Capítulo 24

"Secuestrada"

Usagi abrió los ojos con mucho esfuerzo. Se sentía exhausta y sedienta. Era como si le hubieran dado una paliza y al mismo tiempo corrido un maratón.- Pero… ahh… que…-Mientras agarraba su cabeza con ambas manos, sentía un fuerte pinchazo al tratar de levantarse del suelo. También notó que tenía una herida en la cabeza, pero nada grave.- ¿Dónde estoy?- Se preguntó desorientada. Pues al abrir los ojos finalmente y ver con claridad, observó que estaba en una habitación gris y fría. Alumbrada con una vieja bombilla colgada del techo.

Tan solo había en la habitación un colchón. Su ropa estaba intacta y comprobó rápidamente que no tenía más rasguños que la herida superficial de su cabeza. Se acercó a la puerta de madera. Esta era robusta y tenía pinta de pesar una tonelada. En ella había una pequeña mirilla rectangular, pero estaba cerrada. Debía de abrirse desde el otro lado. Fue a abrir la puerta pero ni si quiera se inmutó a los esfuerzos de Usagi.- Tenía que intentarlo…- Dijo agotada, todavía sin comprender nada de lo que estaba pasando.

-¡Es inútil! ¡Estamos encerradas!-Gritó su prima desde la habitación de al lado.- ¡¿Luna?! ¡Luna! ¿Eres tú? ¿Estás bien?- Inquirió alarmada Usagi al reconocerla.- ¡He tenido días mejores!-Respondió con su particular ironía.- ¿Y tú cómo te encuentras?- Le preguntó realmente preocupada.- Bien… creo… ¿Qué nos ha pasado? ¿Qué estamos haciendo aquí?- Volvió a interrogar Usagi con la esperanza de que Luna tuviera todas las respuestas.- No lo sé Usagi… Yo solo vi como unos tíos te llevaban a la fuerza y les seguí. Pretendía salvarte pero… creo que no lo hice muy bien.- Resopló con frustración murmurando algo sobre que había tirado el dinero en clases de defensa personal esta primavera.- ¡¿Nos han secuestrado?!- Exclamó horrorizada Usagi al empezar a tener conocimiento de la situación. Cada vez estaba más espabilada, pues poco a poco aquella extraña sensación de cansancio y somnolencia se iba disipando.- Me temo que sí prima.- Concordó sin ninguna broma de por medio esta vez.

-¿Pero cómo ha pasado? Lo último que recuerdo es que estábamos con los chicos…- Usagi trataba de hacer memoria pero siempre que lo intentaba un fuerte pinchazo le venía a la cabeza.- Tienes que calmarte Usagi, solo así podremos pensar con claridad. No te dejes llevar por el pánico.- Le aconsejó Luna, quien ya había pasado los primeros cinco minutos de pánico que ahora estaba sufriendo su prima.

-¡Lo sé! ¿Pero crees que estarán buscándonos? ¿Y si no se han dado cuenta de que no estamos? ¿Y si…?- La presión en su pecho hacía que Usagi comenzase a hiperventilar.- ¡Usagi! Escucha mi voz, concéntrate en mí ¿vale?- Ordenó Luna al darse cuenta de que a Usagi le estaba dando un ataque de ansiedad.- S..ss..sí vale- Aceptó Usagi sentándose en el colchón mugriento, ya que era menos mugriento que el suelo.- Respira hondo y suelta el aire lentamente. ¿Te acuerdas de las clases de yoga?- Cuestionó Luna.- ¿Las del verano con la señora Sánchez?- Señaló extrañada. Pues hacía unos diez años de aquello. Luna todavía vivía en el pueblo con ella por aquel entonces.- Bueno, no sé si a eso se le puede llamar yoga exactamente…-Añadió Luna y ambas se rieron ante el recuerdo. La señora Sánchez era una mujer corpulenta, cien por cien de campo. Y un verano le había dado por enseñar yoga a las jóvenes del pueblo. Decía que así les ayudaría a relajarse ante los cambios hormonales de la adolescencia. Aunque su argumento era absurdo, hizo aquel verano bastante divertido para las chicas que no tenían mucho más que hacer por allí.

