Notas de la Autora:

Después de la súper bomba que lancé el día de ayer y los reviews y MP que recibí, decidí que sería injusto hacerles esperar hasta dentro de una semana por la continuación (¿os dije que mi vena Slytherin sigue firme y latente?). Pero sé lo que es esperar años por el siguiente cap. así que decidí hacerles un regalo, que espero que disfruten y responde a todas las preguntas que me hicieron.


ÉCHAME A MÍ LA CULPA

Sabes mejor que nadie que me fallaste...

Que lo que prometiste se te olvido

Sabes a ciencia cierta que me engañaste...

Aunque nadie te amaba igual que yo

- Buen día Sr. Nott, quería saber si sería posible ver a su hijo – la fría voz del rubio estremeció en sobremanera a su moreno acompañante. Habían hablado acerca de todo ello, él casi le había suplicado que no hiciera una locura; pero le conocía, sabía cómo era Draco Lucius Malfoy cuando dejaba todo sentimiento de lado y debía admitir que recordarlo lo aterraba.

- Se encuentra en su habitación, si gustan pasar – Blaise notó claramente la intensa mirada que le lanzó el padre de quién era su amor. ¿Estaría al tanto de la relación que tuvieran en el pasado? No podía ser, ya que Theo era del tipo de personas que no hablaban con absolutamente nadie acerca de su vida privada.

- Gracias – fue toda la respuesta del Malfoy – Blaise, vamos.

- ¿Él también irá? – el mago mayor no pudo ocultar su desdén.

- ¿Tiene algún inconveniente con mi prometido? – Draco lo miro con el ceño fruncido – le recuerdo Sr. Nott que aún tiene unas deudas con mi familia…

- ¿Su prometido? – no pudo evitar ocultar su enojo – No claro que no Sr. Malfoy, disculpe mi atrevimiento, son ustedes bienvenidos. Siéntanse como en su casa – el mago tuvo que guardarse todo su orgullo, tal cual lo observo Zabini. Nunca hubiera pensado ver al Sr. Nott tan nervioso, seguramente Lucius ya lo tendría amenazado por todo el dinero facilitado cuando el Señor Oscuro subió al poder… sabía que no era correcto, pero no pudo evitar reprimir una risa burlona.

- ¿Estás bien? – Draco lo miró, casi se podía notar una pequeña luz de preocupación bajo esos fríos ojos grises.

- Sí, gracias – respondió regalándole una sonrisa – vamos a ver al cabron ese – lo animo, intentando pensar que su amigo al fin mostraba algo de emoción bajo esa oscura capa en la que se había sumido desde el día anterior que regreso de ver a Potter. Maldito Gryffindor, le había roto el corazón y del peor modo.

El rubio empezó a caminar seguido de cerca por Zabini. Subieron las escaleras de caracol hasta el tercer piso, recorrieron el pasillo, doblaron a la derecha y sin tomarse la molestia de tocar la puerta Draco alzo su varita, conjuro algo ininteligible hacia la cerradura y la puerta de roble se abrió, sorprendiendo por completo a Theodore Nott que se encontraba dentro sumido en la lectura de unos pergaminos.

- Me preguntaba cuando vendrías – comento sin apartar la vista de los pergaminos.

- Entonces vamos al grano, quiero respuestas – demando acercándose a donde se encontraba su antiguo compañero de casa.

- ¿Era necesario que viniera él? – Nott por primera vez aparto la vista de los pergaminos y miro hacia Zabini, quién al escuchar el modo tan frío de su ex mejor amigo no pudo más que sentirse desfallecer.

- Es mi prometido – respondió Draco colocándose delante del mencionado y logrando con ello sobresaltar a Theo.

- ¿Se van a casar? – estaba contrariado, casi pálido.

- ¿Algún problema con ello Nott? – Malfoy no iba a permitir que tratara de manera incorrecta a su mejor amigo, no después que fue él quien lo deshecho.

- Pregúntale a él, que inicialmente me dijo que quería casarse conmigo – Nott sonaba casi indignado, lo que tomo por sorpresa a Zabini.

- Son esos ¿celos? – musito un tímido moreno sacando la cabeza detrás del rubio para poder observar mejor al Slytherin.

- ¡Claro que no!

