Capitulo 17

Una noticia nada agradable.

Más tarde, Chiaki estaba repasando las últimas clases que había visto junto con los apuntes que Sayaka le había dejado, tenía que ponerse al corriente si pensaba regresar el lunes a la universidad pero su cabeza no dejaba de pensar en la noticia que su antiguo enemigo le tenía, mientras tanto, Zenki estaba recostado de la pared pendiente en la ventana esperando la llegada de Inugami, de repente el timbre sonó y Chiaki se levantó para ver quién era, cuando abrió se impresionó de ver a Inugami detrás de la puerta.

-Tanto tiempo sin verte Enno Chiaki, ¿Puedo pasar?-

-Inugami…si claro, pasa- Chiaki se hizo a un lado para que la visita entrara a su casa, Zenki de inmediato fue directo al punto.

-Dime Inugami ¿Qué es eso tan urgente que tienes que decirnos?-

-Jajajaja tan impertinente como siempre Zenki, al parecer tu nueva forma no te quita tu mal carácter- él se sentó en uno de los sillones mientras Zenki no le quitaba la mirada de encima.

-Inugami, Sayaka me dijo que tenias una información urgente que darnos, ¿Es algo malo?- preguntó Chiaki sentándose en el sillón que estaba frente al visitante.

- Depende de cómo lo tomes sacerdotisa, no tengo mucho tiempo así que se los diré de una vez, hace poco una nueva amenaza para la humanidad despertó de su largo sueño en una de las zonas del norte del Japón, es un demonio conocido como Zaou Gongen, creado por tu ancestro Ozuno como uno más de sus shikigamis hace mucho tiempo pero su deseo de invadir las mentes de los humanos y transformarlos en sus sirvientes fue tan grande que le otorgó una fuerza y un poder descomunal. Con cada ser vivo que se alimentaba junto con sus deseos oscuros casi logra su cometido, pero al momento de que fue sellado por Ozuno y sus 5 sirvientes hace miles de años usó sus últimas fuerzas para maldecir al gran monje, por lo cual toda su familia han continuado con esa maldición…...una maldición que recae en ti Enno Chiaki-

-¿Una maldición? ¿Qué maldición es esa? la abuela Saki nunca me comentó acerca de eso…y ese monstruo…es imposible de que el amo Ozuno creara algo asi-

-La maldición consiste en que al momento de que el sello del monstruo se libere, solo la sangre y el poder del descendiente de Ozuno podrá sellarlo de nuevo- Zenki no dejaba de mirar por la ventana, los recuerdos de ese momento lograron traer a su memoria la maldición impuesta en la familia Enno.

Chiaki se levantó de su asiento alterada -¡¿Qu-que están tratando de decirme? ¿¡Tengo que sacrificarme para poder sellar este monstruo! ¡Eso es imposible, nunca haré eso! Debe de haber una forma de destruirlo-

-No se puede sacerdotisa, ni siquiera tu antepasado pudo destruirlo… Además solo tienes a Goki y a Zenki a tu disposición…que ahora es un humano con el alma y sangre de su antepasado y un demonio sellado en una forma humana-

Zenki enseguida se acercó a Inugami y lo levantó por la camisa -¡Que insinúas Inugami! ¡Yo soy el guerrero guardián más poderoso del mundo y un simple monstruo no podrá derrotarme!-

-Si es eso verdad ¿entonces por qué sigue vivo? Ni tú ni tus otros compañeros pudieron eliminarlo Zenki- él miraba desafiante a Inugami pero enseguida Chiaki los separó.

-Debo de ir a Shikigami-sho para hablar con mi abuela sobre esto, ella debe de tener alguna solución a la maldición-

Inugami se acercó hasta Chiaki seriamente y le dijo -Escúchame bien, la única opción aparte de la maldición es enfrentarte a ese monstruo y destruirlo pero con la ayuda de los otros sirvientes de Ozuno antes de que recupere todo su poder, de resto no podrás hacerlo sola-

-¡Entonces buscaré a los otros sirvientes y me enfrentó a ese demonio y ya!- ella estaba perturbada ante la situación que se le presentaba por que ahora luchaba contra uno de los shikigamis de su antepasado, anteriormente ya lo había hecho con Vasara pero un fuerte presentimiento le decía que esta batalla sería diferente a las anteriores, pero si tenía que encararse a esa quimera tendrían que busca por cielo y tierra a los demás guardianes.

