Notas de la Autora:
Me disculpo por actualizar tardíamente, en mi vida estos días se han suscitado situaciones poco convencionales que han interferido con mi vena creativa, honestamente este capítulo lo tenía avanzado y lo reescribí creo que tres veces. Y siempre caía en el limbo... así que decidí tomarme unas cortas vacaciones y retomarlo exactamente desde donde decidí dejarlo... después de todo sé exactamente como quiero y hacia donde deseo que valla la historia.
Espero que lo disfruten, y me encanta leer sus reviews.
AQUÍ ESTOY YO
Aquí estoy yo para hacerte reír una vez más,
confía en mí, deja tus miedos atrás y ya te verás.
Aquí estoy yo con un beso quemándome los labios,
es para ti, puede tu vida cambiar, déjame entrar.
El rubio luchaba con sus ganas de besarlo, Harry se veía tan vulnerable, deseable, apetecible. Mejillas sonrosadas producto de la vergüenza de verse descubierto, su sensual boca semi abierta invitándolo a probarla… ¡Merlín! Que labios más perfectos…"calma Draco" se decía así mismo, primero debía saber. Confirmar que no estaba soñando, que "eso" era verdad.
- Potter, ¿yo te gustaba? – lo dijo pausadamente, intentando calmar su corazón, vocalizándolo adecuadamente. Quería oírlo, confirmarlo, saberlo.
- Esto… - el moreno se sentía extasiado, su corazón latía a mil y el estar atrapado entre el sofá y el cuerpo de su compañero, no ayudaba a que pensara con claridad. No quería responder, tenía miedo. Sabía que Draco estaba sintiendo algo por él en ese momento, y si solo era una atracción meramente física producto del momento, de las circunstancias. Cerró los ojos intentando concentrarse…pero sentir la suave caricia que brindaba el aliento del rubio sobre sus labios no lo ayudaba.
- Harry – demandó el Slytherin – dime
- Sí
¿Sí? ¡Sí! Él había dicho que sí… en algún punto él, Draco Lucius Malfoy había sido interesante para el Potter. Aquello que había sido un sueño en su adolescencia, aquello por lo cual desde que tenía once años no había podido dormir plácidamente…
- ¿Desde cuándo?
- No lo sé…
- No me mientas
- Ya te respondí – respondió bajito – ahora es tu turno – inquirió el ojiverde armándose de valor
- ¿Desde cuándo me gustaste?
- No eso – pensándolo mejor hubiese sido interesante que el rubio respondiera, pero Harry tenía otra duda mayor en la mente - ¿Qué había entre tú y Zabini? ¿Qué te ayudo a descubrir?
- A eso – suspiró un poco frustrado el ojigris, por un momento había tenido la leve esperanza de que el moreno le dejará contarle un poco de todo ese amor que llevaba dentro "demonios, cuando me volví tan cursi" se reprendió a sí mismo – Blaise y yo tuvimos un problema casi por las mismas fechas – empezó a relatar – a él le gustaba Theo y a mí bueno… esa es otra historia – no iba a soltar todo de buenas a primeras – el caso era que ninguno era correspondido y también estaba el hecho que nos dimos cuenta que éramos gays. Como comprenderás Potter, viniendo de familias con cierta posición, no teníamos a quién preguntarle sobre… esos temas – puntualizó – así que solo nos teníamos a nosotros… y bueno – no pudo evitar sonrojarse debido a la vergüenza – decidimos descubrir todo lo que implicaba juntos… entre nosotros
- ¿Tuvieron relaciones? – cuestiono el moreno
- Bueno…esto…
- No intentes negarlo ¡los vimos! – acusó el moreno. Y al darse cuenta lo que acababa de decir, se tapo la boca con ambas manos
- ¡¿Qué nos vieron?! – Draco nunca había esperado tal respuesta – Te… ¿te refieres a ti y a Weasley? – y dado que el rostro del moreno empezaba a teñirse de rojo, término confirmando sus sospechas - ¡Ahora entiendo porque Weasley me odia tanto! – grito con frustración - ¿por eso todo este interrogatorio? – junto ambas frentes pero el moreno no respondió – Harry… se supone que estamos siendo honestos – murmuró
- Sí – respondió al fin desviando la mirada
- ¿Por qué no me lo dijiste antes?
