Capitulo 7: Weapons and amber.
Al otro día los tres familiares de Sparda estaban en la cocina desayunando. Vergil aun seguía con sus ojos de su color normal, por suerte para todos, así que temprano Lady decidió irse y hacer… Lo que sea que Lady usualmente haría. Nero en la otra mano, había tomado una misión hace unas horas y tenía que irse a las afueras de la ciudad.
-¿Es que alguna vez comes algo que no sea pizza?- Le pregunto enojado Vergil a su pequeño hermano, el cual solo negó con su cabeza mientras devoraba otra porción de pizza con una gran sonrisa en su cara, tan grande que es prácticamente imposible que entrara en su cara.- Tendrás que acostumbrarte, al igual que yo.- Le dijo el agente con cara de pocos amigos, esa noche había dormido y ya no estaba al borde de dormirse parado pero aun seguía un tanto cansado.
Vergil resoplo incrédulo. -Increíble.- Dijo con su usual mascara de hielo, no mostrando emociones en su cara o en su voz. Dante solo rio un poco y agarro otra rebanada de pizza, quitándole las aceitunas enojado y comiéndola. Vergil sacudió su cabeza y comenzó a comer una tostada que su primo le hizo mientras que Leon estaba sentado con su codo en la mesa y su cabeza apoyada en su puño, leyendo un libro de quien sabe que.- ¿Qué estás leyendo?- Le pregunto Dante aun sin entender que era tan divertido acerca de leer libros.-Un libro.- Respondió con simpleza tratando de ignorar a Dante, lo cual saco una rara y casi invisible sonrisa a Vergil. "Ahí van de nuevo" Pensó el amante del azul notando de que Dante y Leon casi siempre estaban peleando por algo, lo cual le recordó como era él y su hermano antes.
-¡Noooo! ¿En serio Sherlock? No me di cuenta…- Respondió sarcásticamente el que tenía más experiencia en cazar demonios, recibiendo una mirada de Leon que claramente decía: déjame en paz o de esta no sales con vida, ¿Entendiste? Dante se tomo la amenaza a pecho y siguió comiendo su pizza como si nada hubiese pasado. Vergil negó con la cabeza y siguió comiendo también.
Los tres cayeron en silencio, el cual al pasar los minutos se volvía un tanto incomodo. Ninguno sabía que decirse ni cómo romper el silencio. Siguieron en lo que estaban por unos minutos hasta que no los soportaron mas.- Creo que….-
-Voy a…-
-Ya term…-
Los tres hablaron a la misma vez interrumpiéndose mutuamente, lo cual hizo que los tres suspiraran y ese fue el momento en el que el teléfono de la tienda comenzó a sonar. Leon cerró el libro que estaba leyendo, se paro y fue hacia la oficina a atender, esperando que fuese un trabajo que fuera más interesante que estar sentado en medio de un incomodo silencio.-… Devil May Cry…- Los dos hermanos escucharon desde la cocina y Vergil levanto una ceja al oír el nombre. ¿Ese era el nombre de la agencia de Dante? Claro, Vergil había visto el lugar antes, pero eso fue cuando aun no tenia nombre, y en esos momentos no había tenido la oportunidad de ver el nombre. Y para ser sinceros estaba muy curioso del porque Dante elegiría un nombre así.
-¿Por qué llamaste a tu tienda de esa manera?- Al fin encontrando un tema de conversación, el mayor de los dos le pregunto al semi-demonio amante del rojo. Dante trago la rebanada de pizza que estaba comiendo mientras que consideraba la respuesta.- Bueno, es una emmm, historia que tal vez no te guste.- Dante suspiro dándose cuenta de que esta vez no podría ocultar la verdad.- Fue porque, luego de que decidieras estar en el mundo demoniaco…- Comenzó a decir lentamente, no sabiendo si estaba yendo por buen territorio o no. Vergil asintió, incitándole a que continuase.-… Pues tenía un mar de emociones…- "Traición." Su mente agrego por él sin ayudarle mucho.-… Deje salir una pequeña lágrima. Y por ello le puse así a mi tienda. Porque es cierto que los demonios pueden llorar.- Vergil estaba un tanto sorprendido y completamente estático. Hacía mucho que no veía a Dante llorar. Y esta vez fue por su propia culpa. "Vaya hermano mayor que soy." Pensó para sí mismo el mayor de la sala.
