Notas del Capítulo:

Estuve trabajando en esto por semanas y realmente espero que les guste, puse todo mi corazón en este último episodio. que técnicamente es un epílogo.


EPÍLOGO

MARRY YOU

Planear una boda había sido la misión más peligrosa del mundo para Harry Potter, ni siquiera el enfrentamiento contra Lord Voldemort había sido tan preocupante, tal vez la única diferencia entre uno y otro es que en el primero habían resultado heridos y muertos, en esta... hasta la fecha solo algunos heridos y unos pocos desertores.

Hacia tan solo unos meses él y Draco habían decidido anunciárselo a sus amigos y familia; algo que tomo por sorpresa al rubio fue que Potter considero que sería una buena alternativa cerrar una de las sucursales de su cadena de restaurantes e invitar a todos sus seres queridos a un gran banquete donde al finalizar la velada anunciarían su compromiso, de este modo podría finalmente mostrar el fino anillo de oro con el símbolo de los Malfoy que le había obsequiado su prometido.

- ¿No sería mejor hacerlo en "Mi Ángel"? – le había sugerido el Slytherin cuando el moreno le comento de sus planes – Sé cuanto significa para ti y el anuncio es especial ¿verdad? – Harry no había podido evitar sonrojarse. Ese nombre lo había elegido especialmente por el rubio con la vana esperanza que al pronunciarlo evocaría a su entonces desaparecido amigo sin ser descubierto en el proceso.

"Mi Ángel" era más que un simple nombre, era el modo como secretamente toda su vida se había referido a Draco, era el modo que en sus sueños más húmedos llamaba a su rubio, era el significado de todo ese amor contenido y desbordante que sentía por él y oírlo en esos instantes en los labios del principal protagonista era como un sueño hecho realidad, una fantasía que se materializaba día a día - ¿No prefieres algo más extravagante? – no pudo reprimir la duda, él conocía a su rubio tormento y sabía que los Malfoy preferían la extravagancia y el glamour, motivo por el cual inicialmente había pensado en una de las sucursales de sus restaurantes "La Coupole", para ser específico en el que se encontraba justo frente al Central ParK, donde la vista en la noche era desde su perspectiva preciosa, todo oscuro iluminado por unas cuantas luces, la luna, ella, en lo alto observando silenciosa y esas carrosas siendo tiradas por caballos llevando a las parejas a recorrer los exteriores. Esa vista lo valía todo. Desde su perspectiva, el lugar ideal.

- ¿Por qué piensas que me gustaría algo decorado? – el rubio lo había mirado con una ceja levantada, a lo que el moreno se había sonrojado al pensar que si respondía algo como porque tú eres de clase alta y estas acostumbrado a los lujos, en definitiva su prometido se habría enojado y con justa razón - ¿es por mi estatus social? – la sorprendida y casi indignada voz del Slytherin llegó hasta sus oídos.

- No es eso – intento inventar una excusa creíble, pero con esas grises orbes contemplándolo fijamente había sido difícil para el moreno encontrar una salida que no lastimara a su prometido – es que… pensé que al ser un anuncio tan solemne, sería ideal algo de glamour – desvió la mirada, no quería que el rubio descubriera que lo engañaba – ya sabes… dos magnates de industria contraerán matrimonio… y la prensa seguro estará presente…

- ¿Piensas invitar a la prensa? – Draco que se encontraba revisando unos documentos tras su escritorio, se paro para acercarse al más que nervioso moreno - ¿Harry? – lo tomo por la barbilla provocando que el Gryffindor tuviera que mirarlo – no me mientas – su prometido frunció el ceño al tiempo que lo atraía hacia sí.

- Vale – tragó pesadamente – es solo que…

- Sí te preocupa la extravagancia Malfoy – rió bajito – hazme el amor unas diez veces esta noche y créeme que me interesara un pepino – beso la comisura de sus labios. El moreno pasó las manos por la espalda de su prometido y lo beso apasionadamente. Como era posible que fuese tan adicto a esa blanquecina piel se preguntaba casi a diario… en realidad sí lo sabía pero aún así la pregunta lo avasallaba, era porque sencillamente lo amaba, lo adoraba con cada centímetro de su ser. Draco era su todo, su inicio y su final.

El rubio gimió cuando Harry se atrevió a introducir una juguetona lengua en su cavidad y siguiéndole el juego ambas lenguas empezaron a acariciarse, buscando mayor acceso una con la otra, la temperatura subía y pronto tuvieron que separarse a falta del oxigeno para sus pulmones – entonces… en Mi Angel será – murmuró un jadeante Gryffindor.

- Ya rugiste león – Draco volvió a atrapar sus labios y lo siguiente que paso fue que terminaron bautizando cada rincón del despacho del Slytherin; lo habían hecho de tantas maneras y lugares distintos que el rubio se quejo al poco tiempo de acabar que a raíz de ello no podría recibir clientes por las próximas décadas.

- Como si eso realmente te importará… - un divertido moreno había comentado antes de salir casi saltando de alegría de la oficina de su prometido.

Después de aquella travesura en la editorial, Harry se había avocado solemnemente en la decoración de su amado café. Había pedido a sus colaboradores que trabajaran esa noche especial con el mejor ánimo porque era muy importante para él, a cambio les daría una semana de vacaciones y les pagaría el doble – Harry eso no es necesario, daremos lo mejor de nosotros, solo por ti – Carly había comentado en nombre de todos sus compañeros.

El susodicho no había podido más que emocionarse al ver tal muestra de afecto por parte de las personas que compartían día a día con él en ese lugar que se había vuelto su segundo hogar. Para Potter cada uno de sus colaboradores era una parte importante de su familia.

Y esa familia se había lucido en la decoración, servicio y preparado de la comida de aquella noche. Aún recordaba cómo habían trabajado una semana completa en colocar las arañas de cristal que compro para iluminar el lugar, el decorado de las velas y los cubiertos. Anthony, su chef, había preparado específicamente los más deliciosos platos que conocía y Carly había organizado la decoración y administración de las mesas. El moreno había quedado tan agradecido con su equipo que no pudo evitar derramar una lágrima cuando la tarde antes del banquete encontró cada rincón de su cafetería de color dorado y plateado.

- ¡A cambiarse! – le había ordenado Carly, empujándolo fuera de la estancia y obligándolo a regresar a su departamento.

Departamento al que parecía llegar cual si fuese una visita; desde que se comprometiera con Draco ya se le había hecho costumbre ir a dormir a la casa de su prometido; las únicas veces que regresaba a su pequeño hogar newyorkino ubicado a dos calles del cafetín era cuando se había quedado sin ropa limpia o bien tenía que obtener algún documento que tenía en su estudio – múdate conmigo – le había sugerido su Slytherin unas noches después de que se reconciliaran, y él había aceptado sin dudarlo, el pequeño detalle estaba en que aún no se había dado el tiempo de organizar su mudanza al New York Mágico; no era que no le entusiasmará… tan solo tenía un poco de temor en dejar su pacífica vida en el mundo Muggle; después de todo fuera del mundo mágico nadie lo conocía como el famoso niño que vivió, tan solo era un hombre que se esmero y alcanzo el éxito como James Evans, en New York Muggle podía ser simplemente Harry Potter sin nada extraordinario que aportar.

Recordó como aquel día había caminado lo más rápido que sus pies le habían permitido hacia su recinto; una vez se encontró en su antiguo dormitorio no había podido evitar sonreír al notar que por primera vez parecía ordenado; no podía evitarlo… se había llevado tantas cosas de allí que era imposible desordenar algo.

Tomó el traje recién comprado que había escondido secretamente del rubio, había querido sorprenderlo y sabía que su rubia tentación tenía debilidad por los hombres que vestían de traje negro y camisa blanca; se aseguro que seguía en perfecto estado. Los zapatos de charol brillaban aún en su caja y las lentillas que adquirió para reemplazar sus gafas aún estaban guardadas en el interior de su cómoda – Vamos a hacerlo a lo grande – suspiró más para sí mientras repasaba con la mirada cada detalle del atuendo preparado.

Harry Potter nunca se había preocupado tanto en vestir para alguien, tampoco nunca se había preocupado por comprar una corbata que combinara con su traje solo para seducir a su prometido. Y mucho menos hubiese pensado en usar un reloj de plata solo para mostrar clase y distinción, pero esa noche todo era diferente.

Tembló al pensar que Lucius y Narcissa vendrían, no era que les temiera por las acciones del pasado, era que les temía porque no estaba seguro de ser aceptado como un futuro miembro de su familia.

Zabini y Nott eran otro tema, Blaise había aceptado que Potter fuera parte de la vida de su amigo solo con una condición y casi amenaza - ¡Si le vuelves a romper el corazón, te juro Potter que esa cicatriz en forma de rayo no será la única que tengas! – Sí, Blaise Zabini había sacado la varita y la había apuntado directamente a la cara del moreno - ¡Una más Potter… y el Señor Oscuro no será nada comparado conmigo! – Nott había tenido que tomarlo por la cintura y retirarlo de la estancia. Solo cuando estuvo seguro de que su esposo no cometería asesinato lo dejo volver y para sorpresa del moreno pero no para el rubio que ya conocía muy bien la bipolaridad de su casi hermano, Blaise lo abrazo y le susurro – Bienvenido a la familia Potter – Nott por su parte se había limitado a estrechar su mano y a prometer que intentaría evitar que Zabini le arrancara un ojo.

