Notas de la Autora:
Quiero agradecerles a todos y todas los que siguieron este fic de principio a fin, hoy llegamos a su capítulo final que espero lo disfruten.
Me disculpo por la demora, pero decidí que al ser el final de una serie necesitaba que fuese meritorio, y realmente espero haberlo logrado. Que lo disfruten :)
ESTO ES DE VERDAD
Eres todo lo que pedía
Lo que mi alma vacía
Quería sentir...
Una joven castaña con boina roja se encontraba recostada en el marco de la puerta, las grandes gafas negras y la camiseta monocromática de rayas horizontales no hacían más que darle un estilo francés bien marcado. En la mano sostenía una pequeña libreta, y miraba constantemente hacia ambos extremos de la avenida – Disculpe – tuvo que aventurarse a hablarle, no tenía opción. Había estado cavilando opciones durante muchas horas de desvelo y haber logrado llegar al temido lugar para retroceder no era dable. No era un cobarde, nunca lo había sido y no podía permitirse serlo en ese momento.
Sabía que si en ese preciso momento daba media vuelta y regresaba a su cómoda vida, cada día por el resto de su existencia viviría martiriándose bajo el constante pensamiento de que tuvo la oportunidad y no lo hizo. Sabía también que de dar la espalda a ese pasado que había regresado para hacerse presente seria su perdición, después de todo él había tomado una decisión… dolorosa, arriesgada, precipitada y cuestionable. Pero era su decisión.
La castaña frente a él no pudo evitar observarlo de pies a cabeza, iba tan pulcramente vestido con una gabardina negra que dejaba notar levemente el blanco cuello de su camisa. Sus finos rasgos y la belleza que poseía captaron su atención, ironizo mentalmente con que era casi seguro que esa sencilla joven analizaba las posibilidades que tendría de conquistarlo – Conoce de casualidad el Café ¿Mi Ángel? – Ese nombre era tan simple y poco creativo pero tan desesperante y atrayente que el solo hecho de pronunciarlo logro que se ruborizara.
- Sí claro – la muchacha parecía contenta de poder entablar algún tipo de comunicación con él – es justo aquí – indico el recinto que estaba a su espalda – aún no tenemos letrero, un problema con el diseño – hizo una mueca de desagrado – Soy Carly por cierto y trabajo aquí – le regalo una sonrisa.
- Mucho gusto – la joven lo miro con mayor interés, no es que eso le causara alguna impresión dado que estaba acostumbrado a llamar la atención entre los americanos. Desde que se mudara siempre que tenía trato con algún nativo de la zona, no podían evitar alabar su marcado acento ingles o su gallardo porte.
- ¿Es usted turista? – noto que no pudo evitar reprimir la pregunta, y él no pudo evitar fruncir el ceño, no es que le incomodara el cuestionamiento, era sencillamente que no estaba con el ánimo ni el humor para dar explicaciones sobre su procedencia, había decidido hablarle solo porque no le quedaba otra opción, no porque ella le interesara – lo siento, no quise ser impertinente – Carly uso un tono de voz más sumiso, parecía avergonzada.
- ¿Conoce al Sr. Evans? – los ojos grises la escudriñaron, no tenia real interés en seguir hablando con ella, si no podía decirle algo más útil daría por terminada la conversación.
- No me suena – negó con la cabeza - ¿tal vez por su nombre?
- James
- James Evans… - repitió para sí misma, parecía intentar buscar en sus recuerdos alguna conexión – tal vez entre los nuevos trabajadores… - se aventuro a decir poco convencida, lo cual no hizo más que exasperar al Slytherin.
- Me parece que es el dueño – porque el Gryffindor le había mandado una dirección donde no parecía ser conocido – tal vez como ¿Harry Potter? – que otra alternativa tenía, si no lo conocían por su nueva imagen, tal vez por la vieja. Al ver que la castaña sonrió ampliamente, sintió que al fin había dado en el clavo.
- ¡Harry! Pues claro… - porque lo habría nombrado con tanta familiaridad, seria que eran amigos, tal vez íntimos conocidos - es el dueño de aquí ¿es Ud. amigo suyo? – lo miro con tal extrañeza como si no pudiera creer que Potter se vinculara con alguien como él, sintió que estaba a punto abofetearla, si tan solo ella supiera toda la relación que los unía…
- Recibí un mensaje en donde me citaba hoy – decidió no dar mayores explicaciones, después de todo era una simple muggle sin mayor trascendía para él, no debía afectarle lo que ella pensara - ¿se encuentra?
- Sí – confirmo la castaña – si me acompaña – lo invito a ingresar y con un leve asentimiento de cabeza la siguió.
Le sorprendió encontrar el recinto decorado con tan buen gusto. Observo que había pocas mesas, tal vez como máximo una docena, algunas eran para dos personas y otras para cuatro, en el medio de cada uno se encontraban un florero con girasoles miniatura, sintió una punzada en el pecho ante la imagen. Las paredes eran de madera y los grandes ventanales permitían el acceso de la luz del exterior, supuso que por las mañanas todo se vería con mayor iluminación, aunque en ese momento cuando ya era casi de noche las cosas se veían hermosas… debía ser la luz natural su mejor aliado.
Recorrió el interior intentando grabar cada detalle en su memoria y pronto su atención se centro en el fondo de la estancia, había un enorme cuadro colgado que reconoció al instante, lo había visto antes, estaba seguro que no podía tratarse del mismo pero por lo menos era una copia muy bien trabajada. "La Conversación" se titulaba, él mismo había ironizado meses atrás sobre lo estúpido del nombre pero había admitido al verlo mediante una revista que le mostro Potter en su apartamento que la imagen era interesante, sencilla pero con detalles cuidadosamente tratados. Un hombre y una mujer bebiendo café en un calle Parisina, eran muggles, dos extraños a sus ojos, sin mucho estilo pero que compartían un café, lo que había llamado su atención en aquel momento había sido la mirada que se regalaban, era como si él solo tuviera ojos para ella, al verlos los había envidiado al instante.
La pareja perfecta, él la miraba con eterna adoración y ella le sonreía coquetamente, no tenían que hablar o moverse, con solo mirarse de ese modo lograban proyectar la imagen del amor personificado – estúpidos acaremalados – había sido el termino que utilizo para describir su apreciación al moreno, pero aun cuando intento restarle importancia al arte que el otro le había mostrado, no pudo dejar de mirarlo – lo observas tanto que me da la impresión que te gustaría comprar la pintura, Draco – el Gryffindor había señalado divertido. Pero él no lo admitiría, era un Malfoy y decir cosas como que definitivamente le gustaría tenerla en su sala e imaginar que en el lugar de esa pareja estaban ellos, no, eso no iba con su estilo – no es admiración Potter, no te confundas, es indignación de ver como algo tan estúpido puede llamarse arte; no sé en qué pensaba el pintor cuando hizo esto, definitivamente no eligió la imagen adecuada… claro que si me hubiera pintado a mi… - el moreno se había reído de su muestra pública de egocentrismo, y ello aunque en aquel momento no lo hubiera querido aceptar, había sido el mejor regalo del mundo a sus ojos, verlo sonreír.
