Capitulo 23
Recuerdos de un corazón muerto.
Chiaki se encontraba afuera del templo sentada pensando en la historia que le había relatado el sumo sacerdote de la región.
"Hace muy tiempo nuestro antepasado tuvo dos hijas, Kasuya y Kasumi, la mayor se había desempeñado muy bien en las artes de la magia y la hechicería mas no quería ser una sacerdotisa como su hermana menor, ella era más dedicada al templo y en aprender las labores de su padre, un día el gran maestro Ozuno estaba viajando en búsqueda de semillas del mal que destruir junto con sus guardianes, pero tras una ardua batalla con una bestia del mal, el gran monje tuvo que quedarse varios días en el pueblo.
Durante ese tiempo, Kasuya se había enamorado de uno de los guerreros guardianes de Ozuno, el demon Goki quien también correspondía su amor por ella, gracias a la manera en como se había comportado, Ozuno permitió que Goki y Kasuya se casaran y siendo el mismo el que bendeciría esa unión. En cambió la hija menor había decidido se la sucesora de su padre ya que era muy buena sacerdotisa y era amada por el pueblo, pero había un hombre, Sato Katsuhiro que deseaba a Kasumi, pero tanto era su deseo de hacerla suya que fue poseído por una semilla del mal transformándose es un horrible monstruo.
Gracias a la magia y al poder de sus guerreros lograron sellarlo vivo dentro de un árbol, pero en cuanto todo volvió a la normalidad una horrible catástrofe ocurrió, ese infernal monstruo se había liberado además de que su poder se unió junto con uno de los guardianes de Ozuno, transformándose en una bestia de destrucción sumamente poderosa, después de arduas peleas por fin se pudo sellar en el mismo sitio donde fue encerrado anteriormente. El Gran maestro descubrió que habían sido otros dos de sus guardianes quienes estaban de cómplices en este horrible plan solamente para liberase de su señor, como castigo Ozuno los encerró en una zona desconocida del Japón.
Y de la joven Kasumi mas nunca se volvió a saber de ella después de que el monstruo fue sellado, dice la leyenda que se suicidó al saber que todo había comenzado por el amor no correspondido de Sato Katsuhiro hacia ella….tu sacerdotisa y descendiente del gran Ozuno eres la viva imagen de la joven Kasumi"
Chiaki sumía sus pensamientos en el por qué la chica se había suicidado, si era sacerdotisa sabría que no fue por su culpa sino por la semilla del mal, algo raro no encajaba en la historia. Ella se paró resignada de buscar una respuesta cuando miró a Zenki caminando hacia el bosque, atraída por la curiosidad, decidió seguirlo para ver a donde iba a pesar de que sería malo salir del campo de protección, sabía que con él estaría bien. Caminaron por un rato sin perderle de vista a pesar de que estaba en su forma original, la espesura del bosque era mucha y fácilmente se podría perder, al final llegaron a una colina donde caía una hermosa cascada, Zenki se acercó hasta ella y se sentó en una roca que está a la orilla del estanque.
-Sal de ahí Chiaki, sé que me vienes siguiendo- ella salió de su escondite y se sentó a su lado, al principio no quería hablar para no romper la melodía que salía de la cascada.
-Aquí fue donde la conocí-
-¿La chica en la que piensas?-
-Sí, era Kasumi….a ella le gustaba mucho esta cascada, decía que estaba encantada por que se podía escuchar su canto claramente-
-¿Qué le pasó a ella? No creo que se halla suicidado- Chiaki miraba el agua cristalina del rio y podía ver su reflejo y el de Zenki.
-No puedo decirte…prometí guardar el secreto-
-entiendo…. Y ¿ella se parecía a mi?-
-Sí, eres idéntica a ella, no solo físicamente sino también en temperamento y personalidad, creo que eras tú en otra época…. A ella le gustaba mucho ser la sucesora de su padre porque era una buena sacerdotisa, ayudaba a todos en el pueblo y era una de las mejores en saberse los conjuros y en exorcismos, pero también era una chica muy soñadora… siempre venia a esta cascada para liberarse de sus responsabilidades –
-parece que la conociste bastante…. Supongo que ella era tu amiga- ella lo miró para sentir que sí, que solamente fueron amigos, que no hubo nada entre ellos, pero la expresión de Zenki le hacía sentir todo lo contrario. Él pensaba en cómo decirle a Chiaki lo que había recordado, ya no era como antes que decía las cosas sin importar el daño que hicieran, ahora sentía que debía ser más cuidadoso con lo que le expresara a su compañera.
-Chiaki yo…..-
Ella bajo la mirada y volvió a ver el reflejo en el agua, sin quererlo sintió una punzada en su corazón, pero después volvió en sí y le preguntó- ¿y cómo fue tu vida con ella? ¿Cómo la conociste?-
-No sé si sea buena idea de que te lo diga, además lo que pasó ya eso quedó en el pasado y ella ya no está aquí….-
-¿Por qué? Creo que esta es la primera vez que veo que te interesa alguien y…al menos quiero saber cómo fue, y tu y yo somos amigos así que puedes decirme…yo no le diré a nadie-
-No es por eso Chiaki, es… es que no quiero hablar de eso y punto- él se levantó súbitamente y se fue de regreso al templo, ella en cambio se quedó ahí, pensativa y cuando todo estuvo en silencio pudo escuchar el canto de la cascada.
-Quizás….no deba ilusionarme- ella junto sus piernas y se abrazó a ellas dejando que el rio fuera testigo de las lagrimas que se deslizaban por sus mejillas.