Considero que después de todo y dadas las circunstancias las cosas habían resultado del mejor modo por el lado de Draco, en cambio Ronald Weasley, su mejor amigo y esposo de su prácticamente hermana Hermione Granger, desde el día que le anuncio vía red flu que finalmente Draco y él eran pareja, lo había mirado con el ceño fruncido y había dicho – Yo te apoyo en todo Harry pero no me pidas que lo acepte a él – después de ello el moreno básicamente no volvió a oír palabra alguna por parte del que fuera su mejor amigo en la escuela. Ronald había llegado al extremo de enviarle mensajes mediante Granger aún cuando estos fuesen sobre la sociedad que habían formado – lo siento Harry, Ron es un cabeza hueca – esa había sido solo una de las excusas que Hermione le había dado intentando dispensar a su esposo por la falta de cartas y comunicación que tenía para con el Gryffindor.

Sin embargo y para sorpresa del moreno cuando les envió una lechuza invitándolos a la cena, Hermione había respondido que asistirían gustosos los dos - ¿los dos? – Draco no había podido evitar releer el mensaje – Harry ¿la comadreja vendrá? – al notar el ceño fruncido del moreno se rectificó ante el apelativo, pero aún así ambos siguieron sin poder creerlo.

- Aquí vamos – el moreno se miro en el espejo, tenía que cerciorarse que todo estuviera en su lugar. Debía admitir que mal no se veía, es más y hasta podría jurar que se veía un poco atractivo – Delicioso – le repetía incansablemente Draco cuando lo contemplaba a la luz de luna sobre su cama. Potter debía reconocer que no se consideraba así, tan solo creía tener la suerte que Malfoy se hubiese fijado en alguien tan desgarbado y sin gracia como él. Suspiro con frustración intentando eliminar esos pensamientos negativos.

Esa era su noche, tenía que lucirse y brillar. Demostrar que estaba a la altura de los Malfoy, que tenía la misma clase y distinción que Draco, que era digno de ser su pareja por el resto de lo que les quedara de existencia. Suspiro… - vamos Harry todo irá bien – intento animarse, y dándose una rápida y última mirada salió rumbo a su destino.

Tan ensimismado se había encontrado en sus pensamientos que no recordó como ni en que momento llegó al café, lo cierto fue que solo salió de su trance cuando una conocida voz lo llamó - ¡Harry Potter, falta aún una hora para que todo de inicio! – Carly Montgomery lo observaba con una divertida y pícara mirada.

- Lo siento… - la mirada de reproche que le regalo su amiga y colaboradora hizo que soltara una sonara y nerviosa carcajada - ¡estoy hecho un manojo de nervios Carly! – se encogió de hombros - ¡hoy vendrán mis futuros suegros! ¿y si no me aceptan? Además… vendrá mi mejor amigo… y él odia a Draco… y también están…

- ¡Harry cálmate! – su amiga se acercó y lo abrazo fuertemente interrumpiendo su histérico monólogo – todo irá bien…

- Lo siento – decir ello se estaba haciendo costumbre, devolvió el abrazo casi mecánicamente intentando confortarse - ¿en serio crees que todo irá bien?

- Te lo aseguro – le regalo una amplia sonrisa – ahora ve a sentarte, le pediré a Neal que te de una manzanilla y relájate – amigablemente lo empujo hacia una mesa cercana – y por cierto te ves guapísimo – le guiño un ojo antes de desaparecer rumbo a las cocinas.

Ella le había dicho que todo marcharía del mejor modo, y sabía que estaba actuando como un completo paranoico, después de todo al final no interesaba lo que pensara el mundo entero mientras Draco lo amará, y el rubio no hacía más que confirmárselo a cada segundo, ¿entonces porque sentirse nervioso? Chasqueo la lengua con frustración, en definitiva lo intensos nervios que sentía eran infundados, nadie se opondría, tal vez hubiera cierto desanimo como el que había mostrado Ron, pero no sería suficiente para menguar la dicha que sentía de saberse como el futuro Sr. Malfoy.

Claro, Draco le había hecho casi jurar que seguiría siendo Potter, incluso le había dicho que le encantaba ese apellido más que el suyo propio… aún así debía admitir que prefería llevar el apellido Malfoy, no porque odiara el suyo, la verdad lo adoraba, era el único obsequio palpable que él sentía que le hubiera dejado su familia. Un símbolo de que había sido un hijo amado y deseado, pero era justamente por el amor y deseo que ahora anhelaba ser Harry Malfoy, era un modo poco convencional de gritar al mundo que le pertenecía al ojigris… pero sobre todo que el Slytherin era suyo.

Suspiró… era idiota, un apellido o una firma no significaban nada, era la determinación de Malfoy lo que definía si tenían algo. Era su propia convicción de pelear por lo que tenían. Solo lo que ellos decidieran era lo que determinaba que se pertenecían.

- Te ves delicioso – esa voz cálida, sensual, excitante y susurrante llego a través de sus oídos logrando que se ruborice totalmente.

- Draco… - murmuro – llegaste – se giro para ver a su prometido que iba tan pulcramente vestido como siempre.

- No iba a dejar a mi futuro esposo pedir mi mano en mi ausencia – le regalo una sonrisa y acto seguido lo beso – ¿Puedo saber porque te has vestido tan seductor?

- Debo pedir la mano de quien amo y quería verme presentable para él – lo invitó a sentarse a su lado al tiempo que le guiñaba un ojo.

- Bueno debo admitir que ese futuro esposo tuyo tiene muy buena fortuna… tener al mago mas extraordinario y sensual del mundo de novio… no puedo evitar envidiarlo – Harry se sintió feliz y avergonzado por el halago. No pudo evitar pensar fugazmente que el rubio debía ser ciego… él no era lindo, hermoso, delicioso, sensual y cualquier otro apelativo que le diera el Slytherin, él era un joven común con la suerte de que Draco Lucius Malfoy Black se fijara en él.

- No lo envidies mucho… da la casualidad que eres tú – el rubio le regalo una sonrisa de medio lado.

- Lo sé – tomo su mano y la beso - ¿nervioso?

- Un poco – mintió con descaro… ¿cómo le diría que la causa de su intenso nerviosismo eran sus padres? - ¿y tú?

- Honestamente… - pareció cavilar posibilidades – he estado ensayando un hechizo para defenderme de Weasley – ambos rieron ante el comentario

- No creo que te lance nada

- Ya lo veremos… admite que también lo haz considerado...

- Sinceramente, traje mi varita

- ¡Bingo!

Los minutos siguientes Draco intento animarle, Harry se había dado cuenta que el rubio no se había tragado el cuento de que se encontraba tranquilo, y por ende le había lanzado toda clase de frases a fin de hacerlo entrar en confianza.

- Señores – anunció un joven mozo interrumpiendo su plática - Los señores Weasley acaban de llegar.

- ¡Santo Merlín! – los nervios del moreno habían regresado – perdón… digo vamos a recibirlos – casi salto del asiento pensando en que Ron en cuanto lo viera lo ahorcaría, fue el apretón de mano y la gentil sonrisa que le regalo el rubio lo que lo saco de sus cavilaciones.

- Todo irá bien – beso su frente y juntos salieron al pórtico a dar la bienvenida a los recién llegados.

Para fortuna del moreno no eran Ron y Hermione quienes acababan de arribar, se trataba de Arthur y Molly Weasley, padres de su amigo y personas muy queridas por el Potter.

- ¡Molly! Que gusto verte – Harry abrazo a la pareja - ¿fue largo el viaje?

- Divertido – comento Arthur – como nos dijiste que sería en New York muggle, tomamos un taxi, maravilloso sistema el que tienen por cierto… aunque no estoy seguro de que me hallan cobrado lo justo – el moreno sonrió

- ¿Recuerdan a Draco? – tomo de la mano al rubio – es mi novio – anunció con cautela

Harry ya se lo había anunciado por carta a sus seres queridos, pero no sabía que decirlo en vivo y en directo resultaría tan atemorizante. Ver como el rostro de Arthur se ensombrecía y como Molly borraba su sonrisa lo aterro.

Todos cayeron en un silencio que solo fue roto por un gallardo Malfoy que parecía no encontrarse sorprendido por la reacción de los esposos - ¿Gustan pasar? Ha sido descortés de nuestra parte no guiarlos a su mesa – Harry tragó pesado, juraba que en cualquier momento uno de sus casi adoptivos padres le lanzaría un crucio a su prometido.

