Capítulo 7 –La hidroeléctrica
Ethan de a poco comenzaba a recuperarse, con la vista de a poco aclarándose. Su cabeza le dolía muchísimo, un ardor le dolía en el brazo izquierdo, y aun sentía un chirrido en su cabeza que lo molestaba a tal punto de hacerle entrecerrar los ojos. El clima no ayudaba: el piso que de apoco se tapaba de blanco marcaba el inicio de invierno, y el frío ya atravesaba su chaqueta y polera.
Paulatinamente enfocó la vista, hasta poder ver algo a su alrededor; el suelo estaba mojado, y el viento le daba en la cara. Finalmente abrió los ojos para ver a Dom y John peleando a unos metros de él, entre insultos y gritos. Vio hacia el lado, y vio a Liz y Julie, empezando a recordar lo que había pasado: Julie estaba herida, y por lo que veía desde donde estaba, Liz estaba tratando su herida. Debió de haber terminado, pues ella se puso de pie, sólo para ir a intentar separar a Dom y John. Fue cuando Dom la empujó para hacerla caer al suelo que reaccionó.
-¡Déjala! –le gritó, para abalanzarse a él, alejándolo de Liz, tomarlo por el cuello de su camisa y empujarlo contra un tronco
Entonces quedó quieto y mudo, porque recordó lo que había pasado. Dom lo veía con una ira insospechada, llena de heridas, con sus caras separadas sólo por centímetros, mezclada con terror, pero no hacia él; sabía el motivo, y no pudo sino soltarlo y sólo soportar mirarlo a los ojos por un par de segundos. Miró a John, quien también mostraba heridas y lo que serían en unos minutos varios moretones, y volteó la cara para ver a Julie, quien ya se había puesto de pie. Dom corrió hacia ella y la abrazó.
Habían sido emboscados: habían perdido el auto, la comida, las mochilas, y sólo habían quedado con cuatro pistolas. John había alcanzado a advertir que iban a lanzar una bomba molotov al auto tras ver la luz producida por el fuego detrás de una roca, y eso los había salvado de no morir quemados, pero tras eso aparecieron por todas partes, siendo demasiados y estando ellos sin armas más allá de las puestas. Habían tenido que huir y habían escapado apenas tras lanzarse a un rio cercano. Ethan se había golpeado con una roca y había perdido el conocimiento.
El reflejo ante los recuerdos fue inmediato y se dirigió donde Liz para revisar su torso; su polera tenía el agujero de la bala que la había atravesado, pero justo debajo el chaleco mostraba que había detenido la bala. Mientras huían, Ethan por un instante tuvo la sangre helada al ver a Liz caer por un impacto de bala. Pese a que los perseguían sólo a unos cuántos metros, con disparos constantes, detuvo su marcha y volvió por ella, llevándola en brazos, recibiendo una bala en el antebrazo izquierdo; se recuperó y llevó a Liz en su hombro derecho. Viéndolo en retrospectiva así no habría durado mucho, pero a los pocos segundos de hacer eso se habían encontrado con el rio.
El ambiente se había calmado de alguna forma, aunque tampoco estaba en paz. Vio a John, quien estaba sentado en el suelo; esa imagen podría haber sido triste, pues Dom estaba con Julie y él con Liz, pero John no mostraba expresión alguna que diera a entender que sentía que, de cierta forma, estuviera solo ahí, y la verdad es que no se sentía así. La pelea, los golpes; sabía qué pasaba por su cabeza.
Días antes, John había sugerido un desvío de la vía directa, para visitar a un amigo que antes había sido un Luciérnaga, Tommy. Tommy era justamente el hermano menor de la persona que transportaba a la niña a Salt Lake City, y quería confirmar que ambos estuvieran bien y en camino; si Tommy había mantenido sus contactos, en el peor de los casos: si su hermano hubiese muerto, lo sabría. Así habían cambiado ligeramente el rumbo, para ir a Jackson County. Eventualmente todos habían sabido de la niña inmune, por boca de Ethan y John a la vez, Liz se había emocionado bastante con la revelación; Dom y Julie quedaron estupefactos por unos segundos.