-¡Hey!- Leon les grito desde la otea sala y los dos hijos de Sparda podían suponer que se estaba dirigiendo a la puerta.- Hay unos cuantos demonios rondando por el centro de la ciudad… Ahora vuelvo, mientras tanto no se maten ¿Vale?- Leon volvió a gritar y sin esperar una respuesta Vergil y Dante pudieron escuchar como la puerta de la tienda se abría y cerraba.
Los dos se quedaron callados, una vez mas cayendo en silencio.- Bueno, tal vez yo pueda encontrar algún demonio por ahí también.- Dijo el menor de los dos parándose de su asiento, juntando las cajas de pizza y dejándolas en la heladera, dirigiéndose hacia la puerta de la cocina. Esa oración le trajo algo a la mente de Vergil que casi había olvidado, y sabia que Dante tenia la respuesta.-Dante… ¿Dónde está Yamato?- Pregunto el mayor parándose de su asiento y levanto una ceja cuando su hermano paró en seco a pocos centímetros de la puerta. Dante lo sabía, sabía que esa pregunta vendría, pero no la esperaba tan pronto. Sin saber como Vergil tomaría que Yamato la tenía otra persona Dante volteo lentamente riéndose nerviosamente y diciendo.-Vergil… Tal vez lo que te estoy por decir no te alegre mucho.- Cuando estaba de frente a su hermano, el cual estaba con los brazos cruzados y su ceja aun levantada comenzó a explicar.
-XXX-
Nero estaciono la motocicleta de Dante en el callejón de la tienda y se bajo de ella, dejando las llaves en unos de sus bolsillos. Comenzó a caminar hacia la puerta escuchando algunos ruidos desde adentro de la tienda. Cuando estuvo por abrir la puerta paro sus movimientos. Podía escuchar mejor los sonidos del otro lado de la puerta. Se escuchaban muchos pasos, seguramente apresurados, el sonido de objetos cayendo al suelo y voces, las cuales no podía escuchar lo que decían pues estaban hablando muy bajo. Trato de escuchar lo que decían pero le fue imposible, y cuando estaba por rendirse y entrar una de las voces se hizo más fuerte dejando escuchar lo que decía
-DANTE SPARDA ESTAS OFICIALMENTE MUERTO ¿ME OISTE? ¡MUERTO!- Se escucho del otro lado de la puerta una voz sumamente enfadada, proveniente de un seguramente muy molesto Vergil.
Nero al escuchar esto rápidamente entro en la tienda creyendo que Vergil había cambiado de nuevo. Lo que vio fue a Dante corriendo por todas partes tratando de mantener su vida a salvo mientras que un muy molesto, enojado, irritado y malvado Vergil lo perseguía peligrosamente cerca. Nero inmediatamente estaba confundido por dos razones.
Razón A: Vergil no tenía los ojos de color ámbar, como la última vez que quiso matar a Dante.
Razón B: ¿De qué demonios estuvieron hablando para causar esto?
Vergil estaba a punto de agarrar por el cuello a Dante cuando Nero decidió que suficiente era suficiente y utilizo su Devil Bringer para agarrar al mayor de los tres y depositarlo en el sofá lo más suave que puso sin soltarlo. Vergil aun tenía unas cuantas heridas en su cuerpo, estaba curando gracias a su sangre, pero el proceso era mucho más lento que normalmente seria.- ¿Qué demonios…? ¡Suéltame!- El mayor grito enojado mientras que Dante se ocultaba detrás de su escritorio y Nero caminaba lentamente hacia donde el amante del azul estaba tratando de librarse.-¿Qué paso?¿De qué demonios hablaban, idiotas?- Los dos hijos de Sparda miraron enojados al menor ante la última palabra en salir de sus labios pero se abstuvieron de decirle algo.