- Si gusta esperarlo en aquella mesa – había olvidado que la castaña se encontraba a su lado, por lo que al oír su voz casi salta del susto. La miro sin comprender, acaso había estado ignorándola todo ese tiempo – Iré a avisarle a Harry, si gusta esperarlo allí, es nuestra mejor mesa – indico hacia el mueble para cuatro personas que se encontraba justo debajo de la pintura que había llamado su atención.
- Si claro – salió de su aturdimiento disponiéndose a caminar al lugar indicado.
- Disculpe – volvió a llamarle la muchacha - ¿Quién le digo que le busca?
- Él lo sabe – porque molestarse en darle un nombre, era Potter quien lo había citado, sino podía saber quien lo había venido a buscar a las 7pm un viernes, entonces de que valía…
- De acuerdo – la muchacha se giro y subió por unas escaleras de madera que para su sorpresa recién noto que estaban allí.
Camino con toda la serenidad que el cuerpo le permitió, sentía las piernas pesadas, el pecho acelerado y casi podía jurar que empezaba a hiperventilar. Se avergonzó de sí mismo por actuar de ese modo, era solo una plática, solo buscaba una respuesta, no era como si se fuese a enfrentar al señor tenebroso. Respiro hondamente… necesitaba relajarse.
Se dedico a centrar su mirada en un pequeño cuadro frente a él, estaba colgado en medio de una columna. Era una fotografía en blanco y negro sobre un paisaje, se perdió contemplando la luna que iluminaba el lugar, otra punzada lo asalto… la luna… ella… el moreno le había dado ese nombre.
Decidió que debía dejar esa fotografía de lado, más que calmarlo lo hacía sentir inquieto, bajo la mirada hasta su mesa y se encontró con el girasol en miniatura, era casi como si la flor lo mirara obligándolo a recordar. Acaso cada rincón de esa estancia lo llevaría hacia ese algo vivido. Suspiro con frustración.
Apoyo su codo izquierdo sobre la mesa y permitió que su mano cobijara a su rostro, sabía que no había pasado más de un minuto pero la espera le pareció eterna, chasqueo la lengua y se permitió cerrar los ojos. Tal vez y solo tal vez en medio de la oscuridad, el tiempo se hiciera más rápido.
- Sr. Malfoy – una dulce y cantarina voz llego hasta sus oídos, abrió los ojos y se encontró con un castaño muchacho vestido con el clásico uniforme de los mozos – buenas noches, mi nombre es Roger. El Sr. Potter me pidió que lo escoltara a la parte superior, él lo espera allí – su molestia crecía con cada palabra del joven, no se suponía que el Gryffindor debería ser quien lo recibiera, que lo llevara, que lo buscara… él ya había hecho bastante con llegar hasta allí.
- De acuerdo – había venido por una respuesta pero ahora consideraba que sería mejor golpear al moreno por hacerlo pasear como si fuese cualquier persona. Se las pagaría, estaba seguro.
Siguió al castaño por la misma escalera de caracol por la cual vio desaparecer a Carly minutos antes, subieron en silencio hasta el tercer piso del recinto, donde hallaron una rustica puerta de madera cerrada. Roger se hizo a un lado y le regalo una sonrisa – el Sr Potter se encuentra aquí, me pidió que Ud. pasara solo – el rubio lo miro extrañado, sentía como si hubiera demasiado misterio en todo ello, ¿no sería tal vez una trampa? Bueno llevaba su varita consigo, mejor protección que esa no necesitaba.
Arrugo el ceño y se adelanto, empujo la puerta y se interno en el nuevo recinto, lo que sea que lo esperase si no era agradable bien podría destruirlo con un simple movimiento de muñeca.
- Bienvenido – esa voz ya conocida, familiar y agradable a su oído lo recibió. Harry James Potter Evans se encontraba en medio de la azotea, parado, con una amplia sonrisa, su cabello despeinado como siempre, sus ojos tenían ese cálido brillo que él le había visto algunas pocas veces. Llevaba una camisa de seda verde, se sorprendió al notar que debía ser costosa, pantalón de vestir negro y unos zapatos de charol a juego. Era como ver una versión mejorada de Potter, tal vez la fortuna y fama que estaba adquiriendo en el mundo muggle le habían hecho cambiar en sus gustos… sonrió al notar un sencillo reloj con correas de silicona asomarse bajo la seda verde. Harry seguía siendo el mismo… tan humilde y poco excéntrico como siempre.
- ¿Qué es tan gracioso? – el moreno casi parecía indignado ante la sonrisa de medio lado que le estaba ofreciendo.
- Tú – soltó sin remordimientos - ¿aparentando cosas que no son? – apunto con el dedo el reloj – aunque Potter se vista de seda…
- Esto… - el Gryffindor se había sonrojado – lo que sucede… - no paraba de balbucear - ¿no quieres sentarte? – señalo una mesa detrás de él, iba elegantemente decorada. Mantel verde brillante con bordes plateados, dos copas, una botella de vino, platos y cubiertos de plata. Todo se veía cuidadosamente elegido.
- ¿En medio de la azotea? En serio Potter… eres tan predecible – quería hacerle pagar un poco por todos esos minutos que lo había tenido esperando… por los días en los que lo tuvo casi sin dormir pensando en que si debía asistir a esa reunión, debía probar por lo menos un poco de esa medicina.
- Lo siento, mi creatividad no se ha desarrollado a pesar del tiempo – se encogió de hombros – entonces, ¿nos sentamos?
- Supongo que sería una perdida si no lo hacemos – respondió intentando serenarse; su corazón había empezado a latir frenético y sus ganas de abrazarlo habían empezado a florecer, toda esa maraña de sentimientos que había decidido ocultar en lo más profundo de sus ser empezaba a presentarse – y bien Potter, estoy aquí – comento una vez se hubieron instalados – exactamente cuál es la razón por la que me dijiste que venga – antes de llegar al lugar había decidido que no le dejaría hablar, que le diría todo lo que pensaba acerca de su estúpido escrito y se iría, pero ahora que lo tenía frente a él, todo ese discurso que había preparado parecía haberse esfumado, tal vez debió haber tomado notas solo por si eso le ocurría… no lo había considerado.
- Primero… - el moreno parecía dudoso – prepare algo – sonrió – Tortilla Española ¿la has probado?
- ¿Perdón? – como es que el ojiverde podía hablarle de comida en un momento como aquel
- Sí, es un platillo muy popular a la hora del desayuno o a media tarde – empezó a explicar – me costó bastante aprender a hacerlo… el chef que contrate en una de las sucursales de mi restaurante me hizo probarlo hace algunas semanas y quede tan encanto que le pedí que me enseñara – Harry parecía tan ensimismado en sus recuerdos que no parecía notar siquiera que él lo miraba con incredulidad e indignación – al principio la tortilla que se suponía debía salirme homogénea termino siendo un desastre, pero ahora creo que finalmente lo he conseguido – al decirlo tomo su varita y con un hechizo que Draco no logro oír, logro aparecer en cada plato una tajada de la dichosa tortilla; el rubio miro con detenimiento lo que tenia frente de si, parecía un plato sencillo, pero la decoración entre las rodajas de pan y el tomate minuciosamente cortado le daban un aire más sofisticado – ten – el moreno le tendió un pequeño cuenco que contenía queso rallado – acompaña muy bien el sabor – Malfoy lo tomo con cuidado, casi por acto reflejo que porque en realidad le interesase comer lo que el Gryffindor había preparado. Hecho un poco de queso sobre la tortilla conforme Potter le indico y luego tomo un tenedor dispuesto a probarlo - ¿Y bien? – el moreno se mostraba deseoso de saber el veredicto.