-Las respiraciones que hacíamos al final de cada sesión ayudaban para relajarnos- Explicó e hicieron juntas unas cuantas repeticiones.- ¿Mejor?- Preguntó al terminar.- Sí, gracias Luna.- Contestó apoyando la cabeza en la pared.- Luna…- Llamó una vez que estaba más serena a su prima.- ¿Sí?- Mientras tanto ella trataba de mantener un tono firme. Sabía que si se derrumbaba, Usagi también lo haría.- ¿Sabes cuánto tiempo llevamos aquí?- Volvió a preguntar. Había descubierto que la voz de Luna le ayudaba a mantener la calma. Así que era mejor no quedarse callada.- No, me quitaron el bolso, el reloj… Tan solo me desperté un poco antes que tú.- Dijo con impotencia. Siempre le habían gustado los juegos de rol y aventura gráfica. Y si su vida no corriese peligro, hasta le gustaría la idea de tener que averiguar como salir de aquella habitación. Pero también dudaba de que, quien quiera que las hubiera metido ahí, hubiera dejado alguna posibilidad a su alcance.

-Yo tampoco tengo mi bolso…- La voz de Usagi la sacó de su ensimismamiento.- Quizás… solo quieran dinero.-Indagó haciendo una revisión mental de sus pertenencias.- Si solo fuese dinero, lo hubieran cogido sin más. No nos hubieran traído aquí.- Le dijo Luna convencida de su teoría.- Además… los tipos que vi iban trajeados y con máscaras… dudo que se vistan así solo para robar un par de bolsos.- Concluyó al recordar el aspecto de los hombres que las atacaron.

-Basta de cháchara señoritas.-Demandó una voz desde fuera.- ¡¿Quién eres tú?! ¡¿Y qué quieres de nosotras?!- Gritó contundente Luna. Entonces la mirilla de la puerta de luna se abrió.- De ti no queremos nada. Tan solo eres un estorbo, un inconveniente. Así que yo en tu lugar trataría de estar calladita y no molestar.- Dijo aquella extraña voz distorsionada con algún tipo de aparato en la garganta. El hombre también llevaba una máscara blanca. La misma que Luna había visto.

-¡¿Entonces?! ¡¿Esto es por mí?!-Interrogó Usagi al oír la conversación que transcurría en la habitación de al lado. La mirilla se cerró y se abrió la de Usagi.- Exacto señorita Tsukino. Eres de gran valor para mi cliente. Y hasta que me lo ordenen seguirá aquí.- Cerró de nuevo la mirilla antes de que pudiera hacerle alguna otra pregunta.

-Esto es muy extraño… si al menos supiésemos qué hora es…- Masculló Luna tratando de hayar alguna pista de sus secuestradores.- ¿Qué es lo último que recuerdas Usagi?- Inquirió poniéndose en su papel de reportera.- ¿Eh?... ya te lo he dicho… que estábamos con los chicos. En el pub ese de la amiga de Minako.-

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Había resultado un día muy largo. Después de que Rei Hino las hubiese dejado en aquel pequeño apartamento, donde Usagi se iba a alojar temporalmente, habían tratado de seguir su investigación. Pues aunque ya sabían que el responsable había sido Rubeus, gracias a las cámaras de vigilancia de la revista, todavía no sabían quién era realmente la persona que estaba moviendo los hilos.

Por otro lado, también habían conseguido esa mañana las pruebas contra Koji gracias al señor Hitoshi y su turbulenta confesión. Pero su investigación durante esa tarde había sido un total fiasco. Tan solo descubrieron por casualidad que Rubeus se había separado del grupo con el que se había presentado a SailorMusic. Información que les había dado su antiguo jefe, Jota, quien las había llamado para ver cómo se encontraban sus chicas. Y lo más extraño; que hasta hace poco Rubeus había estado en Barcelona. Por lo tanto, cabía la posibilidad de que la persona que trabajase con él fuese de ahí. Sino… ¿Qué otra cosa le motivaría para seguir en una ciudad donde no tiene nada ni a nadie? Habían concluido las dos al percatarse de lo raro que era todo.

Una vez que terminaron de arreglarse, se dirigieron al restaurante donde habían quedado con el resto de sus amigos para cenar. Se trataba de un italiano llamado "Locos por la pasta". Donde todo el mundo les había hablado muy bien de él.

