Las direcciones de las viviendas son inventadas
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Susy kstorena (Guest): Gracias por tu review
Miu Mizuno (Guest): Gracias por tu review. A mi también me gusta Regulus.
Agentegs005: Gracias por tu review.
CAPITULO 4.- Protegiéndose.
Todos miraban boquiabiertos al Albus recién convertido en cabra sin poder creer lo que veían. Entonces alguien llamó a la puerta, Arthur fue el primero en salir de su estupor seguido de los demás, los cuales, al igual que él, comenzaron a reír con tal fuerza que se les saltaron las lágrimas. Arthur fue a ver quien había tocado a la puerta y con un hechizo comprobó que era Remus y que estaba solo, por lo que abrió la puerta y tiró de él para volver a cerrarla de inmediato y poner hechizos de privacidad.
- ¿Pero que...? – dijo Remus sorprendido por la actitud de Arthur.
- Es mejor que nadie más vea esto – dijo Arthur señalando a una de las esquinas de la habitación donde estaba el Albus-cabra.
- ¿Ese es...? - preguntó Remus estupefacto.
- Albus – dijo James aún mirando a Albus y sin dejar que Remus terminara la pregunta.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó Remus temiendo que Alice y Lily no hubieran podido contenerse y hubieran hechizado al profesor.
- Yo no he sido – dijeron James y Sirius indignados, pensando que su amigo creería que habían sido ellos.
- Intentó hechizarnos – dijo Amelia inocentemente, señalando a los Weasley, a Sirius y a si misma.
- Y esa es la venganza de Iris – dijo Arthur tratando no reír.
- ¿Cuánto tiempo se quedará así? – preguntó Remus, sin dejar de mirar al Albus-cabra que ahora estaba mordisqueando su propia túnica, temiendo que tendrían que atravesar todo San Mungo para sacarlo de allí.
- No sé, eso no nos lo dijo – contestó Molly preocupada por no haber pensado en ese detalle.
- ¿Recordará algo? – preguntó Lily.
- No, él solo pensará que el hechizo no fue lo suficientemente potente – contesto Arthur.
- Que alivio – dijo Sirius suspirando aliviado.
- Será mejor que nosotros nos vayamos – dijo Amelia
- Tienes razón, será lo mejor, antes de que Albus se recupere – dijo Molly.
- Nos vemos luego – dijo Arthur a los Potter y a los Longbottom, mientras salía de la habitación con Molly.
- Tenemos mucho que hacer, cuando esté todo , volvemos – dijo Sirius.
- Id a mi casa, mi madre conoce el hechizo Fidelio y como se realiza, contadle lo que pasa y que comience con los preparativos, trataremos salir cuanto antes – dijo Frank.
- Espero que crea todo lo que le digamos sobre lo sucedido – dijo Sirius.
- Lo hará, y haced que haga un juramento inquebrantable – dijo Frank.
- ¿Por qué ese juramento? ¿No confías en tu propia madre? – preguntó extrañada Alice.
- Si lo hago, sólo que así Albus no podrá descubrir lo que ella sabe, el juramento la protegerá de cualquier intento de Albus para leerle la mente o de darle veritaserum – dijo Frank.
- Buena idea – dijo Amelia.
- Hasta luego – dijo Sirius mientras él y Amelia salían de la habitación.
- Yo me voy con vosotros, así terminaremos antes – dijo Remus saliendo con él.
- Tened cuidado – dijo Alice antes de que salieran.
- Tranquila, todo irá bien – dijo Remus cerrando la puerta.
Cuando la puerta se cerró, el hechizo sobre Albus se rompió y volvió a la normalidad.
- Y bien, ¿qué decís? – dijo Albus como si nada hubiera pasado.
- ¿Cómo? – preguntó James confundido.
- Sobre el guardián mágico - dijo Albus impaciente - ¿A quien escogeréis?
- ¿Podemos decírtelo luego? Tenemos que pensarlo – dijo Alice.
- Por supuesto, ya me lo diréis cuando vaya a vuestra casa – dijo Albus.
