ¿Por qué?- Trish levanto una ceja pero se cayó y se sentó arriba del escritorio sin que su enojo se fuera. Nero se sentó en el otro apoya brazos aun cansado, Lady se paro cerca de Trish por si a la caza demonios se le ocurría hacer algo, Leon se apoyo contra la pared esperando a que su primo comenzara con su relato y Dante suspiro otra vez. Si tenía que explicar todo lo que había pasado antes entonces esa iba a ser una larga noche.

Unas horas después, luego de haber contado todo lo que paso en el Temen-Ni-Gru y en la isla Mallet, Trish estaba que no se aguantaba la ira- ella no sabía que Dante y Vergil habían peleado en aquella torre pero ahora que lo sabe tiene otra razón más para odiar a Vergil. Lady estaba confusa, no entendiendo como Vergil estaba vivo si Dante lo había matado. Nero prefirió callarse, el no había vivido ninguna pelea contra Vergil, tampoco tenía algo en contra de él y tampoco era un asunto suyo. Dante estaba tratando de recordar lo que había leído acerca de ojos ámbar, sabiendo que algo había leído hace mucho tiempo mientras que Leon tenía la cabeza gacha tratando de organizar sus pensamientos. Entonces su primo levanto una torre para buscar el poder de Sparda sin importar quien estuviera en su camino y falló, se tiro en el mundo demoniaco cuando fue derrotado por Dante, años después se le volvió a ver, siendo una marioneta de Mundus y luego supuestamente murió.- Pero no tiene sentido.- Dijo sin caer en la cuenta de que lo dijo en voz alta.- ¿Qué cosa?- Le pregunto Nero.- Pues… ¿Cómo es que está vivo? Eso no tiene sentido.- Miro a Dante como si esperando que su primo viniese con alguna idea pero él solo negó con la cabeza.- Eso se lo podemos preguntar luego.- Trish se metió en la discusión en ese momento no aguantando mas.- Pero si hace unas horas tenía un ejército tratando de matarte. Deberíamos deshacernos de él antes de que trate de hacerlo de nuevo.- Razono con un tono que les dejaba saber a los demás de que estaba muy enojada. Dante la miro severamente, sus ojos empezando a cambiar a rojo y ella entendió inmediatamente que si no se callaba no saldría viva de esa.

-¿Cómo le sacaremos información?- Pregunto Lady.- Bueno no lo sé… Pero sé que algo anda mal… Sus ojos ya no son celestes…- Dijo el menor calmándose un poco, a lo que Leon le levanto una ceja.- ¿Y de qué color son?

-Ámbar.- Esta vez fue el turno de Nero de levantar una ceja.- ¿Y eso que significa, exactamente?- Dante negó con la cabeza.- No lo recuerdo.- Suspiro.- ¿Trish sabes algo?- Le pregunto el amante del rojo esperanzado de conseguir una respuesta.- Lo siento no tengo nada… Pero si me das un poco de tiempo podría conseguir algo…- Leon asintió.- Vale, ve a buscar algo y nosotros nos hacemos cargo de Vergil.- Trish estaba insegura de seguir con ese plan,- después de todo seria para ayudar a alguien a quien estaba odiando con cada minuto que pasaba- así que miro a Dante, como si esperando a que el semi-demonio no aprobara la idea.

-Bueno, no tenemos mejor plan que ese.- Suspiro. Trish asintió, se despidió y salió de la tienda en busca de cierto libro que ella sabia tendría la respuesta que buscaban.- Por ahora, no le dejes acercarse a Yamato, aun quiero vivir.- Le dijo Dante a Nero, el cual asintió con una pequeña sonrisa divertida y se paró.- Bueno no sé ustedes pero deberíamos descansar por ahora.- Nero subió las escaleras hacia su habitación. Lady asintió y se despidió de Dante con un pequeño golpe en la cabeza.- Todo irá bien.- Y le beso la mejilla a Leon.- Adiós.- Les dijo y se fue.- ¿Y eso? ¿Por qué a mí me golpeo y a ti te beso?- Pregunto Dante confundido y su primo dejo una media sonrisa y sus brazos cruzados, recordando una pequeña frase que se le había pegado durante esos años.

-Mujeres.-

-XXX-

Habían pasado unos minutos, Dante estaba en su habitación, - seguramente mirando el techo- Nero estaba totalmente dormido y Leon estaba sentado en el escritorio mirando al amante del azul. No podía dormir y tampoco podía dejar de darle vueltas al asunto, como tampoco podía esperar para que el mayor hijo de Sparda se levantara y les dijera que paso- claro, seguía esperanzado de que cuando lo hiciera sus ojos no fueran ámbar, como Dante les menciono.

