Notas de la Autora:
Para escribir este capítulo si que lo he estado pensando mucho, como anécdota les diré que cuando empecé a escribirlo el giro iba a ser otro, pero conforme empezaba a escuchar a Camila, me di cuenta que eso no era lo que quería para este episodio, así que de verdad espero que lo disfruten y al terminar me escriban lo que sintieron, pensaron o si tienen una mágica idea para darle mejor sabor al asunto.
¡A leer se ha dicho!
ME BASTO
Esta vez no puedo continuar
sin tenerte junto a mí
cada vez que te pienso
Siento ganas de que estés aquí
Cuando abrió los ojos se encontró completamente recostado en el sofá, cubierto con la gabardina negra de su amigo. Y para su sorpresa al sentarse, noto que Draco estaba sentado en el piso, tenía la espalda apoyada en la parte baja del sofá, la cabeza tirada hacia atrás dejando ver la totalidad de su cuello. Las piernas dobladas y los brazos apoyados sobre sus muslos.
Quien viera a Draco Malfoy no notaría para nada que era hijo de un pura sangre, que su educación había sido la mejor del mundo y que en algún momento de su vida se había convertido en el hijo de un mortífago. Quien viera a Draco Malfoy en ese momento, solo pensaría que era un muchacho que simplemente cuidaba a alguien importante.
Harry sonrío.
Quiso ponerse de pie, pero en seguida su mirada se fue hasta el papel que se encontraba sobre su mesa de centro. Una mezcla de dolor y paz lo invadió de pronto. Dolor porque esas serían las últimas palabras que le dedicara su prometido, y paz porque Steve le había dicho que sea feliz. Su última voluntad había sido que comparta el amor que tuvo para él con otra persona.
Volvió a sonreír.
Aún no estaba listo, pero por él lo intentaría.
Intento ponerse de pie sin despertar al rubio, y cuando lo hubo logrado, tomó la gabardina y la colocó sobre su dueño.
Quiso reprimir el impulso de limpiar ese rebelde cabello dorado que se había quedado en su frente, pero no pudo. Suavemente y cuidándose de no despertarlo lo logró. Sin querer acarició sus mejillas, las sintió suaves y frías, supuso que era porque el rubio se había quedado dormido sin abrigarse.
Se acerco un poco más, lo suficiente hasta quedar frente a frente, contemplo sus ojos, su nariz, sus labios… se entretuvo mirándolo. Tuvo el impulso se acercarse un poco más…
- Potter, ¿planeas violarme? – lanzó de pronto el rubio, provocando que el moreno del susto se fuera hacia atrás. Draco cálculo rápidamente que si el moreno se caía, instantáneamente se golpearía la cabeza contra la mesa de noche, por lo que instintivamente lo tomó del brazo y lo jaló para sí.
- Draco… - jadeó el moreno producto de la sorpresa y el pánico de verse descubierto.
- Solo bromeaba – soltó el Slytherin, soltando al moreno para que se liberara – pero solo para que quede claro, si la próxima vez deseas tomarme, solo tiene que pedirlo – le guiño un ojo – y podría considerarlo – sonrió con picardía
Rápidamente el Gryffindor se puso de pie y dirigió su vista hacia otro lado. Se sentía demasiado avergonzado.
- ¿Cómo te sientes? – preguntó su compañero.
- Bien… - murmuró tan bajo, que el rubio no pudo evitar soltar una carcajada - ¿qué es tan divertido Malfoy? – reclamó indignado el moreno
- Creo que te he puesto nervioso – musitó el rubio
- ¿ner…nervioso? ¡tonterías!
- ¿Con qué no, eh? – alzó una ceja divertida, mientras se ponía de pie y se acercaba lentamente al moreno
- Claro…claro que no – el moreno empezaba a retroceder
- Entonces… debo haberme equivocado – comento el rubio, dándole la espalda al tiempo que tomaba su gabardina
- ¿Ya te vas? – pregunto preocupado el moreno
- Sí estas bien, sí – respondió tranquilo el rubio
- ¿No quieres almorzar conmigo?
