Aclaratoria: En la presente novela se presentará algunos de los personajes de la serie animada Zenki además de varios de los personajes del manga, esta historia no sigue una línea literal de alguna de las dos versiones (Anime y Manga), solo se continua lo que paso años después en líneas generales, es por ello que se nombrará tanto aliados como villanos en el contexto como se explicó anteriormente, si desean pensar que esta historia sigue alguna de las dos versiones, están en su libre albedrio. Con esto no se pretende obtener algún beneficio monetario ni violar las leyes de legalidad y autoría del creador original de la serie. Solo se pretende otorgar un entretenimiento al público lector.
Solo es de mi autoría las narraciones imaginarias que conforman dicho relato y algunos de los personas ficticios que aparecen aquí y que fueron inventados por mí, pero de resto como se especificó en letras superiores solo se pretender brindar un entretenimiento al público en general-
¡De resto que disfruten del fanfic!
Capitulo 12
Dudas e inquietudes bajo la penumbra
Ya la noche había caído como un manto que dejaba vislumbrar las luces de los edificios de la ciudad nocturna, la luna estaba en su esplendor como el mayor farol que iluminaba la habitación de aquel hombre que una vez fue un gran luchador de batallas, Zenki estaba siendo tratado por la misma enfermera de la otra noche que de vez en cuando miraba con extrañeza al corpulento hombre, la aguja llena del liquido analgésico atravesaba el catéter que tenía en la mano mientras observaba la reacción del medicamento en el paciente, la enfermera pudo notar que la chica que se quedaba en esa habitación no se encontraba.
-¿Disculpe señor, su novia en donde se encuentra?-
-Ella no es mi novia señora y tenga cuidado con lo que hace con esa cosa-
-jum, no sea grosero solo le preguntaba por qué está prohibido que los familiares estén rondando en el hospital a estas horas- la enfermera terminó de ofrecerle el medicamento, recogió sus utensilios y se fue sin decir nada. Él solo hizo un gruñido y tocó el objeto extraño que estaba injertado en su extremidad, ese extraño líquido le debilitó el brazo y ya iba expandiéndose por todo su cuerpo por lo cual esta molestia lo estaba desesperando. –Maldición odio esto, odio estar aquí, odio ser un débil humano-
-¿Aun sigues de mal humor?- Chiaki estaba recostada del marco de la puerta con la mirada fija en él, su rostro demostraba un cierto aire de tristeza y su voz sonaba apagada.
-Eso no es de tu incumbencia Chiaki-
-Me acabo de encontrar con la enfermera y me dijo que fuiste grosero con ella…así que dudo mucho que estés bien, dime ¿Qué es lo que tienes?- ella se acercó hasta sentarse en la silla y estar frente a él.
-No quiero estar aquí…este lugar me enferma más de lo que estoy-
-Se que no es un buen lugar pero aquí es donde pueden curarte Zenki, recuerda que ya no eres un shikigami que podía curar sus heridas…- en ese momento se quedo callada al ver la reacción molesta que estaba surgiendo de él. – A pesar de todo ya hablé con el médico y me dijo que ya estabas recuperándote y que dentro de poco ya podrán darte de alta-
- eso espero, ya no soporto un minuto más aquí…ustedes los humanos…-
-¿Por qué te molesta tanto tener esa forma humana? ¿Acaso es mejor estar encerrado en una piedra durante miles de años que vivir una vida diferente?-ella ya estaba molestándose por esta situación, no podía creer lo muy malagradecido que podía ser el guerrero guardián.
-Tú no entiendes Chiaki, vivir en esta nueva forma no es fácil, esta debilidad nunca podré aceptarla además de ser invadido con los sentimientos humanos…- Zenki miró al techo suspirando e intentando aguantar lo que tenía por dentro, ella jamás debía enterarse de lo que sentía por culpa de su nuevo estado de vida.
-Entonces explícame mejor lo que te pasa. En realidad no entiendo tu manera de ser, algunas veces eres amable conmigo pero otras veces te comportas con ese temperamento estúpido que tienes… me gusta más cuando dejas de ser orgulloso y arrogante- en sus mejillas se demostraba un tenue rubor rosa que coloreaba su rostro y acompañaban la pequeña chispa de sus ojos.