- Bueno Theodore, a mi me parece que sí – afirmo el rubio. Nott empezó a enrojecer y Blaise no pudo más que pensar en lo tierno que se veía de ese modo. Por primera vez Theodore Nott mostraba una pizca de celos por él, quien lo diría.

- Me dijiste que querías una vida de soltero y yo te dije que busco estabilidad… - empezó a explicar intentando sonar despreocupado.

- Y yo puedo darle esa estabilidad – puntualizo el rubio.

- ¿Y Potter qué? – demando la serpiente que ahora se encontraba acorralada. Al notar la sorpresa en los rostros de sus amigos sonrió con perversidad - ¿creían en serio que no lo sabía?

- No sé de que hablas – intento negar el Malfoy

- Draco te recuerdo que después de Zabini él que más te conoce soy yo – se dejo explicar sonando más relajado – y no creas que paso desapercibido para mí el hecho de que le has estado ayudandolo todo este tiempo, sin contar con toda las miradas que le lanzabas en el colegio y aún recuerdo que me pediste que investigará a McCollen para saber si era buen partido para Potter después que te enteraste de su compromiso – Zabini abrió los ojos como platos.

- Si serás cabrón dragón, como se te ocurrió pedirle eso a Theo y esperar que no lo notara…

- Pero, es que… - Draco balbuceaba incoherencias

- Olvidemos la pose de Slytherin quieren – Theo dejo los pergaminos a un lado y sonrió – merecen una explicación, y se las daré, sin rencores y si tengo suerte… tú – dijo señalando con un dedo hacia Zabini – al final del día serás mío – Blaise enrojeció y Draco lo miro incomprensible

- Deja de acosar a mi prometido, y explícame de una vez que mierda hay con McCollen y porque demonios ahora está con vida – tomo una silla y se sentó frente a su amigo.

- Para que puedan entenderlo, tengo que hacerte unas preguntas e intenta pensar antes de responderme ¿de acuerdo? – Draco lo miro medio ofendido pero asintió – El día que McCollen murió, nos dijiste que cuando los mortífagos te atraparon y sugeriste que le dieran la poción, lo despertaron y él te miro como si te reconociera ¿Es verdad? – Malfoy se quedo pensativo mirando hacia algún punto vacio detrás de Nott, quería recordar aquella tarde. Despertaron a McCollen y este primero parecía desorientado, miro a ambos lados como intentando ubicarse y entonces sus ojos azules se encontraron con él. Lo observo un breve momento, primero vio terror, trago pesadamente. Draco recordaba ese detalle porque él mismo pensó que Steve había entendido que si él estaba ahí quería decir que Harry también. Luego él lo miro directo para intentar decirle que confíe y tras ello McCollen bebió la pócima.

- Sí, primero me miro medio asustado y luego creí que entendió que debía confiar en mí y tomo la poción que lleve.

- Bien, ahora cuando el rayo le atravesó ¿escuchaste que conjuro fue el que lo mato? – la verdad era que esa respuesta era fácil, no, ni él ni Harry habían oído nada, lo sabía porque el ministerio les había hecho la misma pregunta incluso con veritaserum de por medio, y ambos lo habían negado. Era como recordar una escena insonora.

- No

- Nos dijiste que le pusiste un hechizo balsámico para que su cuerpo se preservara en su tumba ¿verdad?

- Sí

- ¿El cuerpo fue revisado post mortem?

- No, Potter se negó a que alguien que no fuese él lo tocara, y dado que no se podía hacer nada, dejaron que se lo lleve sin mayor análisis.

- Exacto

- ¿No entiendo nada Nott? Por Salazar… haz el favor de explicarnos todo de una buena y maldita vez – Draco empezaba a impacientarse

- Blaise – llamo Theodore, logrando que el moreno se girara a verlo y le lanzara una despectiva mirada, después de todo no le perdonaría nada de buenas a primera - ¿hace cuánto que te dije que quería mi libertad?

- Hace un mes, creo – respondió indignado.

