Bueno, otra historia que llega al final... y esta también me hizo muy feliz, a pesar de que por momentos ustedes no tuviesen pistas de adonde iba con mis ideas! Muchas gracias a quienes la siguieron, a quienes la descubrieron luego y a todos los comentarios que me impulsan a seguir. Son muy importantes...
Capítulo 45
Rick entró corriendo a la sala de partos. Todo se había adelantado y Rick creyó que no llegaría…
La escuchó gritar enojada, rebelándose en contra del dolor de las contracciones… sintió que la amaba más que nunca… y que no estaba tan seguro de poder ocupar su lugar allí…
-Aquí estoy amor…- le dijo tomando su mano y apretándola un poco…
-Richard Castle… no me convencerás para tener otro bebé… desde ya te lo digo…- dijo Kate agitada, sudorosa, ultrasensible.
-Te juro que no lo intentaré…
-Oh, Dios…- dijo respirando por la boca, tratando de sobreponerse a la contracción, aún no tenía la dilatación necesaria…
-Ya pasa… trata de relajarte en el momento en que no tienes contracción…
-Lo sé…
-¿Cómo quieres que se llame?
-Ya te dije que por cábala no quiero elegir nombres…
-Inténtalo… vamos, Kate…
-De acuerdo… Bryan… Bryan me gusta… y Amber…
-Bryan y Amber… bien… estoy de acuerdo…
-Yo no… estoy arrepentida de no haber querido saber el sexo…
-Una sorpresa es mejor…
-Rick… a esta altura… no puedo pensar en disfrutar nada… ahh…- dijo y la médica que la atendía comenzó a alentarla para que comenzara los pujos…
Rick acarició su cara, continuó sosteniendo su mano y se quedó a su lado. Le habló al oído, le dijo cuanto la amaba y cuán orgulloso estaba de ella…
Cerró los ojos con fuerza y luego de un grito de Kate, escuchó el llanto del bebé…
Sonrió y se perdió en sus ojos. Una vez más se sintió el hombre más feliz del mundo…
-Es una niña…- oyeron decir a la neonatóloga que la revisaba…
-¿Oíste amor?- le preguntó él y ella sonrió con lágrimas en los ojos.
-Amber…- dijo en voz baja, todavía agitada…
La médica terminó de revisarla, la envolvió en una manta y se la entregó a Rick, que se acercó para que Kate la viera…
-Es hermosa…- dijo Kate con emoción.
-Igual a ti…- dijo Rick y sonrió.
-¿Los niños?- quiso saber Kate.
-Afuera, con Alexis… esperando...
-Quiero verlos…
-Te prometo que en un rato los haré entrar… trata de descansar…
Rick le entregó la niña a la médica, que se ocupó de terminar con los estudios normales que les hacían a los recién nacidos y Kate intentó relajarse…
Salió y vio a lo lejos a Alexis leyéndoles un libro a sus dos hermanos menores…
Tuvo un flashback, recordó el nacimiento de Alexander, hacía casi 6 años y luego el de Noah… hacía ya 3…
Aunque siempre había pensado que quería más, supo que Kate tenía derecho a no seguir sufriendo los partos, porque ya tenían una hermosa familia… y Rick sabía que en el fondo, Kate quería tener una niña, así que todo había resultado más que satisfactorio…
Noah corrió a sus brazos preguntando por su mami y Alexander sonrió con autosuficiencia, ya había pasado por esa experiencia…
Alexis acarició el cabello de su hermano y esperó a que su padre llegara con las noticias…
-Es una niña… Amber… las dos están muy bien…
-Una niña… qué lindo…- dijo Alexis y abrazó a Alexander.
-¿Una niña? No dormirá conmigo…- dijo el niño mayor, cruzándose de brazos.
-No lo hará… los varones tendrán su habitación y las niñas la suya…
-Pero… Alexis ya no vive con nosotros…- protestó el niño.
-Pero se queda seguido en casa…
-Es cierto…- dijo Alexis complacida.
-Quiero ver a mami…- dijo el pequeño y Rick lo abrazó.
-Ya la vamos a ver… ahora está descansando…
Un rato más tarde, Kate ya estaba instalada en su habitación y escuchó que golpeaban la puerta…
-Hey…- dijo cuando vio asomarse a sus hijos, a Alexis y Rick.
-Hey…- dijo Rick y vio como Noah corría y se trepaba a la cama para abrazar a su madre.
-Mi pequeño príncipe…- dijo Kate y cerró los ojos, perdida en ese aroma tan particular que tenía su hijo para ella.
-Mami…- dijo el niño sin soltarla.
-Y mi príncipe grande…- le dijo a Alexander que sonrió y se acercó a besarla.
-Qué hermosa es Amber…-dijo Alexis y Kate sonrió.
