Capítulo 19 "La Cita"

- Ya sabes que si necesitas algo, cualquier cosa, no dudes en llamarme... además puede que no tarde mucho en venir a veros de nuevo.- Le había dicho Luna guiñándole un ojo, desviando después su mirada hacia Artemis. Su nuevo novio. La despedida del día siguiente había sido un poco menos dolorosa que la de Madrid. Al menos en esta, le había dado tiempo suficiente de despedirse de todos sus amigos.

Desde aquel entonces, ya había transcurrido una semana y había llegado el día que tanto le había estado preocupando a Usagi; la cita con Haruka. Luna le había aconsejado que lo mejor era dejarse llevar y ser una misma. Darse la oportunidad de conocerse de manera natural. Pues según ella era la única manera de saber si había esa química especial entre los dos. Sin embargo, Usagi sentía que no era justo para Haruka. Pues no sabía si realmente podría llegar a gustarle de esa manera. ¿Y si él intentaba algo más durante la cita y ella no quería? ¿Cómo se sentiría su amigo al verse rechazado? ¿Se enfadaría con ella? - Basta Usagi, Haruka no es de esos.- Se dijo reprendiéndose a si misma.

- ¿No soy de que?- Preguntó el susodicho bajando las escaleras de la casa. Habían quedado a las seis en punto de la tarde en el recibidor. El resto del grupo se habían ido al centro comercial hacia media hora. Cuando les dijeron a ambos de ir con ellos, Haruka no se lo pensó dos veces; "No podemos, Usagi y yo tenemos una cita". Sus palabras habían caído como un balde de agua fría sobre Mamoru. "¿Una cita?" Había inquirido él mirando intensamente a Usagi, quien no pudo evitar apartar la mirada.

- ¿Eh? ¿hay alguien ahí? Tierra llamando a Usagi...- Canturreó Haruka al percatarse que su amiga se había quedado sumida en sus pensamientos. Ya que aún no conseguía deshacerse de la imagen de aquellos par de ojos zafiro clavándose en ella. ¿Se habrá puesto celoso? ¿Enfadado quizás?- ¡Usagi!- Usagi dio un respingón y se giró hacia Haruka.- ¡Por Dios Haruka que susto! ¡No te he oído llegar!- Exclamó con la mano en el corazón tras el micro-infarto que le había dado.

- Oye... ¿Estás seguro de querer salir conmigo? Todavía estás a tiempo...- Comentó nervioso Haruka. No quería que Usagi se tomara aquella cita como una obligación. Realmente deseaba que ella quisiera pasar tiempo a solas con él, como él lo quería con ella.- Claro que sí Haruka... solo me quedé pensando en mis cosas. Ya sabes, las nuevas canciones... y eso.- Aclaró rápidamente para no hacerle sentir mal. Por una parte era cierto, las nuevas canciones y los nuevos retoques a las antiguas los habían llevado de cabeza los últimos días. La discográfica les estaba metiendo mucha caña en el trabajo y no podían cometer ningún fallo. Incluso ya les habían anunciado la fecha de su debut al público; el 3 de Septiembre.

- ¡No me lo recuerdes! ¡No hay día que no me de un infarto de tanto estrés!- Se quejó Haruka como un niño pequeño y Usagi comenzó a reírse por su reacción.- aah... eso está mejor señorita. Ahora empecemos nuestra cita.- Le dijo besándole el dorso de la mano como si fuera un príncipe azul. Además se había vestido para la ocasión. Había dejado atrás su estilo rock-hippie, incluso a veces un poco perroflauta, para dar lugar a un Haruka más elegante. Llevaba unos pantalones grises de vestir con una camiseta azul marina. Su pelo pulcramente peinado y con un afeitado impoluto. Hasta su colonia la había cambiado.

Por otro lado, Usagi se había decantado también por un conjunto más dulce y refinado a lo que llevaba últimamente. Rescatando así de su maleta un vestido de color rosa palo que se anudaba a su cuello y se ajustaba a sus curvas delicadamente hasta su cintura. De donde salía una falda voluminosa de sirena. Es decir, con el corte más corto por delante que por detrás. Su pelo estaba recogido con dos trenzas francesas que acababan en un pequeño moño en su nuca. Se había pintado lo más natural posible. Remarcando especialmente sus largas pestañas con el rimel y sus labios carnosos con un carmín tirando a granate.