Pasaron el resto del día caminando, evitando el terreno en donde habían sido emboscados; era obvio que nada valioso había quedado sin ser saqueado, y lo que hubiese quedado no valía el arriesgar la vida al volver. Pasaron todo el día sin comer, y sólo al siguiente, cuando ya la distancia a los cazadores era demasiado grande para que cualquier sonido los alertara, Julie logró cazar un ciervo con una pistola; no tenía su arco, ni mucho menos el rifle. Parecía como si hubiesen retrocedido meses, o al menos eso le parecía a Ethan, tomando en cuenta además cierto nivel de tensión hasta en lo más cotidiano.
Ya al tercer día estaban hambrientos, sedientos, cansados, estresados, y la nieve ya cubriendo todo el suelo les mostraba que sus ropas ya no eran aptas para esas temperaturas. Hacía mucho tiempo que Ethan no se sentía así de vulnerable, de hecho no podía recordar la última vez. Si bien tenía a todo su grupo, era también verdad que todos estaban como él. Por las noches dormían más juntos para ver si podían retener calor, acurrucándose en el suelo fingiendo que eso era cómodo, engañando a sus mentes para poder conciliar el sueño.
Fue entonces que recorriendo la orilla de un río notaron una gran planta sobre una cascada: era una hidroeléctrica. El tono gastado y el óxido les hacían ver que estaba abandonada, así que siguieron el paso. Eventualmente llegaron a la entrada del complejo, notando dos válvulas que formaban un pequeño puente por el cual podían cruzar. Siguieron el paso, subiendo por unas escaleras, hasta que llegaron a la entrada principal de la planta. Era grande, con torres a cada lado. Vieron hacia los lados, notando que no había otro camino sino atravesándola.
-Quizá encontremos cosas dentro –comentó Ethan, intentando convencer a los demás de entrar
No obstante tras decir eso tres personas aparecieron detrás de ellos, apuntándoles con rifles; pudieron haberse defendido, pero notaron que inmediatamente de las torres aparecieron más personas. Estaban nuevamente rodeados y superados en número y equipo. Vio hacia los lados, y notó que todos habían entendido que no tenían oportunidad, por lo cual bajaron sus armas cuando una fuerte voz femenina proveniente de una de las torres lo ordenó.
No podía acabar así, pero tampoco podían huir, y tampoco él podía huir y dejarlos solos.
No, no era sobre ellos.
Era sobre Liz. Aunque la tomase de la mano y corriera los alcanzarían.
Esperaría, no había otra opción.
Pero todo eso acabó cuando John habló.
-¿Tommy? ¿Eres tú?
Uno de los hombres de una de las torres entonces vio suspicaz a John, pero sólo durante unos segundos, para luego dar paso a una sonrisa que lo alivió inmediatamente.
Era él.
Todos bajaron las armas, y pronto el ambiente cambió completamente; Tommy abrió la puerta y fue directo donde John para darle la mano junto a un breve abrazo; se debían conocer de años. Salieron más personas de la puerta, entre ellos la mujer que había hablado previamente.
-Él es John –le dijo Tommy –cuando era un Luciérnaga me salvó el trasero en más una ocasión, de no haber sido por él habría varias historias que no tendría para contar
-Buenos días… John, mi nombre es María –respondió la mujer, mostrando una expresión relajada, en contraste con cómo había sido hacía sólo unos segundos –supongo debo agradecerle, ya que gracias a usted su amigo vivió lo suficiente como para conocerme
-¿Eh? ¿Son…? –preguntó John, indicando con el dedo, oscilando entre Tommy y María
Era extraño a más no poder, tanto para Ethan como para el resto del grupo: ver a John actuar de esa forma, pero en el fondo no hizo sino tranquilizarlos más todavía; estaban en confianza.
