Capítulo 12 –Balas y óxido
El interrogatorio había acabado, al menos para Ethan, pero tras todas esas dudas sintieron que necesitaban un descanso, de todo eso. Joel ya no estaba ahí, si es que había ido a Lakeside a acabar con el grupo de David, pero también era probable que tuviera las grabaciones de Louis, por lo cual sabría hacia dónde ir, sabría que lo están esperando en Salt Lake City.
Pero fue una bala que entró en la pierna derecha de Mary, quien reaccionó inmediatamente con un grito, cayendo al suelo, la que los alertó de que no estaban solos.
Entre Jack y Matt rápidamente cargaron a Mary a la entrada del edificio; quien fuera que estuviera disparando estaba afuera. Ethan y los demás rápidamente los acompañaron para taparse de fuego enemigo; había un francotirador ahí afuera.
Vio nuevamente a Mary, quien dolida gemía en el suelo, mientras Liz trataba la herida y Matt trataba de calmarla. Jack se acercó haciéndoles saber que iba a combatir.
-¡No se escondan! ¡Sólo queremos comida! –escucharon afuera; el francotirador estaba en una ventana de los edificios colindantes
No supo si la voz le disgustó, o si el sarcasmo en su tono lo hizo, pero inmediatamente empezó a buscar con su rifle la ventana en la cual estaba el hijo de puta.
Pero cuando finalmente lo vio no alcanzó a disparar, a la vez que otros hombres aparecieron a nivel del suelo disparándoles con pistolas. Era malo; estaban rodeados en ese edificio y no era sólo un francotirador.
-¡Entren al edificio! –gritó Ethan, indicando a Matt y Jack que cargaran a Mary, quien ya tenía la pierna vendada, aunque no podía caminar
La única posibilidad que tenían era teniendo sólo un frente, y eso podían hacerlo en el edificio de ciencias; ya habían estado dentro así que lo conocían por dentro en su estructura; eso les daría ventaja. El ambiente estaba cargado; eran varios y ellos habían tenido la ventaja del factor sorpresa; un error y lo pagarían caro.
Debían usar hasta la última bala si era necesario.
Fue cuando llegaron a un cuarto grande con hartas cosas donde esconderse o cubrirse que se detuvieron para preparar una emboscada; era su única oportunidad. Esperaron, escuchando gritos por parte de aquel grupo.
-¡Salgan de una vez! ¡O lo hacen rápido o lento, de una u otra forma va a terminar con ustedes muertos, hijos de puta!
Ese discurso era típico de aquel estilo de vida: eran cazadores de la zona.
Esperaron a que estuvieran justo en medio de los ocho, para emboscarlos. Ethan no escatimó en usar su Taurus; desde que Tommy se la había dado jamás la había tenido que ocupar, pero pudo ver cómo de un solo disparo en el torso despedazó a uno de los cazadores. Los demás por su parte acabaron con los demás cazadores, pero los sucesivos gritos les hicieron saber que había más; probablemente muchos más.
No tardó en llegar la segunda ola; si bien pudieron emboscarlos, no fue tan sorpresivo, dado que los cuerpos de los cazadores muertos advirtieron a los nuevos, por lo cual no tardaron en verse superados en números y estuvieron obligados a retroceder y buscar otro lugar para poder emboscarlos.
Pero fue en medio del escape que escuchó nuevamente la bala del rifle que los había tomado por sorpresa afuera. Cuando Ethan se dio cuenta, vio a Jack tirado en el suelo, con su camisa tornándose rápidamente de color rojo; lo tomó por el hombro y lo llevó rápidamente, recibiendo una bala de pistola en el antebrazo derecho.
Apenas pudo ponerse a salvo dejó a Jack en el suelo para que Liz lo viera, mientras Dom y Julie disparaban para retener a los cazadores.
Pero entonces, mientras veía a Jack vomitar sangre, a la vez que Matt le hablaba desesperadamente, notó la mirada de Liz, y se dio cuenta de lo obvio.
Los disparos no paraban, pero aun entre ese relampagueo de balas en ambas direcciones, pudo ver la mirada desgarrada de Matt al darse cuenta de lo que estaba pasando.
Jack se estaba muriendo, y Liz no podía hacer nada por curarlo.
Matt le gritó a Liz que lo ayudara, que sacara la bala, pero no le gritaba con rabia; le imploraba que sacara de su mente la idea de que su padre estaba muriendo frente a él. Ethan lo vio y no supo qué hacer, quedando peor al darse cuenta de que su madre no estaba mucho mejor, arrastrándose hacia Jack llorando.
-Déjenme… dijo, lastimosamente, Jack –huyan de acá…
Ethan vio a Matt, y pudo ver en sus jóvenes ojos real ira: Matt no iba a huir, no iba a dejar ahí a aquellos cazadores. Pero antes de que Matt se pudiese parar, Ethan lo detuvo y con una mirada fría le hizo saber que él saldría; Matt necesitaba estar con su padre, más que nunca.
La ira de Matt había pasado a Ethan, y eso fue lo que lo hizo disparar sin el menor reparo en todo lo que antes había pensado, en los días previos, o meses previos. Esto era personal.
Hubo un cazador que se escabulló por la ventana, al cual Ethan le disparó con su escopeta directamente a la cara; la cabeza quedó irreconocible, sin aspecto humano. Él sólo seguía disparando, aprovechando la cobertura de Dom y Julie para recargar y ver dónde estaban los otros cazadores.
