N/A: Corto pero sustancial, es lo que me permitió mi tiempo actual, disculpen. Los próximos serán más largos y cambiarán de ritmo.


Capítulo 9


Convencer a una Kagura molesta y fastidiada, de no intentar homicidio, fue mucho más difícil de lo que ya era intentar persuadir a una Kagura relativamente normal. Hizo falta una intensa sesión de charlas (valiéndose de todo tipo de sermones, discursos y pláticas morales, en pos de su vida amorosa) y varias tandas de postres y dulces para alcanzar tal proeza (porque ninguna de sus palabras podrían, por sí solas, calar en el sólido muro de desazón que le había dejado el último "pútrido" encuentro con el chico).

Luego de toda una tarde de sugestiones —y hasta intentos fallidos de lavado de cerebro—, la muchacha accedió a no romper ningún brazo, pierna o nariz, ni dejar un ojo morado ni a propinar golpes, desquiciada. Le costó mucho, pero lo consiguió.

—Repite después de mí —le indicaba mientras intentaba desenredar un arremolinado mechón rojizo con su peine rosado—: Haga lo que haga, no lo lastimaré. —Ella repitió, desganada, y supo que sus horas de taladrarle el cerebro habían surtido efecto.

Para la hora acordada, en el almuerzo, la muchacha llevaba el cabello bien peinado y sin las características hebras rebeldes que siempre solía llevar. Detalle que no pasó desapercibido por el chico.

Vaya, ¿te diste cuenta de que existía el peine? —le preguntó, en cuanto la vio llegar.

Recargado contra la pared, esperaba pacientemente con una amplia sonrisa juguetona. Soyo, por su parte, se había adelantado unos minutos para acomodarse sobre el césped y colocarse adecuadamente la capa de hojas secas, de modo que sus ojos quedaran a la medida de las rendijas que había preparado.

Mira quién habla, ¿tú cuándo comenzarás a vestirte como hombre, eh, renacuajo con cara de niña? —contestó la chica, malhumorada.

Oh, cómo estás hoy, eh. ¿No me digas que todavía sigues enfadada por lo del otro día? —canturreó, de forma burlona.

No, qué va. Mira si voy a estar hirviendo de rabia por esa pe-que-ñez. Ja, ¿por quién me tomas? Como si lo que hicieras me afectara tanto, delincuente juvenil.

Soyo parpadeó unos segundos, tratando de quitarse un trocito de hoja que se le había metido en un ojo. Y para cuando volvió a centrar su atención en la escena, observó a Sougo arrinconando a su amiga contra la pared.

Así que, con que nada te afecta… Entonces tendré que esforzarme un poco más, ¿eh, China? —conjeturaba el muchacho, mientras apoyaba un brazo contra el muro, sobre la cabeza de la adolescente.

Soyo volvió a parpadear, impresionada. ¿En qué momento había ocurrido tal acontecimiento? No podía creerlo. ¡Se perdió la mejor parte! Desde ese momento se juró que no volvería a tratar con camuflajes delicados, que supusieran un obstáculo de visión. Ya comenzaba a imaginarse cuál podría ser su próxima estrategia para espiar; desde luego que el actual ya no serviría.

Al arrastrarse un poco más hacia la izquierda, pudo notar cómo, poco a poco, el joven se iba acercando peligrosamente hacia el rostro de su amiga. ¿Es que sus ojos ya comenzaban a engañarla? ¡¿Qué demonios sucedía allí?!

Hoy te levantaste con ganas de molestar, ¿cierto? —Kagura respondió con un ceño fruncido y un cruce de brazos firme y desafiante; la repentina cercanía no le afectaba en lo más mínimo.

Como siempre que te veo, China, mal-hablada.

El muchacho se acercó aún más hacia el rostro disgustado de su amiga. Soyo tuvo que contenerse las ganas de gritar de emoción y exaltación. ¡Sus narices estaban muy cerca!

—¿Me estás usando como inspiración? Tendré que comenzar a cobrarte, no trabajo gratis.

No te creas tan especial, China, que no ocupas el porcentaje máximo de mis pensamientos. También está Mayokata.

Ah, claro. Se me olvida que estás chalado por ese tipo. ¿Por qué no te le declaras de una vez?

El muchacho sonrió, divertido, ante el ocurrente ataque de su rival.