- Es qué… no sabía cómo explicarte. Pensé que te enojarías.
- Creo que enojándome no ganaré nada, al fin y al cabo han pasado años de eso.
- ¿Ya no lo hacen? – el rubio alzó una ceja divertido
- Claro que no… fueron tiempos de colegios, y tampoco es como si hubiéramos tenido una relación, creo que el termino correcto sería amigos con derecho
- Vale – suspiró aliviado
- ¿Alguna consulta adicional Potter?
- No… creo que ninguna – encogió los hombros – a no… espera ¿quién te gustaba?
- Es un secreto – le guiñó el ojo, e iba a separarse cuando el moreno tiro de su cuello atrayéndolo de vuelta sobre él
- ¿Era yo? – el rubio no quiso responder
- Dime
- Harry…
- Yo te dije ¿no? - ¿cómo iba a rebatirle ello? Después de todo a él se le había ocurrido decir "tú me dices, yo te digo"; menudo lío en el que había caído.
- Sí – el moreno lo contemplo un segundo para luego juntar sus labios con los del rubio. Solo fue un simple roce, que duró apenas segundos. Pero basto para que ambos corazones empezaran a latir frenéticamente.
Al separarse el rubio lo miraba interrogante ¿qué acaba de pasar? De algo estaba seguro, si lo seguía pensando podría perder una oportunidad importante. Por lo que tomó los labios de Harry con una mano, los acaricio suave, lenta y tortuosamente. Mientras la mano libre se colaba por su cintura, atrapándolo. Tenía que estar seguro que eso era real, que ese momento por más efímero que fue no era un simple sueño. Y el único modo en que su entendimiento podía confirmar la situación era probando esos hasta ahora inaccesibles y seductores labios. Por lo que atrayéndolo hacia si lo besó.
Los labios se fusionaron perfectamente, Draco lo guiaba y Harry solo se deja hacer. Ambos necesitaban probar de tan deliciosos manjares, se deseaban, lo sabían, por lo que el moreno se anima a abrir un poco más la boca a lo que el rubio entendiendo perfectamente que es el consentimiento para profanar esa cavidad que desde hacía años deseaba probar.
El beso se intensifica, ambos desean ese "algo más". Malfoy baja hasta su cuello, empieza a morder, succionar, lento sin apuro. El moreno no puede más que gemir, su corazón late frenéticamente, sus manos se mueven por si solas y se van hasta la camisa del rubio, empieza a desabrocharla. El rubio vuelve a sus labios, lo besa con desenfreno.
- Draco… - suspira, cuando su amante susurra un hechizo y lo deja solo en bóxer – eso…no…es justo – gime al sentir la erección del Slyterin sobre la suya. El rubio se detiene un momento y sonriendo sensualmente le responde
- Te recuerdo que yo no fui el que renuncio a usar magia – el moreno lo mira indignado - ¿acaso ya no quieres? – le pregunta con voz ronca. Por toda respuesta, recibe un beso demandante – Habitación – susurra Malfoy y de inmediato se aparecen sobre la cama del moreno.
Las manos del rubio cobran vida una vez más y empieza a masajear sobre la tela la erección del ojiverde, el moreno empieza a gemir más alto, mientras él continúa con los besos. Recorre todo su dorso, hasta llegar al borde de los bóxer, lo mira y ambas orbes se encuentran. Esmeralda y plata se contemplan con deseo, el rubio empieza a bajar la tela tan lentamente que Harry maldice por la demora.
Cuando lo tiene completamente desnudo, acaricia sus testículos, mientras acerca su rostro para sentir el fuerte aroma de hombre que desprende el moreno. Empieza a besar, lamer, succionar en toda la extensión la hombría del gryffindor, mientras este se agarra con ambas manos de la cama y empieza a gritar su nombre – Draco… ¡Por Merlín!...¡Sigue! ¡Sigue! …¡Sí…así! – El rubio quiere complacerlo por lo que continua con la labor mientras con la mano libre empieza a desabrocharse su propio pantalón. Cuando lo logra, sin dejar de masturbar al moreno vuelve a subir para besarlo. Harry aprovecha el momento para con sus manos empezar a masajear el caliente miembro del rubio. Se sorprende al sentir la textura y el tamaño del mismo.