- Bueno pues honestamente no era exactamente lo que buscaba, me sentía un poco confundido, llevábamos juntos un par de días y la verdad es que formalizar no se me antojaba porque nunca lo había hecho, entonces decidí decirte que quería libertad, sabía que hiriéndote era el único modo que desistieras de buscarme – el moreno le lanzo un mirada de odio – la verdad es que me desaparecí porque me fui a pasar un tiempo en una hacienda de mi padre – el rubio lo escuchaba con atención mientras le moreno tenía las manos cerradas en puños pensando que todo el tiempo que él estuvo sufriendo Theodore había estado vacacionando seguramente con algunas brujas o incluso algunos magos jóvenes – estando allá encontré que todavía existen ciertas colonias de mortífagos – prosiguió – intente pasar desapercibido y gracias a la poción multijugos que me facilitaron los elfos de mi padre, logre camuflarme en algunas reuniones.

- Eso fue demasiado estúpido – comento Blaise, sin darse cuenta que lo había dicho en voz alta.

- Gracias por tu preocupación – respondió Nott, logrando que el moreno se sonroje – pero fue justamente ello lo que me ayudo a descubrir que McCollen vivía, resulta – se dirigió a Draco – que él día del ataque no le habían lanzado el hechizo mortal, sino una variación que detiene tu corazón y tus sentidos logrando que parezcas muerto, pero el efecto dura una semana. Luego despiertas como si no hubiera pasado nada – Malfoy lo miro sorprendido – primero escuche aquello como un rumor y como era natural no podía informar nada a nadie porque si alguien interceptaba cualquier tipo de información sobre ello mis posibilidades de encontrar a McCollen, se reducían.

- Así que te infiltraste y encontraste al prometido de Potter – afirmo Draco más para sí que como un comentario que quisiera compartir

- Sí y no, verás me tomo unos días ganarme la confianza de los más ancianos del lugar, pero una vez que lo logré se animaron a contarme por partes la historia – Nott observo a los Slytherin – en realidad el ministerio creyó haber capturado a todos los involucrados, pero no contaron con uno del cual ni siquiera el propio Steve tenía conocimiento, era un subalterno que recién se estaba involucrando. Este tipo el día del incidente había estado yendo al punto donde todos estaban para llevar noticias acerca de lo que pasaba en el ministerio, fue coincidencia que llegara cuando apareció Potter en acción. En medio de ese caos pensó que si fingía la muerte de McCollen y le causaba una gran herida al salvador del mundo mágico, seria ascendido y reconocido como un igual dentro del grupo. Así que fue él quien lanzo el hechizo, una magia tan oscura como la de su predecesora, fue por eso que ni tú ni Potter lo vieron venir y sus compañeros tampoco sabían quien fue, de ahí que cuando el ministerio los interrogo…

- Nadie confesó haberlo matado – completo Draco – Pero eso no explica cómo es que lo encontraste si yo mismo estuve en el entierro.

- Bueno este mismo hombre al ver que todos habían sido capturados y siendo el único en saber la verdad, días después del entierro fue a la tumba de McCollen y lo desenterró – Nott se giro, dándoles la espalda, para ver por su ventana – como temía que Potter lo asesinara por lo que había hecho decidió borrar la memoria de Steve y se lo llevo a donde yo estaba. Lo hizo pasar por un medio hermano y así lo mantuvo oculto – Draco lo miraba anonadado.

- ¿Quién era ese hombre? – pregunto interesado Zabini

- Irónicamente, es lo único que no se – Nott se encogió de hombros – resulta que se hizo pasar por Percyval Rocwalder, un mortífago que falleció en uno de los ataques del señor oscuro, y llámenlo cosa del destino pero falleció unos meses atrás producto de envenenamiento. Aparentemente entre los mortífagos del lugar no era muy bien aceptado y uno de ellos acabo con su vida.

- ¿Pero como sabían lo de McCollen? – Malfoy quiso volver a la historia

- Bueno en realidad todos conocían a Steve, habían visto su foto en El Profeta y dado que muchos le guardaban recelo a Potter conocían de sobra su vida y quienes le acompañaban. Pensaron que debían guardar el secreto para tener luego con que amenazar a Potter, era como si esperaran el momento ideal – Nott sonrió – pero nadie conto con que yo aparecería – su sonrisa era triunfal – me costó encontrarle, pues después del deceso de su supuesto hermano lo habían capturado y encerrado en las mazmorras de uno de los mortífagos. No quiero entrar en detalles, pero me valí de mis elfos domésticos para poder ingresar a la Mansión de los McColmerd y logre sacarlo. Una vez lo hice me transporte a San Mungo y ahí estuvo internado cerca de una semana.

