Nada de Harry Potter me pertenece. De esta historia solo la trama y personajes inventados me pertenecen. Algunas fechas también me las he inventado porque no las encontraba en el gran universo que es Harry Potter.
Guest: Gracias por tus review. Me alegro de que te esté gustando.
Muggle Son: Gracias por tomarte el tiempo de decirme que te gusta mi historia. Espero que el resto te guste también.
Miu Mizuno: Hola, me alegra de que te guste. Fay Dunbar compartió dormitorio en la torre Gryffindor, con Lavender, Hermione, Parvati y otra chica.
Susy kstorena: lee y disfruta
Si tenéis alguna sugerencia sobre algo que os gustaría que apareciera en la historia, no dudéis en decírmelo y mandarme un review. Intentaré introducirlo en la historia.
CAPITULO3.- Llegada y recuerdos.
Molly y Arthur tardaron en situarse, lo recordaban todo, y además tenían recuerdos nuevos, sus hijos estaban en casa, en la mansión Weasley, seguramente durmiendo la siesta después del almuerzo, al cuidado de los siete elfos domésticos que tenían, y de los hermanos de Molly, que estaban de visita cuando Frank mandó su patronus dando la noticia. Neville había nacido la noche anterior, tal y como había pasado en la anterior línea temporal. Ellos habían ido a conocer al pequeño ya que Arthur y Frank eran buenos amigos y tenían mucho trato por sus trabajos en el Ministerio. Y Alice, Lily y Molly habían tenido muchas conversaciones durante sus respectivos embarazos porque Molly ya tenía cinco hijos cuando se quedó embarazada de Ron, pero tanto Alice como Lily eran primerizas.
Entonces notaron que alguien les palmeaba las mejillas y les llamaban, cuando abrieron los ojos vieron como los Potter, los Longbottom, Remus Lupin y Sirius Black y su prometida, Amelia Bones, los miraban extrañados. En eso Arthur trató de levantarse:
- Maldita sea ¿Por qué me duele la cabeza? – dijo Arthur robándose la nuca.
- Pues porque os habéis desmayado y tú has caído de espaldas como un tronco y te has estampado contra el suelo – dijo James – Molly ha tenido suerte, estaba sentada en el sillón.
- Maldita Iris, podría haber esperado a que yo también estuviera sentado ¿no? - dijo Arthur mirando a Molly.
- ¿Iris? - dijo Alice mirándolos esperanzada.
- Sois vosotros – dijo Remus.
- Por fin, ya era hora, ¿sabéis lo traumático que es estar tres semanas teniendo sueños con una mujer que parece una diosa griega y que no es tu prometida? - dijo Sirius, provocando las risas de James, Remus y Frank y que Amelia le diera una colleja – Auch, eso a dolido cariño.
- Cállate – dijo Amelia.
- Muy bien, empezad a hablar, contádnoslo todo, según Iris vosotros nos contaríais todo lo que había pasado en la otra línea temporal – dijo Frank algo impaciente.
- No os lo vamos a contar... - empezó a decir Molly.
- ¿Qué? ¿entonces porque os mandan? - dijo Sirius.
- Lo que quiero decir es que no os lo vamos a contar nosotros –dijo Molly sacando la caja con las pociones que Iris le había dado – Iris dijo que solo teníais que tomaros una de estas pociones y tendríais los recuerdos de todo lo que había pasado en la otra línea.
- Tomad – dijo Arthur mientras les daba un frasco a cada uno – pero os aconsejo que os sentéis u os tumbéis, por que Iris dijo que caeríais como en un sueño y lo veríais todo.
El resto de adultos, se fueron sentando en los diferentes sillones que habían en la gran habitación en la que habían alojado a Alice tras dar a luz, y con una sola mirada entre ellos, se bebieron el contenido de los frascos, segundos después todos estaban durmiendo, viendo en sus mentes lo sucedido con ellos y sus seres queridos en una línea temporal diferente. Mientras Arthur y Molly se sentaron en otro de los sillones dobles a esperar a que sus amigos despertaran.
- Bien, ya está, ahora a esperar – suspiro Arthur.
- Espero que todo salga bien – dijo Molly.
