Capitulo 18
Preocupaciones diluidas en un café.
Ya era sábado por lo cual Chiaki estaba sola en el departamento investigando acerca del monstruo al que tenía que enfrentarse, el día anterior la abuela Saki la había llamado para explicarle todo lo que sabía respecto a la maldición y a la bestia del mal, pero como había dicho Zenki, no tenía conocimientos acerca de los otros dos guardianes y menos de su ubicación. Ya le dolía la cabeza después de estar 4 horas sentada frente a la laptop buscando información en internet y lo único que había logrado encontrar fue algunas leyendas relacionadas con el monstruo y de un templo sintoísta donde se encontraban dos figuras de Zenki y Goki, de resto no encontró mayor información.
Aburrida decidió salir un rato a pasear para despejar las ideas así que mientras se bañaba pensó en ir a la cafetería de la abuela Nagi y sintió como una sensación de alegría la invadió por dentro. Al momento de vestirse no sabía que ponerse, se probó varias mudas de ropa pero no consiguió nada apropiado, ya eran principios de otoño por lo cual no era muy factible llevar un vestido, un viento travieso podría hacerle pasar una pena tremenda en la calle. Ya después de maquillarse y arreglarse decidió colocarse unos blue jeans con unas botas marrones, una franelilla marrón y encima un suéter pequeño de color amarillo claro.
Ahora afuera, le gustaba sentir el viento refrescante en su cara y no dejaba de pensar si como estaba podría gustarle un chico, en realidad un chico en específico. Ya cuando estaba llegando a la cafetería pudo ver que estaba llena de gente, Zenki se encontraba corriendo de un lado al otro sirviendo los platos mientras otra chica hacia lo mismo que él. Esto le causó gracia a ella y pensó lo que estaría pasando en su mente al ver tanta comida escapando de sus manos una y otra vez. Se arregló un poquito y al verse bonita en una de las vitrinas de las tiendas cercanas, se fue hasta la cafetería.
Zenki ya no soportaba seguir sirviendo postres y comida a los clientes, solo si hubiera prestado atención a la abuela Nagi de cómo manejar la caja registradora no estaría en esta situación, pero ya la mayoría de las personas tenían sus servicios así que tendría un pequeño tiempo para respirar afuera del negocio. Luego de hacerle señas a la dueña de que saldrían un rato y de recibir su aprobación, salió de la cafetería y enseguida vio a Chiaki acercarse hasta él.
-Parece que estas bastante ocupado allá adentro- dijo ella después de mirar lo lleno que estaba el negocio.
-En realidad ya estoy cansado de ver tanta comida pasar por mis manos sin poder probarla. ¿Y eso que estas aquí?- preguntó sobándose el cuello, en realidad le dolía de tanto mirar a los lados buscando a quien atender.
-Quería salir un rato para refrescarme y pensé en venir hasta acá pero nunca imaginé que estaría tan lleno-
-si yo tampoco pensé que se llenaría así-
En ese momento la abuela Nagi salía de la cafetería para buscar a Zenki, cuando se sorprendió en ver a Chiaki, un plan enseguida cruzó por su cabeza. -Hola Chiaki- san, ¿Cómo estás?-
-Buenas tardes Abuela Nagi, estoy bien. Salí para despejar la mente un rato y por eso vine para acá pero por lo visto están muy ocupados así que no quiero seguir molestándolos- Chiaki hizo una reverencia en señal de despedida cuando la anciana la detuvo.
-No, no nos molesta tu presencia sino más bien doy gracias a Dios por qué apareciste, necesito a alguien que nos ayude en la barra por que Zenki y mi nieta están muy ocupados atendiendo, y yo me encuentro en la caja registradora. Por favor Chiaki te pido que nos ayudes- la abuela hizo una reverencia haciendo dudar a Chiaki, ella fue a relajarse no a buscar más trabajo para su mente.
-Pero yo…-
-si nos ayudas te daré un plato con postre y bebida gratis- la anciana sabía muy bien cómo convencer a las personas. Chiaki aceptó para ayudar a la abuela en su negocio, además, de que le debía un favor por la ayuda y la colaboración en la celebración de Zenki en su retorno del hospital. Adentro la abuela le presentó a Chiaki las cocineras, Nanako la encargada de las tortas, Naoko la que preparaba la comida y Hikaru la señora que prepara los cafés y las merengadas.