Draco susurra un hechizo de lubricación sobre su miembro. No desea lastimarlo. Juguetea con un dedo en la entrada del moreno, y poco a poco empieza a introducirlo. El moreno se tensa por la intromisión.
- Relájate… - le susurra en el oído el rubio
- Lo siento – intenta concentrarte en la mano libre del Slytherin que pellizca sus tetillas
- ¿Es tu primera vez? – el moreno no responde pero asiente levemente.
Baja hacia su miembro nuevamente y empieza a besarlo, provocando que el moreno se relaje, lo hace con cuidado mientras su dedo sigue entrando y saliendo dentro del moreno, cuando nota que ha empezado a gemir, se aventura a introducir un dedo más y realiza el mismo proceso.
Cuando ya tiene tres dedos dentro. Suelta el miembro del moreno y al ver su rostro de protesta, se acerca y lo besa mientras cambia sus dedos por su miembro. Espera unos segundos hasta que Potter se acostumbra y luego continúa el vaivén primero lento y suave para luego empezar a subir el ritmo. La cama empieza a crujir.
- ¡Merlín….Draco!
- ¡¿Te gusta?!
- ¡Sí… oh por Merlín!
- ¡¿Qui…eres más?!
- ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí!
El rubio continua, y cuando encuentra el punto g del moreno lo graba mentalmente para poder darle el máximo placer posible. El cuarto se llena de gemidos provenientes de ambos amantes hasta que el moreno ya no puede más y explota manchando el vientre de ambos.
Ante esa vista el rubio no puede más y tras tres embestidas se viene de lleno en el moreno – Te amo – Pero el gryffindor parece no haberlo oído, solo se acurruca en el pecho de su amante y cae profundamente dormido. Draco sonríe, lo besa en la frente. Con un hechizo limpiador desparece todo rastro de ellos y abrazando fuertemente al moreno, cae junto a él en los brazos del Morfeo, justo antes de pensar "si ha sido un sueño… este ha sido el sueño más caliente y jodidamente real que he tenido… que no acabe…"
La luz de la luna entra apaciblemente por la ventana, ilumina la habitación. En la cama dos amantes se encuentran profundamente dormidos, sus cuerpos entrelazados en un tierno abrazo. La apacible respiración del rubio solo delata su pasividad ante una tarde más que satisfactoria.
El moreno empieza a abrir los ojos lentamente, aún un poco adormilado se despereza, busca sus lentes y al colocárselos parece empezar a recordar todo lo acontecido. El rubio se remueve a su costado buscando su calor, ha empezado a sentir la falta de un cuerpo tibio a su lado. Harry sonríe dulcemente ante la vista.
En ese preciso momento no estaba seguro absolutamente de nada, no sabía que sentía por el rubio, tampoco tenía claro que era lo que el Slytherin sentía por él. ¿Sería cosa de una noche? No podía pensar así, negó con la cabeza, él había conocido en las últimas semanas a un Draco Malfoy muy diferente, atento, cuidadoso, responsable, amable. Pero sería ello solo porque él se encontraba tan expuesto, acababa de perder a un ser querido y si Malfoy hubiese querido habría fácilmente podido aprovecharse de él, pero no recordaba que siquiera lo hubiese intentado. Lo que había pasado esa tarde había sido producto de ese beso que él mismo ínsito.
Pero ahora que haría con ese rubio, no se sentía listo para una relación, pero tampoco podía negar que el de ojos plata lo atraía, después de todo había sido su primer amor. Entonces que se suponía debía hacer. Y si Draco le empezaba a exigir ciertas cosas como pareja, y si quería formalizar. No es que para él fuese solo sexo casual, él también había sentido cosas, pero no estaba seguro si quería volver a hacerlo, y si su amistad se arruinaba por todo ello. Se sentía perdido en un mar de confusiones.
- Harry – llamó su acompañante de pronto – hace cuánto te despertaste
- Recién – mintió, no quería que se entere de todo el mar de pensamientos y preocupaciones que habían empezado a embargarlo - ¿dormiste bien? – pero el rubio no le contesto, se limito a sentarse a su lado.
