Capítulo 13 –Fotografía
-¡Vas a morir! –gritó Liz, entrometiéndose en la discusión
Era la primera vez que ella le hablaba directamente desde el día en el cual él había decidido contarle lo de Anna; de no haber sido por la situación en la que se encontraban, habría sentido un alivio que hasta lo habría emocionado.
Estaban en las afueras de Boulder, pudiendo escuchar cómo un grupo de personas se movía entre la ciudad, seguramente buscándolos: era el grupo de Francis. Habían conseguido escapar finalmente, cansados y nerviosos por haber visto sus muertes en más de una ocasión, pero habían logrado salir sin ser descubiertos.
Debían moverse, así como Joel lo había hecho; sabían que al menos Joel y Ellie ya no se encontraban en esa ciudad, pues habían ido a Lakeside a acabar con el grupo de David. Obviamente no habían hablado nada del tema con Matt, quien se mostraba perturbado desde la muerte de su padre; para Ethan la muerte de Jack había sido un evento desafortunado, pero la verdad estaba consciente de que no tenía idea del infierno por el cual estaba pasando Matt en ese momento. Él también había perdido a su padre, pero no en las mismas condiciones que el chico. Quería poder consolarlo, pero sentía que no era capaz, y en gran parte el saber que Liz podía hacerlo mucho mejor que él le quitaba un poco el peso de esa carga.
Pero en el momento final, Ethan dudó, dudó sobre la única persona que hasta hacía unos meses había estado con él en las buenas, en las malas, y en aquellas situaciones de las que nunca pensó poder salir: Mike.
Dom fue el primero en responder a lo que Ethan daba a entender; estaba claro que no quería arrastrar a su grupo con él, pero la sola idea de que fuera solo ante todo un grupo de cazadores no convenció a nadie. Intentaban hacer entrar en razón a Ethan, pero finalmente el líder del grupo decidió llevar a cabo su decisión, e ir a intentar sacar a Mike de esa vida.
Eso, hasta que Liz entró en la discusión.
No supo si en ese momento Liz lo perdonó, o si lo había perdonado antes, pero por orgullo no le había hablado sino hasta ese momento, pero como fuera, significaba algo. No había perdido a Liz, no la había perdido.
Pero así como él había encontrado redención con los Luciérnagas… Mike… no podía dejarlo con Francis, no podía dejarlo en esa vida. Era cierto que ambos habían acabado en ese grupo, pero había sido así por las condiciones que les habían tocado vivir. Nadie nace eligiendo cómo vivir, ni crece decidiendo qué le va a ocurrir. Habían caído, pero si él se había podido levantar, era posible que ayudando a su amigo, pudiera salir. No elegimos qué nos puede pasar, pero podemos elegir dar una mano a otros.
Porque Mike a esas alturas no era solo un amigo, era ya un hermano de vida, con quien había vivido y muerto en ese infierno.
-No puedes enfrentarte a un grupo completo tú solo, pero tampoco me arriesgaré por una elección tuya –sentenció Dom, viendo a los demás –hemos llegado bastante lejos como para jugarnos el cuello ahora
John se mantenía callado a cierta distancia del grupo; Ethan no supo si ese silencio era en su apoyo, o en su contra, pero sabía que John tenía su posición clara. En tanto la cara de Mary era de angustia, pero la de Matt entonces cambió. Conocía esa cara, y lo que expresaba, porque él la había tenido hacía varios años: venganza.
No podía culparlo, y se pudo haber preocupado, de no haber sabido que Liz estaba con él; ella cuidaría de él, de su sanidad. No quería otro Ethan en el grupo, no quería que se repitiesen los mismos errores. Ya era suficiente.
-No planeo enfrentarme a ellos: el grupo es numeroso, sin contar con que Francis pasó por entrenamiento militar y se maneja en combate, y eso sumado a su forma de ser hacen que no sea viable siquiera enfrentarlo… sólo necesito encontrar a Mike, y sacarlo de ese infierno
-Si fuera tan malo como dices hace tiempo que él se habría ido, además ¿por qué no se fue del grupo cuando tú decidiste irte?
