EL TORNEO DE LOS TRES MAGOS

Por Cris Snape


Disclaimer: El Potterverso es de Rowling.

Este fic participa en el minirreto de octubre para el Torneo de los Tres Magos del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.


2

Perder la cabeza

Otra vez la maldita canción. Ron aprieta bien fuerte el mango de su escoba y rechina los dientes. Sabe que no es más que una provocación, que los imbéciles de Slytherin sólo quieren desconcentrarle, y se dice que debe ignorarles pero no puede. Porque están cantando más alto que nunca, porque se siente humillado y furioso y lo único que le apetece es arrearle a alguien un buen puñetazo.

Mira hacia el graderío de las serpientes y no tarda en localizar al artífice de la canción. Ahí está Draco Malfoy, con su pelo rubio repeinado hacia atrás y esa estúpida sonrisa de suficiencia. Ron nota como la cara le arde y escucha los latidos de su propio corazón. Está a punto de ahogarse por culpa de la rabia.

—¡Weasley!

No sabe quién le ha llamado la atención. Intenta concentrarse en el partido pero entonces encaja un gol y los Slytherin empiezan a reír a carcajadas.

—¡Das pena, comadreja!

A pesar del ruido ensordecedor que hay en ese instante, Ron escucha perfectamente a Malfoy y no puede soportarlo más. Con un rugido feroz, vuela rápidamente en su dirección y le golpea en la cara con todas sus fuerzas. Lo ve caer hacia atrás con la cara manchada de sangre y se siente tan satisfecho que todo lo demás le importa una mierda.

Quiere seguir pegándole, pero los compañeros de Malfoy han reaccionado y parecen querer darle una paliza. Vuela rápidamente en dirección contraria y sólo entonces es consciente de que el partido se ha detenido y la señora Hooch se acerca a él a toda velocidad. En la grada de los profesores, McGonagall y Snape están en pie y no parecen en absoluto contentos.

Ron se da cuenta de que acaba de meter la pata y se arrepiente un poco. No por Malfoy, que lloriquea como un bebé y sigue sangrando copiosamente, si no por sí mismo. Ha agredido a un compañero delante de todo el colegio y lo mínimo que puede esperar es que lo aparten del equipo.

—¡Señor Weasley! ¿Qué es lo que está haciendo?

—Lo siento.

—¡Esto es inadmisible!

La profesora Hooch se dispone a añadir más cosas cuando McGonagall la interrumpe. A Ron le esperan un largo discurso en su despacho y un castigo ejemplar, pero ha merecido la pena. A veces es bueno perder la cabeza y desahogarse, aunque las consecuencias sean tan nefastas. Pero sólo de vez en cuando.


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