- ¿Qué sucede? – Harry había aprendido algo en los últimos meses, a Draco no podía engañarle, era como si él pudiese leer cada página de sí mismo, sin secretos
- Nada – tenía que intentar esconder por lo menos sus sentimientos
- ¿Te asusta todo esto? – cómo era que Malfoy adivina cada pensamiento no lo sabía, pero tampoco es que le preocupara mucho el averiguarlo – somos amigos ¿no? Anda dime… - amigos… se repitió así mismo, eso sonaba más relajante.
- La verdad…
- No estaba en tus planes ¿verdad? – asintió levemente y al ver que los ojos grises empezaban a oscurecerse no pudo más que sentirse culpable, por qué le afectaba tanto que Draco se decepcionará de él – sé que amas a McCollen, no es que te pida que sientas algo por mí… y si prefieres no hablaremos nunca de esto… - hablar, hacer, besar, él quería seguir haciéndolo y eso maldita sea eso es lo que lo tenía confundido – es más y si te hace sentir incomodo puedo desaparecer de tu vida… -no no no, quiero que te quedes, gritaba su subconsciente, pero porque era que él no era capaz de decir algo, el rubio parecía derrumbarse frente a él, y él, el gran salvador del mundo mágico, no podía hilar una frase coherente – ya sabes que alguna vez te dije que solo venía en calidad de amigo, por lo que no espero nada más… no es que sea un maldito sentimental Potter – su voz la noto más ¿desesperada? Qué le ocurría a Draco, parecía que empezaba a perder la cordura y postura clásica de todo mago de alta sociedad – sabes bien que para mí un polvo es un polvo y nada más que eso – entonces lo entendió, el rubio estaba entrando en la desesperación por que el idiotamente no se había dignado decir nada desde que empezara con su monologo.
- ¡Al diablo con tus estúpidas mentiras Malfoy! – gruño, qué se suponía que había empezado a decir, eso no tenía que sonar así, él había querido sonar más amoroso, bueno tal vez dulce, pero no de ese modo, y desde cuando usaba el término amoroso con Draco – lo… lo siento… no eres un simple amante Draco, yo… maldición – murmuro para sí – yo… estoy confundido… eso es todo. Tú… bueno tú me gustabas, ya sabes en el colegio y la verdad es que si entonces hubiese sabido que me correspondías no hubiese dudado en tener sexo contigo infinidad de veces – espera, sexo no es lo que había querido en el colegio, en Hogwarts había buscado tener una relación estable y sólida con el Slytherin, él bien sabía que incluso había fantaseado con tomar su mano, verse a escondidas, besos en secreto… todas esas cosas – lo… lo que quiero decir es que mmm me gustaría empezar contigo de cero.
- No me digas qué eres del tipo romántico – siseó el rubio, que parecía más calmado e incluso ¿contento?
- ¡Demonios Draco! ¡Y qué si lo soy!
- Entonces… te regalare rosas, o quieres claveles – el moreno lo miro indignado, pero entendió que el rubio no lo veía como solo carne a disposición, Draco tenía sus cosas, era un bipolar de mierda que un día podía estar cuidándolo y al siguiente burlándose de lo sentimental que era, pero así era Malfoy, un Slytherin que luchaba consigo mismo por no exponer su corazón al ciento por ciento, y él lo quería así. Siempre lo había querido así, pero ante el odio que supuestamente se profesaban no habían podido ser algo más. Sonrió
- Qué te parecen girasoles, creo que tenemos más creatividad que todo ese manojo de muggles románticos.
- Supongo que sí, aunque una mandrágora también sería interesante – Harry iba a protestar, pero en seguida el rubio lo volvió a besar – entonces te apetece continuar donde nos quedamos o quieres que te traiga mil girasoles primero
- Jodete Malfoy
- Lo que tú ordenes Potter – siseó, mientras sus manos ya empezaban a moverse peligrosamente bajo las sabanas.
- Entonces ¡lo hicieron! – gritaba un moreno Slytherin
- Silencio Zabini
- Pero Draco, esto es algo histórico
- Blaise, no es para tanto… solo fue un par de veces
- ¡Draco Malfoy te jodiste a Potter un día completito! – el rubio estaba cansado de escuchar lo mismo en la última hora, si bien era cierto se encontraba de muy buen humor a raíz de ello, también era cierto que hablar sobre su encuentro romántico con Harry específicamente con el sexualmente activo de su amigo no le alegraba - ¿no estará interesado en formar un trío? – el rubio lo miró con el ceño fruncido – solo bromeaba dragón
- Bueno, podemos hablar de otra cosa
- Primero una última pregunta
- De acuerdo, habla
- ¿Y ahora donde esta Harry?