-No pasa nada, solo tuvimos una pequeña diferencia menor. No tienes de que preocuparte, niño.- Dijo el amante del rojo con una de sus usuales sonrisas arrogantes y un pequeño guiño ante el sobrenombre del menor de los tres.- Pequeña diferencia menor…- Volvió a repetir incrédulo Nero y entrecerró la mirada.- ¿Crees que soy estúpido? ¿De qué hablaban?- Volvió a preguntar con tono nada amable.- De MI espada.- Contesto el mayor de los tres haciendo un notorio énfasis en la palabra MI. Nero miro a Dante incrédulo, entendiendo por donde se iba dirigiendo la conversación y no le gustaba.- Si bueno, tal vez le conté a Verge que su espada termino quebrada a la mitad y luego… La regale.- Vergil se puso mucho mas furioso, si eso era posible, cuando la palabra regale salió de los labios de su gemelo y comenzó a intentar zafarse del agarre de Nero otra vez.- ¡Ya dime quién demonios la tiene así te puedo matar!- Grito otra vez mas el mayor de los tres en la sala. Dante miro suplicantemente a Nero, el cual solo suspiro, preparándose para lo inevitable.-Te diré si te calmas.- A penas las palabras salieron del menor, Vergil ya estaba calmadamente sentado en el sofá como si no hubiese tenido un ataque de histeria hace cinco segundos con un aura de curiosidad alrededor suyo, uno porque quería saber quién era el inepto que estaba utilizando su espada, y dos porque no entendía porque Nero sabia quien era. Los otros dos en la sala lo miraron confusamente.- ¿Vale?- Dijo divertido el amante del rojo mientras que el ex-miembro de la Orden suspiraba soltando al amante del azul y dirigiéndose al escritorio de Dante. Nero le entrego el dinero de la misión sabiendo que Vergil lo miraba impaciente y colocándose detrás del escritorio contesto.
Vergil alzo una ceja perdiendo la paciencia tan rápido como había estado perdiendo el control esos días.- ¿Qué fue lo que dijiste? No te escuche…- Dijo el mayor de los tres ante lo murmurado por Nero, el cual suspiro pesadamente y contesto algo indeciso.-Dije que yo tengo tu espada.- Dijo el joven mientras que Dante se escondía detrás de su silla esperando a que el Infierno se desatara junto con la ira de su gemelo, la cual debía de estar por venir en cualquier segundo.
Sorprendentemente Vergil solo se quedo sentado en el sofá inmóvil, posiblemente pasando la información unas cuantas veces por su cabeza antes de actuar. Los dos cazadores de demonios creyeron que al final Vergil no se había enojado y que no los atacaría así que se relajaron un poco y comenzaron a salir de sus escondites.
Para su mala suerte, antes de que se dieran cuenta Vergil ya estaba del otro lado de la habitación sujetando a Nero contra la pared desde el cuello de su chaleco y habiendo golpeado en la cabeza a Dante en el camino. Nero perdió el aire ante la sorpresa de que el hijo mayor de Sparda era más rápido de lo que esperaba. Vergil lo miro directamente en los ojos con una frialdad incomparable mientas que Dante se levantaba del suelo con su mano en su cabeza. Vergil, con una voz muy lenta, malvada, impaciente y extremadamente fría, dijo una sola palabra con la que los dos semi-demonios podrían haber jurado que bajo un grado en la temperatura del lugar.
-¡Devuélvemela!-
-Verge, tranquilízate un poco y…-
-Cuando tenga MI espada de vuelta.- Le interrumpió Vergil volviendo a hacer énfasis en la palabra MI mientras que Nero miro a Dante, silenciosamente pidiendo ayuda. "Si no se la da, de esta no salemos vivos" Pensó Dante mientras que le hacia un gesto con las manos a Nero para que se la diese, a la vez retrocediendo un poco de la escena, solo por si acaso.