- ¿Y dónde tienes pensado llevarme?- Interrogó Usagi cuando se subieron al coche de Haruka. Pues el susodicho había sido muy críptico con todo lo que se refería a la cita. Tan solo le había dicho que se arreglara como si fuera a ir a un evento importante.- ¡Ahora lo verás! ¡Es una sorpresa!- Dijo haciéndose el misterioso y poniendo en marcha el coche hacia su destino.

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- ¡El Rey León! ¿Me estás diciendo que vamos a ir a ver el musical del Rey León?- Dijo conmocionada Usagi cuando estaban delante de la puerta. El musical estaba de gira en toda España y Usagi había comentado, de pasada un día, que le hacía ilusión ir a verlo porque era una de sus películas favoritas. Miró a Haruka sofocada, debía reconocer que había sido muy detallista por su parte acordarse de aquello. Haruka sin embargo, le sonrió de oreja a oreja como si hubiera ganada un enorme premio. Había logrado lo que quería; impresionar a Usagi. E iba ha hacer todo lo posible por llegar a su corazón.

- ¡Exacto! ¡Y ni más ni menos que en primera fila!- Exclamó orgulloso enseñándole las entradas.- ¡Haruka! ¡¿Pero te has vuelto loco?! ¡Te habrán valido un dineral!- Le reprendió Usagi frunciendo el ceño. No le gustaba que se hubiera gastado tanto dinero en ella.- Tranquila... lo he hecho con gusto, ¿Vamos?- Le ofreció su brazo para entrar y sin más remedio Usagi tuvo que aceptar.

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En otra parte de Barcelona. Shingo, Artemis y Mamoru pasaban una agradable tarde en el centro comercial. Bueno, agradable para "casi" todos.- ¿Podrías quitar por un segundo esa cara de estreñido?- Inquirió Artemis poniendo los ojos en blanco al escuchar resoplar por enésima vez a Mamoru en su asiento. Habían parado a tomarse un par de cañas antes de seguir mirando instrumentos. Pues era por lo que realmente habían ido a parar allí.- Es cierto, es como si te hubieran metido un palo en el culo desde que salimos de casa.- Añadió Shingo riéndose, pero pronto paró de reírse al encontrarse con la mirada gélida de Mamoru.

- Basta Mamoru, si sigues así Shingo y yo nos vamos y te dejamos aquí.- Le advirtió Artemis que ya empezaba a cansarse del humor de perros que se gastaba su amigo ese día.- Tenéis razón, lo siento.- Aminoró Mamoru su frustración. Pues en el fondo sabía que les estaba haciendo pagar su enfado con ellos. ¿Pero porque se sentía tan furioso? ¿Por qué le molestaba tanto que Haruka saliera con Usagi? ¿Acaso no le había advertido él que intentaría algo con ella? Pero aún a pesar de eso, le había dolido verlos juntos. Por algún motivo, había asumido que Usagi no aceptaría una cita con Haruka y la verdad le había explotado en la cara.

- ¿Es que te ha pasado algo?- Preguntó Shingo mostrando un poco de preocupación por su amigo. Sabía que a veces Mamoru podía tener una personalidad fuerte, pero hoy se salía de lo normal.- Nada Shingo, es que tengo un mal día.- Zanjó Mamoru sin querer entrar en detalles. Artemis alzó una de sus cejas con mirada incrédula. Él sabía perfectamente lo que le pasaba a su amigo en cuanto Haruka soltó la bomba de la cita con Usagi. Realmente podía rememorar como la cara se le había descompuesto en ese preciso instante.- Eso "nada", se ha levantado con el pie izquierdo.- Shingo siempre era bastante despistado para captar este tipo de cosas y no se percató del tono irónico de Artemis. Se encogió de hombros y le dio otro trago a su cerveza.

- Voy al aseo.- Anunció Mamoru dejando a sus amigos a solas. Necesitaba un minuto para pensar. Cuando estuvo solo sacó su móvil finalmente y revisó las conexiones que habían en el chat. Usagi no estaba conectada. ¿Y si le enviaba un mensaje?... solo para saber como estaba...o quizás eso sería demasiado extraño. Entonces una idea se le cruzó por la cabeza y escribió rápidamente. Después de revisar el mensaje una y otra vez le dio a enviar.