- ¿Por qué no nos avisaste? – demando el rubio

- Primero debía encargarme de que encierren a todos los involucrados.

- Pero El Profeta no informo nada – comento Zabini

- Eso es porque el ministerio lo tiene como máximo secreto. No quieren reconocer que se equivocaron en la investigación, que no investigaron la escena del crimen, pero sobre todo no quieren enfrentar a Potter – puntualizo – recién hace dos días dieron de alta a McCollen y me llamaron. Conversamos un poco y me pidió que no dijera nada. De ahí no supe más de él, aunque asumí se habría ido a buscar a Potter pues era de lo único de lo que me hablaba desde que recupero la memoria – el rubio y el moreno se miraron. Zabini no pudo pasar inadvertida la triste mirada de su mejor amigo.

- ¿Sabías que Potter y Draco tenían algo? – le inquirió a Nott sumamente enojado.

- Eso si no lo sabía, recién he regresado y lo último que supe antes de irme fue que Draco estaba asistiendo a Potter en Londres muggle – se giro para hacerles frente.

- Bueno pues Theodore, gracias a ti Draco acaba de perder la oportunidad de poder estar con Potter… - Zabini se puso de pie airado – ¡el maldito de McCollen volvió y se lo arrebato! – Nott miro a Draco asombrado.

- ¡Zabini cállate! – bramo el rubio

- Pero… dragón… - el moreno balbuceo asustado ante el grito cargado de ira del Malfoy

- Blaise… - intento relajarse el mencionado – la decisión fue de Potter, no de McCollen ni mía… - sus ojos empezaron a enrojecer – es mejor que me valla, debo atender unos negocios – se puso de pie y sin mirar a sus compañeros se dirigió a la puerta, al llegar se detuvo - ¿vienes o te quedas Zabini? – el moreno lo miro preocupado pero lo siguió.

- Blaise – llamó Nott

- Voy a casarme Nott – fue toda su respuesta

Salieron de la casa sin decir nada. Draco caminaba delante de Zabini y desde que se marcharan de la habitación de su amigo ni siquiera había volteado a mirarle, por otro lado el moreno se había sumido en sus pensamientos, los cuales se reducían a Nott. Conocía bien a su amado y sabía que todo lo que les había contado también había sido una explicación de por qué no había vuelto por él, de algún modo idiota sentía que Theo le estaba diciendo entre líneas que no había estado con otras personas y que eso se debía a él. Pero no podía permitirse sentir o pensar en él, ahora era Draco quién lo necesitaba y él mismo se había prometido cuidarlo. Si eso significaba renunciar a Nott, lo haría. Después de todo fue Theo quién primero lo desecho, aún cuando fuera solo para pensar… él lo había dejado.

Cuando se encontraron a suficiente distancia de la mansión Draco se detuvo, tomando por sorpresa a Zabini, que iba tan ensimismado en sus pensamientos que por poco choca contra el rubio.

- ¿Por qué me seguiste? – el rubio hablaba pausado pero sin voltear a mirarlo, se escuchaba abatido desde la perspectiva del moreno.

- Eres mi prometido – respondió calmadamente.

- Sabes que esa no es la respuesta que espero.

- Dragón… yo me quedo a tu lado – el rubio pareció reaccionar porque inmediatamente se giro para mirar a los ojos a su mejor amigo.

- No seas imbécil… tú al quieres es a otro – sus ojos se notaban tristes pero decididos – no te permitas perderlo

- Draco, él me dejó – decirlo en voz alta hería más que el solo pensarlo – no puede esperar que en cuanto aparezca me arrojare a sus brazos… debió buscarme y no yo a él.

- Conoces mejor que yo a Nott…

- ¿Y eso qué? – Zabini se sentía defraudado por la actitud de su amado - ¿Cuando a alguien le interesa otra persona no debería hacer todo por estar a su lado?

- El orgullo es propio de nuestra casa – apunto con una triste sonrisa

- ¡Por Salazar! Ese imbécil no hizo nada por mí, no le debo nada… al contrario fue su culpa que McCollen volviera

- Te dije que Potter…

- ¡Lo sé!

- ¡Entonces reacciona Zabini! - el rubio lo tomo por los hombros - ¡No entiendes que tienes la oportunidad de ser feliz!

- ¡Él no dijo nada de formalizar!

- ¡Es porque nunca ha ido en serio con nadie! ¡No sabe cómo hacerlo!