- Con Weasley y Granger, decidió que dejará al fin su trabajo muggle y que irá a averiguar cuánto dinero tiene en Gringotts, según me contó al fin el descocido de su amigo hizo algo útil y le propuso que ponga su propio negocio, así que van a ir a hablar con su socio de la tienda de bromas y van a ver que sería beneficioso de poner, quiere que sea un lugar de diversión – respondió tranquilo
- Valla que lograste todo un cambio en Potter
- Yo no lo hice, fue obra y gracia de Granger y la comadreja
- Yo creo que él decidió todo eso por ti
- Lo que sea Zabini…
- Y ahora me explicarás porqué Lucius me envío una lechuza preguntándome si ya tengo fecha para la pedida de mano – interrogo el moreno mirándolo con el ceño fruncido
- Sobre eso…
- Si es lo que creo Draco, créeme que no te lo voy a perdonar
- Pero Blaise
- Malfoy – Blaise casi nunca usaba su apellido para llamarlo y las pocas veces que lo había hecho había sido porque o bien estaba muy enojado o porque era algo muy importante y serio de atender – no voy a casarme contigo, te lo advierto
- Blaise es la mejor opción que tienes
- ¿Y Potter donde queda en esta ecuación?
- En realidad, aún no lo he conversado con él
- Y aunque lo hagas yo diré que no – puntualizó – como podría casarme con mi mejor amigo sabiendo que ahora tiene la oportunidad de estar con el Gryffindor de sus sueños
- Si hablo con Harry el entenderá
- Y una mierda me importa su opinión. Lo que intento cuidar es tu corazón – el rubio lo miro anonadado – dime honestamente Draco, a ti te gustaría tener a Potter como tu amante – lo había considerado en su camino hacia la posada y era cierto, él no quería una relación oculta con el ojiverde, el siempre había querido decir "el es mío" con todo el orgullo del mundo. Pero como salvas a tu mejor amigo de su fatídico futuro – tu silencio me lo dice todo Draco
- Yo buscare el modo
- ¿Para formar un harem?
- No
- Malfoy entiende, yo me casare con Parkinson, no por tu culpa sino por la de Nott que aun a sabiendas de lo que me espera, decidió que es más importante su soltería
- No quiero que sufras
- Eres mi hermano y te amo por ello, pero no Draco, yo ya tome mi decisión
- Pero
- ¿Hagamos una prueba, de acuerdo? – el rubio lo miro confundido. El moreno se acerco y con ambas manos tomo el rostro de su amigo y atrayéndolo hacia sí, lo beso. Malfoy debía admitir que Zabini se estaba esmerando para que ambos se sintieran bien por lo que intento corresponderle, el juego de caricias entre sus labios era suave, puro, sin malicia. Zabini se separo sin soltar su rostro – sinceramente ¿sentiste algo?
- ¿Cariño?
- ¡Por Merlín Draco! Sabes que no sentiste más que si fuese un beso al aire, yo no te amo de ese modo y tú no a mi ¿quieres tener que pasar por besos y caricias sin sentimiento el resto de tu vida? Yo no quiero
- ¡Y con todo ello planeas casarte con Parkinson! – el moreno se mordió el labio nerviosamente – espera… ¿tienes un plan verdad?
- Bueno…
- ¡Menudo cabrón! ¿Por qué no me dijiste?
- Es que primero tenía que terminar de concretar todo… y aún no está listo
- ¿Cuándo me lo dirás?
- Si todo sale bien… en unos días te lo confirmare
- Estas seguro qué vas a estar bien – el moreno sonrió
- ¿Será que Draquito está preocupado por mi?
- Idiota, eres mi mejor amigo
- Ya sabes que siempre podemos ser algo más – le guiño un ojo con picardía
- Eres imposible
- Lo que sea… otro beso… ¿qué dices?
- ¡Olvídalo Zabini!