- Harry, son más de las seis
- Bueno… ¿cenar?
- ¿Estás seguro que eso quieres?
- Bueno… tengo hambre
- No me refería a eso – acotó el rubio. Lo contemplo un segundo, su mirada se suavizo y pasándose una mano por el cabello, agregó – no necesitas tiempo a solas ¿no quieres digerir un poco todo esto?
- Yo… no lo sé
- Si yo estuviera en tu lugar necesitaría un tiempo para asimilar todo
- Supongo que tienes razón
- Volveré pasado mañana ¿de acuerdo?
- Pero, ¿y porque no te veré mañana?
- Vendrán tus amigos, ¿lo olvidas?
- A cierto… ¿aún no te agradan?
- No es eso – el rubio negó con la cabeza – creo que te vendría bien pasar tiempo con ellos
- ¿Te agradan? – insistió el Gryffindor
- ¿A qué viene este cuestionamiento?
- Solo curiosidad – se encogió el moreno
- Te soy sincero, creo que solo intento obviar su existencia – ante el rostro de indignación del moreno agregó divertido – es broma Potter, digamos que mientras no se metan conmigo yo no lo haré con ellos ¿vale?
- De acuerdo
- Bueno entonces, adiós
- Hasta pasado mañana, Draco – le corrigió Harry, pero el rubio ya había desaparecido.
Un ojigris muy confundido y nervioso iba por las calles del Callejon Diogonal totalmente cubierto con su capa negra.
Era sorprendente como encontrándose a mediados de primavera haya empezado a llover de manera torrencial, y ello no hacía más que ponerlo de mal humor. Camino dos calles más y se detuvo en la posada "La Última Poción", sonrió con ironía al leer nuevamente el nombre que ya sabía de memoria pues en los últimos meses "ese" había sido su lugar de concurrencia habitual.
- Sr. Malfoy, bienvenido – saludo un anciano mago en cuanto lo vio entrar.
- Sr. Colleman, buenas tardes, ¿puedo subir a verlo? – pregunto de manera directa pues no le gustaba irse con rodeos.
- Sabe que Ud. tiene el ingreso libre siempre.
- Gracias – y diciendo esto último, empezó a dirigirse escaleras arriba.
Al llegar a la habitación 403, toco suavemente la puerta.
- Adelante – le respondió una voz juguetona desde adentro – Draco se que eres tú – agregó, ya que el rubio no se decidía a entrar.
El rubio sonrió, definitivamente él era el único que reconocía su magia en cuanto estaba cerca.
- ¡Bastardo al fin llegas! – grito un emocionado moreno saltando encima del rubio para abrazarlo.
- Hola Blaise – respondió devolviéndole el abrazo
- ¡Donde se supone que has estado estos días! – reclamaba indignado
- Cuidando a Potter
- ¡Y me lo dices tan sínicamente!
- Deja de gritar quieres… haces que me duela la cabeza
- Lo siento Draco, pero en serio que eres una maldita serpiente
- Dirás "somos" – corrigió divertido
- Lo que sea… he estado preocupado por ti, supuse que estabas con Potter y con todo ese tema de McCollen debía sentirse mal y todo eso… pero maldito cabron envía una lechuza aunque sea – se quejaba Zabini, mientras se sentaba sobre la cama
- Solo han sido un par de días Blaise – respondió con agotamiento el rubio
- Pero me tienes desatendido – hizo un puchero
- De acuerdo, lo siento ¿contento? – suspiro hondo
- Algo es algo – sonrió el moreno - ¿y bien como van las cosas?
- Creo que bien
- Ven acá y siéntate con tu buen amigo Zabini – dijo indicándole un lugar a su lado en la cama
El rubio obedeció de buena gana.
- Ahora sí, confiesa qué te pasa – inquirió su amigo
- Nada
- Malfoy te conozco desde que teníamos cuatro años, sé muy bien cuándo te pasa algo. Y ahora te está sucediendo algo.
