Capítulo 7 La nueva Usagi

A las cuatro de la tarde de la mañana siguiente, Usagi estaba en la dirección exacta donde Mamoru y el resto de la banda le habían indicado. Era un edificio de cuatro pisos, ladrillos rojos y telefonillo antiguo.

Usagi apretó el último de los botones, el cuarto. Y este sonó con un estridente ruido.- ¿Quién es?- Preguntó Mamoru a través del altavoz.- ¡Soy yo! ¡Usagi!- Contestó la susodicha al instante.- ¡Hola Usagi! Espera, ya bajo.- Usagi se quedó confundida al escucharle, pues pensaba que irían al piso de Mamoru a ensayar.

Entonces, unos minutos más tarde, la puerta verde botella del portal se abrió con un "click" y ahí estaba Mamoru. Más guapo de lo que recordaba.- Buenas tardes, ¿Te ha costado llegar?- Le preguntó para ir rompiendo el hielo.- ¡Que va! tengo una relación estable con mi GPS así que no he tenido ningún problema.- Sonrió como bobalicona y al segundo después pensó en enterrar su cabeza en la tierra cual avestruz. Estaba que se moría de la vergüenza.- ¡Genial!-Exclamó Mamoru demasiado efusivo. Ambos estaban nerviosos y trataban torpemente de controlar sus emociones.

- Pensaba que íbamos a ensayar en tu casa- Comentó Usagi intentando actuar como una persona normal- Ah... así es, pero los chicos me han dicho que al final les venía mejor quedar a las seis. Así que como ya era demasiado tarde para avisarte, he pensado que podríamos ir a tomar algo de mientras.- Sugirió y comenzaron a andar por la acera.

Quería mostrarse lo más natural posible a Usagi. Pues aunque nunca lo admitiría en voz alta, cuando Artemis le llamó para comunicarle el cambio de planes se puso más contento de lo necesario.

- ¡Vaya! ¿Y a donde vamos?- Inquirió con curiosidad a la vez que emocionada con la idea. ¡Iba a estar dos horas a SOLAS con Mamoru! Ahora mismo estaba en una nube. Al llegar al final de la calle y doblar por la siguiente esquina, apareció delante suya un majestuoso hotel blanco perla.- Ahí- Señaló sonriente.

- ¡¿El Hotel Princess Serena?!- Exclamó anonadada Usagi.- Tienen una buena cafetería.-Explicó pero seguía siendo extraño que llevara a Usagi a desayunar a uno de los Hoteles más lujosos de todo Madrid.- Mamoru...creo que no voy vestida para ir a un sitio así.- Dijo agachando la mirada para ocultar su sonrojo.

Pensando que iba a estar en una casa, Usagi se había decantado por ponerse algo sencillo y cómodo. Unos shorts deportivos negros, las convers vaqueras y una camiseta morada de tirantes que le llegaba por debajo de los glúteos.- ¡no te preocupes yo tampoco!- Le respondió señalándose así mismo. Él iba con una camiseta negra de nadador, unas jordan y unos pantalones "cagados" grises.

- ¿Y nos dejarán entrar?- Murmuró ella preocupada cuando ya estaban entrando por la puerta. Sin embargo, sus dudas fueron rápidamente resueltas cuando los empleados empezaron a saludar a Mamoru como si lo conocieran de toda la vida.

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- Buenos días señor Chiba.- Dijo el camarero que les atendió al sentarse en la mesa de la cafetería. Lo había hecho con la misma familiaridad que lo hizo el botones, el aparcacoches, el portero, la señora de la limpieza...- Vaya, si que vienes aquí muy seguido- Mencionó sorprendida Usagi por aquellas reacciones una vez que el camarero apuntó sus pedidos y se fue.

- Ya te he dicho que tienen una buena cafetería, no me pierdo ni un desayuno.- Aseguró Mamoru sin poder borrar su sonrisa jovial del rostro. Pero Usagi seguía viendo rara aquella situación. ¿Porqué conocerían tanto a Mamoru los empleados?

- Bueno, cuéntame ¿Cómo terminaste en el "Antinatural"?- Aunque era una pregunta más para entablar conversación. Mamoru no se imaginaba el increíble relato que había detrás de él.- uff es una larga historia...- Respondió Usagi. Aún estaba acostumbrándose a todos los cambios repentinos que habían habido en su vida en los últimos meses.- Me encantan las historias largas y tenemos tiempo.- Animó queriendo ser amable.- Está bien, pero no digas que no te avisé.

