Capitulo 11
La llegada de un ser olvidado por el tiempo.
Sayaka se encontraba escribiendo en su laptop un trabajo para la semana próxima, era de madrugada pero no podía dormir así que decidió aprovechar el tiempo. En ese instante una sombra pasó cerca de su ventana distrayéndola de lo que estaba haciendo, al principio pensó que sería una paloma o un ave que fue volando por ahí, pero a la segunda vez la figura era más grande ocasionando que la chica se asustara.
Ella salió de su habitación al escuchar un golpe en la puerta, pensando de que pudiera ser un ladrón, tomó su aerosol de pimienta, apagó todas las luces y se escondió detrás de uno de los sillones, en ese momento, dicha figura entró por la ventana traspasándola sin romperla ni hacerle nada, detrás de él otra sombra más pequeña cruzó cerca de donde estaba Sayaka, ella asustada esperó el momento indicado para atacar y cuando pudo ver que el ser misterioso fue hasta el pasillo, le salió por detrás rociándolo con el aerosol. El hombre enseguida volteó y de inmediato estaba tirado en el suelo gritando de dolor, ella tomó un bate que estaba cerca de ahí y al momento de golpearlo la otra figura la detuvo tumbándola después al suelo.
Sayaka comenzó a gritar pidiendo ayuda pero la sombra le tapó la boca con la mano para luego agarrarla con el otro brazo, ella forcejeó lo mas que pudo pero él era muy fuerte y no podía zafarse de su opresor mientras que la otra figura le lamia la cara. Le pareció muy extraño lo que estaba pasando pero recordó entonces de que una vez un perro singular había hecho eso una vez en el pasado. "Kokutei", al saber que la persona que la apresaba era Inugami enseguida se quedo tranquila, él la soltó dejándola hablar.
-Inugami…-
-Me alegro que aún me recuerdes… Sayaka-
Sayaka se volteó para verlo, se notaba que había cambiado ahora llevaba otras ropas y se había cortado un poco el cabello. Ella se acercó hasta la sala para prender la luz y al encenderse puedo verlo mejor. Estaba más fornido y en efecto se había cortado el cabello un poco más arriba de la cintura atado en una cola, seguía llevando ropa oscura, tenia pantalones negros y una camisa que le llegaba hasta los codos y una chaqueta larga negra de cuero sin mangas que lo cubría del frio, y en vez de los zapatos de punta de antes ahora llevaba una botas con algunas correas de adorno.
-Guao no sabía que tenias tanta fuerza, si hubiera entrado desprevenido mínimo estuviera tirado en el suelo sobándome la cabeza y gritando por el gas pimienta-
-Inugami ¿Qué haces aquí?...y ¿Cómo me encontraste?- ella se sonrojó al quedarse mirándolo por mucho rato, no pudo evitarlo.
-Vine porque necesito hablar con Zenki…supe que estaba aquí con Chiaki pero no sabía que te encontraría aquí-
-Ah- Sayaka se entristeció al saber que no había venido a verla, ¿Qué la hacía pensar de que él le importaba? Inugami nunca correspondió sus sentimientos y mucho menos lo haría ahora.
-…Pero me alegra verte Sayaka…- él se giró para verla y noto que sus mejillas se sonrojaban, Kokutei le lamia la mano a Sayaka para saludarla y ella se agachó para hacerle cariño y abrazarlo.
-Cuanto has crecido Kokutei, me alegro que este bien….Inugami, Zenki y Chiaki no están aquí posiblemente mañana o al día siguiente puede ser que vengan-
-¿Y donde se encuentran? Es urgente que hable con uno de ellos-
-Pues en estos momentos se encuentran en el hospital, Zenki tuvo un pre-infarto y Chiaki está allá con él-
-¿¡Que! ¡Eso es imposible Zenki no es humano!- Inugami se sorprendió ante lo que escuchó de Sayaka, eso era absurdo los Shikigamis, Yokais y demás razas diferentes no sufrían de las mismas enfermedades que los humanos por lo tanto no podía ser cierto lo que le pasó al guerrero guardián.
-Es la verdad Inugami, Chiaki hizo un conjuro que transformó a Zenki en humano, todavía no se por qué lo hizo pero debido a eso Zenki dejó de ser un guerrero guardián como era antes….y ¿Por qué están urgente que lo veas? ¿Pasa algo malo?- ella se paró para ver a Inugami preocupado, algo estaba pasando para que buscara a Chiaki y Zenki con tanta angustia.