Cuando llegaron al lugar, sus cuatro mosqueteros estaban esperándolas en la misma puerta. Mamoru no pudo remediar sonreír como un bobalicón enamorado al ver a su querida Usagi.- Ya pensaba que os habíais perdido.- Protestó Mamoru mientras atraía hacía su pecho a su chica. Encerrándola así en un cariñoso abrazo de bienvenida.- Si van a dar las diez ahora.- Respondió Usagi dándole un pequeño beso en los labios.- Me vais hacer vomitar.- Intervino Shingo rodando los ojos.- ¿las diez? ¡Pero si habíamos quedado hace veinte minutos!-Exclamó Haruka mirándolas con incredulidad.- ¡Oh! ¡Dejad de quejaros y vamos a cenar! ¡Me muero de hambre!- Cortó Luna mientras se separaba de los brazos de Artemis y cogía a Usagi cual hermana mayor para entrar juntas al restaurante.- ¡mujeres!- Ambas escucharon aquel suspiro de Artemis y se volvieron hacia él sacándole la lengua. Entre risas entraron finalmente al local y se sentaron en la mesa que habían reservado.

Durante la cena ninguno había querido sacar el tema de Koji para no estropear el buen ambiente que había entre ellos. Así que no fue hasta que sacaron el postre cuando Luna y Usagi decidieron compartir con sus amigos lo que habían averiguado.

-¡¿Rubeus?! ¡¿En serio?!- Exclamaron todos casi al mismo tiempo.- Sí, aunque lleva gorra en la imagen, el tatuaje es el de él. ¡Estoy segura!- Aseguró Usagi con determinación.- Pero ese tatuaje… en fin puede tenerlo mucha gente. Es una media luna negra. No es algo tan extraño ¿no?- Puntualizó Shingo, que a pesar de todas las decepciones que se había llevado con Rubeus, no se imaginaba que su ex amigo fuese capaz de llegar tan lejos.- En eso Shingo tiene razón. ¿Podríamos ver la foto nosotros?- Pidió Artemis pensativo.- Sí, claro. La pasé a mi móvil… darme un segundo…- Dijo Luna al mismo tiempo que buscaba en el interior de su bolso.

-Como sea él te juro que lo voy a encontrar y…- Pero antes de que terminase su amenaza Usagi le puso la mano en la boca.- No digas nada Mamoru, tú no eres así. Y por mucho que se lo merezca, hay otras maneras de hacerle pagar por lo que hizo.- Se agarraron de las manos por debajo de la mesa, como símbolo de darse fuerzas el uno al otro.- ¡Aquí está!- Canturreó Luna mostrándoles la fotografía. Todos se pasaron su móvil observando con detenimiento la pantalla.- Y bien… ¿Qué os parece?- Cuestionaron ambas, expectantes a la respuesta del grupo.

-Yo no estoy tan seguro…-Comenzó a decir Shingo.- La verdad es la imagen tampoco es muy fiable.-Concordó Artemis encogiéndose de hombros.- Yo sí que creo que sea él.- Afirmó Mamoru mirando a Usagi fijamente.- ¿Cómo estás tan seguro?- Preguntaron poniendo en duda la objetividad de Mamoru en todo aquel asunto.- Instinto.- Dijo únicamente pero no terminó de convencerles.- Esperad chicos…- Interrumpió Haruka, quien todavía sostenía el móvil en su mano.- No solo es el tatuaje, fijaros en sus manos.- Pidió al percatarse de dos cosas que habían pasado desapercibidas. En la imagen esa persona estaba tecleando algo en el ordenador de Luna.- ¿Qué…? Yo no…-Pero entonces Shingo calló de la sorpresa al darse cuenta de lo mismo que su amigo.- ¡Es cierto!- Exclamó anonadado.- ¿El qué?- Preguntaron Luna y Usagi sin comprender.- La mano…- Señaló Mamoru también observando aquel detalle.- Maldito… así que sí es capaz de caer tan bajo.- Murmuró para sí Artemis.- ¿Holaa? ¿Alguien nos lo puede explicar a Usagi y a mí?- Insistió Luna alzando una ceja.- Veréis, Rubeus siempre lleva un brazalete de cuero en su muñeca izquierda.- Aclaró Haruka enseñándoles la imagen.- Se lo compró en un mercadillo hippie o algo de eso… el brazalete tenía un gravado celta como el de la foto. Si le dais al zoom...- Continúo Shingo agrandando más la imagen, pues él había estado presente cuando se compró dicho brazalete.- Eso significa que son demasiadas coincidencias para que se trate de otra persona- Terminó Mamoru seguro al cien por cien de que ahora sí que no podía haber ningún error. Las dos soltaron un "oh" unísono al entender lo que había convencido a los chicos.