- Sabe bien – fue todo lo que se le ocurrió decir, en realidad sabia que el sabor era exquisito, incluso podría jurar que sentía mediante la textura que quien lo preparo lo había hecho con sumo cuidado, casi con amor. Intento esconder su sonrojo frente a ello. Debía admitir que pese a todo lo que Potter le había mostrado hasta ahora, él había esperado más… acaso Harry solo lo había citado para cenar con él.
- Tienes algo aquí – antes que pudiera reaccionar, el moreno ya se había puesto de pie y tomando una servilleta se había estirado sobre la mesa para limpiar una mancha muy cerca de su labio inferior. Al sentir el cálido tacto no pudo evitar estremecerse, el contacto con sus dedos era tan suave y tan puro que su corazón estaba a punto de colapsar – listo – Harry le regalo una dulce sonrisa y retirando su mano se volvió a sentar como si nada hubiera pasado.
- Gracias – trago con nerviosismo, Potter no debía notar su sonrojo. Agradeció mentalmente que la única luz que los alumbrara fuera la luna que recién entonces había notado. Se maldijo mentalmente, había estado tan entretenido en observar al Gryffindor que no se había percatado que la azotea estaba completamente vacía, sin techo y brindándoles una atmosfera romántica con la clásica cena a la luz de la luna, de ella… maldito Potter, lo había planeado todo y él ni siquiera había podido notarlo – entonces te va bien en el negocio – tenía que desviar la conversación a algo más superficial, él había ido con un solo objetivo y no podía permitirse desvíos a medio camino.
- Sí – Harry parecía contento de hablar sobre ello – al inicio Ron no estaba muy seguro de que fuese una buena inversión, pero gracias a Hermione pude convencerlo en formar una sociedad cincuenta - cincuenta. Empezamos con algo pequeño. La verdad no pensé en la rápida expansión. Hoy ya tenemos siete restaurantes a lo largo de Estados Unidos, celebridades muggles nos visitan a diario y pronto habrá una sucursal en Londres que será administrada por Hermione – se le notaba orgulloso al hablar de ello – Mi Ángel por otro lado es un proyecto netamente mío, de ahí que aquí me conozcan tal cual soy; digamos que este es mi espacio.
- Por lo visto eres feliz en este rubro – no debía haber comentado ello, no en ese tono tan gentil, debería haberlo dicho con la intención de minimizarlo, pero no había podido, aún le encantaba verlo feliz.
- Me gusta ser partícipe de los buenos momentos – empezó a servir el vino en ambas copas. Se notaba su diestro manejo con el corcho, la elegancia para servir y la gentileza que trasmitía – ver que familias se reúnen a comer alrededor de la mesa que diseñe, preparar platillos especiales para una pedida de mano, ser participe mudo de la reconciliación de dos amantes – esto último lo dijo mirándolo directamente a los ojos – me gusta hacer feliz a la gente – entrego una copa al rubio – cuando la guerra acabo, pensé que convirtiéndome en auror podría cuidar de las personas, podría preservar su felicidad y asegurarme de que nadie más muriera – desvió la mirada hacia algún punto invisible en medio de la noche – cuando murió Steve, me di cuenta que había fallado, no solo me falle a mi mismo sino que en medio de mi estupidez había logrado que alguien muriera y por ende le había fallado a él.
- ¿Pero sobrevivió no? – sintió un impulso de confortarlo, exactamente ese mismo impulso que lo había llevado a cuidar del moreno por tanto tiempo.
- Sí y de verdad me alegro – volvió a mirarlo – pero también me sirvió para darme cuenta que ser auror no me ayudaría a conseguir lo que yo quería – inclino levemente la cabeza sin dejar de observarlo – tú me hiciste darme cuenta que podía hacer feliz a las personas de otro modo – el rubio sintió que el pecho empezaba a dolerle de lo mucho que su corazón palpitaba, Potter consiente o inconscientemente estaba logrando que él volviera a sentir – cuando estaba en el bar y te servía esas copas notaba que eras feliz, te veía observarme con alegría, aun cuando estuvieras ebrio – frunció el ceño – genuinamente siempre te vi en paz, y eso es lo que yo quería lograr en las personas – enmudeció ante esa confesión, él era la causa principal porque Harry había hecho todo ello – Draco, hoy te cite porque quería verte, quería por primera vez ser feliz, todos estos días que no has estado conmigo me he esforzado por que quienes estén a mi alrededor sonrían, sin excepción, sin miramientos y aun cuando no me agradaran he buscado que las personas sean felices… creo que fue un modo absurdo de buscar la reivindicación después de lo que le hice a Steve, pero sobre todo lo que te hice a ti – la copa que aun tenía en la mano tembló ligeramente – yo quería disculparme apropiadamente, quería pedirte perdón por todas las tristezas que te cause, desde la más pequeña hasta la que te di cuando no fui capaz de decirte que lo dejaría a él por ti – los ojos del Gryffindor se notaban brillosos, cristal puro – no actué del modo adecuado, solo pensé en no herir al resto y no pensé en nosotros – Draco no podía mirarlo a los ojos, se sentía enfermo, nostálgico, ese dolor que pensó ya no existía seguía ahí latente – cada día desde que te fuiste me maldije por mi cobardía, y llore tu perdida. Pensé que con la muerte de Steve había descubierto lo que era realmente sentir dolor, pero no fue sino hasta que te perdí que realmente supe lo que era morir en vida – la voz de Potter se quebró.
- Tu libro – tenía que cambiar de tema, no quería seguir escuchando, la herida seguía abierta y le escocía el alma – es bueno – el moreno lo miraba desconcertado – la historia en esencia es interesante – se llevo una mano al rostro y masajeo su barbilla, la sentía tensa, necesitaba relajarse – no eres un escritor, así que aun tienes cosas que pulir, pero con un buen editor fácilmente podría convertirse en algo que valiera la pena ser leído – el rostro del moreno se lleno de indignación.
- ¿Lo vas a publicar? – su mirada había cambiado por una de profunda tristeza - ¿vas a hacer público mis sentimientos?
- De hecho – busco dentro de su gabardina lo que secretamente había decidido traerle – aquí tengo la copia – le alcanzo la réplica exacta del cuaderno que le enviara hace unos días. El moreno lo tomo con manos temblorosas, lo reviso minuciosamente y con el rostro lleno de espanto pregunto.
- ¿Cuándo saldrá? ¿no necesitas mi autorización para ser publicado?
- Yo no he dicho que lo valla a publicar – debía decírselo, era el momento adecuado, el Potter estaba a punto de derrumbarse y él tenía un mar de emociones guardadas que pronto lo harían colapsar – esa es la única copia que existe de tu escrito, que si mal no recuerdo ahora me pertenece ¿fue un obsequio no? – el moreno asintió incomprensible, sujetaba fuertemente contra su pecho el libro que le diera Malfoy – es por ello que no necesito un permiso para publicarlo, es mío – sonrió intentando tranquilizar al moreno – esa copia que te he dado es para ti, para que la conserves y la próxima vez que empieces a perder el rumbo puedas leerlo y recordar exactamente que frente a todo hay una consecuencia – el Potter pareció recobrar el alma pues sus ojos brillaron.