- Malfoy – el Sr. Weasley extendió la mano hacia el rubio, quién la estrecho sin dudar – disculpa si nuestro actuar no ha sido el correcto, Harry es como un hijo para nosotros y entenderás que como padres nos preocupa quien este con él – el moreno no pudo evitar abrir los ojos de par en par – no lo tomes personal, pero si haces sufrir a Harry te aseguro que conocerás de lo que soy capaz.

- Soy consciente que me enfrentare a todo el mundo mágico si Harry derrama una sola lagrima por mi causa – el moreno miro directamente a su prometido, se sentía preocupado y tenso ante lo vivido – pero sepa Ud. que lo amo y mi único interés es hacerlo feliz si él me deja – el corazón del Gryffindor latía rápidamente, su prometido acababa de decir que lo amaba públicamente, no es que la vez que se lo dijera frente a Nott y Zabini no contara, pero decirlo a personas que eran importantes para él había sido totalmente impactante. Ese rubio definitivamente recibiría una deliciosa recompensa al terminar esa noche.

- ¡Oh Draco! ¡Ven aquí y deja que te abrace! – Molly tomo como si de un muñeco se tratase al rubio, lo estrujo tanto que Harry pensó seriamente que en cualquier momento Malfoy reaccionaria de mala manera, para su sorpresa cuando este se hubo liberado del agarre solo sonreía e incluso él solo escolto a la pareja al interior del recinto.

El moreno se quedo parado fuera del café pensando que definitivamente el rubio era un ángel, un hermoso y bello ser que había llegado a su vida de manera misteriosa solo para hacerlo feliz.

- ¿Harry? – una femenina y conocida voz llamó su atención.

- ¿Hermione? – la castaña frente a él lo miraba encantada - ¡Hermione Granger! – en ese preciso instante había olvidado toda la etiqueta y sin pensárselo dos veces se abalanzo sobre su amiga - ¡viniste! – ambos se encontraron en un fraternal abrazo producto de no verse físicamente durante meses.

- ¡Oh Harry! Tengo tanto que contarte… - la castaña lo miraba maternalmente – y aunque no debería decírtelo todavía… ¡serás tío! – la maraña de sentimiento que se formo en su pecho era indescriptible, no pudo más que abrazarla más fuertemente.

- Lo siento… lo siento, ¿te hice daño? – se alejo y miro directamente al vientre de la Gryffindor preguntándose como es que las mujeres tenían ese don tan maravilloso de dar vida.

- Está bien, a penas llevo un mes – sonrió gentilmente – no queríamos decirlo antes pues ya sabes… no sabíamos como resultaría, pero gracias a Merlín, el doctor dice que esta perfecto.

- ¿Y qué será?

- No lo sabemos, bueno en realidad quiero que sea sorpresa – sonrió acariciando el pequeño vientre.

- Y ¿dónde está Ron? – no es que no hubiera notado su ausencia… solo no había querido llenar de tristeza a su amiga ante la maravillosa noticia que le acababa de dar.

- Él… ya viene – se encogió de hombros – está ya sabes… un poco apenado y bueno… me dijo que me adelantará – el moreno quiso interrumpirla pero la castaña tomándose de su brazo le indico que se callara – me prometió que vendría, yo le creo Harry, él jamás me mentiría.

- De acuerdo.

La guió hasta el centro del recinto donde Draco se encontraba conversando con los señores Weasley que al verlos llegar se levantaron para saludar a su hija política. La castaña devolvió las cálidas muestras de afecto y luego para sorpresa de los presentes abrazo a Draco y lo trato como si fuera un viejo amigo.

La noche iniciaba pero Harry por primera vez creyó que todo iría bien.


Una hora antes de la medianoche la velada ya se encontraba en su máximo apogeo, Hermione y Ginny conversaban con Fleur y Bill sobre el futuro retoño de la familia Weasley – Granger, Arthur y Molly probaban los exquisitos manjares muggles que se habían servido, Neville y Luna al otro lado de la habitación platicaban sobre algunas extrañas plantas que el Gryffindor había conocido en su más reciente viaje.

Percy Weasley curiosamente había asistido a la velada en compañía de su novia Anabella Rocwerller, una inglesa que también trabajaba en el ministerio de magia, en el departamento de Enfermedades Misteriosas y para asombro de los presentes, el par parecía haberse entendido a la perfección con Theodore Nott y Blaise Zabini.

- Quién lo diría… - comentaba Draco divertido mientras observaba la escena que se desarrollaba a unas mesas de ellos – ¿Es mi imaginación o tu amigo Percy intenta hacer negocios con Theo? – pregunto al sonriente moreno que miraba en la misma dirección que él.

- Bueno no sería una novedad – recordó vagamente lo acontecido en su época de escuela – Percy siempre ha intentando escalar, ya sabes en algún punto su deseo de poder lo cegó y no digo que sea mala persona… pero creo que a veces se deja llevar por la ambición.

- Curioso… ¿y porque el sombrero no lo eligió par Slytherin?

- Eso cariño, es todo un misterio… supongo que el sombrero vio que su valentía y amor por su familia estaba por encima de sus intereses.

- ¿Complejo de inferioridad?

- Quién sabe…

Al otro lado de la estancia y hacia la cual el moreno casi no había querido mirar era donde se encontraban Lucius y Narcissa, no era como si su llegada no hubiera sido grata o si los Malfoy lo hubieran tratado de mala manera. Es más, el cabeza de familia había estrechado su mano al llegar e incluso lo había felicitado por el éxito de su cadena de restaurantes del cual Draco le había hablado maravillas.

Era el simple hecho de que estaba seguro que Lucius a penas estaba digiriendo que él fuese novio de su hijo, después que claro por su culpa el rubio sufrió bastante… y ahora como le diría que quería casarse con él.

Narcissa era otro tema, la mujer lo había abrazado cual si fuese un hijo más, estaba seguro que en cuanto le dijera que quería ser su yerno estaría más que encantada… pero y si su esposo ¿no? Y vamos Zabini casi lo asesina cuando se entero que sería el novio de su casi hermano… ¿aceptaría de buenas a primera que sean hermanos?

Y había otro detalle que no dejaba de incomodarle… en realidad de dolerle - ¿Ronald aún no llega? – el rubio susurro en su oído a lo que él no pudo más que negar con la cabeza – aún queda tiempo… ya vendrá – intento animarle, pero el moreno no estaba muy seguro de aquello.

- ¿Y bien Potter, nos dirás a qué debemos este banquete? – Minerva McGonagall, una bella bruja que había sido como una madre para Harry se encontraba en la misma mesa que el moreno - ¿no me digas que solo nos extrañabas? – sonrió amablemente.

Harry le tenía un cariño especial a esa mujer, ella al igual que Dumbledore habían significado mucho para él durante su adolescencia, casi se habían comportado como padres, enfrentándose al mundo solo para protegerlo. Y aunque le hubiera encantado que el viejo come caramelos hubiera estado presente, sentía que con la sola asistencia de ella, ambos estaban allí.

- Supongo que es mejor dar explicaciones – comento Draco, al tiempo que se limpiaba la comisura de los labios con una servilleta – por cierto agradécele a Carly por la sugerencia en los platos, la Lasagna estaba exquisita, Harry sonrió ante el comentario, respiró hondo y decidió que era el momento de actuar.

- Entonces… ¿vamos? – Draco había dicho que juntos darían la noticia, pero de algún modo sentía que todo el peso caería más sobre él, el motivo era sencillo… casi todos los presentes sabían su historia, y los que no, habían escuchado rumores… malas noticias sobre como Harry había roto el corazón de Draco. Sí porque aunque el rubio se había enfrascado en comentar que el moreno lo hacía feliz, incluso Hagrid esa noche le había dicho que aunque no le agradaba del todo Malfoy, no era de caballeros hacer daño a quién nos importa…

Suspiró, aunque Draco no lo supiera, más de la mitad de la sala vivía más al pendiente de él que de quién se suponía querían y habían visto crecer.

- Señores – la voz de su prometido se dejó oír por encima de las alegres voces – Harry y yo quisiéramos decir unas palabras – los murmullos cesaron y varios pares de ojos se posaron sobre la pareja – Ánimo león – Draco le guiñó el ojo y susurro muy bajito para que solo él le oyera.

- Esto… - nunca en su vida había sentido que hablar en público fuese tan embarazoso, ni siquiera cuando anunciara lo suyo con Steve… ¡menudo lío en el que se estaba metiendo! – Buenas noches nuevamente con todos, es de nuestra mayor dicha tenerlos aquí y volver a ver tantos rostros conocidos, personalmente me llena de gozo – un aplauso proveniente de la mesa de Neville se dejo oír, logrando que todos los presentes sonrieran.