Pero había uno en su mente con un lugar especial: el del rifle iba a morir ese día, esa tarde, en sus manos. Fue esa ofensiva hasta impertinente la cual hizo que lo que antes parecía el territorio de los cazadores, ahora fuera uno dominado por ellos. De a poco notaron que los disparos enemigos iban cesando, no porque se detuvieran, sino porque eran menos a los cuales disparar.
-¡Hijo de puta! –escuchó, a la vez que sintió un disparo de rifle; finalmente ese cazador estaba solo
Y al levantarse observó que éste había salido de su cobertura para huir: era el momento perfecto. Pensó en dispararle con la Taurus, con lo cual su muerte sería inmediata, pero en vez de eso sacó su rifle, y gracias a la mira telescópica, se aseguró de darle exactamente en la pierna derecha, haciendo que cayera de un grito, soltando su rifle.
Dom lo vio con cierto grado de desconocimiento, cuando vio que rápidamente fue corriendo donde el cazador, dejándose completamente expuesto. Era cierto que ya no habían cazadores, pero no estaban seguros.
Pero para Ethan el objetivo era uno; al llegar con aquel cazador, notó que se estaba arrastrando por su vida de espaldas. Sacó su pistola y le disparó en ambos brazos, dejándolo incapacitado de moverse, entre gritos de dolor.
Se agachó, hasta que su boca estuvo a la altura de los oídos del cazador.
-Esto es lo que pasa cuando te metes con mi grupo –le dijo, para luego meter su pistola entre sus piernas y dispararle en los genitales, tiñendo rápidamente el suelo de rojo entre gritos de agonía y extremo dolor
Probablemente dentro de poco se desmayaría; no podía acabar así, sin saber lo que le había pasado. Sacó su escopeta, volteó al cazador y metió el cañón en su boca, mirándolo directamente a los ojos.
Pero entonces lo que presenció sólo lo pudo comparar a un infierno en vida, una espantosa pesadilla.
Aún con el rostro lleno de sangre, suciedad y lágrimas, pudo notar los rasgos y esos ojos.
Era Howard.
Era su compañero.
Se detuvo en seco, con los ojos abiertos a más no poder, pero sin ver nada en absoluto, sino perdido en su propia mente, mientras Howard no podía hacer nada por todas las heridas que tenía, sólo gritando de todo el dolor que sentía en ese momento.
Entonces jaló el gatillo.
Partes de la cabeza de Howard se repartieron por todo el piso, al igual que la sangre. No quedó nada de la cabeza en su cuerpo.
Desde afuera parecía como si se hubiera quedado varios segundos viendo fijamente el cadáver sin cabeza de su antiguo compañero, pero la verdad es que veía todo menos eso. Cuando finalmente recobró la consciencia, lentamente movió la cabeza hacia sus compañeros: Dom, Julie y John lo observaban sin saber qué decir ni cómo reaccionar. Liz no estaba presente; no supo si era por estar con Matt, quien se despedía entre llantos de su padre, o era simplemente para no verlo.
Ignorando toda señal de los demás, empezó a dirigirse de vuelta a donde estaba Jack, pero no pudo evitar ver los cadáveres de los cazadores que estaban tirados. Aquel que había quedado con el torso destrozado por la Taurus era Pat.
Parecía una pesadilla.
Era una pesadilla.
Acababa de asesinar a sus antiguos compañeros.
Ése era su grupo.
Antes de hacerse cualquier pregunta obvia, como por ejemplo qué hacían en ese lugar del país, sólo atinó a correr a cada cadáver para ver sus rostros a toda prisa.
Ninguno de ellos era Mike; el que había muerto del escopetazo en la cabeza tampoco era, lo cual lo tranquilizó en cierto modo, pero su mente estaba tan convulsionada en ese momento que no supo si eso era bueno o malo.
Pero cuando retomó el camino adonde Jack notó algo que hizo que todo su cuerpo temblase: tampoco vio el cadáver de Francis.
No supo qué decir, sólo continuó su camino hasta llegar donde estaba Jack. Ahí estaba Matt y Mary, abrazándolo, y vio los últimos momentos de un hombre que había luchado por su familia en ese mundo, que por recompensa le había dado un tiro en el pecho. Liz mantenía su distancia de Matt: necesitaban su espacio, el último espacio con Jack.
Quiso poder concentrarse en lo que tenía frente a él, pero su mente no lo dejó tranquilo, y John lo notó, de hecho todos notaron que algo andaba mal con él.
Pero si bien John quiso darle un tiempo, notando que estaba extremadamente nervioso, fue Dom quien hizo la pregunta.
-¿Qué te pasa?
Ésa era la pregunta que él temía responderse a sí mismo, pero en el fondo siempre llegaba a la misma conclusión: tenía miedo.
Vio a su grupo, recordando todo por lo que habían pasado, todo lo que habían planeado y todo lo que habían sufrido.
No podía acabar así.
Pero no podía asegurar nada. No sabía ya quién era.
-Los cazadores que nos acabamos de encontrar… el grupo con el que nos acabamos de enfrentar… era el grupo en el que solía estar
Tenían que huir, huir lo antes posible de ese lugar.
Durante un instante pensó en Mike, sacando la fotografía que tenía de él; no sólo era un amigo para toda la vida, sino que era uno desde toda la vida: con él había pasado momentos inolvidables en la escuela, con él se había peleado por el corazón de Emily, con él había escapado de su ciudad natal.
Pero si encontrarse con él significaba encontrarse con Francis no tenían opción.
Tenían que huir, lo antes posible.