- Esta vez saldrá bien, tranquila – dijo Arthur abrazándola para reconfortarla.
Estuvieron horas esperando, tanto que incluso ellos se durmieron, hasta que varios gritos los despertaron.
- ¡MALDITO BASTARDO INÚTIL! - gritaba James.
- ¡LO CASTRO, JURO QUE LO CASTRO! - gritaba Alice
- Eso si llegas antes que yo, porque como le ponga la mano encima ¡LO DESPELLEJO VIVO! - gritaba Lily.
- Creo que voy a empezar a usar los hechizos especiales de la familia Black en él - decía Sirius pensativo.
- Dejádmelo a mi en luna llena - decía Remus.
- Y pensar que consideraba a Severus un amigo – dijo Lily entristecida.
- Te advertí en nuestro primer año en Hogwarts que no era de fiar, pero tú no me hiciste caso – dijo James.
- Lo sé, pero en esa época no te soportaba – dijo Lily.
Mientras veían como Amelia y Frank aún no habían dicho nada, cuando los demás se giraron hacia ellos para ver porque:
- Vosotros no habéis dicho nada, ¿es que no os importa? - dijo James.
- Frank, es a nuestro hijo, a nuestros amigos a los que ese bastardo a atacado – dijo Alice mirando a su marido.
- No he dicho nada porque parece que no os habéis dado cuenta del poder que hay en esta habitación – dijo Frank.
- ¿Poder? - preguntó Remus confundido.
- Si, Remus, poder, tú eres a pesar de ser un hombre lobo eres el jefe de la familia Lupin, está Sirius el jefe de la familia Black, James el jefe de la familia Potter, Arthur el jefe de la familia Weasley y yo el jefe de la familia Longbottom, sin contar con que también está Amelia, la hermana del jefe de la familia Bones, y ayudante del jefe del departamento de aplicacion de la ley magica – dijo Frank
- Y con información que él no tiene – dijo Amelia con una sonrisa que hasta el propio Voldemort temería.
- Lo aniquilaremos – dijo Frank.
- ¿Por donde empezamos? - preguntó Sirius.
- ¿Qué tal por llamar a un sanador? - dijo Lily.
- ¿Para que? - pregunto James extrañado.
- Para que ayude a nacer a tu hijo, estoy de parto, he roto aguas – dijo Lily gimiendo de dolor, ante lo cual James palideció.
- En seguida los traigo – dijo James saliendo corriendo de la habitación.
Mientras James buscaba al sanador, Sirius y Remus ayudaron a Lily a sentarse en un sillón para que estuviera más cómoda. Un par de minutos después apareció James arrastrando consigo a un sanador y una enfermera que de inmediato se llevaron a Lily a otra habitación justo frente a la de Alice y James fue con ellos.
Mientras, todos los demás, esperaron en la habitación de Alice con la puerta abierta que les permitía observar la otra puerta a través del pasillo. Justo dos horas después, Harry Potter, hizo saber a todos que había llegado, con un grito más potente que el que un vociferador podría dar, Arthur miró el reloj de la habitación, eran las 23:55, y con una sonrisa dijo:
- Justo a la hora – dijo Arthur riendo.
- Creo que es la primera y será la última vez que ese niño va a ser puntual para llegar a algún sitio sin que tenga a un adulto empujándolo – dijo Molly resignada provocando la risa del resto en la habitación.
- Entonces es como James – dijo Remus riéndose.
- No sabes hasta que punto – dijo Arthur – Harry parece el gemelo de James, lo único que los diferencia son los ojos.
- ¿De que color los tiene? – preguntó Amelia.
- Verdes – dijo Molly.
- Oh no – dijo Sirius preocupado.
- ¿Qué pasa? – preguntó Amelia.
- Pues que tiene los ojos de Lily, por lo tanto solo hará falta una miradita triste y James no será capaz de castigarle por algo malo que haya hecho y eso hara que Lily se enfade – dijo Sirius, a lo que todos los presentes comenzaron a reír dándole la razón.
- Vale, tenemos que prepararnos, seguro que dentro de nada aparece Dumbledore – dijo Arthur, con lo que todos dejaron de reír.