-Gracias…- dijo y puso la mejilla para que Alexis la saludara, entre las cabezas de los niños.
-¿Estás bien?
-Si… pero le dije a tu padre que cerramos la fábrica…
-Hacen bien… porque dentro de poco la abriré yo…- dijo Alexis bromeando y Rick sintió que se quedaba sin aire.
-¿Hay algo que tenga que saber, hija?- le preguntó, algo ansioso.
-Todo está bien, papá… pero veo todo este amor y no puedo evitar contagiarme un poco…
-Todavía eres un poco joven…- intentó.
-Eso lo decido yo…- lo cortó la chica.
-Rick…- intervino Kate.
-Solo intento aconsejarla…- dijo él con pesadez.
-¿Recuerdas qué edad tenía yo cuando nos casamos?
-¿Eso que tiene que ver? No nos enteramos hasta luego de 10 años…
-Eso no le pasará a tu hija…- dijo y le guiñó el ojo.
-¿Por qué no?
-Porque ella no toma alcohol…- dijo Kate sonriente.
Rick prefirió no seguir intentándolo, cuando sus dos mujeres se aliaban en contra de él, eran indestructibles…
Unos días después, volvieron todos a su casa. Habían tenido que mudarse y ahora vivían en una hermosa casa en las afueras de la ciudad…
A Rick le había ido muy bien, se había dedicado al periodismo de investigación, había escrito sobre casos reales de la policía de New York, con la ayuda de Kate, por supuesto…
Pero hacía un par de años, luego de un caso de alto perfil en el que Kate, ayudada por Rick, había llegado a la resolución de manera impecable, ella tuvo un ofrecimiento para ocupar una de las bancas del Congreso y decidió que sería un buen cambio, no sólo para su carrera, sino para su futuro…
Hacía tiempo, sobre todo luego de tener a Alexander, que sentía que estaba en peligro constante y eso no le resultaba tan interesante como al principio.
Sin embargo, a veces extrañaba su trabajo de detective, a pesar de que era inamovible su reunión semanal con sus ex compañeros, ahora casi parte de su familia…
Esa misma noche, luego de cenar todos en familia, con los niños, Alexis y los abuelos, Martha y Jim, Kate terminó de amamantar a Amber y la depositó en su cuna, totalmente dormida. Se quedó mirándola un rato, a pesar de que en general no ocurría, ella la vio parecida a las fotos que tenía de pequeña…
Luego fue a ver a los varones, que ya estaban dormidos. Tuvo recuerdos infinitamente felices de cuando había tenido a sus hijos. El miedo inicial, los primeros tiempos, difíciles, durmiendo poco, discutiendo por cualquier cosa con Rick…
Kate se sintió agradecida por haber podido rearmar su vida… se imaginó lo orgullosa que debía estar su madre, dondequiera que estuviera…
Sintió los brazos de su marido en su cintura y sus labios acariciando su cuello con ternura.
Echó la cabeza hacia atrás, inclinándose sobre él y lo escuchó suspirar.
-¿Vamos a dormir, senadora?- le dijo él y ella se mordió el labio.
-Aunque sean unas horas…- dijo en voz baja y se agachó para besar a Noah y Alexander, que siguieron durmiendo…
Rick la tomó de la mano y entrelazó sus dedos para llevarla a la habitación… la ayudó a quitarse la bata y la apretó en sus brazos para dormir así con ella…
Kate suspiró feliz… y de pronto recordó el momento en que lo había visto por primera vez… en ese bar… realmente había sido un flechazo… y luego todo ese amor, y todo el sufrimiento posterior… para después encontrarse, luego de diez años, para descubrir que siempre habían estado unidos…
-Rick…- le dijo y lo movió un poco, porque se había quedado algo dormido.
-¿Mmm?- contestó él.
-Sobre lo que dije acerca de no tener más hijos…
-No te preocupes, amor… yo solo quiero que estés bien...
-Es que nos salen tan lindos…- dijo con algo de resignación y Rick abrió los ojos sonriente.
-¿Quieres seguir teniendo niños?
-En este momento no puedo pensar en nada… yo creo que ya es suficiente, pero la verdad es que seguiría teniendo…
-No te preocupes, que cuando te recuperes y podamos, comenzaremos a practicar…- le dijo alzando las cejas y Kate sofocó una carcajada, pasaban los años y Rick era siempre el mismo, ese hombre sano y feliz del que ella se había enamorado a primera vista… hacía casi veinte años…
Bueno, aquí llegamos, este es el final... espero que les haya gustado, a pesar del salto temporal (apenas comparable con el de los 10 años). Espero que les haya entretenido tanto como a mí! Gracias por leer y nos vemos en la próxima historia!