- ¡Lo siento! – se excuso torpemente Longbottom

- Si me permites – lo interrumpió un sonriente Draco – quisiera agradecerles a título personal a todos los seres queridos de Harry por haberme aceptado – el moreno se quedo de piedra ante esa muestra de sinceridad – sé que para muchos aunque ya sabían que Harry y yo tenemos algo, ha sido un proceso largo de aceptación hacia mi persona que considero aún no ha terminado… y no los culpo – el moreno pudo notar como cada uno de los presentes posaba su rostro en Draco, no con una mirada de odio, por el contrario parecían conmovidos por las palabras del Malfoy – sé que mi familia y yo tenemos un pasado dudoso que aunque ya se ha aclarado aún siembra la duda sobre los actos cometidos – el rostro de tristeza del ojigris no paso desapercibido por el moreno, aunque el Slytherin lo escondiera de los demás bajo una máscara de tranquilidad, Harry lo conocía y sabía que en ese instante su Draco no se sentía bien – es por ello que les agradezco que hoy hayan aceptado venir a esta cena, sé que algunos no estaban seguros porque yo estaría presente, pero créanme que esta muestra de afecto para con Harry significa mucho para mí – el moreno no pudo reprimirse, tomo la mano de su prometido y la apretó fuertemente.

- Te amo – le susurro por lo bajo.

- Yo también – fue toda la respuesta de su prometido.

Los presentes aplaudieron casi al unísono y un ¡Eres grande hermano! proveniente de Blaise se dejo oír robando algunas carcajadas. Cuando todo volvió al silencio inicial el moreno supo que era el momento de decir el verdadero trasfondo de la cena; recorrió rápidamente con la mirada toda la estancia buscando a cierto pelirrojo, su desanimo aumento cuando se dio cuenta que Ronald Weasley no estaba – Sé que todos se preguntan porque los reunimos hoy aquí – ya no podía seguir esperando, era claro que el pelirrojo no vendría, de nada serviría seguir engañándose sobre ello – la verdad es que esta velada en realidad era para hacerles un anuncio – pequeños murmullos se dejaron oír, siendo acallados galantemente por el suave movimiento de mano que hizo el rubio – pero considero que más que un anuncio es para solicitar un consentimiento – Draco lo miro dubitativo – Draco – se volteo a mirarlo – sé que me hiciste ya me habías hecho esta pregunta y sabes mi respuesta, pero hoy frente a todos quiero hacértela yo a ti – un grito de emoción proveniente de la castaña Gryffindor se dejo oír – pero antes de hacértela, quiero saber – se giro y miró a Lucius Malfoy – ¿Sr. Malfoy, me daría Ud. el consentimiento para poder desposar a su hijo?

- ¡Por Merlín! – una horrorizada voz proveniente de la puerta de entrada hizo que todos los presentes incluyendo los prometidos se giraran - ¡Harry James Potter Evans planeas casarte con el hurón!

- ¡Ronald! – la castaña se puso de pie al ver entrar a un sonrojado Weasley que caminaba a zancadas hacia el moreno

- ¡Respóndeme! – bramo indignado poniéndose frente a su casi hermano.

- ¡Weasley deja de gritar! – Draco se coloco entre ambos y lo miro con el ceño fruncido.

- Pero… - Ron parecía haber sido tomado desprevenido

- Te recuerdo que estamos en una cena… no en tu domicilio… así que haz el favor de mantener la etiqueta y no alces la voz – el moreno se sintió aterrorizado, como era posible que Ron estuviera arruinando su perfecta noche, la misma que él mismo se había esforzado por mantener ¡y justo cuando intentaba dar una buena impresión!

- Si nos disculpan – intento sonar convincente, tomo al pelirrojo por la chaqueta y casi tiro de él fuera del recinto.

No quiso girar ni ver a nadie, se sentía avergonzado, humillado y a punto de estallar… ¡Ronald Weasley acababa de echar a perder su pedida de mano! ¡su única oportunidad para que Lucius lo aceptara! - ¡Te asesinaré! – le grito una vez se encontraron fuera y el pelirrojo lo miraba airado.

- ¡¿Tú planeas hacerme algo?! ¡Tú, quién se supone es mi hermano! – Ron lo miraba furibundo - ¡Porqué Harry! ¡Porqué desposaras al hurón!

- ¡Su nombre es Draco! – estaba punto de lanzarle un puñete cuando cayó en la cuenta de las circunstancias en las que se encontraba… él no era así y Ronald nunca se había comportado de ese modo – Ron ¿qué estamos haciendo? – se dejo caer sobre el borde de la acera, escondió la cabeza entre las piernas - ¿porqué no me dejas ser feliz?

- Yo… - sintió que su amigo se sentaba a su lado, sonaba más calmado e incluso parecía avergonzado, reprimió el deseo de mirarlo… en ese momento aún lo detestaba – Harry… él… ¿estás seguro que es bueno?

- ¿Por qué siempre dudas de mis decisiones? – ya no podía soportarlo, tenía que decirle lo que pensaba, su mente y su corazón estaban a punto de estallar.

- ¿A qué te refieres? – Ronald lo miraba asustado, confundido y con un rostro lleno de culpabilidad - siempre te he acompañado en todo lo que me has pedido ¿no? Incluso cuando fuiste detrás de quién tú sabes…

- Cuando nos dejaste a Hermione y a mí en el bosque aquella vez… pensaste que nosotros teníamos algo – Ron no respondió pero la boca semi abierta que mostraba era señal de que no se equivocaba – cuando te conté sobre mi búsqueda encomendada por Dumbledore, también dudaste… me cuestionaste si no sería que yo me lo había inventado todo – el Gryffindor evadió su mirada confirmando una vez mas que no se equivocaba – cuando escondí la varita de sauco también dudaste sobre si no debíamos usar ese poder y cuando te dije que amaba a Draco antes de venir a buscarlo… dudaste sobre mis sentimientos, me dijiste que tal vez solo me equivocaba con lo que sentía, me dijiste lo mismo incluso cuando años atrás te dije que Steve me interesaba… siempre dudas de mí ¿por qué?

El incomodo silencio que los inundo solo fue roto por el sonido de un taxi muggle que paso rápidamente, Harry lo seguía contemplando, esperaba una respuesta, algo que lo ayudara a entender porque Ronald Weasley siempre debía cuestionar cada movimiento que él hacía.

- No tengo respuesta para todo – la quebrada voz del pelirrojo se dejo oír, tenía la cabeza escondida entre las piernas – no recuerdo porque he actuado así siempre… creo que solo… - levanto la mirada, sus ojos estaban lagrimeantes, Harry pocas veces lo había visto llorar – soy inseguro… ya sabes… incluso cuando pedí la mano de Hermione no sabía si debía hacerlo ¡me tomó casi siete años besarla! – el moreno no pudo evitar soltar una carcajada - ¡no te rías!

- No grites – intento calmarse a sí mismo - ¿entonces?

- No apruebo al hurón…perdón Malfoy

- Sabes que igual me casaré con él – el pelirrojo lo miro estupefacto y aunque tuvo el deseo de no haber dicho eso, se sorprendió de sí mismo por la seguridad con la que soltó cada palabra – eres mi mejor amigo, casi un hermano, pero Ron no dejaré de lado a Draco de nuevo… yo lo amó, y aunque el día de mi boda no estés presente igual diré que sí en el altar.

El silencio volvió a caer, Harry noto como las manos del Gryffindor se hacían un puño y su mirada volvía a ser fría, entendió que la charla con el Weasley no tendría sentido, por mucho que se esforzara Ronald no dejaría de odiar a Draco – Él sabe ¿qué lo vimos con Zabini? – la pregunta le tomo por sorpresa. Se paró y lo miro fríamente.

- Sí – Ron lo miró sorprendido – me explico todo… y yo le creó, todos cometemos errores Ron, yo he cometido cientos y tengo suerte que él me haya aceptado.

- Él te rompió el corazón…

- Y eso ¿qué?, yo lo hice también

- ¿Estás seguro de lo qué vas a hacer?

- Nunca lo he estado más que en este instante – se giró para marcharse, había dado a penas un paso cuando sintió que lo tomaban del brazo.

- ¿Quién dijo que no iría a tu boda? – Harry sonrió y no pudo evitar abrazar a su amigo – Idiota, de verdad crees que te dejaría solo, somos hermanos ¿o no?

- Sí eres mi hermano idiota – empezaron a reír, el moreno definitivamente se sentía agradecido con todo el poder mágico que había en la tierra… su familia había aceptado a Draco.

- Entonces león ¿vamos a conversar con tu suegro? Yo me disculpare y tú pedirás la mano.

- ¿Trabajo en equipo?

- ¡Cómo en los viejos tiempos!

Aunque Harry intento creer que todo iría bien sentía sus pies de plomo, el miedo se había vuelto a apoderar de él y ahora se sentía más latente, Lucius Malfoy no le perdonaría una desaire de ese tipo, y menos aún cuando habían llamado hurón públicamente a su hijo.

Ingreso al recinto seguido de Ron, intento parecer calmado, fingir que nada había pasado - ¿todo bien? – la sonrisa cálida que recibió de su prometido lleno de vitalidad su corazón.

- Ahora sí – sintió un fuerte apretón en el hombro por parte del rubio - ¿dónde nos quedamos? – le susurro intentando ganar tiempo.