-Lo lamento pero no puedo decírtelo en estos momentos, volveré dentro de dos días para hablar con Zenki por favor dile a uno de ellos que es inminente que se encuentren conmigo-
-Pero Inugami…- a Sayaka no le dio tiempo de hablar más con él por qué en ese instante desapareció junto con Kokutei. Ella estaba preocupada por la reacción del chico rubio, "¿Qué era eso tan importante que debía decirles?" pensó mientras veía la ciudad a través de la ventana.
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Al día siguiente Chiaki se había levantado temprano para ver cómo estaba Zenki, él estaba durmiendo tranquilamente y sus signos vitales estaban bien, dentro de un rato la enfermera vendría a colocarle el medicamento así que fue al baño para arreglarse un poco. Zenki se despertó al notar el olor de Chiaki pasar por su lado y al abrir los ojos pensó que estaba ahí más ella no se encontraba en el lugar, tenía hambre pero desde anoche detestaba la comida del hospital, quería comer comida sabrosa como la que hacia Chiaki.
Mientras tanto, Chiaki se lavó la cara y los dientes, "menos mal que siempre llevó un cepillo de dientes en la cartera" pensó al guardarlo y sacar un bolsito pequeño, se recogió el cabello en una pequeña cola de caballo y se maquilló para disfrazar las ojeras que tenia, al mirarse al espejo notó que tenía un pequeño sonrojo en sus mejillas cuando recordó lo que pasó en la noche, mientras se abrazaba con Zenki, nunca había tenido esa sensación de bienestar y de mucho cariño hacia él. Terminó de arreglarse un poco y salió del baño para verlo despierto mirando hacia la ventana.
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Las chicas habían pasado una prueba de fuego al momento de ver al grupo de Soichiro acercárseles a ellas, no podían evitar sentir un poco de miedo al momento que se acercaban pero Sayaka fue la única que salió adelante para enfrentarse a Soichiro.
-Pero miren lo que tenemos aquí, ¡El grupo de las chicas súper poderosas al ataque! Jajajaja, díganme niñitas ¿donde se encuentra su amiga Chiaki? ¿Huyó de aquí con la cola entre las patas? Jajajajajaja- su risa resonaba por todo el pasillo de la universidad igual que las de sus compañeros, Sayaka enseguida le respondió.- ¡Ese no es tu problema Soichiro! Lo que haga o deje de hacer Chiaki no es de tu incumbencia así que déjala tranquila-
Soichiro dejo de reírse para verle la cara a la chica que estaba frente de él, ¿Cómo se atrevía a hablarle de esa manera?- Pues dile a tu amiguita que será mejor que venga a la universidad a verme la cara sino quiere que el video que tengo de ella sea trasferido por todos los teléfonos del instituto- después de eso él se alejó del grupo de chicas junto con la cuadrilla que llevaba como escolta.
-¡Pues ella no te tiene miedo grandísimo idiota! ¡Solo porque eres líder de una banda de delincuentes te crees la gran cosa! ¡Algún día pagarás por lo que has hecho Soichiro!- las palabras retumbaron en sus oídos haciéndolo enojar, esa chica pagaría su atrevimiento. Sin necesidad de decirle alguna palabra fue enseguida a golpear a Sayaka cuando una bomba de humo invadió el pasillo permitiendo el pasó de un extraño que comenzó a golpear a cada uno de los integrantes del clan especialmente a Soichiro.
Las chicas aprovecharon de irse de ahí corriendo hasta meterse en el baño de damas rápidamente. -¿Qué rayos fue eso?- exclamó Ayame aún pegada detrás de la puerta, sus compañeras estaban tapándose la boca para que no se les escaparan las risas contenidas ocasionadas por el sucesos de hace segundos.
-Jamás en mi vida vi algo igual, ¿Eso que lanzaron era una bomba de humo?-
-No lo sé Ako pero me hubiera encantado ver el chico que le dio su paliza a ese grupo de delincuentes, seguramente debe ser alguien que tenia cuentas pendientes con él y para que no lo vieran lanzó esa bomba de humo- Sayaka recuperó el aliento tranquilizándose para poder salir tranquilamente, pero cuando las chicas salieron del baño tuvieron que entrar de nuevo para no reírse del estado deprimente en que estaban el clan de Soichiro.
