A/N: Siento muchisimo la tardanza pero aqui por fin termine el capitulo 9, espero les guste y dejenme un review para saber como voy :)
Disfruten de la historia...
Capitulo 9: The portal.
Todos estaban callados en la tienda, tratando de entender que es lo que Dante quería decir… Nadie más que el hijo de Sparda parecía conocer al tal Alminico. Lady no tenia de quién era y nunca se lo cruzo en sus trabajos así que se puso a esperar a que alguien dijera algo mientras que Nero hacia lo mismo, tratando de ver si por casualidad no había leído acerca de él en los libros de la Orden. Trish estaba pasando por la lista de personas que conocía alguna vez para poder ver si alguna vez había visto a Alminico o no mientras que Dante estaba parado con una arrogante y feliz sonrisa en su cara al ser el único que conocía al demonio.
-¿Alminico?- Pregunto por fin Lady mientras que Nero y Trish miraban a Dante atentamente, esperando ellos también por una explicación.-¡Alminico!- Repitió el semi-demonio amante del rojo asintiendo, pareciendo un niño por un momento, lo cual le saco un suspiro a Trish. "Estoy tan acostumbrada a que actué como un niño que no me lo creo…" Pensó para sí misma la rubia.- ¿Quién es Alminico?- Le pregunto la única demonia pura de la sala ya impaciente de que Dante los quería dejar con la intriga, y aun que esta persona le ayudaría a Vergil mas que todo, la rubia estaba curiosa de quien exactamente podía ser el demonio que según Dante podría preparar la poción que necesitaban.-Lo conocí en un trabajo hace unos años…- Comenzó a explicarles el caza demonios.-… Es un muy buen alquimista y me debe una, así que supongo que nos podrá ayudar.- Les comento Dante mientras que Nero sonría un poco, arrogantemente y le entrecerró un poco la mirada, como si estuviera pensando cómo resolver el problema más complejo del mundo.
-¿Y qué pasa si estas suponiendo mal?- Le pregunto inocentemente mientras que al principio Dante lo miraba confuso y luego se puso a pensar en la respuesta perfecta que le podría dar. El hijo menor de Sparda sonrió arrogantemente, y seguramente le respondió.
-Entonces le obligamos a ayudar…-
-¿Y si no podemos hacerlo?-
-Le robamos la receta para hacer la pócima.-
-¿Y si la única que tiene es memorizada?-
-Fácil, solo tenemos que hacer que….- Empezó a decir Dante como si fuera obvio, pero fue interrumpido rápidamente.
-¡CALLENSE! RESOLVEMOS LAS COSAS CUANDO LLEGUEMOS ALLA, PERO MIENTRAS TANTO SOLO CALLENSE LA BOCA…- Les grito desesperadamente Lady, empezando a tener un dolor de cabeza fenomenal. Nero y Dante, no esperando ser interrumpidos en mitad de una de sus usuales peleas verbales, voltearon con caras sorprendidas hacia la única humana de la habitación. Trish al ver las caras de sus amigos solo rio y calmadamente reviso que Luce & Ombra estuvieran en condiciones de pelear.-Bueno ¿Nos vamos o qué? No tenemos tiempo que perder…- Les pregunto volviendo a enfundar sus pistolas en sus lugares mientras que Nero recargaba a Blue Rose y agarraba a Red Queen.-Si, bueno… Solo un problema… Aun debemos abrir el portal al mundo demoniaco…- Dante les dijo nervioso con una mano en su cuello. Lady se paro y le levanto una ceja.- ¿Y? Lo abriremos, después de todo, sabes cómo hacerlo ¿Verdad?- Le pregunto la cazadora de demonios ya esperando la respuesta, la cual fue exactamente la que esperaba.-En realidad no lo sé.- Dijo Dante sonriendo nerviosamente y poniéndose a pensar si no había una posibilidad de que supiera cómo hacerlo. Dante suspiro y comenzó a pensar en cómo abrir el portal al Inframundo, cuando una idea le entro en la cabeza. "¿Cuál es el lugar al que Verge siempre iba a buscar información cuando éramos niños?" Pensó felizmente y luego su sonrisa se volvió arrogante.-Aunque, es un lugar donde encontrar la información que necesitamos.- Dijo felizmente a lo que Nero suspiro.- ¿Dónde?- Pregunto sin ánimos de que el caza demonios les deje en la intriga otra vez.- Trish, tu y Nero vendrán conmigo. Lady, tu quédate y cuida de Vergil y Leon… ¿Vale?- Dante les dijo y Lady noto que había aunque sea una pequeña posibilidad de que Dante estuviera preocupado. "Claro que está preocupado, es su familia…" Su mente le recrimino mientras que ella sonreía y le asentía al semi-demonio amante del rojo.-No te preocupes, vete, cuanto más rápido consigan la información más rápido esto terminara.- Ya con sus armas Trish y Nero se dirigieron fuera de la puerta mientras que Dante asentía aliviado y enfundaba sus armas, para luego dirigirse detrás de los otros cazadores de demonios.