Nero suspiro pesadamente, lo cual fue un tanto difícil con una mano en su cuello, un tanto entristecido de que estaba por perder una gran espada. Invoco a Yamato y la estiro un poco para que el mayor de los tres pudiera tomarla. Inmediatamente la catana desapareció de su mano y Nero cayo duramente al suelo habiendo sido soltado por Vergil, el cual está parado enfrente de él felizmente examinando su espada.
-Wow, sí que ama esa espada.- Dijo Nero en total terror mientras llevaba una mano a masajear su cuello. Vergil solo suspiro y luego de examinar su espada unos minutos más y notar que estaba en perfecto estado, la enfundo en su cadera izquierda, tapándola con su gabardina.-No me siento seguro sin ella… Lo siento.- Dijo inseguro el mayor de los tres mientras que Dante estaba sorprendido de que otra vez esa palabra salió de los labios de su gemelo. "No sé si es solamente por todo lo que le ha pasado o si solo es porque está feliz de estar aquí. Pero Vergil está cambiando, y tal vez para bien." Pensó el más experienciado en caza demonios, feliz de tener a su hermano de nuevo y de que ya no están tratando de matarse el uno al otro. Claro que las palabras feliz o Vergil en la misma oración eran casi imposibles de siquiera decir, pero ya se acostumbraría.
En ese momento una pequeña idea cruzo la mente de Dante.- Hey Verge, estoy seguro de que ya estás un poco oxidado ¿No querrás entrenar?- Le pregunto inocentemente el menor mientras que enfundaba sus pistolas. Vergil lo miro con su máscara de hielo, pero luego de unos segundo una rara y arrogante sonrisa rozo sus labios.- Claro, siempre será un gusto para mí derrotarte, querido hermano.- Dijo Vergil utilizando la misma voz confiada y engreída que utilizo en el Temen-Ni-Gru, totalmente pidiendo un desafío. Nero los miro levantando una ceja. ¿En serio? ¿Después de todo volverían a pelear? ¿Es que en serio se quieren matar?
-¿Vais a pelear después de todo lo que les paso?- Pregunto incrédulo comenzando a levantarse del suelo.- No te preocupes, niño. Vergil no le hará ningún daño a esa cara tan sexy.- Dijo Dante señalando a su propia cara sonriendo.- Solo entrenaremos, no es a muerte.- Los dos semi-demonios en la sala le levantaron una ceja.- ¿Te das cuenta, que si te llamas sexy, también le estas llamando sexy a Vergil?- Pregunto tranquilamente el menor de los tres con una sonrisa en sus labios, la cual creció más al ver la sorpresa plasmada en la cara de Dante. Luego de un momento Dante agito su cabeza y con una arrogante sonrisa contesto con la mayor felicidad del mundo, seguro de que ganaría esta vez.- Bueno, no es mi culpa de que Vergil saliera igual a mí, aunque viendo me al espejo no le culpo.-
Vergil le levanto una ceja incrédulo y con una invisible sonrisa contesto con un tono de quien lo sabe todo, sabiendo que Dante perdería el argumento el mismo momento en el que se inicio.-En realidad Dante. Yo nací un minuto, treinta y seis segundos antes que tu. Así que teóricamente tú saliste igual a, querido hermanito.- Les comento y salió del edificio para esperar a los dos cazadores de demonios afuera. Adentro Nero estaba casi muerto de la risa, riendo tanto que casi se hace en los pantalones mientras que Dante miraba la espalda de su hermano con la mandíbula en el suelo.
