Tenshi corría por un desierto. Su respiración estaba sofocada y su corazón latía muy rápido. Ella no sabía exactamente porque, pero corría y corría para alcanzar algo que parecía estar muy lejos. La arena la jalaba en el sentido contrario y ella sentía que se hundía lentamente.
Un sentimiento de desespero lleno su corazón, y ella no podía evitar las lágrimas que cayeron en su rostro. Estiro su mano para estar de algún modo más cerca de aquello que intentaba alcanzar, pero sus intentos fueron inútiles. Su cuerpo ya no aguantaba y quería desistir, pero su meta por alcanzarlo era mucho más grande.
De repente toda la arena que estaba bajo sus pies desapareció, y Tenshi cayó en un abismo oscuro. La sensación de su cuerpo era como si estuviera en otra dimensión, hasta que el impacto en el piso la hizo despertar con el susto.
Tenshi abrió los ojos desorientada; la luz de la mañana hizo con que sus ojos doliesen. Su cuerpo estaba paralizado como si no lo pudiera mover, y ella estaba exactamente en la misma posición la cual se había quedado dormida.
Ella recordaba partes de los muchos sueños que había tenido en la noche, hasta que el ruido de la puerta que al abrirse hizo que volteara la cabeza, aunque ya sabía quién era.
Haruno Sakura entraba en el cuarto con un pequeño pastel con cubierta color rosa y una vela anaranjada arriba. Su madre tenía una sonrisa que iba de oreja a oreja, y la expresión infantil y entusiasta en su rostro hizo que Tenshi sintiera un gran cariño hacia ella.
- Feliz cumpleaños! - Sakura ahora caminaba en dirección hacia ella con la sonrisa en su rostro. Puso el pastel en la mesa que estaba al costado y se sentó en la punta de la cama, estirando sus brazos para que Tenshi, que aún estaba acostada, pudiera sentarse.
Tenshi sintió el calor familiar de ser amada. Cogió las manos de su madre y se sentó en la cama.
-hoy es el día, ¿verdad? - pregunto Tenshi mientras miraba hacia el piso con una mirada distraída. Sakura, por otro lado, parecía nostálgica.
- Esta tan grande. Como ha el tiempo pasado… Me acuerdo como si fuera ayer el momento en que le tuve por primera vez en los brazos; cuando sentí el calor de tu cuerpo, escuche tu llanto de hambre… Desde ese día yo supe que no podría amar a alguien tanto cuanto te amaba a ti.
Sakura ahora tenía su mano en el rostro de su hija, que la miraba con un poco de sorpresa.
- Cuando abriste tus ojitos, y con tu mano tan pequeña apretaste mi dedo… En ese momento supe que eras fuerte. Siempre supe que te convertirías en una mujer increíble. Siempre supe que dentro de ti había la Voluntad de F… - Sakura no pudo terminar la frase.
- Okaasan (madre)... Tú hablas como si yo hubiera salvado el mundo - Tenshi ahora tenía una sonrisa en el rostro inocente y tan grande que llegaba a cerrar levemente sus ojos.
- Es que esta tan grande… - Sakura acariciaba el pelo rojo anaranjado de Tenshi - Estas tan grande que yo siento como si fuera a perderte para tu destino.
Tenshi parecía confundida.
- Que asunto raro es ese, Okaasan?! Yo no entiendo de lo que hablas, es mucha filosofía para mí, creo - Tenshi seguía con una expresión dulce y descentrada.
- Discúlpame - dijo Sakura, que sonreía y secaba las lágrimas que habían caído de sus ojos- Disculpa por tratarte como niña. Creo que exageré.
- iee (está bien)! Me gusta ser tratada como niña. Los adultos son demasiado complicados para mi cabeza.
Sakura la miraba con nostalgia. Con el corazón apretado las memorias llegaron a su cabeza: [... Te pareces tanto a tu padre…] pensó Sakura, que a fin de olvidar todo eso se para delante de Tenshi.
- Bueno, ya es tarde y hay un chico muy hermoso afuera esperándote ya hace como media hora - dice Sakura sonriendo.