- Draco será que tú… ¿me quieres? ¿quieres ser mi novio? – el rubio estuvo a punto de colapsar frente a esas preguntas tan directas. Tal vez unos meses antes si Potter se hubiera animado a ser igual de directo que en ese preciso momento le hubiera dicho que sí, se le hubiera abalanzado y se lo hubiera comido a besos, mordidas, lamidas… debía concentrarse. El Draco de aquel entonces era diferente al hombre en el que se había vuelto producto de la insensatez de ese moreno. Debía recordar lo que él mismo se había dicho horas antes, debía recordar el motivo por el cual había decidido asistir a esa extraña reunión, el era Draco Malfoy, y como tal no podía sencillamente actuar como un apasionado adolescente. Respiro hondo y noto como el moreno buscaba su mirada intentando descifrar el motivo de su silencio.
- Potter… - murmuro mientras intentaba ganar tiempo para pensar fríamente lo siguiente que diría, lo había ensayado mentalmente tantas veces que debería resultar sencillo – yo no puedo ser tu novio – noto como el moreno abría la boca queriendo decir algo, pero producto del fuerte shock que acaba de recibir a penas y logro formular algo que bien se podría interpretar como un gemido ahogado – yo ya no estoy para esas cosas, en el tiempo que vine a realizar mi vida aquí, madure… de un modo bastante duro pero tuve que hacerlo. Estuve solo por varios meses, aunque Blaise y Theodore me acompañaron en esta nueva etapa, siempre estuve solo… entregado a mi trabajo me volqué de lleno en la editorial, no descanse ni un solo instante, no quise pensar ni mucho menos sentir… dolía – había decidido antes de llegar que debía ser honesto con el Gryffindor, decirle exactamente lo que pensaba porque si no lo hacía de ese modo todo ese nudo que tenía en el pecho después de verlo marchar de su despacho en la Mansión Malfoy jamás de aflojaría, sería una constante carga que lo carcomería de un modo incesante y que no le permitiría avanzar – envidie la relación de mis amigos durante mucho tiempo, no porque deseara a Zabini, sino porque sencillamente veía como día a día ese vinculo entre ellos crecía. Procure cuidar lo que tenían, después de todo si yo no había podido estar con quien quería y ellos tenían la oportunidad… no podía ser egoísta – el moreno seguía expectante pero las lagrimas caían por su rostro lentamente. Draco noto que a pesar de lo frágil que el Gryffindor se veía, su mirada triste pero firme solo demostraba lo mucho que él también había madurado en ese tiempo – cuando creí que ya me encontraba recuperado aunque no en su totalidad pero si lo suficiente como para continuar con nuevos proyectos… llego tu cuaderno a mis manos – el moreno trago pesadamente, su compungido rostro no hacía más que confirmar que con cada palabra su corazón se rompía. Quiso protegerlo una vez más, pero había decidido ser firme, y se había prometido a sí mismo no flagear – te odie, te juro Potter que odie cada palabra que escribiste porque me hiciste revivir memorias que había decidido ocultar – su voz se quebró pero debía continuar – lo primero que me sorprendió fue aquello de la luna… - no pudo reprimir la sonrisa que se formo en sus labios, acto que Potter no paso por desapercibido pues le devolvió la sonrisa – esa noche he intentado recordarla – era cierto, incluso había mandado comprar un pensadero solo para sumergirse en ese instante – y a diferencia tuya no recuerdo que pensaba en ese instante, pero finalmente di con la clave de porque te mire con decepción – el Gryffindor pareció dejar de llorar y lo miro con genuina curiosidad – siempre supe de tu capa de invisibilidad, no eras el único vigilante silencioso en Hogwarts, es más… creo que fui más astuto, pues yo te espiaba a tal grado que logre escuchar más de una vez las conversaciones que sostenías con tus amigos – lo había sorprendido y lo sabía porque noto como Potter lo miraba, no con indignación al ver sus secretos descubiertos, sino con genuina admiración al descubrir lo insospechado – y aquella noche en efecto yo había salido a pensar, no estoy seguro de porque pero salí. Estaba tan sumido en mis pensamientos que no note tu presencia, por lo menos no hasta que te acercaste; creo que pensé que eras tú bajo la capa, pero al girar vi a la Señora Norris mirándome desde el otro extremo del pasillo, de ahí mi decepción… supongo que esperaba que fueras tú – finalmente lo había logrado confesar. Su obsesión con descubrir la verdad tras esa escena lo había llevado a hacer locuras en los últimos días, solo porque de algún extraño modo sentía que debía disculparse con el moreno por haberle regalado esa fea mirada justo cuando descubrió que le amaba; nadie merece un desplante de ese modo en un momento tan crucial.
- Entonces… nunca supiste que era yo – su mirada parecía más serena, pudo notar que incluso su pecho parecía respirar oxigeno de un modo más calmado.
- Al menos no hasta que leí tus escritos – le regalo una sincera sonrisa – lo cual me lleva a recordar que no estaba enterado que mi boda con Parkinson fuese publicado en El Profeta – para cerciorarse incluso había usado una lechuza para solicitar explicaciones a su progenitor – mi padre tampoco tuvo conocimiento de ello, por lo que presumo fue la propia Pansy la que arreglo todo – cada que mencionaba ese nombre no podía evitar sentir un profundo odio – la verdad es que nuestro compromiso duro menos de un día – recordar los gritos de la morena cuando fue él mismo quien le dijo que antes prefería estar muerto a casarse con ella lo hacía sentir esa extraña sensación que se produce tras la realización de una travesura correctamente ejecutada – nuestras familias al ser de alta sociedad suelen siempre planificar el futuro de sus descendientes, de este modo estaba decidido desde niños que ella y yo nos casáramos, y ciertamente estuvimos cerca de consolidarlo. Fue mi madre la que intervino al darse cuenta que yo no sentía siquiera simpatía por mi prometida – se encogió de hombros – debo decir que la guerra cambio mucho a la amiga que gane en Slytherin, y esa nueva versión que me presentaron como futura madre de mis hijos no me era agradable.
- Entonces Narcissa rompió el matrimonio.
- Correcto, ella convenció a mi padre. Pero fui yo quien le dio la noticia a Pansy – bebió un sorbo de la copa de vino que se encontraba intacta sobre la mesa – de ahí su odio hacia mi – continuo con su disertación – y es aquí donde puedo explicarte porque me iba a casar con Blaise. Claro si es que deseas saberlo – el moreno no dudo en asentir y Draco no pudo más que confirmar que la curiosidad de un Gryffindor siempre prevalece – La segunda opción de matrimonio para Pansy era Blaise, y la tercera Nott. Los Parkinson enseguida hablaron con los padres de Zabini y concertaron el matrimonio, pero había un detalle un tanto insignificante – dejo escapar una carcajada.
- Zabini era gay – confirmo el moreno
- Así es, pero su padre se negaba a aceptarlo. ¿te imaginas la cara de un mago sangre pura al enterarse que su único heredero es homosexual? – el Gryffindor se rio, lo cual complació al rubio. Era mejor verlo así – bueno pues el Sr. Zabini se enojo mucho más cuando Blaise se negó a casarse por lo que lo exilio.