Él volteó a mirarla y notó ese color lindo que la hacía ver hermosa en su semblante, pero como podría ser lo que ella pedía si eso era dejar de ser lo que lo caracterizaba, un guerrero orgulloso de sus batallas que lo forjaba como el mejor entre todos, preferiría abandonar sus sentimientos como siempre lo había hecho pero esta vez era diferente. -¿Cómo me pides que deje de ser lo que soy solo porque te guste? ¿Por qué no vas a ver a tu querido Goki como lo han hecho todos? Él si puede cambiar a la forma en que te guste-
-Porque he visto en ti algo diferente que seguramente ninguna persona ha logrado ver, yo vi que detrás de ese gran caparazón de orgullo y soberbia, existe un guerrero bueno que lucha por la justicia y en defender a las personas…y un hombre amable, valiente, entregado. Akira es uno de mis mejores amigos y Goki lo quiero tal como es de la misma manera que te quiero a ti, cada uno tiene su cualidad que los hace únicos y sé que el tuyo no es precisamente el orgullo-
-¿Y según tu cual sería esa cualidad que tanto dices ver? Deja de decir tantas estupideces sobre cosas que no son ciertas Chiaki, soy lo que soy y punto…te guste o no- él giró a ver de nuevo la ventana cruzando sus brazos en su pecho molesto.
-Pues aunque no lo creas veo en ti a un hombre que no se rinde ante nada pero….- en ese instante se volteó y caminó en dirección al baño aguantando las ganas de llorar – también veo un hombre con la capacidad de proteger a lo que ama de corazón, solo que ahora has dejado esa cualidad a un lado- tomó la manija abriendo la puerta y encerrándose en la pequeña habitación. Zenki pudo escuchar el cerrar de la puerta a un lado de él, sentía esa tristeza al contemplar la ciudad de que de una forma u otra la había hecho llorar de nuevo, ¿pero cómo podía un guerrero apartar su orgullo y soberbia solo para entregarse a una mujer? Chiaki en cambio estaba sentada encima del retrete secándose las lagrimas de impotencia, no podía evitarlo en realidad sentía algo por él a diferencia de los demás chicos que había conocido, desde pequeña estaba enamorada de ese héroe que a pesar de todo siempre estaba protegiéndola sea porque era su deber o por sus propios motivos. –Soy una tonta, él es un shikigami Chiaki y jamás va a sentir algo por ti entiéndelo de una vez por todas- en ese momento ella recordó algunas imágenes de los días que había pasado con él. Las miradas escondidas detrás del espejo, los momentos en que quedaba anonadado cada vez que la veía, la vez en que lo abrazó y él le correspondió el abrazo. –Maldición…-
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Al día siguiente muy temprano en la mañana, él se despertó con cierto malestar en su brazo, al incorporarse observó como la chica sacerdotisa yacía en la silla dormida y pudo ver que tenía los ojos un poco hinchados, su cabello caía en su rostro y solo se estaba cubriendo con un suéter, se notaba que estaba incomoda durmiendo en ese asiento. –Buenos Días señor Zenki vine a colocarle su medicamento- una mujer apareció con una canastilla plástica con unas inyectadoras y frasquitos blancos colocándola a un lado de él, después de revisar el funcionamiento del dispositivo del suero, comenzó a preparar el medicamento en la inyectadora.
– ¿Donde está la señora de anoche?-
-Ella se acaba de ir porque ya su turno terminó, ahora yo lo atenderé hasta la tarde cuando ella vuelva a su turno de la noche- la chica era joven como de unos 25 años, muy alegre y entusiasta cosa que no le caía muy bien al señor de los demonios. –Su novia debe de estar muy incómoda en esa silla, ya he dormido en varias ocasiones así y casi no se puede conciliar el sueño por lo molestas que son-
-¿Por qué todo el mundo dice que ella es mi novia? Ella es solo una amiga nada más-
-Pues yo no creería lo mismo señor Zenki, esa chica se preocupa mucho por usted sino no estuviera ahí acostada, la he visto dos veces hablando a su médico de cómo se encuentra usted y si podrá recuperarse por completo, además de que no se ha ido a su casa a reposar y comer, ni siquiera a cambiarse de ropa- él volteó a ver a la chica que aun seguía dormida en la silla de enfrente y en realidad no se había percatado de que Chiaki tenía la misma ropa cuando llegó a verlo como también de las ojeras que habían debajo de sus ojos, en su rostro se reflejaba el cansancio que normalmente sienten los humanos.