- ¿Por qué empezar por nuestra casa? – preguntó Frank.
- Porque Neville ha nacido primero, es mejor hacerlo así. Ahora tengo que irme, tengo mucho que hacer antes de que vosotros salgáis del hospital – dijo Albus saliendo de la habitación y cerrando la puerta antes de que ninguno de ellos pudiera reclamar algo.
- Creo que su plan es que nosotros no sepamos donde estáis escondidos – dijo Frank mirando a James.
- Si, yo también lo creo – dijo James.
- ¿Cómo lo hacemos? Tenemos que salir del hospital cuanto antes sin que Albus se entere – dijo Alice.
- Tengo un plan – dijo James sonriendo, lo que provocó que su esposa se temiera lo peor.
- ¿Qué plan? – preguntó Lily temiendo alguna de medidas evasivas de su esposo.
- Vosotras cambiaros de ropa, poneros la ropa de calle y tomad a Harry y Neville en brazos – dijo James.
- ¿Y luego? – preguntó Alice.
- Taparos con esto – dijo James sacando de uno de los bolsillos de su túnica la capa de invisibilidad que había estado en la familia Potter desde siempre.
- ¿Tu capa de invisibilidad? – preguntó Alice mientras Frank trataba de no reírse de la cara de frustración de Lily.
- No voy a gritar, no voy a gritar – repetía Lily como un mantra respirando profundamente.
- Vamos, Lily será divertido – dijo Alice.
- Si, vosotras iréis debajo de la capa con Harry y Neville, y Frank y yo saldremos de aquí con vosotras pegadas a nuestra espalda – dijo James.
- Y pensarán que vosotras seguís en la habitación – dijo Frank.
- Primero Frank y yo iremos a buscar a Jason para que firme vuestras altas –dijo James saliendo de la habitación.
- Ahora volvemos – dijo Frank saliendo tras James
Mientras, Lily y Alice se cambiaron de ropa y cambiaron a Neville y Harry, cambiándoles también el pañal.
James y Frank salieron a buscar al sanador, cuando lo encontraron, le pidieron hablar en privado.
- ¿De que queréis hablar? – preguntó Jason cuando estuvieron en su despacho con encantos de privacidad en la puerta.
- Necesitamos que firmes ahora las altas hospitalarias de Lily y Alice – dijo James.
- Y también las de Harry y Neville – dijo Frank.
- ¿Porque? – preguntó extrañado Jason.
- Tenemos que sacarlos de aquí antes de que vuelva Albus Dumbledore – dijo James.
- Así que ya os habéis dado cuenta ¿verdad? – dijo Jason
- ¿Cuenta de que? – pregunto Frank.
- Pues de que Albus no es de fiar – dijo Jason
- ¿Y desde cuando lo sabes tu? – pregunto James.
- Durante las vacaciones de pascua de mi segundo año en Hogwarts, mi padre ya me lo había advertido cuando el sombrero me puso en Gryffindor, pero hasta entonces no me había dado cuenta por mi mismo – dijo Jason buscando las formas de alta para rellenar las de los Longbottom y las de los Potter.
- ¿Qué pasó? - Pregunto Frank
- Mis amigos y yo íbamos hacia el Gran Comedor, cuando nos encontramos a un grupo de seis Slytherin's atacando a dos alumnos de cuarto año de Ravenclaw, ambos eran magos de primera generación, como mi familia llama a los nacidos de muggles, dos de los atacantes eran de último curso, uno de ellos era Lucius Malfoy y el otro Rabastan Lestrange, en el grupo también reconocí a Severus Snape y a otros que luego supe que eran mortífagos, mis amigos y yo nos escondimos en un aula vacía que estaba abierta y espiamos por la rendija de la puerta. Entonces vimos llegar a Dumbledore y pensamos que castigaría a los Slytherin's, pero para nuestra sorpresa, castigó a los Ravenclaw, después de que Lucius le dijera que ellos solo se habían defendido del ataque de los Ravenclaw – dijo Jason rellenando las altas.
- ¿Por qué no dijiste nada a nadie? – preguntó Frank.
