Capítulo 5 "El bolso de la discordia"
Eran las once y media cuando el grupo de música terminó su actuación. Los clientes comenzaron a irse, a la vez que los trabajadores del "Antinatural" aprovecharon para empezar a limpiar y recoger.- Usagi hoy te toca a ti los aseos.- Le comunicó Yuuichirou, el camarero que atendía la barra. Pero todos le llamaban Yuui- ¡vale!- Aceptó con entusiasmo lo que desconcertó al chico. Se dirigió al armario donde guardaban los productos de limpieza, se puso unos guantes y se hizo con lo materiales necesarios.
Cuando Usagi entró en el aseo escuchó unos ruidos extraños. Eran como gemidos y dos respiraciones muy agitadas. Se puso colorada al darse cuenta de lo que estaba pasando. Salió del aseo sin decir nada.- ¿Qué pasa ya has visto lo que tienes que limpiar y se te ha ido esa sonrisa?- Se mofó Yuui, y Usagi negó la cabeza sonrojándose de pies a cabeza. Su compañero frunció el ceño.- Hay alguien en el aseo... creo que una pareja... ya sabes.- Aclaró notando como le ardía la cara.
Yuui puso los ojos en blanco.- ¡Pues échales!- Demandó, aunque en el fondo le hacía gracia la actitud de Usagi. Se veía demasiado inocente y débil para ese trabajo. Sin embargo ella no le contradijo, ni le pidió que lo hiciera él. Tan solo asintió callada y volvió a entrar al aseo.- ¿Hay alguien ahí? Voy a limpiar, ya hemos cerrado.- Dijo en voz alta para que los tortolitos que estuvieran dentro salieran. Usagi esperó paciente en la puerta y contó hasta diez. Si no salían tendría que empezar a abrir las puertas de los baños para averiguar en cual estaban y echarlos por ella misma. Por suerte antes de que llegara al cinco una pelirroja explosiva salía del aseo. Detrás de ella otro chico, que para sorpresa de Usagi era el guitarrista del grupo. El que se había marcado aquel estupendo solo de guitarra en la primera canción. Creía recordar que su nombre era Rubeus.
La pelirroja de piel bronceada y vestido negro ajustado pasó por al lado de Usagi mirándola por encima del hombro, con autosuficiencia. Mientras que el chico con la cabeza rapada y piercing en la ceja derecha, dilataciones en ambas orejas y un extraño tatuaje en la nuca de una media luna invertida negra, ni siquiera se percató de su presencia. Simplemente era como si no estuviera ahí para él.
Intentó olvidarse de aquellos dos y seguir con su trabajo. Pero cuando entró en el aseo y comenzó a limpiar, al abrir uno de los baños, se dio cuenta que una mujer se había dejado su bolso. Era pequeño y de lentejuelas negras. Miró su carné de identidad y muy a su pesar era de la chica que acababa de salir. Usagi sopesó la posibilidad de no devolvérselo y evitar el momento incómodo pero su "Pepito grillo" interior le obligó ha hacer lo correcto. Pues aquella muchacha no perdería solo el carné de identidad, sino que también tenía dentro el móvil, unas llaves que seguramente serían de su casa, el monedero y hasta tarjetas de crédito. Suspiró derrotada y salió corriendo para dárselo.
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El grupo de música estaba guardando sus instrumentos en una furgoneta excepto su principal vocalista. Quien se había quedado hablando de negocios con Jota, en la entrada del bar. Y el cual estaba halagando el trabajo que habían realizado Mamoru y sus amigos en el escenario. Luego le pasó un sobre como "recompensa" y se despidieron con un buen apretón de manos.
Usagi había estado esperando pacientemente, pues consideraba que era de muy mala educación interrumpirles en aquel momento.- Espera- Le llamó una vez que Jota se fue, y Mamoru se dio la vuelta. La reconoció al instante a pesar de que no sabía su nombre. Al inicio del concierto no pudo evitar fijarse en ella. En Usagi y su particual peinado. Quien se mantuvo sonriente toda la noche, incluso con los clientes más groseros. Sabía que estaba mal, no porque fuera una de las camareras del local, sino por él ya tenía novia. Y por eso había intentado evitar a toda costa el flujo de aquellos pensamientos.