-Vale… ¡Vámonos!- Con eso dicho la puerta se cerró detrás de ellos y Lady se quedo parada suspirando. "No tengo madera ni de enfermera y mucho menos de madre… ¿Qué hago ahora?" Se pregunto la chica a si misma mientras ponderaba si quedarse ahí parada o ver si los otros dos estaban bien. En si era una decisión bastante obvia, pero la chica no tenía ni idea de que hacer en una situación así. "Jamás seré buena para esto." Pensó y con un último suspiro se dirigió escaleras arriba para ver cómo estaban los dos familiares de Dante.
-XXX-
-¿A dónde vamos?-
-A mi casa…-
-¿No acabamos de salir de ahí?-
-No esa, mi vieja casa…-
Nero y Trish intercambiaron una mirada pero se dedicaron a seguir a su amigo amante del rojo, el cual estaba caminando animadamente hacia la mejor parte de la ciudad. Empezaron a pasar por la mejor parte de Limbo, donde mucha gente los miraba con preocupación y confusión. Estaban preocupados porque siempre que veían a alguno de ellos era porque algún demonio andaba haciendo lio en la ciudad y estaban confundidos porque no había ningún ser sobrenatural por la zona en ese hermoso día.
Toda la gente que se les quedaba mirando eran prontamente espantadas por Nero y Trish, los cuales ivan caminando con caras de pocos amigos. No estaban de humor para ir en público y mucho menos para soportar a las demás personas que al parecer no tenían ningún problema estos días y caminaban por la calle felizmente. Siguieron a Dante hacia otra parte de la ciudad, esta parte era muy alejada que hasta podría ser considerada una ciudad diferente. Esta zona era limpia, comercial, y al parecer un tanto amigable. "Al parecer los demonios nunca pasaron por aquí…" Pensó Nero mientras, al igual que lo hacia la rubia, exploraba el lugar. Pero no encontraron nada fuera de lugar, todo estaba normal.
Dante los guio hacia una parte que estaba mucho más alejada de la ciudad, y que seguramente las personas Vivian allí por dos posibles razones: querían evitar cualquier ataque sobrenatural… O simplemente eran unos antisociales nivel Dios.
-¡Llegamos!- Exclamo el hijo menor de Sparda parando enfrente de una de las casas del barrio y sus amigos pudieron distinguir un poco de tristeza en el tono que utilizo para hablar. Los dos cazadores de demonios dirigieron sus miradas a la casa que Dante estaba señalando y debieron admitir que la casa era bastante linda. Era una casa de dos pisos con paredes pintadas de un color crema, las cortinas eran de un color blanco impecable, la puerta estaba pintada del mismo color que las paredes. A cada lado de la puerta había una lámpara para alumbrar en la noche. Y cualquiera que pasara por ahí podría ver un hermoso jardín en la parte trasera, que aunque la casa estuviera abandonada por quien sabe cuántos años, el jardín estaba muy cuidado.- ¿Aquí es donde vives?- Pregunto Trish asombrada de la casa, ya queriendo verla desde adentro. El semi-demonio miro a sus compañeros y asintió.-Exacto.- Contesto mirando nuevamente la casa. Nero miro por el vecindario y vio algo que no le sorprendió del todo.-Te creo…- Dante y Trish le levantaron una ceja al menor y dirigieron sus miradas hacia lo que tenía la atención del ex-miembro de la Orden. Nero y Trish estaban observando con confusas miradas, y Dante con una feliz sonrisa en su cara, a la casa de al lado. Dicha casa estaba totalmente destruida y abandonada, sus paredes eran de un horrible color rosa chillón, tan chillón que solo un loco se iría a vivir en ella. Los dos cazadores de demonios cuestionaron a Dante acerca de la casa silenciosamente con sus miradas.