- ¡Por qué te interesa tanto que vuelva con un idiota como Theodore Nott! – Blaise empezaba a dejar caer lagrimas producto de la frustración que estaba viviendo

- ¡Por qué eres mi mejor amigo, y si alguno de los dos puede ser feliz entonces no deberíamos interferir!

- Pero Draco…

- No te preocupes por mí imbécil… estaré bien – se encogió de hombros – soy un Malfoy ¿no?

- ¿Y la boda?

- Aún no le hemos confirmado nada a mi padre

- Pero tú le dijiste a Potter…

- Qué importa eso – Draco le retiro la mirada – a estas alturas a Potter quién menos le interesa soy yo… - el moreno observo como el rubio luchaba contra las ganas de sollozar – es mejor que regreses y te arregles con el idiota de Nott… yo volveré a la mansión.

- De eso nada – replicó el moreno

- Zabini, qué te acabo de decir… - el moreno frunció el ceño

- Si Theodore Nott me quiere aunque sea un poco deberá buscarme… yo no iré – sus ojos se mostraban desafiantes. La vena Slytherin acababa de revivir en él – puede que le quiera pero no soy estúpido. Así que Draco Malfoy… tenemos una boda que planear

- Zabini – por toda respuesta el moreno lo jaló de la corbata y unió sus labios en un suave beso. Draco no opuso resistencia, solo se dejaba hacer; parecía tan cansado de luchar que solo por una vez se permitió dejarse querer.

- Tal vez dos corazones rotos se puedan curar – susurro Blaise cuando se hubieron separado. Draco lo miro atónito – si vamos a unirnos que sea por todo lo alto dragón – sonrío divertido.

- ¿Estás seguro? – el rubio lo miraba con preocupación

- No hay marcha atrás – y diciendo esto Zabini los transporto hacia la mansión Malfoy.


Había pasado una semana desde que el rubio apareciera en su departamento, siete malditos días en los cuales no había podido olvidar la mirada llena de odio que le lanzó, era precisamente esa imagen mental la que lo había llevado a aparecerse hacia una hora a las afueras de la Mansión Malfoy. Tenía la necesidad de hablar con él, pero no estaba seguro de lo que esperaba encontrar o las respuestas que quería escuchar.

Tomó valor y se aventuro a cruzar el jardín. Se sentía nervioso e indeciso, por lo que cuando se encontró frente a la enorme puerta de ingreso se sorprendió de que hubiese logrado ganar el valor suficiente para llegar hasta allí. Suspiro hondo y se atrevió a tocar. Inmediatamente la puerta se abrió dejando ver a un anciano elfo que lo miraba con el ceño fruncido.

- Buenos días Señor – el elfo se inclino - ¿Busca a alguien?

- Esto… ¿se encuentra Draco? – sus nervios eran más que notorios

- El joven Malfoy está en su despacho, ¿tiene algún encuentro ya concertado?

- No… él no sabe que vendría

- En ese caso, permítame consultarle si dispone de tiempo para atenderlo, su nombre por favor

- Harry Potter – se mordió el labio al darse cuenta que en cuanto Draco supiera que él estaba allí lo más probable fuera que mandara que lo boten.

- Sparkel, ¿quién es? – una jovial voz se dejo oír en el interior de la mansión.

- Harry Potter, señor, viene a buscar al amo Draco – respondió el elfo. La puerta se dejo abrir un poco más dejando ver a Blaise Zabini, que miraba al recién llegado con desagrado.

- Potter – murmuro con desprecio

- Zabini – replico en el mismo todo el moreno

- ¿Para qué buscas a Draco?

- Debo hablar con él

- Esta ocupado

- Lo sé – el Gryffindor estaba más que convencido que el prometido del rubio no lo dejaría pasar así fuese un caso de vida o muerte, por lo que decidió que debía intentar la honestidad pues nada ganaría buscando pelea – vine a disculparme – Zabini parecía sorprendido – asumo que ya estas enterado… pero la última vez que lo vi… no quedamos en buenos términos, así que quise hablar con él. Entiendo si no me permites ingresar, pero te agradecería si tan solo pudieras decirle que vine – el Slytherin no respondió, parecía analizar al moreno de pies a cabeza, como si buscara algún truco… algo que lo hiciera desconfiar.