- Yo me encargo – intento tranquilizarlo – Bueno señores parece que podemos continuar con la velada – los presentes tenían posada la mirada en un sonrojado pelirrojo que ya había tomado su ubicación al lado de su enojada esposa.

- Mis disculpas por el inconveniente – alcanzó a decir el moreno – y en especial a Ud. Señor Malfoy, de verdad espero pueda excusar a mi hermano, aparentemente tuvo un delirio momentáneo – qué más podía decir, como explicar la forma tan brusca de entrar del pelirrojo.

- Sí, esto… yo lo siento – Ron se puso de pie y para sorpresa de los presentes realizo una inclinación de cabeza tan torpe y excesiva que falto poco para que su frente chocara con la mesa.

- ¡Weasley siéntate! – el mayor de los Malfoy se puso de pie y camino directamente hacia la mesa en la que se encontraba su hijo y Harry – Potter – el moreno sintió el excesivo deseo de salir corriendo en cuanto tuvo frente a él a su futuro suegro – admito que hasta hace unos minutos mi respuesta iba a ser un rotundo no – morir, huir, escabullirse, desaparecer, en ese momento todas las opciones se le hacían sencillamente apetecibles – lo cual no creo que sea de tu sorpresa considerando todo lo que le hiciste a mi hijo.

- Padre… - intento intervenir su prometido

- Silencio Draco – Lucius uso un tono de voz tan grave que al propio Harry le dio miedo el siquiera hablar – como te decía Potter, la verdad es que no consideraba que fueses alguien para Draco, pero sabía que aún sin mi consentimiento y conociendo como conozco a mi hijo, igual hubieran contraído nupcias – Harry trago pesado, era verdad aquello, el propio Draco se lo había afirmado noches atrás – sin embargo, después de ver el número de tu amigo Weasley – sus ojos se abrieron de par en par, Lucius lo iba a cruciar – te doy mi consentimiento para que desposes a mi hijo.

- ¿Disculpe? – casi al instante de soltar aquella palabra se arrepintió de haberlo hecho.

- Escuche lo que le dijiste a Weasley – susurro para que solo su hijo y él pudieran oírlo – sé que mi hijo vale más para ti que nadie – su tono volvió a sonar normal – y eso es suficiente para mi esposa y para mí. Deseamos que sean felices.

El moreno seguía sin moverse, a penas y podía corresponder el abrazo que Narcissa le dio y estrecho mecánicamente la mano de Lucius, recordar como todos aplaudieron y los felicitaron era tan borroso. Le había costado digerir que el cabeza de familia de los Malfoy le hubiera dado su aprobación para unirse a Draco oficialmente y con todas las de la ley.

- ¡Oh Harry esto es maravilloso! – Hermione lo había estrujado de tal modo que apenas pudo respirar.

- Harry… ¡felicidades! Dumbledore estaría tan contento… y Lily y James… - Hagrid no dejaba de hipar y sollozar.

- Aún no me convences moreno – Blaise le guiñó un ojo – prometo ayudarte con lo preparativos.

Todos y cada uno habían desfilado llenándolos de besos y abrazos, incluso Ron abrazo a Draco tomando desprevenidos a los prometidos.


Después de aquello todo había sucedido demasiado rápido para Harry, entre elección del decorado, el lugar, los trajes... y un sinfín de cosas que Blaise y Hermione habían organizado el moreno no había podido sentirse mas mareado.

- Tu traje será blanco y el de Draco negro, al dragón siempre le ha fascinado ese color… - Blaise comentaba animadamente mientras probaba un bocado de la nueva torta de chocolate que le acababan de servir – creo que sería mejor la de cereza, como que el chocolate…

- No es propio de una boda – comento una animada castaña a su lado, la Gryffindor lucía una barriga de cinco meses. Se le veía risueña y con esa belleza que las gestantes emanaban.

- ¡Exacto! Hermione tú si lo entiendes – el moreno los miro dubitativo, ¿en qué momento ese par había encajado tan bien? Y ¿cómo es que había aceptado venir a elegir el pastel de boda? No era que no le gustara probar dulces… pero no entendía como una simple celebración podía resultar tan complicada.

- ¿Harry qué opinas? – Hermione se giro a verlo.

- Creo que todos saben deliciosos - ¿qué más podía responder? Él era administrador de una cadena de restaurantes y valla que entendía a la perfección la diferencia de sabores, no por algo le había pedido a su mejor chef en postres Maximiliano Jaugier que se encargara del postre central… pero cuando lo designo nunca pensó que él tendría que ir a probar la docena de pasteles que tenía a su disposición esperando que eligiera solo uno.

- Potter creo que no estás tomando el interés debido… - lo sermoneo con el ceño fruncido el moreno – recuerda que Draco se fija mucho en los detalles… - ya conocía ese sermón de memoria, según su nuevo mejor amigo, Malfoy era el hombre de la perfección y como tal la boda debía ser perfecta al detalle, ostentosa como ninguna y envidiable en el mundo mágico y muggle. Todo un lujo propio de dos magnates en sus industrias… ¡todo un lío de cabeza para un pobre y común Potter como era él!

- Zabini… quiero una torta de menta con chocolate… que el fondant sea blanco y los moños que sean como este de aquí pero con aplicaciones rojas. Además los muñecos que irán en el centro ya los mande a hacer y son de quince centímetros. Sin más… me voy – había soportado bastante… no es que odiara ver los detalles de la boda pero Draco y él ya habían conversado sobre ello unas noches atrás ¿Cuál es tu sabor preferido? Él mismo se lo había preguntado justo después de hacer el amor, Harry, Draco no había dudado ni por un segundo en su respuesta…No pueden servir Harry en la boda, le había sonreído… en ese caso… menta con chocolate. Y así habían logrado resolver el misterio que a Hermione y Zabini les había tomado probar treinta y dos tortas.

- ¡Si ya lo tenías decidido lo hubieras dicho antes! – Blaise empezó a quejarse completamente indignado.

- Se los dije… - refuto enfurruñado – justo antes de venir hacia acá y ustedes respondieron que ese sabor no es para bodas.

- Pero… - el moreno iba a volver a protestar cuando la mano de Hermione se poso en su brazo.

- Es cierto, nos dijo… Blaise creo que volvimos a olvidar que es la boda de ellos no la nuestra.

- Gracias Hermione, ahora si me disculpan iré a ver mi café, hoy se celebrará unas bodas de plata – beso a la castaña en la frente, estrecho la mano de Zabini y salió intentando relajarse.

No había querido ser grosero con sus amigos aquel día, es más… les estaba infinitamente agradecido por todo el apoyo prestado, el problema era que ese no era su estilo y sus amigos ocasionalmente olvidaban que no era su boda sino la de él.

El sabía que ese evento debía ser cuidadosamente tratado pero aún así y aunque sonara demasiado sencillo su estilo, a él no le hubiera importado casarse en la sala de su casa en presencia de unos cuantos quienes solo serian miembros muy cercanos de cada uno, intercambiar alianzas y darse el tan magno beso que sellaba el compromiso…

En cambio ahora la boda se realizaría en el recientemente abierto restaurante en Londres Muggle, que era el más grande de todos, la boda concretamente se realizaría en el patio que daba hacia una laguna, exactamente iniciaría a las cinco de la tarde a fin de que según el programa el beso se lo dieran justo al caer el sol, de este modo las fotografías quedarían con el fondo del sol escondiéndose.

Y como era un enorme jardín a Blaise y Thedore habían llamado a Neville a fin de que pudiera conseguir flores mágicas exóticas y emularan un bosque encantado. Hermione por su parte había mandado traer un carruaje mágico que había modificado a fin de emular el de la cenicienta para que Harry pudiera llegar en él a dar el anhelado sí.

Todo era bello, él lo sabía… algo exagerado para su gusto, pero excéntrico como solo la boda de un Malfoy ameritaba… sin embargo, no podía evitar pensar que ello no representaba lo que él era.

- ¿Esperaste mucho? – Draco acababa de llegar a almorzar con él en su departamento – tuve un problema con un nuevo artículo – se encogió de hombros al tiempo que apresaba sus labios entre los suyos – cereza y chocolate… delicioso

- Uno de los tantos pasteles… - murmuro, no se sentía de ánimos para dar mayores explicaciones.

- ¿Volvieron a tener desacuerdos? – el rubio lo miro con preocupación.

- No te preocupes, estamos bien… por cierto prepare Pollo a la Coca Cola – empezó a servir los platos sin prestar mucha atención.

- Harry – llamó Draco interrumpiendo sus cavilaciones

- ¿Dime?

- ¿Qué sucede?

- ¿A qué te refieres?

- No había querido decírtelo pero desde que estas con los preparativos andas disperso… a veces siento que más que traerte dicha te causa desazón e incomodidad – la mirada de tristeza del rubio fue como una estocada en su corazón, ¿acaso Draco pensaba que no quería casarse?

- Draco no es que no me guste planear la boda, la verdad es que me emociona… es solo que… - cómo explicarle que todo ello aunque fuera muy bello no era como lo que él hubiera esperado.

- ¿No estás listo para esto?