- Albus nos descubrió, nos amenazo con la expulsión inmediata si le contábamos a alguien lo que habíamos visto, y que además enviaría a mi padre a Azkaban, ¿Tu que habrías hecho? – dijo Jason.
- Lo mismo que tu – dijo Frank resignado.
- Por cierto, yo que vosotros no permitiría que Dumbledore se acerque a los niños, me ha ordenado que ponga sobre ellos un hechizo de restricción de la magia – dijo Jason rellenando la altas hospitalarias.
- ¿Qué? – preguntaron al unísono James y Frank
- Lo que oís, quiere que vuestros hijos no puedan usar su magia hasta que el lo decida, según él sin su guia irán por el camino equivocado – dijo Jason.
- Gracias por la advertencia, Jason – dijo Frank
- De nada, aquí tenéis las altas – dijo Jason entregándoles dos hojas a cada uno.
- Muchas gracias, Jason – dijo Frank doblando las hojas y guardándolas en su bolsillo.
- No hay de que, ¿pero como saldréis sin que vean que sacáis a los niños de aquí? – preguntó Jason, mirando a James, que estaba guardando las hojas de alta.
- ¿Recuerdas mi capa de invisibilidad? – preguntó James sonriendo, haciendo que Jason se riera.
- James y yo saldremos, y pegadas a nuestra espalda irán Lily y Alice con los niños, cubiertas con la capa – dijo Frank
- Una idea genial – dijo Jason – Os acompaño, así yo iré detrás de Alice y Lily para que nadie se choque contra ellas.
- Gracias, Jason – dijo James.
- No tienes que darlas, solo espero que podáis hacer que Dumbledore reciba lo que se merece – dijo Jason.
- Lo hará, créeme lo hará – dijo Frank.
- Tarde o temprano lo hará – dijo James mientras los tres salían de la consulta y regresaban a la habitación
Cuando llegaron, se encontraron a Alice y Lily vestidas de calle y esperando a que ellos llegaran. Les explicaron que Jason se había ofrecido a ayudarles y salieron de la habitación tal y como habían planeado, cuando llegaron a la calle, se despidieron de Jason y se aparecieron en la casa de Augusta Longbottom, donde el resto les estarían esperando.
Cuando Remus, Sirius, Amelia y los Weasley salieron de San Mungo, se aparecieron en la entrada de la casa de campo de los Longbottom, donde Augusta se había retirado después de que Frank y Alice se casaran. Sirius llamó a la puerta y un elfo domestico abrió la puerta.
- Buenos dias, señorito Sirius, ¿Qué puede hacer Dreamy por usted? – pregunto el elfo llamado Dreamy.
- Buenos dias, Dreamy, necesito hablar con tu ama Augusta, ¿Esta en casa? – dijo Sirius.
- Si, por favor entre mientras Dreamy va a buscar a la ama Augusta – dijo Dreamy guiando a Sirius y sus acompañantes a la sala de estar.
- Gracias, Dreamy – dijo Sirius mientras el elfo iba a buscar a Augusta.
Pocos después, Augusta llego corriendo.
- Sirius ¿Qué haces aquí? Pensaba que estabas en el hospital con Frank y Alice, cuidando de mi nieto ¿les ha pasado algo? – preguntó Augusta visiblemente preocupada.
- Tranquila, Augusta, ellos están bien, necesitamos tu ayuda – dijo Sirius.
- ¿Qué pasa? – dijo Augusta, mientras todos se sentaban en los dos sofás que había en la sala.
- Necesitamos que lances el encantamiento Fidelio sobre las mansiones Potter, Weasley y Longbottom – dijo Amelia.
- ¿El encantamiento Fidelio? ¿Por qué? – preguntó extrañada Augusta.
- Por que tu familia está en peligro, Augusta – dijo una voz al otro lado de la sala, haciendo que todos se levantaran y se giraran.
- ¿Iris, que haces aquí? – preguntó Arthur al reconocer a la persona que había allí
- Hola, me alegro de ver que todo va como debería, pero no tenemos tiempo que perder – dijo Iris.