-Pues eso no es lo más raro… esta tarde hemos hablado con Jota y nos ha contado que Rubeus dejó a Black Moon después de la prueba con Sailor Music, y que lleva un tiempo viniendo muy seguido a Barcelona ¿No os parece muy extraño?- Les confesó Luna bajando la voz inconscientemente. Pues desde que habían salido de la casa de Usagi, tenía la sensación de que alguien las estaba espiando.- ¿Crees que tenga un cómplice o algo así?- Inquirió cada vez más intrigado Artemis.- No un cómplice, sino un jefe. Lo siento pero no veo a vuestro amigo tan listo como para idear todo eso… la mente pensante debe ser otro.- Dijo con mofa mientras volvía a guardarse el móvil en el bolso.

-Será mejor que no continuéis investigando esto vosotras dos solas. Prometernos que mañana acudiréis al abogado y le contaréis todo esto.- Exigió Mamoru tras intercambiar una mirada de preocupación con Artemis y el resto de sus amigos. Pues si Rubeus trabajaba para alguien tan retorcido, no sabían a lo que se estaban enfrentando.- Pero seguro que ha dejado huellas por toda Barcelona de los sitios donde ha estado… No es que sea alguien que pase desapercibido…- Contradijo Luna quien ya tenía un par de lugares en mente para seguir investigando.- Es cierto, solo tenemos que buscar bien y nos llevará hasta el responsable de todo.- Apoyó Usagi sintiendo que el fin de su pesadilla llegaba cada vez más a su fin.- No, por vuestra seguridad ni se os ocurra andar por ahí a vosotras solas ¿De acuerdo?- Demandó también Artemis poniéndole los frenos a los planes de su alocada novia. Las dos se miraron de reojo y se rindieron a las protestas de sus chicos.- Está bien…- Dijeron al mismo tiempo como un par de niñas pequeñas regañadas por sus padres.

Después de la cena terminaron en un pub al que les había invitado Minako. Al parecer era amiga de la dueña y siempre le reservaba un buen sitio en la zona VIP. Nada más reunirse Mina fue a los brazos de Usagi.- Lo siento mucho.- Le dijo al oído.- Estoy al día de todo y fui una estúpida cuando te recogí aquel día…- Empezó a decirle a Usagi, refiriéndose al día que estalló la bomba en los periódicos.- No pasa nada Mina. Ni si quiera estaba enfadada contigo.- Mina miró a Usagi emocionada, pues había tenido remordimientos estos días por no haberla apoyado más en su momento. Ahora podía sentirse más tranquila.- ¡Hoy te invito a un par de rondas! ¡Pide lo que quieras!- Gritó sonriente y arrastró a los demás hasta una confortable zona donde habían varios sofás blancos y rojos. Rodeados por diferentes plantas de plástico y pequeñas lucecitas similares a las de los árboles de navidad.

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Estuvieron tomando y riendo. Luego fueron a la pista de baile. Donde recordaba haber bailado con Mamoru prácticamente todo el tiempo. Y entonces, entre la multitud de la gente, a lo lejos vio una melena pelirroja que detuvo su corazón un micro-segundo. Al momento siguiente ya no estaba ahí.- Recuerdo salir a tomar el aire y… no sé… es como si mi mente estuviese en blanco ¿Qué diablos pasó después?- Terminó Usagi incapaz de acordarse de algo más.

-Sí, ahí fue cuando te vi saliendo del local y te seguí. Pensaba que te encontrabas mal por la bebida o algo. Y cuando te encontré esos tios te arrastraban a la parte trasera de su furgoneta.- Corroboró Luna uniendo los hechos.