- Arthur tiene razón seguro que alguien ya le ha informado de que Harry ha nacido – dijo Frank.
- Cuando el séptimo mes muere - susurró Alice.
- ¿Qué? – pregunto Arthur.
- Los recuerdos que Iris nos ha dado. Nacido cuando el séptimo mes muere ¿Es Harry el niño de la profecía o es Neville? - preguntó Alice mirando a Molly.
- Según nos contó Iris, son los dos – dijo Molly.
- Lo primero es tener mucho cuidado con lo que le decimos y como se lo decimos – dijo Arthur - Dumbledore no puede darse cuenta de que conocemos sus planes.
- ¿Y si intenta hechizarnos? - preguntó Alice preocupada.
- Tranquila, no servirá de nada, la poción que nos dio Iris y que os habéis tomado previene todo eso, ningún hechizo o poción que sirva para controlar a una persona funcionará con vosotros – dijo Molly.
- ¿Y si intenta hechizaros a vosotros? – preguntó Amelia preocupada.
- Tampoco servirá, no podrá hechizar a ninguno de los que hemos vuelto, y si intenta lanzar algún hechizo o usar cualquier poción de control se encontrará con una sorpresita – dijo Molly sonriendo.
- Conozco esa sonrisa – dijo Amelia – Es la misma que ponían Sirius y James cuando habían creado otra de sus súper bromas ¿Qué le pasará?
- No os lo diré, solo deciros que Iris hubiera sido la perfecta cuarta merodeadora, en lugar de la rata – dijo Arthur.
- Quiero estar presente – gritó Sirius dando saltitos y levantando la mano como si estuviera en clase, haciendo que Remus se riera.
- Estoy seguro de que en cuanto llegue lo intentará – dijo Arthur.
- En ese momento, James entró en la habitación con el sanador y dos enfermeras , a los cuales Alice reconoció al ser ella misma sanadora y por trabajar también en San Mungo, que trasladaban la cama de Lily desde la habitación de enfrente hasta la de Alice.
- Espero que no os moleste, pero he pensado que sería mejor que Alice y Lily estuvieran en la misma habitación - dijo James.
- Buena idea James – dijo Frank mientras los sanadores ponían la cama de Lily junto a la de Alice.
- Jason – dijo Alice llamando al sanador - ¿podríais traer la cunas de Neville y Harry aquí con nosotras? Por favor.
- Por supuesto Alice – dijo el sanador Jason sonriendo – y una vez más, enhorabuena.
- Gracias, Jason – dijo Alice antes de que Jason saliera de la habitación.
- ¿Por qué quieres que traigan a los niños aquí? - pregunto Lily.
- Por que no me fío de que Dumbledore no intente lanzar algún hechizo sobre ellos – dijo Alice.
- Tienes razón, aunque los hechizos de control no funcionarían, podría usar cualquier otro hechizo, la única forma de evitarlo es hacer el ritual para nombrarlos nuestros herederos – dijo James a lo que Frank asintió.
- Y el ritual padrino – añadió Lily.
Todos dejaron de hablar cuando las enfermeras entraron empujando las pequeñas cunas en las que estaban Harry y Neville, y las colocaban entre las camas de sus madres.
- Comencemos – dijo Frank una vez que las enfermeras salieron de la habitación y Sirius cerró la puerta, poniendo un hechizo silenciador sobre ella.
- ¿Por donde empezamos? - preguntó Lily acunando al pequeño Harry.
- Primero el ritual para nombrarlos nuestros herederos, eso es lo más importante – dijo Frank.
- Mi bolso está en la silla junto a la puerta, seguro que ahí encontrareis algo que os ayude – dijo Lily.
- Necesitamos agua y un alfiler o navaja para poder echar unas gotas de su sangre en el agua – dijo Frank mientras James se acercaba a recoger el bolso.
- Mientras Alice y Lily pusieron a Harry y Neville, dormidos, sobre las camas en las que ellas estaban, James rebuscaba en el bolso de Lily.
- Bien, aquí hay una botella pequeña de agua y... ¿Lily? ¿Qué es esto? - dijo James sacando una pequeña navaja del bolso.
- Necesitaba algo con lo que defenderme en el mundo muggle – dijo Lily inocentemente.