El rubio lo miro medio divertido, sabía bien que Blaise era tal vez y después de su madre el que mejor lo conocía. A veces incluso se sorprendía de que Zabini supiera mejor que él mismo que era lo que le ocurría. Su amigo, confidente y en algún momento "algo más". ¿Cómo podía ocultarle algo a esa pequeña sabandija?
- Es Harry – soltó– hoy me quede cuidándolo, y en algún punto me quede dormido a su lado, cuando desperté él estaba sobre mí, como si…me fuera a besar – termino con rostro compungido
- ¿Y qué paso después? – inquirió su compañero con un claro tono de interés.
- Nada – resoplo el rubio – se me ocurrió lanzarle un comentario y se asusto
- Menudo imbécil eres Malfoy, osea lo tenías servidito y lo ¿ahuyentaste?
- Blaise, sabes bien que no es nada fácil – intento defenderse
- ¿Fácil? – repitió sorprendido – Draco, haz esperado casi 11 años por ese momento y me dices ¿fácil?
- Blaise, no puedo aprovecharme de Harry… él no está bien, lo ama y sé muy bien que solo está reflejando sus sentimientos por él en mi – el rubio se llevo ambas manos a la cabeza – yo no puedo aprovecharme de esto.
Blaise contemplo a su amigo. Él mejor que nadie sabía que el Griffindor había estado metido en sus pensamientos desde que Malfoy lo conociera en la tienda de Madamme Malkin, claro que en aquella época no había sabido mucho de aquel muchacho pero desde entonces no había hecho más que pensar y hablar de él, al punto que incluso el propio Zabini debía reconocer le había tenido celos.
- Nunca entenderé tu lógica dragón, pero si así prefieres que se de la situación, supongo que está bien. Bien sabes que yo te apoyare incondicionalmente – le paso un brazo por los hombros y lo atrajo para sí. El rubio lo miro divertido – Entonces qué ¿no vamos a volver a hacerlo nunca más?
- Ya conversamos de esto Zabini – le respondió tranquilo
- Lo sé, lo sé… antes solo era porque Harry ya tenía a alguien y tú debías liberar todas esas tensiones – sonrió con picardía – y ahora según tú ya no sientes estrés
- No es solo eso y lo sabes
- Si… si ya sé
- Además tú tienes a Theo ¿no?
- Ese es otro imbécil – espetó indignado el moreno
- ¿Otra pelea?
- Bueno fuera… - suspiro con frustración
- ¿Entonces?
- Quiere que seamos solo amigos con derechos "cero compromiso" que disque se siente asfixiado
- Pero si apenas llevan unas semanas
- ¿Ahora entiendes mi frustración? – resoplo enojado
- Ahora entiendo porque el acoso
- Dragón bien sabes que tú siempre serás mi primera opción – el rubio rió sonoramente
- Definitivamente no puedo contigo Zabini
- Por algo nos conocemos de toda la vida
- En definitiva
- Bueno y volviendo al tópico: Potter – sonrió con malicia – ¿qué harías si intenta algo más? – el rubio palideció, en realidad lo había pensado, pero en seguida había desechado la idea, era mejor no pensar en ello, se había dicho a sí mismo.
- No lo sé – respondió finalmente
- Eso mi querido amigo, es un verdadero problema
- ¿Tú crees?
Después de ver desaparecer al rubio, el moreno se había vuelto a recostar en el sofá y se había quedad ensimismado en sus pensamientos. Si bien era cierto Draco le había pedido que pensara en Steve, era muy difícil deshacerse del pensamiento sobre lo acontecido hacia muy poco.
¿Qué demonios había estado a punto de hacer? Se había cuestionado constantemente, no era como si deseará besar a Draco, solo había sido…cavilo posibilidades, ¿Cómo podría definir ese sentimiento?
Cerró los ojos y se dejo guiar por ese recuerdo que tantos años había estado encerrado.