- ¿Qué? ¡no! ¡no es eso! – dejo su plato, se paro y se acerco al rubio para abrazarlo por la espalda – yo te amo y quiero casarme contigo…

- Harry… está bien si no estás seguro…

- ¡Que no es eso!

- ¿Entonces?

- La verdad… quisiera algo sencillo, intimo, no tan…

- ¿Malfoy? – no supo que responder… en realidad iba a decir extravagante, pero cuando pensaba en ello no podía dejar de vincularlo con los Malfoy – lo sabía león – se giro para mirarlo y lo obligo a sentarse en su regazo – la boda debería ser como nos haga feliz a los dos y no solo porque creamos que a uno u otro lo hará dichoso… es cierto que me gusta lo llamativo – junto ambas frentes – pero no de este modo… para mi estará bien donde tu elijas que nos casemos, lo importante es que serás mío ante el mundo y yo seré tuyo – el moreno no pudo evitar morderse el labio, Draco era maravilloso – y ahora que lo pienso… ¿tienes tiempo hoy?

- ¿Hoy?

- Sí

- ¿Ahora?

- Todo el resto del día

- ¿Por qué?

- Tengo ganas de hacer algo diferente…

- ¿Cómo qué?

- No te diré, solo respóndeme ¿tienes tiempo?

- Sí

- Entonces mi amor, almuerza y luego ve a ponerte tu mejor traje.

- ¿A qué te refieres?

- A qué el traje que usaste para pedir mi mano te marcaba muy bien ese trasero sensual que tienes y quiero que te lo vuelvas a poner – el moreno se sonrojo – a comer.

El resto del almuerzo Harry había intentado comer sin pensar en qué travesura podría estar planeando su prometido, pero fue en vano y por más que insistió en preguntar el Malfoy no dio su brazo a torcer sobre dar alguna pista de lo que sea que fueran a realizar - Por lo menos me dirás ¿a dónde iremos? – había intentado descubrirlo antes de irse a cambiarse.

- No – negó un divertido rubio – y ahora si me disculpas yo también debo alistarme y hacer unos arreglos… nos vamos en una hora.

- Draco… por favor

- No – beso su frente y luego se marcho.

Una hora después el moreno estaba vestido exactamente igual a como lo hiciera el día de su pedida de mano, sentado en el sofá de la sala esperaba ansiosamente a que el rubio saliera de la habitación que compartían.

- ¿Nos vamos? – Harry jadeo al ver a su novio, llevaba un traje negro que nunca antes le había visto, una camisa de un rosa muy suave, casi imperceptible, corbata roja y el cabello peinado hacia atrás – Qué sucede Potter ¿excitado? – la sonrisa de superioridad que le regalo saco al moreno de su ensimismamiento y le hizo devolverle la mirada.

- En absoluto Malfoy…

- Lastima pensaba hacerte mío sobre el sofá…

- ¡Oh Draco!

- Tranquilo león… en unas horas prometo hacerte gritar de placer… - susurro sobre su oído haciéndolo estremecer gratamente, después de todo le gustaba tener a Draco debajo… pero también arriba.

El rubio se aparto y camino delante de él fuera del apartamento, el moreno se había limitado a seguirlo, no era como si deseará oponer resistencia, en parte esa pequeña aventura de ambos le estaba resultado bastante interesante.

- Harry – llamo el rubio girándose frente a él una vez se encontraron a escasos pasos del hall de salida - ¿alguna vez has viajado en motocicleta?

- ¿Te refiere a una moto muggle?

- Bueno son similares a las mágicas ¿no?

- No vuelan… van por tierra ¿por?

- ¿Eso quiere decir que sí has manejado una?

- No realmente, Hagrid me llevo en una mágica una o dos veces – buscar en su memoria en ese instante le resultaba difícil, cómo podría concentrarse siquiera frente al incesante cuestionamiento del rubio.

- En ese caso… - la sonrisa divertida y de medio lado que le regalo le basto para darse cuenta que esa tarde Draco había planeado una cita muy especial y atrayente – hoy será tu primera vez

- ¿Perdón? – el sonrojo fue imposible de ocultar, a qué diablos estaba jugando su prometido

- Sígueme – el rubio continuo con su andar sin soltar una palabra más; una vez se encontraron fuera del recinto Harry se quedo de piedra, frente a él se encontraba una moto lineal completamente negra, parecía de carreras, aunque no podía asegurarlo, su conocimiento sobre motocicletas era tan escaso que a penas y conocía su forma. Asientos de cuero negro y una serpiente verde finamente dibujada a un lado, definitivamente pertenecía a Draco – la compré hace algunos días, en realidad planeaba sorprenderte dentro de poco, pero decidí adelantar la sorpresa.

- Es hermosa – intentó sonar como si conociera aunque sea mínimamente sobre el tema, pero estaba seguro que el decir hermosa a una moto no era para nada intelectual – quiero decir…

- No importa como la mires, solo quiero que aceptes viajar en ella conmigo – Draco entrelazo sus manos entre las suyas y le sonrió – entonces Harry Potter ¿aceptas dar un viaje hacia nuestro destino conmigo?

- ¿Destino?

- Solo di que si

- ¿Sí? – no estaba seguro del motivo pero algo le decía que esa salida no era para nada normal, y una certeza aún mayor de que Draco no le diría nada hasta llegar crecía en su interior.

Siguió al rubio hacia el vehículo, no se sorprendió para nada cuando el rubio monto el artefacto y al colocarse el casco también negro le regalara una endemoniada vista sensual, definitivamente ese rubio era ardiente… el Slytherin pareció notar como el moreno lo miraba con deseo porque al girar le lanzo una lasciva mirada – tranquilo león, luego seré todo tuyo, lo juro – Harry se sintió un poco decepcionado de tener que esperar hasta más tarde pero entendió que Draco quería mostrarle algo, así que intento calmarse - ten – le extendió un casco similar al suyo, con la variación de que en el interior del mismo se encontró con las letras Harry Potter grabadas el plateado – quiero que entiendas que el único con derecho a subir conmigo eres tú ¿de acuerdo?

- Vale – Harry se colocó el casco y aunque torpemente, logró montarse sobre la moto, Draco tomo sus manos y las guió hacia su cintura obligándolo a abrazarlo por la espalda.

- No se te ocurra soltarte ¿de acuerdo?

- De acuerdo – dicho esto la moto arranco y tal cual lo predijera el moreno empezó a elevarse poco a poco sobre el aire. Fue una sensación agradable y excitante… tener a Draco tan cerca, poder sentir su aroma, su esbelta cintura bajo sus brazos… el viento a su alrededor.

- ¿Te gusta, Harry? – Draco seguía manejando con maestría sin dejar de mirar hacia el frente…

- Es maravilloso – sonrió aunque el rubio no pudo verlo.

- Sé que una escoba nos da seguridad y es más fácil de maniobrar… pero quería que vivieras algo diferente – hablaba con tal seguridad y orgullo que Potter comprendió que Malfoy realmente se había esmerado por impresionarlo – cuando estemos cerca podremos ir por el camino y verás lo rápida que es… luego si quieres te enseñare a manejar – no pudo reprimir la sonrisa, todas las preocupaciones de hacía unas horas y el estrés producto de la boda había desaparecido… Draco era maravilloso.

Volaron por lo que al moreno le pareció una hora, sabía que hacia un buen rato habían dejado atrás la barrera de New York Muggle y se encontraban en el mundo mágico, desde arriba no podía ver mucho más que grandes castillos, mansiones por doquier y magos y brujas que parecían hormigas movilizándose.

- Ya casi estamos – comento un feliz rubio – agárrate fuerte, vamos a descender - Y así lo hicieron, la moto se dirigió en picada hacia un asfaltado camino, Harry se sujeto con fuerza del rubio y solo soltó un poco el agarre cuando se encontraron en tierra – ahora veras su velocidad – el moreno no tuvo que pensar mucho sobre a qué se refería su prometido pues en seguida la moto arranco y todo lo que pudo observar eran las casas a su lado desaparecer velozmente – ciento cuarenta kilómetros por hora Harry, hechizada para no chocar, y si quiero puedo subirle la potencia – el moreno a penas y podía procesar la información todo lo que podía hacer era sostenerse fuerte del rubio; la acción estaba llena de adrenalina, Harry se sentía extasiado, esa clase de velocidad solo la había alcanzado en escoba y entendía perfectamente a Draco, ir por el suelo a tal ritmo… era emocionante.

No supo cuanto tiempo estuvieron así, solo fue consciente de lo lejos que habían llegado cuando al doblar lo que le pareció la curva de un mercadillo la moto se detuvo justo en frente de una pequeña capilla o al menos así le pareció al moreno; no tenía indicio de ser una iglesia, pero la forma triangular del techo y el enorme vidrial sobre la puerta que emulaba lo que parecía un sol, le hicieron pensar en una iglesia muggle.

Draco descendió primero y luego extendió la mano hacia el moreno para ayudarlo a bajar – bueno Harry aquí estamos en St. Magician Catedral – el moreno observo la capilla y luego al rubio.