- Te dije que no era buena idea hacer enfadar a Lily, esta es una de esas razones – le dijo Sirius a James.
- Bueno, será mejor que empecemos antes de que llegue Dumbledore – dijo Remus.
- Tienes razón - dijo Frank recogiendo los dos vasos que habían sobre la mesa junto a las camas de Alice y Lily y echando un poco de agua en cada uno.
Luego James hizo un pequeño corte en un dedo de Harry y echo dos gotas de su sangre en uno de los vasos y luego se hizo lo mismo en uno de sus dedos y también puso dos gotas de su sangre en el mismo vaso y mezclaba el contenido con su varita, mientras Frank hacia lo mismo con Neville y él. Luego apuntaron sus varitas hacia sus respectivos hijos y dijeron:
- Yo, Lord James Potter / Lord Frank Longbottom, como jefe de la familia Potter / Longbottom, nombro a Harry Potter / Neville Longbottom, mi heredero como jefe de la familia Potter / Longbottom. Asi sea.
- Cuando terminaron, una luz envolvió a los dos niños, cuando la luz desapareció, un pequeño símbolo apareció en los tobillos derechos de ambos niños.
- Ya está, ahora Dumbledore no podrá lanzar ningún hechizo sobre ellos – dijo Frank.
- Mas le vale no apuntar a mi hijo con su varita, porque lo despellejo vivo – dijo Alice cogiendo a Neville y abrazándolo mientras Lily hacia lo mismo con Harry.
- Lo mismo digo – dijo Lily.
- Tendrá demasiado miedo para hacerlo – dijo Arthur mirando asombrado ambas marcas.
- ¿Porque lo dices? – preguntó Lily.
- ¿No reconocéis el símbolo que ha aparecido en los tobillos de Harry y Neville? – preguntó Molly.
- A mi me resulta familiar, pero no logro recordar donde la he visto antes – dijo Sirius confundido.
- Es el símbolo de las reliquias de la muerte – dijo Arthur
- Exacto – dijo Molly.
- ¿QUÉ? – gritaron los demás adultos presentes.
- ¿Estás seguro? – preguntó James preocupado.
- Si, el circulo representa la piedra de la resurrección, la línea vertical atravesándola representa la varita de saúco, y el triangulo encerrando a ambas, es la capa de invisibilidad – dijo Arthur.
- ¿Cómo estás tan seguro? – pregunto Lily.
- Pues porque tu hijo y mi hijo Ron, junto a Hermione, la destinada a casarse con Harry, lo descubrieron durante el que debía ser su último año en Hogwarts – dijo Arthur.
- Cuando ellos se fueron a cazar horrocruxes, Hermione lo descubrió leyendo un libro que Albus le había legado en su testamento – dijo Molly.
- No tenéis que preocuparos, eso significa que están bajo la protección de Iris, Albus no se atreverá a hacer enfadar a la propia muerte más de lo que ya está – dijo Arthur.
- Arthur tiene razón, los niños estarán protegidos, ahora hagamos el ritual padrino para que Albus no pueda reclamar sus tutelas en caso de que nos pase algo – dijo James.
- Pero ¿quiénes serán los padrinos? - preguntó Arthur.
- Por nuestra parte habíamos pensado en que fuerais Lily y tú - dijo Alice.
- ¿Qué? - Pregunto Molly sorprendida - ¿No querríais que fuera algún miembro de la familia?
- No somos muchos, Alice no tiene más familia y en mi familia son todos de la edad de mi madre – dijo Frank – Por lo que queremos a alguien más joven para que se haga cargo de Neville en caso de que a nosotros nos pasara algo.
- Además, con vuestros hijos, Neville tendrá un montón de niños con los que jugar – dijo Alice.
- Y ya lo hemos hablado con mi madre y está de acuerdo – dijo Frank.
- Será un honor – dijo Arthur.
- Y los de Harry queríamos que fueran Sirius y Alice – dijo Lily.
- Muchas gracias – dijo Alice.
- No tienes que darlas – dijo James.
- ¿Con quién empezamos? - preguntó Remus.
- Creo que debería ser con Neville, después de todo el ha nacido primero – dijo Amelia.