- La novia de tu amigo se ha dejado el bolso.- Aclaró tendiéndole aquel pequeño objeto de lentejuelas.- ¿La novia de mi amigo?- Preguntó confundido, pues ese bolso era de su novia Beryl.- Em... sí, bueno la chica que estaba con él en el aseo.- Concluyó ruborizándose de nuevo hasta las orejas.- ¿Qué amigo era?- Inquirió esta vez intrigado e intentando ocultar su cólera.- Pues no recuerdo bien su nombre...- Mintió pero hasta nombrarlo le daba vergüenza después de pillarlos infraganti-... era el chico pelado- Aseguró sin querer entrar en más detalles.- ¡ah! Claro... te refieres a Rubeus, no te preocupes yo se lo doy.- Garantizó fingiendo que todo estaba bien.
Usagi, inconsciente de lo que pasaría después, agradeció eternamente habérselo dado a Mamoru en vez de a la parejita. Ya era suficientemente bochornoso haberlos descubierto en ese "instante" para encima tener que encararlos de nuevo. Ella volvió a entrar al bar para finalizar su trabajo y luego disfrutar de una noche de fiesta con su prima y el resto del grupo. Mientras que él, se dirigió con bolso en mano a pedir unas cuantas explicaciones a los implicados en cuestión.
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- Has estado genial esta noche- Le dijo melosamente Beryl, a la vez que se lanzaba a los brazos de Mamoru nada más verle llegar a la furgoneta. Él la apartó con cuidado, mirándola fríamente. Una mirada que Beryl nunca antes le había visto poner a su novio.- ¿Qué pasa?- Cuestionó en un hilo de voz. Su corazón se había acelerado, y no por el rápido revolcón que había tenido con Rubeus minutos antes. Notaba como algo andaba mal. Sin decirle nada, Mamoru le devolvió el bolso.
- ¡Qué tonta que estoy! Ni me había dado cuenta que lo había perdido.- Exclamó aliviada por recuperarlo- Quizás sería porque estabas demasiado ocupada con Rubeus en el aseo.- Escupió sin tapujos. Por unos segundos se mantuvieron en silencio, mirándose a los ojos. Beryl estaba estupefacta, se había quedado muda sin poder entender como Mamoru se había enterado.- ¿Qué?- Inquirió inocentemente. Intentando hacer como si no supiera a lo que se refería su novio.- Demasiado tarde, con ese silencio te has delatado tu sola- Espetó captando la atención de sus amigos, quienes estaban por subir a la furgoneta.- ¿Pasa algo chicos?- Interrumpió Rubeus acercándose a ellos. Beryl trató de avisarle negando insistentemente con la cabeza, pero en cuanto iba a formular la siguiente pregunta, Mamoru ya le había atestado el primer puñetazo a su "amigo". Nunca antes se había peleado con nadie, pero tampoco había estado tan enfadado y dolido en toda su vida.
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Usagi se levantó con una resaca tremenda al día siguiente. Lo único de lo que se acordaba es que no había parado de reír y de bailar. Por otro lado, su prima no había tenido tanta suerte de tener un simple dolor de cabeza o cansancio corporal debido al alcohol. Pues se había pasado la noche con un cubo al lado de la cama.- No vuelvo a beber el resto de mi vida- Prometió con solemnidad- ¿Cuántas veces te has dicho eso en lo que lleva de año?- Indagó Usagi tumbada en el sofá del salón cuando su prima se arrastró con su cubo hasta el otro sofá más pequeño.- Esta vez lo digo en serio- Aseguró cerrando y abriendo los ojos.- ¿Porqué todo me da vueltas?- Se quejó malhumorada- Quizás por el tercer daiquiri, o por el último chupito de jagger, no sé... decídelo tú- Dijo riéndose por el desfase que había tenido su prima.
El móvil de Luna comenzó a sonar ruidosamente. Su melodía era como un martillo para sus cabezas- ¡oh dios mío! Mataré lentamente a quien quiera que sea que me esté llamando.- Amenazó tratando de levantarse.- ¡Imposible!- Resopló- contéstalo por mí, por favor.- Pidió suplicándole a Usagi.- ¿Y si es de tu nuevo trabajo?- Preguntó dubitativa- Cancelas la llamada y luego les llamaré yo, ¡pero detén esa musiquita del infierno!- Agonizó dramáticamente por la canción de Daddy Yankee; Shaky Shaky que estaba sonando. Encima tan solo sonaba el estribillo que se repetía en modo bucle.