Mientras seguía intentando recordar, Usagi tenía la costumbre de mantener las manos ocupadas, como jugar con la cremallera de su chaqueta o arrugar el bajo de su camisa. En esta ocasión se topó con algo duro en su pecho. Pues parecía haber un raro bulto debajo de su ropa. Se palpó el cuello y sintió una fría cadena rodeándole. Entonces, miró hacia abajo y sacó de debajo de su camisa aquel curioso colgante.

- ¿Usagi?- Le llamó Luna tras su repentino mutismo.- ¿Esto qué es?- Dijo más para sí misma al descubrir el collar, el cual no recordaba que lo tuviese.- ¿El qué?-Interrogó de nuevo Luna que se estaba sintiendo un poco tonta.

El objeto que colgaba de la cadena era redondo y dorado. Del tamaño de una pelota de pimpón pero sin ser totalmente esférico. Tenía unos gravados en espiral por toda su superficie. Y en su mismo centro había un pequeño y hermoso diamante. Entonces, cuando estaba investigando el objeto, lo abrió sin querer por la mitad. Justo al presionar aquella piedrecita brillante. En su interior se hallaba un mini reloj.- ¡Oh dios mío!- Gritó sorprendida.- ¡Usagi! ¿Qué pasa? ¿Podrías compartirlo conmigo? Recuerda que no puedo ver a través de las paredes…- Protestó Luna tras estar llamando a su prima incansablemente.- No te lo vas a creer… pero…-Se detuvo un segundo ¿Y si las podían oír? No veía ninguna cámara así que estaba segura que no las observaban.

En ese instante se empezaron a oír nuevamente ruidos en el exterior y Usagi, haciendo caso a su instinto, volvió a esconder su nuevo collar.- Parece que viene alguien…- Cuchicheó Luna con cautela.

Sintieron como quitaba los correspondientes cerrojos de la puerta de Usagi, y después esta se abrió con un chirriante sonido. Tal como había descrito Luna, el hombre iba vestido con traje y una máscara blanca cubría su rostro.- Mi cliente quiere hablar con usted. Ponte la venda.- Ordenó apuntándole con una pistola a Usagi, mientras que, con la otra mano, le ofrecía un pañuelo negro. Ella cogió la prenda y con torpeza se vendó los ojos.- Bien, andando.- Volvió a ordenarle. Usagi se limitó a tragar saliva y obedecer, dejándose llevar por la mano brusca que la guiaba hacia afuera de la minúscula habitación.

-¡No le hagáis daño! ¡Os mataré si le pasa algo! ¡Lo juro!-Gritó Luna al oír cómo se llevaban a su prima. Por otro lado, Usagi, que temblaba de miedo, no pudo evitar derramar por el camino un par de lágrimas silenciosas. Le hicieron andar por un buen rato, por lo que se imaginó que trataban de desorientarla todavía más. De manera que no pudiera memorizar el recorrido que estaba haciendo.

Finalmente sintió el ruido de otra puerta abriéndose.- Entra- Indicó escuetamente aquella voz artificial. La puerta se volvió a cerrar.- Hola Usagi, por favor quítate la venda y siéntate.- Por un segundo trató de reconocer la voz, pero el aparato que utilizaban para distorsionar su tono lo hacía imposible. Así que con cuidado se quitó el pañuelo.

Estaba en otra habitación distinta, también gris y con la misma triste bombilla. Con la diferencia de que en esta había un gran espejo en una de las paredes. Y enfrente de él, una silla. Se acercó a la silla con el corazón en un puño y tomó asiento.

- A continuación le realizaré una serie de preguntas. Si dice la verdad y colabora, prometemos no hacerle daño ni a usted ni a su prima.- Explicó a Usagi quien al buscar el origen de la voz, encontró un viejo altavoz en una de las esquinas del techo.- V..vva…vale.-Aceptó asustada, limpiándose algunas lágrimas de la cara.