-¿Y huiste sin más?- Inquirió entre divertido y asombrado cuando Usagi le contó su historia desde que había dejado la universidad, su huida de RocaValles hasta su llegada a Madrid con su prima Luna, y por último su trabajo en el bar "Antinatural".

- En ese momento no vi otra salida, si me quedaba... la verdad no sé que hubiera pasado. ¡Quizás ahora estaría camino hacia el altar!.- Exclamó poniendo cara de espanto.- ¡No lo creo! Pareces una chica muy cabezota. Tu madre jamás hubiera logrado convencerte- Dijo Mamoru mientras ambos se reían.- Es posible... ¿Pero de quién piensas que he sacado mi tozudez? En serio, no conoces a mi madre...¡Es capaz de parar hasta un tren si se lo propone!.

A la vez que seguían conversando, el camarero les trajo sus dos cafés con leche. Por otro lado Mamoru también le fue explicando como cada uno de los integrantes del grupo se fueron conociendo.

Mamoru y Artemis habían vivido en el sur de madrid y eran amigos de toda la vida. Prácticamente medio-hermanos como lo eran Luna y Usagi. Y además, siempre les había gustado la música. Quizás la culpa era del padre de Artemis, Lucas. Quien trabajaba haciendo bolos y tenía un pequeño grupo con el que se juntaban de vez en cuando por diversión. Desde bien pequeños les dejaba coger los instrumentos y les había enseñado a tocar las primeras notas con la guitarra.

Después conocieron a Haruka en el último curso del instituto. Era un nuevo estudiante que venía desde algún lugar de la costa de Barcelona, y que compartía la misma pasión por la música que ellos. De enseguida se convirtieron en grandes amigos.

Ya en la universidad conocieron a Shingo. Ellos eran los veteranos mientras que él un simple novato. Por último, Rubeus había sido todo un descubrimiento. Lo habían conocido hace tres años en un concierto de Rock y desde que lo habían oído tocar sabían que tenían que ficharlo para su grupo.

- ¿Y qué ha pasado con él?- Preguntó Usagi refiriéndose a Rubeus. Pues tenía demasiada curiosidad y no lo podía evitar.- Ah... bueno, nos peleamos.- Contestó escuetamente Mamoru.- ¿Y por eso se fue? Si sois tan amigos seguro que lo podéis arreglar.- Aseguró Usagi pensando en como decirle que aún no sabía como lo haría para trabajar de camarera y subir a tocar con ellos el sábado.- ¡No! Se puede quedar donde está.- Gruñó cambiando su humor repentinamente.- ¡vaya! sí que debió ser grave...- Murmuró Usagi que prefirió no volver a tocar el tema.

- ¡Usagi!- Una voz grave que reconoció al instante la llamó enloquecido desde la entrada de la cafetería y se giró hacia él. Para su sorpresa, no estaba alucinando. Ahí estaba Motoki, trajeado y con el pelo pulcramente peinado. Parecía un hombre de negocios. Al momento recordó la descripción de Jota sobre el tipo que la andaba buscando el otro día por el bar.

Antes de poder reaccionar y pensar en algo más, Motoki ya se había acercado a la mesa.- ¿Qué haces aquí?- Inquirió realmente molesto.- Lo mismo digo.- Acusó Usagi a la defensiva. No le gustaba ni un pelo el tono con el que le había hablado.

- Negocios familiares, ¿y tú? ¿Qué diablos haces en un Hotel?- Estaba a punto de salirle humo por las orejas. Pensó para sus adentros Usagi. Quien había olvidado lo celoso que se ponía Motoki cuando la veía con otro. Y encima en un Hotel de lujo.- Será mejor que hablemos fuera Motoki. Mamoru vengo en seguida.- Prometió a su acompañante y este asintió con la cabeza sin decir nada.

Así que ese era el famoso Motoki. Se decía Mamoru en su interior mientras lo analizaba minuciosamente. Desde que había gritado el nombre de Usagi, sin saber quien era, ya había tenido ganas de romperle la cara. Pues la había llamado igual que a un perrito.