- ¡Tú!. No dejare que te los lleves, llévame a mi en su lugar – dijo Augusta levantándose asustada.
- ¿Augusta? ¿Conoces a esta mujer? – preguntó Sirius.
- Por supuesto, es la Muerte, la vi llevarse a mi marido, a mi Francis – dijo Augusta.
- No he venido a llevarme a nadie, Augusta. Al contrario, vengo para evitar muchas muertes – dijo Iris.
- ¿Por qué? – pregunto Augusta.
- Porque no deberían producirse – dijo Iris.
- ¿Por qué debería creerte? – preguntó Augusta.
- Por nosotros, Augusta – dijo Molly
- ¿Qué tenéis que ver vosotros con esto? – preguntó Augusta
- Será mejor que te sientes – dijo Molly ayudando a Augusta a sentarse y sentándose a su lado.
- Lo que te vamos a contarte va a parecer de locos, pero es verdad – dijo Arthur.
- Arthur y yo venimos del futuro, Augusta, más concretamente del 2 de mayo de 1998 – dijo Molly a una sorprendida Augusta.
- ¿Cómo es posible? – dijo Augusta.
- Morimos – dijo Arthur- Y cuando lo hicimos llegamos al reino de Iris y ella nos contó lo que había pasado y porque.
- Cuando nos vio frente a ella, estaba furiosa, no debería haber pasado hasta muchos años más tarde – dijo Molly.
- También estaba furiosa porque no habíamos muerto solo nosotros, también todos nuestros hijos y muchos más magos y brujas que no deberían haberlo hecho, entre ellos Harry y Neville – dijo Arthur.
- ¿Mi nieto? – preguntó Augusta - ¿Qué paso?
- Ese día Voldemort atacó Hogwarts, tu nieto y Harry se enfrentaron a él mientras el resto del Ejército de Hogwarts, como lo llamamos, nos enfrentábamos a sus mortifagos – dijo Arthur.
- No es necesario que le contéis todo, tengo aquí dos pociones como las de la caja que os di –dijo Iris sacando dos viales con pociones dentro – Solo tienes que tomarte los dos viales y en tu mente verás todo lo que pasó, y quien y porque manipuló los hechos, como también veras todo lo que ha pasado desde que Arthur y Molly regresaron – dijo Iris dándole a Augusta los dos viales.
- ¿Solo tengo que beberme esto? – pregunto Augusta.
- Si, pero hay que darse prisa, el manipulador está poniendo en marcha sus planes – dijo Iris.
- De acuerdo – dijo Augusta destapando los viales y bebiéndose el contenido, cayendo inconsciente en el sofá.
- Ahora a esperar – dijo Iris-, yo me voy, por ahora ya no me necesitáis, pero en el futuro me volveré a aparecer para ayudaros, suerte – dijo Iris desapareciendo.
Mientras esperaban, Dreamy, que había visto desde la puerta lo que había sucedido, corrió hacia la cocina donde los otros dos elfos domésticos de Augusta, Peak y Lobby, estaban preparando el almuerzo de su ama, y les contó todo lo que había pasado en la sala. Los tres estuvieron de acuerdo en proteger a sus amos y al pequeño Neville de todos los que quisieran hacerles daño, como era su deber, y ayudarles a detener a ese manipulador y traidor del que hablaban. Cuando terminaron de hablar, Peak sugirió turnarse para vigilar y descubrir el nombre de ese mago malo que quería matar a su pequeño amo. Lobby se ofreció a hacer el primer turno, mientras Peak y Dreamy hacían las tareas de la casa y terminaban el almuerzo. Por lo que uso la magia de los elfos para hacerse invisible y se sentó junto a la puerta de la sala. Y esperó.
La espera terminó un par de horas más tarde, cuando vio como el hijo de su ama, el amo Frank, entraba con la ama Alice y el pequeño amo Neville y el señorito James con la señorita Lily y el que debía ser su bebe, el pequeño Harry, por lo que Lobby agudizo el oído sabiendo que ellos dirían el nombre del traidor, después de todo según Dreamy, la mujer guapa a la que llamaban Iris había dicho que ellos lo sabían.