-… Recuerdos…- Suspiro el semi-demonio amante del rojo y volvió a voltear en dirección a su casa.-Bueno, seguidme…- Les dijo y comenzó a caminar hacia la puerta de la casa.
Rápidamente tirando la puerta abajo, Dante entro en su antiguo hogar mirando de un lugar hacia el otro. "Sin duda, este lugar es igual a como lo recordaba." Pensó mientras que se adentraba en la sala de estar de la casa. Las paredes eran de un color parecido al ladrillo. Hacia su derecha había un gran ventanal con algunas repisas y adornos. Delante de la ventana había dos sofás individuales de color crema y una mesa de café. En el medio de la habitación había una suave alfombra que era de un color naranja claro, que Dante noto, no quedaba muy bien con la decoración de la sala. A su izquierda estaba el gran televisor de la casa colgando en la pared con un gran sofá delante de él, también de color crema. "Seguro que la única habitación que no es de estos colores es la mía y de Verge…" Pensó el caza demonios mientras que caminaba por la sala."Mejor terminamos con esto antes de que me ponga nostálgico…" Volvió a pensar Dante, y el problema no era la nostalgia, si no que dos de sus amigos estaban detrás de él. Trish cerró la puerta detrás de ellos y el ex-miembro de la Orden se dirigió hacia Dante-¿Y la biblioteca?- Pregunto Nero, ya haciéndose una idea del porqué estaban en ese lugar en particular, mientras que observaba el lugar. Dante les hizo un gesto para que lo siguieran y se adentro en un pasillo. Las paredes eran de un verde claro y totalmente vacías con alguna que otra puerta haciendo aparición. "Baño… Sótano… Segundo piso… Cocina…" Iba marcando en su cabeza el plano de la casa el semi-demonio a medida de que las habitaciones pasaran hasta que se detuvo en la última puerta del pasillo, la cual era de un color marrón oscuro. Dante rápidamente abrió la puerta y se adentro en la habitación mientras que Nero y Trish se quedaron estáticos en el marco. "Ya no hay duda de porque Vergil ama tanto los libros…" Fue el único pensamiento que le paso por la cabeza a la rubia al ver la habitación. El lugar era exageradamente grande, tanto que debería ser una biblioteca de verdad y no una que tiene alguien en su casa. Estaba llena de libros que estaban seguros que no faltaba nada de información en el lugar.
-Vale, ahora, a buscar…- Dijo Dante mientras que corría hacia uno de los estantes de la biblioteca y comenzaba a buscar un libro que explicara como abrir el portal al Inframundo.-Tardaremos siglos buscando.- Comento Nero suspirando y yendo hacia otra estantería para comenzar a buscar.-Estoy empezando a detestar los libros.- Dijo la rubia y sin ánimos se dirigió hacia un estante para buscar un libro que les pudiera servir de algo.
-¡No sean holgazanes y pónganse a leer!- Volvió a gritar Dante cerrando un libro y colocándolo en su lugar mientras que una pequeña sonrisa rozo los labios del más joven caza demonios.-Nunca creí que escucharía esas palabras juntas salir de tu boca, viejo.- Comento burlonamente Nero comenzando a leer un libro mientras que Trish se sentó en uno de los escritorios con un libro en mano y riendo un montón. Dante por otro lado solo dejo en su lugar otro libro y le tiro a Nero una piedra que misteriosa y convenientemente acabo en el suelo de la habitación.
