Gracias por las opiniones, favoritos y alertas

Por favor, a los que leéis esta historia os pido que me digais si os gusta, y me deis vuestra opinión sincera. Gracias.

Harry Potter y su universo no me pertenecen, son fruto de la maravillosa mente de JK Rowling.

¿Podéis tomaros un minuto de vuestro tiempo y votar en la encuesta de mi perfil? He decidido en que Vernon Dursley debe morir, y he pensado que Petunia y Dudley solo se comportaban como lo hacían por su marido y padre, respectivamente. Por lo que se me ha ocurrido que Petunia y Lily deben hacer las paces, y Dudley y Harry crecer juntos. Gracias.


CAPITULO 5. – Poder menguante.

Mientras todos disfrutaban de una maravillosa cena en la mansión Weasley, en Hogwarts, más concretamente en el despacho del director, se producía un gran estruendo.

Albus Dumbledore acababa de regresar de la casa de campo de los Stone, que había heredado Alice Longbottom. Hacía horas se había aparecido allí para descubrir que no había nadie, quería ser él quien realizara en encanto Fidelio, para así tenerlos en sus manos, necesitaba que los Potter y los Longbottom murieran, necesitaba ambas fortunas.

Se apareció en St. Mungo esperando que todavía no les hubieran dado el alta, solo para descubrir que se habían ido. Cuando Albus trató de pensar donde podían estar, se percató de que no podía recordar donde estaban las casas de los Longbottom, los Potter, los Black, los Bones, los Lupin y los Weasley. Cuando trató de aparecerse en la casa que Sirius le había cedido a su prima Narcisa tampoco pudo recordar donde estaba.

Ahora se encontraba en su despacho, tras haber recordado que Augusta Longbottom conocía el encantamiento Fidelio igual o mejor que él.

Las reacciones de los retratos de los anteriores directores, variaban entre la incredulidad hasta la diversión, estaban mirando como Albus prácticamente destruía su oficina lanzando hechizos a diestro y siniestro.

Todos pensaban que se tenía bien merecido el engaño al que tanto los Longbottom y los Potter, como sus amigos, lo habían sometido al hacerle creer que sería él quien lanzara el hechizo y que sería él quien escogería a sus guardianes.

Unos dias antes, mientras Albus dormía, una mujer, a la que todos reconocieron como la muerte, y que se identificó como Iris, se apareció en el despacho del director, y con un movimiento de su mano eliminó todos los hechizos y barreras que Albus había lanzado sobre los retratos para impedir que pudieran moverse hacia los que tenían sus descendientes, o pudieran hablar con los estudiantes.

Una de las barreras que Albus había colocado, bloqueaba su capacidad de preservar los recuerdos en caso de un cambio en la línea temporal, al eliminarla, todos pudieron recordar lo que había pasado en la línea temporal anterior y todos los cambios que Molly y Arthur Weasley habían conseguido desde que Iris los había enviado de vuelta, decir que estaban furiosos hubiera sido un eufemismo, todos estaban deseando estar vivos para usar a Albus como diana para sus hechizos familiares.

Ahora todos estaban calmados, disfrutando del espectáculo y agradeciendo que la magia de Hogwarts protegiera las reliquias del despacho. Phineas, era el que más estaba disfrutando, todos en la familia se preguntaban a quien habían sacado Sirius y James su vena bromista, pero eso era porque ninguno había conocido esa parte de su antepasado común, y ya estaba pensando en la mejor broma que sus descendientes, futuros alumnos de Hogwarts, podrían gastarle al director cabra (como Phineas había comenzado a llamarlo después de ver lo que Iris había hecho con él) en el caso de que siguiera siendo director de Hogwarts cuando ellos llegaran, en los recuerdos que Iris le había devuelto, había visto a los nietos de una de sus nietas favoritas, Cedrella, sintió que de haber estado vivo, su pecho habría estallado de orgullo, esos críos eran verdaderos genios y con la ayuda de los hermanos Prewett y los tres merodeadores (Phineas no contaba con la rata) se convertirían en leyendas.

Phineas, estaba deseando que Albus se fuera a dormir, para ir al retrato que su otra nieta favorita, Walburga, había hecho colgar en el salón, donde él sabia que estaba el de ella, en la casa de Grimmauld Place. Iris le había contado que su nieto Sirius le había regalado a su nieta Narcisa la casa, después de que el esposo de esta muriera, y por la reacción de Albus, supo que esa casa también estaba bajo el encantamiento Fidelio, algo que le hizo muy feliz, por fin su descendencia tomaba medidas drásticas para sobrevivir.