Leon se quedo mirando por unos minutos más cuando noto que no iba a pasar nada y suspiro, levantándose y dirigiéndose a la cocina. Se lavo la cara y se quedo ahí por un rato pensando y pensando. "Despertara ¿Verdad? Parecía estar bastante herido hace unos momentos." Pensó el agente recordando las variadas heridas que había visto antes de limpiarlas. Estaban en todo su cuerpo, grandes y chicas, algunas las distinguió y dedujo que debían ser hechas por Dante, de la torre o en la isla, Leon no tenía ni idea, mientras que otras eran irreconocibles y posiblemente tardarían en curar, Leon en ese momento supo que eran hechas por Mundus. Decidió pensar en ello luego y con un pequeño bostezo volvió a la oficina y cuando lo hizo se llevo una sorpresa. Vergil estaba levantado y mirando a la pared enfrente de él. "¿Tanto tiempo me tarde?" Se pregunto a sí mismo. Observo sus ojos, y noto que eran de un frio y distante celeste. Leon suspiro en alivio a esto y rápidamente se dirigió al sofá. Vergil al sentir movimiento miro en dirección a la cocina y vio a su primo caminar hacia el.- ¿L-Leon?- El mayor de los hijos Sparda pregunto con una voz insegura y algo ronca- como si no la hubiera usado en un largo tiempo. Leon se sentó junto a él y asintió.

-¿Estás bien?- Vergil lo miro como si le hubiese salido una segunda cabeza, pero Leon no logro ver ninguna emoción pasando la cara de su primo. "Sigue teniendo la misma mascara de hielo que siempre tuvo… Me pregunto si la dejara de lado esta vez…" - Me siento como si me hubiesen disparado un cohete en la cara.- Dijo indiferente y con una voz aun mas fría. Leon se rasco la parte de atrás de su cuello con una nerviosa sonrisa.- Bueno eso tal vez es mi culpa.-

-¿Qué haces aquí?- Pregunto el semi-demonio con una ceja levantada mientras que Leon sonreía divertido.- Vacaciones, Vergil, ¿Qué es lo que te ha pasado?- Vegil hizo una mueca de dolor y Leon se sorprendió al ver esa emoción en particular.- Bueno… No sé si deba decirte.- Leon levanto una ceja."¿Por qué no?- Se pregunto a sí mismo el agente y comenzó a pensar una forma de lograr que Vergil hablase. Luego de un momento se le vino una idea y suspiro para atraer la atención de su primo- ¿Confías en mi?- Vergil se quedo callado por un rato y luego asintió.

-Entonces, ¿Qué te detiene de decirme? Dante me ha dicho lo que ha pasado antes… Y quisiera saber la historia desde tu punto de vista.- Dijo amablemente el agente. Vergil quedo mirándolo por un rato y luego suspiro. "Supongo que puedo decirle… Después de todo, le tendré que decir a Dante." Él asintió y comenzó a relatar su historia de lo que paso en la isla.

Luego de contar su historia, los dos estuvieron callados un tiempo hasta que el agente decidió romper el molesto silencio que había entre los dos.- Deberías decirle a Dante.- Leon le dijo.- Lo hare si es que me quiere escuchar.- Leon le sonrió un poco.- Te escuchara, y si no yo lo hare escucharte.- Vergil negó con la cabeza.- Gracias.- Leon jamás escucho esa palabra de su primo, pero dedujo que después de todo lo que había pasado era de esperarse aunque sea un pequeño cambio en el menor de los dos.-Ha pasado mucho tiempo, ¿Verdad?- Pregunto Vergil pensativo mientras que Leon asentía.

-Algo.-

-No puedo creer que no me estés odiando después de lo que has escuchado de mí, ¿Por qué?-

Leon lo miro como si estuviera loco.- ¿En serio Vergil? ¿Por qué crees?- Leon no le dejo contestar y sin miramientos contesto su propia pregunta con una voz firme pero a la vez no tan alta.- Porque eres de mi familia, idiota. Lo que paso esta en el pasado y además, no todo fue tu culpa.- Dijo casi susurrando. Se estaba haciendo de mañana y en cualquier momento los demás estarían despiertos, no quería hacer que se levantasen temprano, no quería que Vergil tuviera que lidiar con ellos todavía.- Deberías irte a dormir y luego le dices a Dante lo que me dijiste a mi.- Leon le dijo parándose y con una diminuta sonrisa.- Vale…. Pero diles que no se acerquen cuando no tenga los ojos azules.- Le dijo, se recostó en el sofá y casi enseguida se quedo dormido.