Nero al fin se calmo un poco levantándose del suelo.-Parece que alguien te gano en esta ronda, viejo.- Le dijo Nero felizmente saliendo del edificio para esperar a Dante, el cual seguía con la mandíbula en el núcleo de la Tierra. Luego de un rato el semi-demonio amante del rojo agito su cabeza, juntando a Rebellion y siguió a su hermano gemelo y al ex-miembro de la Orden afuera susurrando un pequeño:
-Los odio…-
-XXX-
Leon volvió a la tienda luego de haber matado a unos cuantos Basiliks y se encontró con su hermana casi entrando en la tienda también. Estos días había visto a Lady venir más seguido, aunque eso es comprensible, después de todo, cuantos más contra Vergil, mejor.- Hey.- Saludo felizmente Lady quitándose los lentes de sol y colocándolos en su verdoso cabello. El agente le sonrió y asintió, entrando en la tienda para encontrarla completamente vacía.-¿Dónde están todos?- Pregunto Lady mirando la tienda detrás del agente, el cual negó con su cabeza.-Ni idea.- Luego comenzó a caminar hacia el escritorio de su primo cuando noto que una nota arriba del mueble. Leon siempre había odiado las notas… Usualmente traían malas noticias y eran completamente deprimentes. Por ejemplo, cuando le avisaron que Eva había muerto, fue mediante la nota más deprimente que había visto, en ella también le avisaron que no había nadie en la zona más que el cadáver de la mujer. "Solo deprimentes noticias." Pensó el agente levantando la nota, con la caza demonios mirando por encima de su hombro, viendo la caligrafía que obviamente pertenecía a Dante:
En estos momentos estamos ocupados, si vienes por un trabajo y no hay nadie… Mala suerte tío. Si eres Leon, Lady o posiblemente (pero dudando) Trish, estamos en la montaña más cercana que vean de la tienda… Los esperamos…
Dante, Nero y Vergil…
-¿Qué dice?- Pregunto Lady al ver que la letra era tan ilegible para ella, pero para Leon no, pues ya estaba acostumbrado a ver peores.-Que tendremos que ir a la montaña más cercana de la tienda…- Leon suspiro, obviamente no de humor para las locuras que los otros tres chicos deberían estar haciendo. Lady le levanto una ceja.- ¿Vale?¿Que esperamos entonces?- Con eso Lady se dirigió a su motocicleta mientras que Leon dejaba la nota de nuevo sobre el escritorio y seguía a la caza demonios a la motocicleta con una pequeña sonrisa.-De ja vu.- Dijo Leon notando que esta era la segunda vez que ivan a buscar al hijo menor de Sparda en la motocicleta de Lady, mientras que la caza demonios subía a su vehículo riendo y Leon colocándose detrás de ella con sus brazos alrededor de su cintura. Lady arranco la moto aun riendo y se dirigió al pie de la montaña más cercana.
Mientras tanto al pie de la montaña estaban Nero, Dante y Vergil.
El menor semi-demonio estaba sentado en el suelo viendo a los dos gemelos a mitad de su entrenamiento, el cual según Vergil es SIN utilizar armas de fuego, así que Dante dejo a Ivory y Ebony cerca en el suelo por si acaso. Los dos gemelos luchaban a una velocidad impresionante y si Nero no fuese semi-demonio no hubiera sido capaz de ver nada más que las ocasionales paradas en la batalla cuando Rebellion y Yamato se juntaba.
Nero no podía creer lo que veía. Los dos gemelos luchaban el uno contra el otro muy bien, era totalmente profesionales con sus armas. Claro, Nero había visto a Dante luchar numerosas veces en el pasado. Pero ahora que estaba dejándose llevar por la batalla, estaba luchando mejor de lo que pensaba que podría. Al parecer los dos hermanos estaban divirtiéndose mucho entrenando y a decir verdad Nero noto que estar en el público no era tan mal.