Finalmente, Albus se agotó mágicamente de tanto maldecir y lanzar hechizos y se fue a su dormitorio a descansar. Una vez se hubo marchado, todos los ocupantes de los retratos, se pusieron a deliberar sobre a cuales de sus descendientes debían acudir. También decidieron que no debían permitir que Albus descubriera que los hechizos y barreras que había lanzado sobre los retratos, habían desaparecido.

Una hora después, desaparecieron en dirección a sus otros retratos que sus descendientes escogidos poseían, para advertirles de lo que sucedía, todos sabían exactamente a quien acudir, a aquellos que tenían los votos en el Wizengamot y que podían ayudar a destruir a Albus, los actuales jefes de las familias y todos aquellos que ocupaban puestos de importancia dentro del Ministerio, y que no fueran leales a la vieja cabra entrometida (Albus) o al que se hacía llamar Lord Voldemort, que todos allí sabían que era (según la lista de linaje editada por la Confederación Internacional de Magos, un año después de su fundación, en 1.681), un mestizo de séptima clase que se llamaba Tom Ryddle.

Phineas, fue de los primeros en salir disparado hacia Grimmauld Place.

- Walburga –gritó Phineas al llegar a su retrato, despertando al de su nieta – ¿Dónde están tu hijo y tu sobrina? Necesito hablar con ellos de inmediato.

- Están en la mansión Weasley, ¿pero que corre tanta prisa? – preguntó Walburga desde su retrato con preocupación.

- ¿Tu hijo te ha hablado de Iris? – preguntó Phineas.

- Si, es más, han estado aquí hace un rato con Augusta, han puesto esta casa bajo en encantamiento Fidelio, y Sirius aprovechó para mostrarme todos los recuerdos que ella le dio ¿por qué? – dijo Walburga.

- Bueno, eso explica la explosión de Albus – dijo Phineas sonriendo.

- ¿Explosión? – pregunto Walburga confusa.

Si, veras cuando Albus ha vuelto a su despacho esta tarde, estaba algo enfadado – dijo Phineas riéndose.

- ¿A que nivel de enfado? – pregunto Walburga.

- Hasta el nivel de haberse agotado mágicamente, creo que en el momento que ha terminado de lanzar hechizos y se ha ido a dormir, un squib tenía más magia que él – dijo Phineas.

- Creo que esa Iris va a ser fatal para la salud de Albus – dijo Walburga.

- Yo también lo creo. Y es perfecto que tu hijo te haya hablado de ella, porque así no tendré que explicarte quien es, verás, hace unos dias ella se apareció en el despacho del director de Hogwarts y eliminó todos los hechizos y las dos barreras que Albus había puesto sobre nosotros, los antiguos directores, por lo que no pudiéramos hablar con nuestros descendientes – dijo Phineas.

- Por lo que veo, ahora si podéis – dijo Walburga.

- Sí, lo que es un alivio, ahora podré hablar con mis descendientes sin la molesta intromisión de Albus – dijo Phineas.

- ¿Y que hacían esas barreras? – preguntó Walburga.

- Verás, la magia de Hogwarts nos permite proteger a los alumnos de cualquier ataque, incluidos los ataques de carácter sexual, pero debido a esa barrera que puso Albus, nosotros no pudimos hacerlo, no quiero ni pensar en cuantas jóvenes vidas se han visto destruidas por las ansias de poder de ese viejo – dijo Phineas apesadumbrado.

- No debes culparte por ello, abuelo, tu no tienes la culpa – dijo Walburga.

- Lo sé, pero no puedo evitar sentir un poco de culpa – dijo Phineas.

- ¿Y la otra barrera? – preguntó Walburga.

- Otra de las cosas que la magia de Hogwarts nos permite hacer es tener memorias de otras líneas temporales en caso de que alguien haya manipulado los hechos y al eliminarla todos los recuerdos vinieron a nuestras cabezas – dijo Phineas.

- Entonces sabes lo que ese bastardo pretendía hacer con nuestra familia – dijo Walburga furiosa.

- Si, cuando me enteré quise venir de inmediato, pero Iris me advirtió que Sirius no sabia nada todavía, por lo que espere y observé a Albus, ahora necesito que Sirius y Narcisa se pongan en marcha y destruyan a esa cabra – dijo Phineas.

- Veo que también te mostró su pequeña broma – dijo Walburga sonriendo.

- Si, esa chica es un genio – dijo Phineas sonriendo.