Ni que estuviera loco. Aunque me hiciera gay, ese fenómeno sería el último en mi lista —afirmó, fulminándola con la mirada, mientras ladeaba la cabeza y se acercaba un poco más—. ¿Y qué hay de ti, China? ¿Hay alguien a quien quieras… confesarte? —completó, acercándose otro poco.

Por un momento Soyo se permitió soñar con un beso tímido y apocado, para luego convertirse en uno furtivo y enérgico, atrevido pero ponderado, y que sus bocas batallarían sin control en lo que sería una nueva zona de guerra. Hasta se imaginaba que podrían tomarle gusto al asunto y comenzaran a saludarse de esa manera. Pasarían cada minuto y segundo que pudieran "paladeándose" mutuamente en un sinfín de sentimientos escondidos y aflorados.

Pero nada de eso pasó.

El muchacho solo se mantuvo a una muy milimetrada distancia, viéndola fijamente con aire altanero. Ella, por su parte, se defendía con su más notable aspecto de pocos amigos, manteniendo la mirada en los ojos matizados de carmín. Soyo no daba crédito a lo que estaba pasando: la repentina cercanía del muchacho y la indiferencia de Kagura la dejaban más que descolocada.

Y entonces sucedió. Fue un breve instante pero ella lo notó con la astucia propia de un predador que huele a su presa desde las sombras: Sougo desvió su vista, solo un momento, hacia los labios de su amiga, y ella imitó el gesto casi de inmediato. Luego volvió a mirarlo a los ojos, al igual que él, y ella tuvo que voltear hacia otro lado para cortar el contacto visual. Era un hecho que hasta allí resistía.

¿Y bien? —preguntó, antes de tragar saliva contemplando hacia un costado—. ¿Cuáles son esos nombres que tienes para hoy?

No pudo verla con claridad, pero estaba segura de que por dentro se tambaleaba como una gelatina al sentir la respiración del muchacho contra su mejilla.

Notó que carraspeaba un poco, tratando de sonar impaciente, y él tuvo la perspicacia de captar la indirecta de alejarse, aunque solo se distanció lo suficiente como para que volvieran a estar separados por una buena cantidad de centímetros (él aún sin despegar el brazo de la pared).

Después de un breve minuto de silencio, el joven finalmente soltó a una tal Tama, en voz tenue y apagada.

¡Que no es la bibliotecaria, idiota! He dicho "chica", ¿no? ¿Qué parte no entiendes?

Tampoco es una señora, que digamos. Debe tener unos veinte, así que…

Pues no es ella —contestó, con fuertes signos de molestia.

Ok. Entonces, Mutsu.

Una vena delineada y sobresaliente comenzó a manifestarse en la sien de su amiga, y Sougo dejó escapar una sonrisa de satisfacción.

Tampoco es la asistente del chiflado ese. —Soyo sabía a la perfección que se refería al profesor Sakamoto, de quien se decía, pecaba mucho de reír a todas horas y otorgar minutos de libertinaje en sus clases de gimnasia—. ¿Tienes m***** en el cerebro? Esa no es una chica, es una adulta.

Vamos, solo tiene unos veintitrés, no es vieja tampoco.

Kagura volvió a dirigir su rostro hacia él, con la molestia impregnada en sus facciones.

¿Es que te gustan las grandes?

Sougo no respondió, solo se limitó a sonreírle con picardía.

Eres un cerdo, ¿lo sabías? —Su acompañante asintió, resignado y levantando un poco los hombros, lo cual la dejó algo sorprendida—. Otro. Ya. No tengo todo el maldito día.

Otsu. —Kagura estalló indignada, y con expresión de fastidio.

¿No se te da bien utilizar la cabeza, verdad? ¡Es de otra escuela, tarado! ¿Cómo voy a enterarme yo de que le gustas a esa guarra?

No lo sé, no sigo de cerca tus contactos y movimientos, "querida".

Pues has fallado tu tercera ronda. Quiero cinco bolas de arroz con huevo, y un pudin para mañana, ¿me oíste?

Eres tú la cerda aquí, China, comes como una vaca.

No me vengas con esas porquerías de la silueta y todo eso, que así no funcionan las cosas. Quiero mi comida mañana y se acabó. Es tu culpa por ser tan idiota.

Pues tú no me ayudas en nada, pequeña Kirby[1].

¿A quién le dices Kirby, bastardo?

Suéltame otra pista —prosiguió, ignorando el reclamo de la chica—. Y esta vez, que sea una de verdad, que no voy a estar haciendo el tonto, comprándote lo que tú quieras. Mi bolsillo no es infinito, "Chirny[2]".