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- ¿Y bien?- Apuntó Motoki con el ceño fruncido y los brazos en jarras cuando salieron de la cafetería.- ¡¿Y bien qué?! Estoy en una cafetería tomando algo con un amigo y apareces como un loco gritando mi nombre ¿Te parece normal acaso?- Usagi no quería montar un numerito así que trataba de mantener su tono de voz lo más serena posible.- ¡Lo que no veo normal es lo tuyo!¡No estás en cualquier cafetería Usagi!. Estás en uno de los hoteles más lujosos del país, categorizado como entre los tres mejores de Europa. ¡Riéndote y tonteando como una boba con un desconocido! ¿En qué estás pensando? De verdad que no reconozco a la persona que tengo delante de mí. Si tu madre lo supiera...

Aquello se pasaba de castaño oscuro. ¡Ellos ya no estaban juntos! Usagi no tenía porque darle explicaciones. Y así lo creía ella con total seguridad.- Primero; no es un desconocido. Es mi amigo, se llama Mamoru. Segundo; Tú no eres nadie para ir reprochándome lo que hago o lo que dejo de hacer. Pero aún así te aclararé algo. La cafetería la pueden usar también personas que no se alojen en el hotel. Y tercero; Sí Motoki, te doy la primicia ¡No soy la misma Usagi! Pero es que no lo soy desde hace más de cuatro años. Y ese es tu problema y el de mi madre que os negáis a asumirlo de una vez por todas.

Pero Motoki no podía dejar de imaginarse a Usagi con el muchacho de la cafetería haciendo Dios sabe qué, en una de esas habitaciones. Él solo había ido a la sala de conferencias, para la venta de su vino familiar a un importante comprador, y ya había visto toda clase de lujos. Así que podía ver claramente como aquel idiota engatusaba a su Usagi con tanto glamour solo para llevársela a la cama.- ¡Claro que sé que has cambiado! ¡Y quería (y quiero) conocerte de nuevo! ¡Pero te largaste! Ni siquiera me diste una oportunidad...- Murmuró esto último con tristeza y Usagi se volvió a compadecer de su amigo.

- Ya sabes que el motivo de mi ida no fue por ti. Si me quedaba allí me condenaba a ser un títere de mi madre. Nunca sabría si las decisiones que estaría tomando serían mías o las de ella ¿Entiendes?- Motoki asintió cabizbajo y cogió la muñeca de Usagi con dulzura.- Vente conmigo.- Suplicó con el corazón en un puño.- Lo siento pero no puede ser Motoki.- Entonces su agarre se hizo más fuerte.- Me estas haciendo daño...- Se quejó Usagi al intentar zafarse de él.

- ¡¿Por qué no?! ¿Qué tengo que hacer para que vuelvas? ¡Dímelo! Dímelo y lo haré.- Vociferó ignorando sus protestas. Y antes de que Usagi le pudiera responder, alguien rodeó su cintura con el brazo de manera protectora y la atrajo hacia su pecho. Alejándola de Motoki y su agarre. Era Mamoru.- Ya te ha dicho que no. Será mejor que te vayas.- Le sugirió con frialdad.

- Tú no te metas.- Refunfuñó entre dientes.- No lo hago, pero tampoco puedo tolerar que la trates así.- Dijo Mamoru que había estado observando la escena a escondidas.- Vete Motoki... ya hablaremos cuando estés más tranquilo.- Pidió Usagi conociendo los celos de su ex. Pues sabía que cuando se enfriara empezaría a razonar con lógica.

Motoki negó con la cabeza sin poder creérselo.- Así que... ¿De verdad es esto lo que quieres? ¿Qué había de nuestros sueños? ¿Cuándo teníamos un montón de ideas para el futuro de RocaValles? Los dos juntos... ¿eh? ¿De eso también te has olvidado?- Quería darle donde más le dolía a Usagi. En sus recuerdos cuando estaban juntos. Y quizás hace unos meses lo hubiera logrado, pero ya no. Usagi no se iba a dejar manipular por chantajes emocionales como lo había estado haciendo toda la vida su madre con ella.

- No, no los he olvidado.- Dijo con tranquilidad y la cara de Motoki se relajo vislumbrando un poco de esperanza en sus palabras.- Eran sueños de dos quinceañeros que no habían visto más mundo que la granja. Y de eso hace mucho tiempo.- Su tono seguía en calma pero su amigo había cerrado los puños y los apretaba con fuerza para evitar golpear una pared o cualquier objeto.