- ¿Boto a su hijo a la calle?
- Sí y no. La verdad es que le quitaron el privilegio de acceder a la fortuna de su familia y a vivir en su Mansión esperando que recapacitara y volviera con el rabo entre las piernas suplicando lo aceptaran nuevamente y lo harían siempre y cuando sea bajo sus condiciones.
- Pero él no hizo eso.
- Así es.
- ¿Por eso estuviste dispuesto a casarte con él?
- En realidad ese no era el plan inicial – debía admitirlo, las cosas habían tomado un giro inesperado – cuando botaron a Zabini lo ayude a buscar pensión y durante varias semanas le fui proporcionando dinero, básicamente la mitad de lo que tenía se lo daba a él – noto la mirada casi resentida y acusadora del Gryffindor – él lo usaba para conquistar a Nott, su amor imposible – sonrió – el problema con Theo es que tenía una aberración única hacia el matrimonio, y tal parece que Zabini no lo vio venir y de buenas a primeras le propuso casarse.
- Lo asusto.
- Y se marcho, de ahí lo que paso con Nott ya lo debes saber por McCollen – el Gryffindor asintió – pues bien, me entere por mi padre que en vista que Zabini no había hecho lo que su familia quiso, igual lo obligarían a casarse. Ahí vino mi error – lo admitió finalmente – sin pensar en los sentimientos de Blaise decidí que me casaría con él solo para evitar que se uniera a alguien que haría su vida miserable. Pensé decírtelo primero, incluso creí que encontrarías una mejor solución, fue cuando volví a tu casa y encontré a tu prometido con vida – contemplo al moreno que lo miraba con culpabilidad – no fue solo tu culpa, yo solo me fui y no te di el tiempo de explicarme.
- Creo que los dos nos equivocamos.
- Todo indica que así fue.
- Entonces cuando fui a tu casa… ¿me mentiste? – había temido esa pregunta todo el tiempo, pero dadas las circunstancias no tenía más que perder.
- Sí, me deje llevar por el resentimiento y no te dije que Theodore había reaparecido y de algún modo había reclamado a Blaise como su pareja – tuvo que evitar la acusadora mirada que le dio el de orbes esmeraldas– Nott aun no estaba listo para pensar en matrimonio pero había aceptado formalizar con Zabini.
- Tampoco me dijiste que te irías…
- No, tampoco lo dije… Potter, el resentimiento me llevo a decir cosas que no debí – de pronto el vino parecía la cura a todo, por lo que nerviosamente llevo la copa una vez más a sus labios.
- ¿Aun me odias? – la verdad era que
- No – bebió un sorbo mas – no es odio, solo… supongo que aun existen heridas que no se han cerrado.
- Por eso no quieres estar conmigo, ¿verdad? – le sorprendió notar que ante aquella afirmación esta vez el moreno no parecía quebrarse o mostrar algún atisbo de querer sollozar. La pregunta había sido formulada con tal tranquilidad que no parecía ser importante. Harry Potter había madurado al punto de entender que sus actos tenían consecuencias y debía aprender a vivir con ellas.
- Te dije que no puedo ser tu novio porque ya no estoy para ello, y creo que tu tampoco. Potter hemos vivido muchas cosas e incluso hemos sido amantes, ¿crees que con todo el largo currículum de experiencias compartidas que tenemos podríamos sencillamente ser novios? – el moreno lo observo incomprensible – Potter lo que trato de decirte es que yo necesito algo más de ti y no solo la promesa de que me harás feliz… no puedo permitirme correr nuevamente el riesgo de que aparezca alguien y te aleje de mi por uno u otro motivo. No creo estar listo para sobrevivir a algo así de nuevo – ser transparente le estaba costando bastante – lo que trato de decirte es que… - diablos como costaba ser honesto – ¿Qué sucedió con McCollen? – esa pregunta no había estado en sus planes, en realidad era lo que menos le importaba; pero antes de continuar con su monólogo debía estar seguro esta vez de todas las cosas, debías conocer todas las variables para poder hacer su pregunta final - ¿Lo has vuelto a ver?
El moreno pareció considerar la pregunta, Draco se cuestionaba si el largo silencio en el que habían caído se debía a que Harry ciertamente lo había vuelto a ver y no sabía cómo explicarle que algo había pasado entre ellos… una vez más – Steve se fue de mi casa justo el día que le conté la verdad, estaba sumamente enojado y triste, no era para menos – el de orbes verdes desvío la mirada, el rubio noto que había empezado a mover las manos nerviosamente, lo más probable era que sus sospechas fueran acertadas – le pedí que se quedara – la simple afirmación fue como una lanza que traspaso el corazón del rubio – sabía que no tenía a donde ir, después de todo habíamos vivido por tres años, y él mismo me había confirmado que antes de ello había compartido habitación con un compañero de la universidad.
- ¿Le pediste que siguieran viviendo? – Draco intentó no usar un tono acusador, pero no podía evitarlo.
- Claro que no – negó con la cabeza – lo que le propuse es que él se quedará y me diera unos días para mudarme yo a Grimmuld Place, después de todo es mi casa – se encogió de hombros – pero Steve no acepto, se marcho y no supe más de él – suspiró abatido – tuve el deseo de buscarlo después de ello, no porque me guste – aclaro al notar la ceño fruncido del Slytherin – sino porque fuera de haber tenido algo conmigo, también fue mi amigo. Finalmente no lo hice, pero por Ron me enteré que volvió a ser auror y que le iba bien – volvió a ver fijamente a Draco – hace unos meses en El Profeta leí un artículo sobre él, al parecer ayudo en la capturo de un par de mortífagos y por su hazaña fue condecorado con la Orden de Gregoric Miller, una de las condecoraciones más altas entre los aurores…
- ¿A ti no te condecoraron por lo del Señor Oscuro y a él le dan un premio por un par de mortífagos? – Draco no salía de su asombro, como era posible que esos aristócratas del ministerio fuesen tan ineptos para cometer semejante aberración.
- Me conmueve tu indignación, es lindo saber que te preocupas por mí – Harry lo miro divertido, provocando que el rubio se sonrojara y desviara la mirada, decidió no argumentar nada, por lo que el moreno continuó – la verdad es que cuando paso lo de Voldemort, ciertamente me quisieron condecorar e incluso hacer ver como que yo lo había logrado gracias al trabajo coordinado con el ministerio – Draco volteo a mirarlo sorprendido – en aquel entonces sentí que me usarían como su títere, y yo solo quería paz; así que me negué a recibir nada – el rubio no salía de su asombro, era posible que el moreno fuese tan modesto como para renunciar a un título que lo convertiría en el personaje más envidiado entre los pura sangre – pero volviendo a Steve, bueno creo que en resumidas cuentas le va bien y honestamente me alegro por él. Sobre la condecoración… creo que se la merece, después de todo perdió más de un año de su vida a manos de personas que nada bueno aportan a este mundo.
