Capítulo 20 -La lluvia

Lo único que se mantuvo en su mente fue la imagen de Diane muriendo a su lado, mientras sostenía la pistola contra la sien de aquél individuo, quien clamaba por piedad, tras ver cómo sus amigos habían sido asesinados frente a sus ojos, y notando cómo lo habían dejado vivir en medio del asalto, no sin dejarlo inmovilizado al atravesar su pierna con una flecha de una ballesta. Y era eso lo que lo movía, era ese el motor de sus acciones; nunca había formado parte directa en las rencillas que podían tener con turistas agrupados, pero por primera vez se había entremezclado entre las balas de su grupo que entraban en los cuerpos de aquellos otros cazadores, para dejarlos en el suelo desangrándose.

De esto se trataba, de esto se trataba lo que por tanto tiempo había evitado a toda costa: todo ese tiempo en una zona de cuarentena le había adormecido aquél instinto casi animal que lo había ayudado durante todos esos difíciles años.

Siempre teme a alguien sin nada que perder.

Pudo escuchar los gemidos y llantos de aquél desdichado, con sus pedidos de piedad mezclados con su respiración tan agitada que le complicaba el habla, por una última vez, antes de apretar el gatillo, y tras un solo estruendo, ver cómo el cuerpo cayó al suelo. No importaban sus memorias, no importaba aquella historia; nada importaba.

Finalmente lo había hecho: había vengado a su hermana.

-De esto se trata la vida, Ethan –le dijo Francis, tras ver el asesinato –la vida es una lucha por sobrevivir, una lucha diaria que muchos no enfrentan por cobardía… si no estás dispuesto a luchar, alguien vendrá por ti, siempre

Y esa misma ley era la que ahora, en las cercanías de Boulder, haría caer a quien la había pronunciado, tachando el pasado, en un intento ya de borrarlo completamente. Se escabullían en los bosques, siguiendo el rastro del grupo de pisadas; no podían estar muy lejos, cuidando de no hacer algún ruido fuerte en caso de que estuvieran cerca: Ethan sabía que pese a las circunstancias Francis bien podía ser un rival mortal, por lo cual debían extremar las medidas de seguridad. Ayudaba de cualquier modo el que en vez de nieve en todos lados se encontrara de nuevo con vegetación verde, bajo un cielo despejado; ya no quedaba casi nada de nieve, lo cual sólo le hacía pensar aún más en cuánto tiempo había pasado en esa prisión.

-Cuida tus pasos; debes apoyar antes que todo la parte trasera del pie, aun corriendo… te cansas más rápido, pero silencia tus pasos si sabes hacerlo

Corrían en la dirección que habían visto huir a Francis y su grupo de la prisión reclamada por otro grupo.

-Si los infelices están huyendo, puedes ir agresivamente tras ellos… si estuvieran seguros de defenderse no estarían huyendo en primer lugar, así que la agresividad es una opción

Veía su mano y aun podía sentir su dedo, siendo golpeado por la leve brisa de aire que corría, como si siguiera ahí. Pudo ver que Mike tenía la misma mirada que él, y comprendió que así como él, todos tenían sus motivos para estar ahí, tan o incluso más fuertes que los de él: sólo podía ver a Matt e imaginar lo que había pasado por la cabeza de aquél joven.

-Y sobre todo, nunca te ablandes; un segundo de duda basta para que te acribillen hasta morir

Parecía hasta irónico; las enseñanzas que le habían dado siendo aplicadas justamente para matar a quien se las había dado; iba recordando cada momento en que las había escuchado a regañadientes, aceptando que eran parte de lo que él había aceptado al unirse a ese grupo, sin poder evitar reconocer que gracias a cada una de ellas, y gracias a cada técnica para salvarse de infectados u otras personas por igual, había sobrevivido durante tanto tiempo, ya fuera con consejos a la hora de enfrentarse a grupos de personas, o de cómo preparar bombas de ruido para distraer a chasqueadores, pero nuevamente: si algo se iba a dar ahí era que Francis iba a caer bajo su propia ley.

Tal y como él lo había dicho; se había metido con él y su familia, y no iba a dejar que las cosas quedaran así, no podría descansar hasta que no fuera así.

No podía.

-¿Vas a matarlo realmente? -le preguntó Liz, poco antes de partir

-Por todo lo que nos hizo… sí –respondió Ethan, intentando desviar la mirada de los ojos de ella, notando cómo ella lo miraba directamente en todo momento

Pero no hubo ninguna respuesta ante eso, más que un suspiro. Ethan la vio, tratando de buscar una señal en aquel gesto, pero por más que buscó, su incomodidad no fue calmada.