La pregunta era inteligente, pero la respuesta era directa: Mike había considerado irse del grupo, pero lo que lo había dejado ahí era justamente lo que probablemente aún lo tenía aferrado a la vida de cazador: el miedo. El miedo a morir, y eso estaba confirmado por el hecho de que Mike le había pedido que se quedase en el grupo; en parte para no sufrir solo, y en parte porque muy probablemente pensaba que Ethan moriría a las pocas semanas de irse.
Pero esta vez había otra forma: sólo tenía que convencerlo de unirse a él, e ir con los Luciérnagas; no podía culpar a Mike por aferrarse de esa forma a la vida, después del infierno que ambos habían pasado, teniendo que lidiar con el Cordyceps, las revueltas y la anarquía en plena adolescencia, en aquella época en la que se creían dueños del mundo, sólo para darse cuenta que seguían respirando sólo porque sus padres los protegían. Ambos habían aprendido de la manera difícil cómo sería el mundo por los próximos veinte años, teniendo que ayudarse mutuamente, sonriendo y llorando en el camino.
-Mike no es cómo crees: es simplemente alguien que se vendió a una idea porque no tenía nada mejor en lo que creer, pero ahora tiene otra opción… no dejaré pasar esta oportunidad
-Y yo no estoy dispuesto a arriesgar todo por ello
Fue entonces que Liz dio un paso hacia adelante, dando a entender aquello que Ethan no quería saber, a la vez que vio a Matt también levantarse. Eran dos jóvenes, pero por motivos totalmente distintos.
-No puedo arrastrar a nadie –respondió, indicando a Liz y Matt –lo lamento, pero debo hacer esto solo
Pensó en agregar "Liz" al final, pero concluyó que después de que por fin ella le había vuelto a hablar, no sería indicado; debía tener cuidado al tratar con ella, para no volver a caer en lo mismo. Debía respetarla en ese sentido.
-No me puedes obligar a no acompañarte, puedo defenderme sin problemas –respondió Matt
Si el cazador que había matado a Jack no hubiera muerto en el tiroteo, al menos el chico tendría un objetivo claro, pero en su mente aún impulsiva quería acabar con el grupo completo en su venganza: no podía permitir que Matt fuera a suicidarse.
-Si quieres morir adelante… sé lo que sientes ahora, pero sólo te diré: debes elegir cómo quieres vivir, y debes hacerlo responsablemente, y no lo estás haciendo ahora.
No quería más Ethan en el mundo, y eso era una tarea a largo plazo, porque aun si lograba rescatar a Mike, si no hacía nada respecto a Matt, se repetiría la historia de él con Diane.
Aquella noche tuvieron la última comida juntos: todo estaba sentenciado, pero al menos Ethan estaba tranquilo sabiendo que John se quedaría con ellos, pues si alguien tenía las cualidades para guiarlos era él. Ethan se uniría a ellos en Salt Lake City, esperando encontrarse con Joel y Ellie finalmente; no pudo evitar pensar fugazmente que al conocerlo le preguntaría sobre Lakeside. El problema sería Matt y Mary, pero decidió no pensar en eso por ese momento; ya tenía suficiente peso en su cabeza como para meter más problemas todavía, sin hablar de que probablemente ahora John pensaba en eso también.
Esta vez no había fogata, y estaban mucho más callados en su hablar, pues sabían que el grupo de Francis estaba en la ciudad y en los alrededores buscándolos. Ethan se preguntaba si habían sabido que era él, pues era posible que algún cazador hubiese huido con vida del tiroteo en la universidad, tras haber conseguido identificarlo.
Pero lo que lo tranquilizó después un poco fue la idea de ver su duda al menos respondida: John lo llamó para conversar. Lo necesitaba, más de lo que había creído hasta ese momento.
-¿También crees que voy a morir? –comenzó, queriendo darle un aire de comedia, pero terminando en una pregunta bastante trágica
-Ese tal Mike… ¿es tan importante para ti? –fue lo que preguntó inmediatamente John, casi ignorando la pregunta que Ethan le había hecho segundos antes
-Me ha salvado la vida en varias ocasiones, tanto física… como psicológicamente… y él sacó la peor parte de los dos… está ahí porque no conoce otra forma de vivir, yo era igual antes de salir… ha llegado a las conclusiones que yo, pero conoció a Francis demasiado pronto… cuando pasas por tanta mierda, y pronto te encuentras en un grupo imponiéndote… crees que es como deben ser las cosas
-¿Y qué me puedes decir de Francis?