- Un chico muy hermoso?! Aaah, Okaasan! Espero que no estés hablando de Yuri, porque si es él y...
- El mismo. AHORA ANDA YA QUE EL CHICO TE ESTA ESPERANDO! - dijo Sakura nerviosa, que en seguida golpeó fuerte la cabeza de Tenshi.
Tenshi ahora corría apresurada por el miedo de su madre nerviosa y fácilmente irritable.
Tenshi finalmente salió de su casa. Miro hacia arriba y vio el profundo cielo celeste, escuchó al sonido de los pájaros que volaban y sintió el viento que venía de la floresta. Sentía como si el Sol fuera un abrazo. Solía imaginar que era el abrazo del padre que ella nunca había conocido, el cual su madre nunca había dicho nada sobre.
La figura aburrida de Yuri estaba sentada en frente a su casa.
- Dime, porque te demoras tanto si ni siquiera sales arreglada de la casa - dijo Yuri con su sonrisa de lado y su aire sarcástico de siempre - Se supone que cuando las mujeres se tardan es para arreglarse, no es así?!
- Cállate, Yuri! - dijo Tenshi mientras golpeaba la cabeza de Yuri, que reclamó de dolor.
- Dicen que las mujeres son iguales a sus madres. Tienen razón.
- No reclames. Ahora, cuéntame, cual es la sorpresa de cumpleaños?
- Ah claro, la sorpresa. te va a gustar mucho
- Y…?
- .O.k., como es una sorpresa yo sugiero que cierres tus ojos.
Tenshi lo miraba con impaciencia, y como Yuri ya la conocía muy bien no se atrevió a tardar más tiempo. Cogió el brazo de Tensh y la llevo por el camino en dirección a la floresta.
- Esta bien, está bien. Eres muy impaciente, Tenshi-chan. Rompes toda la magia de mis planes… - Yuri siguió reclamando de cosas que Tenshi no pudo escuchar muy bien. Y que en realidad no las importaban mucho, pues la ansiedad de la sorpresa mantenia su mente atrapada.
Los dos caminaran en silencio por la floresta. Parecían tener sus mentes absortas en pensamientos. Llegando en un determinado lugar, Tenshi paró.
- Yuri.. Este camino… - Tenshi comentó desconfiada.
- Si, Tenshi-chan. Finalmente llegó el momento! Es el camino hacia la Montaña Sagrada.
Tenshi ahora sentía una mezcla de sorpresa, entusiasmo y miedo. Su rostro dejaba ver la sorpresa que tenía, pero Yuri parecía tan relajado como siempre.
- Pero, Yuri-kun… tus padres, ellos… - Yuri la interrumpió.
- Ellos no necesitan saber. Mi padre tuvo que salir de la Villa y ya no está aquí. Pero, hey, tu quieres o no?! Si no quieres no hay problema. Hay un montón de chicas en la Villa que les encantaría salir a pasear conmigo por la montaña… - Yuri dijo mientras sonreía y fingía estar yéndose. Tenshi lo tomo de su camisa y lo jalo cerca de ella con fuerza mientras gritaba:
- Estas loco?! Claro que no! No hay nada que yo quiera más desde que hablamos con el sacerdote de la montaña. Pero, igual, tu familia me preocupa. Si ellos descubren podría perjudicar a mi madre y a mí - Yuri ahora parecía sorprendido con el comentario de Tenshi, que mirando hacia adelante prosiguió -tu puedes estar tranquilo porque eres el hijo de Masato, pero muchas personas desaparecieron de la Villa por haber desobedecido las leyes de su clan. Y yo no puedo morir así tan fácil.
- Hey, hey! Relájate, Tenshi-chan! No exageres, mi padre no sería capaz de...
- Matarme?! - Completo Tenshi rápidamente.
- Sí. El no haría eso. Además, las personas que desaparecieron habían desobedecido leyes muy, muy serias.