Después de terminar su conversación con Zabini el rubio se había dirigido hacia su mansión. Había deseado con todo el corazón volver a casa del Gryffindor y hacerle el amor una vez más pero le había prometido que se dedicaría a sus asuntos y lo dejaría manejar todo lo concerniente a su nueva vida a su modo. No es que Draco planeara entrometerse ya que él estaba más que seguro que el moreno era perfectamente capaz para hacer cualquier cosa, pero debía admitir que lo extrañaba. Tantos años de reprimir sus sentimientos le estaban pasando factura y si de él dependiera pasaría cada segundo con su moreno.
Pero le había dicho a Harry que empezarían de cero, intentando no vivir del pasado, no eran novios ni amigos, se encontraban en el limbo del conocerse como futura pareja pero con el derecho a hacer el amor cuantas veces quisieran. Él sabía que era el trato más ridículo que hubiera aceptado, era casi como ser amantes. Pero tampoco es que quisiera no hacerlo, lo necesitaba y sabía que Potter aún estaba en el autodescubrimiento, su amor por McCollen lo tenía asustado. Debía ser paciente.
Por otro lado estaba su amigo Zabini, que había decidido por primera vez desde que se conocieran, ocultarle algo. Blaise era poco serio, se dejaba llevar casi siempre por sus sentimientos, y si no fuera porque tenía ese lado perverso, casi juraría que debió ser Gryffindor. Obligado a casarse con alguien que no quería, había decido llevar a cabo un plan, uno que a él le asustaba, porque conocía a Zabini y sabía que si no se lo comentaba era porque él mismo no sabía cómo hacer.
Le preocupaban ambos morenos, uno porque lo amaba aunque no lo admitiera en su totalidad y él otro porque había sido y era su mejor amigo y hermano desde que tuviera uso de razón. Quería tanto a Blaise que había estado a punto de aceptar casarse con él, solo por cuidarlo. Maldita Parkinson y su complejo de novia despechada.
Sin darse cuenta se encontraba ya frente al gran portón de la mansión, sonrió burlándose de sí mismo. ¿Desde cuándo se había vuelto tan despistado? Supuso que ese par de morenos lo estaban enloqueciendo, así que decidido entro a buscar a su progenitor. Tenía que hablar con él antes de hacer cualquier otra cosa.
- Padre, ¿tienes unos minutos?
- Dime Draco, qué sucede – le contesto el Malfoy mayor sentado detrás de su escritorio mientras analizaba unos pergaminos sobre la mesa.
- No me casaré con Blaise
- ¿Te rechazó? – su tono era divertido y casi incrédulo
- Tiene un plan y confío en él – en realidad no estaba seguro de lo que decía pero había decidido creer en ese moreno despistado.
- Bueno será mejor que decida pronto porque hoy casualmente me encontré con su padre y me anuncio que la boda estaba planificada para la próxima semana, es más me entrego los partes.
- ¡Por Salazar! – el rubio no pudo dejar escapar su indignación – por eso le enviaste esa lechuza a Blaise pidiéndole le indique la fecha ¿verdad?
- Correcto
- Le escribiré ahora mismo dándole las noticias, espero que su plan pueda acelerarse, pero si no te informare y supongo que mi boda con Zabini tendrá que concretarse
- Draco, bien sabes que un contrato mágico es de por vida…
- Lo sé, es solo que
- ¿Acaso Potter no te importa? – el rubio palideció, cómo era que su padre se había enterado de lo que sentía por Harry, ni siquiera se lo había mencionado a su madre, quién era en realidad en quién más confiaba en esa casa – no pretendas negarlo, sé muy bien que ese Potter te ha hecho algo, algo de lo que nadie escapa…
- Pero…
- Draco, eres un Malfoy, te conozco. Desde que fuiste a salvar a su novio supe que él te interesaba. Mis sospechas se confirmaron cuando fuiste a ayudarle con su depresión… arriesgar tu linaje por un mestizo, creí que habías enloquecido… pero le prometí a tu madre aceptar tus decisiones, aunque honestamente cada que vienes a mi despacho no haces más que darme dolores de cabeza.