- Toda la familia preguntándose a quien habían salido James y Sirius y lo teníamos delante – dijo Walburga.

- No se de que me hablas – dijo Phineas inocentemente.

Por supuesto que no, y seguro que tampoco estarás inmensamente orgulloso de James y de Sirius y de los nietos de Cedrella – dijo Walburga, su tono indicaba su irritación ante el comportamiento de su bisabuelo.

- Por supuesto que sí, pero sobre todo porque harán de la vida de la cabra en Hogwarts mucho más interesante. Además te olvidas de tu hijo Regulus – dijo Phineas sonriendo.

- ¿De que hablas? – dijo Walburga confusa.

- ¿De verdad pensaste que las bromas que recibía Snivellus dentro de la sala común de Slytherin eran de Sirius y James? Que va, era Regulus. Él y su hermano hicieron mi estancia en ese despacho mucho más entretenida – dijo Phineas riéndose.

- Eres incorregible. Pero a lo que estábamos, no tienes que preocuparte por nada, Sirius y los chicos están planeándolo todo, ese ladrón no se saldrá con la suya – dijo Walburga.

Sirius y Narcisa no regresaron esa noche a "La perrera", como cariñosamente llamaban al 12 de Grimmauld Place cuando ellos eran pequeños, refiriéndose a las formas animagas de sus padres y abuelos paternos, que eran diferentes razas de lobo. En su lugar, Sirius se fue con Amelia a casa de ella, ya que no querían que Susan estuviera sola con los elfos, y Narcisa se quedó a dormir con Draco en La Madriguera como habían bautizado a la mansión Weasley desde que la habían recuperado.

A la mañana siguiente, Narcisa llegó a través de la chimenea del salón, haciendo que los retratos de Phineas y Walburga despertaran.

- Ya era hora niña, ¿dónde demonios has pasado la noche? ¿No pensaste que estaría preocupada? Llegué a pensar que te había pasado algo – dijo Walburga al verla llegar.

- Lo siento, tía. Pero nos quedamos a cenar en "La madriguera" y se nos hizo muy tarde hablando y planeando lo que íbamos a hacer, y no quería que Draco se despertara cuando lo sacara de la cuna, se les veía tan a gusto a él, Ron, Harry y Neville, durmiendo todos juntos, que no quise despertarlos – dijo Narcisa dejando a Draco en la pequeña cuna que el día anterior había colocado en el salón.

- De acuerdo, pero la próxima vez avisa si vas a llegar tarde o a dormir fuera, estaba muy preocupada, sobre todo después de lo que el abuelo Phineas me ha contado – dijo Walburga.

- ¿El abuelo Phineas está aquí? – pregunto Narcisa feliz, siempre le habían encantado las historias que su tío Orión y su padre le habían contado sobre el abuelo Phineas, y no había podido preguntarle a él, porque algo impedía que pudiera hablar.

- Aquí estoy, niña. Llama a tu primo, tenemos que hablar – dijo Phineas.

- Hola, abuelo, llevo años queriendo hablar contigo, pero había algo que te impedía hablar, parecías un cuadro muggle – dijo Narcisa.

- Lo sé, fue la cabra, puso una barrera en mi retrato de Hogwarts, lo que impedía que el resto de mis retratos pudieran hablar. Y ahora trae a tu primo, ya tendremos tiempo para hablar después – dijo Phineas con irritación.

- Pero abuelo, Sirius está ocupado, en estos momentos estará reunido con los jefes de otras casas con derecho a voto para elegir al Jefe del Wizengamot y con la Ministra – dijo Narcisa.

- ¿Ya ha conseguido contactar con ellos? – preguntó Walburga.

- No, tía, fueron ellos los que contactaron con James, Frank, y Sirius, a través de los medallones de los aurores. Se van a reunir en el despacho de la Ministra – dijo Narcisa.

- ¿Has dicho, Ministra? – dijo Phineas.

- Si, abuelo, Ministra, ¿algún problema?- pregunto Narcisa enfadada.

- No, para nada. Al contrario, me gusta, las mejores épocas del ministerio fueron cuando el cargo de Ministro lo ocupó una mujer – dijo Phineas aterrado de que su nieta fuera a prenderle fuego a su recién recuperado retrato, sus hijos habían sido maravillosos cuando mandaron hacer este juego en particular, estaba compuesto por cinco retratos, todos réplicas, de su laboratorio de pociones, la biblioteca Black, el despacho de Lord Black, el salón y la cocina, y cada uno de ellos estaba colgado en la sala que representaba– ¿Quién es la Ministra en este momento? Albus nos tenia incomunicados y no estoy informado de los nombramientos que ha habido desde que Dippet murió – dijo Phineas.