- Draco está en su despacho – dijo finalmente – es la habitación que se encuentra al fondo. Procura no importunarlo, tiene bastante trabajo y debe mantenerse concentrado.

- Sí…gracias – balbuceo torpemente el ojiverde y haciendo una leve inclinación de cabeza camino en la dirección indicada.

Una vez se encontró ante una puerta negra con dos serpientes entrelazadas grabadas en medio se sintió nuevamente desfallecer. "Me asesinará" era el pensamiento recurrente que había tenido en la cabeza desde que empezara a caminar por los enormes pasillos de la mansión. Toco dos veces y al instante escucho la voz del rubio indicando que pase.

Al ingresar lo encontró vestido con una hermosa túnica negra, su cabellera perfectamente peinada. Se encontraba sentado sobre un sillón negro detrás del escritorio de mármol. Se le veía muy concentrado en una pila de pergaminos finamente extendidos sobre el escritorio. No alzo la vista cuando él paso.

- Blaise si vienes a preguntarme de nuevo por si prefiero claveles blancos o azules, mi respuesta sigue siendo la misma – comento un poco incomodo.

- No soy Blaise – comento el moreno, logrando que el rubio saliera de su catarsis y levantara la cabeza. Se le veía contrariado.

- ¿Potter? – sus ojos se abrieron de par en par.

- Hola – saludo tímidamente.

- Esto sí que es una sorpresa – Harry observó como de pronto la pose altiva de Malfoy volvía a retornar, su tono mordaz al hablar y esa fría mirada gris que solo le había conocido en tiempos de escuela – y dime Potter ¿a qué debo el honor de tu visita?

- Quería…quería que conversemos – se aventuró a decir

- Si vienes a pedirme consejos para la decoración de tu boda será mejor que lo hables con Blaise

- No… esto… ¿cómo has estado?

- Bien, ya sabes entre los negocios y la boda no hay mucho tiempo libre.

- Ah bueno… supongo que es entendible – se sintió decepcionado sin saber porque, pero esa respuesta no le había agradado - ¿Te puedo hacer una pregunta?

- Ya la estás haciendo ¿no?

- Draco… ¿Te vas a casar con Zabini? - pregunto con cautela, temía la respuesta, aunque el que lo recibiría diciéndole lo de las flores y que ahora le diga que no tenía tiempo no hacía más que confirmarlo. Aún así quería oírlo de sus propios labios.

- Así es Potter, del mismo modo que tú y el Sr. McCollen, solo espero que las fechas no se crucen, digo claro para que los invitados no tengan que dividirse entre una ceremonia y otra...

- Draco, ¿cómo es que actúas como si no te importara? ¡maldición tu y yo tuvimos algo! – no podía seguir ocultando su frustración. La misma frustración que llevaba guardando durante días.

- Potter, lo que ocurrió entre nosotros solo fue una serie de eventos desafortunados – su voz sonaba dura. El Malfoy que estaba frente a él no era ni la sombra de quién fuera su mejor amigo en tiempos de angustia, de quién lo cuido, de quién le hiciera el amor días atrás…

- Pero...

- ¿Pero? – Draco se paró y sin dejar de mirarlo agregó – Potter te recuerdo que yo fui a tu casa en calidad de amigo

- Sí… pero

- Tú mismo me dijiste que no querías nada serio

- Lo sé, es solo que

- Y por lo que sé… cuando McCollen re apareció no le dijiste sobre nosotros – la estocada final

- No podía – los ojos del gryffindor empezaron a derramar dolorosas lágrimas – se suponía que estaba muerto… y luego un día tan solo apareció – quería gritar, todo ese dolor guardado en su corazón empezaba a emanar – yo… estaba confundido, él solo apareció así derrepente… me conto lo que había sucedido y ¡demonios Draco como podía decirle nada!

- Lo amas – confirmo con mirada triste – y porque le amas es que no podías decirle nada… lo injusto fue que tampoco me lo dijiste a mí

- Draco… era complicado – intento excusarse

- ¿Complicado? – el rubio parecía empezar a perder la cordura - ¡Potter te acostaste con él y me dices que es complicado!

- Lo extrañaba… y

- Y nada Potter – le interrumpió – dime la verdad, ¿porqué viniste? – el moreno no sabía que responder, agacho la cabeza avergonzado

- Quería verte – respondió casi en un susurro

- ¿Para qué?

