Capitulo 33
Una voz que resurge frente a la tormenta
Un día el grupo de guerreros llegaron a una región del noroeste escondida en las montañas, el rumor de que un monstruo que azotaba la zona sin poder detenerlo convenció al monje en dirigirse a esa villa y hacerse cargo de él. Gracias al poder de Ozuno pudieron llegar rápidamente en días volando entre las nubes un viaje que llevaría meses, entre la espesura del bosque cerca de una aldea, el monje descendió junto con sus shikigamis dándoles ordenes a cada uno de ellos.
-Iré solo a la aldea para averiguar acerca del monstruo que se encuentra en esta región, quiero que se queden aquí hasta que yo les invoque y sin acercarse a la villa y mucho menos atacar a los humanos….más que todo ustedes, Zenki, Sago y Vasara se quedan aquí- Ozuno miró a los tres demons hacer señales de fastidio y después alejarse para sentarse en algún lugar del bosque. Saeki y Goki en cambio hicieron una señal de reverencia aceptando las órdenes de su amo.
Luego de que el monje se fuera, Saeki aprovechó el momento para apartarse de sus compañeros y sumergirse dentro del bosque, Vasara la observó alejarse sin que los demás la vieran, aunque no importaba mucho ya que Zenki y Sago como siempre luchaban por la comida haciendo una competencia de quien recolectaba mas en menos tiempo, y Goki haciendo de mediador entre los dos para que no se salieran de control así que nadie estaba pendiente de ella. La demon corrió mirando hacia atrás de vez en cuando para ver si la seguían pero ya después de varios metros había llegado a una pradera donde decidió hacer su entrenamiento. Vasara la seguía desde lejos para que no notara su presencia o su olor ya que ella a cada rato miraba a los lados, cuando llegó a la pradera la vio reunir su energía en su mano y luego disparándola al cielo.
Una lluvia repentina comenzó a caer en ese lugar pero las gotas se movían en la dirección que ella indicaba con sus manos, Saeki giraba y giraba haciendo un torbellino de agua a su alrededor, después que había acumulado bastante agua se detuvó dirigiendo sus manos hacia arriba, de repente estaba lloviendo al revés, las gotas subían al cielo acumulándose en las nubes que se dirigían hacia la montaña, sin notarlo había usado el agua para mojar todas las plantas del sitio dejando pequeñas pizcas en ellas. Aquel espectáculo había hipnotizado al líder de los demons, era la primera vez que veía una mujer como algo atractivo que producía en él esa sensación extraña que jamás había sentido antes.
Saeki se encontraba en medio de la pradera con los ojos cerrados respirando profundamente, levantaba sus brazos lentamente concentrando su energía en cada mano hasta hacer que las gotas de agua empozadas en las plantas se elevaran al mismo ritmo, de pronto abrió los ojos y las gotas se transformaron en agujas que atacaron a un enorme árbol que se hallaba al frente de ella, el inmenso roble recibió los miles de impactos quedando destrozado en pedazos. Vasara estaba sorprendido ante el ataque que ella había aprendido hacer, pero un árbol no era un oponente real, así que tendría que ver ese mismo poder en un monstruo que la atacara, una sonrisa se notaba en su rostro, un plan se maquinaba en su cabeza para la joven demon. Horas después ella estaba practicando sus golpes y patadas en el aire, dándoles a las burbujas de agua que había formado anteriormente, su sentido del oído la hizo detenerse al escuchar varios sonidos fuertes que se acercaban a donde estaba, Saeki se colocó en guardia preparada para lo que viniera con todas sus facultades atentas a cualquier ataque. Un Oni salió de la espesura del bosque directamente para atacarla lanzando manotazos a diestra y siniestra, pero ella los esquivaba rápidamente sin mucho esfuerzo, después dio un salto hacia atrás y se impulso hacia el cielo agrupando una gran cantidad de energía en sus manos.