- Es Millicent Bagnold, es buena amiga de Lily y Alice, estuvo con ellas en Hogwarts – dijo Narcisa.

- ¿Solo tiene 20 años? ¿No es muy joven para el cargo? – preguntó Walburga.

- Tonterías, Walburga, otros magos lo han hecho muy bien siendo tan jóvenes como ella y otros más viejos en cambio han sido unos inútiles – dijo Phineas.

- El abuelo tiene razón, tía. Millicent lo hará bien, estuvo en Ravenclaw, como su padre, y su madre estuvo en Slytherin – dijo Narcisa como si eso lo explicara todo.

- Inteligente y astuta, una buena mezcla, si la dejan durará mucho tiempo – dijo Phineas.

- Durará, tiene los contactos adecuados – dijo Narcisa sonriendo.

- ¿A que te refieres, Cissi? – pregunto Walburga.

- Pues que es amiga de los Potter, los Longbottom, Amelia Bones, Remus Lupin, los Black, los Lovegood, los Diggory, y según los rumores, Alastor Moody la protege y la quiere como a la nieta que nunca ha tenido – dijo Narcisa.

- ¿Alastor Moody? ¿El auror? – preguntó Phineas.

- Si, ¿lo conoces? – preguntó Narcisa.

- Si, estudio en Hogwarts durante la dirección de Dippet, era un buen chico, con una mente abierta, su madre fue asesinada a principios del año 1938, Moody cursaba su último año, nunca atraparon al responsable – dijo Phineas.

- Una pena, conocí a la señora Moody, era amiga de mamá, le afectó mucho – dijo Walburga.

- Lo sé, incluso uso las influencias de nuestra familia para ayudar al señor Moody a encontrar al asesino de su esposa, pero no consiguieron nada, cada pista los hacia estamparse contra un callejón sin salida – dijo Phineas.

- Pues Moody también estará en la reunión, al igual que Elphias Doge – dijo Narcisa tomándose el desayuno que su elfo personal, Dinky, le había servido.

- Elphias Doge no es de fiar, es el mejor amigo del director cabra – dijo Phineas.

- No, ya no, al parecer Iris también se le apareció a él y le dio algunos datos sobre su "buen amigo" Albus – dijo Narcisa.

- ¿Qué datos? – preguntó Walburga.

- ¿Que sabes de cuando Elphias tenía 20 años? – preguntó Narcisa.

- Que estuvo a punto de casarse, estaba muy enamorado, pero una semana antes de la boda, ella fue atacada brutalmente y murió ¿por qué lo preguntas? – dijo Walburga.

- Porque ahora sabemos porque y quien fue. Iris lo ha desvelado, Dumbledore la mató porque estaba enamorado de Elphias y no quería que se casara, así que intento seducir a su prometida para que Elphias anulara la boda y la repudiara, pero no lo consiguió, según le contó Iris a Elphias, ella sabía algo del pasado de Albus y pretendía hacerlo público después de la boda, a Albus no le convenía que se supiera, y la mató – dijo Narcisa.

- Pobre chica – dijo Phineas.

- ¿Qué? ¿Qué podría saber esa pobre chica, que le costó la vida? – Preguntó Walburga horrorizada.

- Elphias no nos lo ha dicho, ese secreto se lo ha quedado para él, solo sé que a pedido ser el quien lance el hechizo que mate a Albus – dijo Narcisa.

- ¿Le habéis preguntado? – dijo Phineas.

- Si, lo hizo Sirius, incluso le propuso que lo hiciera público, que eso les ayudaría a destruir a Albus más rápido, pero él se ha negado – dijo Narcisa

- Debe ser un secreto terrible si Albus llego al extremo de matarla – dijo Walburga.

- Asi que ahora Doge se ha unido a nosotros para destruir al... director cabra, como tu lo llamas – dijo Narcisa mirando a su abuelo.

- Bien, Albus se va a llevar una muy desagradable sorpresa cuando ni su "mejor amigo" vote por él como Jefe de Magos – dijo Phineas riéndose.

- Bueno, yo tengo que irme, ¿creéis que podríais echarle un ojo a Draco mientras yo salgo? – preguntó Narcisa.

- ¿A dónde vas? – pregunto Walburga.

- Como sabes estoy reformando la casa con ayuda de Sirius, y tengo que ir al Callejón Diagon a por un par de cosas que encargué para el dormitorio de Draco – dijo Narcisa.