Leon seguía un poco sorprendido con el carácter de su primo. Usualmente Vergil era frio, calculador, no mostraba emociones y según Dante y Lady, el odiaba a la humanidad. Pero esa noche, luego de todo lo que le había pasado y todo lo que tuvo que endurar parecía casi el contrario: dejo salir todo lo que le había pasado casi sin pensarlo, no parecía tan frio como antes y mostro cinco emociones: tristeza, dolor, angustia, enojo y la ultima pero no menos importante arrepentimiento.

Lo único que Vergil no le dijo fue sobre que le pasaba a sus ojos, porque pasó o quien lo hizo, pero tal vez ni el mismo lo sabía así que lo dejo pasar y se dirigió al escritorio de su primo, sentándose en su silla y tratando de no quedarse dormido. Con suerte Trish encontraría que le pasaba al mayor de los hijos Sparda y tal vez si la dama de la Fortuna estaba de su lado Dante, Trish y Lady le perdonasen por todo lo que les hizo.

-XXX-

Más tarde, cerca de las 2:57 PM, Vergil seguía dormido, Nero estaba en la cocina, Dante se estaba duchando para quitarse el sueño de encima y Leon estaba sentado en la silla detrás del escritorio de Dante, su codo en el escritorio, su puño cerrado y su mejilla estaba apoyada en el puño, tratando difícilmente de no caer dormido, habiendo pasado casi toda la mañana dándole vueltas al asunto no consiguió descansar ni un poco.

El teléfono sonó interrumpiendo sus pensamientos y Leon aun algo cansado lo contesto.-…. Devil May Cry….- Bostezo.- Contraseña…. Estaremos allí en un momento.- Dijo y luego colgó. Suspiro, se levanto, junto sus armas, las llaves de la motocicleta y se dirigió a la puerta.- Ahora vuelvo.- Grito esperando que alguien le escuchase y se dirigió al callejón en busca de la moto de Dante.

Apenas se fue el agente, Lady entro en la tienda.- ¡Dante!- La chica grito cerrando la puerta y antes de seguir en busca del caza demonios se quedo parada enfrente del sofá observando la durmiente figura que estaba sobre el. Vergil estaba mucho más limpio, y sus tenia vendadas sus heridas, lo que significaba que el agente debió quitarle la suciedad y la sangre que tenia, y haber cuidado de las heridas del amante del azul- Nero no se quería meter en el asunto por ahora y era casi seguro que no querría tocar al hijo mayor de Sparda mientras que Dante no se había acercado a su hermano en toda la noche, tal vez tratando de sacar una lógica conclusión al porque de las cosas.-¿Qué quieres?- Le pregunto el legendario caza demonios bajando las escaleras, tenia puestos nada más que sus zapatos, pantalones y su siempre presente amuleto mientras se secaba el cabello con una toalla.-¿Trish ha pasado por aquí?- Dante negó con la cabeza dejando la toalla sobre la mesa de billar mientras que Nero salió de la cocina con dos vasos de agua y una cerveza. Le entrego un vaso a la chica y la cerveza al otro semi-demonio en la sala.- Gracias. ¿Y Leon?- Fue su última pregunta tomando un trago de agua.- Dijo que ya volvía.- Le contesto el menor caza demonios, quien fue el único que escucho al agente salir.

En ese momento Vergil comenzó a despertarse, sentándose en el sofá y los tres dirigieron su atención hacia el antiguo dueño de Yamato. Cuando estaba bien sentado Vergil abrió sus ojos lentamente y por suerte no eran de color ámbar, Dante a penas ver eso rápidamente se acerco a su hermano, el cual los miraba indiferentemente."Tiempo de enfrentar de nuevo a mi hermano… Esta vez verbalmente." Pensaba Vergil tratando de evitar que su máscara de hielo se venga abajo. Incluso si él sabía que este momento llegaría tarde o temprano, sinceramente esperaba que fuera tarde y no temprano. Vergil miro directamente en los ojos de su hermanito hasta que no puedo ver más los ojos que había hecho sufrir tanto durante todos esos años.- Dante.- Fue lo único que dijo, su voz algo ronca y apenas audible, agachando su cabeza. Lady y Dante se sorprendieron al ver actuar a Vergil así. Después de verlo en la torre era casi un delito verlo de esa forma. No actuaba como siempre lo hacía.