-Mierda… -dijo Ethan, tras un largo suspiro –agradezco haberte rescatado…
Fue entonces que María los invitó a pasar a la planta; de un momento a otro se hallaron en una pequeña aldea poblada de varias personas; había caballos, animales de granja, adaptando la vida a un lugar así.
-¿Increíble, no? –Comentó Tommy, obviamente a John –llevamos acá un par de semanas y mira todo lo que hemos hecho
-¿Qué los trae por acá? –preguntó María, aunque con tono amistoso
-Eso… quisiera hablarlo en privado con Tommy
María vio a Tommy, pero perdió interés al poco tiempo, para dejarlos ir. Se vieron todos ahí, el uno al otro, y se dividieron.
-Ve con John, Tommy –le indicó María –yo me quedaré con los huéspedes... y ustedes, entren también, si no se quieren congelar
Fue al entrar que todos quedaron atónitos; primero vieron varias luces encendidas dentro del complejo, iluminando los pasillos, pero cuando vieron a varios niños viendo una película en un televisor notaron el detalle, e hicieron las correspondientes relaciones.
-Tommy, ¿esta planta…? –preguntó John inmediatamente
-Exacto… la mejor sorpresa para el final; tenemos electricidad… revivimos la planta hace unas semanas, y eso junto al pequeño ecosistema que tenemos acá nos da un pequeño mundo auto sustentable en el que vivir
Fue el último detalle el que despertó en Ethan un recuerdo de no hace mucho; ya había oído esa idea. Vio a Tommy y se preguntó si su visión de la humanidad era la misma que la de Nathaniel, después de todo ambos habían llegado a la misma conclusión: armarse en un refugio y olvidarse de que había un mundo ahí afuera. No obstante al menos ya sabía que nadie se quedaría ahí, aunque por un momento dudó de si eso era bueno o malo, en especial con Dom. Pero no hubo oportunidad para discutirlo entre ellos, pues María fue quien empezó a hablar.
-Y ahora que estamos sin los dos Luciérnagas… ¿Qué los trae por acá?
Se vieron los unos a los otros, recordando las palabras de John, pero Ethan fue quien empezó.
-Vamos a ver a los Luciérnagas… a unirnos a ellos, así que vamos a su encuentro
-Mi marido los dejó hace ya tiempo, pero supongo que siempre estarán luchando, al menos hasta que hallen la cura
Ethan se preguntó hasta dónde sabía Tommy, y si María sabría algo aun si así era, pero prefirió guardar silencio respecto a la niña; pese a que no lo supiera, por su lado ella pensaba lo mismo.
-Parecen bastante decididos, pero también cansados, ¿no gustarían quedarse un par de días acá? Al menos para prepararse, que el trayecto que les queda a Colorado lo pasaran bajo la nieve
Y ese detalle fue detectado de inmediato por todos, quienes de inmediato se empezaron a mirar de reojo, los unos a los otros, inquietados.
-Perdón, ¿Colorado? –fue Ethan quien hizo la pregunta
-Allá están los Luciérnagas, ¿no? En Boulder –respondió María, sin entender qué pasaba
La inquietud muda duró poco, pues justo en ese momento John y Tommy volvieron agitados, entrando por una puerta rápidamente. Ethan vio a John y captó la mirada que tenía; ambos notaron lo que pasaba.
-Ethan, les dieron una dirección errónea –aclaró John, agitado –van a Colorado, a una universidad que antes teníamos como refugio
-¿Hace cuánto fue esto? –preguntó de inmediato Ethan
-Hace tres semanas… no sabía que se habían trasladado –se excusó Tommy –la última vez que hablé con Marlene me dijo que ahí estaban… mierda… Joel
Joel era el nombre de quien acompañaba a la niña, quien se llamaba Ellie; tanto Ethan como los demás se grabaron esos nombres, para no olvidarlos más.