- Por supuesto, nosotros lo vigilamos, si necesita algo llamaremos a los elfos, vete tranquila – dijo Phineas mirando embelesado la cuna donde se encontraba durmiendo uno de sus últimos descendientes, lastima que físicamente fuera una replica del inútil de su padre, al menos tenía los ojos de los Black, y será criado como uno, se consoló Phineas.

- Gracias, abuelo. No tardaré, tía – dijo Narcisa metiéndose en la chimenea – Callejón Diagon – gritó echando un puñado de polvos Flu y desapareciendo.

Mientras Narcisa había estado hablando con su tía y su abuelo sobre las últimas novedades, Sirius y el resto estaban en el despacho de Millicent, la Ministra de Magia, todos estaban sentados alrededor de una gran mesa alargada, muchos llevaban gritando indignados y clamando por sangre, la de Albus y Snape, desde que habían llegado una hora antes.

- Por favor calma – grito James dando un golpe en la mesa después de no aguantar más gritos y haciendo que todos dejaran de gritar.

- Debemos eliminarlo – dijo Amos Diggory furioso.

Iris también había estado presente al principio de la reunión y había introducido en sus mentes los nombres de todos sus seres queridos que morirían si Albus triunfaba. Todos estaban allí porque sus antepasados que fueron directores en Hogwarts les habían contado la verdad de porque no habían podido hablar con ellos antes, y el porque Albus no quería que lo hicieran. En momentos como este, Frank estaba agradecido de que todos los magos y brujas de Gran Bretaña estuvieran relacionados ya sea por sangre o matrimonio.

Para Amos, que Albus permitiera la muerte de su único hijo era indignante, pero que además la usara para manipular a otros niños inocentes y por sus ansias de poder, lo enfurecía.

Moody también estaba presente, pero el no estaba solo furioso por las acciones de Albus, también estaba indignado de que hubiera permitido que un sucio mortifago se hiciera pasar por él, solo para permitir la muerte de chavales inocentes que se interponían entre las fortunas familiares y él.

Pero el que superaba a todos ellos, era Doge, a James y Frank les daba pena el otro hombre, ellos mejor que nadie tal vez, sabían lo que era perder a la persona amada, lo habían experimentado cuando Iris les había dado los recuerdos de lo que Albus había hecho.

Doge estaba allí, con su sobrino-bisnieto, quien heredaría la fortuna de la familia Doge cuando Elphias muriera. Elphias no había tenido hijos, y su hermano pequeño solo había tenido una hija, y ésta también había tenido una sola hija, era una suerte que ésta última hubiese tenido dos hijos varones, el primogénito heredaría la fortuna de su padre, mientras el segundo, Oswald, heredaría la de los Doge cuando Elphias muriera, algo para lo que Elphias se preparaba, según él no le quedaba mucho, pero ahora parecía que las ansias de venganza le habían dado más fuerzas y más años, a pesar de ello Elphias estaba educando a Oswald para que supiera gestionar la inmensa fortuna que había amasado y pudiera tomar el relevo cuanto antes.

- Yo me encargaré de él – dijo Elphias.

- No, Elphias, tú encárgate de seguir educando a tu sobrino para sucederte, nosotros nos encargaremos de destruir a Albus – dijo otro mago presente, James lo reconoció, se llamaba Damian y trabajaba en el Departamento de Misterios.

- Damian, tiene razón, por ahora solo tenemos que votar a Amos para ser nuestro nuevo Jefe de Magos – dijo Carlo Zabini, el era el jefe de la familia Zabini, que a pesar de se originaria de Italia, tenía asiento y voto en el Wizengamot.

- Será un honor para mi, sobre todo si con ello minamos el poder de Albus en nuestro mundo – dijo Amos, aún tratando de tranquilizarse.

- Y no te preocupes, Elphias, no lo mataremos, solo le iremos quitando su poder – dijo Remus.

- Todos aquí tenemos voto en el Wizengamot, solo tenemos que votar por Amos para ser nuestro nuevo Jefe de Magos y Albus no tendrá nada que hacer – dijo Sirius.

- Ese mismo día, tenemos que elegir a nuestro representante en la Confederación Internacional de Magos – dijo Carlo.

- Lo sabemos, la muerte de Smith ha sido muy inoportuna, ¿alguna sugerencia, de por quien votar? –dijo Frank.

- ¿Puedo proponer un nombre? – preguntó Elphias.