-Vergil, ¿Qué te ha pasado?- Pregunto Dante suavemente, tratando de entender a su hermano. Verdad a las palabras de Leon, Dante si quería saber la historia que Vergil tenía que contarles, saber cómo es que está vivo, el porqué a cosas que han pasado, quería saber, por minúscula que fuera, cualquier información le servía."Bueno al menos le podre decir que paso y que le estoy algo agradecido de que me ayudara con Mundus, aunque dudo de que me perdone." Pensó Vergil, ideando como contar lo que le paso.- Como ya le he dicho a nuestro primo… Es una larga historia.-

-¿Leon sabe? ¿Cuando le dijiste?- Nero preguntó confuso.

-Anoche, mientras ustedes estaban dormidos.- Vergil contestó mirando al menor caza demonios con una cara confundida. "¿Quién es ese? Y ¿Por qué se parece a Dante y a mí?" Pensó el mayor de los hijos Sparda.- Si quieres saber mi historia será mejor que me dejéis empezar.- Concluyo dejando a Nero en paz y decidiendo que cuanto más rápido empiece, mas rápido terminara. Las otras tres personas en la habitación asintieron y rápidamente se acomodaron para disfrutar del relato del gemelo de azul. Dante y Lady se sentaron en el sofá, Dante a la derecha de su hermano y Lady al lado del caza demonios. Nero, por otro lado decidió sentarse encima del escritorio del hijo menor de Sparda. Vergil tomo mucho aire y lo dejo salir en un largo suspiro preparándose para revivir algunas malas memorias.

-Pues, luego de que Dante y yo peleáramos por ultima vez en la isla Mallet, lo más lógico es que no morí.-

Flashback

Vergil's POV (Punto de vista)

Estaba herido y todo mi cuerpo me dolía, tenía heridas en todo mi cuerpo, si no estaban hechas por Mundus de seguro eran las que mi hermano me hizo mientras peleábamos. Soy un fracaso. No merezco ser uno de los hijos del legendario Caballero Oscuro Sparda, realmente no lo merezco, pero mi hermano lo hace. El lucho por lo que era justo mientras que yo luche en su contra. Luche ciegamente por algo que nunca me perteneció en primer lugar. Luego de dejar a Dante e irme al mundo demoniaco, pensé que podría derrotar a Mundus, pero, ¿Qué fue lo que en realidad paso? Falle miserablemente y Mundus me atrapó. Rompió mi orgullo y destruyo mi cuerpo. Jugó con mi mente, hasta el punto en el que me pregunto si aun tengo algo de cordura, y me humillo continuamente. Un año, o al menos eso es lo que creo, soporte esa tortura continua, día a día, sin descanso. Trate de ser fuerte, de resistir, creí que si esperaba Mundus se aburriría de mi, de torturarme pero me equivoque, y él siguió hasta que yo no pude más y me rendí, me rendí ante el enemigo mortal de mi padre, de mi hermano, mío. Ese momento en el que me rendí pude ver una arrogante sonrisa en su cara, el desgraciado estaba feliz de al fin vencerme. Él me utilizo y me convirtió en un nuevo monstruo: Nelo Angelo.

Mate a muchos más inocentes de los que pensaba, a millones y millones sin mostrar piedad a nadie, destruí ciudades completas sin dejar siquiera una piedra y también a todo aquel que se atreviera a hacerle frente a mi "amo"- incluso en mi mente esa palabra suena acida y parecía inmensionable - hasta que un día en la isla Mallet, Mundus ideo un plan y para llevarlo a cabo, creó otro demonio. Cuando lo vi note que era muy familiar a mí, pero no recordaba quien o porque lo era, a lo que más tarde descubrí, era igual a mi madre y estaba hecha para atraer a mi hermano.

Me enfrente a Dante muchas veces en la isla. No quería hacerlo pero mi cuerpo solo respondía a las órdenes de Mundus. Una vez estuve muy cerca de matar a Dante, pero por suerte vi su amuleto y muchas de mis memorias regresaron. Memorias de mi madre, de mi familia, de que yo también tenía un amuleto, el cual nuestra madre nos regalo a la edad de ocho. No pude evitarlo, mi cabeza dolía, las memorias recorrían mi cerebro como un video a máxima velocidad y hui de la batalla. En nuestra última batalla tenía el poder suficiente para acabar con Dante de una vez por todas, pero también era un poco más consciente de lo que hacía y aunque me fue difícil por la influencia que Mundus tenía en mí, le deje ganar. Sí, yo Vergil deje que mi hermanito Dante me venciera. Ya ni siquiera era digno de vivir después de todo lo que había hecho y me di cuenta de que Dante tenía el derecho de matarme así que deje que lo hiciera sin importar ya nada más. Vi que Dante estaba por darme el golpe final, apenas lo note, mi conciencia estaba yéndose. Cerré mis ojos esperando mi definitivo final y antes de sentir algo, perdí mi conciencia.