- Tienes razón, Amelia – dijo James.
Entonces, Alice sujetó a Neville entre sus brazos y Frank se puso a su lado mientras Arthur y Lily sostenía las manos de Neville con una mano y con la otra su varita e hicieron el juramento:
- Yo, Lord Arthur Weasley / Lady Lily Potter, juro por mi magia, proteger y cuidar de Neville Longbottom, y no hacer nada, deliberadamente, que pueda dañarlo física o psicológicamente. Y velar por su seguridad en caso de que sus padres no puedan hacerlo. Así sea.
Una vez terminaron, una luz de color dorado los envolvió a los cinco, validando el ritual. Instantes después, los Potter, Alice y Sirius repetían en mismo hechizo pero con Harry, siendo validado por una luz del mismo color que con Neville.
Cuando hubieron terminado, Remus miró el reloj sorprendido por la hora, ya llevaban día y medio allí metidos.
- Voy a ir a por algo para desayunar, son casi las siete de la mañana y anoche no cenamos – dijo Remus dirigiéndose a la puerta
- Tienes razón, Remus, yo voy contigo y así traemos algo para todos – dijo Sirius, saliendo de la habitación con él.
- No tardéis – dijo James antes de que salieran.
Mientras Remus y Sirius fueron a por el desayuno, el resto se quedo hablando entre ellos. Lily, Amelia, Alice y Molly estaban en un grupo, hablando sobre como habían sido Harry y Neville al haber tenido que criarse sin sus padres, cosas que no se habían visto en los recuerdos proporcionados por Iris.
Mientras tanto, Arthur se encontraba en la misma situación que su esposa, siendo interrogado por James y Frank, y haciendo planes de cual sería el mejor momento para enfrentarse a Dumbledore y acabar con su poder en el mundo mágico.
Finalmente, todos, incluidas sus esposas y Amelia que se habían unido a la conversación, llegaron al acuerdo de quitarle el poder poco a poco, comenzando por conseguir que su oponente en las votaciones para ser jefe del Wizengamot, que se celebrarían diez días después, ganara las votaciones. Algo que podían conseguir gracias a todos los votos que sumaban entre ellos y sus aliados, y que el oponente de Dumbledore fuera Amos Diggory, alguien por el que la gran mayoría de los miembros del Wizengamot sentían un gran aprecio por su imparcialidad y por ser incorruptible. No como Dumbledore
Hacia unos setenta años Dumbledore había usado su poder recién adquirido dentro del Wizengamot para conseguir que su padre, Percival Dumbledore, solo cumpliera dos años en Azkaban por atacar a un grupo de niños muggles y squibs, cuando solo unos meses antes había condenado al beso del dementor a otro mago, Edward Powell, que había hecho exactamente lo mismo, desde entonces los sobrinos del mago, su única familia, y sus descendientes, habían estado esperando el momento justo para vengarse de él, a pesar de que Percival había muerto solo cuatro años después.
Mientras pensaban en como iban a ponerse en contacto con sus aliados para llegar al acuerdo de votar por Diggory, Sirius entró corriendo en la habitación visiblemente furioso con Remus pisándole los talones.
- Dumbledore ha llegado, y ha traído a la rata traidora con él – dijo Sirius furioso.
- ¿Qué? – preguntó James.
- Dumbledore está en el ascensor, y viene con Pettigrew – dijo Remus, dejando sobre la mesa los cafés, bollos e infusiones, para Lily y Alice, que había comprado en la cafetería del hospital.
Pero antes de que cualquiera de ellos pudiera hablar alguien llamó a la puerta. Mientras Arthur fue a abrir la puerta, Lily y Alice tomaron a Harry y Neville en brazos y los demás empuñaron sus varitas, escondiéndolas entre sus túnicas de forma que ni Pettigrew ni Dumbledore se dieran cuenta. A una señal de James, Arthur abrió la puerta:
- ¿Arthur, que haces tu aquí? – dijo Albus, sorprendido, entrando en la habitación con Pettigrew detrás de él – Vaya, veo que estáis todos aquí.
- Hola, profesor – dijo James – No esperábamos verte tan pronto por aquí.