- Padre…
- Yo te apoyare – el Malfoy mayor se acerco a su hijo y apretó fuertemente su hombro en señal de apoyo – no seré el mejor padre del mundo, pero creo que en algo puedo ayudar. Si te gusta Potter no me queda más que aceptarlo… después de todo tu madre ha amenazado con abandonarme si no lo hago – suspiro abatido
- Gracias…
- Y ahora deja el sentimentalismo y ve a escribirle a ese amigo tuyo que no hace otra cosa que traer problemas. Dile que con o sin plan puede mudarse aquí en vez de estar viviendo en esa pensión de dudosa procedencia…
- Pero…
- Si no lo encubro tú te terminarás casando con él ¿no es así? Supongo que tendré que cuidarlo solo para que tu madre no me lo reproche el resto de nuestras vidas – Lucius se giro y fue a sentarse nuevamente tras su escritorio - ¡Ve! Antes que me arrepienta
- Gracias Padre
Había pasado un par de días desde que Draco saliera del departamento de Harry dejándolo administrar su nueva vida, mientras él se iba a atender sus propios asuntos que básicamente se habían centrado en ayudar a Zabini a mudarse a la mansión, mantenerlo oculto de su familia que incluso había denunciado mediante El Profeta su desaparición, y ayudarle con su plan… que aunque no había querido decirle, finalmente se había animado esa tarde y como sospecho inicialmente, resulto descabellado y sin sentido.
- Draco, por favor es perfecto – el moreno Slytherin estaba sentado sobre la cama de su amigo implorando ser comprendido.
- ¿Perfecto? Planeas secuestrar a Nott… ¡Por Salazar Theodore te asesinará!
- Solo me lo llevaré unos días, cuando él entienda que soy un gran partido y su mejor opción aceptará que nos casemos o por lo menos formalicemos y entonces volveré….
- ¿Y vivirán felices? – Draco alzo una ceja - ¿en serio en qué mundo vives? Zabini la realidad es que si no te casas te cazaran… y Parkinson… ¡Solo Merlín sabe que te hará!
- Pero…
- Pero nada Blaise, yo te cuidaré y me casaré contigo aún si debo perder a Harry por eso.
- ¡Malfoy! – el moreno se levanto enfurecido - ¡Demonios… soy tu amigo y no permitiré que renuncies a Potter!
- ¡Tu vida será un infierno!
- ¡No me interesa!
- ¡A mí sí!
- ¡Draco!
- ¡Blaise, entiende que me importas! – el rubio se encontraba cara a cara al moreno – prometí cuidarte ¿recuerdas?
- Éramos unos críos… - las lágrimas de frustración del moreno empezaron a caer
- Tal vez… pero prometimos cuidarnos mutuamente toda la vida – el rubio se acerco y lo abrazo – eres mi mejor amigo… y espero que Harry lo entienda
- Sabes que no…
- Déjame intentarlo ¿vale?
- Imbécil…
- Hablare hoy con él… espero que este en su casa. Ya vuelvo – se separo y sin mirarlo tomo su chaqueta y salió de la habitación.
No quiso dar mayores explicaciones, por lo que sin decir una palabra se marcho de la Mansión, cruzo los amplios y verdes jardines. Cuando se encontró fuera del recinto se transporto rumbo al Londres muggle… necesitaba hablar con Harry, explicarle y esperaba que entendiera. Aunque esa esperanza era mínima en comparación con la casi afirmación de que Potter lo odiaría, lo mandaría a la mierda y le diría que desaparezca de su vida. ¿Amor o amistad?
Cuando hubo llegado pensó que sería injusto aparecerse de improviso y sin mayor detalle que su presencia, por lo que invoco un leve hechizo e hizo aparecer unos grandes y hermosos girasoles en sus manos, debía sorprenderlo. Si iba a ser la última vez que lo viera, quería recordar el momento para siempre.
Tomo aire y armándose de valor tocó a la puerta tres veces, espero unos segundos y al instante el sonido de la cerradura abriéndose se oyó. Al siguiente instante, justo frente a él un sonriente joven se encontraba mirándolo – Hola McCollen, ¿esta Harry? – palideció, acababa de asimilar a quién tenía en frente, era Steve McCollen, el difunto prometido de Harry Potter, difunto… ¿qué demonios había pasado?