John miró a Ethan directo a los ojos, y ciertamente Ethan entendió lo que quería decir sin tener que usar ninguna palabra; vio a los lados, a Dom y Julie; a Liz, y pudo ver que todos pensaban lo mismo, quizá por diferentes motivos, pero todos tenían lo mismo en sus cabezas.
-No te preocupes, Tommy –respondió Ethan –nosotros iremos por Joel y lo llevaremos a Salt Lake City
Ciertamente notó que Tommy no tomó muy en cuenta su idea, sino hasta que vio a John y entendió que sería él quien también iría.
-Debería ir con ustedes –le dijo a John, tras haber hecho el compromiso, sin intermediar ninguna palabra, de que John iría a buscar a Joel –después de todo yo fui el que les dio esa dirección… mierda, han recorrido todo desde Boston para esto…
-No te preocupes Tommy –le respondió John, dándole unas palmadas en el hombro –nosotros tenemos que ir de todos modos a Salt Lake City; tú tienes tu hogar acá… he visto a muchos Luciérnagas renunciar en mi vida, pero ahora sé que estoy frente a uno que tiene un buen motivo para hacerlo, no te arriesgues innecesariamente, sé que te preocupas por él, pero yo me encargaré…
-Siempre te encargaste de arreglar la mierda que dejaba a mi paso, y siento que debo hacer esto
-Y una vez lo compensaste; cuando me ayudaste a escapar del ejército en un tiroteo en el que casi muerto… tenía una bala en la rodilla que me dolía como no tienes idea que me tenía pegado al suelo
-Pero acabamos ahí justamente porque yo decidí salir antes de tiempo de esa casa
-Pero me salvaste después de todo, ¿no? –Era de las pocas veces en las que Ethan veía a John genuinamente sonreír –me encargaré personalmente de que Joel llegue con Marlene
Se podía ver la indecisión de Tommy, pero no es que quería confiar sin poder, sino todo lo contrario; se tomó un pequeño tiempo y decidió ir a hablar con María a unos metros. El grupo se mantuvo en el lugar, pudo ver que Dom tenía una mirada rígida, al igual que Julie; era probable que nuevamente tuviera la tentación de quedarse ahí. Era extraño volverse a ver en esa situación después de ya haber pasado por la tensión de ignorar qué pasaba por su mente, pero ante eso estaba. Pero no podía hacer nada: la decisión le correspondía a ellos.
Entonces se acercó Tommy, ya más relajado, pero sin estar totalmente sin tensión alguna.
-Supongo tendrás que hacerme un último favor, John –respondió finalmente –pero no dejaré que vayan así nada más… se ven hambrientos y sucios; quédense un día para recuperarse, les daremos comida, mochilas, armas, caballos, y ropa más adecuada; si es el último favor que me harás, más vale que te ayude lo más que pueda…
-Si encuentran una cura y todo esto se acaba, siempre pueden volver –agregó María –tendremos las puertas abiertas para ustedes
Dom se rio; con Ethan y los demás habían acordado con las miradas no hablar del tema pensando que era bastante privado, pero al parecer todos ahí lo sabían.
-Joel es parecido a mí –les indicó Tommy –pero es más corpulento, ha envejecido más, y siempre anda con una barba, mientras que Ellie es pelirroja y siempre anda con una cola de caballo… tiene un temperamento a veces impredecible… pueden usar eso para asegurarse de que es ella, si han tenido suerte los encontraran con un caballo también, el cual les di para que fueran más rápido
Esa noche Ethan durmió en un camarote; no dormía así desde hace demasiado tiempo, siendo lo más cercano las improvisadas camas en las que dormía con el grupo de Francis, y le impresionó lo cómodo que era; había hasta olvidado como se sentía dormir en una cama de verdad. La última cama como tal que recordaba era de la zona de cuarentena en la que había estado, imagen con la cual recordó a Diane.