La rabia y la frustración le invadían por no poder hacer volver a Usagi.- He crecido Motoki. Ahora lo que quiero en mi futuro es bien distinto a aquel entonces. Y te puedo asegurar que no está en RocaValles. Ni contigo.- Sus últimas palabras fueron como una estaca en el pecho de Motoki, que se largó sin decir nada más.

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Se sentaron de nuevo a tomarse su café sin saber que decir.- Si te vuelve a molestar y necesitas ayuda...-Empezó a decir Mamoru que se había contenido bastante para no terminar dándole al final un puñetazo a su ex.-No te preocupes. No creo que haga falta. En cuanto se le pase se arrepentirá de todo lo que me ha dicho. Le conozco.- Afirmó queriendo restarle importancia. Pero en el fondo estaba asustada. ¿Y si Motoki en su ataque de celos terminaba contándole a alguien donde se encontraba? No, debía confiar más en su amigo. Aquella escena solo era un ataque de celos nada más. Él sería incapaz de hacerle daño de esa manera.

- ¿Sabes lo más gracioso de todo esto?- Indicó Usagi rondando los ojos.- ¿El qué?- Respondió Mamoru ofreciéndole de nuevo una de sus sonrisas para animarla.- Que fue él quien decidió que lo mejor era cortar. Es decir, hace cuatro años. Antes de irme a la universidad, yo tenía pensado seguir con él. No sé, creía que podíamos lograrlo. Conocía a otras parejas del pueblo que lo habían conseguido. Sin embargo, fue Motoki quien dio el paso. Quien me convenció de que éramos muy jóvenes para mantener una relación a distancia. Y después de unas semanas pensándolo decidimos dejarlo de mutuo acuerdo. ¿No es irónico?- Dijo retóricamente soltando un suspiro, removiendo su café ya frío.

- Sí que lo es...¡eh! ¿Sabes otra cosa irónica?- Usagi levantó la cabeza y se encontró con aquellos dos pares de ojos del color del zafiro mirándola fijamente.- ¿Qué?- Murmuró confundida.-Que gracias a ti descubrí que mi (ahora ex) novia me estaba poniendo los cuernos con mi amigo.- No tenía pensado contárselo pero esperaba que aquello fuese suficiente para distraerla.- ¿Cómo?- Repitió aún más desconcertada.- ¿Te acuerdas de aquella noche que fuimos a tocar al bar y antes del cierre viniste a devolverme el bolso de una chica?

A Usagi no le hacia falta pensar mucho a qué noche se refería. Pues nunca antes había estado tan incómoda como en aquel momento. Cuando descubrió al anterior guitarrista con la pelirroja explosiva en el aseo.- eh.. sí.- Asintió avergonzada al recordar nuevamente.- Tú pensaste que era la novia de mi amigo Rubeus porque los vistes liándose en el aseo ¿verdad?- Usagi volvió a asentir sin saber a donde quería llegar. Aunque en realidad no los vio "liarse", sino más bien les escuchó claramente como pasaban al siguiente nivel. Pero tampoco iba a entrar en detalles con Mamoru. Realmente no le gustaba hablar del tema.

- Pues verás, en realidad era mi novia, Beryl. No la de Rubeus. Por eso mi amigo y yo nos peleamos y ya no está en el grupo.- Usagi casi termina escupiendo el café de su boca ante semejante revelación.- ¡¿En serio?!- Preguntó en voz demasiada alta una vez que hubo tragado la bebida.- ¡No tenía ni idea!- Volvió a exclamar sin salir de su asombro.

Mamoru sonrió al ver que había conseguido alejarla de los pensamientos que la conducían a Motoki.- Lo siento, ¿Tú estás bien?- Inquirió Usagi al percatarse de que desde entonces solo había pasado un mes.- Perfectamente.- Respondió con una sonrisa de oreja a oreja.- Verás aquella noche abrí los ojos. Beryl y yo nos conocimos en primero de carrera y hemos cortado y vuelto tantas veces que he perdido la cuenta. Y con lo de Rubeus ha sido lo gota que ha colmado el vaso. ¡Era mi amigo! Y él también... no sé como pudo... En fin, me he quitado a dos personas que solo añadían mierda a mi vida. Y todo gracias a ti.- Usagi no pudo evitar devolverle la sonrisa a Mamoru. Ambos sentían que sus caminos se habían cruzado por algún motivo.