En estos momentos no sé donde estoy, solo sé que no podría ni moverme del dolor, incluso quedarme quieto dolía- no estaba por admitirlo en alto, pero estaba demasiado débil como para mantenerme en la tierra de los vivos. Lentamente abrí mis ojos y me encontré en una celda con mis brazos atados en la pared. ¿Era esto como lucia el temible Infierno? ¿O es que aun estoy vivo? No podía ser ¿Verdad? Muy débil para romper las cadenas que me sujetaban mire al piso, preguntas y preguntas surgiendo en mi mente sin parar. ¿Qué fue lo que paso? ¿A mí? ¿A Mundus? ¿A Dante? ¿En la isla? Incluso me preguntaba que le había pasado a esa barata imitación de mi madre.

Seguí mirando al suelo, tratando de resolver las preguntas, de encontrarles una respuesta hasta que una sombra hizo que levantara mi cabeza lentamente para ver a uno de los estúpidos lacayos de Mundus parado fuera de mi celda mirándome malvada y enojadamente.- Vaya, vaya… ¿No es este el famoso Vergil Sparda? Hijo mayor del legendario Caballero Sparda.- El idiota dijo con un tono irritado y con mucha ira.- No lo sé, ¿Qué demonios te parece?- Le respondí escupiendo sangre, no tenía tiempo para lidiar con ese estúpido, solo quería estar en paz, o al menos que me dejaran solo en mi sufrimiento. Agache mi cabeza, quería bloquear la presencia de ese lacayo imbécil y estar solo. Al parecer eso no puede pasar pues escuche la puerta de la celda abrirse y el idiota acercarse a mi.- Tu hermanito pudo haber matado a nuestro amo pero el que pagara por eso, serás tú.- El idiota me estaba ocultando algo y lo sabía perfectamente bien así que volví a mirarlo. El lacayo de Mundus se acerco a mí sacando una exageradamente afilada espada y enterrándola con toda fuerza en mí estomago.

Perdí el aire, mi boca no emitió ningún sonido pero se quedo abierta. Sentí mucho más dolor ahora, mi vista empezó a empeorar. No aguantaba más seguir despierto. Mi vista se volvía negra. Mire fijamente al idiota, tratando de mirarle lo mas amenazadoramente que pudiera, con una espada clavada en mi estomago, pero aun así intente. Ese idiota estaba preparando un hechizo, sabia cual era pero no lo logre distinguir antes que la oscuridad de la inconsciencia tomara poder sobre mí, con suerte por última vez.

Volví a despertar en lo que parecía años después. Lo sentía, había sido cruelmente torturado y utilizado mientras estaba inconsciente. No sabía lo que hacía pero sabía que estaba moviéndome y atacando, no sabía a qué o quién pero lo estaba haciendo. Pero ahora parece que soy completamente dueño de mis movimientos. Abrí mis ojos lentamente sin saber que esperar. Lo primero en bien venirme fue un ventilador de techo, giraba lentamente y parecía listo para caerse en cualquier momento. Aguantando el dolor que la acción causaba, gire mi cabeza y vi un viejo tragamonedas, que parecía tan viejo que no sabía si andaba, una ventana muy sucia que apenas me dejaba ver que era de noche, unas escaleras a otro piso del lugar en el que me encontraba, una viejísima mesa de billar , una mesa de café enfrente de donde sea es que estaba acostado que tenia montones de revistas y una puerta de un desgastado marrón que no tengo ni idea a donde llevaría.

Lentamente me senté y mire a la pared enfrente de mí. Recorrí con mis ojos la habitación en la que estaba. Reconocía este lugar. Era la tienda de caza demonios de mi hermano. ¿Qué hacía YO de todas las personas ahí? ¿Que había pasado? ¿Qué ha pasado con el estúpido lacayo? Si estaba ahí, ¿Dante sabia? Si sabía, ¿Por qué no ha acabado conmigo? ¿Porque ya no me dolía tanto estar despierto? Todas esas preguntas y muchas más corrían por mi cabeza. Trate de buscarles respuestas, pero no conseguí nada. Mire a mi cuerpo y note que alguien había limpiado y vendado mis heridas, una pregunta menos, por ello no me dolía tanto, ¿Eh? No estaba seguro de cuánto tiempo continúe mirando fríamente a la pared, tratando de hacerle un hoyo con mi mirada pero el tiempo era el menor de mis problemas en este momento. Seguí mirando, notando que el tiempo estaba pasando y otra pregunta salto en mí cabeza ¿Dónde está Dante? ¿Donde está su molesta amiga, la hija de Arkham? ¿Que ha pasado con esa barata imitación de nuestra madre? ¿Como es Dante ahora? ¿Ha cambiado mucho? ¿Sigue siendo el mismo de siempre? Sentí que algo me faltaba, algo importante e instintivamente dirigí mi mano derecha a mi cintura izquierda.