-XXX-
Lady subió las escaleras de la tienda hacia el segundo piso y camino por el pasillo hacia la habitación de su amigo semi-demonio. Cuando estuvo enfrente de la habitación dirigió una mirada hacia la última puerta del pasillo con una ceja levantada. "Me pregunto qué es lo que Dante oculta ahí…" Pensó con la mirada entrecerrada la chica. Se encogió de hombros y abrió la puerta que daba hacia la habitación del hijo menor de Sparda, despacio. Lo que vio fue que el agente aun estaba durmiendo y con suerte mejorándose. Pero el demonio amante del azul estaba totalmente despierto y sentado en la cama, mirando fijamente al cuerpo inmóvil de Leon. Lady hizo una mueca de dolor entendiendo que el gemelo de Dante estaba sintiéndose, probablemente, culpable.-…Vergil…- La caza demonios susurro mientras cerraba la puerta detrás de ella para ganar la atención del gemelo mayor de Sparda.
-¿Qué quieres?- Pregunto fríamente Vergil sin dirigirle ni una mirada a Lady, la cual suspiro pesadamente y negó con la cabeza, colocando sus manos en su cintura y entrecerrando la mirada. "Otra vez entrando en el modo bastardo ¿Eh?" Pensó la hija de Arkham, pero la verdad no estaba culpándolo si no que le entendía, de estar en una situación como esta Lady probablemente haría lo mismo.- Quería ver cómo estaban…- Comento Lady con una voz baja y amable, tratando de parecerse lo más que podía a Trish, la cual si sería una excelente madre, aunque eso fuera por Mundus.-Yo, bien… El probablemente muriendo por mi culpa…- Contesto rápidamente el dueño de Yamato, tan rápido que Lady casi no entiende que dijo. Lady suavizo su expresión y se dirigió hacia la cama, posando una mano en el hombro de Vergil ella rápidamente se da cuenta que él estaba muy tenso, lo cual hizo que la chica suspirara.-No es tu culpa, y lo sabes…- Le dijo Lady tratando de consolarlo, lo único que logro fue que él dejase de mirar al agente y dirigiese su mirada hacia la caza demonios con una expresión que si alguien no conociese bien a Vergil, podría decir que estaba triste.-¿Qué es lo pasa conmigo?- Dijo con un tono que se parecía a su expresión, lo cual hizo que Lady se sorprendiera al ver lo triste que parecía estar.
-Trish volvió hace una cuantas horas… Nos dijo lo que te está pasando y porque tus ojos son ámbar.- Le dijo Lady explicando lo mas resumido que pudiera cómo funcionaba el hechizo, esperando que el amante del azul supiera cual es, así ella no tendría que explicar absolutamente todo.-Luego ella, Nero y Dante se fueron a averiguar cómo abrir el portal al mundo demoniaco así podremos preparar la poción.- Termino de explicar la chica mirando la expresión del dueño de Yamato, la cual cambio directamente a enojo cuando Lady le dijo que creían que el antiguo rey del Inframundo estaba detrás de esto. "Pues claro… Ese estúpido lacayo debió de estar haciendo el trabajo sucio de Mundus ¿Por qué no pensé en eso antes?" Se reprocho a sí mismo el gemelo de azul perforando con sus ojos un hoyo en la cama. "Ahora entiendo porque a veces no puedo controlar mis emociones…" Volvió a pensar el gemelo de Dante al darse cuenta de ese pequeño detalle.-Si necesitaban saber cómo abrir el portal al mundo demoniaco, ¿Por qué no me preguntaron a mi?- Le pregunto Vergil a Lady con un tono de "Duuh" mirándola fijamente. Lady suspiro al darse cuenta de que si, pudieron haber hecho desde el principio.-Demonios.-
-¿Qué hacemos mientras se dan cuenta?- Pregunto Vergil sintiéndose inservible, algo que odiaba con todo lo que le quedaba de su oscuro corazón.