- Perdón pero no comprendo, ¿qué hacemos aquí?

- Cuando salimos de casa no sé si lo mencione pero decidí que hoy haríamos una locura… una locura de amor. Sé lo mucho que la organización de la boda ha estado haciendo en ti, todo el estrés por los decorados y las invitaciones… tú te has sacrificado bastante por impresionarme y hacer de nuestro matrimonio un evento inolvidable – Draco le retiro tiernamente el casco e hizo lo propio consigo, lo tomo por la cintura y lo atrajo hacia sí – te agradezco por cada gesto de amor que has tenido conmigo – unió sus labios de manera tan suave y dulce que el moreno sintió que por un momento se derretía – pero siento – prosiguió – que no he sido justo contigo, así no es mi Harry… tú eres sencillo y humilde, por eso me enamore de ti.

- Draco…

- Déjame terminar – beso tiernamente sus mejillas sin soltar el agarre – me encanta todo de ti… y también la idea de casarnos. Es por eso que si estás de acuerdo, hoy quiero casarme contigo, hagamos una locura Harry, no importa si mañana quieres asesinarme por arruinar la glamorosa boda, solo casémonos, tu y yo, sin testigos más que nuestro magia. Aquí y ahora.

- Draco… - qué se suponía que debía decir ante ello, no es como si le desagradara la idea, pero ¿el rubio estaba consciente de lo que estaban a punto de hacer?, sus familias los asesinarían si se enteraban, no era como si él tuviera un padre que lo reprendiera pero Ronald Weasley nunca se lo perdonaría – que dirán tus padres…

- Harry, ¿realmente ello importa? – el susodicho lo miro dubitativo – no me interesa el mundo entero solo quiero oír un sí de tu parte.

- Yo…

- Solo di que sí por favor y acabemos con esta agonía – los suplicantes ojos del rubio lo traspasaron. Draco Malfoy estaba actuando completamente irracional, pero ¿no era él mismo quien había dicho hagamos una locura de amor?… ¡por Merlín! Que iba a hacer – Harry, solo un sí.

- Espero que hallas traído los anillos…

El Slytherin a penas y pudo procesar lo que oyó, tomo al moreno entre sus brazos y lo beso tan apasionadamente que Harry creyó que moriría por un segundo a causa de la falta de oxígeno.

Cuando su prometido lo hubo soltado el moreno intento sobreponerse a tan seductor beso pero no lo logró en seguida Draco lo tomo de la mano y empezó a correr en dirección a la capilla – Draco, esto no es propio de un Malfoy – intento detenerlo el Gryffindor.

- Me importa muy poco Harry – escuchar decir aquello al rubio en definitiva estaba rompiendo con todos sus esquemas, ¿quién era y qué demonios había hecho con su amado Draco Malfoy?

El interior del recinto estaba iluminado de velas y por algunas bancas, al extremo contrario a la entrada a diferencia de las iglesias muggles no era la imagen de Jesús la que se encontraba, sino un cuadro móvil del mago Merlín.

- Encontré este recinto hace algunas semanas en un viaje de negocios – empezó a explicar Draco al tiempo que ingresaban – aquí trabaja el Sr. Miller y es una persona muy amable, tuvo a bien rebelarme algunos detalles para el último artículo de Nott.

- ¿Viniste con Nott? – no pudo evitar reprimir la pregunta, por un momento había deseado que sería un lugar que solo los dos conocerían, pero al saber que Theodore también sabía de su ubicación no pudo evitar sentirse un poco decepcionado.

- No – el rubio había entendido el tono triste con que se lo había preguntado – vine yo solo y de incógnito a hacer una averiguaciones y fue cuando conocí al Sr. Miller, él me dijo algo extraordinario y mágico sobre este sitio.

- ¿Aquí se casa la gente no?

- En realidad es más que solo una boda… es una auténtica boda mágica.

- No entiendo, lo lamento.

- Harry en la antigüedad cuando una pareja mágica se unía en matrimonio no solo intercambiaban alianzas y decían sus votos en público, también compartían su magia, se volvían uno – Draco lo miraba sereno – se dice que había lugares como este donde al intercambiar las alianzas algo mágico sucedía y la vida de los enamorados se volvía una.

- Pero ¿qué paso con esos lugares?

- Se perdieron… - se encogió de hombros – con los años hubieron tantas batallas, duelos y persecuciones que fueron desapareciendo, al punto que encontrar uno es casi un sueño imposible.

- Pero tú lo encontraste.

- Así es – sonrió con superioridad – ya sabes… soy un Malfoy

- ¿Entonces?

- Ven aquí - El rubio tomo con gentileza las manos del moreno y lo guió al centro del recinto, lo contemplo por unos segundos y luego llevo una mano a la solapa de su saco. Harry sabía lo que buscaba, eran los aros de oro que habían elegido con Nott, lo sabía porque Zabini le había contado en secreto; desde que supo de aquella salida había hecho de las suyas para encontrarlos… no podría esperar seis meses hasta la boda, debía saber cómo eran… sin embargo no había podido dar con ellos.

Draco retiro la mano sin abrirla y miro con picardía al moreno – sé bien que Zabini te dijo lo de los aros – Harry frunció el ceño al verse descubierto – lo que no sabía Blaise es que compré otros aros yo solo, después de todo como podía permitir que usaras algo elegido por Nott – el moreno sonrió ante el comentario – Entonces Harry James Potter Evans – tomo la mano del moreno y la guió hasta quedar a una altura suficiente – Yo Draco Lucius Malfoy Black te tomo a ti como mi esposo y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida y más allá de ello – beso con gentileza su mano y el moreno quiso llorar, sentía como una lagrima amenazaba con salir, todo era demasiado hermoso, demasiado sencillo, demasiado Potter…

- Yo Harry James Potter Evans, te tomo a ti Draco Lucius Malfoy Black como mi esposo, prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte todos los días de mi vida y aún cuando ya no la tuviera – sonrió auténticamente y con todo el gozo que su corazón le permitió.

- Recibe este anillo – Draco deslizo un aro dorado por la mano del moreno con tal calidez y suavidad que Harry no pudo evitar sentirse más conmovido – como signo de mi amor y de mi fidelidad. Como símbolo de todo el amor que siento por ti, y recuerda que así como esa joya no tiene inicio ni fin, mi amor, nuestro amor nunca terminará, en esta vida y las siguientes, tú siempre me pertenecerás – el moreno asintió al tiempo que unas lagrimas escapaban por sus mejillas. Draco le extendió una mano mostrándole el otro aro idéntico al suyo, el moreno lo tomo con manos temblorosas.

- Recibe este anillo como signo de mi inmenso amor por ti – coloco torpemente el aro en el dedo de su prometido –de mi fidelidad, pero sobre todo como símbolo de que todo cuanto soy y poseo es tuyo, hoy, mañana y siempre…

- De este modo… y a partir de hoy te desposo – Draco se acerco suavemente al moreno.

- Puedes besar al novio – sonrió Harry.

El Slytherin tomo lo tomo por la cintura atraiéndolo hacia sí, Harry correspondió el agarre pasando sus manos por el cuello del mayor. El beso no se hizo esperar, ambos labios se rozaron sin descaro, con necesidad, al fin estaban casados, sin necesidad de testigos, tortas, carruajes o flores exóticas. Lo único que habían necesitado siempre era su amor.

De pronto algo extraño sucedió, era como si una cálida corriente los envolviera a ambos, Draco alejo sus labios de los del moreno y lo contemplo por un segundo – Harry, estas brillando.

- Tú también – alrededor del rubio un aura dorada se extendía, Harry entendió entonces que no era solo el Slytherin era él mismo quién brillaba. Sabía que era su magia la que provocaba ellos, ambos estaban liberando energía mágica que se estaba fusionando con el otro – somos uno – sonrío.

- Siempre uno Harry.


Y ahí estaba ahora, Harry se miraba al espejo; había recordado todo en tan solo unos minutos, la pedida de mano y su primera boda… todo.

Hoy doce de diciembre se casaría nuevamente y ante una serie de invitados con Draco; por supuesto que nadie sabía que sería su segunda boda; ese había sido su secreto. Como tampoco sabían de sus planes futuros, de la familia que él y el rubio habían planeado formar.

- Adoptemos Harry, tu y yo – eso había dicho el rubio tan solo unos días atrás.

- ¿Draco pero no es muy pronto?

- Sé que tenemos toda la vida… pero desde ya quiero que sepas mis planes.

- De acuerdo Draco, adoptaremos.

Sonrió al notar el blanquecino traje, pensó con ironía que si el blanco era la pureza hacia bastante tiempo que el rubio se la había quitado y de una manera bastante salvaje… - ¡Por Merlín! – se reprendió así mismo al recordar la noche agitada que tuvieran después de su boda mágica - ¡Concéntrate! – le dijo a su sonriente reflejo, no importaba cuan ofuscado estuviera consigo mismo por esos impuros pensamientos, esa bobalicona sonrisa sabia que nadie se la quitaría, no ese día.