- Pensé que sería mejor venir temprano para conocer a los recién nacidos – dijo Dumbledore – antes de que esto se llene de visitas.
- ¿Y tú, Peter? ¿Dónde estabas? Llevamos desde ayer por la mañana tratando de encontrarte – Dijo Sirius.
- Ya pensábamos que te había pasado algo – dijo Frank, fingiendo preocupación.
- Lo siento chicos, estaba en casa de mi madre – dijo Pettigrew, visiblemente nervioso.
A lo que ninguno le creyó, ya que Remus y Sirius habían ido allí a buscarlo y no solo a su apartamento.
- Bueno, ¿me presentáis a los recién nacidos? – dijo Albus.
- Por supuesto – dijo James colocándose junto a Lily mientras Frank hacia lo propio con Alice.
- Este es Neville – dijo Frank mientras Alice le mostraba a Neville.
- Y él es Harry – dijo James mientras Lily le mostraba a Harry.
- ¡Vaya! Van a ser igualitos que sus papás – dijo Albus sorprendido por el parecido de los pequeños con sus respectivos padres.
Algo que también notó Pettigrew haciendo que ambos se estremecieran al pensar en lo que esos niños serían capaces de hacerles en un futuro si descubrían sus traiciones.
- Si, ya nos lo han dicho muchos – dijo Lily riéndose.
- ¿Y habéis pensado en quienes serán los padrinos? – preguntó Albus.
- Si, es más ya hemos realizado el juramento mediante el ritual padrino – dijo Sirius.
- ¿Qué? – dijo Albus, en ese momento todos pudieron ver un pequeño tic en su cara al descubrir que Sirius era el padrino de uno de los niños y que habían realizado el ritual padrino, algo que hizo que todos tuvieran que aguantarse las ganas de reír.
- Si, Sirius y Alice son los padrinos de Harry – dijo Lily.
- Y Arthur y Lily son los padrinos de Neville – dijo Alice.
- ¿Enserio? No creo que a tu madre le haga feliz eso Frank, debería haber nombrado a uno de tus parientes como sus padrinos y no a simples amigos – dijo Albus tratando de manipular las emociones de los presentes.
- No debes preocuparte por eso, Albus, ya lo hablé con mi madre hace unas semanas y ella está completamente de acuerdo con mi elección – dijo Frank sonriente al ver la cara de amargura de Albus Dumbledore al ver que no podría manipular la situación.
- ¿Sólo has venido por eso? – preguntó Amelia fingiendo inocencia..
- No, también he venido porque ha pasado algo y debo hablar con los padres, a solas, por favor – dijo Albus.
- Cualquier cosa puedes decirla delante de los presente, Albus – dijo Frank.
- Si, después de todo, son los padrinos de nuestros hijos y sus tíos – dijo James.
- Lo que tengo que deciros es muy delicado, y preferiría que solo estuvierais vosotros – dijo Albus insistentemente.
- Albus, lo que sea puedes decirlo con total libertad, todos han hecho un juramento de proteger a Harry y Neville de cualquier daño – dijo Lily.
- Es cierto – dijo Amelia.
- ¿Qué es ese olor? – dijo Remus de repente olfateando el aire.
- Creo que Harry y Neville necesitan un cambio de pañal – dijo Alice divirtiéndose al ver como Pettigrew parecía estar a punto de vomitar.
- Entonces creo que iré a buscar a una de las enfermeras para pedirle un par de pañales, por mi condición soy un poco sensible a los olores y me estoy mareando un poco, Peter vente conmigo tu también pareces algo enfermo, buscaremos a una enfermera para que te dé algo – dijo Remus llevando a Pettigrew hacia la puerta – mientras tú podrías contarles a todos lo que querías decirnos, Albus.
- No tardes, Remus – dijo Lily.
- Tranquila, Lily, enseguida vuelvo – dijo Remus saliendo de la habitación llevándose a Pettigrew con él y cerrando la puerta.
Cuando hubo salido, Sirius puso varios encantos de privacidad sobre la puerta, Remus había sido muy hábil al haberse llevado a Pettigrew para que no escuchara lo que iba a decir Albus.