¡Deja de llamarme así! —demandó, descruzando los brazos, enojada. Él continuó exigiendo su pedido con una seña de su dedo índice izquierdo—. Bien, si quieres una pista, eso es lo que te daré. Y es… bueno, déjame pensar…

Soyo fue más rápida que su amiga y en cuestión de segundos tomó su móvil para enviarle un mensaje con la solución.

¿Qué? —cuestionó ella, al leerlo—. Demonios, bueno —continuó, levantando la vista hacia el muchacho—, la estúpida es de esta escuela y de primer año de preparatoria.

Más.

¿Cómo que más? Te he dado lo que pedías.

Hay cinco divisiones de primero y no conozco ni a la mitad de las chicas. Sé más específica.

Kagura comenzó a enrojecer levemente ante la nueva petición. Soyo volvió a sacarle fuego a sus dedos y la incitó a que confesara, al menos, un dato.

Am… no lo sé —balbuceaba la chica para sí misma, en tanto observaba el mensaje recibido de su compañera—. Es que… Bueno, está bien. Es de mi salón.

1º E.

Ah, no sé. Ya te dije suficiente, encárgate tú de lo demás.

Bien, será algo interesante —anunció, levantando una ceja y pellizcándole la nariz.

Ey, ni se te ocurra venir a mi salón a molestar, ¿quedó claro? No quiero verte por allí.

Sí, sí, lo que tú digas —declaró, restándole importancia, mientras le daba la espalda para marcharse ya—. Ah, por cierto, no has respondido a mi pregunta.

Soyo ya no recordaba muy bien a qué pregunta se refería, pero se percató de que su amiga sí lo sabía.

¿Y eso a ti qué te importa? —contestó Kagura, cruzándose nuevamente de brazos—. Además, tú tampoco has contestado a la mía, así que estamos a manos.

El muchacho se volteó, apenas para mirarla.

Las viejas no me van. Las prefiero más jóvenes —dijo, guiñándole un ojo. Acto seguido, levantó las cejas, exigiendo una respuesta que nunca llegó de la manera que él hubiese querido.

Púdrete, imbécil.

El muchacho se marchó complacido, a pesar de haber fallado en tres ocasiones (con respecto al juego), dejando a una solitaria y enfurecida colegiala que comenzaba a relajar sus facciones, al verlo desaparecer de su cercanía. Soyo la vio cerrar los ojos y apoyar la cabeza contra el muro, y aprovechó la ocasión para salir desesperada de su escondite.

—¡Kagura! —la sorprendió, logrando que la chica diera un respingo al oír su nombre.

—¿Qué, qué? Ah, Soyo. ¿Qué haces…?

—¿Q-qué fue lo que pasó? Santos cielos, ¡casi te besa! ¡¿Qué pasó aquí?!

—Ah, eso —comentó, decaída—. Parece que el muy idiota ya sospecha. ¿Qué voy a hacer? Cuando lo descubra… —Suspiró fuertemente, logrando que un mechón de su flequillo se agitara en el proceso.

—¿Qué? —La joven "espía", definitivamente, no entendía nada de lo que allí sucedía. El comportamiento de esos dos cada vez la desconcertaba más y más—. A ver, a ver, explícate por favor, que ya no entiendo nada.

—Es simple, él sospecha.

—Pe-pero quiso besarte…

—No, solo quería provocarme para ver cómo reaccionaba, y a lo último caí como una idiota.

—¿Que qué?

—No sé cómo, pero ya empieza a captar por dónde va la cosa. Lo sabe. Solo me está probando para confirmar sus sospechas. De seguro que a la próxima me nombra. Agh, estúpido idiota, ¿por qué hago esto? No quiero.

De las pocas veces que Soyo había contemplado los berrinches de su amiga, esta le parecía la más tierna de todas. Sonrió sin poder evitarlo, y luego fue reprendida por ello.

—Oye, Soyo, no te rías, no es divertido. Y además, ¿qué hacías espiándonos de nuevo? ¿No te dije que dejaras eso?

—Y por supuesto que voy a seguir haciéndolo —afirmó, orgullosa—, no puedo dejarte manejar todo sola, eres un desastre para estas cosas. En lo personal, creo que es mejor que comience a sospechar, ese jugueteo que hace no está nada mal, eh —concluyó de forma cómplice, dándole un pequeño codazo, a lo que su amiga replicó con un amenazador ceño fruncido.