- Harry te esperan – Hermione Granger ingreso al recinto, lucía un vestido rojo precioso, ajustado justo por debajo del busto logrando denotar su barriga de siete meses - ¿nervioso?

- Solo quiero verlo a él – sonrió

- Unos pasos más y estarás a su lado.

- ¿Estás enojada por el cambio de planes?

- Es tu boda y tú eres él que decide, si esto te hace feliz a ti, créeme yo soy feliz.

- Gracias Hermione.

- Gracias a ti Harry, por permitirme ser parte de esto.

Caminaron fuera de la habitación, Ginny Weasley los esperaba frente a la puerta del gran salón, iba con un vestido rojo muy similar al de Hermione, lo miraba expectante - ¿Listo Harry? – la pelirroja le regalo una dulce sonrisa.

- Nuca estuve más listo – Hermione conjuro un hechizo y las puertas se abrieron de par en par dejando ver el gran salón del Wingardium Restaurant, el primer restaurante de New York Mágico.

El techo había sido encantado para emular el cielo estrellado con la imponente luna observándolos, la habitación dividida en tres áreas, una a cada lado donde se ubicaban las sillas para los invitados y un sector libre al medio donde una enorme alfombra roja se extendía. Ginny le tendió un ramo de Sakuras a Harry, este las tomo, respiro honro y miro hacia el final del pasillo. Draco lo esperaba vestido de traje negro noche iluminado levemente por la luna, exactamente como la noche que el moreno se diera cuenta por primera vez que lo amaba. A su lado su Lucius lo observaba y en el otro extremo Ron, Zabini y Nott vestidos con trajes grises le sonreían animándolo.

Dio un paso al frente y la música empezó a sonar, no era la clásica marcha nupcial porque no lo había querido así, era la canción que él y Draco habían elegido tras su locura de amor.

It's a beautiful night,

We're looking for something dumb to do

Hey baby

I think I want to marry you

Hermione y Ginny caminaron a su lado al tiempo que de sus varitas hacían aparecer lazos rojos que bailaban al son de la música. Sonrió al notar como Carly y su grupo de danza pasaba a su lado; había tenido que mentirles diciéndoles que todo lo mágico de allí eran solo efectos especiales.

Is it the look in your eyes?

Or is it these dancing juice?

Who cares baby

I think I wanna marry you

Resulto que su amiga Newyorkina era estudiante de danza y se ofreció a hacer una coreografía con su clase alrededor del moreno mientras él caminaba hacia el altar.

Well I know this little chapel on the boulevard we can go

No one will know

Oh come on girl

Todo era hermoso, todo era perfecto, glamoroso como Draco lo merecía y sencillo y lleno de amor como él mismo lo deseaba.

Who cares if we're trashed got a pocket full of cash we can blow

Shots of patron

And it's on girl

Al continuar con su caminar todos los presentes se iban parando, vio a Fleur saludarle, a Hagrid con un pañuelo sollozando de la emoción, la señora Weasley vocalizaba que se veía hermoso, el Sr. Diggory también había asistido, se le veía contento y la alzaba un dedo en señal de que todo estaba espléndido.

Don't say no, no, no, no-no

Just say yeah, yeah, yeah, yeah-yeah

And we'll go, go, go, go-go

If you're ready, like I'm ready

El camino se hacía cada vez más corto… Minerva, su amada profesora de transformaciones susurro un - bien hecho Potter – Neville le regalo una sonrisa al tiempo que su abuela le saludaba con la mano.

Cause it's a beautiful night

We're looking for something dumb to do

Hey baby

I think I wanna marry you

Luna Lovegood se encontraba cerca de Seamus, parecía bastante entretenida en observar la luna y Dean Thomas coqueteaba descaradamente con Rominda Gregory, una empleada de la editorial de Draco.

Is it the look in your eyes?

Or is it the dancing juice?

Who cares baby

I think I wanna marry you

De algún modo poco creíble a sus ojos, logro llegar al final del camino, fue entonces cuando noto a Narcissa Malfoy sentada en la primera fila, lo miraba maternalmente e incluso noto como una lagrima surcaba su mejilla, esa mujer era un autentico misterio para él… no la odiaba, le agradecía el haberle dado la vida a su prometido y haber salvado la suya propia.

I'll go get a ring let the choir bells sing like oooh

So what you wanna do?

Let's just run girl

If we wake up and you wanna break up that's cool

No, I won't blame you

It was fun girl

- Hacia nuestra última aventura – Draco le extendió el brazo y el moreno lo tomo mecánicamente. Hermione y Ginny fueron a pararse junto a Ronald y los demás.

- Sé que cuidaras bien de él Potter – Lucius se acerco y por primera vez abrazo a alguien que no fuera un Malfoy – cuando nos necesiten ahí estaremos.

- Gracias Lucius – fue lo único que alcanzo a decir, al tiempo que Draco lo guiaba a través de los últimos cuatro peldaños que lo separaban de dar el sí final.

Don't say no, no, no, no-no

Just say yeah, yeah, yeah, yeah-yeah

And we'll go, go, go, go-go

If you're ready, like I'm ready

Se pararon frente a frente como aquella noche en la capilla, Draco tomo sus manos, ambos lucían sus alianzas doradas. Habían jurado no quitárselas nunca y el rubio había prometido comprar nuevos aros solo para aquella ocasión.

Cause it's a beautiful night,

We're looking for something dumb to do

Hey baby

I think I wanna marry you.

- Esto ya lo hemos hecho antes - empezó a hablar Draco dejando a todos con la boca semi abierta y logrando que el moreno riera – solo tú y yo entendemos a que me refiero…

- No me digan que… - Blaise iba a intervenir pero su esposo le susurro algo al oído que ahogo cualquier protesta.

Draco continuo con el rito matrimonial de una manera menos personal que la que tuvieran en la capilla pero con el mismo sentimiento, Harry correspondía con sus líneas y fue Lucius Malfoy quien colocándose en medio pronuncio - Por el poder de Merlín, los declaro esposos, Draco finalmente puedes besar a tu novio.

Is it the look in your eyes?

Or is it this dancing juice?

Who cares baby,

I think I wanna marry you.

Antes que el moreno pudiera procesar las palabras dichas por su suegro, Draco ya se había abalanzado sobre él y lo devoraba a besos, sus amigos lanzaron hechizos de fuegos artificiales y la sala se lleno de aplausos y vitoreó.

- ¡Draco la etiqueta! – Lucius llamo la atención el rubio que seguía besando a su esposo - ¡Por Merlín Draco espera a la luna de miel!

El rubio soltó levemente al moreno y frunciendo el ceño miro a su progenitor – he esperado bastante ya para poder hacer esto… así que padre me importa muy poco la etiqueta – antes que el Malfoy mayor pudiera protestar Draco había vuelto a atrapar los labios de su amado.

Just say I do,

Tell me right now baby,

Tell me right now baby, baby

Just say I do

Tell me right now baby,

Tell me right now baby, baby

Harry soltó el agarre una vez sus pulmones no pudieron soportar más y aunque el rubio gruño con frustración, el moreno le susurro – salgamos de aquí… quiero hacerte mío – nada más decir aquello Draco lo tomo de la mano e intentando mantener la compostura guió a Harry hasta la salida donde su moto los esperaba.

Oh it's a beautiful night

We're looking for something dumb to do

Hey baby

I think I wanna marry you

- Podían haber usado una limosina o una carroza – comentaba con frustración Blaise a una sonriente castaña – pero una moto ¡Draco está loco!

- Supongo que debe tener un significado especial para ese par… sino mira lo contento que Harry se ve agarrando su espalda.

- Prometeme que cuando ese futuro sobrino o sobrina que me darás se case, no permitiremos que sea una moto

- Prometido

Is it the look in your eyes?

Or is it this dancing juice?

Who cares baby

I think I wanna marry you.

- Entonces Sr. Harry Potter Malfoy ¿cuál será nuestro próximo destino? – Draco lo miro divertido al tiempo que encendía el vehículo.

- Si mal no recuerdo Nott nos regaló un viaje a las Bahamas…

- Entonces, vamos allá – la motocicleta arrancó elevándose por el aire al tiempo que los presentes los despedían con las manos alzadas. Harry recordó que no había lanzado el ramo por lo que sin mirar lo arrojo.

No interesaba quien lo hubiera cogido, lo único importante a partir de ese momento eran ellos dos.

- Te amo Draco – el moreno hundió la cabeza sobre su espalda.

- Yo también Harry, yo también.

FIN


Notas de la Autora:

Y con este pequeño capítulo doy por cerrado un fanfic que disfrute escribiendo, disculpen si hubieron inconsistencias o faltas ortográficas. Aún estoy en proceso de aprendizaje y no tengo una beta (se busca)

Espero de corazón que les halla gustado y nada más que decir... realmente estoy muy emocionada por finalmente haber conseguido un final que me guste.

¡Qué la magia de la navidad llene sus hogares!

Un fuerte abrazo

DulceMinina