Capítulo 6. Captura.
Cuenta cuantas personas en el mundo tienes a tu alrededor. Imposible, ¿verdad? Algo más sencillo: cuenta cuántas personas te importan de veras. Y ahora divídelas por ocho. Esas personas son las que se van a quedar contigo mucho tiempo porque nada es para siempre. Cuando veas que tus amigos de borracheras no se quedan, cuando veas que todos esos compañeros de trabajo te dan la espalda, cuando tu mejor amigo cometa la peor de las traiciones entonces busca un escape. Pero ten en cuenta que las personas van y vienen, unas sí permanecerán. Otras se irán sin pensárselo dos veces.
—Lo siento pero no soy Quetzalcóatl— dijo Dominic agriamente. Se puso de pie y se dispuso a salir pero Matt no lo siguió.
—Dom... No tengas miedo... No... — comenzó pero Dom lo cortó tajantemente.
—No puedo ayudarlos y tú tampoco. No sé pelear, matar ni combatir a sangre fría, mucho menos dirigir un ejército de mutantes. Estas cosas están fuera de la realidad, Matthew. Nosotros jamás soñamos con algo así. Yo soy baterista, no un guerrero y mucho menos un dios tolteca.
—Seremos más si nos quedamos— razonó Matt.
—Quedarán más muertos si nos quedamos.
Y sin decir una palabra más caminó hacia la salida. Matt lo siguió después de unos segundos disculpándose con Rachel y corriendo detrás de ese rubio cobarde.
Después de lo que pasó se preguntaban muchas cosas, que si era verdad lo que les habían dicho, que por qué querían usar a un baterista como un guerrero, que cómo llegarían a la colonia Roma si todo estaba infestado de asesinos. Para variar, decidieron tres cosas, la primera fue que buscarían armas, muchas armas y municiones, aprenderían a disparar y a matar si era preciso. ¿Cómo? No sabían, pero lo harían. La segunda: se irían a la colonia Roma cuando estuvieran capacitados para protegerse del peligro y entre tanto la tercera cosa que decidieron fue por separado. Matt decidió volver a buscar a aquella chica, Trinidad y sacarle toda la información posible. La buscaría todos los días. Y Dom decidió no volver a tener nada qué ver con esa gente.
Y así pasaron las semanas.
Matt iba todos los días al piano pero ella nunca estaba. A veces pasaba por Río Escondido pero la casa parecía tan desierta como las demás. Y luego estaba Dom disparando dardos con veneno, balas y hasta cuchillos a las paredes. No se iba a rendir tan fácilmente. Iba a sacar adelante a Matt porque lo amaba y porque era lo único que le quedaba. No lo iba a dejar morirse de la tristeza porque él sabía perfectamente que esa era una de las más dolorosas y agónicas de las muertes.
El día en que la tercera decisión quedó rota por ambas partes fue uno de los días más importantes.
Matt decidió dejar de buscar a Trinidad. Ya habían pasado siete semanas y ella no volvía a tocar el piano, no volvía a estar aquí... Haciéndolo sentir vivo. Así que cuando venía de regreso de tomar las provisiones de esa semana se sorprendió al escuchar su voz... Muy tenuemente. Muy débilmente y muy bien acompañada pero era su voz.
Healed? Or are you still just reeling?
Are you fine? Have you found a way to escape?
Are you here, just because I need you?
Can we hole up? A big freeze is heading our way
Por supuesto que era él. Era su música pero jamás se imaginó volver a escucharla. Porque él no la tocaría de nuevo y porque había decidido dejar de buscar a su única fan.
We are on a hiding to nowhere
We still hope, but our dreams are not the same
And I, I lost before I started
I'm collapsing in stellar clouds of gas
—Hear me— ahí estaba de nuevo esa voz tan desafinada, tan chirriante e irritante—, what words just can't convey. Feel me; don't let the sun in your heart decay— corrió hacia Ella antes de que se callara, antes de que desapareciera—. Right, or will you show me mercy? We've expelled the goodness from our hearts. Are you here, just to prove you're winning? Can we hole up, and ride out this electrical storm?
We destroyed something beautiful
We have faith, but our truths are not the same
Don't give up, don't let the magic leave us
—Stop the loneliest force becoming king of the universe— dijo Matt en cuanto la vio sentada en el suelo junto al piano. Le habría costado mucho recordar la letra de la canción en otro momento pero no hoy. No ahora.
Trinidad lo miró hasta con aburrimiento y pulsó pause en su teléfono celular. Era muy antiguo realmente, en Inglaterra los usaban hace seis años. ¿Cómo es que ella guardaba ese cacharro?