-Supongo que por ahora esperar, y nada mas.- Dijo Lady sintiéndose igualmente de inservible que Vergil, algo que ella también odiaba. Lady quito su mano del hombro del semi-demonio y se dirigió a la puerta, enfrente de ella paro y miro sobre su hombro.- ¿Tienes hambre?- Le pregunto amablemente mientras que abría la puerta y se quedaba parada en el pasillo. Vergil pondero eso por un momento, no le gustaba satisfacer sus necesidades humanas, así que lo hacía cuando era totalmente necesario. Pero en ese momento no soportaba estar en la misma habitación que su primo y ver el daño que causo así que rápidamente se levanto de la cama y siguió a Lady asintiendo.
Lady se rio un poco, cerró la puerta de la habitación y se dirigió a la cocina junto con Vergil. En la cocina, la cual ahora estaba completamente limpia."Me pregunto cuándo paso…" Pensó Lady mientras que negaba la cabeza y comenzaba a cocinar lo que pudiera que fuese comestible mientras que el gemelo de Dante estaba sentado en una de las sillas mirando a la mesa como si deseara que ardiera en el Infierno.
-XXX-
-¡LO ENCONTRE!- Grito felizmente Dante adorando como su voz se convertía en ecos en la gigante habitación. Comenzó a releer lo que el libro decía mientras que Trish y Nero rápidamente aparecían enfrente de él al escuchar que había encontrado algo.- ¿Qué dice?- Pregunto emocionado el otro albino de la sala tratando de mirar por encima del hombro del caza demonios amante del rojo.-Dice que necesitamos unas cuantas cosas, y estar en el Temen-Ni-Gru.- Dijo Dante y le menciono que necesitaban los dos amuletos de su madre, sangre suya y de su hermano y la sangre de Lady, aun que Dante aun no entendía todo el tema de la madre de Lady y su sangre y todo eso. Dante suspiro al pensar en eso. "¿Por qué todo siempre es tan complicado?"
-Tienes los amuletos ¿Verdad?- Dante se puso a pensar, ya tenían la sangre y el amuleto del hijo menor de Sparda, pero no estaba seguro de donde estaba la mitad de Vergil, estaba seguro que debería estar en la tienda, pero no sabía exactamente donde estaba.-Ni idea… Preguntémosle a Verge…- Ya estaba cansado de tantas complicaciones y la verdad solo quería tirarse en su cama y dormir un rato, sin preocuparse del portal al mundo demoniaco, de amuletos, de nada. Dante suspiro cerrando el libro que tenia y dirigiéndose a la puerta a paso cansado.-Ahora, a volver.- Nero y Trish rieron un poco al comportamiento de Dante pero no dijeron nada y caminaron detrás del cazador de demonios, también ellos cansados de tantas preocupaciones.
Aun no querían tener que preocuparse de lo que Mundus podría estar planeando…
Lady y Vergil estaban sentados en la mesa. Lady tenía sus brazos cruzados sobre la mesa y su cabeza en ellos. Vergil, por otro lado, estaba comiendo algo que no reconocía que había hecho la caza demonios y sorprendentemente era comestible y estaba totalmente rico. Los dos estaban en silencio tratando de elegir palabras que intercambiar. ¿Qué se le dice a alguien que por mucho tiempo odiaste y que ahora es algo parecido a un amigo? Era la interrogante que se les pasaba por la cabeza a los dos mientras que esperaban a que al menos algo pase para sacarlos de tan incomodo silencio. Si alguno estaba por decir algo se lo volvieron a guardar en el momento en el que escucharon pasos acercarse, ya sabiendo quien era los dos esperaron a que hiciera su aparición.