-Eso es su problema no el mío- y con eso volvió su vista hacia una de las ventanas observando el paisaje que se divisaba en el exterior. Horas más tarde la chica fue despertándose lentamente, en realidad tenía un tortícolis que había tensionado los hombros y todo el cuello provocándole un severo malestar pero aún así se levantó enseguida para ver al hombre que intentaba pararse de la cama. -¿Acaso el médico no te dijo que guardaras reposo?- dictó ella mirándolo directamente.
-Siento que mi cuerpo se pudre de tanto estar sentado. Quiero caminar y estirarme un poco. Creo que por eso no vaya a morirme-
-En realidad no pero al menos déjame acompañarte, a no ser que te pierdas y termines metido en la cocina de la cafetería del hospital- esto a él le ocasionó una cierta gracia, una débil sonrisa apareció en su rostro.
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En el jardín trasero del hospital los dos personajes estaban caminado por los senderos del lugar, gracias al tiempo que estaba un poco nublado provocó que el paseo fuera un poca más estable físicamente a pesar de que el silencio que había entre los dos ya se estaba formándose incomodo. –nunca pensé que los jardines del hospital fueran tan atractivos. Siento como si estuviera en uno de los parques de Shibuya o de Shinjuku-
-¿Qué son esos lugares?- pregunto él girando a verla.
-Son parques famosos aquí en Tokio, cuando estás en ellos puedes sentir mucha tranquilidad y paz y si en algunas ocasiones cuando te sientes muy estresado y vas a esos jardines inmediatamente se te quita toda presión que lleves encima. Pero en primavera es cuando son más hermosos por que se da el festival de los arboles de cerezo-
- Conoces bastantes de estos sitios. Así que ya te has adaptado muy bien a la ciudad…me imagino que si es así no querrás volver a Shikigami-sho ¿no es así?-
-Por los momentos aún no pero sé que llegará el día en que deba volver para visitar a mi abuela, a mi familia y mis amigos, pero por ahora quiero disfrutar un poco más de la ciudad-
-Entonces ya no seré libre ¿verdad?- en ese instante ella se detuvo en una parte del parque del hospital y mirándolo con inquietud le preguntó -¿A qué te refieres con eso exactamente?-
-Que ahora viviré en este cuerpo humano para siempre ya que ahora dejarás de ser sacerdotisa para vivir una vida normal- giró al verla y notó enseguida que esta conversación ya estaba tomando otro rumbo.
-¿Te molesta mucho vivir así? ¿Entonces prefieres estar encerrado en una roca por muchos años sin saber nada de este mundo? (suspiro) ¿En realidad no te gusta estar aquí Zenki?- su mirada expresaba un aire de tristeza que intentaba ocultar, no podía entender al hombre que estaba situado frente a ella. Era difícil saber en donde se ubicaba exactamente su mente si es que la tenía.
El viento era suave provocando que sus cabellos se moviera al son de la brisa que volaba en ese minuto, transportaba la sensación del ambiente incomodo y tenso que había entre ellos dos.
-No… solo que pensar en la idea de que ahora soy un humano me molesta tanto que prefiero volver a la roca en donde estaba sellado, este mundo es demasiado pacifico para mi entiende eso- sus palabras no dudaban en ningún momento, en realidad estaba hablando con tanta sinceridad que así las dijera con dulzura aun sería muy duras y cortantes para ella.
-si es así no te preocupes, yo… yo volveré a encerrarte en cuanto te recuperes…ya veo que tu tampoco deseas estar a mi lado- esa última frase la expresó casi en susurro que si él no estuviera acostumbrado a esa clase de nivel del habla, no podría entender el por qué de las primeras lagrimas que salieron de los ojos violetas que se alejaban por el camino en que hace unos minutos habían caminado.