—Ven, siéntate— dijo Trinidad amablemente y señaló un espacio vacío entre ella y el banco del piano.
Matt se sentó y aún sentía como su corazón latía fuertemente contra su pecho a causa de esa muchacha.
— ¿Ese soy yo? — preguntó él al mirar el fondo de pantalla del celular de la chica y no pudo evitar que una sonrisa se instalara en su cara. Una muy melancólica.
Ella asintió y sonrió también. Fugazmente recordó lo loca que estaba por él, antes... Antes de todo.
—Hay cosas en el mundo que te importan de veras y con fervor, cosas con las que, sabes, jamás podrías vivir— comentó Trinidad elocuente pero tristemente—. Yo tenía una familia grande. Tenía un novio increíble. Amigos por doquier, a algunos de ellos los consideraba parte vital de mi vida. Tenía este celular con el que me veían siempre y también tenía muchas mascotas.
»De todos ellos, sólo me quedó este celular... Y eso fue todo. Después pasaron a recolectar gente para experimentar con ella; yo estaba sola, completamente sola. Me hicieron cosas que ni te imaginas y ni quiero recordar nunca jamás. Al final me dejaron moribunda en un basurero, Rachel me encontró. Ella estaba huyendo y se detuvo en mi basurero. Y me salvó... Entiendo lo que sientes, Matt. Pero si existe un dios... Él demanda que sigamos luchando y nos ha enviado a Quetzalcóatl. Porque más que ser humanos somos Fénix y siempre resurgiremos de las cenizas.
Matt asimiló sus palabras lentamente. Ella estaba igual de muerta por dentro que él, eso le quedaba claro y tenía ese cacharro para aferrarse a la vida. No era un dios, ni era un espíritu mágico que la hacía luchar. Era el recuerdo de su familia, amigos, mascotas y, maldijo internamente, novio.
Así que ¿por qué no hacer lo mismo? ¿Por qué no emplear toda esa práctica de matón para derribar a aquél tirano por el que su familia estaba muerta?
— ¿Qué es eso? — preguntó la joven exaltada mirando por encima de su hombro después de unas horas, ya hasta iba a anochecer. Ninguno de los dos se había dado cuenta.
— ¿Un pájaro? — preguntó Matt contrariado por el enorme miedo que mostró Trinidad.
— ¿Qué hacía un pájaro mirándonos tan atentamente? — se cuestionó ella.
Quizás era una chica paranoica pero si no fuese por eso ahora estaría hasta muerta.
Animales enormes llegaron, eran gigantes para ser perros buldog, normales pero tenían suficiente tamaño para hacerse pasar por humanos si se veían de muy lejos, porque sólo la distancia podía esconder esos enormes colmillos.
Trinidad se puso de pie y sacó su arma más grande, Matt hizo lo mismo pero demasiado lento. Llegaron en un parpadeo junto a ellos y comenzaron a atacar. Trinidad les disparaba a los pies y a la cabeza para que se detuviera o por lo menos retrocedieran pero no lo hacían, parecían indestructibles, Matt entretanto ideaba un plan para sacarlos de allí. Miró a su alrededor y todo lo que vio que le serviría fue un asta, diminuto pero de acero puro. Fue corriendo por él pero era demasiado tarde, los mutantes habían atrapado a Trinidad y la tenían contra el piano.
— ¡Aléjense de mí, mutos asquerosos! — chilló ella y acto seguido le mordió el cuello a uno arrancándole parte de su cuello, el muto cedió pero otras dos criaturas la tomaron de los brazos.
Matt se apresuró y enterró el asta en el centro del costado del cuerpo de uno y lo atravesó junto con la otra criatura. Éstas también cedieron y cayeron al piso pero lo que pasó después ninguno se lo esperó.
Un helicóptero que no parecía un helicóptero sino una nave interestelar descendió y hombres vestidos con armaduras blancas como en las películas de fantasía bajaron en sogas de material que no parecía para nada natural. Matt le gritó a Trinidad que corriera mientras él les disparaba a los hombres y estos caían muertos al suelo pero ella estaba paralizada.
— ¡CORRE! ¡POR FAVOR, CORRE! — desesperado desgarraba su garganta como en el concierto más pesado de toda su carrera.
Pero antes de que pudiera seguir sintiendo toda esa desesperación por salvar a una chica que parecía casi inmortal, perdió la consciencia porque uno de los hombres le disparó.
Perdón por tardar tanto esta vez pero la inspiración se había ido. Regresó y miren lo que os trajo consigo. Les dije que se estaba convirtiendo en un crossover pero nadie me hizo caso. Aquí tienen las consecuencias, un agente de la paz ha raptado a Matt. En fin, espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Con amor siempre,
Holly.