- ¡Te gusta el maldito hurón! – Ronald Wesley, su mejor amigo y compañero de aventuras había dado el grito al cielo en cuanto le confesara sobre cierto sentimiento que en el último año en Hogwart había descubierto o el término adecuado sería había decidido aceptar después de muchos años de auto negación – pero Harry es Malfoy, es un cretino, engreído, sicótico, neurótico – comenzaba a enumerar el pelirrojo
- Ron, crees que no lo sé – Harry ya había pensado en ello, y era justamente por ese "pequeño detalle" que había decidido sacar al rubio de sus pensamientos, es por ello que se había metido con Cho, pero sencillamente un beso de ella no había ayudado en nada. Luego lo intento con Ginny, y cuando creía que ya casi lo tenía, la familia Malfoy resulto ser doble espía para Dumbledore, y con ello la fascinación del moreno por el menor de ellos había vuelto a resurgir – es por eso que no se qué hacer. Yo… estoy tan cansado de luchar contra lo que siento – miró a su amigo rogándole con la mirada que lo ayudara pero sobre todo que lo entendiera.
- ¿Desde cuándo?
- No entiendo tu pregunta
- ¿Desde cuándo te gusta esa serpiente?
- No lo sé – mintió, pero ante la mirada acusadora del Wesley, suspiró y decidió confesar – desde antes de entrar a Hogwart
- No me digas que…
- Sí, desde lo de las túnicas – confirmó para temor del pelirrojo
- Pero…pero…
- Ron, no quiero oír regaños
- No es un regaño… es que… ¿porqué no tomaste su mano en primero?
- Eso… - no había día que no se maldijera por ello, pero después de todo había tenido que hacerlo, tal vez debió haber sido más sutil en su respuesta y no lanzarle tal comentario, pero si debía excusarse la verdad era que para él Draco había tenido la culpa. Harry no se sentía entonces un gryffindor, pero algo estaba seguro, nadie tenía derecho de minimizar a nadie y la verdad era que Malfoy se había extralimitado. Y él que estaba ilusionado con el rubio, al darse cuenta que no era muy agradable, se maldijo así mismo por fijarse en él. En consecuencia, por la mezcla de frustración e indignación había tratado mal al rubio – la verdad – dudo un momento – fue por ti – Ron lo miro con la boca abierta – no me mal entiendas – agrego intentando calmar a su amigo – es solo que… no me gusto su comentario sobre ti y bueno recordé un poco como me trataban a mí en la escuela… admito que me pase al responderle tan feo… pero…supongo que es complicado – termino
El pelirrojo se sintió mal, acababa de descubrir que su amigo estaba enamorado de la persona más detestable de Hogwarts y agregado a ello, el causante de que no estuvieran juntos había sido él. No le gustaba para nada la idea de que Harry pudiera tener algo medianamente cercano con Malfoy, pero si su amigo estaba enamorado del hurón y él desde el comienzo había sido el causante de sus tristezas románticas. No podía seguir interfiriendo ¿o sí?
- Harry – el pelirrojo no sabía cómo empezar – yo… - se sentía muy nervioso – lo siento – cerro los ojos e intento darse valor – la verdad es que no tenía ni idea
- No te preocupes Ron, de verdad no pasa nada
- No en serio, yo la verdad odio al hurón, pero si a ti te gusta…puedo tratar ¿sabes? O sea de ser amable con él
- Ron no te preocupes, además Draco nunca se fijaría en mi
- ¿Estás seguro? Bueno quiero decir… no es que yo quiera que no estén…es solo que bueno ¿y si le gustas?
- Has visto como me trata
- Hermione dice que polos opuestos se traen
- Ojala fuera cierto, pero Malfoy me odia
- ¿Le has preguntado?
- ¿Preguntado?
- Claro ya sabes… derrepente él se siente igual, solo que no te dice nada porque cree que tu le odias
- ¿Tú crees? – en realidad el moreno en algún momento de sus depresiones amorosas había cavilado la posibilidad de que Malfoy le correspondiera, pero en seguida la había descartado pensando que era imposible
- Harry… bueno no sé…pero nada pierdes preguntándole ¿no?