Yamato.

La espada que herede de mi padre hace mucho tiempo. No estaba. No estaba en donde debía estar. Desapareció. ¿Dónde estaba mi espada? Fue la próxima pregunta en entrar a mi cabeza. ¿Por qué no está? ¿Donde estaba? Ahora si comencé a preocuparme un poco, incluso si Dante quería castigarme y matarme por lo que hice- a lo que no me negaría pues es lo que me merecía- nunca, no importan las circunstancias, me separaría de mi espada, no me siento seguro sin ella. Sentí algo moverse en mi dirección y mire hacia la puerta que había visto antes. Lo que vi fue un hombre vagamente familiar, me quede mirando, ¿De dónde lo conocía? ¿Porque lo conocía? ¿Quien era? El hombre parecía aliviado y comenzó a caminar hacia mí a lo que me parecía un rápido paso. Fue entonces en donde pude recordar, donde supe de donde conocía a esa persona, pero no estaba seguro si era quien yo creía.-¿L-leon?- Le pregunto con una voz indecisa y totalmente ronca, seguramente por no haberla usado en mucho tiempo. Si realmente era él, entonces estaba muerto, él era la última persona que esperaba ver de nuevo y peor aún es que él era la última persona de este planeta que yo quisiera que me viera en esta situación. Tan débil. Tan emotivo. Tan humano.

Leon llego hasta, lo que al fin deduje, era un sofá, se sentó a mi lado y asintió a mi pregunta. Comenzamos a hablar, pero sinceramente yo estaba pasando la sorpresa que prestándole atención. Hace unos meses, según recordaba, no veía a mi hermano, no era tanto tiempo. Pero hace unos 24 años que no veía a Leon y ha crecido bastante. Ya no somos niños, mi mente me recordó. También parece saber cómo usar armas. Lleva dos pistolas con él. Jamás me gustaron las pistolas. No son dignas de un verdadero guerrero. Pero sabiendo que mi primo es solo un humano, creo que prefiero que se maneje con armas de fuego a que tenga que sufrir de una espada clavada en su pecho…

Él me pregunto qué fue lo que paso, pero estaba indeciso. No sabía si debía contarle o no. Si quería que supiera o no. Él suspiro, interrumpiendo mis pensamientos y me pregunto algo inesperado.- ¿Confías en mi?- Me quede mirándole como si estuviera loco pero no podía negar que esa pregunta me hizo parar en responder inmediatamente. Medite la pregunta por un rato, no sabía que responder. Pero decidí que no iva a cometer mis errores de nuevo, ya no. No me importaba si Dante acababa mi vida de una vez por todas o no. No volveré a dudar de los únicos dos familiares que me quedaban en vida, pase lo que pase y le asentí a mi primo, preparado para contar lo que me paso.

End Flashback

-Eso fue lo que me paso. Sobre el Temen-Ni-Gru… No tengo ninguna excusa que darles, lo único que puedo decir es que sinceramente lo… L-lo siento.- Fueron las últimas palabras del gemelo de azul.

Vergil por fin termino su relato y se dedico a tomar un poco de agua que la hija de Arkham, sorprendentemente, le había dado con amabilidad.

Los tres cazadores de demonios estaban en problemas… No sabían que debían hacer con el testamento del hijo mayor de Sparda.

Dante no podía creer todo lo que había escuchado de su hermano. Su hermano mayor había sido cruelmente torturado en todo el tiempo desde el incidente que paso en la torre hasta este momento. Eso hizo hervir totalmente su sangre. "Quizás Vergil cometió algunos... Bueno, muchos errores en el pasado pero nadie, repito, NADIE en todo este universo podía hacerle algo así a mi hermano y salir sin una paliza de mi parte." Pensaba Dante para sí mismo."Juro que hasta podría resucitar a Mundus, solo para matarlo de nuevo, el hijo de puta." Obviamente Dante estaba sumamente enojado, y enojado era un término medio. Pero ya no lo estaba con su hermano, ni de cerca, estaba enojado con los desgraciados que dejaron a Vergil en el estado en el que estaba ahora. Y esa palaba, esa pequeña palabra que salió a través de los labios de su hermano, una palabra que JAMAS había escuchado a Vergil decir. Lo siento. Dante no podía creer que su gemelo hubiese dicho esas palabras, pero lo hizo. Realmente estaba arrepentido, ¿Verdad?