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Después de tomarse el café volvieron al piso y Mamoru le enseñó un par de canciones. Entre canción y canción fueron creando un vínculo de intimidad muy especial. No podían parar de mirarse con complicidad y la sonrisa en sus labios les delataba. Ninguno de los dos volvió a sacar el tema de Motoki o de Rubeus. Pues era mejor dejar el pasado atrás y centrarse en el camino que había por delante.

La química entre ellos era tan evidente que hasta los chicos, cuando llegaron, se dieron cuenta.- Ejem... ¿Interrumpimos algo?- Preguntó Artemis cuando abrió la puerta con la llave que su amigo le había dado.- Si queréis volvemos más tarde...-Añadió Haruka con picardía.- ¿Qué pasa chicos? Venga entrad que esto pesa.- Se quejó Shingo detrás de ellos con los instrumentos de música a cuestas.- ¡Nada Shingo! ¡Venga vosotros dejad de decir estupideces y entrad!- Ordenó Mamoru con indiferencia pero sus amigos no pararon con las bromas hasta empezar a tocar. Usagi los saludó colorada como un tomate, como si la hubieran pillado haciendo algo deshonroso.

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- Chicos... tengo algo que deciros.- Interrumpió Usagi cuando hicieron un descanso. Habían encargado unas pizzas para cenar y de mientras picoteaban unas patatas fritas.- ¿Qué pasa?- Dijo Mamoru con la misma cara de confusión que el resto.- Pues que tenemos un problema. Mis turnos en el bar son de tarde-noche ¿Cómo voy a trabajar y a tocar con vosotros al mismo tiempo?- Señaló esperando que ellos tuvieran alguna idea.

- Mmm... creo que puedo ayudarte con eso.- Comentó Artemis.- ¿De verdad?- Usagi se relajó al oír sus palabras.- Sí, si hablamos con mi tío quizás te pueda cambiar el turno de ese día a la mañana como ayer.- Aquello sonaba muy fácil de hacer pero Usagi no estaba tan segura.- Eso fue una excepción... un compañero estaba enfermo...y...- Pero Artemis parecía muy optimista a su solución.- No te preocupes.- Le dijeron todos. ¿Pero de verdad sería todo tan sencillo?

En ese momento el móvil de Mamoru comenzó a sonar con una canción de Queen. Este lo descolgó mientras alguien iba al telefonillo. Las pizzas ya habían llegado.- ¿Diga? ¿Quién es?- Preguntó al ver en pantalla un número desconocido. Pero nadie le respondía. Solo se oía una respiración.- ¿Quien es?- Volvió a insistir.- ¿Qué pasa?- Le apremió Haruka intrigado por el raro comportamiento de Mamoru.

- No sé, oigo una respiración pero nadie responde.- Aclaró mostrándoles el móvil.- A ver... déjame.- Pidió Usagi y se puso el teléfono en la oreja.- Es verdad, se oye una respiración. ¡Que siniestro!- Dijo aún cogiendo el móvil.- ¡¿Y tú quien eres?!- Gritó una voz de mujer de repente desde el otro lado.- ¡¿Estás con mi Mamoru zorra?!- Usagi apartó el aparato entregándoselo a Mamoru. Quien reconoció la voz al instante.- ¿Beryl? ¿Eres tú?- Y entonces la llamada se cortó.

Continuará ...

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-Comentarios De la Autora-

¡Saludos Frikilectores de otra Frikilectora! ¿Qué os ha parecido el capítulo? ¡Siento haber tardado un poquito más en subirlo que los anteriores!

Como habéis visto, en este capítulo tanto Usagi como Mamoru se dan cuenta de la química que hay entre ambos. Sin embargo varias sombras se ciernen sobre ellos... Por otra parte, parece que han encontrado una solución para el sábado pero Usagi tiene la sensación de que no será tan sencillo como parece. Además de que Motoki se ha ido muy resentido ¿Pasará de página sin más? ¿O a qué estará dispuesto para traer de vuelta a Usagi? ¡Mañana lo descubriremos!

¡Espero seguir leyendo más comentarios pronto! ¡Son los que realmente me animan a seguir escribiendo!

¡Y gracias a las que lo estáis haciendo!¡Realmente los tomo en cuenta!

Ya sabéis:

*También podéis visitar mi blog donde he comenzado mi primera novela online titulada "El Poder de Kinich" en:

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