- Pero… y si me rechaza
- Bueno en ese caso podemos pedirle a Mione que le haga olvidar… ya sabes… para algo debe sernos útil la magia – el moreno sonrió
"Ese había sido el comienzo del fin" pensaba en la actualidad un adormilado moreno.
- ¿Estás seguro que está en la torre de astronomía?
- Eso indicaba el Mapa del Merodeador, estaba con Zabini – explicaba el moreno. Tanto Ron como Harry iban recorriendo los pasillos de Hogwarts a la media noche cubiertos con la capa de invisibilidad. Habían decidido que si el moreno se iba a declarar ese sería el mejor momento, en medio de la noche, sin interrupciones y antes de que el valor gryffindor abandonara al de cabellos azabaches – Ron, estás seguro ¿qué debo hacerlo? – volvió a interrogar nerviosamente
- Harry, es ahora o nunca. Yo entretengo a Zabini y tú le dices.
- De acuerdo.
Caminaron un poco más hasta que se encontraron al pie de las escaleras que lo llevarían hasta la cima de la torre. Ambos estaban nerviosos, uno porque su compañero estaba a punto de acercarse a su némesis y el otro porque por primera vez tendría que abrir realmente su corazón a quien le gustaba.
Cuando estuvieron a pocos escalones de distancia, se paralizaron. Habían empezado a oír extraños ruidos. Por un momento Harry considero la posibilidad de una pelea ¿estarían atacando al rubio? Decidió subir rápidamente, debía saber lo que estaba sucediendo.
Ron lo siguió en silencio, varita en mano y listo para atacar.
Al llegar se quedaron petrificados, Draco tenía a Zabini acorralado. Le besaba el cuello, mientras Zabini se restregaba descaradamente sobre su miembro. Ambos sudorosos, las capas regadas sobre el piso.
- Dra…co – gemía el moreno – maldito… bastardo
- ¿Qué pasa? Hoy estamos ansiosos – murmuraba socarronamente el rubio
- ¡idiota! Apresúrate
- Voy a mi ritmo Blaise – murmuro sobre su oído
El moreno ojiverde no pudo soportarlo más y salió corriendo con un Ron muy enojado detrás de él.
Harry volvió a abrir los ojos, acababa de recordar algo que él mismo había decidido encerrar en la parte más oscura y honda de sus recuerdos.
Era consciente de la cantidad de tiempo que había pasado desde entonces, era claro que las cosas habían cambiado y el enterarse en el peor momento que Draco había estado enamorado de él, en realidad no sonaba tan mal. Claro que lo que le intrigaban eran dos cosas, ¿Draco seguiría interesado en él? Y ¿cuál había sido su relación con Zabini?
A la primera esperaba que sus sospechas fueran ciertas y que efectivamente el rubio siguiera sintiendo eso por él, después de todo ¿por qué lo estaría cuidando tanto? Pero si era así y de verdad el slytherin deseara algo ¿por qué lo había apartado ante el incidente que habían tenido? Sería que ahora lo veía solo como un amigo y no quería lastimarlo.
Y lo de Zabini, sabía que habían sido los mejores amigos, la verdad era que después de ese día no les había hecho mayor seguimiento, por lo que no sabía que había sido de él. ¿Estaría bien preguntarle?
De cualquier modo no podría seguir dando vueltas al asunto, el único que podría responderle todas sus dudas era el propio Malfoy, pero y si ¿lo rechazaba? Se volvió a sentir como un adolescente ante ese pensamiento. De pronto un gruñido proveniente de su estómago lo saco se sus pensamientos y decidió que era mejor cenar.
El domingo siempre lo aprovechaba para hacer aquello que no podía durante la semana. Usualmente y sabía por buena fuente que la mayoría de personas lo utilizaban para descansar, pero él no. Él tenía negocios que atender, y cualquier distracción de sus actividades financieras era solo una pérdida de tiempo. Después de todo, aquello se lo había enseñado su padre y el padre de su padre a él, entonces porque cambiar la tradición familiar. Suspiró recordando que con el morirían las tradiciones ya que su amado retoño desde que la guerra acabara se había empeñado en destruir los sólidos valores con los que su estirpe había sido formada.