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Cuando salieron del musical eran casi las nueve de la noche. Usagi y Haruka habían disfrutado del espectáculo como unos niños. Hasta se les había saltado alguna que otra lagrimilla.- ¡Ha sido genial!- Vociferó en éxtasis Usagi sin salir de la emoción.- ¡¿Y el vestuario?! ¡Era una pasada!- Agregó Haruka igual de emocionado. La cita estaba hiendo viento empopa, o al menos esa era la sensación que tenía Haruka.

- Y ahora madame... tengo el honor de invitarla a cenar.- Le dijo haciéndole una reverencia con acento francés.- ¿Y a dónde me va a llevar esta vez?- Preguntó Usagi siguiéndole el juego a Haruka. Trataba dejarse llevar, tal y como le había dicho Luna.- ¡Eso es otra sorpresa más!

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Al llegar a casa los tres se dieron cuenta de que "la parejita" todavía no habían llegado de su "cita". A Shingo no pareció importarle mucho. Pero Artemis miró de reojo a Mamoru. Sabía que si no le hacia hablar, terminaría explotando.- ¿Quieres tomarte la última conmigo?- Le ofreció a su amigo. Pues tenía cara de necesitarlo.- Sí claro...- Aceptó con desgana y ambos se fueron hacia la cocina. Shingo subió a su habitación para probar sus nuevos "juguetitos" de música.

- Cuéntame... ¿Cómo lo llevas?- Interrogó Artemis sacando dos latas de cerveza de la nevera. Mamoru primero miró por última vez el móvil, donde no le había llegado ningún mensaje nuevo, y levantó la cabeza para mirar a Artemis a la cara.- ¿A qué te refieres?- Dijo haciéndose el loco.- Venga... ¿En serio?- Mamoru suspiró al oír a Artemis y se rindió finalmente. A su mejor amigo no podía mentirle. Además al maldito no se le escapaba ni una, se conocían demasiado bien.

- ¿La verdad? Pensaba que no me afectaría tanto.- Confesó todavía dolido.- Mamoru... ¿Y qué te pensabas que iba a pasar? Haruka te dijo claro que iría a por Usagi.- Respondió Artemis, el único al que Mamoru le había contado "el trato" entre Haruka y él.- Lo sé, y lo peor es que tampoco puedo enfadarme por eso... es solo que me pone furioso.- Reconoció mirando a algún punto en el aire mientras apretaba las manos en un puño.- Ya, eso de donde yo vengo se llaman CELOS. Yo de ti intentaría acercarme más a Usagi. Si tanto te gusta, claro...- Aconsejó Artemis tomando un trago de la lata.

- Pero todavía es demasiado pronto, hace un par de meses pasó lo de Beryl y...- Su amigo le interrumpió antes de que siguiera mencionando a aquella bruja.- Alto, alto, alto... Esa historia ya es agua pasada. No estás atado a nada ni a nadie, puedes hacer lo que quieras. ¿Qué tanto respeto por guardar un estúpido duelo por un ex?- Mamoru iba a contestarle pero Artemis continuó hablando.- ¡En serio Mamoru! ¡Abre los ojos! ¡Como si ella te hubiera respetado en algún momento cuando se estaba tirando a Rubeus! ¡Tío piénsalo! ¿De verdad vas a dejar que te ganen a Usagi por eso?

Las palabras de Artemis habían sido como dagas clavándose en el pecho de Mamoru. Pero es que la verdad, a veces dolía oírla. No obstante, si el propio Artemis le estaba diciendo todo aquello era porque necesitaba reaccionar de una vez por todas.- ¡No! ¡Claro que no!- Respondió con frustración.- ¿Entonces que vas ha hacer?- Le retó Artemis.- Lo que debía de haber hecho desde un principio...- Sus labios se volvieron en una sonrisa torcida.-Conquistar a Usagi.- Dijo con determinación y se bebió de una sola vez la lata de cerveza.

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El lugar al que había llevado a cenar a Usagi se llamaba "L'amore". Un exquisito y romántico restaurante francés. Usagi estaba envuelta en una nube por todos aquellos lujos a su alrededor. Haruka realmente sabía como hace sentir a una mujer como una auténtica princesa.

"L'amore" estaba situado en el último piso de uno de los edificios más altos de Barcelona. Desde donde ofrecía una majestuosa panorámica de toda la ciudad iluminada en la noche. Por ello, todas las paredes que daban al exterior eran de cristal. Una simpática camarera les acompañó hasta su mesa. Una zona privada al lado de la pared de cristal.- Haruka... todo esto está siendo increíble ¿Cómo has encontrado este sitio?- Quiso saber Usagi que aún seguía admirando cada detalle que había a su alrededor.- Mis padres me llevaban aquí cuando era pequeño. Nunca fueron de gustos baratos.- Añadió esto último con una mueca al recordarlos. Su relación con ellos nunca había sido mala, pero con el tema de la música se había crispado con los años.