- ¿Y bien, Albus? ¿Qué querías contarnos? – preguntó James.
- Veréis lo que os voy a contar es muy serio, y es muy importante que no se lo contéis a nadie fuera de esta habitación ¿de acuerdo? – dijo Albus.
- Claro, Albus ¿qué pasa? – preguntó Molly fingiendo preocupación.
- Hace unos meses, después de que comunicarais vuestros embarazos – dijo Albus mirando a los Potter y a los Longbottom-, una vidente realizó una profecía, esa profecía anuncia la llegada de un niño que tendría el poder para derrotar de una vez y por todas a Voldemort.
- ¿De verdad? – preguntó Alice.
- Si, no os había dicho nada todavía porque quería estar seguro de que los detalles encajaban, pero todo apunta a que ese niño será o Harry o Neville – dijo Albus fingiendo tristeza, a lo que tanto Alice como Lily atrajeron a Neville y Harry hacia sus pechos tratando de protegerlos del bastardo manipulador que tenían frente a ellas.
- ¿Cómo dices? – preguntó James furioso.
- Lo siento mucho, pero todo indica que será uno de ellos dos – dijo Albus.
- ¿Cómo lo sabes? – preguntó Frank.
- Si, ¿cómo sabes que no estás equivocado? ¿Qué no se trata de otro niño? – preguntó James
- Porque solo Harry y Neville encajan en todos los detalles que da la profecía – dijo Albus.
- ¿Y que hacemos?- preguntó Lily.
- Si, ¿qué hacemos para proteger a nuestros hijos? – dijo Alice.
- He estado pensando, y solo se me ha ocurrido una solución, que os escondáis y que realicéis el hechizo Fidelio – dijo Albus feliz de que por fin las cosas marcharan como el pretendía.
- Es cierto, esa es la única manera que se me ocurre de estar a salvo – dijo Sirius.
- Entonces lo haremos – dijo Frank.
- Perfecto, en cuanto salgáis del hospital yo lanzaré el hechizo, será mejor que vosotros os escondáis en la casa que tenéis en Godric's Hollow – dijo Albus dirigiéndose a James y Lily – Y vosotros en la casa de campo que has heredado de tus padres, Alice –dijo dirigiéndose a los Longbotton.
- De acuerdo, saldremos esta tarde a más tardar, ¿estarás listo? – le preguntó James.
- Por supuesto, solo llamadme cuando lleguéis allí y yo iré – dijo Albus sonriente – Respecto a los guardianes secretos, os recomiendo que escojáis a quien menos se imaginarían, Lily y James, deberíais escoger a Peter, y Alice y Frank deberían escoger a uno de los hermanos de Molly.
- ¿Porque mis hermanos? – pregunto Molly conteniéndose para no desgarrarle la garganta a Albus.
- Porque no pertenecen a la familia de Frank ni a la de Alice – dijo Albus – por lo que nadie pensará que uno de ellos es el guardián mágico de los Longbottom.
- Y Peter sería perfecto para Lily y para mi porque nadie pensaría que alguien tan cobarde como él es nuestro guardián mágico – dijo James divertido por como Albus trataba de esconder una mueca de irritación.
- Cierto, entonces será mejor que vayamos preparándolo todo, si queréis Amelia y yo podríamos trasladar todas vuestras cosas desde las mansiones al lugar donde os vais a esconder – dijo Molly.
- Muchísimas gracias a las dos –dijo Alice.
- ¿Estas segura, Molly? No querría ser una molestia – dijo Lily.
- Por supuesto, no te preocupes, mis hermanos y los elfos están cuidando de los niños, por lo que tengo muchísimo tiempo –dijo Molly.
- Entonces eso es todo, Arthur y yo acompañaremos a Molly y Amelia y luego regresaremos aquí para ayudaros con todo, ¿de acuerdo? – dijo Sirius.
- Gracias chicos – dijo James.
- Hasta luego –dijo Arthur mientras los cuatro se dirigían a la puerta.
En ese momento, notaron como un hechizo chocaba contra ellos por la espalda, pero no les afectaba, sabían que lo había lanzado Albus. Al girarse, no podían creerse lo que veían, definitivamente Iris hubiera sido una gran aportación para los merodeadores.