Primero le había confesado que era gay, lo cual hubiera aceptado de buena fe sino hubiese sido porque negó a casarse por conveniencia y aún peor a darle un nieto. Si no fuera por su esposa es probable que hubiera asesinado a su propia sangre.
Años después de ese impase, se había aparecido un día en su oficina y le había dicho que no quería administrar a tiempo completo sus negocios, que lo haría a "su ritmo" ¿ese término existía? Recordaba haberse preguntado en aquel momento.
No contento con todo ello hacía unos meses le había anunciado que se iría a vivir con Potter con el fin de ayudarlo pues estaba pasando por una "crisis nerviosa" y no tenía quien viera por él. ¿Y desde cuándo te importa Potter? Le había cuestionado, pero ante el mutismo de su hijo y la determinación de su mirada, se rindió. Después de todo que más podría hacer si Draco había demostrado que haría lo que se le diera la gana. Era como pelear con el aire. Suspiró fastidiado.
- ¿Querido? – llamo una bellísima mujer, al tiempo que asomaba la cabeza por la puerta principal de su despacho.
- Cizza, dime – intento olvidar lo que pensaba y volver a la realidad una vez más.
- Draco está aquí, dice que quiere platicar contigo – el rubio mayor suspiro, cuando su hijo decía que quería platicar con él, nada bueno significaba.
- Que pase – indicó
El ojigris entró en el despecho, y su madre cerró la puerta a fin de poder darle cierta privacidad.
- Padre – saludó
- Draco, sabes que no me gustan los rodeos, así que dime ¿qué deseas?
- Es sobre Blaise
- Sabes que no tengo injerencia sobre los Zabini
- Pero Padre, lo han desterrado
- Draco, te recuerdo que cada familia vela por los suyos, y aunque Zabini es un buen amigo tuyo – agrego al ver que su hijo estaba a punto de refutar – me temo que no puedo hacer más por él.
- ¿Cómo pueden obligarlo a casar con alguien que no quiere? – reclamo indignado
- Parkinson es un buen partido y lo sabes
- Padre, te recuerdo que yo la deseche porque es ¡imposible! ¡una completa loca!
- Si me hubieras hecho caso ahora la fortuna de ellos también sería nuestra – lo dijo sin ánimo de herirlo e intentando obviar la manía de su hijo de romper con los buenos hábitos– además es el destino de Blaise, sabes cómo funcionan los acuerdos, la primera opción era tú, la segunda él.
- Pero él…
- Pero nada Draco, eres tú o él
- ¿Y si… - iba a preguntar algo pero decidió desecharlo
- ¿Y si que, Draco? Sabes que no me gustan las preguntas a medias
- ¿Y si yo… yo me casara con Blaise? – su padre lo miro sorprendido
- ¿Pero tú mismo no me dijiste que no te interesaba Blaise.. que era otro por el cual te convertiste en gay?
- Lo sé… lo sé pero es que no me parece justo lo de Blaise y quién me gusta no me corresponde… - suspiró apenado. Había considerado la situación hacia muchos meses, después que el moreno negará a casarse con Parkinson porque le confesó que amaba a Nott y que su familia lo desterrara por ser gay pero sobre todo por negarse a unir alianzas. Él mismo se había decidido a ayudar a que Theodore lo aceptara y el plan iba a la perfección, solo faltaba que aceptara casarse con Zabini, pero justo ayer el moreno le había dicho que parecía no interesado en nada formal. Y ante la insistencia de Draco, había terminado confesando que desde hacía meses su familia lo estaba presionando para casarse, e incluso la propia Pansy ya se encontraba haciendo los preparativos. Con o sin deseo del moreno lo casarían el próximo mes. Ante esto y sintiéndose culpable por ser el primero en cancelar su matrimonio con la arpía de su ex compañera de clases, había decidido que él se casaría con Zabini. Después de todo la familia de su amigo estaría encantada de obtener parte de la fortuna Malfoy, eran tan ambiciosos que hasta olvidarían que su hijo era gay.