- Por supuesto, aquí todos somos iguales – dijo James.

- Propongo a Nicholas Powell – dijo Elphias sorprendiendo al mago propuesto.

- Una idea magnífica – dijeron al unísono Moody y Bruce McGonagall, el hermano mayor de Minerva, a lo que muchos de los presentes asintieron entusiasmados.

- ¿Yo? ¿Por qué? – preguntó Nicholas Powell.

- Porque este es el momento que tu familia ha estado esperando los últimos setenta años – dijo Elphias.

- Ellos tienen razón, es el momento que estábamos esperando, el que yo sea el jefe de la familia, no influye en nada – dijo Andrew, el hermano de Nicholas, entusiasmado y orgulloso de que los demás Lord consideraran a su hermano digno representante de la Gran Bretaña mágica en la CIM.

- Si me elegís, aceptaré – dijo Nicholas totalmente convencido.

- Creo que no necesitaremos mancharnos las manos con la sangre de Albus Dumbledore. Cuando ese día termine, le dará un derrame cerebral tratando de pensar porque nos hemos vuelto todos contra él, "el mago más poderoso del mundo", "el único líder de la luz" – dijo Duncan Greengrass, provocando que todos los presentes soltaran una poderosa carcajada.

Una vez que todos estuvieron de acuerdo, cada uno se marchó, unos a sus casas, otros a sus puestos de trabajo, pero todos con la misma idea en la cabeza. El futuro de sus descendientes y de todo el mundo mágico dependía de las decisiones que los cuarenta hombres y mujeres que habían estado presentes tomaran en la próxima década.

Albus Dumbledore debía ser destruido por el bien del mundo mágico en general, y la Gran Bretaña mágica en particular, y tenían una década para hacerlo o no solo les habrían fallado a todo el mundo mágico, sino al mundo en general.


Los días pasaron, y llegó el día de las votaciones para que los miembros del Wizengamot escogiera tanto al Jefe de Magos como al representante del Gran Bretaña mágica dentro de la Confederación Internacional de Magos.

Sirius, Frank, Remus y Sirius, llegaron al Wizengamot casi una hora antes de que comenzara las votaciones y se sentaron en sus respectivos asientos, también observaron que a pesar de haber llegado con tanta antelación, no habían sido los primeros en llegar y que la mayoría ya estaban sentados en los asientos de sus familias. Frank sospechaba que se debía a que nadie quería perderse la entrada de Albus.

El Wizengamot era una sala provista de doscientos cincuenta asientos colocados en filas escalonadas y dispuestas en forma de medio círculo, orientadas en dirección a una tribuna. Cincuenta de ellos pertenecían a los jefes de familias y de departamentos ministeriales con derecho a voto, el resto estaban reservados para invitados, familiares y ciudadanos interesados en presenciar los juicios y las votaciones.

Unos asientos más a la derecha del que debía ocupar Albus, estaba el asiento de Elphias, y junto a él, el de los Powell, ocupado por Andrew.

Albus fue uno de los últimos en entrar, bajo la atenta mirada de todos los presentes que conocían la verdad sobre él, al pasar frente a Andrew, todos pudieron ver la mueca de desprecio y superioridad que lanzó hacia el joven Lord Powell, y como ocupaba su asiento en la tribuna.

Sirius pudo ver que todos los asientos, estaban ya ocupados, incluidos los asientos reservados para ser ocupados por invitados y miembros de las familias con derecho a voto.

El actual Jefe de Magos entró seguido de la Ministra, con sus respectivos ayudantes y secretarios, y el escriba, se sentaron en los asientos reservados para ellos situados en la tribuna y dio comienzo la sesión.

- Orden en la sala, comienza la primera sesión del domingo, día 10 de Agosto del año 1.980, preside el Jefe de Magos, Lord Emerick MacMurphy – dijo el escriba, Wadlow.

- Bien, señores, hoy tenemos dos votaciones que realizar, espero que todos se comporten como caballeros civilizados y que terminemos enseguida – dijo Emerick – Señor Bradley, proceda.

- Primero votaremos para elegir al que será el próximo Jefe de Magos, y tenemos dos candidatos, el señor Albus Dumbledore, y Lord Amos Diggory – anunció Bradley, el ayudante de Emerick – Para depositar su voto, deberán pulsar con su varita en uno de los botones situados frente a ustedes, el verde, si su voto es para el señor Albus Dumbledore, y el azul, si por el contrario votan a Lord Amos Diggory.