Vergil se agacho cuando Danto trato de atacarlo y utilizo su fiel catana para herir un poco el brazo de Dante, haciendo que sangrara un poco y que su hermano menor retrocediera unos pasos. Llevo su espada detrás de su cabeza y rápida y fuertemente la bajo hacia Vergil, el cual se corrió hacia atrás esquivando el ataque. En seguida ataco directamente a su hermano, el cual esquivo a la izquierda e hirió también el brazo de su hermano. Por suerte no era una herida profunda, después de todo Vergil no había sanado del todo y lo que menos necesitaban era que se hiriera demasiado.
Dante rápidamente esquivo el ataque que Vergil trato de hacer y luego le saco la lengua.- Tendrás que ser más rápido que eso Verge…- Le dijo burlonamente mientras que Vergil sonreía un poco.- Y tu deberías morder esa lengua tuya, hermano…- Respondió su hermano bajando su catana por el torso del amante del rojo, quien retrocedió y miro a la herida. Dicha herida era pequeña e iba desde casi su cuello hacia su estomago.-… O te podría pasar eso.- Termino de decir el hijo mayor de Sparda mientras que Dante resoplaba y se lanzaba a atacar a su hermano de nuevo, Vergil haciendo lo mismo y comenzando su danza de espadas una vez más, a una velocidad apenas visible.
Lady y Leon llegaron al pie de la montaña y se bajaron de la motocicleta. Lady dejo su casco colgado y los dos cazadores de demonios encontraron a Nero sentado en el suelo con las dos pistolas de Dante, Ivory y Ebony, cerca de él mirando a nada en particular. Los dos cazadores de demonios levantaron una ceja intercambiando una mirada curiosa y comenzando a caminar hacia Nero. Cada uno que parado a cada lado del más joven caza demonios. Lady golpeo despacio su pierna para ganar su atención mientras que Leon hablaba.
-¿Qué es lo que estas observando exactamente?- Le pregunto el agente confuso a que podría tener la concentración del ex-miembro de la Orden.- A Vergil y Dante.- Contesto simplemente y Lady y Leon volvieron a intercambiar una mirada, esta vez confusa, volviendo su atención una vez más al más joven del lugar. Antes de que cualquiera de los dos pudiera siquiera abrir sus bocas el ruido de metal contra metal resonó en el lugar cuando Yamato y Rebellion volvieron a unirse mostrando a sus respectivos dueños luchando el uno con el otro.-¿Otra vez?- Pregunto irritada Lady al ver que el par de gemelos estaba peleando de nuevo y justo cuando estaba por tomar su Kalina Ann, Nero la detuvo negando con la cabeza.- Están entrenando, no se mataran, solo están peleando un poco.- Contesto con su completa concentración en la batalla, la cual empezó a ir a una velocidad normal al ver que Leon y Lady habían llegado, así los otros dos caza demonios serian capaces de poder disfrutar del show.
Una vez mas Leon y Lady intercambiaron una mirada, esta vez sin emoción alguna y Leon se encogió de hombros. Lady suspiro y se sentó al lado de Nero a mirar la batalla mientras que el agente cruzaba sus brazos y miraba la pelea parado. Estuvieron observando durante no tan largos minutos hasta que Dante y Vergil unieron espadas de nuevo. Cuando los cuatro cazadores de demonios miraron al mayor de los gemelos quedaron estáticos. Sus ojos celestes estaban siendo escondidos por otro color. Sus ojos estaban cambiando frente a ellos al color ámbar.