- Bueno... al menos te llevaban a sitios chulos. Los míos a lo único que me llevaban como algo "especial" era a la taberna de Pepe.- Ambos se rieron y pasaron a curiosear el menú de la carta. Unos minutos después, la camarera se acercó y anotó su pedido.

Tras marcharse volvieron a su conversación.- En serio, una vez mi padre me regaló por mi séptimo cumpleaños; Ver el nacimiento de un caballo.- Haruka soltó una risotada por las caras que hacia Usagi al contarlo.- ¡Lo único que quería era una muñeca! ¡Solo tenía siete años!- Se quejó intentando apartar la imagen de su mente.- ¡Pero mira el lado positivo! ¿Cuántas personas de aquí habrán tenido el honor de ver el parto de una yegua en directo?- Usagi se unió a las risas de su amigo. Aquella experiencia siempre que la contaba le resultaba más surrealista. Solo a su padre se le ocurriría regalarle algo así. Entonces no pudo evitar suspirar por Kenji.

- ¿Les echas de menos verdad?- Preguntó Haruka una vez les sirvieron sus platos.- Hay días más que otros pero... sí, por supuesto. Al fin y al cabo son mis padres.- Explicó Usagi. Hacia tiempo que no hablaba de ellos. Les había llamado durante este tiempo pero su madre se negaba a cogerle el teléfono. Tan solo había conseguido contactar con su padre, y había sido a escondidas de Ikuko. - Estoy seguro, que con el tiempo... ellos entenderán tu decisión.- Comentó Haruka para infundarle ánimos.- Gracias, yo también lo espero...- Dijo volviendo a suspirar.-... Por suerte os tengo a vosotros.- Miró a su amigo con una sonrisa dulce. Esperaba que aceptar esa cita no fuese un error.- Brindo por eso.- Dijo de repente Haruka levantando su copa de vino blanco. Usagi le imitó y chocaron suavemente el cristal con un "Chin Chin".

- Basta de hablar de mí, ¿Qué hay sobre ti?- Haruka se quedó pensativo ante la pregunta de Usagi, hasta que algo le vino a la mente.- Te ofrezco 10 preguntas.- Dijo sonriente.- ¿Qué?- Inquirió Usagi desconcertada.- Tú me haces diez preguntas sobre lo que tú quieras saber... pero después me toca a mí.- Explicó divertido por el juego que acababa de inventarse.- De acuerdo, ¡me gusta la idea!.

Las primeras preguntas fueron sencillas como; ¿Cuál es tu color favorito?, ¿Dónde te gustaría viajar?, ¿Cuál es tu comida favorita?... etc. Pero estaban llegando ya al postre cuando Usagi aprovechó sus últimas tres preguntas para entrar en terreno movedizo.- ¿Cuándo empecé a gustarte?- Había sido tan directa que hasta ella misma se había sonrojado al decirla en voz alta.- Cuando te hicimos la prueba. Ahí fue cuando dije... esta chica tiene algo... y luego simplemente por tu forma de ser me fuiste "enganchando" más a ti.- Dijo medio bromeando, medio en serio. Usagi se puso todavía más roja.- ¿Y porqué esperaste tanto para decírmelo?- Haruka se removió nervioso en su asiento. Pues esa respuesta implicaba a Mamoru y no sabía si hacia bien en nombrarlo.- ¿Y?- Demandó todavía más curiosa por el silencio.

- Pensaba que te gustaba Mamoru.- Respondió encogiéndose de hombros.- Y...si era así, no quería meterme en medio... pero...- El interés de Usagi había aumentado y ahora quería saber más.- ¿Pero qué?- Se acercó inconscientemente a Haruka, no quería perderse ni una sola palabra.- Pero vi que él no te prestaba atención, y decidí lanzarme.- Terminó expectante a la reacción de su compañera. Ella volvió a su asiento con mirada pensativa. "Él no te prestaba atención". Había dicho Haruka. Por alguna razón sus palabras le pusieron triste.- Bueno te queda una, es la última así que piénsatela bien ¿Eh?- Carraspeó para devolver su mente al restaurante con él.- Prefiero reservármela para luego. No quiero desaprovecharla.- Contestó guiñándole un ojo a su amigo mientras le daba un bocado a su brownie de chocolate.