Nero tampoco podía creer lo escuchado. No conocía nada de Vergil y jamás lo haría, pero eso no sacaba el hecho de que estuviera sorprendido. Sorprendido de que el medio demonio siguiera vivo después de tal cruel tratamiento… "Sin duda él es un hijo de Sparda, aunque él mismo siga negándolo." Pensó el ex-miembro de la Orden. Tampoco creía que él tuviera su espada. Yamato. La espada de tal guerrero como lo es Vergil. Un gran guerrero. Uno que ha aprendido de sus errores, sufrido como uno lo haría en el Infierno y peor. Y aun así el mayor hijo de Sparda seguía en sus pies. "Más o menos." Agrego la mente del más joven, no ayudando tanto.

Lady por el otro lado no tenía ni idea de que decirle al amante del azul. Desde el incidente en el Temen-Ni-Gru había odiado a Vergil con todo su corazón, pero ahora no estaba tan segura si ella lo odiaba o solo le tenía lastima al saber todo lo que tuvo que endurar en las manos de Mundus. El mayor de los cuatro pago por todo lo que hizo en el pasado y se disculpo. Cuando lo hizo realmente se notaba que estaba arrepentido de todo. Y a decir verdad ella no culpaba de todo a Vergil, sino a su padre, que de algún modo u otro hizo que el gemelo de Dante terminara en el embrollo y el estado en el que está ahora.

Los cuatro estaban callados, nadie sabía cómo romper el silencio. Vergil no iba a hablar, lo había decidido, esperaría hasta que alguien rompiera el silencio primero. Lady seguía sin saber que decir, sin saber que decirle al amante del azul. Nero no creía que debería decir algo, después de todo no era su asunto. Y Dante sabia que perdonaba a su hermano, solo tenía que decírselo, pero después de todo lo que había pasado no sabía cómo.

-Vergil…- Dante comenzó captando las atenciones de todos, y más importante de su hermano. Medito un poco como continuar la oración. Luego de un momento miro a Vergil y le sonrió un poco.- Sabes que, te perdono… A pesar de todo, aun eres mi hermano.- Dijo suavemente.

Antes de cualquiera de los cuatro pudiera decir algo mas, las puertas de Devil May Cry se abrieron. Leon entro en la tienda cerrando la puerta detrás de él. Estaba sumamente cansado. "Ultima vez que combato demonios casi dormido." Se reprimió a sí mismo y volteó. Levanto una ceja al ver a todos mirándolo fijamente.- ¿Pasa algo?- Lady agito la cabeza.- Siii, te has tardado unas cuantas horas, ¿Dónde demonios estabas?- Leon entrecerró sus azules-verdosos ojos.- Trata de luchar unos cuantos demonios al borde de caer dormida y luego contesto.- Nero se rio un poco mientras que Dante dejo una diminuta sonrisa y Vergil levanto una ceja preguntando.- Y ¿Por qué luchabas contra demonios cuando estabas por caer dormido?- Leon no había notado que su primo estaba despierto por el cansancio y finalmente lo noto.- Bueno pues porque esos dos….- Comenzó respondiendo, apuntando a Nero y Dante.-… Son unos holgazanes y tuve que aceptar yo el trabajo…. ¿Ya les….- Su oración fue interrumpida por dos OYE provenientes de los dos caza demonios. Lady golpeo la cabeza de Dante, se levanto y golpeo también la de Nero.- Dejadle hablar.- Les grito, como una madre castigando a su hijo cuando hace una travesura, con sus manos en su cintura.

Leon levanto una ceja y cayó en el sofá, obviamente agotado. Volvió a decir su pregunta.- ¿Ya les dijiste?- Le pregunto a Vergil bostezando

-Sip- Contesto el amante del rojo. León suspiro. "En serio, a veces parece un niño en Navidad." Pensó el agente y puso su mano en su boca bostezando otra vez.- ¿Alguna noticia de Trish?- Pregunto apoyando su codo en su rodilla y su barbilla en su palma. Nero negó con la cabeza.