Lady y Nero rápidamente se pararon de sus puestos en el suelo pero antes de que cualquiera pudiese hacer algo Vergil se saco de encima a Dante y con un simple tajo de Yamato los ataco a todos. Los cuatro miraron estáticos y en horror como Vergil lentamente enfundaba su adorada catana. Cuando el mayor de los gemelos termino de enfundarla todos volaron lejos de él. Lady quedo inconsciente en el suelo cuando su cabeza conecto con un árbol. A pocos metros de ella estaba Nero, el cual trataba de volver en si luego de que su cabeza fuese golpeada fuertemente también. Dante golpeo con su estomago un árbol, lo cual empeoro un poco la herida que su hermano le hizo allí y con la espalda a Vergil trato de pararse rápidamente mientras que su sangre se hacía cargo de la herida. Leon, quien por suerte había sido el que cayó menos lejos del mayor de los gemelos y podía pararse rápidamente observo como Vergil se daba la vuelta y comenzaba a irse camino a un bosque que había cerca, Yamato agarrada fuertemente en su mano izquierda
Leon miro a sus lados observando a los otros tres y notando que todavía ninguno estaba en condiciones, se paro y se fue corriendo detrás del hijo mayor de Sparda tratando difícilmente de ignorar el dolor que el tajo de Yamato dejo en su cadera derecha.
-XXX-
Nero consiguió pararse y rápidamente se fue a revisar si Lady estaba bien o estaba herida mientras que Dante estaba parándose y al mismo tiempo está mirando a todos lados tratando de averiguar hacia qué lado se fueron Vergil y Leon. Y al parecer no estaba obteniendo buenos resultados.
-¡MIERDA!- Dante grito mirando al cielo el momento en el que descubrió que los dos estaban suficientemente lejos para que él no supiera en qué dirección se fueron. Dante se volteo y se dirigió hacia sus dos compañeros arrodillándose junto a ellos-¿Está bien?- Le pregunto suavemente a Nero, el cual asintió con una pequeña sonrisa. Ningún hueso parece roto y ninguna herida es grave, pero tiene una pequeña herida en la pierna derecha.- Dante suspiro en alivio.- Bueno… Al menos no estamos heridos… Pero no puedo decir lo mismo de Leon. Lo veo completamente capaz de estar corriendo a Vergil incluso al borde de la muerte.- Dijo Dante completamente serio y volvió a escanear el área una vez más por si acaso, luego de un rato mas suspiro de nuevo y junto sus armas del suelo mientras que el ex-miembro de la Orden cargaba a Lady en sus brazos.- Deberíamos llevarla de vuelta a la tienda.- Le dijo Nero.- ¿Y dejar a esos dos solos y corriendo por ahí? Ni de chiste, niño.- Le dijo Dante, e incluso si estaba utilizando el sobrenombre que siempre utilizaba cuando estaba bromeando, el hijo menor de Sparda estaba siendo completamente serio.
Justo en ese momento a su izquierda, Dante pudo sentir una muy conocida presencia.- Trish.- Dijo el caza demonios aliviado mirando en la dirección en la que la rubia venia corriendo hacia ellos.-Chicos lo tengo, lo tengo… ¿Qué paso aquí?- Les pregunto preocupada al ver a Lady inconsciente, algo de sangre tirada en el suelo y algunos tajos en las ropas de los semi-demonios.-Vergil y ámbar en la misma oración.- Dijo Dante suspirando, no queriendo explicar detalladamente lo que paso. Trish entendió perfectamente a lo que se refería su amigo. Rápidamente la rubia escaneo el área con sus ojos y noto la ausencia de alguien.- ¿Dónde está Leon?- Pregunto preocupándose aun mas.-Seguro siguiendo a Vergil, pero no sabemos en qué dirección se fueron.- Contesto Nero reajustando a Lady en sus brazos suavemente.
Dante rápidamente pensó en un plan y en seguida les dijo a Nero y Trish.
-Nero, tu llévate a Lady a la tienda y asegúrate de que este bien. Trish tu búscalos por mi derecha y yo por la izquierda… ¿Vale?-
Los otros dos cazadores de demonios asintieron ante la idea y Nero se dirigió hacia la motocicleta de Lady, para llevarla mucho más rápido. La rubia se fue hacia su izquierda, activando su diabla interior para buscar a Leon y Vergil rápidamente mientras que Dante se dirigía hacia su derecha, también dejando a su diablo interior.
Utilizando sus alas empezó a volar, buscando al agente y al siempre asesino oscuro.
"Por favor, que los dos estén bien…"