Antes de irse, Usagi fue un momento al baño y de casualidad revisó la pantalla de su móvil. Tenía un mensaje de Mamoru. La noticia le aceleraba el corazón y desbloqueó rápidamente el aparato.

Mamoru: "Hola, espero que os lo estéis pasando bien. Acuérdate de que mañana tenemos que ensayar los coros en la sala A012 no en la A003."

La decepción inundó a Usagi. Tan solo era para recordarle el cambio de sala. Pero bueno ¿Qué se esperaba? Como bien había dicho Haruka; Mamoru no le prestaba atención. En un arrebato de cólera guardó el móvil sin tan si quiera responderle y se dirigió nuevamente al encuentro de su cita. Quien le esperaba ya en la puerta con los abrigos preparados.

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Habían aparcado un poco lejos de la casa, así que habían aprovecha para dar un pequeño paseo. Haruka le había estado haciendo durante el camino de regreso las "10 preguntas" a Usagi. Las cuales, igual que ella, habían sido cosas sobre sus gustos e intereses.

-Está bien me quedan solo tres preguntas.- Anunció Haruka fingiendo una sonrisa malvada.- ¡Suéltalo ya!- Exclamó en una carcajada Usagi. Con su amigo era inevitable no reírse.- ¿Por qué aceptaste esta cita?- El rostro de Haruka se tornó un poco más serio y se quedó observando atentamente a Usagi.- Mmm... creo que me gustó que te arriesgarás a pedírmelo a pesar de lo nervioso que se te veía.- Mencionó Usagi entre risas.- ¡Ja! ¡Ya veo!.-

Se estaban acercando a la casa. Así que Haruka sabía que tenía que aprovechar al máximo los últimos minutos de la cita.- Penúltima pregunta... chan chaan chaaan- Usagi puso los ojos en blanco por el ridículo dramatismo que le estaba dando su amigo.- ¿Me darías un beso?- La pregunta le pilló desprevenida.- ¿Qué tipo de beso?- Preguntó avergonzada.- De los que explicó Shiro la semana pasada, por ejemplo...- Dijo tanteando el terreno. Usagi sonrió al recordar la explicación de su amigo jugando al "Yo nunca" pero rápidamente se le borró la sonrisa al recordar lo que vino después.

- Te daré un beso, pero no de ese tipo.- Le respondió sacándole la lengua como una niña pequeña.- ¡Qué se le va ha hacer!- Haruka puso la mejilla y cuando Usagi fue a darle un beso giró en el último segundo consiguiéndole robar un pico.- ¡Ja! ¡Lo conseguí!- Victoreó gritando a los cuatro vientos.- ¡Tramposo! ¿Cómo pudiste hacerme eso?- Protestó Usagi colorada como un tomate y dándole una colleja.- ¡Me da igual! ¡Para mí mereció la pena!- Gritó con una sonrisa de oreja a oreja.- Eres peor que un niño, venga entremos ya... quiero irme a dormir.- Dijo molesta Usagi. No le había gustado que le robara un beso.

- ¡Espera! Aún me falta una última pregunta.- Rogó Haruka. Usagi rodó los ojos y le miró ceñuda.- ¿Qué quieres saber?- Interrogó menos amable que antes, pero Haruka no se tomó en serio su enfado.- Usagi... ¿Te gusta Mamoru?

Continuará ...

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-Comentarios De la Autora-

¡Hola amigos-as "Frikilectores"! ¿Os ha gustado la cita? Yo soy más de Mamoru-Usagi pero debo reconocer que Haruka es un buen rival para hacer temblar un poquito a Mamoru jejeje ¡Estoy deseando leer vuestras opiniones al respecto!

En el próximo capítulo Mamoru tendrá un cambio de actitud que no pasará desapercibida tanto por Usagi como Haruka, lo que hará caldear el ambiente entre ellos... Por otro lado, un revelador artículo podría tambalear al grupo y su futuro como estrellas de la música!

*Pista: El próximo capítulo se llama "Celos"

¡Un gran saludo desde el otro lado de la pantalla de parte de otra Frikilectora!

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Y ya sabéis:

*También podéis visitar mi blog donde he comenzado mi primera novela online titulada "El Poder de Kinich" en:

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¡HASTA EL PRÓXIMO CAPÍTULO!