Al principio fueron preguntas relacionadas con Sailor Music; si seguía teniendo un contrato con ellos, que relación mantenía con la presidenta de la discográfica, cuando se disponían Silver Crystal a hacer su debut… Cosas que no entendía Usagi para qué las querían saber. Pues tampoco era ningún secreto la fecha que se había fijado para presentarles oficialmente como grupo.- ¿Así que usted no participará en el debut?- Había puntualizado la voz.- No, de momento me he quedado fuera del grupo para que ciertos problemas que tengo no les afecte.- Contestó sin ganas de entrar en más detalles.- ¿Problemas? ¡Ah! Se refiere a su lío con Koji Futhurama- Dijo la voz con tono de burla.- ¡Yo no tengo ningún lío con Koji!- Se defendió al darle directamente en la herida con aquellas palabras.- Claro que no, pero seguro que te hubiera gustado que terminase lo que empezó en aquel parking ¿verdad?- La voz reía lúgubremente por el altavoz ante la desesperación e irá que provocaba en Usagi.- ¡Ni muerta! ¡¿Quién eres?! ¡¿Koji?! ¡¿O acaso trabajas para los Futhurama?!¡Habrán descubierto que tienen a un violador y a un asesino en su familia y ahora tendrán miedo por su reputación! ¿Verdad? ¡Ja!- Vociferó alterada levantándose de la silla.

-Siéntate de nuevo Usagi o mis amigos harán que te sientes.- Ante la amenaza Usagi volvió a sentarse.- Y no, los asuntos de la familia Futhurama no nos interesa ni queremos tener nada que ver con ellos. Pero lo cierto es que nos vino muy bien vuestro "incidente". Sin lugar a dudas destaparlo fue lo mejor que hicimos.- Explicó con malicia y entonces, en ese preciso momento, Usagi comprendió que aquella persona era la misma que había facilitado a Rubeus el acceso a la revista. Esa persona era la responsable de todo el retorcido plan contra Usagi.- ¡¿Por qué?! ¡¿Qué te he hecho yo?!- Gritó desesperada.- ¿Tú? ¡Nada! Esto es más bien culpa de tu jefa.- Reveló con resentimiento.- ¿Mi jefa? ¿Te refieres a Serenity?-Cuestionó confundida.- La misma.- Dijo arrastrando cada letra.

- ¿Y qué tengo que ver yo con ella? ¡No sé de qué manera le puede afectar a Serenity que a mí me jodáis la vida! ¡Si ni siquiera estoy ya en el grupo!-Soltó sin tapujos ya harta de tanto misterio.- No te preocupes, no tienes que saber nada más hasta ahora. Mi "amigo" te volverá a llevar a tu… "habitación". Cuando llegues encontrarás una libreta en blanco y un lápiz. Quiero que escribas las letras de las canciones principales que Silver Crystal tocará en su debut. Si lo haces os soltaré a las dos.- Usagi cada vez estaba más segura de que esa persona era "el jefe" de Rubeus, o posiblemente el mismo Rubeus. Si querían las canciones de Silver Crystal eso solo podía significar que buscaban boicotear su debut.

- ¿Y si no lo hago? ¿Qué me harás?- Retó mirando con fiereza hacia el crista.- Mejor no quieras averiguarlo.- Dijo tajante. Y la puerta se volvió a abrir.

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Cuando Luna sintió como la puerta de al lado volvía a abrirse se levantó de inmediato del colchón y apoyó la oreja contra la pared. Esperanzada por poder oír algo.- ¿Usagi? ¿Eres tú? ¿Estás bien?-Preguntó atropelladamente una vez que volvió a escuchar cómo cerraban la puerta y se marchaba aquel hombre enmascarado.- Sí… Luna… ¿Recuerdas cuándo jugábamos a espías?- Preguntó de repente Usagi.- Eh… ¿Sí?- Asintió sin saber a qué venía eso de repente.- Bien, pues el granjero es quien ha metido al conejo y al gato en el corral.- Usagi rezaba para que Luna captase el mensaje cifrado. Cuando eran pequeñas tenían un juego de espionaje, lo usaban para que los adultos no se enterasen de sus conversaciones. Así que utilizaban palabras de la granja y las sustituían por las que querían decir.