-¿No vas a decir nada? –insistió, pero con un tono de voz tenue, para no sonar agresivo

-No sé qué decir…

Entonces vio la oportunidad de sacarse una duda que había tenido, pero que no había podido consultar.

-Ahora que los demás están un tanto alejados… quisiera hacerte una pregunta –Liz lo miraba atenta –sé que es un tema fuerte para ti... pero quiero saber… la persona que mató a Julie… fue Francis, ¿no?

Liz lo miró, y no pudo sino asentir con la cabeza lentamente, no sin mostrar los signos de lo que le significaba recordar aquellos momentos.

-¿Qué pasó ahí?

-Temprano… esa mañana, un grupo de cazadores nos sacaron de las celdas… nos ataron en sillas, y empezaron a hacernos preguntas sobre nosotras mientras se reían entre ellos y nos mostraban sus cuchillos y machetes, burlándose de nosotras… nos querían… nos querían violar –Ethan tuvo inmediatamente un golpe en su pecho

Notó cómo Liz se detuvo fríamente, tanto en habla como en sus gestos corporales: no estaba diciendo nada más.

-Liz… sé que es difícil el tema, pero es importante saberlo… dado que iré allá… todo lo que allí pasó quedará enterrado junto con sus cadáveres

-Uno de ellos se abalanzó sobre mí… metiendo sus manos por todo mi cuerpo… fue entonces que Julie se desató de sus cadenas, tomó el cuchillo de uno de los que estaba ahí, y corriendo lo enterró en el cuello del que estaba encima de mí… dos de los cazadores le dispararon mientras yo no pude hacer nada más que gritar… la dejaron botada en el suelo, incapaz de moverse del dolor… entonces llamaron a Francis… él llegó… y cuando vio que Julie seguía viva aunque apenas… fue hacia donde yo estaba y me golpeó con la culata de su pistola… cuando desperté lo único que pude ver el cuerpo de Julie en la silla… lo último que vi de ella fue su rostro lleno de dolor en el suelo… no pude… no pude despedirme…

Ethan pudo ver cómo los ojos de Liz se estaban humedeciendo de a poco, y en esas mismas lágrimas pudo ver la desesperación y el dolor que aquel monstruo había causado.

Eso le bastaba: eso le bastaba para que su consciencia dejara a Francis como el culpable. Con la gran mayoría de su grupo asesinado durante el asalto a la prisión, sólo quedaba él y unos cuántos, pero sabía bien que en el fondo, quien había provocado todo eso era él. La culpa y responsabilidad eran de él.

Y fue al salir de esa conversación, tras abrazar gentilmente a Liz para calmarla, que pudo ver a Dom alistándose para ir, y notó que fuera lo que estuviera moviendo a Dom a acompañarlo, no podía ser lo que él sentía; Dom no había hablado con Liz para saber los detalles, aun cuando fueran el único testimonio de lo último de Julie. Se preguntó qué, pero no pudo llegar a la respuesta con certeza.

Matt y Mike lo habían acompañado sin mediar más palabras que las mínimas necesarias; ambos habían sufrido en carne propia lo que ahí había pasado. Algo en su interior aún se sentía culpable por llevar a Mike a esa situación, pero todo parecía indicar que invertir los roles calmaría ese sentimiento. Cazar al cazador. De Matt no podía opinar: no quería opinar.

Y fue justamente Matt quien le indicó que más delante de ellos, tras una empinada bajada, podía ver a Francis y su grupo: eran cuatro personas, y Ethan tenía el factor sorpresa de su parte.

Iban a hacerlo finalmente.

-Ahora vamos a vengar a quienes hemos perdido… y lo que hemos perdido de nosotros –dijo Ethan, en voz baja, para sacar su rifle y apuntar directamente a la cabeza de Francis –esto es por todos

Pero en ese instante pudo notar como uno de los cazadores restantes lo vio desde lo bajo, apuntándole con el dedo.

Era Trevor.

Pudo ver que Francis fue el primero en refugiarse tras un árbol, mientras los otros hacían lo mismo.

-¡Dudo que el viejo Jason te hubiera dejado vivo! –Gritó Francis, desde detrás del tronco -¡Al parecer me faltó rematar a Kent! ¡Uno no puede tener suficiente hijos de puta en un solo día!

Ethan no titubeó y disparó directamente al tronco, a la vez que sus tres compañeros comenzaron también a disparar: el tiroteo había comenzado.

Notó cómo Matt buscaba flanquear a los cazadores corriendo hacia la derecha, pero eso fue al mismo tiempo que vio a Francis notar eso también, asomando por un segundo su cabeza hacia aquél lado.