- Bien, señores, depositen su voto –dijo Emerick, depositando el suyo, a favor de Amos, Albus nunca le había caído bien, siempre había estado tratando de darle órdenes de cómo tenía que dictar sentencia, y la gota que había colmado el vaso había sido el juicio de Malfoy y Lestrange.

Unos minutos después, todos habían depositado sus votos y esperaban el resultado, que aparecería en los diferentes paneles colocados alrededor de la sala, con una imagen del vencedor y su nombre.

- ¿Ya han votado todos? De acuerdo, entonces veamos quien es nuestro nuevo Jefe de Magos – dijo Emerick apuntando hacia uno de los paneles y lanzando el hechizo que contaría los votos - ¡Arbitror! (Recuento)

Inmediatamente después, aparecieron dos siluetas en los paneles, con un porcentaje bajo cada uno de ellos, una tenía el 10% de los votos y la otra el 90% restante. Todos los que tenían una línea de visión clara hacia la cara de Albus, pudieron ver su cara de suficiencia y superioridad, creyéndose el más votado.

- ¡Vaya! Una elección casi por unanimidad, ¡veamos quien es quien a conseguido tan aplastante victoria! – exclamó Emerick. Una vez más, apuntó su varita hacia el panel y conjuró otro hechizo, rezando para que el 90% perteneciera a Amos – ¡Victor! (Ganador)

Esta vez, ambas siluetas desaparecieron, y en su lugar apareció la imagen de Amos Diggory. Todos, excepto Albus, se levantaron y aplaudieron a Amos.

- Lord Diggory, por favor venga a la tribuna – dijo Emerick sonriendo.

Mientras Amos se dirigía hacia la tribuna, todos los que habían descubierto la verdad, observaron a Albus. Su cara estaba más roja que un tomate maduro y parecía a punto de explotar. Sirius y James, pudieron oír a Duncan Greengrass, que estaba sentado justo detrás de ellos, comentar el estado de Albus.

- Si ahora está así, imaginad lo que le pasará cuando Nicholas Powell sea elegido nuestro representante en la CIM (Confederación Internacional de Magos) – dijo provocando que todos los que le habían oído se rieran, y esperaran ansiosos la próxima votación.

- Mientras, Amos ya había llegado a la tribuna.

- Ahora, tomaremos juramento a Lord Diggory como Jefe de Magos – dijo Bradley.

- Lord Diggory, ¿jura cumplir y hacer cumplir las leyes de la Gran Bretaña mágica, y ser imparcial en sus decisiones y condenas? – dijo Emerick.

- Lo juro – dijo Amos.

- De cumplirlo, que la magia se lo premie, de no hacerlo que se lo demande. Así sea – dijo Emerick.

- Así sea – repitió Amos sellando en juramento.

- Señores y señoras presentes, les presento a nuestro nuevo Jefe de Magos, Lord Amos Diggory – anunció Emerick

En ese momento, la sala se llenó de un estruendoso aplauso, y Amos agradeció las felicitaciones, mientras Emerick le ayudaba a ponerse la túnica de Jefe de Magos. Una vez puesta, ésta se adapto mágicamente al cuerpo de Amos. Una vez hubieron terminado, Amos se sentó en el sillón del Jefe de Magos, y Emerick se sentó unos sillones más atrás, los cuales pertenecían al comité de asesores del Jefe de Magos, formado por ex – Jefes de Magos y jefes de departamento del Ministerio de Magia.

- Muy bien, podemos empezar. Prosiga, señor Wadlow – dijo Amos dirigiéndose al escriba.

- Si, señor. Comienza la segunda sesión del domingo, día 10 de Agosto del año 1.980, preside el Jefe de Magos, Lord Amos Diggory – dijo Wadlow.

- Ahora votaremos para elegir al mago o bruja que representará a la Gran Bretaña mágica en la Confederación Internacional de Magos. Señor Bradley, proceda – dijo Amos.

- Primero, se propondrán dos nombres de brujas o magos, después, votaremos por uno de los candidatos – dijo Bradley - ¿sugerencias?

- Albus Dumbledore – dijo Barty Crouch padre, poniéndose en pie y sentándose inmediatamente después, en ese momento a nadie de los que había visitado Iris le cupo duda alguna de que Albus sabía que el hijo de Crouch era un mortifago y le chantajeaba.

- Nicholas Powell – dijo James, haciendo lo mismo.

James miro disimuladamente a Albus y vio como le miraba como si quisiera freírlo a Crucio.

