Capitulo 32

El día en que te conocí estaba lloviendo.

-No es necesario que te tapes la boca…ya eso lo sé-

-¿Cómo que lo sabes?- Chiaki miró confundida a Zenki.

-Fue hace mucho tiempo cuando pasó, te lo contaré para que puedas entender lo que está ocurriendo entre esos dos- Chiaki se colocó cómoda para escuchar la historia de Vasara y Saeki, quizás en ella podía encontrar la forma de ayudar a su guardiana como Cupido.

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El gran maestro Ozuno venia bajando de la montaña donde se había situado durante algunos días junto con Goki, Zenki y Vasara, este último no se hallaba con los otros demons como siempre lo hacía, la vida en solitario le resultaba más atractiva. En cambio Goki se ofrecía en ayudar a los residentes de las aldeas cercanas y Zenki destrozaba cualquier Oni o Yokai que se consiguiera en el camino, odia que su señor hiciera esos viajes de meditación, porque la mayoría de ellos eran sumamente tranquilos y aburridos para el guerrero rojo.

Ese día la señal de que su señor descendería había llegado así que fueron a su encuentro al pie de la montaña, excepto Vasara. Ozuno al estar frente a sus guardianes les habló- Me alegro de que se encuentren bien y que no hayan causado problemas a los aldeanos de la zona- su mirada se posó en el Shikigami que se encontraba a su izquierda - ¿Dime Goki hubo alguna novedad?-

-No maestro, en su ausencia me he encargado en colaborar con los aldeanos de las localidades que se encuentran cerca de la montaña, Esta vez Zenki no hizo algún daño por qué se mantuvo al pie de la cima junto con Vasara como usted lo ordenó-

-¿Y dónde está su lider?- el gran monje miró hacia los lados buscado a su Shikigami.

-Sabe muy bien que Vasara siempre se encuentra lejos del grupo cuando usted se ausenta por varios días Amo- respondió Zenki mirando a algún lugar perdido del bosque.

-Entiendo, entonces iremos en su búsqueda pero antes quisiera presentarles a dos personas-.

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Vasara se encontraba descansando debajo de la sombra de un enorme árbol, sabía que su Amo bajaría hoy de la montaña pero no quería dejar de dormir solo para ir a verlo. La brisa era suave y mecía las copas de los arboles haciendo que varias hojas cayeran lentamente, el susurro del agua hizo que el demon abriera sus ojos perezosamente. Más allá de algunos arbustos una figura azul claro pasaba de un lado al otro atrayendo su atención, pudo escuchar algunas risas y claramente la voz de una mujer, sin estimar en gastos de saber quién era, volvió a cerrar los ojos.

La voz se acercaba a él junto con el aroma de la lluvia, a pesar de que la siesta que estaba tomando era deliciosa la lluvia podría arruinársela, con fastidio se levantó para ir en dirección donde estaba su amo cuando su mirada tuvo un nuevo objetivo. La figura azul era nada más que de una demon que se encontraba jugando bajo el agua, su cabello de ébano se balanceaba con cada salto o giro que ella daba dándole gracia a sus movimientos, ella se encontraba sumida en su inocente juego sin percatarse de los ojos rojos que se observaban en el fondo del bosque.

De pronto una bestia con forma de perro salió de los árboles para atacar a la chica pero una sombra salió a su encuentro golpeándolo en la cara, la chica cayó al suelo asustada por la escena de terror, observaba como el puño del hombre que estaba frente a ella traspasaba al demonio que agonizaba en el piso hasta que este murió, él se levantó y se fue en dirección contraria donde se encontraba la chica. Un "gracias" pudo escuchar que provenía de ella pero Vasara no le hizo caso, él siguió caminando por varias horas hasta llegar al sitio donde estaba su maestro, este se acercó hasta el monje inclinándose.