Molly, Amelia, Lily y Alice pensaron que sería una mala influencia para los niños el que Iris les hubiera dado carta blanca respecto a Albus y sus leales.
Arthur, Sirius, Frank y James descubrieron que Iris pensaba igual que todas las mujeres, "no me hagas enfadar o lo lamentarás".
Allí frente a ellos, donde anteriormente había estado el profesor Albus Dumbledore, vencedor-amante del mago oscuro Gellert Grindelwald, el autoproclamado líder del bando de la luz, autoproclamado mago más poderoso del mundo desde Merlín, había una cabra con una larga barba blanca y gafas con forma de media luna, balando.
En el reino de Iris
En una sala de un blanco puro con muebles del mismo color, habían dos hombres, uno mayor y otro más joven, sentados en un gran sofá y comiendo palomitas de maíz mientras observaban una gran pantalla frente a ellos, en la que podía verse lo que estaba pasando en la habitación de hospital.
Mientras, sentadas en el mismo sofá, una mujer pelirroja le recriminaba a otra rubia.
- ¿En serio, Iris? ¿De verdad crees que eso ha sido necesario? – gritaba Dorea Potter
- ¿La verdad? Si – dijo Iris riéndose, sin apartar la mirada de la pantalla.
Mientras los dos hombres también se reían, pero más disimuladamente, no querían hacer enfadar a Dorea, ambos sabían muy bien lo que pasaba cuando hacías enfadar a una Black, sobretodo si lo era de nacimiento.
- Además, pensaba que estabas de acuerdo en las pequeñas venganzas que he planeado contra Albus – dijo Iris contrariada.
- Y lo estoy – dijo Dorea irritada cruzándose de brazos.
- ¿Entonces, porque el enfado? – pregunto Iris
- Por que lo has hecho delante de mi nieto y su amigo, no necesitaran más estímulos, lo llevan en la sangre, serán peores que sus padres – dijo Dorea
- Sobre todo teniendo las madres que tienen – dijo el hombre más mayor.
- Tu cállate, Charlus, esto es culpa tuya – dijo Dorea.
- ¿Mia? ¿por qué? – dijo Charlus Potter sorprendido.
- Por darle carta blanca a tu hijo y a Sirius cuando estaban en Hogwarts – dijo Dorea.
- Ahí, tía Dorea te ha pillao – dijo el más joven.
- Regulus, creía que estabas de mi parte – dijo Charlus al mas joven
- Y lo estoy, tío Charlus, pero no quiero que tía Dorea se enfade conmigo, me recuerda a mama – dijo Regulus Black estremeciéndose.
- Espera, espera, llega Remus, haber a quien culpa – dijo Charlus riéndose.
- Hombres – suspiró Dorea viendo como su esposo y su sobrino volvían a fijar la mirada en la pantalla – Y tu eres peor que ellos – dijo mirando a Iris que estaba sonriendo.
Desde que estos cuatro habían aceptado trabajar en el Departamento de vida y muerte como ángeles guardianes, su existencia era mucho menos aburrida.
El que Charlus y Dorea hubieran muerto de causas naturales, le impedía regresarlos como había hecho con los Weasley y los niños.
Pero aunque hubiera podido, ellos no habrían querido, al igual que Regulus, que cuando Iris le presento la oportunidad no quiso, después de todo, el había dado su vida libremente para salvar la de su familia. Si el no hubiera dejado que Voldemort y su lamebotas lo mataran, ellos habrían asesinado a toda su familia, incluyendo a su prima favorita, Narcisa.
Ahora que se había enterado de toda la verdad, lo que más deseaba era poder ayudar a su familia, y la mejor manera era estar allí y, si llegara a ser necesario, suplicar a Iris que lo nombrara el ángel guardián de alguno de sus sobrinos.
Desde que estaba allí había visto lo que habría pasado de no ser por Albus. James, Frank, Remus, Sirius y él habrían sido los mejores amigos, por lo que Regulus decidió que los hijos que todos ellos tuvieran y los hijos de su primo Arthur, serían sus sobrinos. Estaba deseando que los niños Weasley comenzaran a ir a Hogwarts. Iba a ser épico.