—Pues no, nada de eso. Me hace pasar malos ratos, el muy bastardo. Tenía ganas de estrujarlo y estamparlo contra la pared, y luego moler sus huesos uno a uno y luego…

Allí estaba de nuevo la Kagura torpe y resentida, otra vez. Soyo no podía evitar sentir una combinación entre simpatía y fascinación al poder participar en semejante acontecimiento amoroso. Se sentía plenamente agradecida por tener la oportunidad única de presenciarlo en primera fila.


Aclaraciones:

[1] Referencia a la extraordinaria forma de tragar lo que sea, de este personaje de Nintendo, que fue animado más tarde.

[2] Composición hecha en base a las palabras "China" y "Kirby".


Notas:

Mi idea original era unir este cap. con el anterior y que formaran uno solo, pero no me dio el tiempo a completarlo. Por eso lo terminé con la broma de Soyo. Sé lo feo que se siente esperar una actualización y que el autor se retrase por diversos motivos; es molestillo. Y bueno, esa es mi excusa para un poco-interesante-y-nada-avance-romántico en la anterior publicación, pero prefería eso a dejarlo en la dulce espera de la bendita actualización. Desde ahora ya no será así.

Les deseo un feliz año nuevo a todos, y que este año les traiga nuevas oportunidades para cumplir sus metas, y mucha felicidad.

Saludos :)

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Reviews: Cap. 8:

I love okikagu: Gracias, espero que hayas tenido una linda navidad, yo la he pasado muy bien. Y gracias por el apoyo incondicional que me brindas, eres un amor (insértese emoción de corazón, que la página censura xD). Me alegra que te haya gustado el cap., a ver qué te perece este xD. Saludos. Feliz año nuevo :]
PD.: Eres sencillamente genial, te has leído todos mis fics de esta pareja y te has tomado el trabajo de comentarlos. Eres un encanto, en serio. Gracias por ser tan genial :]

Mi-chan: Muchas gracias, me alegra que te haya gustado el cap. y el fic, en general, eres un amor. Feliz año nuevo, que lo pases muy bien :]

Doralis: Concuerdo un poco con tu comentario. Ya tenía planeado avanzar con respecto a ese tema y el puntapié inicial era el flashback de Kagura, en el cap. 7. Pero tampoco quería descuidar el (intento de) humor que a veces se pierde con la aparición del romanticismo. Tenía pensado continuar con ese arranque de flirteo, pero se me complicó, en cuanto a tiempos personales. Desde ahora solo publicaré un fic cuando ya lo tenga terminado. Y sí, quiero desarrollar un enamoramiento coherente y con paciencia, porque no se llevan a los abrazos, que digamos, pero procuraré que no sea tan lento. Ahora, lo que sí me pinchó un poco fue esto de: "se que es su forma de ser pero hasta en el manga hay más avance". Si a lo que te refieres es que en el manga hay más fanservice, (después de trescientos capítulos), sí, es verdad, pero tampoco es para decir que hay avance en del tipo amoroso entre ellos. Kagura nunca se le ha insinuado ni él se ha confesado. Hay más trolleadas que otra cosa xD. En fin. Me ha servido tu crítica y la tomaré en cuenta. Gracias por leer. Saludos y feliz año nuevo :]

Guest: Gracias por tus hermosas palabras y el apoyo. Y sí, quiero darme el tiempo de desarrollar un amor con bases y fundamentos, y que fluya de forma más natural; ellos son difíciles de emparejar xD. Gracias de nuevo por leer y comentar. Salud y feliz año nuevo :]

Lu89: Aww, gracias por tus hermosas palabras, en serio. Y bueno, decidí publicarlo precisamente porque era víspera de navidad, quería dejarles la actualización como regalo, pero creo que no a todos les ha parecido lo mismo xD. Gracias por seguir leyendo. Feliz año nuevo :]

Mitsuki: Wau, muchas gracias por tus halagos, me alegra que te gusten mis historias. Saludos y feliz año nuevo :]

Guest 2: Muchas gracias por leer y el elogio. Desde ahora tardaré más en subir (lo lamento), pero la historia necesita cambiar de ritmo (y yo también), y para ello es preciso que los capítulos sean más largos, para que contengan más situaciones y se pueda llegar al final. Aún falta, pero es preciso acelerar las cosas, aunque desencaje con método habitual de publicaciones. Saludos y feliz año nuevo :]