- Steve, ¿quién es? – una soñadora voz se dejo escuchar a espaldas del australiano, y asomándose por la puerta un moreno ojiverde estiro la cabeza – Draco… - trago con dificultad. El rubio volvió a parpadear, era inaudito, no pudo evitar dejar caer los girasoles e intentando sonar convincente y relajado hablo.
- ¿Estás vivo? – dijo dirigiéndose a McCollen
- Es una larga historia – respondió ruborizado – si no fuera por tu amigo Nott no hubiera vuelto
- ¿Theodore?
- Sí… pero porque no pasas, sé que has estado cuidado de Harry en mi ausencia – cuidar, amar… cual era la diferencia ahora no significaba nada.
- Esto… - se sentía nervioso, triste, confundido. Volteo a ver al moreno que lo miraba con tristeza alternando su mirada entre él y los girasoles en el suelo. Entonces lo noto - ¿qué es esa marca en tu cuello? – su pregunta más que casual sonó a reclamo
- A lo siento… no he podido evitarlo, ha sido mi culpa… ya sabes llegar a media noche… - Draco no quiso escuchar más, lo entendía todo o al menos las partes importantes. McCollen había vuelto gracias a Nott, había llegado a media noche y Harry… Potter se había entregado a él… no podía culparlo, lo amaba… pero porque maldita sea no le había enviado aunque sea un mensaje: "Hola Draco, mi novio está con vida es mejor que acabemos todo… "era un maldito Gryffindor que solo le había robado el corazón y había jugado con él. Por vez primera quiso llorar, no lo haría, era un Malfoy. Respiro hondo, puso su sonrisa más altanera, su mirada fría, su porte del mago sangre pura que era y con la voz más falsa que alguna vez había tenido dirigiéndose a Harry le dijo.
- Me alegro Potter que tu prometido este con vida, espero que sean felices – el moreno se veía triste, casi como si quisiera decirle algo pero no se animaba – y McCollen – miro a Steve – me encantaría oír los detalles pero me temo que llevo retraso, solo venia a contarle a Potter que me casare dentro de unos días.
- ¡Casarte! – Harry no pudo evitar dejar salir un grito que sorprendió a los otros – pero… pero si tú estabas con… - no podía decirlo en voz alta
- ¿Con quién cariño? – le animó Steve abrazándolo por la cintura
- Con Blaise – termino Draco – Harry nos apoyo bastante ¿verdad? – quería destruirlo, si no había sido lo suficientemente valiente para decirle a su prometido que había tenido algo con él pero si su león interno había podido poseer a ese australiano… entonces lo destruiría - ¿no te contó? Bueno seguro ya luego te lo comentará – lo miro con odio – bueno debo irme, les haré llegar el parte en esta semana. Espero que no se cruce con su boda.
- No te preocupes Draco que aún no hemos retomado ese tema – Steve le tendió una mano que Malfoy estrecho – que sean muy felices
- Igualmente, hasta luego – Draco desapareció sin antes lanzarme la más gélida mirada al Potter. Lo odiaba con cada fibra de su frío corazón, había sido un imbécil, pero Harry lo había sido más. Él había esperado ser el único, se había esmerado por volverlo a la vida sin esperar nada a cambio. Él aunque sonará egoísta lo había amado más que el estúpido de McCollen, y lo único que ahora esperaba era que el moreno lo eligiera a él… lo había esperado incluso cuando desapareció. No era más que McCollen, ni siquiera el mejor partido del mundo, pero de algo estaba seguro… nadie amaría a Harry Potter como él alguna vez lo hizo.
Quiero ser yo el que despierte en ti un nuevo sentimiento,
y te enseñe a creer y entregarte otra vez sin medir los abrazos quedes.
Notas de la Autora:
Supongo quieren asesinarme... un crucio no me vendría mal ¿eh? traer de vuelta a Steve ha sido un golpe fuerte para Harry y Draco, incluso para mí (aunque ahora piensen que lo disfruto de lo mejor), conforme escribía ciertamente me sentí mal por Draco, ya que por fin estaba empezando a manifestar sus emociones abiertamente.
Espero que fuera del asesinato masivo que hallan programado para mí se den un tiempo es escribirme y decirme que opinan... sus reviews me alientan.
¡Un fuerte abrazo y que tengan un hermoso día!
DulceMinina