- ¡No lo sé Draco! ¡Entiende! ¡No lo sé!

- ¿Acaso planeabas dejar a McCollen por mí? – El moreno sabía que esa era la carnada que lanzaba Draco, todo quedaba en manos de la respuesta que él le diera. Sabía que al final todo siempre había dependido de sí mismo y de cuánto permitiera que lo suyo avance.

El Gryffindor quiso responder que sí, pero no era cierto. No es que no quisiera a Malfoy, pero como podría dejar a Steve, después de todo él siempre había estado ahí a su disposición. Incluso cuando había regresado habían hecho el amor como si nunca se hubiera ido.

No se puede amar a dos personas a la vez, lo tenía en claro.

- Ahí lo tienes Potter, creo que esto responde todas tus interrogantes – concluyo un dolido rubio – ahora si me permites debo seguir con mi trabajo.

- Draco... – un susurro casi inaudible salió de sus labios – no tienes que casarte…

- ¿Te das cuenta lo egoísta que eres? – Harry levantó la cabeza sorprendido de las palabras tan duras del Slytherin – me pides que no busque mi felicidad… mientras tú te casas con McCollen

- ¡Pero no amas a Zabini! – las fuerzas se le estaban yendo y poco a poco empezaba a caer en un oscuro agujero

- ¿Cómo estas tan seguro? – el tiempo se detuvo ante esas mordaces palabras – lo conozco de toda la vida, y él a mi… tú mejor que nadie sabe que cuando se está vulnerable…

- ¡Para! – no quería oírlo más – me estas rompiendo el corazón – las lágrimas caían con mayor intensidad.

- Lo curioso – respondió fríamente – es que en el hipotético caso que yo fuera un romántico empalagoso las cosas se invertirían... porque si lo pensamos fríamente tú fuiste él me sedujo para luego botarme, entonces ¿quién rompió el corazón de quién? – se notaba destruido por dentro.

El moreno no podía rebatirle, ni siquiera podía suplicarle que se quedara a su lado ya que Draco tenía razón, él le había roto primero el corazón, él había jugado con sus sentimientos. Lo correcto hubiese sido que primero terminara con el rubio antes de hacer algo con su prometido, pero no había sido lo suficientemente hombre siquiera para intentarlo.

¡Por todos los magos! él era un completo perdedor, y había necesitado perder a alguien que realmente le había interesado para darse cuenta. Y con estos pensamientos salió con la cabeza mirando al suelo y las lagrimas intentando inútilmente ser contenidas.


El rubio contempló su salida, y solo cuando vio la puerta cerrarse, se derrumbo en su sillón - ¡Maldito seas Potter! – grito con frustración. Al instante se abrió la puerta y una cabellera oscura se dejo ver. El moreno lo observo con tristeza.

- ¿Estás bien? - el rubio por toda respuesta giro su asiento, dándole la espalda. De pronto el enorme jardín que rodeaba la Mansión Malfoy le parecía demasiado interesante.

- Draco, lo lamento

- No te preocupes Blaise, el único malnacido aquí es Potter

- ¿Le dijiste que no nos casaríamos?

- Mejor que piense que sí

- Al menos… ¿sabe que te irás?

- ¿Qué diferencia hubiera hecho?

- Yo te apoyo Dragón, siempre lo haré - se acerco y abrazo a su amigo por la espalda - todo saldrá bien ya verás.

- ¿Y Nott? – no quería seguir hablando del tema.

- En camino - susurro apoyando la cabeza sobre el hombro de su amigo.

- Aunque no lo creas, me alegro por ustedes

- Lo sé Draco, lo sé - lo apretó mas y lo beso tiernamente en la mejilla - ¿qué dices un besito de despedida? - intento animarlo, el rubio sonrió y negó con la cabeza – déjalo salir – susurro Blaise en su oído, y al instante el rostro del Malfoy empezó a mojarse. Las lagrimas caían cual rocío "se feliz Harry Potter" fue su último pensamiento.

Lleno estoy de razones para despreciarte

Sin embargo quiero que seas feliz


Notas de la Autora:

¿Qué les pareció mi obsequio?

¡Quiero seguir leyendo sus maravillosos reviews!

P.D: No me asesinen...

¡Qué la magia gobierne sus vidas!

DulceMinina