- ¿Estás seguro de esto Draco? Mira que no hay vuelta atrás
- Lo sé padre, pero creo que es lo mejor
- ¿Se lo haz preguntado a Zabini?
- En realidad no, él todavía no sabe de mis planes
- Pues convérsalo primero y si los dos están seguros me informas. Yo hablaré con el Sr. Zabini
- De acuerdo
- ¿Algo más que decirme?
- No nada Padre, gracias. Me retiro – y diciendo esto salió del despacho de su progenitor.
Camino por los pasillos de la mansión, se encontró con su madre a mitad del jardín, apenas le dio un beso de despedida y salió. No tenía ganas de hablar, después de todo la decisión que tenía que tomar no sentía que fuese necesario comentarla con todo el mundo. Había solo una persona en sus pensamientos que realmente quería que lo supiera y de la cual le interesaba saber su opinión. Había prometido verlo ese día, sonrió emocionado. Y con ese pensamiento se apareció en la puerta del gryffindor.
Tocó tres veces, y luego escucho como un moreno llegaba casi corriendo atender.
- ¿Draco? – lo recibió sonriente - ¿Por qué no te apareciste en la sala?
- He estado pensando que me estoy tomando muchos atrevimientos al entrar y salir de tu casa como si fuera mía
- ¡Estás loco! Siempre eres bienvenido, mi casa, tu casa – respondió un alegre moreno – pasa – lo invitó. El rubio lo siguió hasta el interior de la sala – pensé que vendrías más temprano – admitió sin dejar de sonreír – incluso prepare el desayuno – se quejo
- Hubieras usado la red flu y me hubieras avisado – comento tranquilo
- Pensé enviarte a Hedwing, pero no sabía si llegarías a tiempo, así que me quede a esperar
- Bueno y ¿Por qué estas tan ansioso de que venga? – el moreno le hizo una seña para que se sentaran juntos en el sofá.
- Quiero preguntarte algo
- Soy todo oídos
- Bueno te parecerá extraño – comenzó algo nervioso – pero… estaba pensando en nuestra época de colegio… - tenía que encontrar el modo menos sospechoso de preguntarle – y recordaba a nuestros amigos… - ¿cómo decirle sobre lo que había visto con Ron? – y pensaba en que yo siempre tuve mejores amigos… y… ¿tú también los tuviste verdad?
- Creo que ¿sí? – el rubio se sentía confundido por el pequeño interrogatorio con que del moreno
- ¿Parkinson… Nott… y cómo se llamaba el otro?
- ¿Zabini?
- A sí Zabini, a qué eran muy unidos ¿no? – el rubio lo miro sin entender exactamente a donde quería llegar
- ¿Quieres saber sobre Zabini? – se aventuro a preguntar
- Bueno no como saber… solo me preguntaba… mmm…. Como era su relación
- Lo curioso no se te quita ¿verdad?
- Bueno soy un gryffindor ¿no?
- No sé a qué viene todo esto, pero sí, de los tres, me refiero a Parkinsson, Nott y Zabini, Blaise siempre fue mi mejor amigo. Pansy es un caso especial, desde que paso lo de la guerra cambio, preocupada solo por con quién se casaría y que ganaría, Theo, bueno él se alejo de nosotros, pero Blaise siempre estuvo allí para lo que sea que necesitara – respondió un tranquilo rubio. La verdad era que agradecía a Merlín que Harry le preguntara justo por él, aunque no entendía el motivo, pero que él hiciera la introducción estaba bien.
- Y… - el moreno empezaba a dudar si continuar con su interrogatorio. Pero no por nada había tenido una conversación de más de cuatro horas con Hermione y Ron sobre él y Draco – y… ¿nunca pensaste en llegar a algo más con él? – el rubio lo miro sorprendido ¿sería que el moreno…? No, definitivamente no podía ser, se hubiera dado cuenta
- Harry – murmuró intentando calmarse - ¿este interrogatorio es porque tal vez te gusta Weasley?