-Vas a hacer grandes cosas –dijo tan despacio que nadie lo escuchó –eso es lo que haré, hermana
Hacía bastante tiempo que no se sentía tan descansado como a la mañana siguiente; hasta desayunaron como era debido, en una mesa, tomando café con unos panes, pero eventualmente la realidad volvió y se hallaron preparando sus mochilas, oportunamente recuperando armas que habían perdido; Julie tenía un Mosin-Nagant con mira telescópica nuevamente y un arco; él había recuperado su escopeta, y contaba además con una Taurus con una mira de alcance medio; Liz también tenía su rifle de vuelta, y por primera vez cargaba una pistola propia. Por su lado Dom y John también se armaron con rifles. También les habían dado parcas y mejores zapatos, por lo cual ya no pasarían tanto frío, y si bien ya no tenían un auto, tenían tres caballos; Ethan y Liz iban en uno, al igual que Dom y Julie, mientras John tenía su propio caballo.
Pronto se hallaron en la puerta principal de la planta, nuevamente abierta, pero esta vez para salir, e hicieron un último gesto de despedida. John se acercó a Tommy para el adiós.
-Cuando veas a Joel –le dijo Tommy –asegúrate de recordarle que apenas termine con eso puede volver acá
-No te preocupes, nunca he tenido mala memoria, ¿alguna vez he olvidado algo?
-No has cambiado para nada
Se dieron un último abrazo, recordando viejos tiempos, cuando ambos tenían sus colgantes en los cuellos, las insignias en la ropa; John lo había recibido con las Luciérnagas, le había enseñado sobre las ideas y motivaciones de Marlene, le había enseñado a disparar y defenderse, cómo moverse entre las faldas de los militares sin ser descubierto. Para John, en el fondo también esa visita había sido sólo para volver a ver a su viejo amigo, después de varios años de su salida de los Luciérnagas. Un amigo que pocas veces se encuentra en la vida, un amigo que de hecho no había vuelto a conocer durante todos esos años.
No obstante para Ethan, en medio de esa despedida, era otra cosa lo que importaba y que lo inquietaba; se acercó a Dom lentamente, para hablarle despacio y que se escuchara lo menos posible.
-Vi tu cara… no creo que tengamos una tercera oportunidad así… si quieres quedarte, puedes hacerlo; yo, John y Liz continuaremos de aquí en adelante… el camino se alargó, no contábamos con esto
-Ya te dije una vez que no podíamos dejarlos solos por ahí –respondió Dom, aparentemente bien consigo mismo
-De una u otra forma ya estamos dentro de esto, y no pensamos salir –agregó Julie, notando el tono y la intención –somos un grupo, Ethan, y eso no va a cambiar
Aun con las peleas, con las discusiones, los insultos, las dudas, estaban ahí, siguiendo juntos; una parte en su cabeza reemplazó 'grupo' por 'familia'. Se sintió bien, y hasta se sintió culpable de haber dudado de aquella pareja.
Seguirían juntos, hasta Salt Lake City, y eso no iba a cambiar.
No obstante a la media hora de cabalgar, notó algo extraño, dándose cuenta por primera vez.
Joel no sabía dónde estaban los Luciérnagas, no sabía nada, y probablemente lo que había hecho había sido recurrir a su hermano para saber algo. Cuando todo había empezado por ese lado, John le había dicho que ellos iban en camino a la ciudad.
De pronto, creyó entender la verdadera razón por la que John, al contarle sobre Ellie por primera vez, le dijo "te debo una disculpa", quizá no la debía aun, quizá era lo que iba a decir.
Estaba todo en su cabeza.
Miró a John, notó que estaba tranquilo, cabalgando a unos metros de él. Miró a Dom y a Julie, Liz lo miró de forma extraña, notando algo.
Tomó aire.
-¿Alguien recuerda si nos dijeron los nombres de los caballos?