- Está bien ¿Dónde lo has dejado?- Su prima le señaló el pasillo igual que lo haría un zombie.- en mi habitación- Usagi hizo un esfuerzo por ponerse de pie y se arrastró por el pasillo. Al entrar en el cuarto cogió el móvil y atendió la llamada sin detenerse a mirar la pantalla- Hola, ahora mismo Luna no puede ponerse ¿Quien es?- Contestó y durante un largo minuto nadie respondió.- ¿Usagi?- Le llamó alguien sorprendido al otro lado.- ¡Usagi! Menos mal, ¿Entonces estás con tu prima?- Era la voz de Motoki.
Usagi se quedó helada, entonces soltó el teléfono como si tuviera la peste y este calló encima de la cama de Luna.- ¡¿Usagi?!- Volvió a llamarla Motoki. Ahora ya era tarde, tenía que responder. Al acercarse al móvil, esta vez miró la pantalla y se percató de que el número estaba en oculto, igual que el otro día.- No se lo digas a nadie por favor.- Rogó desesperadamente.- Pero tus padres están muy preocupados...- Empezó a contarle- Ya he estado hablando con ellos y les he tranquilizado, pero no quiero que sepan donde estoy. Mi madre sería capaz de venir hasta aquí. Por favor Motoki no me hagas esto.- Volvió a pedirle utilizando el mismo truco de coacción que utilizaba su madre con ella.
- Usagi... me estás poniendo en un compromiso.- Increpó dividido por la duda.- Lo sé, y lo siento. Pero hazlo por mí. Es lo único que te pido.- Suplicó angustiada, imaginando como su madre ya estaría al día siguiente ahí para arrastrarla de vuelta a casa.- Está bien pero...- Aceptó a regañadientes.-...¿Porqué lo has hecho?- Preguntó esta vez intrigado.- Motoki, como sabrás mi madre me tiene perfectamente montado un futuro en el pueblo. Pero no sé si lo que ella quiere para mí me hará feliz. Así que... me agobié. Sentí que no estaba preparada para todos sus planes. Sé que es difícil de entender...- Trataba de sincerarse con él, aunque sabía que quizás ya pensase que se estaba volviendo rematadamente loca, o que ya lo estaba.
- Tan solo necesito tiempo, espacio para poder pensar sobre algunas cosas. Y si me quedase allí sería imposible con mi madre alrededor. Ya sabes como es.- Terminó de explicarle demasiado bien para la resaca que tenía.- Tienes razón, no lo entiendo pero haré por intentarlo. Al fin y al cabo tú siempre has sido la más lista de los dos.- Bromeó pero Usagi no tenía el cuerpo para muchas risas.- Entonces ¿Puedo contar con tu palabra?- Se quiso cerciorar por las dudas- Sí, puedes estar tranquila. No le diré nada a nadie.- Prometió y pudo volver a respirar.- Gracias- Dijo de corazón.- Por un momento pensé... que había sido por mi culpa ¿Vaya tontería verdad?- Comentó Motoki todavía avergonzado por su comportamiento con ella en la fiesta.- Pues sí, una soberana tontería.- Corroboró ella para quitarle ese peso de encima a su amigo.
Tras aclarar las cosas, mantuvieron una conversación agradable sobre la nueva vida de Usagi en Madrid. Motoki se quedó escuchando atentamente, intentando no juzgarla y haciendo por comprender todos los cambios que estaba emprendiendo. Había tardado en verlo, pero ella ya no era la misma Usagi de hacia cuatro años. Tenía que asumirlo de una vez por todas.
Continuará ...
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-Comentarios De la Autora-
Como ya os había prometido Frikilectores... ¡Dos Capítulos seguidos en un mismo día! ¡Y Mamoru y Usagi se han conocido! ¡Al fin! (Aunque ha sido brevemente, en el siguiente tendrán un mayor acercamiento)
Las cosas van a seguir complicándose poco a poco tanto para Usagi como para Mamoru. Pues Beryl jugará un papel importante junto con Rubeus. Mientras, por otro lado, ya hay alguien que ha descubierto el paradero de Usagi... ¿Será capaz de guardar su secreto? ¿O terminará delatándola? ¡Y recordemos que su madre aprovechará cualquier cosa por llegar hasta su hija y traerla de vuelta!
¡Saludos a todos desde el otro lado de la pantalla!
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*También podéis visitar mi blog donde he comenzado mi primera novela online titulada "El Poder de Kinich" en:
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¡HASTA EL PRÓXIMO CAPÍTULO!
