Capitulo 34
Un viaje con un trato de condiciones.
Ozuno se había alojado en uno de los templos sintoísta de la región liderado por el monje Akito, durante días se informó a través de los aldeanos y del líder de la aldea, de la existencia de un monstruo que usaba las semillas del mal convirtiendo a los humanos en bestias que se unían a su servicio haciendo un gran ejercito de demonios que azotaban todas las villas de la zona, los desafortunados que no se unían a este villano sencillamente eran devorados. El sacerdote Akito se encontraba muy preocupado por la situación porque la cantidad de monjes de su sequito habían disminuido por las constantes batallas que tenían con el demonio.
-Gran Ozuno estoy desesperado ya, más de la mitad de los jóvenes guerreros y aprendices de este templo han muerto o se han convertido en esos monstruos que las semillas del mal hacen surgir en ellos, ese monstruo ahora debe de tener cientos para atacar de un momento a otro- el monje frotaba varias veces sus manos, en su cara se notaba claramente las señales de preocupación.
-No se preocupe Akito-sama yo junto con mis shikigamis lograremos destruir a ese monstruo y liberar a los aldeanos que se hallan bajo su mandato, pero necesito saber en qué dirección se encuentran en este momento-
-Lo último que sabemos es que se encuentran en la aldea de Yura en una de las montañas cercanas a un gran rio que abastece de agua a la población-
-Entiendo, entonces partiré hoy mismo hacia allá- Ozuno hizo una reverencia siendo correspondida por el otro monje.
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En la montaña, Saeki seguía entrenando arduamente vigilada por Vasara desde lejos, Zenki y Sago estaban durmiendo después de haber comido más de tres jabalines cada uno y Goki se encontraba leyendo un libro de hechizos que su amo le había regalado. A lo lejos se veía la silueta de un hombre vestido de blanco con un báculo, todos al sentir su presencia se incorporaron y se reunieron para recibir a su maestro.
Ozuno caminaba rápidamente donde se encontraba su grupo de shikigamis, al llegar dio la orden de partida hacia la provincia de Yura informándoles de la existencia del monstruo, todos se fueron en marcha hasta ese lugar para dar fin a la ola de terror que se hallaba la región. Durante días recorrieron los caminos pasando pequeñas aldeas que le daban información acerca de la bestia que dejaba su rastro por donde pasara, poco a poco se fueron encontrando varios demonios creados por las semillas del mal, algunos que no se encontraban totalmente invadidos pertenecían a la orden del monje Akito, otros eran simples campesinos de las villas atacadas, pero otros pertenecían a otra clase de monjes.
Eran un jueves en la tarde cuando llegaron por fin a la villa de Yura donde fueron atendidos por los monjes de la montaña Azusa cuidadores de la zona, Ozuno fue llevado inmediatamente al líder del sequito, el sacerdote Ito Yasujiro, quien le dio la bienvenida a él y sus guardianes.
-Ozuno-sama lo hemos estado esperando desde hace tiempo, primero que nada le agradezco de todo corazón en haber rescatado a varios de mis alumnos de las garras de las semillas del mal, ya llevamos más de 3 meses batallando con este monstruo pero es imposible vencerlo- después de hacer una referencia el monje le sirvió te a la taza de su visitante.
-Cuénteme más de este monstruo, quisiera saber todo lo que pueda de él-
-lo que logramos saber es que proviene del norte y en un principio era una bestia del mal que fue adquiriendo los poderes de las otras posesiones de las semillas mientras las iba devorando, después de adquirir más poder y dominio en algunos monstruos de la región, reunió varias semillas para invadir los deseos de sus enemigos y convertirlos en demonios, esto fue un problema para nosotros porque no contábamos con esa estrategia-
-¿entonces cuantos monstruos tiene bajo su poder en este momento?-
-Creo que superan a más de sesenta o setenta contando también a los que fueron capturados recientemente, por eso necesitamos de su ayuda gran maestro, sabemos que cuenta con la protección divina del dios Buda y junto con sus shikigamis podremos eliminar a esa bestia y liberar a todos los que ha secuestrado-
-Lo sé, hace días le prometí al monje Akito en destruir a ese demonio de una vez por todas, cuente con mi ayuda, si es posible saldremos hoy mismo para la montaña donde se encuentra-
-¿pero mi señor no se encuentra cansado? Ha recorrido un largo viaje junto con sus guardianes y…-
-No se preocupe por nosotros Monje Ito, mientras más tiempo transcurra la posesión de las semillas abarcará por completo a los humanos invadidos y por eso no podemos seguir esperando. Iré a preparar a mis shikigamis espero que dentro de un momento podamos ir a la guarida de esa bestia del mal- Ozuno hizo una reverencia de despedida y salió del templo para ir donde se encontraban sus guardianes esperando, después de darles las indicaciones de lo que tenían que hacer, espero paciente al grupo de monjes que lo acompañarían a la montaña.
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Saeki estaba sentada en un árbol mirando la nubosidad del cielo, estaba pensando en un nuevo ataque usando la fuerza de las nubes pero una figura la sacó de sus pensamientos cuando vio a Vasara sentarse lejos de todos, ella se levantó y se dirigió donde estaba.
-Vasara-sama ¿Puedo hacerle una pregunta?- él se le quedó mirando fijamente sin responderle por lo cual ella continuó -¿es posible de que usted pueda entrenarme?-
-Ja ¿y por qué lo haría? Solo eres una mujer que estorba en el campo de batalla, si en realidad eres una guerrera tendrás que aprender por ti sola-
-Pero si usted me entrena sería mejor en las batallas y ya no sería un estorbo para todos-
-No- Vasara se levantó y se fue caminando hacia el bosque, de repente una ráfaga de energía comenzó atacar al templo matando a varios guerreros que se hallaban en el campo, el líder de los demons salió en contraataque lanzando varios ataques de donde había venido la bola de energía derribando a la bestia que estaba escondida en las nubes, sin darse cuenta varios monstruos más vinieron detrás de él agrediendo a todos los que se encontraban en el lugar, los demás guardianes salieron en su defensa.
La lucha fue rápida gracias al contraataque que realizaron los guardianes de Ozuno y él, muchas de las bestias no estaban invadidas completamente por lo cual pudieron salvar a muchas personas que inmediatamente fueron atendidas, pero en vista del gran ejercito de monstruos que la bestia poseía el gran monje tomo la decisión de invocar a su ultimo guardián para que lo ayudara en esta misión. Mientras tanto el líder de los demons se encontraba furioso ante el atrevimiento de la más joven del grupo, Saeki decidió imitar su estilo de lucha y hacia tan igual sus movimientos y ataques que no le fue difícil aprendérselo.
-¡Espero que sea la última vez que hagas eso Saeki!-
-Lo dejaré de hacer si usted accede a ser mi maestro- la demon no se quedaba callada ante los gritos de Vasara.
-No hagas que me enoje mujer porque soy capaz de…- en ese instante se detuvo al ver a su Amo mirarlo amenazante, después de reflexionarlo decidió hacer algo mejor. –Está bien te entrenaré, con la condición de que hagas todo lo que te diga-
-Si- la chica no dejaba de saltar emocionada ante lo que escuchaba mientras en el fondo Goki y Zenki decían a la vez con cara de lastima "pobrecita".