- ¡Chicos! – exclamó Sirius - Ya estáis aquí.
- Hola, Sirius – dijo James sentándose con Lily en el sofá donde estaban sentados Sirius, Remus y Amelia, mientras Frank y Alice hacían lo mismo en el sofá donde estaban Arthur, Molly y una Augusta inconsciente.
- ¿Qué ha pasado? – preguntó Frank preocupado mirando a su madre.
- Iris ha aparecido y le ha dado a tu madre dos pociones como las que nos dio a nosotros – dijo Remus.
- Una como la nuestra y otra para tener los recuerdos de lo que ha pasado en el hospital en los dos últimos dias – dijo Amelia
- ¿Cuánto lleva así? – preguntó Frank.
- Más de dos horas – contestó Sirius mirando su reloj.
- ¿Habéis conseguido salir del hospital sin que él lo descubra? – preguntó Arthur.
- Si, conseguimos salir gracias a la ayuda de la capa de James y a Jason - dijo Alice.
- ¿Jason? – dijo Remus.
- Si, el nos ha ayudado – dijo James – cuando fuimos a pedirle las altas de Alice, Lily y los niños, nos ha contado una historia muy interesante.
- ¿Qué historia? – preguntó Amelia.
James les contó todo lo que Jason les había dicho, haciendo que todos se quedaran boquiabiertos.
- ¿Cómo pudimos estar tan ciegos? – se lamentaba Alice.
- Casi nos cuesta nuestras vidas y las de nuestros hijos – sollozaba Lily abrazando a Harry.
- Tranquila, Lily, todo irá bien, impediremos que se salga con la suya, ya lo veras – dijo James abrazando a su esposa.
- James tiene razón, ahora estamos sobre aviso, evitaremos que pase – dijo Remus.
- Lo primero será... – dijo Alice.
- ¡LO VOY A MATAR! – gritó Augusta despertando y haciendo que todos, incluido Lobby, que todavía estaba junto a la puerta, saltaran en sus asientos. Augusta continuó soltando amenazas contra Albus, incluidas algunas palabras que hizo que Frank se sonrojara y reaccionara.
- ¡Mama!- grito Frank sorprendido, sin lograr atraer la atención de su madre.
- Frank, déjala que desahogue – dijo Remus tratando de no reír, mientras el resto hacia lo mismo, excepto Sirius que se reía abiertamente.
- ¿Qué se desahogue? – preguntó Frank – Si yo dijera aunque solo fuera una de esas palabras, me lavaría la boca con jabón.
- En eso tiene razón – dijo James.
- Augusta, Augusta, escucha tienes que tranquilizarte, el que a ti te de un ataque no ayudará – dijo Amelia acercándose para tranquilizarla.
- Augusta, si sigues así vas a hacer que Neville y Harry se asusten – dijo Alice acercándose a Augusta y dejando a Neville en sus brazos, lo que hizo que Augusta se tranquilizara al instante.
- Ese bastardo va a morir – susurró Augusta – Albus Dumbledore y su mascota Snape, van a suplicar clemencia cuando yo termine con ellos, van a suplicarme que los mate, ¿cómo osa enviar a los mortifagos a mataros? ¿cómo osa dirigir a mi nieto y a sus amigos a una muerte segura? ¿cómo osa tratar de robar las fortunas Longbottom y Potter? – dijo con un tono que hizo que todos los de la sala, incluido Lobby, se estremecieran.
- Vale, pero ahora tenemos tres mansiones que proteger del viejo cabra – dijo Sirius.
- Tienes razón. Dreamy – dijo Augusta saliendo al pasillo y llamando a su elfo principal.
- ¿La ama ha llamado a Dreamy? – preguntó el elfo apareciendo frente a Augusta.
- Si, vamos a salir, tú cuida de la casa y avísame si pasa algo – dijo Augusta cogiendo su bolso y una capa fina del armario.
- Si ama, Dreamy cuidara de todo – prometió Dreamy mientras veía como su ama y el resto salía de la casa y se aparecían.