-¡Matt! ¡Cuidado! –gritó, para ver a Matt recibir su señal y agacharse inconscientemente ante la advertencia

Y entonces pudo ver cómo una flecha pasó justo por encima de la cabeza de Matt, para incrustarse en un árbol: era una flecha lanzada con una ballesta.

-¡Mike, cúbrenos! –Gritó nuevamente, esta vez mirando hacia Mike, quien se mantenía en la posición inicial –¡Matt, ven para acá de inmediato!

Las balas eran tiradas y recibidas: un movimiento en falso y acabarían con más a quienes lamentar. El ambiente era tenso y en más de una ocasión pudo escuchar una bala pasar a sólo centímetros de su cuerpo.

La cosa no iba por buen rumbo; pese a tener ventaja de altura no podían hallar una forma de flanquear a los cazadores sin arriesgarse a perder la vida en un instante y la habilidad de Francis con la ballesta no ayudaba para nada.

Pero fue el mismo el que se traicionó: recordó a la misma pareja que había sido asesinada por Francis poco antes de que él renunciara a su grupo, y no pudo sino ver lo mismo replicado en Dom: no podía dejar que nadie más corriera el riesgo.

-¡Mike, Dom, disparen para retenerlos! –gritó, a la vez que rápidamente empezó a descender por la derecha

Pudo ver cómo los troncos a su lado y el suelo recibían impactos de balas disparadas, pero también podía escuchar los disparos provenientes de su grupo que imposibilitaban a los cazadores de poder acertarle.

Y halló el punto: al tirarse por una pendiente de unos dos metros, cayó tras una roca que le dio el ángulo perfecto. Asomó su cabeza y sacó su rifle.

No tenía a Francis directamente a la vista, pero sí tenía a tres de los cinco; notó cómo dos se intentaban poner a cubierto, pero notaban que si salían su vista, entrarían a la de Mike y Dom: la única opción era correr.

Pero no iba a permitir que eso ocurriera: antes de que pudieran dar un paso atrás y buscar otro lugar Ethan preparó su rifle y le dio en el pecho a uno de ellos, quien inmediatamente cayó al suelo.

-¡Ethan! –gritó Francis, tras ver al cazador tirado en el suelo -¡eres un hijo de puta, agradezco haberte conocido, pero esto acaba aquí!

Entonces fue por un instante que, tras ver una tenue luz roja tras el árbol, logró dar un salto hacia atrás, para esquivar la bomba molotov que cayó justo en el lugar en donde había estado. Tras el salto había quedado descubierto, así que rápidamente corrió para ponerse a cubierto; se tumbó en el suelo y se escondió entre unos arbustos. Si algo lo mantenía vivo, era que Dom y los demás estaban desde arriba cubriéndolo, impidiendo a los cazadores emboscarlo. Pero aun así no se podía mover: si levantaba la cabeza quedaba totalmente expuesto.

Las balas iban y venían, como una lluvia incesante; Francis se había armado rápidamente antes de huir de la prisión.

Pero no podían dejarse vencer: era su única oportunidad.

Levantó la cabeza por un instante, sólo para ver una bala chocar contra el suelo a sólo unos centímetros de él. Se agachó nuevamente: no podía salir de ese lugar. Miró hacia los lados y no pudo ver ningún lugar en donde cubrirse rápidamente.

Pero entonces pudo ver que Mike se lanzó por una empinada por la parte izquierda de donde estaban Dom y Matt: era mucho más alta que la que él había saltado, por lo cual había acabado rodando cuesta abajo. Nervioso, esperó alguna señal de él, y entonces la pudo ver: Mike se levantó rápidamente y empezó a disparar contra los cazadores desde la izquierda, abatiendo a un segundo cazador, quien justamente era quien tenía a Ethan atrapado en esa trinchera natural.

Se pudo inmediatamente de pie, y empezó a disparar también, dándole en el brazo izquierdo a un tercer cazador, para luego darle en la cabeza: estaban a punto.

Pero entonces notó que Mike no se detuvo; siguió avanzando por la izquierda disparando mientras corría, para ocultarse tras otra roca, que lo cubría de los disparos, pero que estaba peligrosamente cerca de Francis.

Ethan le quiso gritar que mantuviera su posición, pero en medio de los disparos ni sus gritos pudieron llegar al otro lado del campo de batalla. Sólo pudo seguir disparando, intentando acabar con el cazador restante y con Francis.

Bastó sólo un segundo, para ver a Mike salir y disparar a los cazadores restantes, y ver cómo una flecha se introdujo en su pecho, haciéndolo caer inmediatamente.