-¡Agujas de Agua!- de ellas salieron miles de agujas que impactaron el cuerpo del monstruo lastimándolo seriamente mas no lo mató, él se levantó herido entre las nubes de polvo que había formado el ataque de Saeki una vez más atacándola pero ahora en el aire, la chica lo esquivó sin problemas y volvió a realizar su poder eliminándolo de una vez, pero no se percató de la otra bestia que la embistió por detrás haciéndola estrellarse contra un árbol. Ella se levantó adolorida por el golpe en la espalda y notó que estaba sangrando, uno de los cuernos del Oni la había perforado ocasionándole bastante dolor, el monstruo corría en su dirección para atacarla pero ella uso su sangre para formar una vez más su poder. -¡Agujas de Agua!-.
Esta vez el ataque fue más poderoso destruyendo el Oni en miles de cenizas pero ella estaba herida y débil, Saeki cayó al suelo sentándose al pie del árbol donde se había estrellado, para curarse tendría que invocar a las nubes para que lloviera y así tener agua suficiente que la curara. Ella intentó levantarse pero se mareó al principio, luego de establecerse se dirigió de nuevo donde estaba la pradera y junto sus manos acumulando energía pero el dolor era tan fuerte que no podía concentrarse, Saeki cayó al suelo llorando de agonía y sin notarlo una fuerte tormenta se dirigía a ella, truenos y nubes negras estaban a su alrededor listas para descargar su lluvia encima de la chica.
Vasara había visto todo desde lejos detallando cada movimiento y ataque, sin duda tenia poder y agilidad pero le faltaba destreza y fuerza además de saber luchar, había sido una pérdida de tiempo probarla y pensar que ella podría ser una guerrera, con un suspiro se alejo de la zona pero sus oídos se agudizaron escuchando el llanto de la chica, él intentaba ignorarla pero algo le decía que no, por un instante sintió por dentro una punzada que le revolvía la mente, resignado y enojado se devolvió donde estaba la demon. Saeki se hallaba de rodillas en el suelo llorando por el dolor, ya la lluvia empezó a caer pero no podía concentrarse para usar el agua y curarse, en su mente la palabra debilidad era la que se imponía constantemente bloqueándola. Pero de pronto notó una sombra que estaba encima de ella, giró la mirada hacia arriba lentamente y advirtió que se trataba nada más que de su líder, Vasara.
Él la miraba arrodillada en el suelo con sus ojos azules puestos en los suyos, se notaba la sensación de vergüenza y horror que trasmitían solo por unos instantes antes de que ella bajara la cabeza y siguiera llorando. –Levántate- su voz resonaba como los truenos que rugían cada minuto en las nubes, ella no entendía que hacia él en ese lugar seguramente ya sabía que ella era una débil solo por ser derribada por un ataque, la pena la hacía sentirse peor. -¡Levántate Saeki!- él la llamó por su nombre por primera vez desde que ella llego al mundo humano, ella dejó de llorar en ese instante y volvió a mirarlo esta vez vio su mano extendida esperando ser tomada por la suya.
Saeki la tomó tímidamente y él la jaló levantándola y poniéndola de pie frente a él –Si quieres ser una guerrera debes dejar de llorar y rendirte solo porque te hirieron, deja de ser tan débil y levántate– esas palabras retumbaron en la cabeza de la chica, era la primera vez que lo veía a la cara y tan cerca, no pudo evitarlo.
-¿Cómo puedo dejar de ser débil? ¿Cómo me trasformó en una guerrera?-
-Confía en ti y deja que tu instinto de demon fluya, si Ozuno te trajo hasta acá es porque tienes algo que te hace igual a nosotros. Descúbrelo y serás una guerrera de verdad-
Vasara se volteó y se fue caminando adentrándose en el bosque, Saeki no dejaba de mirarlo y sintió como esas palabras la hacían mejorar su estado de ánimo por dentro, igual que su corazón la tormenta se alejaba dando pasó a los rayos del sol iluminar el lugar, la chica se limpió las lágrimas y usó el agua de la lluvia para curarse, mirando al cielo recordó la mirada de su líder hablándole y una sonrisa salió de su cara dejando que su alma se nutriera de su nuevo objetivo.
-Yo seré una guerrera fuerte y poderosa Vasara, tan fuerte como tú…te lo prometo- la brisa refrescante batía su cabello suavemente llevándose las últimas gotas de lluvia que se encontraban en las plantas de la pradera.