- Yuri-kun, entiende algo: no existe nada más serio para tu papa que la Montaña Sagrada de Amenoukihashi, ni ninguna ley es más absoluta que las leyes que protegen a la Montaña. Si tu padre descubre esto será mi fin. Pero, en fin, es mucho más pesimismo. Sigamos con esto, a final, no hay otra manera de hablar con el Sabio de la Montaña, no es asi?! - Tenshi ahora había cambiado su expresión. Volvió a ser la chica confiada y entusiasta de antes.
- Cierto, continuemos - respondió Yuri que en seguida empezó a subir la montaña.
Los dos seguirán caminando en silencio. El camino para subir a la montaña estaba ahora más difícil, y las grandes árboles impedían la entrada del Sol. La floresta ahora estaba mucho más densa y fría y parecía ser tan misteriosa como una noche de Luna llena.
Después de caminar por mucho tiempo, Yuri paro y miro hacia el piso.
- Llegamos - dijo Yuri. Tenshi observaba las cosas a su alrededor y solamente veía los mismos arboles de todo el camino.
- Aqui es? Donde está el Sabio? - pregunto Tenshi con un aire confundido.
De repente, Yuri empezó a mover rápidamente las manos haciendo señales que Tenshi no conocia: Caballo, Ratón, Dragón, Boye, Macaco, Conejo, Jabalí!
- Kaitsuu Suru no Jutsu! (lit: Jutsu de Abertura) - mientras pronunciaba tales palabras, Yuri ahora tenía las dos manos entrelazadas. Al hacer el Jutsu, una grande y hermosa construcción antigua que se asemejaba a un castillo japonés empezó a surgir b delante de sus ojos como si siempre hubiera estado ahí.
Tenshi estaba sorprendida tanto por el jutsu de su amigo como por el esplendor del castillo. a algunos metros del lugar donde estaban, el templo que parecía ser hecho de oro puro y piedras preciosas apareció delante de su visión.
Sus paredes y columnas eran altas, y él estaba cubierto con palabras escritas en una lengua muy antigua. Había un portón que parecía ser la única entrada del templo y que era igualmente hecho de oro y piedras azules. Dos monumentos gigantes en forma de leones, igualmente hechos de oro, estaban adelante de la entrada principal como si estuvieran guardando el portón.
Los ojos de Tenshi nunca habían visto ni imaginado que arriba de las montañas pudiera existir algo tan hermoso. La voz de Yuri sacó a Tenshi de su propia mente, que estaba totalmente absorta por la sorpresa que le había causado el templo de Amenoukihashi, conocido también como la Montaña Sagrada.
- El Jutsu que hice hace poco era para invocar al Templo. Este no puede ser visto ni tocado sin tal invocación. Esa es una técnica muy avanzada que el Clan estableció.
Tenshi seguía impresionada con todo y no pudo hacer ningún comentario al respecto. Los dos avanzaban en dirección al portón principal.
Por alguna razón Tenshi sentía que no sería tan fácil su entrada en el templo. Cuando llegaron delante de las dos estatuas-leones que custodiaban el portón, Yuri empezó a hablar con ellas como si tuvieran vida, y como esperado las estatuas tomaran aire y miraron en la dirección en donde los dos estaban.
Tenshi miro hacia arriba para poder ver sus caras. Apesar de sentir la protección de su amigo, sintió en ese momento cierto temor y se acercó a Yuri por eso.
- Necesito hablar con el Sabio - dijo Yuri a las estatuas-leones. Con una voz grave y extrañamente humana, uno de los leones respondió.
- Tu puedes pasar, pero ella no debería estar aquí - Yuri tenía el rostro tan serio como Tenshi nunca había visto.
- Tenshi, aléjate - pidió Yuri. Tenshi rápidamente caminó lejos de donde estaba su amigo. Yuri entonces cortó su proprio dedo con sus dientes y nuevamente empiezo a mover las manos rápidamente: Jabalí, Perro, Pájaro, Macaco, Cabra!
- Kuchiyose no Jutsu! - Yuri bajo rápidamente poniendo su mano sobre la tierra. En el mismo instante una señal de invocación apareció en el suelo y de dentro de él salió un enorme tigre de bengala. Tenshi se asustó tanto con el inmenso tigre que, al instante que el tigre apareció, ella cayó en el suelo como un reflejo involuntario de defensa.