Cuando todos se fueron, Lobby salió de su escondite y Peak apareció junto a ellos.
- ¿Tienes el nombre del traidor? – preguntó Peak.
- Lobby lo tiene, es el profesor Dumbledore y el mortifago Snape – dijo Lobby.
- ¿Estás seguro? – pregunto Dreamy.
- Si, la ama dice que es la mascota del director, y que los dos quieren matar al amo Frank y al amito Neville para quedarse con la fortuna de la familia Longbotton, y luego matar al señorito James y a la señorita Lily y su bebe Harry para quedarse con la fortuna de la familia Potter – dijo Lobby.
- Que lo intenten –dijo Dreamy amenazadoramente.
- Ahora tenemos que hacer nuestro trabajo, y cuando llegue el momento frustrar los intentos de Dumbly de hacerle daño a los amos – dijo Peak, a lo que los otros dos asintieron y se fueron a sus quehaceres.
Mientras, en la mansión Weasley, estaban todos preparándose para llevar a cabo el encanto Fidelio, Molly había llevado a sus hermanos a la biblioteca y les había explicado lo que iban a hacer y el por que, cuando supieron lo que Albus Dumbledore les tenía preparado, desearon tenerlo frente a ellos para practicar varios de los hechizos exclusivos de la familia Prewett. Molly consiguió tranquilizarlos y ellos y los elfos sacaron a los niños al jardín, mientras Augusta se movía por la casa moviendo su varita realizando el encantamiento, cuando terminó de hacer la parte de dentro, salió y en un papel que le dio a Alice, escribió lo último que ella debía hacer para convertirse en la guardiana del secreto para los Weasley, y ella lo hizo haciendo que solo ella pudiera ver la casa.
- Ya está, de acuerdo, la mansión Weasley está en el 1024 de St. Godric Street en St. Ottery Catchpole, Londres – dijo Alice contando el secreto y haciendo que todos pudieran ver la mansión.
- Perfecto, ahora vamos a la mansión Longbottom – dijo Arthur cogiendo de la mano a su hijo Bill – Winky, vosotros quedaros aquí y cuidad de la mansión y los terrenos, y avisadme si alguien intenta entrar – dijo Arthur dirigiéndose a su elfo principal- Y no le digáis a nadie donde estamos.
- Winky cuidara la mansión y nadie sabrá donde están, lo prometo – dijo Winky
- Mientras todos tomaban de la mano a uno de los niños, Bill tiró de la mano de su padre para que se agachara.
- Papa, lo recuerdo todo – dijo Bill susurrando en el oído de su padre cuando éste se agacho.
- Lo sé, pero no le puedes contar a nadie lo que sabes ¿de acuerdo? – dijo Arthur. Mientras el resto se iba apareciendo hacia la mansión Longbottom.
- Ya lo se, papa, aunque tenga la apariencia de un niño de nueve años, mentalmente tengo los recuerdos de un hombre de 28 – dijo Bill burlonamente.
- Lo sé, lo olvidaba –dijo Arthur apareciéndose también.
Una vez estuvieron todos en la mansión Longbottom, Augusta repitió lo hecho en la mansión Weasley, solo que en vez a Alice, el papel se lo entregó a Lily:
- La mansión Longbottom está en el numero 5 de Godric's Hollow. – dijo Lily, desvelando el secreto a los presentes, una vez hubo terminado.
- ¿Necesitas descansar, Augusta? – preguntó Lily preocupada por la posibilidad de que la mujer que había sido como una madre en el mundo mágico estuviera desgastándose mágicamente.
- Tranquila, Lily, estoy bien, terminemos con esto antes de que Albus descubra lo que estamos haciendo – dijo Augusta caminando hacia la casa de al lado y realizando el encantamiento y dándole las ultimas instrucciones a Amelia
- La mansión Potter está en el numero 4 de Godric's Hollow – dijo una vez terminado, haciendo que todos pudieran ver la casa.
- Bien, ya está, estamos protegidos – dijo Alice.