Leon entro en la cocina unos minutos después y utilizando la pared para caminar se dirigió hacia la mesa, sentándose en la silla que estaba al lado del semi-demonio amante del azul. El agente les sonrió y no evito preguntar con una ceja levantada.- ¿Interrumpo algo?- Notando que cuando llego los dos estaban totalmente callados.-Solo el eterno silencio.- Dijo filosóficamente Vergil mientras siguió comiendo… Lo que sea que estaba comiendo. "Apenas si puede caminar… Demonios ¿Por qué lo único en lo que soy bueno es traer caos, destrucción y sufrimiento?" Pensó el amante del azul notando que su confidencia estaba casi en la tumba. "Estoy mostrando demasiadas emociones. Mierda, cada día me siento mas y mas humano… Este estúpido hechizo me comienza a molestar demasiado…" Pensó enojado el hijo mayor de Sparda con su mirada entrecerrada, creando un gran hoyo en su comida.- ¿Cómo te sientes?- Vergil escucho a la hija de Arkham preguntarle amablemente al mayor de la habitación, quien solo sonrió un poco y en una voz baja y algo ronca contesto un simple.- Eh estado peor.- Lo cual no era del todo una mentira, pero tampoco era totalmente cierto.
-Es mi culpa.- Se lamento en voz alta el semi-demonio amante del azul con su mirada fija en sus manos, las cuales reposaban en su regazo, con un aura de culpabilidad rodeándolo.-No lo es…- Le dijo Leon algo preocupado por el carácter que Vergil había estado mostrando esos días. "Casi extraño al viejo, frio y casi malvado Vergil…" Pensó para sí mismo el agente mientras veía a su primo negar con la cabeza.-Lo es…- Dijo rápidamente sin mover su mirada.
-¡No lo es!- Esta vez hablo Lady, también algo sorprendida de ver al confiado y seguro semi-demonio que conoció alguna vez actuar de esa forma.-Si, si lo es…- Dijo tercamente el hijo mayor de Sparda, lo cual hizo que los dos cazadores de demonios de la sala suspiraran pesadamente en respuesta.-Me canse, no es tu culpa y lo dejamos así ¿Entendiste?- Dijo la chica parándose rápidamente de su asiento y dirigiéndose hacia la heladera por un poco de agua.
-Incluso tu estas de mi lado ahora, ¿Por qué? ¿Qué razones tienes de protegerme?- Pregunto confuso Vergil aun mirando a su regazo mientras que Lady pensaba en su respuesta sirviendo el agua en unos vasos y Leon miraba raro a su primo. "Nunca vi a Vergil actuar así… Es completamente incorrecto, y también parece imposible… Jamás se comporto así." Pensó el agente tratando de entender exactamente en qué momento el hijo mayor de Sparda cambio tanto.
-Porque estaba equivocada…- Comenzó simplemente.-… Lo que sea que querías hacer en la torre era algo, pero gracias a mi padre cometiste un error.- Siguió su oración la hija de Arkham mientras guardaba la botella de agua de vuelta en la heladera. Suspirando la chica agarro los vasos de agua y sin darse vuelta siguió hablando.- No quisiste que esto pasara y lo sé. Ese error te llevo a ti y a todos nosotros a lo que estamos pasando ahora. Pero por más que te culpes, estoy segura de que sabes que en realidad no fue culpa tuya. Así que deja de lamentarte, que es muy duro verte a ti de todas las personas actuar de esta forma.- Termino de decir la chica de cabellos verdes y dejo los vasos de agua en la mesa, enfrente de los dos chicos de la habitación, con una pequeña sonrisa y se dirigía hacia donde dejo su vaso de agua para tomar un sorbo. Vergil suspiro y aceptando el vaso contesto en una voz baja.-Aun no lo entiendo… Pero tratare de entenderlo…- Y con eso dicho tomo un sorbo sin decir ni preguntar nada más.
Luego de unos minutos de silencio Lady noto que el agente apenas podía mantenerse despierto y con una voz que una madre usaría con su hijo le dijo.- Deberías irte a descansar.- Por un momento el agente no dijo nada y luego abrió la boca, pero fue interrumpido por Lady, la cual dijo seriamente.- Y no es una propuesta.- Cuando noto que el agente estaba por responder de alguna u otra forma con un no.
Leon suspiro, dejo el vaso vacio en la mesa y con cuidado se levanto para dirigirse hacia arriba mientras que Vergil negaba con la cabeza y se dirigía hacia el sofá de la tienda. Lady por el otro lado solo rezo para que Dante, Trish y Nero se apuraran en volver o tendrían que enfrentar a Vergil tarde o temprano, y Lady tenia la corazonada de que sería temprano…