-¿Trish?- Todos miraron a Vergil cuando preguntó. Dante fue el primero en contestar.- Ahh bueno… Larga historia también… ¿Recuerdas al demonio que Mundus creo, que era igual a nuestra madre?- Su hermano pregunto un tanto indeciso de decirle y Vergil asintió.- Pues es ella.- Leon terminó la oración de Dante.- ¿Qué?- Vergil pregunto incrédulo, "¿Esta Dante queriéndome decir que ahora son amigos de ELLA? Dante no puede estar tan loco como para hacer eso ¿Verdad?"Pensó inmediatamente Vergil mientras que Dante comenzó a reírse como si estuviera loco y todos lo miraron como si les hubiese dicho que las piedras están vivas con cejas levantadas.

-Hey, viejo, ¿Qué es tan gracioso?- Vergil miro confuso a Nero ante esto pero decidió dejarlo pasar y mirar a su hermano, el cual se había caído al suelo con sus brazos en su estomago, sin poder dejar de reír.

-Nada, es solo que no aguante mas verte así Verge, además, parece que vamos a tener un día lleno de historias hoy.- Dijo con la carita de un niño esperando por el conejo de Pascuas. Lady suspiro y agito su cabeza.- Realmente eres un niño a veces.- Dijo acomodando su verdoso cabello como si fuera la cosa más delicada del mundo.- ¡Calla mujer!- Grito Dante con una mueca de enojo. Lady le dedico una sonrisa y un guiño mientras que Nero se empezó a reír y Vergil levanto una ceja.

Leon ya no aguantaba más el sueño que le invadía y se quedo dormido en el hombro de su primo amante del azul.

-Ummm, Buenas noches…- Dijo Dante al ver que el cansancio le gano a su primo con una sonrisa un tanto burlona. "Qué raro que a Verge no le moleste… Pero la escena es un tanto tierna." Pensó el amante del rojo al ver como Leon dormía pacíficamente, apoyado en el hombro del mayor de los gemelos. Lady y Nero rieron un poco, también notando que la escena era muy tierna, mientras que Vergil agitaba la cabeza. Luego se cercioro de que solamente Dante escuchara lo que estaba por decir. Mas te vale que no le pase nada, ¿Me entendiste, Dante? La cara de Vergil era una vez más sumamente seria y Dante asintió inmediatamente.

-Bueno… Ahora, ¿Me dirías más acerca de Trish?- La forma en que Vergil pronuncio su nombre significaba que todavía la odiaba, no estaba seguro cuanto o porque, pero sabía que la odiaba y eso era suficiente para él. Dante suspiro.- Vale… ¿Por donde debería empezar a explicarte?- Se pregunto a si mismo mientras recordaba lo que había pasado cuando derroto a Mundus.

El resto del día, los tres cazadores de demonios y el amante del azul lo pasaron hablando acerca de Trish, acerca de algunas misiones, muchos recuerdos, todo lo que había pasado en el pasado y lo que haría que el hijo mayor de Sparda entendiera un poco mas su situación en el tiempo. Dante deliberadamente evito mencionar a la espada de su hermano, Yamato, por ahora. Dante aun quería sobrevivir por un día más. También estuvieron la mayoría del día tratando de convencer a Vergil de que Trish ya no era una enemiga para ninguno de ellos. Y al parecer lo lograron, pero eso no significaba que dejaría de odiarla, al menos por ahora. Durante el transcurso del día, Vergil se sentía más culpable de lo que había pasado, incluso si en algunos momentos estuvo bajo el control de Mundus. Algunas veces comenzaba a recordar todo lo que había pasado, lo que había hecho, todo lo que él había destruido con sus propias manos, y se preguntaba si realmente merecía ser perdonado por su hermano, ¿Por qué me ha perdonado?¿Después de todo lo que he hecho, porque no me ha castigado? Lo único bueno es que los recuerdos no duraban mucho, pues el peso de su primo, durmiendo pacíficamente en su hombro sin ninguna preocupación del mundo que sigue girando a su alrededor, le traía de vuelta a la realidad. A la realidad en la cual todo estaba en su pasado, una realidad en la cual su hermano le perdono por todos sus pecados.

Parecía que nada malo estaba pasando ni iba a pasar. Todo estaba tan pacifico que casi se olvidan de que hace menos de un día Vergil estaba atacándolos, de que sus ojos cambiaban a un color ámbar, como la noche anterior, a que tal vez tendrían que enfrentarse a un poderoso enemigo. Casi. Aun había duda en las cabezas de todos los cazadores de demonios e incluso al mismo hijo mayor de Sparda. Lo único que podían hacer en esos momentos era esperar. Esperar que con suerte Trish volviera con la información que necesitaban antes de que algo como lo que paso la noche anterior pasara de nuevo.

Pero por ahora solo estaban totalmente felices de estar como estaban en este momento. Sanos, a salvo y sin tener que preocuparse todavía de lo que tendría que pasar.