-Chiaki ella es mi nieta, Hitomi Sakurai, tiene solo 12 años pero es muy inteligente y astuta-
-Es un placer conocerlas, me llamo Enno Chiaki-
-Igualmente- contestaron todas al unísono, Hitomi en cambio se le acercó y le preguntó. -¿Tu eres la novia de Zenki?- Chiaki se quedo atónita ante la pregunta que inmediatamente respondió. –No no no, solo somos amigos y ya- ella estaba sonrojada, menos mal que Zenki no estaba hay en ese momento.
Después de la presentación Chiaki comenzó atender la barra de la cafetería, durante toda la tarde el negocio se mantuvo lleno sin permitir un descanso a Chiaki y Zenki que eran nuevos, ya que las demás empleadas trabajan al ritmo que se les presentara, nunca se cansaban y siempre hacían los platillos con esfuerzo y dedicación que el resultado final era un plato delicioso, quizás sea la razón de su fama en el vecindario. A pesar de que nunca bajaba el ritmo de clientes en la cafetería, Zenki de vez en cuando le lanzaba miradas indirectas a Chiaki, Hitomi las notaba porque él ni siquiera hacia el esfuerzo de mirarla discretamente, además de que hubo un suceso que hizo ver la atracción que él sentía por la chica de la barra, un cliente estaba coqueteando con Chiaki y enseguida Zenki se le colocó detrás y con un "ya se puede ir" hizo salir al cliente en un instante.
Hitomi le hacía señas a su abuela acerca de la situación presente sin que ambos lo notaran y esta le respondía con un guiño en el ojo, su abuela tenía un plan. Hacer del papel de Cupido era algo que ciertamente había heredado de su querida nana. Ya era las 6:30 de la tarde cuando el último cliente se iba de la cafetería y así concluía el trabajo de hoy. Zenki enseguida se sentó en unas de las mesas quitándose el delantal y Chiaki viendo que todas estaban dentro de la cocina, fue hacerle compañía.
-Hiciste un buen trabajo. Pudiste entregar la comida sin comértela-
-Créeme tengo tanta hambre en este momento que ya estoy sintiendo arrepentimiento de haber hecho eso- Chiaki no pudo evitar reírse en ese instante, en realidad se sentía más aliviada y tranquila porque tuvo todo el tiempo con la mente fuera del problema del monstruo, además de que se sentía contenta de estar con él allí. De pronto apareció Hitomi con varios platos de postres en un pequeño carrito, tomo algunos y los colocó en la mesa donde estaba sentados, luego encendió unas copitas con velas que había puesto en el centro. -Buen provecho- después se fue de nuevo a la cocina con una sonrisa de picardía.
-Bueno creo que es nuestra hora de la cena- Zenki agarró los cubiertos y empezó a comer, pero luego notó que ella no tocaba su plato.
-¿Que tienes?-
-Nada es que es estaba pensando en Zaou Gongen -
-No pienses en eso, disfruta ahora de este momento y después ya veremos lo que haremos….y será mejor que comas antes de que te quite tu plato- Zenki le sonrió con ganas de darle animo, sabía que lo que vendría no sería nada fácil pero al menos quería disfrutar la ocasión con ella. Chiaki le correspondió la sonrisa y empezó a comer, las preocupaciones se le fueron cuando probo el primer bocado, estaba sumamente delicioso y mientras comía degustando cada ingrediente sentía un alivio dentro de sí.
Luego de comer, Chiaki bebía su malteada mientras Zenki devoraba los postres que quedaban, en eso ella le preguntó.- Zenki, ¿tu alguna vez sentiste algo por alguien?-
-¿A qué te refieres?-
-No nada, olvídalo- ella miró de nuevo su reloj y vio que ya era tarde. –Sera mejor que nos vallamos, ya es muy tarde y…-
- Si es a lo que te refieres no, como señor demonio no estaba interesado en los sentimientos humanos, por lo tanto jamás tuve esa sensación de estar con alguien de esa manera-
-Entiendo-
Después de comer, Chiaki y Zenki se despidieron de todos y se fueron camino a su casa pero en el trayecto a él le llamó mucho la atención la luces de la ciudad, giró a ver a Chiaki y la notó un poco triste así que haciendo caso a una propuesta que le había dicho Sayaka el día anterior decidió preguntarle. -Chiaki ¿puedes mostrarme la ciudad?-