El Slytherin se quedo contemplando al moreno, definitivamente Potter era alguien admirable, tan sencillo y modesto; con un corazón de oro – Sabes… no soy cursi ni sentimental y no planeo volver a llevarte girasoles, es mas se han vuelto mi flor menos preferida – verlos de nuevo había sido revivir el día que se había animado a ser un poco emotivo y había terminado estrellándose contra una fría y dura pared – lo que me lleva a recordar… - antes de continuar con su disertación de los cien puntos en contra que había mentalizado la última noche mientras analizaba si ser novio de Potter era viable, debía aclarar ese "insignificante" detalle al que por mas que había intentando encontrarle lógica no lo había logrado - ¿de verdad casi te violo mientras estaba ebrio? – no era que la idea le desagradara, sabía que aprovecharse de alguien con la excusa de sus desvaríos alcohólicos era imperdonable, pero aún mas imperdonable había sido el enteresarse que había podido tocar la suave piel del moreno y no había recordado nada. De haber sabido en aquella época lo acontecido, estaba casi seguro que hubiera luchado por demostrarle al Potter sus sentimientos.
- Sí – confirmo el moreno – siempre pensé que al día siguiente habías recordado algo, pero debido a que nunca me diste indicio alguno considere no hacerte mayores comentarios, supuse que si recordabas habías decidió que había sido un error o algo similar. Y dado que yo aun me sentía confundido… supongo que solo lo deje pasar – la tranquilidad con la explico lo sucedido lo tomo por sorpresa.
- De verdad lo siento Potter, no hay excusa para mi comportamiento y quisiera expresarte mi más sinceras disculpas… aunque no remedie nada lo que hice o lo que estuve a punto de hacer, espero me perdones.
- No hay nada que perdonar… yo también lo disfrute – sus mejillas se tiñeron de rojo y Draco no pudo más que pensar que Harry se veía adorable. Y tan rápido como tuvo ese pensamiento también lo desecho. Él había venido por una respuesta que hasta ese instante no se había atrevido a indagar. Tomo aire y rebusco entre sus ropas, saco su varita y conjuro un hechizo que había estado practicando en los últimos días. Lo que invoco provoco un rostro de completo asombro en el moreno – Flores de cerezo – murmuro mientras se deleitaba con la serie de gestos que el moreno le regalaba.
Había llenado cada espacio libre de la azote con macetas que contenía flores de cerezo o Sakura como las conocían en Japón – es considerada una de las más bellas flores en el mundo muggle – el moreno se agacho y tomo un masetero cercano a él – la única flor que te daré desde hoy será esta si así lo quieres.
- Pero creí… - no podía dejar que continuara, si lo hacía, todo ese valor Slytherin que había reunido se esfumaría.
- Hoy vine Harry solo por una respuesta, pero no podía decirte nada hasta estar completamente seguro que estás listo, te lo dije en un inicio… hemos vivido demasiado como para aceptar tener algo superficial contigo… a lo que me refiero es que yo no aceptare ser tu novio, solo aceptare que ser tu esposo - se levanto e intentando no flaquear se acerco al moreno, se arrodillo y tomo la caja negra que había estado ocultando recelosamente en su bolsillo – esto será tuyo, solo si aceptas ser mi esposo. Yo no soy cursi Potter y juro por Salazar que si te niegas ahora, nunca más volverás a escuchar esto de mis labios. Así que es mejor que decidas ahora.
- Bueno… - el moreno no parecía convencido y Draco estaba a punto de susurrar un hechizo que lo ayudara a desaparecer del lugar. Acababa de postrarse ante el idiota del Gryffindor, se había humillado y el parecía no interesado – Sería mejor que dejaras de decirme Potter ¿no? Digo… al ser tu esposo sería Harry Malfoy – el alma le volvió al cuerpo.
Harry lo tomo por el cuello y lo atrajo hacia sí mismo – te amo Draco – su corazón rebozo de alegría, al fin después de tantos años le había oído decir esa anhelante frase, pero antes de terminar comiéndose los labios de su ahora prometido debía aclarar un punto, insignificante tal vez pero debía hacerlo – Lo diré una sola vez… - jadeó intentando controlarse, el moreno se veía demasiado apetecible con los labios abiertos y ese sonrojo en su mejilla - Potter es el apellido que más me gusta, así que para mi toda la vida serás Harry Potter – el moreno lo miro sorprendido y antes de que pudiera pensar Harry lo volvió a besar apasionadamente y solo cuando se separaron murmuro Casa y ambos fueron transportados a una habitación que el rubio no conocía pero supuso pertenecía al moreno.
Aparecieron cerca de la cama de dos plazas recubierta con sabanas blancas que se encontraba en medio de la estancia, Harry seguía devorando sus labios, separándose levemente solo para tomar aire y volver a su faena. Sentía claramente cuanto el moreno lo había extrañado, sus lenguas jugueteaban mientras las manos del moreno acariciaban sus cabellos.
Sentir el gentil tacto recorriendo su cuero cabelludo era electrizante, como si Potter hubiera conjurado algún hechizo que lograra que con cada centímetro tocado una corriente eléctrica sumamente placentera traspasara todo su cuerpo. Por primera vez en su vida Malfoy se sintió torpe, a penas lograba tomar al moreno por la cintura. Sentía que su propio cuerpo se volvía como mantequilla derretida.
Tembló levemente cuando el Gryffindor soltó sus labios y recorrido un camino de besos por su rostro hasta el lóbulo de su oreja. Sentir como le mordía juguetonamente el oído hizo que casi se resbalara cayendo sobre el moreno. No pudo evitar gemir y el moreno lo soltó solo para quedarse mirándolo con lujuria.
Por un momento pensó que Potter disfrutaba con esa vista, lo tenía a su merced, totalmente vulnerable y deseando ser devorado por ese león. En qué momento se había convertido en la presa, no lo sabía, pero lo deseaba, deseaba que lo tomara. Se avergonzó ante ese pensamiento, él jamás había sido tomado, siempre había sido él que tuviera a sus amantes a su voluntad – te amo – susurro el moreno sacándolo de su ensimismamiento – te amo – volvió a repetir – Draco quiso responderle pero no podía, aún tenía ciertas dificultades que le impedían demostrar sus sentimientos abiertamente… si tan solo pudiera retroceder en el tiempo antes que le rompiera el corazón…
El moreno lo tomo por las caderas y lo jalo hacia si para tener más contacto. Se restregó impaciente sobre él, a penas y podía asimilar lo que estaba viviendo. Gimió más alto y noto como Harry esbozaba una sonrisa lujuriosa – te prometo – le susurro al oído – que te sentirás bien – el rubio trago con dificultad, Potter se escuchaba tan seguro y esa voz ronca denotaba su deseo. Harry se había vuelto un cazador y él era su presa… sintió que el moreno empezaba a quitarle la gabardina sin dejar de presionar su latente erección contra la suya, tuvo que enterrar la cabeza en el cuello de su amante, a penas se podía mantener en pie, esa mezcla de sensaciones… placenteras… deliciosas… lo estaban llevando al límite.
El gryffindor dejo caer la gabardina al suelo, cogió al rubio de la mano y lo llevo hasta la cama, se paro frente a él, dejándolo en medio; o caería sobre la cama o se abalanzaría sobre el moreno, estaba intentando decidirse cuando su amante lo empujo suavemente recostándolo boca arriba. Se subió sobre él, abriéndole ligeramente las piernas para poder ponerse en medio. Coloco cada codo a cada lado del rostro del rubio dejándolo inmovilizado.