-Por fin ha regresado maestro-

-Vasara ¿Dónde estabas? Pensé que estarías aquí con los demás cuando yo llegara-

-Lo lamento, no pude llegar a tiempo-

-(suspiro) está bien… bueno, quiero que conozcas a tus dos nuevos compañeros- Ozuno giro a la derecha para llamar al demon que estaba peleando con Zenki por la olla de comida que Goki había cocinado- Sago, ven enseguida- el shikigami de cabello ébano se alejo de donde estaba sin dejar de mirar a su oponente que se reía por que había obtenido la olla, pero no sería por mucho tiempo porque Goki se la quitó de las manos comenzado otra luchar por la comida. –Vasara él es Kannon pero le puedes llamar Sago, es mi nuevo shikigami y compañero de ustedes así que quiero que no hallan disputas y que trabajen en equipo-

-Já, yo no trabajo con nadie, mi deber es eliminar a mis enemigos y prefiero hacerlo solo- Sago cruzó sus brazos haciendo un gesto de orgullo, el monje de inmediato le jaló una de las orejas haciéndolo gritar de dolor.

-¿Dónde se encuentra el otro guardián Amo?-. De repente la misma chica de azul salió corriendo de donde había venido Vasara llena de pantano y con varias ramitas de bambú en su cabello, detrás de ella venia un jabalí enorme que fue atacado por Sago matándolo al instante.

-hay lo tienes Vasara, ella es Shakyamuni o Saeki tu nueva compañera de batalla- la chica estaba escondida detrás de su maestro y salió despacio para saludar al demon que estaba frente a ella inclinándose.

–Es un placer conocerlo, mi nombre es Saeki el quinto guardián del Amo Ozuno, gracias por salvarme de aquel monstruo en el bosque-

Él la miró de arriba abajo y luego se marchó del lugar sin decir alguna palabra dejando la presentación, Ozuno la hizo pararse al notar el comportamiento de su guerrero. –No te preocupes ya se acostumbrará a ti, su nombre es Vasara y es el líder de los demons por lo tanto también es tu líder, ven te presentaré ante los demás- el gran anciano se dirigió donde se encontraban reunidos Zenki, Goki y su hermano Sago, detrás de él estaba Saeki mirando a su salvador alejarse del lugar.

Durante días, el grupo de guardianes junto a su amo recorrieron varias aldeas y pueblos de la zona oeste exterminando monstruos y demonios que las azotaban, pero la joven demon sentía como su presencia era cada vez más inútil en las batallas por su ausencia de experiencia y de control de sus poderes, Ozuno notaba esta falta de apoyo a la ultima de sus guerreros pero dejaba que fuera ella misma la que hallara su manera de luchar y de controlarse así misma. Su mente se hallaba en la invocación de un guerrero mucho más fuerte y que nunca fuese a revelarse en su contra y llevara la dirección de sus shikigamis.

En cambio Saeki entrenaba a solas para hallar el dominio de su poder sin ayuda, además de fortalecerse imitando la manera de luchar de sus compañeros, intentaba igualar la velocidad de su hermano, la fuerza de Zenki, la agilidad y astucia de Goki pero sobre todo el poder y la forma de luchar de su líder Vasara. Cercana a un rio o una cascada, su entrenamiento comenzaba apenas regresaban de una lucha, por no poder estar cerca a su amo cuando se encontraba en una aldea, se alejaba a las montañas junto con sus compañeros hasta que iniciaran de nuevo su viaje.

El control le era muy difícil de obtener debido a que su poder se manifestaba por sus emociones, inquietudes que fácilmente cambiaban de estado, una pequeña frustración, enojo o ira podía ocasionar que una llovizna se trasformara en chubascos de agua, como también la sensación de duda y tristeza formaran solamente pequeñas mareas en un lago tranquilo. Ella no se percataba de la presencia de otro demon que la vigilaba observando sus movimientos de lucha, su entrenamiento físico y la manera de cómo se concentraba para canalizar sus energías en el agua, sin quitarle la mirada pasaba horas y horas hasta que ella regresaba exhausta al campamento.