El tigre tenía por lo menos cuatro metros de altura, su pelo era anaranjado como el cabello de Yuri, y sus ojos eran grandes y dulces. A pesar de eso, el tigre empezó a hablar con una voz tan grave como un trueno:
- Yuri-sama - el tigre ahora miraba en dirección a Yuri que estaba a su izquierda – ¿En qué te puedo ayudar? - siguió.
- Quédate aquí por mientras, Ooki Tora, necesitamos entrar. Si demoramos mucho ya sabes que hacer - dijo Yuri, haciendo una señal a Tenshi indicando que se acercara. Tenshi se paró rápidamente, aún estaba muy sorprendida con toda la situación y nuevamente no pudo comentar nada. La voz de unos de los leones sonó en este momento:
- Ella no puede entrar, Oono Yuri! - el león ahora parecía nerviosa y en posición de ataque.
- No te preocupes, ella es ''la chica''... - mientras de decía eso, Yuri cojió su mano y entrelazó sus dedos con los dedos de Tenshi. La chica sintió un cierto incomodo, no había comprendido lo que Yuri quería decir con ''la chica'', y tampoco comprendió porque el amigo cogió su mano de esta manera tan diferente. Pero la voz de león sono nuevamente sin dar el tiempo para que ella pudiera pensar más sobre:
- Que sea! - En seguida de decir eso los portones del templo empezaron a abrir automáticamente. Mientras estos abrían, se podía notar la belleza del palacio adentro. Era aún más hermoso adentro que afuera.
- Habían arboles de Cerezas que dispersan sus flores por el piso. Había también una pequeña laguna que estaba delante de la puerta principal, en donde arriba había un puente de madera. Todo el ambiente era tan hermoso que Tenshi no pude proferir una sola palabra. El Sol iluminaba a todo el lugar, y el olor de las flores caminaban con el viento.
- Yuri… kun… - ella miraba impresionada – ¡Es hermoso!
- Si, pero tenemos que irnos ya, no tenemos mucho tiempo.
Yuri empiezo a caminar tan rápido que prácticamente corría, Tenshi lo siguió.
Entraron en el templo y pasaron por un gran salón. Tenshi intentaba percibir lo máximo que detalles que pudiera. Luego, empezaron a subir una gran y ancha escalera en formato de caracol. Al llegar en el final de la escalera se depararon con un gran salón donde vieron centenas de monjes sentados en el piso.
Estaban alineados de manera perfecta, vestían ropas naranjas y sus expresiones eran como si no pudieran pensar en nada. Cada uno tenía a su costado una vela prendida. La visión nuevamente sorprendió a Tenshi.
- Saque los zapatos - susurró Yuri.
Los dos empezaron a caminar cuidadosamente en dirección al final del salón. Aunque fuera mal iluminado, por la luz de la luna se podía percibir la presencia de un hombre sentado en la misma posición de los otros monjes; él estaba sentado en una parte del salón que era tres peldaños más alta, y la mala iluminación del lugar no los permitía ver su cuerpo de la cintura para arriba.
Tenshi sentía una mezcla de sorpresa y ansiedad. Finalmente podría halar con el Sabio de la Montaña. Los dos se acercaron cada vez más, hasta llegar en la punta de los tres peldaños. Yuri se arrodillo en el piso y reverencio al Sabio, Tenshi trató de hacer el mismo. De repente escucharon la voz dulce de un hombre anciano:
- Haruno… Tenshi.. - mientras pronunciaba su nombre, el monje finalmente abrió sus ojos. Aunque no era posible ver su rostro, los ojos del Sabio eran color miel eflorescente y brillaban como sui estuvieran prendidos. Tenshi no podía moverse. Ahora estaba aún más confundida que antes. ¿Cómo él sabía quién era ella? ¿Qué diría él sobre lo que le había dicho el Sacerdote de las Montañas? ¿Qué significado tenia Konoha en su vida?