- Seré gentil – susurro por lo bajo – prometo que no te lastimare – le dio un suave beso, Potter se estaba esforzando por no ser rudo aun cuando denotaba que el deseo que tenía por probar esa blanquecina piel era inmenso – soltó sus labios y lo miro con deseo pero también con ternura – solo continuare si me dejas – Draco lo miraba intentando descifrar que hacer… él lo quería, estaba seguro, lo amaba, también estaba seguro, deseaba fundirse con él, también… y por mucho que le costase admitirlo, deseaba también probar esa nueva faceta con el moreno. Asintió desviando la mirada. Su rostro se tiño de un rojo intenso – te amo – volvió a pronunciar el moreno haciéndolo sentir extrañamente bien, como si una corriente de un líquido caliente empezará a recorrer todo su flujo sanguíneo.
Harry se acomodo bien entre sus piernas y sus caderas empezando a moverse, provocando que él tuviera que recoger las piernas y sintiera como ambos miembros hacían mayor contacto. La fricción con la tela de sus ropas no hacía más que aumentar ese hormigueo que sentía. Delicioso… pensó mientras sentía como el moreno succionaba algún punto de su clavícula. Las manos del gryffindor desabotonaban su camisa.
Draco pensó por primera vez en su jodida vida que esa posición resultaba malditamente sensual; se encontraba en el cielo, y aunque siguiera sintiéndose torpe logro estirar las manos hasta alcanzar el culo de su prometido, apretó firmemente esas duras nalgas. Harry gimió para el deleite del rubio que pensó socarronamente que aún tenía el control.
Una vez le moreno lo dejo con la camisa totalmente abierta, dejó la clavícula del rubio para dedicarse a besar todo su pecho, una mano pellizca una de sus tetillas mientras sus labios se dedicaban a succionar la otra. El rubio gemía sin decoro - Harry…- lo llamaba en medio del éxtasis.
El moreno alzo la vista y volvió a los hinchados labios del rubio, se dedico a morderlos mientras el vaivén que producían sus caderas aumentaba, sus manos bajaron hasta la hebilla del pantalón de Malfoy, empezando a desabrocharlo sin soltar los labios de este.
Las manos del rubio se introdujeron por debajo de los pantalones del moreno volviendo a masajear su trasero. Harry gimió al sentir como uno de los falanges del rubio se acercaba peligrosamente a su cavidad – Draco… no se vale hacer trampas – el rubio alzo una ceja intentando fingir que no sabía a qué se refería – Draco… - mordió al clavícula del rubio intentando castigarlo por la travesura pero logrando que Malfoy gimiera.
Cuando hubo desabrochado completamente su pantalón, Potter tomo con una mano la erección de su prometido, lo masajeaba sobre la tela del bóxer mientras su boca bajaba cadenciosamente por su pecho. El rubio bufo al dejar de sentir ese vaivén insaciable que le estaba obsequiando el moreno – tranquilo Dragón… - murmuro Harry.
Maldito Potter, como podía pedirle tranquilidad en una situación tan jodidamente ardiente como esa. El rubio no podía más que aferrarse a la cama con ambas manos, las caricias de su moreno aumentaban en velocidad logrando que su miembro casi gritara por ser liberado, lo quería todo… quería a Harry.
El moreno pareció comprender la difícil situación en la que se encontraba el rubio por lo que soltándolo termino por desvestirlo, Draco sabía que no había pasado ni un minuto pero su cuerpo quería sentir de cualquier forma a ese Gryffindor.
Sintió que era observado en cuanto se encontró vestido solo con la camisa, alzó la cabeza ligeramente y vio al moreno parado frente a él con los ojos llenos de lujuria, se había sacado las gafas e intentaba retirarse la camisa de seda. Draco se sentía avergonzado de encontrarse en esa posición.
Se sentó y tomando de la camisa al moreno lo atrajo hacia sí, cayendo sobre él – Draco… - ignoró por completo el reclamo, atrapo sus labios y los beso con desesperación. Harry se encontraba completamente recostado sobre él, siendo devorado, mientras el rubio con maestría empezaba a desabrocharle los pantalones, introducía una mano entre sus bóxers y empezaba a masajear el duro miembro del Gryffindor. Harry gimió al tiempo que su cuerpo se curveaba – tranquilo León – susurro Draco sobre sus oídos – te dije – mordió el labio inferior de su amante – que la próxima vez que quisieras violarme – bajo los pantalones del Gryffindor dejándolo solo con los bóxer – solo me lo dijeras… - restregó su candente erección contra los bóxer del moreno haciéndolo gemir – y podía… considerarlo – el moreno abrió los ojos de par en par – entonces… ¿Qué esperas?
Harry tomo las piernas del rubio y lo obligo a recogerlas dejando su erecto miembro totalmente visible, dejo sus labios y se dirigió a su entrepierna. Draco logro tomar una almohada y se le puso bajo la cabeza intentando con ello ver el espectáculo que el moreno le iba a regalar.
El Gryffindor sin dudar ni por un segundo introdujo el miembro completo de su rubio en la boca, Draco abrió los ojos de par en par presa de la sorpresa y al excitación de sentir como su pene exploraba esa caliente cavidad. La sensación que provocaba esa situación era mil veces mejor que en sus más húmedos sueños. La lengua del moreno recorría toda la extensión del rubio mientras sus manos masajeaban sus testículos. Draco gemía cada vez más alto mientras su cuerpo se retorcía por el indescriptible placer que estaba sintiendo.
Una mano abandono los testículos del rubio y se dirigió a la boca del rubio, que entendiendo claramente que es lo que debía hacer, tomo uno de los falanges de su moreno y se lo llevo a la boca, Harry seguía probando la masculinidad de su rubio. Succionaba con tal avidez que el rubio tuvo que hacer un esfuerzo casi sobre humano para evitar correrse en ese instante.
Cuando los dedos del moreno estuvieron completamente ensalivados el rubio los soltó, en seguida su prometido para frustración del rubio soltó su entrepierna y tomando una almohada la coloco en la parte baja del rubio. Draco estuvo a punto de bufar ante tal poca delicadeza, cuando sintió que su cavidad era invadida por una ávida lengua - ¡Merlín Bendito! – logro gritar. Empezó a sentirse mareado, eran demasiadas sensaciones la que estaba viviendo, y la maldita lengua de Potter era tan diestra. Y esa mano, esa húmeda mano que él mismo había ensalivado ahora lo masturbaba – Harry…. ¡oh Merlín…. Harry – a penas y era consciente de lo que balbuceaba.
Sintió como la húmeda lengua era reemplazada por un tímido falange. El moreno sin dejar de masturbarlo introducía su dedo mientras su boca se dedicaba a saborear sus testículos…Draco se encontraba en el séptimo cielo, tan perdido estaba sobre la noción del tiempo o espacio que solo fue consiente cuando el falange abandono esa cavidad para luego volver a ingresar, sintió un poco de dolor y su cuerpo se tenso.