En este caso Granjero significaba: Jefe o alguien que les da órdenes. Corral: cárcel o lugar de castigo. Mientras que Conejo y Gato lo utilizaban para referirse a ellas. Así muchas veces Usagi le decía: "El conejo acudirá al campo en la hora de la siesta. Cuando el granjero esté dormido." A lo que se refería en realidad; "Yo iré a jugar al patio en la hora de la siesta. Cuando mi madre esté dormida." Pues a esa hora no les dejaban ir al patio y así evitaban que alguien se enterase. Y si decían "corral" era que la habían castigado y no la dejaban salir de su habitación. Por eso le daban el significado de "cárcel"

Luna estaba desconcertada pero trato de recordar aquel juego "El jefe es quien nos ha metido en la cárcel" – Eso no tiene mucho sentido…-Dijo pensativa en voz baja.- ¿El granjero de quién?- Quiso saber para averiguar de qué jefe hablaba.- Del ex perro de los chicos.- Aclaró Usagi. Perro era Amigo. Esperaba que así relacionase el "ex amigo de los chicos" con Rubeus.- ¡Mierda!- Exclamó Luna al entender al fin el mensaje cifrado de Usagi.

- ¡Shhh!- Siseó alguien al otro lado de la puerta dando unos cuantos golpes en ella.- No quiero oír a ninguna, será mejor que escribas lo que te han pedido. En media hora volveré. Sino lo has hecho seréis castigadas.- Les amenazó sin preámbulos.

- ¿escribir?- Inquirió Luna.- Me han dado papel y lápiz. Quieren que escriba las canciones que hará Silver Crystal en su debut.- Explicó Usagi mirando la libreta de tapa azul que había encima de la cama.- Si haces eso… quizás quieran arruinar su presentación.- Indagó Luna a quien le empezaba a ir a mil por hora la cabeza.- Lo sé… pero no me queda otra. No quiero que te hagan daño por mi culpa.- Usagi se sentó en el colchón soltando un gran suspiro de resignación y comenzó a escribir.

- Es como un gran acertijo- Se decía así misma en voz alta Luna.- Cuando me hackearon el ordenador todos pensamos que era alguien que quería hacerte daño a ti. Ya que había publicado aquel mensaje en tu nombre. Pero… ¿y si tú no eras su objetivo? ¿Y si desde el principio era hundir a Silver Crystal?- Preguntó mirando la pared, como si de repente la respuesta fuera a aparecer delante de sus ojos.- Me hicieron preguntas antes, todas sobre SailorMusic. Dijeron que todo esto era culpa de Serenity.- Intervino Usagi en el hilo de los pensamientos de su prima. Razonando a su vez con ella.- ¿Entonces es alguien que va a por la discográfica? Veamos… utilizaron a Rubeus porque estaba enfadado y haría lo que sea para impedir que triunfaseis como grupo.- Usagi comenzaba a ver por dónde iba su prima.- Pero él no pudo hacerlo solo. Así que, como ya sabíamos, tiene que ser alguien con los medios y el poder suficiente. Es curioso… también me han dicho que no quieren tener nada que ver con los Futhurama.- Aclaró a Luna para descartar alguna artimaña de la familia de Koji.- ¿Quizás alguien de la competencia?- La pregunta le salió sola de la boca a Usagi sin pensar que aún podían escucharlas.

De repente la puerta se abrió de nuevo.- Veo que vamos a tener que motivarte para escribir.- Dos hombres entraron a la habitación de cada una y les pusieron un saco en la cabeza. Arrastrándolas de malas maneras a algún lugar de aquel infierno.

-Continuará…-
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Comentarios de la Autora:
¡Hola de nuevo a todos frikilectores que me estáis leyendo! ¿Qué os está pareciendo este giro de los acontecimientos para Usagi? ¿Tenéis alguna idea de quién podría ser el "jefe" que está con Rubeus?

Este capítulo ha sido más largo que los anteriores porque viene una semana de exámenes y no podré subir hasta el fin de semana que viene! Serendipia también comienza a llegar a su fin ¡Así que espero que disfrutéis de los capítulos que quedan como yo lo hago escribiéndolos!

¡En el próximo capítulo se desvelará finalmente todo el misterio que rodea a los hombres trajeados con máscaras blancas! Mientras tanto los chicos moverán cielo y tierra por encontrar a Usagi y a Luna ¿Lograrán llegar a tiempo? ¡Lo leeremos en el siguiente capítulo! ¡No te lo pierdas!

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*También podéis visitar mi blog donde he comenzado mi primera novela online titulada "El Poder de Kinich" en:

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¡HASTA EL PRÓXIMO CAPÍTULO!