- ¡¿Qué?! – el moreno se escandalizo - ¿cómo…cómo puedes pensar eso? Yo solo quería saber… más sobre ti y tus amigos – respiraba con dificultad
- Bueno es que es curioso que me preguntes por mi relación con Blaise – se excuso el rubio, volviendo a tranquilizarse, él también se había asustado – si lo que quieres saber es si tuvimos algo – el corazón del moreno se paralizó – pues no – volvió a latir – aunque – otra vez se paralizó – cuando estábamos en el colegio… pasaron cosas – el moreno no sabía si interrumpirlo o dejarle terminar – no en cuestiones románticas entre él y yo… es solo que… él me ayudo a descubrir ciertas cosas – termino
- ¿qué cosas? – demando el moreno, necesitaba saber si esas cosas implicaban lo que él había visto
- ¿Cómo que muchas preguntas no Potter? – inquirió con su clásico tono Slytherin el rubio
- No es que… ósea… yo – empezó a tartamudear
- ¿Cómo descubriste que eras gay Potter? – demandó el rubio, sacándolo por completo de sus cavilaciones.
- ¿Qué?
- Yo te estoy contando cosas, también quiero saber
- Bueno… - dudo un momento – yo… me gustaba alguien – soltó nerviosamente
- McCollen – aseguró el rubio
- ¡No! – al darse cuenta que solo se había descubierto, miro nerviosamente al rubio que ya tenía el ceño fruncido y lo miraba fijamente
- ¿Así que el primero en gustarte no fue McCollen?
- Bueno…esto…no…digo…sí
- Esto se pone interesante… - siseo el rubio
- ¡Ahí Draco! Dejemos esto aquí – intento disuadirlo el moreno. ¿En qué momento se habían invertido las cosas?
- ¡Ah no Potter, ahora me vas a contar! – el rubio se acercaba peligrosamente al moreno, que intentando escapar termino recostado sobre el sofá con un Draco Malfoy sobre él, con ambas manos a cada lado de su rostro imposibilitando su escape – cuéntame – susurro. El moreno se sonrojo e intento desviar la mirada - ¿era alguien que yo conozco, verdad? – el rubio no iba a dejar escapar esa oportunidad, si sus sospechas eran ciertas, esta era su oportunidad.
- Esto…
- Harry, yo te cuento si tú me cuentas –susurro muy cerca de su rostro. Estaban tan pegados que el moreno podía sentir el aliento del rubio sobre sus labios
- Ok... – tragó con dificultad
- ¿Entonces…?
- Sí… si había alguien y sí… lo conoces
- ¿De mi casa? – insistió
- Esto…
- Potter…
- Sí…
- ¿De mi año?
- Sí…
- ¿Zabini?
- No
- ¿Crabbe?
- ¿En serio crees que me fijaría en uno de tus guardaespaldas? – pregunto indignado
- Lo sabía, solo quería divertirme un poco – sonrió de medio lado
- ¡Idiota!
- Pero Potter, eso solo deja una opción… y tú y yo sabemos cuál es la respuesta ¿verdad? – el moreno tragó con dificultad
Sin quererte amar
Me perdí
Y hasta hoy no he podido escapar
Notas de la Autora:
Supongo que llegados a este punto deben querer asesinarme. La verdad también tuve ansias de regalarles un pedacito más de lo que vendría en el siguiente capítulo, pero me sentí mala (el mes de octubre me afecta) y decidí dejarlas hasta aquí.
Intentaré subirles un capítulo más este fin de semana, pero por temas familiares suelo estar fuera de casa, así que a más tardar el lunes tendrán la prçoxima entrega.
Espero para entonces pueda leer más reviews y así poder tener sus comentario, buenos, malos o nefastos.
Tengan un lindo viernes.
Minina