- Todavía no, ahora iré a lanzar el encantamiento en la mansión Black y en la mansión Lupin – dijo Augusta.
- ¿Estas segura, Augusta? – pregunto Sirius.
- Por supuesto – dijo Augusta con un tono que no admitía critica – Asi, que dime donde quieres que lance el encantamiento, ¿aquí o en la mansión Black en Londres?
- En Londres, quiero estar cerca de Narcissa y Draco en el caso de que necesiten ayuda – dijo Sirius.
Una vez que todos se aparecieron en la mansión Black en el número 15 de Richmond Street en Londres, Sirius escogió a Arthur como su guardián secreto, y Augusta realizó el encanto tal y como lo había hecho en las anteriores mansiones. Cuando terminó, camino hasta el final de la calle, al número 21 y lanzó el hechizo, mientras Arthur les decía a los demás donde estaba la mansión Black, mientras Augusta le daba las ultimas indicaciones a James, que había sido escogido como el guardián mágico por Remus, y él fue el encargado de contarles a todos el secreto por primera vez.
Al final, no solo los Longbottom, los Potter y los Weasley, con Lily, Amelia y Alice como sus respectivas guardianas, estaban protegidos como estaba previsto; también fueron protegidas las mansiones Black y Lupin en Londres, la casa donde estarían viviendo Narcissa con su hijo en el número 12 de Grimmauld Place en Londres y la mansión Bones, situada en el número 10 de High Street, con Arthur, James, Sirius y Remus como sus respectivos guardianes. Como también quedaron protegidas las casas que los Bones, y en la que vivía Amelia (número 7), los Lupin (número 6) y los Black (número 3), poseían en Godric's Hollow, con Arthur, Molly y Augusta como sus respectivos guardianes, por lo que nadie, excepto el grupo, podía ver las casas situadas entre los número del pueblo mágico. Y el chalet de los Longbottom, donde vivía Augusta, en el número 53 de Stanley Street en Newbury, con Frank como el guardián secreto. Además de haber comunicado todas las casas a través de la red Flu.
Una vez hubieron terminado, Arthur y Molly invitaron a todos, incluida Narcisa, a cenar a la mansión Weasley, durante la cual, Narcisa no cesó de agradecerles a todos su ayuda, y lo agradecida que estaba de que Sirius la hubiese acogido. También comunico a todos las reformas que le estaba haciendo a la casa, reformas que contaban con el beneplácito del retrato de su tía Walburga, que había muerto meses antes, según Narcisa de pena al perder a su hijo Regulus.
Ante esto, todos quedaron sorprendido, ya que conocían el carácter de la mujer. Sirius le explicó como mientras Augusta lanzaba el Fidelio, él le había contado a su madre, con ayuda del pensadero de abogado de su abuelo, todo lo que había pasado y porque. Todos sabiendo el carácter de la mujer dieron gracias de que solo fuera un retrato y no pudiera usar una varita, de lo contrario hasta el propio Voldemort huiría aterrorizado de los hechizos que estaría lanzando Walburga Black.
Mientras todos hablaban de que medidas tomar contra Albus, los elfos Weasley no dejaban de mirar atentamente a las afueras de la casa para asegurarse de que nadie extraño o Dumbledore se acercaba.
Fabian y Gideon se dieron cuenta de ello, y preguntaron a Winky que sucedía, a lo que ella le respondió que los elfos de la señora Augusta les habian comunicado tanto a los elfos de las familias Weasley, Potter, Longbottom, Black y Bones, como a los de la señora Narcissa, lo que Dumbledore y Snape trataban de hacerles a sus familias, y todos ellos habían hecho un juramento y se habían unido para ayudarse en la defensa de todas las familias.
Cuando Winky se desapareció hacia la cocina, Fabian y Gideon tuvieron un mismo pensamiento:
Albus Dumbledore y su mascota Snape van a morir, si no lo hacia a manos de un mago o bruja, lo haría a manos de los elfos domésticos de las familias a las que intentaba destruir.
Fabian y Gideon solo deseaban poder estar presentes si eso pasaba.