-No los conseguirás- Zenki miró directamente a Chiaki con molestia- Ozuno los encerró en diferentes zonas desconocidas del país para que nadie los pudiera despertar….ni siquiera sus descendientes-

-¿Pero por qué?... sé que podré controlarlos Zenki, recuerda que mi poder es casi igual al del amo Ozuno-

- Los encerró porque ellos fueron los que invocaron a esa bestia Chiaki, tu ancestro no los destruyó por que tus dos guerreros los defendieron de su castigo- Inugami miraba como Zenki apartaba la mirada de nuevo hacia la ventana –Dice la leyenda que después de que el monstruo fue sellado, Ozuno decidió castigar a los criminales que dieron vida a dicha bestia pero cuál no sería su sorpresa que fueron dos de sus sirvientes los culpables, la razón era que traicionarían a su amo y liberarse de sus ataduras para vivir libremente, pero no se pudo cumplir su plan. Al momento de su destrucción, los otros guardianes imploraron al gran monje de que los sellara a cambio de su muerte. Y así se hizo –

Chiaki enseguida se acercó donde Zenki y le preguntó- ¿Es cierto Zenki?- él no le respondió.

Inugami viendo la situación en que se encontraba ya tenía que irse, se dirigió hasta la salida pero antes de marcharse les dijo una última cosa.- Aun no sé cuando ese demonio llegará hasta la cuidad y creo que no será dentro de mucho porque de seguro buscará los medios de recuperar sus fuerzas y de vengarse de Ozuno, Chiaki si quieres enfrentártele es mejor que encuentres a tus otros guardianes y lo destruyas mientras sigue débil, de resto no habrá un futuro para ti- después partió dejándola a ella con un mar de pensamientos mientras Zenki se debatía en lo que tenía que hacer ahora.

Chiaki se sentó en la mesa donde estaba el teléfono, lo tomó y marcó el número de la casa de su abuela pero nadie respondía a sus llamadas, ya cuando iba a marcar otra vez, Zenki la detuvo. -La abuela Saki seguro no está en casa así que llámala más tarde- Zenki agarró el teléfono y lo colocó de nuevo en la mesa donde estaba, luego se agachó frente a Chiaki- No te preocupes, todavía hay tiempo para pensar en un plan para derrotar a Zaou Gongen-

-Zenki tu no entiendes, debo encontrar a esos guardianes y la única que puede saberlo es la abuela…además no sé si podremos vencerlo. Fue un shikigami del amo Ozuno y si es igual de fuerte o más que Vasara…-

-¿y por qué crees que ella lo sepa si ninguno de los descendientes de Ozuno conoció esos guardianes? Chiaki, tu ancestro no quiso que se conociera la existencia de los otros guerreros porque tenía miedo de que ellos volvieran a invocar otra bestia del mal, y sin él aquí ¿Cómo los controlarías? …(suspiro) lo poco que recuerdo de Zaou Gongen es que era más fuerte mientras más poder y deseos oscuros absorbía de otros monstruos y de los humanos…por alguna razón u otra no puedo recordar más que eso -

-Yo…no lo sé- ella comenzó a llorar en ese instante ante la desesperación de que hacer ahora ante el desafío que se le presentaba, su compañero tenía razón nadie de la familia poseía el conocimiento de la ubicación de esos protectores y cuando los encontrara no sabría como dominarlos.

Ella no pudo evitarlo y se abalanzó sobre Zenki para llorar en su hombro, a él en un principio le pareció extraño pero no le importó y le correspondió el abrazo. No iba a permitir que le hicieran daño y si tendría que buscar una alternativa para derrotar a esa bestia con tal de que la vida de Chiaki no fuera sacrificada, lo haría. Aún así, la inquietud de si volvería a ver a sus antiguos compañeros le preocupaba y no solo ellos, sino Vasara también estaba incluido. Tendría que actuar rápido.

Él poco a poco fue girando en dirección donde estaba su rostro, Chiaki sintió una sensación que la obligaba en hacer lo mismo, y comenzó a voltearse lentamente, por unos instantes sus miradas se encontraron, Zenki le secó las lagrimas con su mano derecha sin desprenderse de ella pero después fueron acaricias que hicieron sonrojar a Chiaki y su sonrojo se hizo más intenso cuando poco a poco sus rostros se fueron acercando, solo faltaba dos centímetros de distancia entre sus labios cuando de pronto el sonido escandaloso del teléfono los hizo separarse.