Muchos recuerdos abordaron la mente de Ethan en ese momento.
-No sabemos mucho de su pasado antes del virus, pero solía ser un militar… y aparentemente se había hecho un nombre ahí… es una persona capaz de muchas cosas, pero digo eso en el mal sentido… a veces pienso que antes del Cordyceps pasaba sus días en una cárcel… pero no me malinterpretes; no es para nada tonto, sino todo lo contrario, y admito que eso es lo que a veces me perturba… uno espera que las personas inteligentes no terminen así, o si terminan así, lo hagan perdiendo su sanidad en el camino, pero él… es diferente… es una bestia
-Por lo que me has dicho Mike es totalmente lo contrario a eso… no puedo evitar pensar que tus posibilidades de supervivencia son ínfimas, pero si Mike es como dices… y si tú quieres hacerlo, las Luciérnagas le abrirán los brazos a tu amigo… valoramos mucho la redención, y si Mike es capaz de ella, tendrá su colgante… ésas son las personas que valen la pena en este mundo podrido… no elegimos que nos tocará vivir, pero podemos elegir cómo responder frente a ello, y aprender lecciones de cada cosa… a veces las tragedias nos pueden traer enseñanzas… no lo digo en el sentido de que las tragedias son buenas, sino que nunca algo es tan malo como crees
-Cuida del grupo, en especial del chico –le encargó, recordando lo que Matt sentía -… y de Liz
-Tranquilo; si se trata sobre su venganza, no te preocupes, me encargaré de ayudarlo… pronto se dará cuenta de que tiene a su madre todavía
-¿Y qué harás respecto a Joel y Ellie? Según las pistas, fue él quien atacó al grupo de David
Pudo notar la pausa que hizo John, la cual no era una pausa de preámbulo, sino una de falta de respuesta.
-Tendré que ver eso… de cualquier forma tendré que hablar con Joel… nunca está de más una segunda versión de la historia
No era para nada una respuesta completa o satisfactoria, pero al menos tranquilizó a Ethan: John se preocupaba como él lo haría.
-Me encantaría poder quedarme a ayudarte, Ethan, pero el asunto de Ellie es más grande que tú, o yo, o todos nosotros… nos jugamos la esperanza
-No te preocupes –respondió Ethan, pensando en la cura; si todo salía bien, nunca más habrían Ethan, ni Francis, ni Matt –te entiendo, ¿supongo harán una parada en Lakeside?
-Iremos con cuidado, dado que según lo que nos contaron otro grupo llegó al lugar, pero buscaremos pistas que nos aseguren que Joel sabe hacia dónde ir
De a poco sonreía dándose cuenta de que tenían un plan, aun enfrentándose a aquel imprevisto. Al menos el grupo seguiría unido, y ya faltaba poco; lo que faltaba no era nada comparado a todo lo que ya habían viajado.
Se alistaron, y partieron esa misma noche, saliendo de las cercanías de la ciudad lo antes posible.
Y Ethan nuevamente se encontró solo, pero esta vez era por su propia decisión. Era hora de su misión.
Sacó la fotografía que tenía, y vio nuevamente a Mike.
Pero no pudo evitar ver a la tercera persona en la fotografía: Emily.
Y por un instante se perdió en sus recuerdos en la escuela: cuando conoció a Mike; cuando llegó a mitad de año Emily; cuando ambos se pelearon por ver quién podría confesarle su amor a Emily; cuando Ethan ganó la pelea; cuando Emily lo aceptó; cuando finalmente logró hacer las paces con Mike; cuando cumplió seis meses con Emily; cuando estalló la infección.
Aun con el mundo totalmente cambiado, pudieron seguir juntándose, seguir riendo.
Fue la familia de Mike la que lo acogió a él y a Diane cuando sus padres murieron asesinados en el asalto a la casa, fue él quien lo apoyó en esos momentos, junto a Emily y su hermana, y fue él quien lo apoyó todavía más cuando Emily murió asesinada al mes después.
Y recordó la última vez que vio a su ciudad natal, tras marcharse, acompañado de Diane, Mike, y los padres de este último, sólo para verla en total destrucción.
Y habían pasado dos décadas: cada día sobreviviendo era lento y tortuoso, pero ahora que lo veía así, parecía como si esos veinte años hubieran pasado en un pestañeo.