-¡Mike! –gritó, a la vez que salió a disparar rápidamente con la pistola

Pero entonces pudo ver a Francis correr finalmente a retirarse junto a Trevor, el cazador restante, no sin antes poder ver que un tiro le había llegado a Francis en alguna parte de su brazo izquierdo, al ver su movimiento ante el impacto de la bala y ver sangre brotar de la parte baja del mismo. Miró hacia el monte en donde habían empezado y notó que Matt había bajado por la parte derecha y se había acercado frontalmente, mientras Francis había estado ocupado con Ethan y Mike.

Rápidamente Ethan corrió donde Mike, pero cuando llegó pudo notar con un temor horrible dentro de su cabeza que ni aunque Liz estuviera ahí se salvaría: la flecha se había incrustado en su pecho, a la altura de sus pulmones.

-Mike… no –dijo Ethan, llegando apresuradamente

-Ethan… -pudo escuchar salir de la voz asfixiada de su amigo –no morí… como cazador… ¿cierto?

Los ojos de Ethan se humedecieron.

-No, no, Mike… has dejado de ser un cazador… ya no lo eres más

-Ahora puedo… recordar a mi… familia… sin sentir vergüenza… de mí mismo… y pensar… que por temor a esto… pasé esos años en guerra conmigo… mismo…

-Mike… por favor

-Esta vida fue un infierno… pero al menos… me convenciste de que aún aquí… hay un poco de luz… me hubiera gustado saberlo antes… aunque admito que… no quiero morir todavía… Ethan… lo siento…

Y Ethan no pudo sino destrozarse al ver cómo antes de morir, los ojos de Mike dejaron ir un par de lágrimas, a la vez que su último aliento era lanzado.

Su mejor amigo había muerto.

Para poder ayudarlo a él.

Acercó sus manos a los ojos abiertos de Mike para cerrarlos definitivamente, a la vez que vio su muñeca delantera: el harapo que ya estaba un tanto endurecido con la sangre seca de Kent. No pudo evitar sentir algo dentro de sí que le decía: "yo lo traje aquí", sentimiento que lo detuvo, para evitar que lo carcomiera por completo.

¿Qué pudieron haber hecho? ¿Irse así sin más? Pudo haber visto en la mirada de Mike que la decisión fue de ambos. La culpa era del mismo que los había metido en esa vida para empezar, y ninguno más: sólo necesitaba eso para continuar. Al menos pudo saber que, en cierto modo, su amigo había muerto en paz: paz que nunca antes había llegado a conocer luego del estallido del Cordyceps.

Y en eso, había un valor incalculable.

La rabia, el dolor, la pena, la tristeza, y todo por lo que habían pasado al menos tenía un final digno.

Si no pensaba en eso, creyó que se volvería loco: debía mantenerse enfocado.

Nada había acabado.

Cortó la flecha, y lo recostó en el suelo, como si estuviera dormido.

Hubiera querido enterrarlo, pero sabía que por cada segundo que pasaba Francis se alejaba; tendría que dejarlo a la intemperie, a merced de la naturaleza.

Mike no merecería eso, pero no había otra opción.

Y antes de ponerse de pie, sacó la fotografía que por veintitrés años había llevado consigo: Ethan, Mike y Emily, el grupo inseparable de su escuela, los amigos que no se separaron ni por ser rivales amorosos, ni por una infección mundial. Primero había sido Emily, y ahora Mike partía.

Tenía que hacerlo: no podía morir; su existencia era la prueba de que Emily y Mike habían existido también: si él moría, nadie sabría de todos los sentimientos que habían compartido, sentimientos que trascendieron un apocalipsis. No podía, por ningún motivo.

Tomó la fotografía, para delicadamente ponerla en la mano de Mike, y cerrar su puño para sostenerla. Mike había sufrido suficiente: era hora de que estuviera en paz, como en esos años: era hora de que volviera a ellos.

Se puso de pie, y pudo ver a las dos personas que estaban con él: vio a Matt con un rostro desolado; probablemente ver a Mike morir le había traído recuerdos duros sobre la muerte de sus padres: Jack en la universidad y Mary en la captura: ese chico estaba sufriendo su propia tragedia, y él no podía hacer nada por ayudarlo.

Dirigió la mirada a Dom, y pudo notar con extrañeza que aquella mirada estaba completamente vacía, parecida a la que había visto tras huir de la prisión, pero levemente retraída.

Todos estaban perdiendo seres queridos frente a sus ojos.

Y todas las muertes tenían un factor común.

No descansaría hasta matarlo.

-Hay que seguirlos –dijo secamente –sólo quedan dos, y Francis está herido

Matt era quien le había dado en la mano izquierda.


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