Harry parecía haberlo notado porque en seguida la deliciosa mamada que le estaba prodigando aumento en velocidad, logrando que en poco tiempo el rubio olvidara aquella molestia. El vaivén que inicio el condenado falange logro hacer gemir a Draco que sin saber porque empezaba a pedir más, Harry cumplió su deseo y cuidadosamente coloco un dedo más. El rubio se sujeto fuertemente a las sabanas pues la molestia había vuelto, el moreno abandono sus testículos para volver a concentrarse en su miembro - ¡Sí! – Draco volvió a olvidar lo que fuera que hacía unos instantes le incomodaba y los dos dedos volvieron a moverse dentro del rubio pero esta vez haciendo un movimiento de tijera que poco a poco empezó a enloquecerlo. Un tercer dedo ingreso y el rubio casi no lo noto, su cuerpo ya estaba bastante acostumbrado a esas intromisiones, deliciosas… intromisiones que el moreno le prodigaba.
Pocos segundos después, o eso es lo creyó el Malfoy, Harry retiro todas sus falanges y su boca también lo dejo, ese mar de sensaciones había llegado a su fin. El moreno se paro frente a él, su cabellera revuelta y el sudor en su frente lo hacía verse extremadamente apetecible. Delicioso… pensó Draco que sería el término adecuado para referirse a su prometido a partir de aquel momento. El de orbes verdes paso una lujuriosa lengua por sus labios, tomo cada una de las piernas del rubio y las paso por sus hombros.
Draco sabía que lo vendría, su corazón palpitaba rápidamente, tenía miedo pero su cuerpo le gritaba que quería probar aquello, tener a Harry dentro, sentirse suyo, gemir ante la sensación de ese erecto miembro dentro de él… definitivamente quería ser poseído.
Una mano del moreno se poso, por lo que dedujo, sobre su propio miembro, guiándolo hacia su entrada – Draco… no sabes lo mucho que te amo – los libidinosos ojos del moreno conectaron con los suyos. Ver reflejado el deseo del Gryffindor por probar de él era demasiado excitante, por lo que trago con dificultad. A partir de ese instante pertenecería única y exclusivamente a Harry James Potter Evans.
- Acabemos con esto Potter – su voz sonó ronca, llena de deseo. El moreno lo miro con una ceja alzada pero si mayor miramiento tomo por un hombro al rubio e ingreso en una estocada dentro de él. Draco quiso gritar pero su orgullo no se lo permitió. Harry no se movió, con una mano se apoyo sobre el rubio y con la otra empezó a masajear su zona viril. Beso sus labios con genuina dulzura para luego dedicarse a mordisquear sus tetillas.
La temperatura volvió a subir, las humedecidas orbes grises del rubio empezaron a llenarse de libido y placer – hazlo… -murmuro entre pequeños gemidos, el moreno empezó a moverse muy lentamente, provocando pequeños placeres en el rubio. Era como si el intenso dolor que sintiera en un inicio empezara a menguar logrando ser reemplazado por placer.
La primera estocada rápida llego y sin que lo pudiera evitar Draco soltó un gemido, estaba listo. Potter empezó a aumentar la velocidad de sus embestidas hasta que el rubio a penas era consciente de donde se encontraba, pedía cada vez por más, casi lloriqueaba cuando el moreno retrocedía. Sus manos se dirigieron a la cintura del Gryffindor y empezaron a tirar de él.
- ¡Harry ahí! ¡Por Merlín! ¡Oh sí….sí! ¡más! – el moreno había tocado el punto g de su prometido y lo estaba haciendo vivir la experiencia más electrizantemente sensual que alguna vez Draco hubiera soñado con probar.
Ambos amantes siguieron en un vaivén incesante entre gemidos e incoherencias que a penas y podían decir – Draco… - la ronca voz del moreno se dejo oír sobre su oído – yo….
- Yo también… - no hubo que decir más. Draco se vino manchando por completo su pecho, había sido la eyaculación más fuerte que hubiera tenido. Dos estocadas después el moreno se vació por completo en el interior de su rubio.
Tal fue la fuerza de ambos, que Harry término por caer completamente sobre el Slytherin. Draco lo abrazo. Sus respiración aún no se normalizaban, el corazón del rubio palpitaba a un ritmo tan rápido y desconocido para él – Harry… - llamó intentando calmarse – yo… te amo – enterró la cabeza en los oscuros cabellos de su amante.
- Lo sé Dragón, lo sé… y yo a ti – el moreno hizo lo posible por alzar la cabeza y unió sus labios en un beso más casto.
A penas y podían hablar, se encontraban extenuados al punto que Draco a penas pudo colocar al moreno a un lado de él, tomó la sabana más próxima y los arropo a ambos con ella.
Cuando Harry Potter abrió los ojos, tenía la sonrisa más boba del mundo, desde su perspectiva. Había soñado que después de meses finalmente se había animado a enviar su mediocre escrito a la persona que le robo el corazón desde su adolescencia, éste después de unos días sin dar señales finalmente había aparecido en la puerta del café y lo había buscado. El sueño había sido tan mágico que incluso Draco le había propuesto matrimonio y después de dar el sí, había terminado poseyendo a ese pedazo de sensualidad hecho hombre.
Sonrió, los sueños definitivamente deberían ser encarcelados por no mostrar la realidad - ¿Harry? – la sensual voz que lo llamó lo hizo girar el rostro para encontrarse con ¡maldición! No había sido un sueño. Draco Lucius Malfoy Black estaba recostado a su lado como Merlín lo trajo al mundo.
- ¿Draco? – no pudo evitar parpadear ante semejante visión.
- ¿Hace cuánto que llevas despierto? – el orbes grises lo miraban de manera tan especial que el moreno creyó que no existía nadie en el mundo para Draco Malfoy en ese instante - ¿Estás bien? – la pálida mano toco su mejilla - ¡estas ardiendo! – el rubio acerco sus labios a la frente del moreno y Harry no pudo más se lanzo sobre el Malfoy. Beso sus labios como si nunca los hubiera probado, no había sido un sueño estaba seguro…
Cuando se hubieron separado el rubio lo miro divertido - ¿Qué fue eso león? ¿Tienes ganas de más? – La ceja alzada que le regalo provoco un enorme sonrojo en él – ¡Ah no! ¿Anoche me tomaste y ahora te sonrojas? – Harry enrojeció hasta las orejas ante la simple mención de lo acontecido – Quien lo diría… Potter aún es un niño.
- No te creas Dragón – su vena Gryffindor afloro – puedo darte a probar más si así lo deseas… hay muchas poses que nos falta probar – el rubio lo miro con la boca abierta – sabes que en estos meses que no nos hemos visto… he tenido muchos libros a mi disposición… ¿y muy interesantes?
- Ven aquí "Rey del Kamasutra" yo también tengo mucho que enseñarte – el rubio lo hizo rodar quedando él encima del moreno.
- Tenemos toda la vida para aprender… - casi ronroneo el moreno.
- Eso es verdad… Mi Ángel – Harry rio ante la comparación pero asintió… finalmente Draco había entendido todo, y ahora eran felices… ya no habría más problemas, más sin sabores… solo serían ellos dos…
Eres todo lo que pedía
Lo que no conocía
Y que en ti descubrí
FIN
Notas de la Autora:
De todo corazón mil gracias a quiénes me siguieron, comentaron y escribieron.
Intenté resolver cada una de sus dudas en este capítulo final.
No puedo decirles que será el fin de esta pareja, porque sé que Draco y Harry tienen mil historias para contar.
Espero sus reviews... y quién sabe y por allí os llega un epílogo.
Un fuerte abrazo, que el amor gobierne sus vidas.
DulceMinina