- Ya tenemos a nuestros candidatos, ahora es el momento de votar, botón verde para votar por Albus Dumbledore, botón azul para votar por Nicholas Powell, voten – dijo Amos. Él votó por Nicholas y esperó a que todos los demás terminaran.

- Minutos más tarde, todos miraron hacia la tribuna.

- ¿Ya han votado todos? De acuerdo, entonces veamos quien es nuestro nuevo representante en la CIM – dijo Amos, repitiendo el procedimiento de la anterior votación - ¡Arbitror! (Recuento)

Inmediatamente después, volvieron a aparecer dos siluetas en los paneles, con un porcentaje bajo cada uno de ellos, solo que esta vez, una de ellas tenía el 99% de los votos y la otra el 1% restante. Cuando Sirius barrió el lugar con la mirada, supo que todos pensaban lo mismo, una cosa era que Albus los chantajeara para que le dieran el poder sobre los magos y brujas de Gran Bretaña, y otra muy distinta que los quisieran en el CIM decidiendo el destino del mundo, con tal poder, haría que Voldemort pareciera un bebe recién nacido comparado con él. Todos los que tenían una línea de visión clara hacia la cara de Albus, volvieron a mirarlo, y pudieron ver que esta vez no estaba tan seguro de sí mismo, indeciso de lo que podía pasar.

- ¡Vaya! Esta vez tenemos una elección casi unánime, ¡veamos quien es quien a conseguido tan aplastante victoria! – exclamó Amos. Una vez más, apuntó su varita hacia el panel y conjuró otro hechizo – ¡Victor! (Ganador)

Una vez más, ambas siluetas desaparecieron, y en su lugar apareció la imagen del ganador, Nicholas Powell. Todos, excepto Albus, se levantaron y aplaudieron a Nicholas, fue un aplauso más potente y entusiasta que el recibido por Amos, pero no le importaba, por dentro estaba dando saltos de alegría

- Señor Powell, por favor venga a la tribuna – dijo Amos sonriendo.

Una vez más, Duncan Greengrass, se burló del estado de Albus.

- Vaya, que pena, me equivoque, no le ha dado un derrame – dijo Duncan inocentemente.

- Tiempo al tiempo – dijo Remus.

- Si, como siga poniéndose más rojo, no descarto el derrame cerebral o que directamente le explote la cabeza – dijo Sirius riéndose.

- Yo creo que ese es un nuevo tono de rojo, nunca antes lo había visto – dijo Bruce McGonagall, que estaba sentado justo al lado de Sirius, tratando de no reírse, algo que provoco el mismo estado en los que le rodeaban.

- Ahora, tomaremos juramento al señor Powell como representante de la Gran Bretaña Mágica en la CIM – dijo Bradley, llamando la atención de los presentes

- Señor Nicholas Powell, ¿jura cumplir y hacer cumplir las leyes de la Gran Bretaña mágica, y velar por los intereses de la Gran Bretaña mágica en el mundo, como nuestro representante en la CIM? – dijo Amos.

- Lo juro – dijo Nicholas.

- De cumplirlo, que la magia se lo premie, de no hacerlo que se lo demande. Así sea – dijo Amos.

- Así sea – repitió Nicholas sellando en juramento.

- Señores y señoras presentes, les presento a nuestro nuevo representante en la CIM, el señor Nicholas Powell – anunció Emerick

En ese momento, la sala se llenó de un estruendoso aplauso, aún mayor que el recibido instantes antes, y Nicholas agradeció las felicitaciones, mientras Amos le ayudaba a ponerse la túnica de la CIM, con el sello de la Gran Bretaña mágica en la parte superior derecha del pecho, una vez puesta ésta se adapto mágicamente al cuerpo de Nicholas. Una vez hubieron terminado, Nicholas se sentó en el sillón del representante de la CIM, situado junto al de la Ministra, y Amos se sentó en su sillón.

- Con esta votación, ponemos fin a la segunda sesión del Wizengamot del domingo día 10 de Agosto del año 1.980. Señor Bradley ¿hay algún otro asunto que tratar? – preguntó Amos.

- No, Jefe de Magos Diggory, eso es todo – dijo Bradley.

- De acuerdo, entonces pueden abandonar la sala, la próxima reunión se comunicará por la vía habitual – dijo Amos levantándose, y saliendo de la sala por la puerta situada tras la tribuna.

Mientras todos comenzaron a salir de la sala, Frank, Sirius, James y Remus fueron interceptados en el centro de la sala por Albus, cuya mirada demostraba lo furioso que estaba, pero su cara trataba de mostrar decepción, sin lograrlo.