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Mientras tanto en el hospital, Zenki aún seguía internado en la cama de su habitación pensando todo lo que había pasado en sí, ser humano era complejo, no solo por lo delicado que era su cuerpo y salud sino que también estaban incluido los sentimientos que para él era muy difíciles de entender, su orgullo estaba de por medio y esa era la única emoción que era importante, pero desde que dejó de ser un demonio guardián y comprendió lo que era la soledad, su mentalidad cambió un poco cuando sintió el vacio de Chiaki en la casa de los Enno. Quién diría que él podría extrañar a alguien que le hizo la vida imposible desde que volvió a la vida pero era así, quería estar con ella a pesar de todo lo malo que hubiera pasado entre los dos.
Cuando Chiaki lo convirtió en humano para él era el mayor castigo que ser el guerrero guardián de alguien para toda la eternidad, odiaba su estado y muchas veces pensó en que la muerte era mucho mejor pero sería recordado como el demonio más fuerte del mundo que sucumbía a un delito de locura y desesperación llevándolo a la tumba como humano, así que tuvo que resistir esa fuerte tentación, pero jamás perdonó el castigo que le impuso esa chica. Después de un año su némesis se había graduado en la preparatoria y dentro de varios meses vendría a la ciudad, durante ese tiempo de aburrimiento experimentó una sensación que muy poco pudo poseer en algunas ocasiones, Celos. Cada vez que la veía salir con un chico o un hombre su orgullo quedaba a un lado para dar paso a la rabia, le molestaba verla pasearse de la mano con otra persona, sentía como la sangre le hervía pero jamás se lo demostró. Nadie sabría que el shikigami más poderoso de todos se había enamorado de su peor pesadilla. -"¿Desde cuándo dejé que esto me pasara?"- Pensó mientras miraba el atardecer y el sol se ocultaba entre los grandes edificios de la ciudad.
Chiaki se encontraba caminando en dirección de nuevo al hospital, se fue a su casa en la mañana para cambiarse la ropa y buscar algunas cosas pero estaba tan cansada que tomó una siesta, ahora iba muy tarde así que tendría que apresurar el paso para llegar a tiempo, solo esperaba de que él estuviera bien si hacer desastres como lo hacía siempre.
Él se levantó de la cama pero enseguida su pecho comenzó a dolerle, su cuerpo estaba tenso ocasionando que le doliera las articulaciones y el cuello, maldijo su mala suerte y volvió a la cama repitiéndose que su estado de enfermedad duraría poco, en ese instante ella llegó con un bolso y un poco más tranquila que cuando se fue en la mañana. –Hola ¿Cómo te sientes?- pregunto ella dejando las cosas encima de la silla donde durmió la noche anterior.
-Bien-
-¿En serio?...te veo preocupado-
-Ya te dije que estoy bien-
Ella suspiró y fue a sentarse a su lado, pudo notar que estaba tenso y con la mirada perdida en la ventana como si estuviera pensando en algo muy serio. –Pues yo te veo raro… ¿te hicieron algo?-
-No, estoy bien así que deja de mirarme así-
Chiaki se estaba enojando con la actitud orgullosa que tenia ahora, muy diferente a la de ayer donde estaba más calmado y dócil que hasta los hizo acercarse un poco mas; colocó sus manos en sus hombros presionándolos un poco y noto lo duros que estaban, Zenki hizo un gesto de molestia y aparto sus manos de él. -¿Por qué eres tan molesta? Te acabo de decir que estoy bien así que no me toques como si necesitara de ti-
-¿Por que eres tan arrogante y orgulloso? ¿Te cuesta mucho aceptar la ayuda de los demás solo por qué crees que es por lastima? No Zenki, yo me preocupé por ti porque en realidad me importas y no porque te crea débil, al contrario eres fuerte y nunca aceptas un no por respuesta… ¿Tan mal te parezco?-
- No tengo nada, estoy bien-
Ella se le quedó mirando por unos instantes para recibir otra respuesta pero era obvio que no seria así, se levantó de la cama y salió de la habitación sin decir nada, él en cambió volteó a ver la puerta cerrarse y además lanzar un suspiro de resignación -¿Hasta cuándo seguiré así?-
La chica sacerdotisa caminaba por los pasillos de la clínica en dirección a la cafetería, nunca puede entender las reacciones inesperadas de ese hombre, algunos días lo quería como un amigo, otros lo odiaba como si fuera su enemigo, eran tantas cosas que chocaban en su mente que decidió comprar un café y tomarlo sentada mirando a un periódico que se encontró en su puesto. Pasaba las paginas sin ver nada interesante porque su mente estaba pensando en él "es un idiota orgulloso, arrogante, tonto, y grosero".
